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Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes
Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes desprende tanto amor y tanta ternura que se ha convertido en una de las novelas preferidas de los integrantes de nuestro club de lectura de Os Rosales, Café con libros, de este último trimestre.
La obra
Considerada como una declaración pública de amor, del autor hacia su mujer, Señora de rojo sobre fondo gris narra, en forma de monólogo, los recuerdos de un pintor sumido en una grave crisis creativa, que cuenta a su hija, el proceso de la enfermedad y muerte de la madre. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detención de su hija y su yerno por motivos políticos y, fundamentalmente, la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los cuarenta y ocho años de edad. Ana contagiaba una sensación de belleza y plenitud que cobró su verdadero alcance sobre el fondo gris de lo cotidiano y los sinsabores de la enfermedad.
Un canto al amor, que expresa la propia angustia del autor frente a la pérdida de los seres queridos, y su temor a la muerte.
Señora de rojo sobre fondo gris, es además, un retrato de Ángeles Castro que pintó Eduardo García Benito y que aparceció en la portada de la novela.
El autor
Miguel Delibes consiguió a la vez el favor de los críticos y el fervor de los lectores. Era un escritor de los de antes: se dio a conocer con un premio, el Nadal, cuando era un perfecto desconocido y siguió fiel hasta el final a su primera editorial, Destino. Nacido en Valladolid en 1920, consiguió sin pretenderlo que se hablara de la Castilla de Delibes como se habla de la Praga de Kafka, del Dublín de Joyce o de la Lisboa de Fernando Pessoa. Fue, así, un escritor de los de antes y el cronista de un mundo también de antes, el campo, un territorio siempre a punto de extinguirse que él convirtió en mítico sin moverse un milímetro de la más cruda realidad.
Entre sus obras destacan La sombra del ciprés es alagada, Mi idolatrado hijo Sisí, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario, Las guerras de nuestros antepasados, El disputado voto del Sr. Cayo, Los santos inocentes o Señora de rojo sobre fondo gris. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura (1955), el Premio de la Crítica (1962), el Premio Nacional de las Letras (1991) y el Premio Cervantes de Literatura (1993). Desde 1973 fue miembro de la Real Academia Española. Muchas de sus obras además han sido llevadas al cine.
La próxima tertulia de Café con libros será el martes, 8 de mayo, en la que comentaremos la obra de Marguerite Duras, El amante.
Dublineses de James Joyce
En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, continuamos con nuestro ciclo de “Lecturas imborrables”, esta vez recorriendo la ciudad de Dublín de la mano del autor James Joyce y de su obra Dublineses.
La obra
Dublineses es una colección de relatos cortos publicada en 1914. Los quince relatos son una representación, en ocasiones satírica, de las clases media y baja irlandesas, en el Dublín de los primeros años del siglo XX. Joyce utiliza en esta obra un estilo realista para ofrecer una descripción de los personajes y la ciudad.
Las historias se escribieron en un momento en el que el nacionalismo irlandés estaba en su apogeo y dominaba en Irlanda la búsqueda de una identidad nacional. Atrapado en una encrucijada de la historia y de la cultura, el país se encontraba sacudido por varias ideas e influencias convergentes. Estos relatos ofrecen una visión de los conflictos que estas tensiones generaron en la vida de la gente de Dublín. Muchos de los personajes de Dublineses aparecerán posteriormente en papeles de menor importancia en la novela fundamental de Joyce, Ulises.
Las historias iniciales de la colección se centran en los niños como protagonistas, y a medida que el libro avanza los protagonistas crecen en edad. También van creciendo correspondientemente la sofisticación y la sutileza del desarrollo literario.
El autor
James Joyce fue un escritor irlandés, reconocido mundialmente como uno de los más importantes e influyentes del siglo XX. Es representante destacado de la corriente literaria denominada modernismo anglosajón, junto a autores como T. S. Eliot, Virginia Woolf, Ezra Pound o Wallace Stevens.
James Augustine Joyce nace el 2 de febrero de 1882 en Rathjar, un suburbio de Dublín. Cursa estudios secundarios en el internado de los jesuitas, experiencia que dejará una huella indeleble en su obra literaria. Posteriormente ingresa en la Facultad de Filosofía del University College de Dublín, que abandona en 1902 para trasladarse a París. Tras regresar a Dublín para asistir a la muerte de su madre, en 1904 vuelve definitivamente al continente, acompañado de Nora Barnacle, con quien contraerá matrimonio en 1931.
Hasta su muerte, en Zurich, el 13 de enero de 1941, reside sucesivamente en Roma, Trieste y París, dando clases de inglés y dedicado a la creación de su obra, que consta de dos libros de poemas, Chamber Music (1904) y Poems Penyeach (1927), el drama Exiliados (1914), un libro de relatos, Dublineses (1914), y las novelas Retrato del artista adolescente (1916), Ulises (1922) y Finnegans Wake (1939).
En la tertulia de esta tarde comentaremos esta obra y entregaremos ya nuestra siguiente lectura: Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes. Nos vemos el próximo martes, 24 de abril!
O lector
Conmoven, neste libro, as dúas acepcións do verbo ler, unha como a facultade aprendida de xuntar os signos para descifrar mensaxes e a outra, que provén da aprendizaxe do anterior, e que consiste no grande pracer, na afección, no vezo, incluso, que provoca o embocar un libro -calquera que sexa- e que as súas mensaxes nos atrapen e nos leven e nos asistan.
O mozo Michael Berg é consciente deste pracer lector, por iso le para Hanna, abre os seus libros para indicarlle o camiño a seguir, como quen guía un cego. Ela acaba de axudalo na rúa, el vén de levarlle flores en resposta, ela ten que deixalo entrar, el foxe e logo volve e, de socato, os dous, con décadas de diferenza na idade, vense igualados polas experiencias pracenteiras do sexo e da lectura. Ela escoita, el finxe ser quen se deixa ver nos libros, ela soña…
Un estudante de quince anos e unha revisora de tranvía de máis de trinta, xúntanse cada tarde durante unhas horas para adentrarse o un no outro e os dous xuntos nun libro. Son rituais de intimidade solemnes, anónimos para o resto do mundo, agochados, até que a vida vai facendo xirar á xente mudando a dirección, separándose os seus camiños.
Pasados varios anos, nos que Berg remata a carreira de dereito e comeza as súas prácticas xurídicas, os camiños dos dous volven cruzarse nun xuízo que se está a levar a cabo contra varias coidadoras dun campo de concentración. Entre os apuntes, os profesores, avogados e testemuños, Michael pode recoñecer á que fora a súa compañeira de cama e lectura, a quen se responsabiliza de horribles crimes.
Dar co segredo da súa antiga amante desatará na conciencia de Michael un dilema sobre o silencio ou a delación, que suporía a diferenza entre a culpabilibade e a inocencia -daquela maneira- de Hanna.
O autor emprega esta historia tan sinxela para reflexionar sobre os termos de conciencia, de supresión da culpa, da extinción ou non das responsabilidades, na longa postguerra alemá. O contrapunto entre esquecer para non facer sangrar as feridas aínda recentes no momento da novela e a súa presentación pública para representar un exemplo da deshumanización na que non hai que caer, é un dos puntais de O LECTOR.
O calar e o falar, no caso de Michael, e o aprender ou desaprender, no de Hanna, fannos pensar na desigualdade de oportunidades entre homes e mulleres na época e, sobre todo, coas circunstancias engadidas -e das que non falaremos aquí por non facer un spoiler da obra- de cada un dos protagonistas. Un rapaz de 15 anos que consigue formarse, e unha muller de trinta e tantos que ten que tomar unha terrible decisión precisamente por non ter opcións entre as que escoller.
A diferenza entre os futuros dos dous e mesmo a súa coincidencia depende, por riba de todas as cousas, dalgo tan sinxelo como grandioso: o ler.
Delirio
El libro nos cuenta una historia ya relatada en muchas ocasiones, las dudas de un marido sobre la fidelidad de su mujer. El tormento de los celos en la mente del que los sufre.
La esposa de Shaul abandona diariamente el hogar para ir a nadar. Sale de casa con su bolsa de deportes en bandolera y aproximadamente una hora después regresa con el pelo mojado, el rostro relajado y satisfecha. Este tipo de actuar da pie a nuestro personaje para pensar que su esposa le engaña con otro hombre, sabe y ve como con ese otro ella se entrega a todo tipo de juegos amorosos que nunca se atreverá a experimentar con él.
El delirio llega a un punto que el lector se siente convencido de que el adulterio es real y seguirá a Shaul en un viaje nocturno hasta el lugar en que supone que los amantes se refugian para dar rienda suelta a su pasión.
Shaul está impedido de una pierna. No puede andar sin la ayuda de unas muletas o de otra persona en la que apoyarse. Quien le ayudará en ese viaje es su cuñada, una mujer de mediana edad con la que no ha tenido mucho trato en el pasado y que se embarca en esta aventura sin pararse a pensar lo que la exigirá.
La mujer conduce y él se sienta en el asiento trasero del coche. Así sin mirarse, casi como dos extraños, cada uno cuenta la historia de sus sentimientos con la soltura en que a veces contamos nuestras intimidades a personas con las que compartimos un vagón de tren y a las que estamos seguros no volveremos a ver.
El final de la novela poco importa, lo que nos queda es la imagen de un hombre que necesita “algo” para definirse a si mismo y definir su mundo. Solo existimos si alguien nos mira, nos ama o nos odia, y solo nos sentimos completos si actuamos contra “alguien” hasta el punto de que estamos dispuestos a construir rivales con tal de poder sobrevivir.
David Grossman nació en Jerusalén el 25 de Enero de 1954. Es un escritor y
ensayista israelí.
Estudió filosofía y teatro en la Universidad Hebrea. Trabajó como corresponsal y actor en la radio Kol Israel. Fue uno de los presentadores del programa Gato en el saco desde 1970 a 1984. Su libro Duelo fue transmitido como programa de radio en la citada Kol Israel. En 1984 Grossman obtuvo el Premio del Primer Ministro al trabajo creativo. En 2007 recibió el Premio Emet.
Es conocido también como un activista por la paz. Durante la segunda guerra del Líbano junto con los escritores Amos Oz y A. B. Yehoshúa participó en una conferencia de prensa en la que se instó al gobierno a aceptar un alto el fuego que a la vez crease una base para una solución negociada. Dos días después su hijo Uri, de 20 años, sargento en una unidad de tanques, murió alcanzado por un misil antitanque durante una operación de las FDI en el sur de Líbano. Desde entonces Grossman ha criticado con dureza al gobierno de Ehud Olmert.
En Febrero de 2007 recibió un Doctor Honoris Causa del Katholieke Universiteit Leuven de Bélgica. En 2010 le fue concedido el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán por su defensa del dialogo iraelí-palestino.
Grossman vive en Mevaseret Tzión, en las afueras de Jesusalén. Esta casado y ha tenido tres hijos, Jonathan, Ruth y el difunto Uri.
Su obra traducida al español la componen las novelas siguientes: La memoria de la piel; Tu serás mi cuchillo; Llevame contigo; El libro de la gramática interna; El chico zigzag; La sonrisa del cordero.
También los ensayos: La miel del León. El mito de Sansón; La muerte como forma de vida; Presencias Ausentes.
Se han llevado al cine:La sonrisa del cordero y Alguien con quien correr.
Carta de una desconocida de Stephan Zweig
En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, vamos a hablar de uno de los libros más populares de Stephan Zweig, Carta de una desconocida.
La obra
“Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora”.
Una confesión de una mujer profundamente enamorada de un escritor que la ignora, que no la recuerda por muchas veces que la vea. La autora de la carta se enamora de él cuando era tan sólo una adolescente. Él vivía en el piso de enfrente y ella lo admiraba silenciosamente. Pasaron los años y esa admiración se convirtió en amor. Un amor incondicional pero no correspondido.
El autor
Nacido en Viena en 1881, Stephan Zweig fue poeta, traductor, editor, pacifista, humanista y europeo. Emigró a Suiza durante la primera guerra mundial, de 1917 a 1918, y fue uno de los autores más traducidos antes de la Segunda Guerra Mundial. En 1934 emigra a Londres, en 1941 se exilia a Brasil donde, su frustración ante lo que consideraba el fracaso de la cultura europea lo empujaron a la desesperación, suicidándose junto con su segunda esposa Lotte (Charlotte Elisabeth Altmann) en Petrópolis, el 23 de febrero de 1942.
Zweig escribió novelas, historias cortas, ensayos (políticos o literarios), dramas y varias biografías, de las cuales la más famosa es la de María Estuardo. En algún momento, sus trabajos fueron publicados en los países anglosajones bajo el seudónimo de “Stephen Branch” (traducción literal de su apellido), en tiempos donde el sentimiento antigermánico estaba en su apogeo.
En 1948, Max Ophüls adapta la novela breve de Stephan Zweig. Carta de una Desconocida es una de las películas más repuestas en la televisión estadounidense. Contó con dos protagonistas atractivos: una Joan Fontaine en la cima de su carrera tras haber protagonizado Rebeca y Sospecha (Óscar incluido) con Hitchcock o Jane Eyre; y un atractivo galán francés, Louis Jourdan.
Esta tarde, nuestra tertulia la dedicaremos a analizar esta obra. Si no habéis leído nada de Stephan Zweig desde el club os recomendamos que empecéis por esta novela…
Divorcio en Buda de Sandor Marai
Un divorcio, para un maxistrado especialista en procesos matrimoniais, non debería resultar un problema, nin un sobresalto, de non ser que un dos nomes dos cónxuxes lle resulte estrañamente familiar.
Se para o estricto e cuadriculado xuíz Kristof Komives, entender a fin dunha parella é algo dificultoso, debido á súa férrea educación nos valores máis tradicionais, entender a disolución dunha parella coñecida supón un verdadeiro disturbio na súa vida lineal e meticulosa.
O nome dela, de Anna Fazekas, coñecida da súa xuventude, chega a través dunha demanda de divorcio para facelo dubidar sobre os principios sobre os que Kristof veu desenvolvendo o seu carácter para gozar dun estatus case que herdado dunha estensa caste de xuíces e homes rectos de moral implacable. Anna, o recordo de Anna, incomódao e interrógao, faino contrapoñer os seus valores con aqueles que se estilan no momento en que flúe a historia, como flúe o río Danubio dividindo Buda e Pest como dous contrincantes.
Así define Marai Buda como un lugar máis estricto e aristocrático que Pest, máis viva e relaxada, cambiante e con tendencia a asimilar as novidades e disfrutalas, mentres que Buda, altiva e históricamente máis rica e beneficiada, vive con tirantez os cambios, o paso do tempo. Así como Kristof e Imre Greiner, o médico, o home de quen Anna quere divorciarse.
A vida tranquila e intachable deste xuíz vese interrumpida, mudando o transcurso da súa narración, cando o doutor Greiner o espera, nervioso, no seu salón, cando recén chegado dunha festa, non quere deixar pasar a oportunidade de confesar que vén de matar a Anna, de deixala morrer, querendo confesar unha culpabilidade que o leva a falar sen piedade do seu pasado, mentres ao mesmo tempo crea unha busca do pasado paralelo na mente de Kristof, que o escoita escéptico, mentres trata de achar puntos en común entre a narración do médico e a súa primeira confesión.
Anna está morta, e entre os dous repártense a súa vida, o seu pasado, as anécdotas de cómo teñen coincidido con ela e tomado as decisión que os levaron ao presente: ao xuíz a pasar de largo dun par de veladas de charla e olladas inofensivas, e ao médico a casar e someter aos ciumes e a posesión até os puntos máis recónditos da mente de Anna. Todos os recantos agás un: os seus soños.
Libertad
La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar libro de Jonathan Frazen como una obra maestra de la moderna narrativa norteamericana. Es su primera novela post 11-S lo que sin duda influye en la historia que relata.
Para contárnosla se vale de los Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios amistades, sueños, amores, desengaños, todo. A través de su desarrollo de la trama vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.
Los principales protagonistas de la familia en cuestión son Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones con la comunidad y vecindad.
Describe a Patty como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande. Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.
Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.
El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Wralther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.
Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.
Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esa libertad nos da la facultad de equivocarse , rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad en la que vivimos que es lo que señala el límite de la propia.
El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.
En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo a su condición social. En la que nos ocupa los personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, esto los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.
El relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos. La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI; la corrupción campando a sus anchas en este magma y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad. Nadie queda al margen y malamente se sostienen.
Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama en el año 2001 con su novela
Las correcciones, ganadora del National Book Award.
Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 , pero se crió en Webster Groves un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuáqueros a unos 18 kilómetros al sudoeste de Filadelfia y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side en Manhattan, New York y escribe para la revista The New Yorkeer. Habla con fluidez el alemán.
La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo una buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.
Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental obra Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.
Tiene concedidos diversos premios siendo el más importante el otorgado por la National Book Award a Las correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Con ella fue finalista al Premio Pulitzer en el año 2002.
Cuando publicó Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).
La edad de la inocencia de Edith Wharton
En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, nos resistimos a abandonar la ciudad de Nueva York. En esta ocasión, y ya metidos en nuestro tercer trimestre de “Lecturas imborrables”, comentaremos La edad de la inocencia de Edith Wharton.
La obra
Publicada en 1920, es probablemente la mejor obra de Edith Wharton. Su eje argumental está constituido por un adulterio frustrado. Newland Archer es un caballero de la burguesía en el Nueva York del siglo XIX que está prometido a May Welland, pero todo cambiará para él al conocer a la prima de May, la inquietante condesa de Olenska, cuando regresa de Europa. Independiente, osada, “diferente”, Ellen involucrará muy pronto en su misterio a su joven primo Newland Archer y perturbará sin poder evitarlo el encanto de una vida social que ignora de manera voluntaria su inminente fin. La estrechez de miras y los convencionalismos sociales y de clase conducen la historia de unos personajes atrapados entre sus sentimientos y el lugar que ocupan en el mundo, en el que la buena compostura condiciona sus vidas.
En el fondo de esta historia de amor y pasión “prohibidas” subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias “patricias” norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres de este sistema social burgués finisecular.
Wharton trabaja en la obra tres aspectos clave: la libertad para amar, para decidir el camino a seguir, el libre albedrío, para bien y para mal; los prejuicios de una sociedad que se rige por cuestiones de clase y machismo; y el urdir, pasatiempo favorito de una gente que crea y fortalece su vida a partir de confabulaciones, y traiciones, a favor o en contra de alguien según la conveniencia de lo que consideran es bueno para ellos y su mundo preestablecido; y sin ninguna compasión.
Con esta obra, la autora se convertía en la primera mujer que obtenía el premio Pulitzer (1921). Pero además, Martin Scorsese extrajo de La edad de la inocencia una bellísima película que protagonizaron Michelle Pfeiffer, Daniel Day-Lewis y Winona Ryder.
La autora
Edith Wharton (Nueva York, 1862 – París, 1937) nació en el seno de una familia acomodada. Se movió siempre en los círculos de la alta sociedad de Estados Unidos y de Europa, y en ésta conoció a Henry James, entre muchos otros intelectuales, que ejercería una duradera influencia en su vida y su obra. Publicó sus primeros relatos breves en Scribner’s Magazine, si bien tuvo que esperar al éxito de La casa de la alegría (1905) para que se la reconociesen como una de las novelistas más importantes de su época. Establecida en París desde 1907, durante la guerra mundial organizó activamente ayudas a los refugiados, lo que le mereció la Legión de Honor. Entre sus más de cuarenta obras destacan la citada La edad de la inocencia, su autobiografía Una mirada atrás, y, entre sus novelas en torno a la guerra, Un hijo en el frente.
Plazos: este martes, 13 de marzo, comentaremos la primera parte de la obra, dejando la segunda parte para nuestra tertulia del martes 20 de marzo.
Madame Bovary
Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de la época.
No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. El que una mujer buscara su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de aquel tiempo y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas la ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, debiendo renunciar a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su rol en la sociedad y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia ésta que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.
Emma era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en la persona del doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de un rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado. Emma es atractiva y a él le viene bien casarse para que su responsabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan y Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña y próxima ciudad, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto pese a que el matrimonio no le ha proporcionado la exaltación de los sentidos tal como describían los relatos que había leído.
Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz y despreocupada. Todo lo que ella había soñado al leer aquellas historias. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos leídos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido. Con ellos seguro que sí se pueden sentir todos los placeres soñados. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.
Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville. Allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico y distante con ella.
En este población conocerá a dos personas cuyo trato definirá su vida. Rodolphe Boulanger, rico y galante por quien se sentirá atraída y León Dupuis, pasante de notario, joven, romántico, un alma gemela con el que congeniará enseguida.
La vida en Yonville da pie al autor para describirnos la sociedad burguesa de la época. Una sociedad en la que pocos aportan algo positivo, cerrada y donde las envidias y deseos de destacar por encima de sus conciudadanos está al orden del día. Yonville no es mucho mayor que el anterior pueblo y aquí también el caciquismo impera. Lo representa el farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando poco o nada conoce. Desea que sus tres hijos, personajes sucios y maleducados sean en el futuro germen de una saga de científicos.
Por la novela pasan otros personajes que Flaubert describe de forma somera y pulcra. Todos ellos configuran esa sociedad que antes comentamos y que tendrá sobre Emma una nefasta influencia que determinara el rumbo de su vida.
La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc., crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se esta creando. Es el momento también de grandes escritoras, como Charlotte, Emily y Anne Brontë; Jane Austen, Mary Shelley; George Sand; Emilia Pardo Bazán, entre otras.
El personaje de Madame Bovary, junto con los de Ana Karenina y Nora, la protagonista de Casa de Muñecas de Ibsen, serán prototipos de esta nueva mujer que surge en la literatura de la época. Personas que tratan de cumplir sus expectativas sociales y sentimentales, y que rompen con la obediencia que anteriormente hemos comentado.
Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de
1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado unos de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta”.
Su padre, Achille Cléofhas, era cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.
En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruandonde curso octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de la misma ciudad sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville, encuentro que lo marcó hasta reflejar esta relación en su novela La educación sentimental.
Licenciado en 1839 en agosto de 1840 supero el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Era algo tímido, vigoroso y con cierta gracia, muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente.
En la capital conoció a Víctor Hugo y viajó con él a finales del mencionado año 40 por los Pirineos y por Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejo la capital y escudándose en que tenía que reponerse de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.
En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Por entonces comienza una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duró 10 años. Está relación fue el único episodio sentimental en su vida. Nunca se casó.
Durante el II Imperio frecuentó los salones parisinos más influyentes y, entre otros eminentes hombres, se relacionó con Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant, conocida en el mundo literario como George Sand.
En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión. Este viaje duró dos años, (1849-1851). Desde entonces, salvo contadas visitas a París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.
Al regreso del comentado viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas la principio de este trabajo. Curiosamente el mismo tribunal que lo declaró inocente condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.
Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los mese de abril y junio de 1858. El viaje tenía por objeto documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862. Este estudio previo del ambiente y geografía en los que se va a desarrollar el motivo de sus obras era una obsesión en él. Es un escritor muy detallista y prolijo y no quiere que la sociedad y lugares que describe no se correspondan con la realidad.
En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de los muchos recuerdos de su juventud e infancia, además de su conocimiento de las costumbres de la época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias motivadas principalmente por el hecho de que durante la guerra Franco-Prusiana los soldados enemigos ocuparan su casa. Desde entonces comenzó a padecer enfermedades nerviosas.
En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos Zola, Daudet, Turgenev, Edmondo Rostand y Goncourt le sirven de apoyo tanto en lo económico como en aquello relacionado con su falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu. Publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de teatro, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no logro la aceptación del público, y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica marzo de 1881, casi un año después de su muerte.
Fallece en 1880 a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en su casa de Croisset, pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de dicha población un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.
Mientras agonizo
“Se necesit
an dos personas para hacerte, y una sola para morir. Así es como el mundo se va a acabar.”
Estamos ante la sexta novela del premio nobel William Faulkner. Dijo que la había escrito de una vez, sin cambiar nada, como si la escupiese. Nos ofrece a una familia “poor white” del sur de los Estados Unidos que realiza un viaje a la ciudad para cumplir el último deseo de la madre: ser enterrada en la tierra de su familia. Se usan los diferentes puntos de vista de los personajes para narrar la acción, monólogos internos que nos permiten hacernos idea de sus personalidades y de sus motivaciones. La novela es como un puzle que el lector va completando. Su lectura no es fácil.
El tono del libro es de un claro pesimismo, la mayoría de las personas involucradas en la historia no son precisamente gente a la que nos apetecería conocer ya que son egoistas, vagos, con una religiosidad estrecha, egocéntricos y violentos. Agonizar es descubrir la finitud del tiempo y el viaje biblico que emprende la familia nos hace descubrir una novela diferente al drama trazado en los primeros monólogos.
“Recordaba que mi padre solía decir que la razón para vivir era prepararse para estar muerto durante mucho tiempo”
“Y cuando supe que llevaba en mis entrañas a Cash, me di cuenta de que la vida es terrible y de que esas cosas son las que nos trae…Mi soledad había sido violada…Después me di cuenta de que estaba preñada otra vez. Al principio me pareció imposible. Después creí que iba a matar a Anse. Fue como si me hubiera jugado una mala pasada…”







