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La vida exagerada de Marín Romaña

La vida exagerada de Marin RomañaMi nombre es Martín Romaña y ésta es la historia de mi crisis positiva.

Así comienza el libro que tenemos entre manos. Pero, ¿quien es Martín Romaña?. Es peruano, miembro de una adinerada familia, que abandona en 1964 impulsado por lo que en las novelas del gran Ernest Hemingway se dice de los encantos y oportunidades existentes en la Ciudad de la Luz. Ni por un momento duda de que al igual que el Nobel, él también podrá vivir y disfrutar de los encantos narrados al tiempo que intentará y, sin dudarlo, logrará ser un famoso escritor que ensalce aún más si cabe, las donosuras que su imaginación sitúa en dicho orbe.

Ya en su destino descubrirá que todo es más difícil, sorprendente y no tan bonito como pintaba lo leído. Al poco tiempo se casa con la tímida Inés, persona que ha pasado del “catolicismo más militante al marxismo más puro“. Por seguirla milita en un partido de extrema izquierda, en la que su tarea revolucionaria consistirá en escribir una novel sobre los sindicatos pesqueros en el Perú, tema importante y trascendental donde los haya.

Al tiempo y a su alrededor se van dando una serie de circunstancias caóticas e incomprensibles para su punto de vista sudamericano, incluyendo lo que se vive en las revueltas de Mayo del 68. En ellas está, intentando ser un buen revolucionario como su boda con Inés parece exigirle.

Todas estas circunstancias lo llevan a una crisis de melancolía y soledad. Literalmente se hunde en su sillón Voltaire. Él es una persona que no puede concebir la vida sin un sentido humorístico y parece que este ha volado. Y así hubiera sido si  el 7 de Junio de 1978 no se levanta tres veces del mentado sillón para atender al cartero, que  al ser portador de tres cartas certificadas lo obligó al esfuerzo anteriormente citado de levantarse. Ese día la crisis aún siguiendo, revierte y se convierte en positiva. Con la compañía inseparable de su cuaderno azul y sin abandonar  a Voltaire, va tomando nota de todos y cada uno de los acontecimientos, historias, relatos, hechos, etc. que le han sucedido desde su llegada a está “Ciudad de la Luz a la que parece que se le han fundido los plomos“.

Este proceso hace que sus recuerdos se vayan enriqueciendo y ayudan a que resurja su humor e imaginación. Lo que está escribiendo es una novela sobre el mundo de los latinoamericanos en la citada ciudad fundida.

El relato es un compendio de buen humor e ironía aún en los momentos más dramáticos. Esta obra junto con “El hombre que hablaba con Octavia de Cádiz” forman un díptico que se dio a conocer como: “Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire“.Sinceramente creo que es un libro muy apropiado para esos estados carenciales que nos hunden en la tristeza y el desaliento. Vamos, para este tiempo que nos ha tocado vivir.

Alfredo Bryce Echenique es un escritor peruano, uno de los más leídos del Perú. Con obras como Un mundo para Julius, No me esperen en abril o la que tenemos entre manos, La vida exagerada de Martín Romaña.  

Nació en Lima el 19 de Febrero de 1939, en el seno de una familia de la oligarquía, ambiente en el que se educó. Mencionar como signo de su cuna que su bisabuelo, José Rufino Echenique fue presidente del Perú en 1851. Cursó sus estudios primarios y secundarios en colegios ingleses de Lima. Se licenció en Derecho y obtuvo el título de Doctor en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. En París se licenció en la Sorbona en Literatura francesa clásica (1965) y Literatura francesa contemporánea (1966). También obtuvo el Magister en Literatura de la Universidad de Vincennes, (París) en 1975.

Colaboró en la segunda etapa del semanario Oiga, del que su cuñado Francisco Igartua Rovira es diseñador y refundador. Estas colaboraciones empezaron en 1962 y finalizaron en 1995, cuando la revista tuvo que cerrar por el acoso del gobierno dictatorial de Alberto Fujimori al que dicha publicación no se plegó. A través de estas colaboraciones se puede conocer muchas facetas de la vida de Bryce, como es su oposición anti dictadura y de enfrentamiento contra todo abuso venga de donde venga. Una de sus facetas es decir las cosas como son, lo que le mereció ser llamado el Niño Terrible o Niño Goyito, tal como se llama el personaje principal de una de sus obras.

Ha residido en Francia, Italia, Grecia y Alemania. Desde 1984 vive en España si bien hacía frecuentes viajes a su país natal al que, incluso,  regresó temporalmente. En 1999 lo abandonó debido al clima político existente. En 2005 publicó su segundo libro de memorias, Permiso para sentir, en el que denuncia ácidamente la transformación de Perú.

Se declara seguidor de los argentinos Julio Cortazar y Manuel Puig y de los peruanos Julio Ramón Ribeyro y Cesar Vallejo porque “introdujeron y produjeron el mundo de los sentimientos y el humor, tópicos muy escasos dentro de la literatura latinoamericana de entonces“.

Y es que la literatura de Bryce Echenique esta poblada de simpáticos personajes que se mueven como un poco perdidos en un mundo laberíntico, entre lo delirante, lo añorante y lo grotesco, pero rodeados de un fino humor y una tierna ironía. Es un maestro de la palabra, que domina y recrea. Su fino humor es reconocido tanto en América Latina como en Europa. Otra de sus características es que los personajes que configuran sus obras están basados en personas por él conocidas.

Ha trabajado como profesor en diversas Universidades, Nanterre, Sorbona, Yale, etc. y ha sido ponente en múltiples congresos de escritores a uno y otro lado del Atlántico.

Entre otros numerosos premios cuenta con el de Narrativa de España 1998. En 1995 durante el gobierno de Alberto Fujimori, renunció a la Orden del Sol, por sus convicciones democráticas.

En enero de 2009 un tribunal peruano le condenó a pagar una multa de 177.500 soles (42.000 €) por plagio. El delito fue el haber publicado 16 artículos de prensa de 15 autores diferentes como propios. Durante el proceso el autor negó la publicación de dichos artículos aduciendo que otros lo hicieron en su nombre. También que la acusación no era competente para ello y que la comunicación de la denuncia no le fue debidamente presentada en su domicilio de Barcelona. Nada de ésto le valió y fue finalmente condenado. Bryce Echenique siempre negó ser el autor de dichas publicaciones y dijo sentirse el objeto de una campaña de la prensa peruana para desprestigiarlo. No era la primera vez ni sería la última en ser acusado de dicho acto.

Después de escribir “Permiso para sentir“, Celia Valenzuela hizo una entrevista al autor. Por su interés para conocer como piensa y como dice las cosas, dejamos aquí una dirección electrónica en donde se reproduce dicha entrevista.

A cándida Felicidade

Un alma de Deus, ou máis ben Un corazón sinxelo, título que lle acae mellor á tradución do francés de Un coeur simple, conto curto de Gustave Flaubert, supón o contrapunto perfecto da outra heroína literaria creada polo autor: Madame Bovary.

Nesta ocasión non se trata de facer unha lectura ao uso dunha publicación que, falta de corpo (non pasa das cen páxinas), ofrece mil pousos e ecos, horas de preguntas e respostas alternativas, polo que resulta interesante saber qué intentaba facer o autor, vinte anos máis tarde de presentarnos a figura de Emma Bovary. Se en 1857 crea a total protagonista, a muller sobre a que recae a historia toda de adulterio, abulia e ambición que dá sensos de antiheroicidade a Madame Bovary, en 1877, no volume titulado Tres contos, Flaubert danos a figura de Felicité, unha serva total, a falta de ambición e, ao mesmo tempo, o protagonismo feminino absoluto de novo.

Neses intres en que aínda aboia a sombra dos conflitos legais que supuxo a publicación dunha novela baseada nun personaxe feminino de “escasos valores morais”, Felicité supón unha reacción de submisión ante as críticas recibidas, polo que se busca un carácter modelo: a criada sinxela, moral, relixiosa, pulcra e case bovina no seu comportamento, inmóbil ante a mala sorte e sen propoñer escollas ao destino, en fin, conforme. Se Emma Bovary supuña unha loita contracorrente dentro da súa propia vida, por non afogar no convencional, Felicité déixase arrastrar xusto cara ao contrario, e gostosamente feliz de poder servir, case que fachendosa da diferenza de clase,o que a leva a ser vista como un cúmulo de renuncias. Xustamente todo o contrario da Bovary, que non se resignaba a non vivir as vidas que soñara, as que lera…

Unha pregunta é clara: qué pretendía o autor creando, cunha diferencia de vinte anos, dúas heroínas tan enfrontadas, dous caracteres totalmente opostos? Pódese pensar que foi vencido pola crítica que o tachou de amoral, de proclive ao adulterio feminino e a dar azas aos soños das mulleres, e aquí trata, con este corazón sinxelo, de remediar esa imaxe de promiscuidade, de amoralidade e de falta de remorsos, na figura de Felicité, cuxa única aspiración é coidar dos seus e pasar desapercibida.

Pero o corazón simple non é tal; agocha o mesmo compoñente crítico cara á burguesía e os seus vezos que agochaba vinte anos antes Madame Bovary. A amabilidade, a falta de tacha da criada, a súa estrita moralidade, contrastan coa crueldade e o egoísmo que recibe a cambio. As súas perdas e renuncias non se compensan con nada, nada vai alegrar a vida triste de Felicité, agás un loro.

O famoso loro de Flaubert (que serviu ao británico Julian Barnes para ficcionar a biografía do novelista francés dunha maneira esaxeradamente inexacta e divertidísima) é un elemento preciso e imprescindible para causar un efecto exactamente idéntico ao de Madame Bovary: o escándalo. Se no ano 1857 a sociedade francesa levou a man á boca aberta antes as desinhibicións de Emma, que non faría cando unha criada vella e relixiosa crea un altar de fervorosa piedade arredor dun loro disecado na procesión do Corpus Christi? Mais se cadra, Flaubert xa aprendera de antigas reprimendas de público e autoridades civís, e o ataque contra a falsidade das crenzas queda borrado pola fervente relixiosidade de Felicité, o destape moral da aristocracia vélase ante a defensa que fai a criada e a submisión aos seus donos, e os desvaríos dunha pobre vella no seu último momento, querendo ver na figura do loro Lulú a pomba da Santísima Trinidade, só foron vistos así, como desvaríos da doce, pobre e submisa Felicité.

Divorcio en Buda

La historia se enmarca en el Budapest de entreguerras. Los tres principales personajes de la misma, Kristóf Kömives, Imre Greiner y Anna Fazekas viven inmersos en aquella sociedad. Hungría es una nación independiente después de haber pertenecido durante siglos al Imperio Austro-Húngaro y ello ha conllevado un sinfín de cambios en los comportamientos sociales. Todo lo que parecía inmutable se ha desmoronado y nuevas formas de vida y costumbres se desarrollan en lo publico y privado.

Kristóf Kömives es juez en Budapest. Es un hombre de ideas tradicionales, ideas que entiende debe defender por encima de todo dentro del respecto a la legalidad vigente y que en él, debido a su puesto, es una exigencia. Se esfuerza por que su imagen sea acorde con su profesión y confía en que algún día podrá emular profesionalmente a su padre, juez también, del que algunos dicen que marcó una época en el desempeño de su cargo.

Imre Greiner es médico. Es de origen humilde. Su vida ha sido una lucha para conquistar un lugar entre la burguesía de su ciudad. Ambos, Imre y Kristóf se conocen de su época universitaria, si bien no se puede decir que hayan sido amigos.

Anna Fazekas es una mujer de clase acomodada. En la actualidad está casada con Imre. Conoce también a Kristóf con quien coincidía en actos sociales y en la práctica del tenis, deporte que ambos practicaban.

Estos son los perfiles de los principales personajes. Hace ya muchos años que sus vidas no se cruzan, por lo que significa una sorpresa para nuestro Juez el que llegue a su mesa de trabajo un expediente de divorcio en el que figuren los otros dos actores del drama, Imre y Anna. Ambos se han casado y Anna desea la separación aduciendo “abandono del hogar familiar” por parte de Imre. Los recuerdos de su relación con la ahora Sra. Greiner hacen retornar a su mente situaciones que creía olvidadas y que de alguna forma alteran su apacible vida burguesa.

Aún así no dejara de ser un expediente más que tramitar. De hecho piensa en citar a ambos y certificar su deseo de separación. Pero un hecho impide que el curso de los acontecimientos se desarrolle con esta normalidad. Aquella noche, la de la llegada a su despacho del expediente comentado, el Sr. Greiner se presenta en su casa con la noticia de que su esposa, Anna, se ha suicidado.

Durante esa noche Kristóf hará frente al aluvión de sentimientos encontrados que inundan su espíritu al mismo tiempo que será testigo de la confesión de Imre, que le relatará la historia de su matrimonio y sus actos por encumbrarse socialmente, entre los que está dicha boda. Kristóf escuchará todo lo que ignoraba sobre ellos y sobre todo constatará el abismo que los separa. Por un lado él, un burgués, que renunció a todo lo desconocido para defender y perpetuar los valores de la sociedad en la que se crió y educó. Por el otro lado, Imre, un advenedizo que por conquistar a una mujer que por su posición le permitiría la entrada en esa sociedad, se entrego a una existencia basada en la impostura y la falsedad.

Será una conversación larga y sincera, la primera vez que ambos hablan de vivencias y sentimientos hasta ahora no compartidos con otros. Pese a lo dramático de la situación está sirve para aclarar conceptos y plantearse nuevas formas de vivir y tratarse, de remediar en lo posible los errores que hasta ese momento hubiesen cometido. El mundo vive en aquellos días momentos cruciales y es probable que los acontecimientos que están a punto de producirse no les permita rematar sus deseos de cambio, pero deben intentarlo.

Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza, cuando tuvo conocimiento de que estaba condenado  a pasar el resto de su vida en un hospital dependiendo de otros para su cuidado.

Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.

En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.

Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.

A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.

No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.

Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como El ultimo encuentro, La herencia de Eszter, La mujer justa o la novela que ahora leemos,  Divorcio en Buda. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).

La bestia del Corazón

Cada persona tiene un amigo en cada pedacito de nube                     

es lo que pasa con los amigos en este mundo sembrado de horror     

también mi madre decía es muy normal                                             

Nada de amigos                                                                      

piensa en cosas serias.                                                                

Estos versos resumen los deseos de los protagonistas en recordar que deben seguir siendo libres.

La autora nos relata estas ansias de libertad. De cambio social. De mejora personal. Estamos en la Rumanía de Ceausesco. Un régimen político tiránico y despiadado como pocos.

La historia comienza con los pormenores que llevan al suicidio a una de las compañeras de la protagonista, Lola. Como fueron sus últimos días. A partir de aquí ella tendrá que luchar por conservar su yo en aquel mundo opresor y estrecho representado simbólicamente por el reducido cubículo que comparte con otras chicas que solo se diferencian por el número de medias que cada una guarda en su maleta. Ella tendrá que ser la memoria de Lola a través de lo que leyó de su diario en el que manifestaba sus deseos de amar de mejorar socialmente, de cambiar su vida. Ideal de los que bajo aquella y todas las dictaduras se atreven a pensar, a volar por encima de los muros que los cercan.

No está sola en ese intento. Tres jóvenes de la residencia masculina con ansias similares la unirá a su lucha. Esa labor les llevará a una casa de verano, donde ellos esconden sus cuadernos, sus diarios y donde existen libros que no deben leer ni ellos ni nadie por ser contrarios al pensamiento único. Juntos evolucionarán y tratarán de resistir los embates de los partidarios del régimen que quieren anular sus voluntades y domeñar sus deseos, destruir su individualidad, su libertad y futuro.

Es una novela dura y triste. Como es la vida que los protagonistas relatan. Una lucha constante por sentirse libres, mantener sus esperanzas sin ver posibilidades de ello. Conservar su amistad y ánimo enviándose cartas. Urdiendo argucias para evitar la censura, un cabello del pelo en cada misiva. Mandando al exterior listas de desaparecidos que les hagan sentirse más libres y respirar en aquel país-prisión que les ha tocado en suerte.

Si tuviera que definir más la obra diría que es una exposición de muerte y miedo. Muerte de allegados que han vivido largo tiempo oprimidos. Muerte de los que dejan de luchar y prefieren el tránsito. Muerte de los que son apartados, marcados como enemigos. Toda la novela nos habla de eso y del poder de represalia del Estado. De sus métodos y amenazas.

Müller nos va contado todo esto con detenimiento y de forma muy detallada. No es una lectura fácil. Utiliza muchas metáforas para referirse a la rutina diaria. Solo las plantas y los dementes parecen escapar al influjo pernicioso del régimen. Las unas por su propio ciclo y los otros por que son abandonados a su suerte, ignorados y por tanto libres.

Una de esos dementes, su propia abuela, enseña a la protagonista que dentro de nosotros llevamos una bestia en el corazón. Un animal que es su yo más íntimo. El que mediante sus incomprensibles impulsos nos ayuda a ahuyentar las llamadas de la muerte y así nos protege para poder seguir siendo nosotros mismos.

Herta Müller nació en Timisoara, Rumanía en el año 1953, concretamente en un lugar germanohablante llamado Banat. Es hija de unos granjero suabos del Banato. Su padre sirvió en la II guerra mundial en un batallón de las Waffen-SS y su madre fue deportada a la Unión Soviética en 1945 y pasó cinco años en un campo de trabajo en Ucránia. Estudió filología germánica y rumana en la Universidad Oeste de Timisoara entre 1973 y 1976. Formó parte de una tertulia de escritores idealistas rumano-alemanes. Entre 1977 y 1979 trabajó como traductora técnica en una fábrica de maquinaria de la que fue despedida por no cooperar con la Securitatea Statului, la policía secreta del régimen comunista rumano. Subsistió empleada en una guardería e impartiendo clases de alemán, siendo al tiempo acosada e interrogada más de cincuenta veces por la Securitate.

Su primer libro, la colección de cuentos Niederungen, fue publicado en 1982, censurado como la mayoría de las obras de aquel tiempo. Dos años más tarde fue publicado entero en Alemania al tiempo que aparecía la obra Drückender Tango, un libro muy crítico con la corrupción, la intolerancia y la opresión del régimen comunista de Nicolae Ceausesco. A causa de ello se le prohibió seguir publicando en su país, aunque sus libros se premiaban, comentaban y eran muy apreciados en Alemania y Austria, contra la unánime oposición de la prensa oficial rumana.

En 1987 Müller marchó a Alemania con su marido, el también novelista Richard Wagner. En los años siguiente hizo algunos lectorados en diversas universidades alemanas y de otros países, fijando su residencia en Berlín. Müller es miembro de la Academia Alemana de Oratoria y Literatura de Darmstadt. Abandonó el PEN Club como forma de protesta por la decisión de reunir las asociaciones de Alemania del Este y del Oeste tras la caída del muro de Berlín.

Nunca olvidó su paso por las manos de la Securitate y así en julio de 2008 publicó una carta abierta a Horia-Roman, presidente del Instituto Cultura Rumano, como protesta por financiar una escuela rumano-alemana en la que trabajaban dos antiguos informadores de la policía comentada.

Sus relatos destacan las duras condiciones de vida en la Rumanía de Ceausesco. Como una dictadura deteriora y rompe toda relación humana.

El 8 de Octubre de 2009 se anunciaba la concesión del Premio Nobel de Literatura, basándose en su capacidad para describir “con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, el paisaje de los desposeídos”.

Cuenta en su haber con muchos otros premios. Sus obras han sido traducidas a 21 idiomas y en España publicadas por las editoriales Siruela, Mondadori y Plaza y Janés.

Cando os solitarios se xuntan

O pouso da historia é ben sinxelo: todos estamos terriblemente sós neste mundo. O individuo nace e marcha só; polo camiño ramifícase a través de familiares e amigos, pero a historia de cada un resúmese a base de monólogos.

Anna Gavalda (Boullogne-Billancourt, 1970) é rotunda ao titular o seu sexto libro como Xuntos, nada máis, coa finalidade de contar catro historias que ao lector lle serán cercanas e máis que reais, para xuntalas e nada máis – c´est tout-. Catro individuos amasados nos sentimentos de fracaso, frustración e resignación, van entrecruzando as súas vidas até acompasar os ritmos e dirixirse cara a un destino común, a través da solidariedade entre Frank, Camille, Philibert e Paulette.

 Nada teñen en común unha artista plástica agochada tras o seu traballo como señora da limpeza, cun cociñeiro queimado polos seus asuntos familiares así como o seu medo ás perdas, medo que comparte coa súa avoa, a que ten que abandonar temporalmente nunha residencia de maiores mentres se recupera dun accidente, e aos que se une como contrapunto de humor e realidade inquedante a figura dun aristócrata vido a menos, último vestixio dun xeito de vida xa esquecido e que se burla con amargura dos tempos da Francia dourada e absolutista.

 Catro espazos vitais que se xuntan nun espazo real de catrocentos metros, un piso do centro de París onde todos coidarán de todos, tratarán de compoñer os anacos rotos de vidas difíciles e contrariadas, fuxidas, medos e inquedanzas.

Ás veces sostida baixo un falso teito de doutrina (o amor trunfante, a amizade que fixa os eixes sobre os que xira o planeta…), a novela sostense grazas a representar os catro puntos cardinais da vida humana: a xuventude, a vellez, a inocencia e o medo, coas relacións interpersoais como aglutinante do paso dunha a outra idade. Representando cada quen un papel que asume reaccións negativas como a fuxida cara ao propio interior, a desconfianza, o illamento, desde o momento en que os catro comezan a interactuar chegan a darse accións positivas -ás veces demasiado forzadas e previsibles, sen contar coa verdadeira natureza do ser humano, no da personaxe de ficción-, que crean lazos, que van xuntando, nada máis, a aqueles catro seres feridos que comezan a cicatrizar en común as súas feridas vitais.

El último encuentro

Al mismo tiempo, más allá de las mujeres, de los distintos papeles, más allá del mundo, se vislumbraba un sentimiento más fuerte que ningún otro. Un sentimiento que tan sólo los hombres conocen. Se llama amistad.”

De eso fundamentalmente trata la novela que tenemos entre manos. De la amistad entre los dos principales protagonistas, Kònrad y Henrik.

El último encuentro es una novela corta. El tema central es el reencuentro de estos dos amigos después de 41 años de separación tanto física como intelectual. Está ambientada en el Imperio Austro-Hungaro, ya en decadencia. Con una prosa fácil y a la vez subyugante nos introduce en aquel tiempo, en como era  el esplendor de la familia, los bailes, las cacerías, los menús, en fin, como era lo cotidiano en aquel vivir. Sin olvidar las relaciones intimas, el amor, las ilusiones, los proyectos de futuro.

Parece que el destino ha decidido que ambos tengan una meta  común en la carrera que han elegido, o al menos, que han hecho, la militar. Pero no va a ser así. Kònrad no siente esa carrera como su vocación. Le viene impuesta por su padre, una persona honorable pero venida a menos, que hace todo tipo de sacrificios para que su hijo pueda estudiar y graduarse como oficial. Pero su espíritu artístico y delicado le lleva a renunciar a dicho rango y marcharse. Recorre Singapur y Malasia, terminando en Inglaterra, adquiriendo la nacionalidad británica. Henrik por el contrario  sigue la carrera escogida, llega a general y sus días parece que terminarán en su hacienda familiar, un pequeño castillo al pie de los Cárpatos.

El momento del reencuentro da ocasión a Márai para desarrollar todo un abanico de reflexiones sobre la naturaleza humana. Según va avanzando la conversación entre los dos, que en realidad es un largo monólogo entre uno que habla y otro que escucha y, a lo sumo, asiente o hace alguna observación, van saliendo sinuosidades del alma humana y misterios de su naturaleza. Todo bajo la exquisita corrección que la buena educación impone. Como es natural hay una mujer, mejor dicho hay más de una mujer, tres en concreto, la madre de Henrik, francesa; la nodriza que le acompaña desde su nacimiento hasta el momento presente y su esposa. Pese a estas presencias estamos hablando de un mundo totalmente masculino, militar, de valores sólidos: amistad, deber, honorabilidad. Un mundo rígido del que Kònrad quería salir y lo hizo. Primero a través de la música y el arte y después exiliándose en el Lejano Oriente. Escapa también de una culpabilidad, cuya explicación será el motivo del encuentro de los dos amigos después del tiempo transcurrido.

Son las  reflexiones del protagonista principal las que soportan todo el contenido de la novela. Y el final, al que se dirigen todas estas explicaciones, queda en el aire. Lo quiere así el autor para que sea el lector, que también como Kònrad es un oidor de todo lo que se dice, determine cual ha sido y de quien, la culpa y el pecado. En realidad esto no es lo importante. Lo importante son las reflexiones que se encadenan hasta llegar a una conclusión. El tiempo también juega su papel en todo el relato, ya que su paso ha atemperado las emociones ayudando a analizar las relaciones habidas: el amor, la amistad, el honor, la traición, la cobardía, el valor.

Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza.

Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.

En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.

Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.

A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.

No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.

Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como Divorcio en Buda, La herencia de Eszter, o la novela que ahora leemos, El último encuentro. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).

O conto vermello. A Carapucha

Hoxe lemos algunhas das versións da Carapuchiña Vermella, se cadra un dos contos de fadas clásicos máis versionados de todos os tempos. Desde a versión de Charles Perrault, que xa mudaba elementos do conto oral facendo aparecer unha avoíña enferma e desaparecer -ou mellor, agochando sutilmente- as perversións eróticas do lobo que fai espirse á nena, até os nosos días, atopamos versións máis ou menos moralizantes, picantes, heróicas, con ou sen cazador, con ou sen avoa, mesmo atendendo a razóns e licantropía.

Desde Caperucita en Manhattan (Carmen Martín Gaite), até Na boca do lobo (de autores galegos como Manuel Darriba, Isidro Novo ou Quico Cadaval), o que non muda é a carapucha, a peza de tea vermella que viste ás veces a unha cativa inocente e outra a unha preadolescente arrichada, unha ensimesmada moza postmestrual ou toda unha lolita das de manual de seducción.

As nosas versións foron as de Roald Dahl en Contos en verso para nenos perversos (http://poemaseningles.blogspot.com/2006/01/rohald-dahl-little-red-riding-hood-and.html), o poema de tal título de Anne Sexton e a marabillosa e enigmática versión de Marilar Aleixandre.


Estando una mañana haciendo el bobo
le entró un hambre espantosa al Señor Lobo,
así que, para echarse algo a la muela,
se fue corriendo a casa de la Abuela.
“¿Puedo pasar, Señora?”, preguntó.
La pobre anciana, al verlo, se asustó
pensando: “¡Este me come de un bocado!”.

ROALD DAHL

Pero hai un cento máis, desde poemas a cancións, desde versións road-movie até anuncios de cosméticos e perfumes que nos venden a inocencia que, así vai avanzando a crueldade deste mundo, así vai caendo pouco e pouco, como a capa roxa da nena no conto das tabernas, aquela, a versión máis colorada

DIARIO DUN ANNUS HORRIBILIS

1664 foi o ano da grande peste que esquilmou grande parte da poboación londiniense. Precedida a catástrofe case dunha maneira esotérica e premonitoria pola pasada dun meteorito moi cerca da terra e que se puido ver desde o lugar que logo sería arrasado, a grave peste foi asumida como unha desgraza enviada como castigo, e contra a que pouco se podía facer.

Así o entendeu e deixou constancia Daniel Defoe que, aínda que moi novo (nacido en 1660), foi testemuña e sobrevivinte da vaga de mortes, polo que aporta a súa visión totalitaria, á maneira dunha relación de mortos, parroquias, andacios, remedios e medidas tomadas polas autoridades, no que el considera un DIARIO DO ANO DA PESTE pero que se separa de selo por razóns estilísticas.

Pese a constituir unha crónica fiel e pormenorizada, progresiva, que vai desde a aparición dos primeiros casos da doenza en parroquias cercanas ó que aínda hoxe é o núcleo principal de Londres, Defoe baséase en documentos reais, listados periódicos de enterramentos e actas e bandos en que se nomean especialistas médicos e se dan a coñecer medidas que poidan frear a rápida extensión da sombra da morte e da desolación que deixa ao seu paso.

Formalmente non podemos falar dunha novela; non existen personaxes -agás na historia dos tres amigos-, nin hai unha intención de ser unha reportaxe xornalística, ao non existir concreción de datos e ás veces parafraséase, retórnase a puntos que rozan a mera sucesión de anecdotas e datos sen orde concreta.

Falar de Daniel Defoe é falar de Robinson Crusoe, de Moll Flanders, pero tamén de vida picaresca, de débedas, de cartos gañados de todos os xeitos posibles, de activismo político desordeanado e de condeas públicas á picota.

É curioso pensar que o libro está escrito en plena efervescencia da Ilustración, da busca da razón que pasa por enriba das portas pechadas que impón a fe, xa que o puritanismo presbiteriano que emana dos argumentos de Defoe impregnan o DIARIO dun pouso moralizador, dunha xustificación do castigo polo crime, onde se chega a dicir que “Deus actúa a través de causas naturais”, outorgándolle ás súas palabras e á obra en si, outra nova posibilidade, a de ser tratada como unha narración histórica dentro dun sermón filosófico (máis ben relixioso) e moral.

Lonxe, moi lonxe, queda o valor de divertimento desta obra, o interese para o lector resúmese no coñecemento dunha época dura, a situación de emerxencia nun momento dado, a súa progresividade e a visión das medidas, a través do ensaio e o erro, na busca dunha fin para a situación.

Familias que abandonan as súas pertenzas e marchan sós cara ao campo. Casas pechadas e rúas enteiras desoladas por falta de habitantes ou pola terrible mortandade. Familias enteiras emparedadas nas súas casas, sen discernir os membros aínda sans dos xa morredeiros, e funcionarios posto ao servizo da vixiancia das ditas familias, contadores de mortos, espías de fuxidos, ignoradores de pregarias, auxiliares da morte.

Curioso tamén é o feito de que o autor se apropie como testemuña duns feitos reais, cos que conviviu pero desde a desmemoria que dá o contar con só catro anos de idade. Mais aínda así a historia funciona porque se basea na experiencia, porque o coñecemento construído sobre dela irradia verosimilitude e, máis alá, verdade. Defoe constrúe o seu ensaio sobre os recordos da infancia, as anecdotas escoitadas, as lecturas de tratados e documentos oficiais do suceso e tamén as conversas mantidas con supervivintes. O valor chega a través desta verdade, o que pode facer o lector é asumir cómo empregar este falso diario, se como unha xanela a un tempo e un espazo esgotados, ou como un sermón cargado de asunción do castigo, de conformismo.

El tiempo entre costuras

“La normalidad no estaba en los días que quedaron atrás: tan sólo se encontraba en aquello que la suerte nos ponía delante cada mañana. La normalidad no era más que lo que mi propia voluntad, mi compromiso y mi palabra aceptaran que fuera y, por eso, siempre estaba conmigo.”

La impresión que la novela deja es la extensión de temas que trata dentro de una simplicidad narrativa que el lector agradece. La intensidad de la historia va incrementándose conforme avanza. Al principio nos parece un tanto anodina. Pero casi sin darnos cuenta las circunstancias de la vida de la protagonista, Sira Quiroga, van cambiando y haciéndose cada vez más complejas. Al tiempo la autora, con una habilidad digna de elogio, nos va describiendo el entorno en que éstas se desarrollan, introduciendo hechos y personajes reales dentro de la ficción que compone el relato. Lo hace de manera creíble y sin distorsionar lo que de verdad pasó.

La acción se desarrolla desde un Madrid de preguerra a un Tanger internacional, en Tetuán en plena guerra civil española, nuevamente Madrid  terminada ésta y al final Lisboa. Todos estos parajes serán los escenarios en que nuestra modista, porque eso es lo que es y muy famosa, corre toda suerte de aventuras.

En este sentido la novela es un thriller. Una novela de espías y tramas, donde nadie es lo que aparenta ser. En este ajetreo apenas queda sitio para los sentimientos personales. Hay cosas que hacer y son trascendentes y a ellas hay que dedicar todo el esfuerzo posible. Pues bien, pese a ello en el comportamiento de los protagonistas tiene cabida sentimientos muy loables, amistad, bondad, auxilio, amor. Es la amistad de Sira con Rosalinda Fox. Es el auxilio y la amistad de Candelaria, la matutera. Es la bondad y amistad del inspector don Claudio, es el amor de Sira y Marcus. De esto también nos habla María Dueñas. Lo hace como algo más, dentro de la normalidad que mencionamos en las primeras líneas de este análisis.

Y es que el mundo de Sira se define bien en los párrafos iniciales. Ella hará que sea normal todo lo que le acontezca. Lo asumirá y buscará la solución adecuada. Acertará en la mayoría de las veces y también este acierto se encuadrará dentro de esa normalidad.

Son varios los personajes reales que son parte de la historia que nos ocupa. En todos los casos su presencia se hace con un total respeto a los hechos que acaecieron en su momento y en la que ellos han tenido una parte activa. Es otro de los méritos de la autora, hacer también creíbles los encuentros de la protagonista con dichas personas dentro del desarrollo de la trama.

María Dueñas nació en Puertollano, Ciudad Real, en 1964. Es doctora en Filología Inglesa y profesora titular en la Universidad de Murcia. Ha impartido docencia en universidades norteamericanas, es autora de trabajos académicos y ha participado en múltiples proyectos educativos, culturales y editoriales. Esta es su primera novela. Las últimas noticias sobre la novela indican que existe la intención de llevarla al cine.

La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa

O libro co que comenzamos o ano é “La ciudad y los perros”, a novela que lle trouxo a fama e o son de escritor reputado xa que se lle concedeu o premio Biblioteca Breve e o Premio da Crítica.

Inspirouse nas experiencias que atravesou perante o seu paso por un colexio militar. En base a estas lembranzas construe un relato onde non faltan as cuestións morais, a violencia de balde nun contexto educativo, a tensión dramática, ese xeito de entender o concepto de virilidade.

As personaxes son humilladas e castigadas pero teñen ilusións, anhelos e amorio. O problema ven cando asasinan ao Esclavo, amigo do alter ego do autor: o poeta

Biografía do autor

Entrevista tras coñecer a concesión do Nobel

A Lima que el reflexa na súa obra

Fragmentos da súa obra

Mapa

“Cava sintió frío. Los baños estaban al fondo de las cuadras, separados de ellas por una delgada puerta de madera, y no tenían ventanas. En años anteriores, el invierno sólo llegaba al dormitorio de los cadetes, colándose por los vidrios rotos y las rendijas; pero este año era agresivo y casi ningún rincón del colegio se libraba del viento, que, en las noches, conseguía penetrar hasta en los baños, disipar la hediondez acumulada durante el día y destruir su atmósfera tibia. Pero Cava había nacido y vivido en la sierra, estaba acostumbrado al invierno: era el miedo lo que erizaba su piel”