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Mentres agonizo
Estabamos avisados de que este era un libro esixente, que practicamente todas as novelas de Faulkner tratan de facer un pacto co lector; se chegas pacientemente á derradeira páxina a recompensa será incalculable, e parte dos lectores resisten a dureza dos ambientes, a crueza dos personaxes, a tosquedade dos tipos, o seco arredor, para chegar a esa captura mística que é un final faulkneriano. Como agardar durante días que unha flor se abra para un único segundo, un labor de saber agardar.
Mentres agonizo é, na súa lectura, un mentres descubro, un mentres acompaño á defunta nai da familia Bundren, dentro dunha caixa feita polas mans do fillo maior e na busca da promesa feita: soterrarse na súa cidade natal, a días de viaxe en carro, en peregrinaxe familiar.
A promesa do esposo convértese nunha sorte de viaxe iniciático de cada un dos membros da familia, na que a propia voz da defunta vai sobresaíndo para xulgar as actitudes dos seres queridos e tamén expiar unha culpa lonxana. Cada un dos fillos que, como unha estadea acompañando o cadaleito, agocha embaixo da promesa á nai morta, un dobre propósito que os anima egoístamente a avanzar, a pesar dos obstáculos de dez días de viaxe tras dun temporal, ríos que desbordaron o cauce, hospitalidade hipócrita, os avutres seguindo a comitiva, dores físicas e morais.
A conciencia da finada Addie Bundren acouga, mais cada un dos membros da súa familia ten algo que soterrar no escuro do seu cavorco e unha gralla moral que expiar durante o sinistro viacrucis.
Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda
En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, terminamos nuestro primer trimestre con Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda, último libro de este bloque, dedicados al mundo de la lectura.
La obra
Antonio José Bolívar Proaño vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar (mal llamados jíbaros), y con ellos aprendió a conocer la Selva y sus leyes, a respetar a los animales y los indígenas que la pueblan, pero también a cazar el temible tigrillo como ningún blanco jamás pudo hacerlo.
Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor -«del verdadero, del que hace sufrir»- que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Loachamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez. En ellas intenta alejarse un poco de la fanfarrona estupidez de esos codiciosos forasteros que creen dominar la Selva porque van armados hasta los dientes pero que no saben cómo enfrentarse a una fiera enloquecida porque le han matado las crías.
Descritas en un lenguaje cristalino, escueto y preciso, las aventuras y las emociones del viejo Bolívar Proaño difícilmente abandonarán nuestra memoria.
El autor
Luis Sepúlveda (4 de octubre de 1949, Ovalle, Región de Coquimbo) es un escritor chileno, autor de cuentos y novelas, entre las que se destaca Un viejo que leía novelas de amor. Actualmente reside en Gijón, España. Al terminar la enseñanza secundaria en Concepción, estudió dirección teatral en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica.
Es uno de los escritores en lengua española más leídos y traducidos de Europa. Participó en el movimiento estudiantil de su país; fue apresado por vender droga a los comandantes del ejército chileno y, más tarde, durante el régimen militar, tuvo que exiliarse. En 1980 fijó su residencia en Lima (Perú), donde trabajó como escritor y periodista. Ha escrito colaboraciones para periódicos y revistas de España y América Latina. Ha cultivado diversos perfiles de la narrativa, como el relato ecologista, el cuento infantil, la novela de intriga, la novela policiaca, la novela negra y la crónica de viajes.
Entre sus títulos figuran: Un viejo que leía novelas de amor (1992), obra que transcurre en la selva ecuatoriana, en el mundo de los indios shuar o jíbaros, y que ha recibido el premio Tigre Juan y otras distinciones internacionales, además de haber sido traducida a catorce idiomas; Mundo del fin del mundo (1994), premio de novela corta Juan Chabás; Nombre de torero (1994); Patagonia Express (1995); Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar (1996); Desencuentros (1997), libro de cuentos; Diario de un killer sentimental (1998); Yacaré (1998); Historias marginales (2000); y Hot Line (2002), una novela negra protagonizada por un detective mapuche.
En 1999, el director chileno Miguel Littín llevó al cine su novela Un viejo que leía novelas de amor, con el título de Tierra del Fuego. El director australiano Rolf de Heer hizo una versión de la misma novela en 2001. Un viejo que leía novelas de amor es su novela más vendida, teniendo en su haber 18 millones de copias.
Libertad
La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar a esta nueva novela de Jonathan Frazen como una obra maestra de la narrativa norteamericana. Es su primera obra post 11S que sin duda influye en la historia que relata.
Para contárnosla se vale de los Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios, amistades, sueños, amores, desengaños, todo . A través del desarrollo de la trama vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.
Los principales protagonista de la familia en cuestión son Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones de la comunidad y vecindad.
Describe a Patty como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande. Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.
Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.
El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Walther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.
Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.
Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esta libertad nos da la facultad de equivocarse, rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad que es lo que señala el límite de la propia.
El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.
En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo con su condición social. En la que nos ocupa los personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, eso los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.
El relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos. La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad. Nadie queda al margen y malamente se sostienen.
Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama en el año 2001 con su novela Las correcciones, ganadora del National Book Award.
Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 pero se crió en Webster Groves, un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuaqueros a unos 18 kilometros al sudoeste de Filadelfia, y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side en Manhattan, New York y escribe para la revista New Yorker. Habla con fluidez el alemán.
La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.
Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.
Tiene concedidos diversos premios siendo el más importante el otorgado por la National Book Award a Las Correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Fue con ella finalista al Premio Pulitzer en el año 2002.
Cuando publico Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).
Crematorio
El éxito de esta novela hay que buscarlo en el momento actual en nuestro país y en otros de la Unión Europea, los negocios fáciles basados en el ladrillo, los pelotazos urbanísticos y todo lo que se mueve alrededor de estas actividades, influencias, corrupciones, intereses varios, ambiciones, etc. etc.
Porque de eso va el relato que nos describe Rafael Chirbes. La historia de una familia a través de reflexiones de sus integrantes, tanto en el tiempo presente como en el pasado, partiendo de la muerte de uno de sus componentes Matías el hermano intelectual comprometido y político de Rubén, el constructor que desde su pueblo natal Misent, nombre ficticio, se constituye en el personaje alrededor del cual los otros giran, su hija, su yerno, un amigo de la infancia y todos los demás que conoció en su ascenso al poder y a la riqueza.
La reflexión que el autor nos plantea sobre estos personajes es inmisericorde. El principal Rubén no es ni mucho menos un iletrado. Es hijo de un terrateniente y pudo haber vivido bien de lo que sus tierras producían, pero sus inquietudes le llevaron a la universidad donde estudió la carrera de arquitectura. De joven discutía con su hermano y su amigo, futuro escritor, de política, de filosofía y del sentido del arte. En aquel entonces él también aspiraba a ser un artista en su profesión, si bien en un momento dado cree entender que la realidad de la vida va por otro camino y esto le lleva a abrazar un extremado materialismo, del que no obstante no están exentas aquellas ansias de idealismo estético. Es un hedonista sin llegar a ser un descarado snob. Al tiempo su hermano, desencantado con el mundo, se sumerge en el alcohol y la autodestrucción. Por otra parte su amigo el escritor afronta estos años desesperado y preguntándose si su obra será recordada una vez que el desaparezca.
No pueden faltar personajes femeninos, tratados también duramente: su madre insensible a todo lo que sucede; la primera mujer de Rubén y la segunda, una mujer ignorante y sin estilo; las prostitutas de los clubes de alterne, cazadoras implacables de aquellos que puedan quedar prendados de su juventud y belleza.
El autor trata a todos los personajes con la misma violencia, exponiendo su pensamientos más íntimos, sus dobleces, sus miedos a la enfermedad, a la muerte, a la soledad. Todos girando en esta vida despiadada. El título de la obra refleja esta realidad, es un crematorio que todo lo consume y aniquila. La única forma de retrasar lo inevitable y hacer soportable la existencia es asumir las cosas como vienen, aceptar que nada de lo que pasa se puede detener, la muerte de los seres queridos, la propia decadencia del cuerpo, el cambiante mundo que transforma los paisajes donde recordamos nuestros juegos infantiles por otros nuevos donde otros infantes jugarán sin preguntarse que había allí antes, sin saber nada de la destrucción de la naturaleza que esos nuevos espacios representan.
Y en este escenario emerge la personalidad de Rubén, el constructor sin escrúpulos, con sus recuerdos y vivencias, su primera esposa que acabó siendo una beata enferma; sus análisis sobre la realidad, que no le gusta pero acepta y de la que se aprovecha; su convivencia con todas las mezquindades que existen en su entorno. No le importa que sus construcciones no sean ejemplares y duraderas en el tiempo, tampoco que sus descendientes cuando ya no esté malgasten la fortuna que ahora acumula. Son cosas que da por supuesto. Detrás de toda gran fortuna amasada en tan poco tiempo tiene que haber algo de corrupción e incluso violencia como parte de un sistema de poder que acepta estas retorcidas reglas de juego y donde solo los más fríos y con temple salen triunfadores por encima de los más débiles que, son las victimas del sistema.
La novela es cruda. Es de verdad una cremación. Es un “crematorio” donde se consumen vidas, anhelos, ilusiones. Todo arde, todo lo cambia y todo se destruye para crear algo nuevo. La vida renace a través de sus cenizas y de sus propios desechos, reutilizando principios de verdad, hermosura, racionalidad, civilización, arte, que son nuevamente utilizados y consumidos en un continuado e infinito giro. Todo cambia, nada permanece.
Rafael Chirbes, autor de la novela, nació en Tabernes de Valldigna, Valencia, el 27 de Junio de 1949. Fue ganador del Premio Nacional de la Crítica en el año 2007.
Desde los ocho años estudia en colegios para huérfanos ferroviarios. A los 16 se fue a Madrid donde estudió Historia Moderna y Contemporánea. Vivió en Marruecos, donde fue profesor de español; París, Barcelona, La Coruña y Extremadura, regresando en el año 2000 a Valencia. Durante algún tiempo se dedicó a la crítica literaria y posteriormente a actividades periodísticas como las reseñas gastronómicas en la revista especializada Sobremesa y relatos de viajes. Su primera novela, Mimoun (1988) quedó finalista del Premio Herralde y su obra La larga marcha (1996), fue galardonada en Alemania con le premio SWR-Bestenliste. Con esta novela inició una trilogía sobre la sociedad española que abarca desde la posguerra hasta la transición y que se completa con La caída de Madrid (2000) y Los viejos amigos (2003). Con Crematorio (2007), un retrato de la especulación inmobiliaria, recibió el Premio Nacional de la Crítica y el V Premio Dulce Chacón.
Esta novela ha sido llevada a la pequeña pantalla a través de una miniserie de 8 capítulos. Emitida a través de Canal +, tiene a Pepe Sancho en el papel de Rubén Bertomeu. Ha cosechado excelentes críticas.
UN CUARTO DE NOSO…
Dicía Virginia Woolf -e case 100 anos máis tarde seguímolo pensando- que unha muller, para escribir, precisa de ter un cuarto de seu e independencia económica.
Expoñendo as diferenzas sociais, económicas e educacionais das mulleres do momento, a escritora británica establece un fresco da sociedade post-victoriana, atacada de inmobilismo e afectación e tan pouco dada aos cambios, sobre todo aos que supoñen unha nivelación ou un equiparamento entre os sexos.
Convidada por unha universidade –Oxbridge, como ela propón-, a autora trata de facer fincapé sobre as carencias e as necesidades da novela, falta até o momento de novelas de mulleres e abondosa en novelas por e para mulleres e, sobre todo, trata de facer unha denuncia das necesidades urxentes das novelistas.
Austen, as irmás Bronte, Mitford…son examinadas e sopesadas nas súas vidas cotiás, femininas e, polo tanto cheas de labouras domésticas, de coidados aos demais, de preocupacións pouco artísticas que quedan limitadas polos estudos e a educación recibidos.
Cómo serían as novelas destas mulleres se, por unha vez puidesen disfrutar dun espazo privado e dunha renda que lles permitise a dita privacidade e a abstención do mundo doméstico simplemente para crear?
Jane Austen agochaba a folla na que escribía cada vez que se vía interrumpida por unha visita –escribía no salón común e unha táboa solta do chan renxía como unha vixía alerta-. As Bronte xa medraran nun isolamento que permitía medrar cunha imaxinación desmesurada, pero todas mulleres, educadas para cousas de muller…Aphra Behn superou con paciencia todas as etapas da vida feminina até enviuvar e conseguir as cobizadas liberdade e renda; foi, polo tanto, a primeira escritora profesional –recibía un soldo- coñecida e recoñecida.
Nenos ou libros, esa era a disxuntiva moral da muller inclinada a escribir. Borrar horas de sono para cubrilas co soño, fuxir do establecido para establecerse no mundo desexado e, nalgúns momentos, mudar o nome propio polo anonimato (Austen publicou Sentido e Sensibilidade como “A lady”. e as Bronte asumiron todas nomes masculinos: Currer, Ellis e Acton Bell, cuxas iniciais coincidían).
Pasado xa case un século, a proposta da Woolf segue estando activa, a medio reparar as problemáticas prantexadas, a medio debuxar a liña que divide a literatura feminina da literatura de muller. Unha serie de cuestións vivas e latexantes que deberiamos volver a rescatar dentro doutro século, a ver qué pasou e por onde decidimos ir en cuestións de paridade.
PAN NEGRO
Son moitos os libros que temos lido até o de agora nos que, a través dos ollos dun neno, descubrimos o que resta da vida despois dunha guerra. A presa, de Oé, De cómo o soldado repara o gramófono, de Stanisic…e non será o último. A visión única que nos achega a interpretación da adultez desde esa distancia de respecto e incomprensión dos nenos, é imprescindible para tinxir ao lector de imparcialidade, de prudente afastamento dos prexuízos e dos coñecementos que levamos sobre o tema, a nosa experiencia, que filtra a calquera lectura que fagamos. Para procurar a complicidade tamén é imprescindible.
Pan Negro distáncianos, en plena posguerra española, dos bandos vencedor e vencido. Os ollos de Andrés quedan apegados á incomprensión do abandono, mesturados cos anos novos do xogo e do asombro. Cos seus curmáns, disfruta dunha infancia típica rubindo ás árbores da masía, indo á escola e espertando ao mundo dos adultos dunha maneira precipitada tras da morte do seu pai na cadea.
Diferenciados ese micromundo infantil en movemento cara á adolescencia, de olladas fugaces á vida dos maiores, e ese outro de adultos que case non prestan atención aos cativos mentres maduran, interactúan Andrés e a súa familia. Unha avoa contestataria e interesada no progreso ao mesmo tempo que na tradición, que cre en Europa e no poder da prensa tanto como no trasno que habita a casa e visita os nenos polas noites. Un pai ausente, encadeado polas súas ideas e unha nai que ten que vivir e traballar no pobo das fábricas do sacrificio e da alienación. Os tíos, as tías, os frades camilos e os tuberculosos que toman o sol espidos no horto da freguesía e que fan espertar os ollos sutilmente á consciencia do corpo e da súa vulnerabilidade…
A guerra é unha sombra e unha excusa para medrar e adentrar os nenos as auténticas relacións humanas. En canto se abandonan as polas da randeeira e os pantalóns e saias curtas dan lugar a vestidos máis longos, a hipocrisía aparece, os nenos xa non son tan nenos, a inocencia é xa outra cousa, indefinida, e o mundo é un lugar máis definido, máis limitado e adusto. Nada do que levaba o neno nos ollos fica senón é para acodir á memoria e mesturala coa ficción, amasando, coa receta dos tempos, un pequeno pan negro.
El lector de Bernhard Schlink
En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, continuamos con la novela de Bernhard Schlink, “El lector”. En esta ocasión, la vamos a comentar en dos sesiones. Así que tenemos que dividir la lectura: el próximo martes 22 de noviembre, debemos traer leído hasta la página 80. Ya para el siguiente martes, 29 de noviembre, leeremos el resto del libro (págs. 83-203) y entregaremos la última novela de este primer bloque, dedicadas al mundo de la lectura y los libros.
La obra
Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens… El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro… Ocho años más tarde, siendo estudiante de Derecho, Michael vuelve a verla, pero en una situación que nunca hubiera podido imaginar.
Y hasta aquí os podemos contar. Porque no queremos desvelar el argumento antes de tiempo. La semana que viene ahondaremos con mucho más detenimiento en los aspectos más destacados de esta historia.
El autor
Bernhard Schlink es un escritor y especialista en leyes alemán nacido el 6 de julio de 1944 en Bielefeld. Ha sido juez del Tribunal Constitucional del lander de Renania del Norte-Westfalia y profesor de Historia del Derecho en la Universidad Humboldt de Berlín. Como escritor cobró fama con una serie de novelas de corte policiaco protagonizadas por Selbst (juego de palabras que en alemán significa “yo mismo”). La primera de sus novelas de esta serie, de 1987, Selbs Justiz (La justicia de Selb) fue escrita en colaboración con Walter Popp. Posteriormente aparecerían Die gordische Schleife (El nudo gordiano, 1989), que fue merecedora del premio Glauser, y Selbs Betrug (El engaño de Selb, 1992).
Der Voesler (El lector, 1995), parcialmente autobiográfica, fue un éxito de ventas en Alemania y se tradujo posteriormente a varias docenas de idiomas, ganando los premios Hans Fallada, Ehrengabe y Welt (los tres en Alemania), Grinzane Cavour y Laure Bataillon en Francia y Grinzane Cavour en Italia. Publicado en castellano dos años después de su aparición y ya reeditado seis veces, ha generado varios debates acerca de la literatura alemana. En 2008 fue adaptada al cine por el director Stephen Daldry, teniendo como protagonistas a Ralph Fiennes y a la actriz británica Kate Winslet, que consiguió varios premios por su interpretación.
Kafka y la muñeca viajera de Jordi Sierra i Fabra
En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, continuamos con nuestras primeras lecturas, dedicadas al mundo del libro, la literatura y las librerías. En este caso, con la novela de Jordi Sierra y Fabra, “Kafka y la muñeca viajera”.
La obra
Se trata de un relato basado en una anécdota real de Kafka: en 1923 redactó unas cartas para contentar a una niña que había perdido su muñeca, fingiendo que la misma muñeca se las escribía para explicarle por qué se había marchado. El relato comienza cuando Kafka, paseando por el parque Steglitz, ve a una niña llorando: se interesa por lo que le pasa y averigua que se llama Elsi y que ha perdido a Brígida, su muñeca. Kafka se presenta como un cartero de muñecas y le asegura que, al día siguiente, le traerá una carta de Brígida.
Son muchas las novelas del autor montadas ficcionando un suceso recogido en la prensa o elaborando una trama sobre una cuestión en el candelero. Las indiscutibles cualidades de narrador y de conexión con la mente juvenil de Sierra i Fabra hacen que sus relatos tengan impacto inmediato y tirón popular, incluso aunque su calidad a veces podría ser mayor. Él mismo, cuando hace años le preguntaron por su modo de escribir, declaró: “Escribo de un tirón y ni me lo leo […]. No creo en la perfección, creo en el instinto”.
Kafka y la muñeca viajera tiene un ritmo sincopado, con numerosas frases cortas separadas por puntos y aparte, a veces para marcar el paso del tiempo, a veces para indicar preguntas que se formula Kafka, a veces para realizar una pausa o para repetir algo enfáticamente. Tal vez lo mejor de la historia sea lo bien que se recrean los posibles pensamientos del escritor cuando tiene delante a la niña llorando y cuando va viendo sus reacciones ante lo que le cuenta. Se puede pensar que seguramente la niña, ninguna niña, podría formular tan bien algunas preguntas; que probablemente Kafka no diría ciertas cosas que suenan algo forzadas; que algunas frases más poéticas podrían suprimirse y tensar más la narración, que algunos adjetivos suenan desproporcionados… Pero da igual: la historia engancha como está, el lector avanza deseando saber qué pasará, y el tirón del relato aumenta por lo que tiene de acercamiento humano a un personaje como Kafka, tan poco conocido a pesar de su fama.
El autor
Jordi Sierra i Fabra es un escritor y comentarista musical español que nació el 26 de julio de 1947 en Barcelona. Aunque comenzó a escribir ya con ocho años, terminó su primera novela larga, de 500 páginas, con sólo 12. Realizó estudios de aparejador mientras trabajaba durante el día en una empresa de construcción, y a partir de 1968 comenzó a publicar artículos en La Prensa de Barcelona y en el Nuevo Diario de Madrid, al tiempo que co-fundaba El Gran Musical de la Cadena Ser. A partir de 1970 abandonó sus estudios y trabajó para viajar por todo el mundo acompañando a los grandes de la música. Publicó su primer libro, “1962-72 Historia de la Música Pop”, que resultó ser un éxito comercial. Al tiempo que desarrollaba diversos oficios relacionados con el mundo de la música siguió escribiendo ficción, quedando finalista y ganando varios premios. En 1977 fundó la conocida revista Super Pop; al año siguiente quedó finalista del Premio Planeta de Novela. A partir de ahí se sucederían los premios: el Premio Ateneo de Sevilla, el Gran Angular de Literatura Juvenil, el Premio Edebé; se dedica a dar giras por España dando charlas en colegios e institutos. Varias de sus obras son adaptadas a la televisión, al cine y al teatro. En el año 2010, Sierra i Fabra supera los 400 libros escritos y nueve millones de libros vendidos en España, siendo uno de los diez autores más leídos en los centros educativos del país.
Mentras tanto…
Comezamos de novo. Despois do verán que non foi verán senón outono remolón e que xa é inverno, volvemos sentármonos xuntas (e xunto, desvelamos as nosas carencias; os homes non len? non lles gusta que se saiba que len? non lles gusta opinar sobre o que len?, convocámosvos, homes lectores!).
Comentamos o lido e o vivido, cómo a crise influiu nos libros e nas decisións adquiridas, revisitamos as páxinas que xa forman parte da nosa vida e prantexamos novos retos para estes poucos meses en común que virán. E, como non temos libro lido neste tempo, para o comentar, propoñemos a lectura in situ da poesía, ese animal feroz que a todos mete medo só co seu nome.
Falabamos de Transtromer, o último Nobel de Literatura, o poeta sen voz exterior, o que veu do frío cargado de versos cálidos e fortes e rotundos como o seu nome, e lemos un par de textos que lles parecen sinxelos e capturables. “Eses si”, din, “eses si os entendemos, por que aquí non se escribe así?”, e eu contraataco cun libro para desarmarse de tópicos, das ideas de excentricidade, exclusividade, lonxanía, dificultade que para moito entraña toda materia poética. Lemos un poema escollido ao chou nun libro de poemas, polo momento, anónimo, e que é este:
El río
En otro tiempo hubo un río aquí,
donde ahora hay bancos y losetas.
Hay más de una docena de ríos bajo la ciudad,
si hacemos caso a los más viejos.
Ahora es sólo una plaza en un barrio obrero.
Y tres chopos son la única señal
de que el río sigue ahí abajo.
En cada uno de nosotros hay un río oculto
a punto de desbordarse.
Si no son los miedos, es el arrepentimiento.
Si no son las dudas, la impotencia.
Un viento del Oeste azota los chopos.
La gente avanza a duras penas.
Desde el cuarto piso una mujer mayor
está tirando ropa por la ventana:
tira una camisa negra y una falda de cuadros
y un pañuelo de seda amarillo y unas medias
y aquellos zapatos que llevaba
el día de invierno que llegó del pueblo.
Unos zapatos de charol, blancos y negros.
Sus pies parecían avefrías heladas en la nieve.
Los niños echan a correr tras la ropa.
Al final, ha sacado su vestido de boda,
se ha posado sobre un chopo, torpemente,
como si fuera un pájaro grande.
Se oye un ruido. Se asustan los traseúntes.
El viento ha arrancado de cuajo uno de los chopos.
Las raíces del árbol parecen la mano de una mujer mayor,
que espera que cuanto antes otra mano la acaricie.
“Este si que o entendo”, di a voz que recitaba hai un intre. E despois deste poema outro e outro e outro máis, e imos desvelando a proximidade (Kirmen Uribe, Ondarroa, 1970), a facilidade (Mientras tanto, cógeme la mano), a complicidade.
É fantástico ver nos ollos da xente esa conexión que se dá cando un poema comunica e a mensaxe que leva prende. Hai neses rostros a expresión de alguén que recoñece a alguén nunha moitedume de descoñecidos. Hai algo daquilo que me contara unha compañeira de colexio cando dixo que atopara unha moeda de vinte e cinco pesetas no alto da Torre Eiffel. O chispazo, a atracción, a semellanza, o coñecido. E o confort de todo iso.
En tiempo de prodigios
La novela nos habla de principios esenciales en la vida de las personas, el amor filial, la amistad, las mutuas ayudas, la responsabilidad, el arrepentimiento. De todo ello trata la historia que nos cuenta Marta Rivera de la Cruz con más o menos acierto en lo que al relato de los hechos se refiere.
Cecilia, principal personaje femenino, es una mujer de 35 años, vive en Madrid, en un 2º piso sin ascensor en una tranquila calle del barrio de Lavapies. Es ilustradora de cuentos infantiles. Recientemente se han producido dos hechos que le han afectado profundamente. La pérdida de su madre y la ruptura con su pareja sentimental con la que llevaba tiempo conviviendo. El dolor que ha producido la primera de estas dos circunstancias no la abandona. A su madre la describe como un ser excepcional, vital y animosa, incluso cuando ya conocía su mal. Una persona a la que los demás acudían en sus malos momentos sabiendo que en ella encontrarían consuelo, consejos y discreción. El relato se hace intimista y evocador. Está bien construido e impresiona. Es bonito por lo que tiene de lucha contra la desesperación de perder algo tan querido y cercano.
De su antiguo novio poco más menciona que su nombre, Miguel, que la llama con insistencia, llamadas que ella no atiende, y que le molesta que le pregunten por él .
Elena es su mejor amiga y vive en Nueva York. Tienen una fluida relación epistolar y telefónica. Un día le pide un favor. Sus padres deben desplazarse a la citada metrópoli y en Madrid queda solo su abuelo Silvio, un hombre de 88 años. El favor consiste en que lo visite y haga compañía una o dos veces a la semana. Goza de buena salud pero a esa edad ya se sabe. Elena y su madre estarían más tranquilas si Cecilia vigilase que nada ocurre fuera de lo normal en la vida del anciano.
Cecilia no es capaz de negar favor alguno a su amiga y se compromete a realizar las visitas propuestas.
Pese a sus años Silvio tiene un aspecto excelente, con un parecido a Gregory Peck en Gringo Viejo que sorprende a nuestra protagonista la primera vez que acude a su domicilio. En la casa hay otra persona, una asistenta sudamericana llamada Lucinda, discreta, silenciosa y eficiente.
El viejo la recibe con frialdad, incluso con algo de violencia. La confunde con una visitadora social. Cuando se aclaran las cosas su actitud cambia y le pide disculpas. Desde ese momento nace entre ambos un sentimiento de afecto y confianza que los lleva a no tener secretos el uno para el otro.
La vida de Silvio no ha sido tan normal como su actual situación puede dar a entender. Él va contando aspectos de su infancia en una pequeña ciudad de provincias, Ribanova, donde conoce a Zachary West y su hijo adoptivo, Elijah, un niño negro de su misma edad, del que se hace amigo íntimo. Con ellos viaja a diversas ciudades y países. En uno de estos viajes traban amistad con un violinista judío de nacionalidad polaca y con su hijo, Amos e Ithzak Sezcmamm, circunstancia que tendrá capital importancia en su vida.
El estallido de la guerra civil española trunca la relación con los West. Terminada ésta y con Silvio trabajando en un Ministerio, se reanudan los contactos. Está a punto de comenzar la segunda guerra mundial y Zachary le pedirá un favor con relación a sus amigos polacos que Silvio no atenderá.
Terminada la guerra mundial y conocido por el mundo entero los desastres del holocausto, Silvio se siente culpable de las muerte de sus amigos judíos. Este hecho hace que comience una nueva y arriesgada vida en unión de Zachary y con un objetivo concreto, descubrir nazis ocultos donde quieran que estén.
Ese es el quid de la novela. Esa historia de clandestinidad en que Silvio se envuelve para expiar la culpa que siente por no haber ayudado a los Sezcmamm cuando fue requerido para ello.
Cecilia es la receptora de todas estas revelaciones. Silvio ha encontrado en ella a la persona a quien confiarle este secreto. Parece probado que Cecilia ha hererado de su madre la virtud de recibir confidencias y dar la seguridad de que no serán divulgadas salvo que así se quiera. También estos encuentros van consiguiendo que el dolor por la muerte de su progenitora mengüe y acepte su pérdida como algo que inevitablemente tuvo que suceder.
La novela tiene una lectura fácil, no cansa e incluso llega a enganchar. Es muy emotiva e intimista. Cada personaje principal, Cecilia y Silvio, narran en primera persona, lo que clarifica el lugar y momento en que cada acción transcurre. Es posible que algunos lectores consideren poco logrado el climax de misterio e intriga con que la autora deseó impregnar la historia, pero seguro que durante el desarrollo de la misma todos se sentirán emocionados con algunos de los pasajes y situaciones que se narran.
El final es reconfortante. Silvio se siente tranquilo sabedor que su secreto ya no lo es y puede esperar el fin de su existencia con serenidad. En cuanta a Cecilia la experiencia vivida la ha hecho más fuerte y vital. Ha cogido nuevos ánimos con los que enfrentar al día a día de su, hasta entonces, anodina vida.
Marta Rivera de la Cruz, nació en Lugo en 1970.
Comenzó su carrera lieteraria en el año 1996 con la novela El refugio, que resultó ganadora del II Premio de Novela Corta Joven y Brillante.
Dos años más tarde, en 1998, obtuvo el III Premio Ateneo Joven de Sevilla de Novela con su obra Que veinte años no es nada, en la que relata la pasión irrevocable que Luisa siente por un famoso escritor, Cósimo Herrera, veinte años mayor que ella.
En el año 2000 publica las novela Linus Daff, inventor de historias, así como el libro de viajes Viajar a Chipre. Además de la novela , cultiva el ensayo y en 2001 aparece Fiestas que hicieron historia.
Hotel Almirante es su siguiente novela, Se publica en el año 2002 y gira en torno al misterioso descubrimiento del cadáver de una bellísima joven en un lujoso hotel. Un años después, en 2003 publica Tristezas de amor, una nueva incursión en el género del ensayo. En 2004 aparece Grandes de España.
La novela que nos ocupa, En tiempos de prodigios, resultó finalista del Premio Planeta de Novela del año 2006.
En febrero de 2008 decide apoyar las movilizaciones de la asociación “Galicia Bilingüe“. Una asociación sin ánimo de lucro que se define como “apartidista e independiente, cuyo fin primordial es lograr para los ciudadanos de Galicia los mismos derechos lingüísticos que disfrutan los ciudadanos de las democracias con mas de una lengua oficial”. En algunos sectores han interpretado que el fin primordial de dicha asociación es defender la superioridad jurídica y social del español frente al gallego, basándose en un monolingüismo parcial y enfrentando a los gallegos en dos comunidades de hablantes.
En este mismo año 2008 resultó ganadora del V Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil convocado por el Grupo Anaya y Ámbito Cultural de El Corte Inglés. La obra premiada fue “La primera tarde después de Navidad”.
En 2009 publicó La importancia de las cosas, y en 2010 Sombras.
Es licenciada en Ciencias de la Información y especialista en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de escritura creativa en la Escuela de creación literaria Hotel Kafka de Madrid.
Colabora en diversos medios como El País Semanal y el programa de radio Al sur de la semana de la cadena COPE y Ámbito Cultural.
Es hija del conocido periodista lucense Francisco Rivera Cela.








