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Claus y Lucas “una mirada al mundo con ojos de niño malo”

Comentar lo que Agota Kristof    cuenta en la  trilogía que  presenta bajo el título antedicho es una tarea difícil. La obra se compone de tres relatos, cada uno de ellos con entidad suficiente para ser considerados una novela individual y de hecho así habían sido publicados. El gran cuaderno, (1987); La prueba, (1988) y La tercera mentira (1991).

En El gran cuaderno se describen los hechos de una manera fiel, circunstancia que continúa en La prueba. La tercera mentira, título que implica la existencia de dos mentiras anteriores, se basa tanto en lo poco sugestiva que es la verdad, la realidad, así como la mentira y la falsedad como fundamento de la narración.

En El gran cuaderno los dos hermanos gemelos, Claus y Lucas, nos relatan una historia cruel y amoral basada en hechos reales  fielmente  expuestos. Lo hacen sin análisis de ningún tipo, ni desde el punto de vista moral ni desde el emocional. Esta condición se da también en la narración de las otras dos novelas, pero aún así, es esta primera la más destacable de las tres y la que más impacta en el ánimo de los lectores.

La prueba continúa lo narrado en la primera novela desde el instante en que Claus cruza la frontera y los hermanos se separan. Este hecho, la separación, hace que la impresión sea de que Claus realmente ha desaparecido. Lo que se lee a partir de aquí está centrado en Lucas, si bien no es él el narrador. Tenemos la sensación de que Claus nunca ha existido y que lo contado en El gran cuaderno no correspondiera a la verdad.  Incluso nos parece que estamos hablando de otro Lucas, si bien esto no es cierto tal como un pequeño detalle que se nos revela al final pone de manifiesto.

En esta parte del proceso toman especial relevancia los personajes secundarios. Esta no es tanto la historia de Lucas sino la de quienes le rodean: Victor, Peter, Yasmine, Mathias y Clara. A través de ellos la autora nos introduce en el ambiente de indefensión y arbitrariedad deshumanizada que provoca el  totalitarismo, la subyugación del individuo al poder, sea el que sea y el tiempo que sea.

El enigma de esta segunda parte es la personalidad del narrador. Casi al final de La prueba Lucas desaparece y Claus vuelve a ser el centro de la historia.

Finaliza esta parte con un informe policial en el que se solicita la repatriación de Claus T. a través del cual descubrimos que ni Lucas ni el resto de personajes que han aparecido en la novela han existido.

La tercera mentira, novela que da fin a la trilogía, desvela la identidad del narrador de La prueba. Todo lo que hemos sabido de Claus y Lucas lo sabemos mediante la lectura de los cuadernos que ellos mismos (o uno de ellos, o ninguno de ellos) ha ido escribiendo a lo largo de su vida, su infancia en la casa de su abuela, el cambio de personalidad de Lucas tras la separación;  la vuelta de Claus hasta su encarcelación. El informe policial nos dice que nada de eso ha ocurrido y que los cuadernos manuscritos por los que conocemos la historia del inexistente Lucas los ha escrito Claus. Volvemos a una narración autobiográfica en primera persona, con la implicaciones narrativas que conlleva especialmente una nueva historia de Claus totalmente distinta a la narrada hasta ahora.

A partir del instante en que sale de la prisión, se convierte en un nuevo narrador, Klaus, que recibe una llamada telefónica de su hermano desaparecido, Lucas. Llegados a este punto conviene aclarar que este Lucas no tiene nada que ver con el Lucas objeto de la narración de La prueba, una invención de Claus y que este nuevo Klaus puede ser también una invención.

El lector no puede concluir nada y ese es el deseo de la autora. Debe dejarse llevar por la demoledora historia que Kristof nos narra y punto. De ahí la dificultad señalada al principio.

Lo que la trilogía Claus y Lucas demuestra es la inutilidad de todo intento de embellecer la realidad a través de la literatura. La realidad nos agobia y nos oprime y la narrativa, como parte de esa realidad, acaba mancillada por la suciedad existente en la misma. Aún así tengamos en cuenta que “por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida”. La autora parece ser que lo consiguió y después dejó de escribir.

Agota Kristof nació en la localidad húngara de Csikvánd el 30 de Octubre de 1935, murió en Neuchâtel, Suiza, el 27 de Julio de 2011. Su obra está escrita en francés.

A la edad de 21 años se marchó de Hungría cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Junto a su marido y a su hija de 4 meses de edad, escaparon a Neuchâtel. Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica, decide dar un giro a su vida. Se separa de su marido y estudia francés, idioma en el que empezará a escribir sus novelas.

Sus primeros pasos como escritora fueron en el ámbito de la poesía y el teatro.  El impacto de esas obras será muy inferior al que tienen las novelas de su famosa trilogía, escrita como antes hemos dicho entre los años 1987 y 1991. Por la primera de estas novelas El gran cuaderno recibió el premio europeo a la literatura francesa. Esta novela ha sido traducida a más de 30 idiomas.

En 1995 publicó una nueva novela, Ayer. En 2004 publico un relato autobiográfico titulado La analfabeta.

Su último trabajo es una colección de historias cortas titulada C’est égal. Se editó en 2005.


El amante de Marguerite Duras

Ayer, en el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, hemos comentado una novela de Marguerite Duras, El amante, obra que alcanzo un éxito mundial.

La obra

El amante obtuvo el Premio Goncourt en 1984. Consiguiendo un tiraje de más de tres millones y fue traducida a cuarenta idiomas.

Una francesa de 15 años viaja en un transbordador y no tarda en notar que un hombre de negocios chino, de 26, la mira. Él, loco con la belleza de la niña, se presenta. Ella acepta su invitación de llevarla en un coche negro al internado. Desde entonces, sabe que tiene a ese hombre en sus manos. La aventura dura un año, Marguerite se va a París y no se vuelven a ver. Años después, la escritora recibe una llamada. Duras cuenta el transcurso de la relación en la novela autobiográfica El amante, una historia que la escritora plasmó con 70 años y con la que alcanzó la fama.

En 1992 el director de cine francés Jean-Jacques Annaud  rodó  la película “El amante” basada en la novela de Marguerite Duras, con Jane March y Tony Leung Ka Fai como actores protagonistas.

La autora

Marguerite Duras, nacida en Saigón, 4 de abril de 1914, pasó su infancia y adolescencia en la Indochina Francesa, experiencia que la marcó profundamente e inspiró muchas de sus obras. En 1932 vuelve a Francia. Estudió Derecho, Matemáticas y Ciencias Políticas. Trabajó como secretaria en el ministerio de las Colonias de 1935 a 1941.

Se casó en 1939 con Robert Antelme. Tuvo un hijo que murió en 1942. Ese mismo año Duras conoce a Dionys Mascolo, que termina siendo su amante. Durante la Segunda Guerra Mundial, ambos participan en la Resistencia francesa. En 1945, pese a su deseo de divorciarse, cuando Robert regresa, en penosas condiciones, del campo de Dachau, ella se queda con él para cuidarle, hecho que relata en su novela El dolor. Se divorcia en 1946.

Sus primeras novelas, Les impudents  (1943) y Le vie tranquille (1944) reflejan la influencia narrativa sajona, después evolucionó hacia las formas del “nouveau roman“.

Se dio a conocer con la publicación de una novela de inspiración autobiográfica, Un dique contra el Pacífico (1950). Sus obras posteriores ponen de relieve, en relatos cortos, la angustia y el deseo de los personajes que intentan escapar de la soledad.

Su obra literaria cuenta con unas cuarenta novelas y una docena de piezas de teatro. Su trayectoria dramática fue reconocida en 1983 por la Academia francesa con el Gran premio del teatro. Marguerite Duras dirigió varias películas, entre ellas India Song y Los niños.

Marguerite murió de cáncer de garganta el 3 de marzo de 1996. Está enterrada en el Cementerio de Montparnasse. Sobre su lápida únicamente dos letras grabadas: M.D.

Ya hemos entregado nuestra siguiente lectura: El extranjero de Albert Camus. La comentaremos en la próxima tertulia el martes 15 de mayo.

Crematorio

É Crematorio un descubrimento total. Un percorrido integral polo espiñazo da nosa sociedade feito no tempo  que dura o traxecto en coche do seu narrador. Un esnaquizar os pensamentos para facer unha radiografía que non agocha nada, que de tan íntimo o que se di fica totalmente exposto o interior de cada un dos personaxes retratados.

O crematorio é un título global que parte da realidade da morte de Matías Bertomeu para igualar e facer abrollar os crematorios -purgatorios, infernos, culpas e penas- de cada un dos seus achegados. Da man do seu irmán Rubén, construtor sen escrúpulos e snob de postal septuaxenario (con matóns ao seu servizo, familiar á que pagar as maquías da chantaxe emocional, nova muller pneumática e na treintena…) asistimos a un estruturadísimo retrato da clase alta e toda a coda parasitaria que xorde arredor da desenfreada construción urbanística na costa de Levante. Nun pobo imaxinario, Missent, que podería ser un Benidorm de altísimas torres a pé de praia, ou calquera desas cidades de vacacións prometidas como paraísos de cemento e tixolo, o mosaico de personaxes percorre os alicerces de todo o que fundou a industria dos Bertomeu, dende unha nai autoritaria, “gótica egoística”, alta e agresiva como as torres dunha catedral, até o máis resentido dos sicarios, todos os personaxes que se lamentan pola perda de Matías, ideólogo dunha nova revolución que volva ao campo, ábrese en canle para expoñer sentimentos de insatisfacción, sobre todo.

Narrador principal, Rubén, pedra angular desta familia baseada no poder, nos cartos e na trampa sobre a que subsisten, merodéase sobre a infancia perdida, as figuras antergas e cobiza como motor fundamental; o material como o esparadrapo que une as fendas e que tapa as feridas. A ética e a conciencia chegan a un estado ornamental para dar paso a exquisitez como reflexión, á busca da beleza e do acomodo por riba de valores esenciais.  Rubén, o irmán vivo, síntese pegado á sombra do seu irmán, ferve na envexa da súa liberdade que, sen comprometerse con nada -fillos, mulleres, ideas, materiais, partidos- mantivo unha consideración e un respecto do que el non goza.

Todos vistos ao trasluz, ningún personaxe pode fuxir de ser espido e visto na súa miseria. O escritor que, procurado o éxito, agora busca os puntais primordias da vida, o amor e a calma, para poder morrer en paz. O crítico que xustifica a súa creación como busca da idea propia que lle permita sair da mera función de eco para ser voz. A filla  que querería ser filla e amante do tío morto. A muller nova que quere ser nai de novas xeracións que herden o poder conquerido…

O texto é agumado, cortante, real; danos unha aproximación a nós mesmos a través da análise de pormenores exquisitos, da observación total de cada movemento do ser humano. Podemos vernos como nun espello, aínda que non nos queiramos recoñecer nese lugar que podrece de corrupción e de avaricia.

O autor vai superpoñendo as voces, os tempos,os espazos, para que caiba todo nun  momento, varias vidas ao mesmo tempo facendo un corifeo -ou un coro de carpideiras que choran xunto ao cadáver ao bordo do crematorio- e que cantan as mesmas dores e os mesmos degoros sen diferenciarse nas razóns e nos propósitos primarios: vencer os medos, a morte, conseguir máis, ser o que máis. Fuxir do propio lume que arde na conciencia.

 

Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, Valencia, 27 de junio de 1949) é  un escritor e crítico literario español, gañador do Premio Nacional de la Crítica 2007.

Novelas

  • Mimoun(1988)
  • En la lucha final(1991)
  • La buena letra(1992)
  • Los disparos del cazador(1994)
  • La larga marcha(1996)
  • La caída de Madrid(2000)
  • Los viejos amigos(2003)
  • Crematorio (2007)

 Ensayos

  • Mediterráneos(1997)
  • El novelista perplejo(2002)
  • El viajero sedentario(2004)
  • Por cuenta propia (2010)

Futuro imperfecto

Lo que su autora Xulia Alonso Díaz nos cuenta en esta historia escrita en gallego es su propia vida. Su autobiografía. Y lo hace sin concesiones, incluso diría que de forma violenta. Es una vida de lucha por la supervivencia, una vida que un día quedó atrapada en el mundo de la droga y el VIH. El que la quiera contar y pueda,  da una idea de la tremenda guerra que ha tenido que librar con sus adicciones y consigo misma para poder poner en orden sus recuerdos y plasmarlos de forma tan brillante.

Es también una visión de aquellos años 80, recién instaurada la democracia y las libertades personales. Años de sueños y esperanzas, de exploración social, de libertades aparentemente sin fin y de peligros a los que se habían de enfrentar sin preparación alguna. Entre otros el de  los paraísos  que las drogas parecían prometer y en los que muchos entraron y de los que no saldrían o lo harían con importantes secuelas físicas y psíquicas.

Porque con anterioridad a estas fechas en nuestra sociedad  no había habido formación alguna sobre el mal que la droga podía causar al individuo y a la colectividad. Era como si no existieran, como si negando el hecho fuésemos  a quedar a salvo de su influencia pese a que nos rodeaban por todas partes y  las mafias que las comercializaban estaban preparadas para introducir su consumo a poco que el nivel de vida y las estructuras sociales lo hiciesen posible.

Xulía es una joven de 17 años cuando decide ir a estudiar a  Santiago. Ella misma confiesa que a la Universidad solo fue a matricularse. A partir de ese acto su vida quedará unida a cuanta movida hay en dicha capital. Atrás quedaba la vida familiar, autoritaria, represiva, sin espacio para ser ella misma. Xulía era una alumna brillante en su colegio, obediente. Tanto los consejos de su madre como los mandatos de su autoritario padre eran normas que se obligaba a cumplir a rajatabla. Todo aquello, que ya venía quebrándose desde el inicio de su adolescencia, se hizo añicos al llegar a la compostelana ciudad. Tanto que al año siguiente, con 18 años, mayor de edad, se independiza de su familia y después de una etapa un tanto hippie, consigue un trabajo administrativo en las oficinas de la incipiente Xunta de Galicia cuyo salario le proporciona lo suficiente para poder seguir el camino que aparentemente había de hacer de ella una mujer libre y dueña de su  futuro.

Pero éste le tenía preparado un cruce singular. Casualmente conoce a Nico. Xulia recuerda su “mirada atlántica” y como la atrapó de por vida. Él también queda prendado de ella y  juntos pasarán todos los amargores que el destino les tiene guardados.  Ambos caerán en el mundo de la heroína, un mundo que la autora narra con una especial maestría – sinceramente creo que  esta novela debían ser de lectura obligada en los institutos de enseñanza media – que hace que el lector se emocione y sufra con ellos los avatares que su adicción les lleva a padecer.

Y aquí vuelve la autora a plantear otro tema de capital importancia, la ayuda que en estos casos puede prestar la familia y sus verdaderos amigos. Los detalles de como ellos los acogen en su lucha por salir de aquel infierno y como unidos, familia amigos e interesados,  se esfuerzan en poner todo su afán para que esto sea posible. Una guerra en que toda ayuda es poca,  en la que lo principal es el propio deseo de los implicados, ella y Nico, en salir de aquel terrible abismo en el que estaban. No puede expresarse mejor todo lo que se relata, se vive leyéndolo y se desea que el sentimiento que fluye en nosotros  llegue como una ayuda moral más.

Si la novela quedará en lo mencionado, la forma en que se entra en la droga y la lucha para salir de ella, ya habría conseguido su objetivo. Pero hay más. Una vez fuera, una vez en la superficie la vida sigue. Ellos dos tienen secuelas importantes y una hija a la que criar. El relato va detallando  como la vida de ambos se va complicando con el agravamiento de Nico. Como este hecho cambia toda percepción. Se sabe que el final está más cerca que lejos y se aprende a vivir el presente en toda su intensidad. Así transcurren los dos años que van desde el primer síntoma grave al desenlace final, unos años que se describen con toda la angustia, amor y solidaridad que  ellos se tienen y  sus fieles y esforzados amigos les brindan. Me gustaría destacar el canto que hace a la profesionalidad médica de la sanidad pública, a su trato humano y personalizado. A la comprensión de sus problemas.

Nico fallecerá tal como habían vaticinado. No había salvación. Pero la vida tiene que seguir y ella deberá afrontarla desde el recuerdo a su amor por él y volcarse en su hija, fruto deseado de ese amor. Todo contado sin caer en el melodrama y en lo fácil. No nos deja indiferentes y menos a los que vivimos aquellos tiempos, conocimos los estragos del SIDA en la sociedad y fuimos testigos de la condena de los que padecían la enfermedad  hasta el punto de considerarlos unos  apestados. Tuvo que pasar un tiempo para que todos aceptaran que eran unos enfermos más y como tal debían ser tratados.

Xulia Alonso Díaz nació en 1961, en A Rua (Ourense). Cursó bachillerato y COU en el Colegio Paulo VI de su villa natal y en 1979 marchó a Santiago de Compostela para estudiar Psicología. En enero de 1981 empieza a trabajar como administrativa en la Xunta de Galicia, donde desenvuelve su actividad laboral hasta septiembre de 2008, momento en que causa baja por motivos de salud. El descubrimiento del mundo de las drogas en los primeros años 80 y su superada adicción a la heroína le dejaron secuelas importantes que marcarían su futuro: el VIH.

Futuro imperfecto es su primera novela.

En la habitación

En 1928 a Virginia Woolf le pidieron dar una charla sobre la escritura y la mujer. Ella se planteo la cuestión desde un punto de vista realista ¿quén necesita una mujer para escribir? una habitación propia: es decir independencia económica y personal. Esto se podría extrapolar también al varón.

Nos ocuparemos durante dos semanas de este ensayo que nos llevará a hablar de los roles de genero, profesionales y sociales.

“Las circunstancias materiales suelen estar en contra. Los perros ladran, la gente interrumpe, hay que ganar dinero, la salud falla. La notoria indiferencia del mundo acentúa además estas dificultades… El mundo no le pide a la gente que escriba poemas, novelas, ni libros de historia, no los necesita…”

“Es notable el cambio de humor que unos ingresos fijos traen consigo. Ninguna fuerza en el mundo puede quitarme mis quinientas libras. Tengo asegurados para siempre la comida, el cobija y el vestir. Por tanto no solo cesan el esforzarse y el luchar, sino también el odio y la amargura. No necesito odiar a ningún hombre, no puede herirme. No necesito halagar a ningún hombre, no tiene nada que darme”

Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes

Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes desprende tanto amor y tanta ternura que se ha convertido en una de las novelas preferidas de los integrantes de nuestro club de lectura de Os Rosales, Café con libros, de este último trimestre.

La obra 

Considerada como una declaración pública de amor, del autor hacia su mujer, Señora de rojo sobre fondo gris narra, en forma de monólogo, los recuerdos de un pintor sumido en una grave crisis creativa, que cuenta a su hija, el proceso de la enfermedad y muerte de la madre. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detención de su hija y su yerno por motivos políticos y, fundamentalmente, la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los cuarenta y ocho años de edad. Ana contagiaba una sensación de belleza y plenitud que cobró su verdadero alcance sobre el fondo gris de lo cotidiano y los sinsabores de la enfermedad.

Un canto al amor, que expresa la propia angustia del autor frente a la pérdida de los seres queridos, y su temor a la muerte.

Señora de rojo sobre fondo gris, es además, un retrato de Ángeles Castro que pintó Eduardo García Benito y que  aparceció en la portada de la novela.

El autor

Miguel Delibes consiguió a la vez el favor de los críticos y el fervor de los lectores. Era un escritor de los de antes: se dio a conocer con un premio, el Nadal, cuando era un perfecto desconocido y siguió fiel hasta el final a su primera editorial, Destino. Nacido en Valladolid en 1920, consiguió sin pretenderlo que se hablara de la Castilla de Delibes como se habla de la Praga de Kafka, del Dublín de Joyce o de la Lisboa de Fernando Pessoa. Fue, así, un escritor de los de antes y el cronista de un mundo también de antes, el campo, un territorio siempre a punto de extinguirse que él convirtió en mítico sin moverse un milímetro de la más cruda realidad.

Entre sus obras destacan  La sombra del ciprés es alagadaMi idolatrado hijo Sisí, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario, Las guerras de nuestros antepasados, El disputado voto del Sr. Cayo, Los santos inocentes o Señora de rojo sobre fondo gris. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura (1955), el Premio de la Crítica (1962), el Premio Nacional de las Letras (1991) y el Premio Cervantes de Literatura (1993). Desde 1973 fue miembro de la Real Academia Española. Muchas de sus obras además han sido llevadas al cine.

La próxima tertulia de Café con libros será el martes, 8 de mayo, en la que comentaremos la obra de Marguerite DurasEl amante.

Dublineses de James Joyce

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, continuamos con nuestro ciclo de “Lecturas imborrables”, esta vez recorriendo la ciudad de Dublín de la mano del autor James Joyce y de su obra Dublineses.

La obra

Dublineses es una colección de relatos cortos publicada en 1914. Los quince relatos son una representación, en ocasiones satírica, de las clases media y baja irlandesas, en el Dublín de los primeros años del siglo XX. Joyce utiliza en esta obra un estilo realista para ofrecer una descripción de los personajes y la ciudad.

Las historias se escribieron en un momento en el que el nacionalismo irlandés estaba en su apogeo y dominaba en Irlanda la búsqueda de una identidad nacional. Atrapado en una encrucijada de la historia y de la cultura, el país se encontraba sacudido por varias ideas e influencias convergentes. Estos relatos ofrecen una visión de los conflictos que estas tensiones generaron en la vida de la gente de Dublín. Muchos de los personajes de Dublineses aparecerán posteriormente en papeles de menor importancia en la novela fundamental de Joyce, Ulises.

Las historias iniciales de la colección se centran en los niños como protagonistas, y a medida que el libro avanza los protagonistas crecen en edad. También van creciendo correspondientemente la sofisticación y la sutileza del desarrollo literario.

El autor

James Joyce fue un escritor irlandés, reconocido mundialmente como uno de los más importantes e influyentes del siglo XX. Es representante destacado de la corriente literaria denominada modernismo anglosajón, junto a autores como T. S. Eliot, Virginia Woolf, Ezra Pound o Wallace Stevens.

James Augustine Joyce nace el 2 de febrero de 1882 en Rathjar, un suburbio de Dublín. Cursa estudios secundarios en el internado de los jesuitas, experiencia que dejará una huella indeleble en su obra literaria. Posteriormente ingresa en la Facultad de Filosofía del University College de Dublín, que abandona en 1902 para trasladarse a París. Tras regresar a Dublín para asistir a la muerte de su madre, en 1904 vuelve definitivamente al continente, acompañado de Nora Barnacle, con quien contraerá matrimonio en 1931.

Hasta su muerte, en Zurich, el 13 de enero de 1941, reside sucesivamente en Roma, Trieste y París, dando clases de inglés y dedicado a la creación de su obra, que consta de dos libros de poemas, Chamber Music (1904) y Poems Penyeach (1927), el drama Exiliados (1914), un libro de relatos, Dublineses (1914), y las novelas Retrato del artista adolescente (1916), Ulises (1922) y Finnegans Wake (1939).

En la tertulia de esta tarde comentaremos esta obra y entregaremos ya nuestra siguiente lectura: Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes. Nos vemos el próximo martes, 24 de abril!

O lector

Conmoven, neste libro, as dúas acepcións do verbo ler, unha como a facultade aprendida de xuntar os signos para descifrar mensaxes e a outra, que provén da aprendizaxe do anterior, e que consiste no grande pracer, na afección, no vezo, incluso, que provoca o embocar un libro -calquera que sexa- e que as súas mensaxes nos atrapen e nos leven e nos asistan.

O mozo Michael Berg é consciente deste pracer lector, por iso le para Hanna, abre os seus libros para indicarlle o camiño a seguir, como quen guía un cego. Ela acaba de axudalo na rúa, el vén de levarlle flores en resposta, ela ten que deixalo entrar, el foxe e logo volve e, de socato, os dous, con décadas de diferenza na idade, vense igualados polas experiencias pracenteiras do sexo e da lectura. Ela escoita, el finxe ser quen se deixa ver nos libros, ela soña…

Un estudante de quince anos e unha revisora de tranvía de máis de trinta, xúntanse cada tarde durante unhas horas para adentrarse o un no outro e os dous xuntos nun libro. Son rituais de intimidade solemnes, anónimos para o resto do mundo, agochados, até  que a vida vai  facendo xirar á xente mudando a dirección, separándose os seus camiños.

Pasados varios anos, nos que Berg remata a carreira de dereito e comeza as súas prácticas xurídicas, os camiños dos dous volven cruzarse nun xuízo que se está a levar a cabo contra varias coidadoras dun campo de concentración. Entre os apuntes, os profesores, avogados e testemuños, Michael pode recoñecer á que fora a súa compañeira de cama e lectura, a quen se responsabiliza de horribles crimes.

Dar co segredo da súa antiga amante desatará na conciencia de Michael un dilema sobre o silencio ou a delación, que suporía a diferenza entre a culpabilibade e a inocencia -daquela maneira- de Hanna.

O autor emprega esta historia tan sinxela para reflexionar sobre os termos de conciencia, de supresión da culpa, da extinción ou non das responsabilidades, na longa postguerra alemá. O contrapunto entre esquecer para non facer sangrar as feridas aínda recentes no momento da novela e a súa presentación pública para representar un exemplo da deshumanización na que non hai que caer, é un dos puntais de O LECTOR.

O calar e o falar, no caso de Michael, e o aprender ou desaprender, no de Hanna, fannos pensar na desigualdade de oportunidades entre homes e mulleres na época e, sobre todo, coas circunstancias engadidas -e das que non falaremos aquí por non facer un spoiler da obra- de cada un dos protagonistas. Un rapaz de 15 anos que consigue formarse, e unha muller de trinta e tantos que ten que tomar unha terrible decisión precisamente por non ter opcións entre as que escoller.

A diferenza entre os futuros dos dous e mesmo a súa coincidencia depende, por riba de todas as cousas, dalgo tan sinxelo como grandioso: o ler.

Delirio

El libro nos cuenta una historia ya relatada en muchas ocasiones, las dudas de un marido sobre la fidelidad de su mujer. El tormento de los celos en la mente del que los sufre.

La esposa de Shaul abandona diariamente el hogar para ir a nadar. Sale de casa con su bolsa de deportes en bandolera y aproximadamente una hora después  regresa con el pelo mojado, el rostro relajado y satisfecha. Este tipo de actuar da pie a nuestro personaje para pensar que su esposa le engaña con otro hombre, sabe y ve como con ese otro ella se entrega a todo tipo de juegos amorosos que nunca se atreverá a experimentar con él.

El delirio llega a un punto que el lector se siente convencido de que el adulterio es real y seguirá a Shaul en un viaje nocturno hasta el lugar en que supone que los amantes se refugian para dar rienda suelta a su pasión.

Shaul está impedido de una pierna. No puede andar sin la ayuda de unas muletas o de otra persona en la que apoyarse. Quien le ayudará en ese viaje es su cuñada, una mujer de mediana edad con la que no ha tenido mucho trato en el pasado y que se embarca en esta aventura sin pararse a pensar lo que la exigirá.

La mujer conduce y él se sienta en el asiento trasero del coche. Así sin mirarse, casi como dos extraños, cada uno cuenta la historia de sus sentimientos con la soltura en que a veces contamos nuestras intimidades a personas con las que compartimos un vagón de tren y a las que estamos seguros no volveremos a ver.

El final de la novela poco importa, lo que nos queda es la imagen de un hombre que necesita “algo” para definirse a si mismo y definir su mundo. Solo existimos si alguien nos mira, nos ama o nos odia, y solo nos sentimos completos si actuamos contra “alguien” hasta el punto de que estamos dispuestos a construir rivales con tal de poder sobrevivir.

David Grossman nació en Jerusalén  el 25 de Enero de 1954. Es un escritor y ensayista israelí.

Estudió filosofía y teatro en la Universidad Hebrea. Trabajó como corresponsal y actor en la radio Kol Israel. Fue uno de los presentadores del programa Gato en el saco desde 1970 a 1984. Su libro Duelo fue transmitido como programa de radio en la citada Kol Israel. En 1984 Grossman obtuvo el  Premio del Primer Ministro al trabajo creativo. En 2007 recibió el Premio Emet.

Es conocido también como un activista por la paz. Durante la segunda guerra del Líbano junto con los escritores Amos Oz y A. B. Yehoshúa participó en una conferencia de prensa en la que se instó al gobierno a aceptar un alto el fuego que a la vez crease una base para una solución negociada. Dos días después su hijo Uri, de 20 años,  sargento en una unidad de tanques, murió alcanzado por un misil antitanque  durante una operación de las FDI en el sur de Líbano. Desde entonces Grossman ha criticado con dureza al gobierno de Ehud Olmert.

En Febrero de 2007 recibió un Doctor Honoris Causa del Katholieke Universiteit Leuven de Bélgica. En 2010 le fue concedido el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán por su defensa del dialogo iraelí-palestino.

Grossman vive en Mevaseret Tzión, en las afueras de Jesusalén. Esta casado y ha tenido tres hijos, Jonathan, Ruth y el difunto Uri.

Su obra traducida al español la componen las novelas siguientes: La memoria de la piel; Tu serás mi cuchillo; Llevame contigo; El libro de la gramática interna; El chico zigzag; La sonrisa del cordero.

También los ensayos: La miel del León. El mito de Sansón; La muerte como forma de vida; Presencias Ausentes.

Se han llevado al cine:La sonrisa del cordero y Alguien con quien correr.

Carta de una desconocida de Stephan Zweig

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, vamos a hablar de uno de los libros más populares de Stephan Zweig, Carta de una desconocida.

La obra

“Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora”.

Una confesión de una mujer profundamente enamorada de un escritor que la ignora, que no la recuerda por muchas veces que la vea. La autora de la carta se enamora de él cuando era tan sólo una adolescente. Él vivía en el piso de enfrente y ella lo admiraba silenciosamente. Pasaron los años y esa admiración se convirtió en amor. Un amor incondicional pero no correspondido.

El autor

Nacido en Viena en 1881, Stephan Zweig fue poeta, traductor, editor, pacifista, humanista y europeo. Emigró a Suiza durante la primera guerra mundial, de 1917 a 1918, y fue uno de los autores más traducidos antes de la Segunda Guerra Mundial. En 1934 emigra a Londres, en 1941 se exilia a Brasil donde, su frustración ante lo que consideraba el fracaso de la cultura europea lo empujaron a la desesperación, suicidándose junto con su segunda esposa Lotte (Charlotte Elisabeth Altmann) en Petrópolis, el 23 de febrero de 1942.

Zweig escribió novelas, historias cortas, ensayos (políticos o literarios), dramas y varias biografías, de las cuales la más famosa es la de María Estuardo. En algún momento, sus trabajos fueron publicados en los países anglosajones bajo el seudónimo de “Stephen Branch” (traducción literal de su apellido), en tiempos donde el sentimiento antigermánico estaba en su apogeo.

En 1948, Max Ophüls adapta la novela breve de Stephan Zweig. Carta de una Desconocida es una de las películas más repuestas en la televisión estadounidense. Contó con dos protagonistas atractivos: una Joan Fontaine en la cima de su carrera tras haber protagonizado Rebeca y Sospecha (Óscar incluido) con Hitchcock o Jane Eyre; y un atractivo galán francés, Louis Jourdan.

Esta tarde, nuestra tertulia la dedicaremos a analizar esta obra. Si no habéis leído nada de Stephan Zweig desde el club os recomendamos que empecéis por esta novela…