O único que queda é o amor

O único que queda é o amor, cando desaparecen os seres que amamos, os devecidos, aqueles que fomos seguindo coa ollada soñadora, coa volta atrás dos recordos até chegar a un punto en que se nos perde a memoria, cando xa novos personaxes acabaron por borrar os antigos, cando a casca física do sentimento cae para mudar, só queda o amor.

Este conxunto de relatos do narrador lugués Agustín Fernández Paz fíase a través do amor como leit motiv, pero sempre o amor desde o punto final, o punto da perda, da disolución e da nostalxia, desde a indecisión de quen ve pasar unha muller misteriosa e perfecta pero que non dará ningún paso, até aqueles que relembrar os seus anos de xuventude, os primeiros amores, as decisións tomadas e a marcha dos lugares onde habitaron felices nos anos do espertar sentimental.

Guiados por poemas e citas que gardan relación cos contidos, Fernández Paz achéganos as experiencias dunha manchea de tipos cotiás, de mulleres que son observadas polos ollos das pantasmas que as amaron, ou pantasmas que contan a súa propia historia desoladora, homes covardes que perderon ou que non decidiron ou que decidiron tarde. Todos os narradores esfaragullan a súa historia desde o finado e a nostalxia, asumindo que é pleonástico aquilo de falar de amor mentres se vive o amor, que se garda para logo, para o seu fin ou a súa marcha, a teima de contalo. Pero sempre esperanzadores, os relatos avalían o valor do amor en si mesmo, como algo precioso a vivir e gardar, do que aprender, que perseguir, o único que queda -realmente- cando todo o demais é ido.

Acompañan esta sucesión de relatos sinxelos pero vertixinosos na nosa fame lectora, as ilustracións de Pablo Auladell, que contribúen a esluir os personaxes nesa atmosfera  onírica que xa fan presentir os versos de Valente ou Pahmuk, que da nome ao libro.

El Abuelo

Es una  obra de teatro escrita en 1897 por Benito Pérez Galdós.

El viejo conde de Albrit que había emigrado a América en busca del oro que según él, debieron dejar allí sus antepasados, regresa a Jerusa a una casa   propiedad de  unos sirvientes, Gregoria y Venancio, antiguos asalariados suyos. Estos trabajaban y se alimentaban de las tierras de Lucrecia, nuera que D. Rodrigo,  que así se llama el citado conde de Albrit.  

Lucrecia es viuda del hijo del conde. Tiene dos hijas Leonor y Dorotea, (Nell y Dolly como cariñosamente su madre las llama) . Ambas viven en la casa de Gregoria y Venancio  bajo la tutela de un perceptor, un viejo maestro llamado Coronado, persona de carácter débil al que sus pupilas burlan y dominan totalmente. Las niñas se encariñan pronto con su abuelo.

Nada más llegar D. Rodrigo se cita con Lucrecia. Sabe por su difunto hijo, Rafael, que una de las niñas es fruto de un amor espurio de ella con un pintor.  Incluso la culpa de la muerte de su hijo debido al desengaño producido por su relación. Exige conocer cual de las dos es su verdadera nieta. La que debería heredar  su condado. Ella se niega a darle dicha información y que pueda hacer distinciones entre sus hijas.

Para conocer de otra forma cual puede ser dicha nieta, traba amistad con los conocidos de la familia y con los más próximos a las niñas. Con Coronado, el maestro,  al que trata de sonsacar como son y cual es el carácter de ambas. Este le confiesa que las dos son muy buenas e inteligentes. También habla con Senén que es un personaje muy ambicioso por si el sabe algo del asunto. Por último habla con las pequeñas y las estudia en sus reacciones y gustos. Así descubre que  una de ellas tiene aptitud para la pintura y como quiera que el amante de Lucrecia era un pintor deduce que esa es la hija ilegítima.

Lucrecia está muy enfadada. Decide que lo mejor es que el abuelo dada su edad sea recluido en un convento para su cuidado y reposo. Carmelo, el cura es el encargado de hablar con el padre Maroto, que está en deuda con ella debido a sus generosas donaciones,  y tramar un plan para que el abuelo vaya al cenobio y se queda allí para siempre. Con engaños consiguen que el conde acceda a comer en el convent0 y aprovechando que después del ágape  D. Rodrigo queda traspuesto,  Senén lo deja allí y supone que la aventura ha terminado. Nada más lejos de la realidad. Al despertar el conde, hombre de genio vivo, se enfrenta al padre Maroto y a cuanto monje sale a su encuentro y abandona el convento volviendo a Jerusa. En el camino encuentra a Coronado que le acompaña

Llegado al pueblo desprecia la hospitalidad de Venancio y Gregoria, al tiempo que afea a  los implicados en el hecho. No solo censura duramente  su conducta  y  les echa en cara lo que tanto su padre como él habían hecho por ellos, dejándolos avergonzados y humillados. Una de sus nietas se pode de su parte e interviene en la censura con toda dignidad.

Lucrecia se arrepiente de lo que ha hecho. Se confiesa con el padre Maroto y le da permiso para informar al conde de cual de sus  hijas es su verdadera nieta.  En éstas están cuando Senén también despechado al no ver cumplido sus anhelos de mejora por parte de la Condesa, decide contarle al D. Rodrigo la verdad sobre sus nietas. Él no le cree, pero el padre Maroto ratifica todo lo dicho y causa una gran tristeza y depresión al Abuelo

Durante todo este tiempo el abuelo y Coronado habían  labrado una buena amistad. El maestro está amargado y aburrido de la vida y quiere suicidarse pero no encuentra valor para arrojarse por el acantilado, así que D. Rodrigo se  había ofrecido  a ayudarle dándole un empujón. Ante la nueva situación decide acompañarle en el acto de quitarse la vida.

 Lucrecia decide llevarse a las niñas a Madrid para encargase de su educación.  Una de las niñas se niega a abandonar a su abuelo y escapa para reunirse con él. Llega cuando los dos suicidas están a punto de consumar su acto, arrojarse al mar desde el acantilado. Su presencia lo evita.

Esta nueva situación hace que el abuelo reaccione y tanto él como Coronado renuncien al suicidio, amen de variar su punto de vista sobre el binomio amor-honor. Ellos se conjuran para educar a la niña y hacer que todos disfruten de la nueva situación.

En los personajes de la obra queda reflejada una buena parte de la sociedad española de la época. La vieja aristocracia venida a menos que represente el Conde de Albrit. Personas que viven aferradas a lo que fueron y consideran que tienen derecho a exigir que sus antiguos vasallos sigan cuidando de ellos pese a no poder costear esa dedicación. Aferrados también a los conceptos de dignidad y honor. Llevan hasta la última consecuencia estas ideas. Mirando hacia el pasado, despreciando un presente que no les gusta y sabiéndose sin futuro.

Nos refleja también a la nueva burguesía provinciana, orgullosa de haber prosperado pero  egoísta y corta de miras. Son los nuevos amos y así quieren que les vean y respeten sus, hasta hace poco, compañeros de fatigas. Dentro de ella el campesinado rico, avaro de su  opulencia y despreciativo.

El cura de pueblo, adocenado, aburguesado, lejos de conseguir los objetivos de santidad que le acompañaban en sus días de seminario. Más preocupado de su bienestar que de su misión evangélica.

El funcionario trepa, adulador y fullero, que basa su prosperidad en los favores que pueda conseguir y no en su trabajo profesional.

Los despreciados, representado aquí por el maestro. Ellos que se dedicaban a desbrozar las duras mentes de los zagales y luchaban contra los ejemplos que estos recibían del entorno. Ellos son los que al final no tienen premio alguno.

Y por último las niñas bien. Muy educadas, bien habladas y con modales, pero que no siempre estas cualidades se correspondían con un carácter noble y generoso.

 Benito María de los Dolores Pérez Galdós,  fue un novelista, dramaturgo y cronista español. Se le considera el mayor representante de la novela realista del siglo XIX y uno de los más importantes escritores en lengua española.

Décimo hijo de un coronel del Ejercito, Sebastián Pérez y de una hija de un antiguo secretario de la Inquisición, Dolores Galdós, nace en Las Palmas de Gran Canaria el 10 de Mayo de 1843, falleciendo en Madrid el 4 de Enero de 192o.

Su padre, le inculcó el gusto por las narraciones históricas contándole asiduamente hechos de la Guerra de la Independencia en la que había participado. En 1852 ingresó en el Colegio de San Agustín, que aplicaba una pedagogía activa y avanzada para la época.

Obtuvo el título de bachiller en 1862 en el Instituto de La Laguna y empezó a colaborar con la prensa local con gacetillas, poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos. La llegada a su casa de una prima suya le trastorna emocionalmente y sus padres deciden que se traslade a la capital a estudiar la carrera de derecho.

Llegó a Madrid en septiembre de 1862 matriculándose en la facultad. Entre sus profesores estuvieron, entre otros,  Fernando de Castro y Francisco de Paula Canalejas. Allí también conoció al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Rios, que le animó a escribir y le hizo sentir curiosidad por una filosofía, el krausismo, que marcaría fuertemente su primera línea editorial. También frecuentó teatros y trabó amistad  con otros escritores paisanos suyos, creando la “Tertulia Canaria” en Madrid. Acudía con regularidad a leer en el Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. Allí, durante una conferencia conoce a Leopoldo Alas “Clarín”  del que se hace amigo.

En 1865 asiste a los hechos de la Noche de San Daniel, que le impresionaron vivamente.

En ese año comienza a escribir como meritorio en los diarios La Nación y El Debate, así como en la revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente, 1866, y en calidad de periodista asiste al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil, suceso del que deja constancia en el capítulo II de Memorias de un desmemoriado.

Su vida en Madrid es cómoda. Vive primero con dos de sus hermanas y después con un sobrino, José Hurtado de Mendoza. Era un descuidado en el vestir, siempre en tonos sombríos. En los inviernos llevaba enrollada al cuello una bufanda blanca con un extremo sobre su pecho y el otro a la espalda. Le gustaba igualmente llevar en la mano un puro a medio consumir y tener a sus pies cuando se sentaba a su perro alsaciano. Se cortaba el pelo al rape y tenía espantosas migrañas.

Persona tímida, sufría al hablar en público. Era muy observador y tenía una memoria visual excelente, lo que influyo de forma importante en su faceta de escritor.

En 1867 hace su primer viaje al extranjero, como corresponsal a la Exposición Universal de París. Volvió con las obras de Balzac y de Dikens. De éste escritor tradujo Los papeles póstumos del Club de Pickwick. Todas estas actividades le dejaban poco tiempo para sus estudios de Derecho, lo que lleva a la Facultad a borrarle definitivamente de la matrícula en 1868. En ese mismo año se produce el derrocamiento de Isabel II. Galdós que está volviendo de Paris y navega hacia Canarias, desembarca en Alicante y regresa a Madrid a tiempo de presenciar la entrada del general  Serrano y la de  Prin.

En 1870 publica su primera novela, La Fontana de Oro. La novela con todos los defectos de una obra primeriza, bosqueja la situación ideológica de España durante el Trienio Constitucional, (1820-1823).

En 1873 comenzó a publicar los Episodios Nacionales, un intento de entender la memoria histórica reciente de los españoles y donde se refleja la vida íntima de estos durante el siglo XIX, así como su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron el destino colectivo del país. Se trata de 46 episodios en cinco series de 10 novelas cada uno, salvo la última, que quedó inconclusa. Arranca con la Batalla de Trafalgar y concluye con la Restauración  borbonica en España. Este conjunto de novelas constituyen una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y ejerció un gran influjo en la trayectoria de la novela histórica española.

El punto de vista adoptado es multiforme y refleja la evolución ideológica de Galdós, desde el aliento épico de la primera serie hasta el amargo escepticismo final, pasando por el radicalismo  político y la agresividad social-anarquistas de las series tercera y cuarta.

En 1876 publicó Doña Perfecta, una novela contra la intolerancia ideológica asentada en una imaginaria ciudad mesetaria, Orbajosa, semejante a la Fricóbriga de Gloria su siguiente novela (1877). Pese a la controversia que suscitó la obra Galdós fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1889.

Era un hombre poco inclinado a fanatismo ideológicos. Esto hizo posible que mantuviera amistad con personas de ideas no coincidentes, e incluso totalmente contrarias, a las suyas como José María de Pereda, Canovas del Castillo, Francisco Silvela y Marcelino Menéndez Pelayo. Viajó a Francia, Inglaterra e Italia en repetidas ocasiones. Su amistad con Pereda le aficionó a Santander, localidad en la que gustaba pasar sus veranos y donde construyó su celebre casa de San Quintin. También le gustaba Toledo, ciudad por la que sentida una especial predilección. Acompañado por Pereda visitó Portugal en 1884.

Influencias de las amistades le regalaron el acta de Diputado por Puerto Rico. Asistió a las sesiones del Congreso más como un observador de la realidad política del país que como un miembro activo de la Cámara.

En 1891 la actriz María Guerrero estrenó Realidad con el papel de Augusta. Fue una noche inolvidable para Galdós de lo que deja constancia en sus Memorias. Seguirían a esta obra las de La loca de la casa, cuyo libreto tuvo que cortar y modificar por su extensión y para lo que contó con la ayuda de José Echegaray. Luego La de San Quintin, el éxito más importante que obtuvo Galdós en el teatro hasta ese momento. Su representación duró en cartel 50 noches.

La vida sentimental de Galdós está poco estudiada, en buena parte por la discreción en que envolvió tales asuntos. Permaneció soltero si bien fue asiduo cliente de amores mercenarios. En 1891 tuvo una hija natural de una madre que se suicido posteriormente, Lorenza Cobian. También se conocen bien sus relaciones con la actriz Concha Morell y con la novelista Emilia Pardo Bazán.

Durante sus últimos años se consagró enteramente al teatro, al que entregó 22 piezas. En esa época empieza a aparecer el espiritualismo europeo en su obra, además de sentir un gran interés por la de León Tolstói. También en la última parte de su vida padeció las consecuencias de su descuido económico y su tendencia a endeudarse de forma continua.

Su afán de conocer bien España le llevo a recorrerla en tren, en compartimentos de tercera clase y a codearse con los míseros y hospedarse en posadas y hoteles de baja calidad.

Se levantaba con el Sol y escribía a lápiz hasta las 10 de la mañana, en que salía a pasear, observar y oir. No bebía pero fumaba cigarros de hoja uno tras otro. Adoraba la música. Leía mucho, especialmente los clásicos, tanto en inglés, francés o español. Rara vez iba al teatro. Se acostaba con las gallinas y cada trimestre acuñaba un volumen de 300 páginas.

Hizo sus pinitos en política. Se declaraba republicano y en 1909 fue, junto a Pablo Iglesias, de la coalición republicano-socialista. No obstante aquello no cuajó en su forma de ser y abandonó definitivamente toda actividad política y se dedicó de nuevo a la novela y al teatro.

En 1919 se realizó una escultura suya reconociendo  su  éxito en vida. Estaba casi ciego pero una vez que pudo palpar la obra se emocionó al sentir la similitud  de ésta con la propia. Cargado de laureles y considerado el mejor novelista español de siglo, murió en Madrid en Enero de 1920. Al entierro asistieron más de 20.ooo madrileños. Sus restos reposan en el Cementerio de La Almudena (Zona antigua, cuartel 2B, manzana 3, letra A).

Además de Episodios Nacionales ,  la novela que nos ocupa, El Abuelo  y algunas otras ya comentadas,  Galdós es el creador de una grande y prolija obra. No vamos a detallar aquí el conjunto de ellas, solo a modo de ejemplo algunas de las más conocidas como Fortunata y Jacinta, Tristana, Misericordia, Tormento, La de Bingas, etc. etc.. Algunas de estas novelas han servido de inspiración para guiones cinematográficos o series televisivas.

Imma Monsó gaña o Premio Ramón Llull

A escritora Imma Monsó gañou a XXXII edición do Premio das Letras Catalás Ramon Llull coa novela La dona veloç. O galardón outórgano Editorial Planeta e a Fundación Ramon Llull.

A obra premiada é unha orixinal mirada ao gran “dano” contemporáneo: a tiranía da inmediatez na maioría de ámbitos das nosas vidas e as dificultades que temos en distinguir o que é “importante” do que é “urxente” .

Imma Monsó publicou a primeira novela en 1996  e que obtivo gran éxito de público e de crítica. A versión castelá, Nunca se sabe, foi galardoada co Premio Tigre Juan 1997. A súa segunda obra, Como unas vacaciones, obtivo en 1998 o Premio Prudenci Bertrana e tamén o Premio Cavall Verd, ao ser elixida pola Asociación de Escritores en Lingua Catalá como a mellor novela de 1998. A terceira novela, Todo un carácter (2001), consolidouna como autora. Publicou os libros de contos Mejor que no me lo cuentes (Premio Ciudad de Barcelona 2003) e Vamos papá, aquí no nos quieren (2004). En 2006 escribiu Un hombre de palabra, obra extraordinaria que mereceu os premios Salambó, Terenci Moix e Maria Àngels Anglada á mellor novela en catalán do ano. En 2009 publicou Una Tormenta.

Momento ideal para desfrutar algunha das súas novelas nas Bibliotecas Municipais da Coruña:
    

La ciudad automática de Julio Camba

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, cambiamos de rumbo con la lectura de La ciudad automática de Julio Camba. A pesar de seguir ambientada en la ciudad de Nueva York, en esta ocasión abandonamos el humor de La tía Mame, por un conjunto de ensayos breves, eso sí, narrados con mucha ironía.

La obra

En La ciudad automática, Julio Camba, uno de los mejores y más irónicos periodistas que ha dado España en el siglo XX, narra las impresiones que recogió en su segundo viaje a la ciudad de Nueva York, a principios de la década de 1930.

El título de La ciudad automática se refiere al carácter mecánico y de producción en serie que iba tomando cuerpo en el mundo y la sociedad modernas a lo largo del siglo XIX y XX -y que quedaban plasmadas de una forma deslumbrante y sobrecogedora en la ciudad de Nueva York: la nueva capital del mundo (reemplazando a París por aquél entonces).

Estructurado en ensayos breves -agrupados en temáticas como “Rascacielos”, “La mecanización”, “El embrutecimiento de la cultura” o “Comunismo y capitalismo”-,  y con un fino sentido del humor, Julio Camba nos va narrando en primera persona lo que sus ojos, su estómago y su desconcertado entendimiento van viviendo y experimentando durante estas semanas en las que se instaló a vivir en el mundo del futuro: el país de la ciudad automática.

El autor

Julio Camba nace el 16 de diciembre de 1882 en Vilanova de Arousa, Pontevedra. En 1987 embarca como polizón hacia Buenos Aires. Dos años después es deportado a España por anarquista. En 1901 publica algunos versos. Comienza a colaborar en Diario de Pontevedra y viaja a Madrid en 1903.  Escribe para  El País,  España Nueva o Lunes de El Imparcial. En 1905 informa en Constantinopla para La Correspondencia de España.

Como redactor de El Mundo viaja a París, Londres y Munich. Desde entonces trabaja para ABC y se instala en Berlín hasta el comienzo de la I Guerra Mundial. En 1916 realiza su primer viaje a Estados Unidos donde volverá tras el crack del 29. En 1949 fija su residencia en el Hotel Palace de Madrid hasta su muerte. El 28 de febrero de 1962 fallece Julio Camba, a consecuencia de una embolia.

Enlaces de interés

Este próximo martes, 31 de enero, completaremos la lectura de La ciudad automática. Y al finalizar nuestra tertulia, ya entregaremos el siguiente libro del Club: Brooklyn Follies de Paul Auster.

100 Beneficios de la lectura”

Imagen toma de: algundiaenalgunaparte.wordpress.com

Buceando por la red me he encontrado un interesantísimo documento de Carlos Alberto Sánchez Velasco donde enumera, “100 Beneficios de la lectura”, de ellos he elegido mis favoritos:

  • La lectura mejora la visión de las cosas y permite ver lo que antes nunca se había visto.
  • La lectura es dinamita pura para la imaginación.
  • La lectura nos permite estar siempre acompañados, aunque también respeta nuestra soledad.
  • La lectura nos dota de las palabras para expresar nuestros sentimientos, emociones, creencias.
  • La lectura es constructora de sociedades y de sueños.
  • La lectura es algo que podemos hacer en todas partes.
  • La lectura nos transporta gratuitamente a través de todo el espacio y todo el tiempo.
  • La lectura sirve también como un espejo.
  • La lectura puede ser, para un niño, un juego perfecto.
  • A veces, cuando leo, descubro lo que pienso.
  • Los malos gobiernos temen a los buenos lectores.
  • Los olvidadizos tienen en la escritura y la lectura su mejor herramienta.
  • La lectura rejuvenece a la vez que nos hace sabios.
  • Leer nos permite ver la inmensidad de nuestra ignorancia.
  • Leer nos exige lo mejor de nosotros mismos.
  • Un gobierno que no alienta lectores, alienta fracasos.
  • Leer es un lujo que todos debemos darnos.
  • Leer transforma el mundo.

¿Cuál son los vuestros?

Peter Pan

É un grande desafío recomendar un libro para ler; máis aínda se o libro é infantil e aínda moito máis se este libro infantil llo recomendas a un adulto. Ábrense os prexuízos, péchase, en moitas ocasións, esa comprensión  e curiosidade cara a todo o que se le e, moi pasada a idade daquelas lecturas, damos en pensar que xa rebasamos certos títulos e certos autores.

Pero non hai nada comparado á delicia de volver atrás, de volverse sentir como no intre en que te sorprenderon os piratas ou o inimigo, en que os indios atacaron e alguén nos mandou apagar a luz e a presa e a ansia non nos deixaba aturar até o momento do reencontro co libro. Así liamos na infancia os que eramos lectores e, o curioso está en ver cómo lemos eses mesmos libros desde os nosos anos. Se recollemos máis do que aquela vez en que abrimos o libro por primeira vez, ou menos, porque a perda da inocencia e do misterio van seguidos da experiencia. Ou se a sorpresa e a nostalxia nos devolverán aos dez, aos catorce, aos oito anos, cando nos sentabamos con outras posturas, necesidades e pretensións ao ler.

Escollimos Peter Pan por dous motivos: a nostalxia e a homenaxe, pero os dous quedan fundidos nesta última. Último libro lido do ano pasado, celebrábanse os 100 anos da publicación de Peter Pan & Wendy, a excusa perfecta para volver soñar e para comprender e, grazas á temática dos nenos perdidos, dos que non queren nin poden medrar, ver até que punto podiamos nós decrecer até o punto de querer ser un Peter, un Curly, un John ou Michael ou Wendy máis.

Disney fíxonos tanto ben como mal xogando coas historias e cos nosos prexuízos, por iso Peter Pan é coñecido por voar, por non querer medrar, por ter unha panda de nenos que se perderon das súas casas e xuntárense cos recén chegados irmáns Darling –Wendy, John e Michael, para loitar contras os piratas capitaneados polo cruel –aínda que educado en Eton- Capitán Garfio.

Pero Peter Pan nacera anos antes da man do seu autor, nos Xardíns de Kensington, onde adoitaba pasear cos fillos duns coñecidos aos que amansaba con historias que, aínda hoxe perviven na xeografía inglesa. Nos propios xardíns de Kensington hai unha estatua de Peter que conmemora as historia de J. M. Barrie, e fai lembrar aos nenos coñecedores destas historias, que os cativos ás veces poden perderse na inmensidade dos xardíns, que hai nenos que non dan volto ás súas casas e quedan a vivir cos paxaros e coas fadas, que Peter é un deses nenos que é medio paxaro e medio humano e que, xa que non pode voltar á súa familia debe vivir no país de Nunca Xamais, onde non medrará, onde non irromperán as desgrazas do mundo adulto.>

En Peter Pan & Wendy, a historia popularizada, entre outros, por Disney, adentrémonos en nunca xamais, onde os nenos perdidos precisan dunha nai que os manteña a seguro, quentes, unidos e alimentados de comida e de historias.

Handmade oil painting reproduction of Peter Pan on a Branch, scene from Peter Pan in Kensington Gardens by J.M Barrie, 1912, a painting by Arthur Rackham.

Mesturando as crenzas feéricas do folklore británico a través de historias de raizame oral como a dos nenos roubados polas fadas e das nais secuestradas para aleitalos e, por outra banda as habituais noticias sobre nenos desaparecidos ou roubados, Barrie escribiu dúas historias crueis pero fermosas sobre a metáfora de perderse, as imaxes da perda da inocencia coa chegada dos anos e da perda dos valores primixenios do mundo dos adultos. Da negativa a medrar e do que supón o perder o poder de sorprenderse, de que todo ula a novo e a aventura.

Tradúcese en nós, lectores, esta metáfora da perda. A oler este libro, descubrímonos como nenos perdidos ou demos chegado a nunca xamais, o país que nunca desaparece pero ao que non daremos volto se desaparece a chave da imaxinación?

La tía Mame de Patrick Dennis

Tras el parón navideño, en el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, comenzamos nuestro segundo bloque con mucho humor. En esta ocasión todas las novelas estarán ambientadas en Nueva York.

Y es que con La tía Mame nos sumergimos en el Nueva York de los años 30-50 y del glamour, la vitalidad y el optimismo que era capaz de generar Mame. Pero a la vez, en nuestra tertulia destacamos dos facetas más de un personaje tan controvertido: su lado más manipulador a la hora de conseguir sus objetivos y su gran tesón en los momentos más duros de su vida para salir adelante con humor y alegría.

La obra

Mame, rica soltera en un Nueva York que está a punto de cambiar los felices años veinte por los duros años treinta, recibe la inesperada herencia de un sobrino en edad escolar, poseedor de un lúcido escepticismo que lo mantiene a salvo (casi siempre) de los disparatados acontecimientos que se sucederán a partir de entonces en su vida.

Ese cándido pequeño que buscaba en el diccionario el significado de palabras como lesbiana, daiquiri, psicoanálisis, relatividad y Schoenberg no tarda mucho en descubrir que, aun siendo excéntrica y caprichosa, su tía es también fascinante, leal y apasionada. Y que su inagotable entusiasmo atrae a todos cuantos la rodean “como una flautista de Hamelín”.

Es difícil leer las aventuras de La tía Mame, a cada cual más absurda y extravagante, sin soltar una carcajada. Hasta el lector menos jovial se descubrirá sonriendo ante sus esfuerzos por convertirse en eficiente empleada de unos grandes almacenes, actriz polifacética o escritora de éxito, entre otros muchos oficios por los que pasa a la misma velocidad con la que conduce su Rolls-Royce. Porque éste es, sin duda, un libro cargado de humor, pero de un humor que esconde, emboscada entre pieles de zorro blanco y cócteles en el Cotton Club, una mirada crítica que cae sobre todo cuanto se pone a su alcance, ya sean los intelectuales liberales o los financieros conservadores, la bohemia neoyorquina o la sureña vida rural…

La obra, en su versión dramática o musical ha sida representada en numerosas ocasiones, triunfando en Brodway y contando con actrices de renombre, como Rosalind Russell, Angela Landsbury, Lucille Ball o Silvia Pinal, dando vida a la inefable Mame Dennis, una suerte de Susan Vance más madura pero igual de excesiva e impetuosa que el personaje que inmortalizara Katharine Hepburn en La fiera de mi niña (Bringing up Baby, 1938).

El autor

Patrick Dennis (Evanston, Illinois, 1921 – Nueva York, 1976), seudónimo de Edward Everett Tanner III, fue un icono de la bohemia de Nueva York, además de uno de los escritores norteamericanos más populares de los años cincuenta y sesenta del siglo XX. La tía Mame, que había sido rechazada por diecinueve editores, vendió, al ser publicada en 1955, más de dos millones de ejemplares en Estados Unidos y se mantuvo 112 semanas en la lista de los diez libros más vendidos del New York Times. Dennis se convirtió en 1956 en el primer escritor en conseguir colocar en esa misma lista tres títulos, firmados con tres seudónimos distintos: La tía Mame, The Loving Couple: His (and Her) y Guestward, Ho!

Pese a la popularidad de su obra, Dennis siguió trabajando en distintos oficios hasta establecerse, bajo el seudónimo de Edward Tanner, como mayordomo profesional.  Falleció en Manhattan a los 55 años.

Si os apetece sumergiros en una gran cantidad de detalles sobre La tía Mame, Nueva York y el ambiente en el que se desarrolla la obra, una de nuestras lectoras nos ha recomendado un enlace al blog Viajes desde mi sillón.

Y ya comenzamos La ciudad automática, de Julio Camba. Para el próximo martes, 24 de enero, debemos traer leídas las primeras 90 páginas.

Convócase o Premio Xerais de Novela

Edicións Xerais de Galicia convoca a 29ª edición do Premio Xerais de Novela, dotado con 15.000 euros, para obras orixinais e inéditas, en lingua galega. De cada orixinal presentaranxe seis copias en papel antes do 10 de abril de 2012. O Xurado, composto por 5 persoas, fará público o seu fallo o día 9 de xuño de 2011. A convocatoria do premio réxese por estas bases.

Novo libro de Paul Auster

O último libro de Paul Auster, Diario de Invierno, chegará antes de tempo ás mans dos lectores dixitais. A editorial Anagrama publicará a novela en formato e-book, en primicia mundial o próximo 19 de xaneiro. A última creación do autor estadounidense estará dispoñible en papel nas librarías, o próximo 1 de febreiro.

O lanzamento de Diario de invierno -no que Auster, un dos grandes escritores estadounidenses contemporáneos, rememora varios episodios da súa vida- faise coincidir co 65 aniversario do autor (o 3 de febreiro) e ten lugar en España varios meses antes de que se publique en Estados Unidos, onde non verá a luz até finais de agosto.

O paso do tempo está moi presente neste novo libro, no que o autor rememora tamén aos seus pais, unha presentación en Arles acompañado polo seu admirado Jean-Louis Trintignant, a súa estancia en París, unha lista comentada das 21 habitacións nas que viviu ao longo da súa vida até chegar á súa actual residencia en Park Slope, os seus ataques de pánico ou as viaxes.

El jardín olvidado

Esta novela de Kate Morton está entre los libros más solicitados  desde su publicación en el año 2010 y en mi opinión lo que la autora cuenta no desmerece esa preferencia. Es una obra con un argumento atrayente, narrado con fluidez y exprimido al máximo para sacar todo el provecho posible a la trama que describe.

Esta trama se basa en la necesidad que una de las protagonistas tiene de conocer quien es, quienes son sus progenitores y las causas por las que fue abandonada en 1913  con solo 4 años de edad.   Fue un abandono singular, a bordo de un vapor que hacía la travesía desde Londres al puerto australiano de Maryborough.

A partir de este suceso se desarrolla el relato que la autora plantea. La niña abandonada hace el viaje en compañía de otra familia, una mujer con dos hijos pequeños que va a reunirse con su marido y padre de los niños. Ella no sobrevivirá al viaje y al llegar a puerto la pequeña,  de la que hasta entonces desconocemos su nombre, es nuevamente abandonada y  recogida por uno de los trabajadores de la colla.

Hugh O’Conor, que era ese trabajador, está casado con una mujer delicada, Lil, no tienen hijos y adoptan a la niña. Se trasladan a Brisbane en busca de mejores perspectivas de vida y también para hacer desaparecer todo rastro sobre la forma en que Nell, así la llama, apareció en su entorno. Con ellos vivirá una vida feliz. Posteriormente el matrimonio tiene dos hijas a  las que Nell, como la mayor, cuidará y mimará. Sus hermanas también la quieren. Es ella la que soluciona los problemas de casa, dada la delicada salud de Lil.

En la fiesta de su 18º cumpleaños su padre adoptivo le cuenta como ha llegado a sus vidas. Algo muy importante se rompe dentro de Nell y  ya no será la misma; pero su sentido del deber hacía sus padres adoptivos y hacia sus hermanas la mantendrá con ellos durante décadas. En ese tiempo también ella formará una familia, tendrá una hija y una nieta, Cassandra.

Resuelta a buscar su origen se embarcará en una aventura que la llevará a las costas de Cornualles en Inglaterra. Para ello se ayuda de las pocas cosas que llevaba consigo cuando la encontraron.  Especialmente de un libro de cuentos bellamente ilustrados escrito por Eliza Makepeace. Estas pistas la  conducen  hasta el pueblo de Tregenna donde se ubican  las tierras de la familia Mountrachet y su antigua mansión, Blackhurst, entonces convertida en un hotel. En dichas tierras está también una extraña y pequeña cabaña al borde de un acantilado y rodeada por un misterioso jardín que le parece oculta  el secreto que busca. La cabaña está en venta y  la compra sin dudar ni regatear el precio.

Regresa a Brisbane decidida a liquidar el negocio de antigüedades que allí tiene y volver a Cornualles. Pero un hecho singular rompe sus deseos. Su hija, una mujer de vida difícil, le pide que se haga cargo por un tiempo de su nieta Cassandra. Nell  sabe que ese “tiempo” puede ser muy largo pero también sabe que su hija es capaz de abandonar a la niña. Acede a lo que le pide y pospone su vuelta a Inglaterra. Ya no podrá hacer ese viaje. Cassandra será su ancla a Australia. Fallecerá en Brisbane y dejará en herencia la casa del acantilado en Tregenna a su amada nieta. Será ella la que retomará la búsqueda de la identidad de su abuela e indirectamente de ella misma.

Esta es la sinopsis de la novela en lo que a la vida de Nell se refiere. Pero la novela nos cuenta muchos mas. A  la vez que nos relata lo explicado nos va haciendo partícipes de  la vida de otra serie de personajes que intervienen en la trama. Así sabemos de Eliza Makepeace,  de su madre,  Georgiana, hija de los señores de Mountrachet  y huida por amor de su entorno aristocrático. De  Linus Mountrachet, hermano de Georgiana, hombre de débil carácter, lisiado de nacimiento y aficionado a la fotografía. De  Adeline Mountrachet, mujer de baja extracción social que pese a todo casa con el señor de Blackhurst, ascendiendo a un rango para el que no está preparada, lo que suple con altivez y oportunismo.  De Rose, la hija de Linus y Adeline, persona de belleza singular pero enfermiza, por quien su madre siente verdadera pasión. Rose será junto con Adeline y Eliza personajes muy importantes en todo lo que sucede.

Los saltos en el tiempo al narrar los hechos son constantes. Abarcan desde 1900 a 2005. La novela está dividida en tres partes y en cada capítulo se hace referencia al lugar y a la fecha en la que sucedieron los hechos que se describen.   Esto hace que el lector siga con facilidad el hilo de la historia y a la vez tenga la sensación de estar leyendo varias tramas que si bien están unidas en  lo principal, la búsqueda de los orígenes de Nell, no dejan de tener sus propios argumentos.  Cada una de ellas podrían haber sido la base de una novela individualizada.

Otra sorpresa  que nos depara el libro es la inclusión de  unos cuentos infantiles que supuestamente escribió Eliza Markepeace. Son cuentos muy cortos pero de una imaginación sorprendente. No cabe duda que Katy Morton si lo desea puede publicar un libro de estas características segura de que tendrá éxito entre los más pequeños y no tan pequeños.

En resumen encontré el libro muy interesante y gratificante. Me sentí preso de la narración y busqué todos los ratos que pude para enfrascarme en su lectura.

Kate Morton es una escritora australiana, nacida en Berri (Australia) en 1976.

Es la mayor de tres hermanas. Su familia se mudo varias veces hasta decidirse por Tamborine Mountain, donde asistió a una pequeña escuela rural. Desde  muy niña le gustó leer  libros siendo sus favoritos los de Enid Blyton.

Licendiada en Trinity College London, asistió a un curso de verano sobre Shakespeare en la Real Academia de Arte Dramático en Londres. Posteriormente se graduó en Literatura inglesa por la Universidad de Queensland. Completaría su formación con una tesis sobre la tragedia en la literatura victoriana. Es una estudiosa de los elementos góticos en la narrativa contemporánea.

Podemos decir de ella que se ha forjado una excelente reputación en el terreno de la ficción y sus novelas, entre las que destacan La casa de Riverton (2007) y El jardín olvidado (2008), se han publicado en casi cuarenta países.