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Divorcio en Buda de Sandor Marai

Un divorcio, para un maxistrado especialista en procesos matrimoniais, non debería resultar un problema, nin un sobresalto, de non ser que un dos nomes dos cónxuxes lle resulte estrañamente familiar.

Se para o estricto e cuadriculado xuíz Kristof Komives, entender a fin dunha parella é algo dificultoso, debido á súa férrea educación nos valores máis tradicionais, entender a disolución dunha parella coñecida supón un verdadeiro disturbio na súa vida lineal e meticulosa.

O nome dela, de Anna Fazekas, coñecida da súa xuventude, chega a través dunha demanda de divorcio para facelo dubidar sobre os principios sobre os que Kristof veu desenvolvendo o seu carácter para gozar dun estatus case que herdado dunha estensa caste de xuíces e homes rectos de moral implacable. Anna, o recordo de Anna, incomódao e interrógao, faino contrapoñer os seus valores con aqueles que se estilan no momento en que flúe a historia, como flúe o río Danubio dividindo Buda e Pest como dous contrincantes.

Así define Marai Buda como un lugar máis estricto e aristocrático que Pest, máis viva e relaxada, cambiante e con tendencia a asimilar as novidades e disfrutalas, mentres que Buda, altiva e históricamente máis rica e beneficiada, vive con tirantez os cambios, o paso do tempo. Así como Kristof e Imre Greiner, o médico, o home de quen Anna quere divorciarse.

A vida tranquila e intachable deste xuíz vese interrumpida, mudando o transcurso da súa narración, cando o doutor Greiner o espera, nervioso, no seu salón, cando recén chegado dunha festa, non quere deixar pasar a oportunidade de confesar que vén de matar a Anna, de deixala morrer, querendo confesar unha culpabilidade que o leva a falar sen piedade do seu pasado, mentres ao mesmo tempo crea unha busca do pasado paralelo na mente de Kristof, que o escoita escéptico, mentres trata de achar puntos en común entre a narración do médico e a súa primeira confesión.

Anna está morta, e entre os dous repártense a súa vida, o seu pasado, as anécdotas de cómo teñen coincidido con ela e tomado as decisión que os levaron ao presente: ao xuíz a pasar de largo dun par de veladas de charla e olladas inofensivas, e ao médico a casar e someter aos ciumes e a posesión até os puntos máis recónditos da mente de Anna. Todos os recantos agás un: os seus soños.

Libertad

La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar libro de Jonathan Frazen como una obra maestra de la moderna narrativa norteamericana. Es su primera  novela post 11-S lo que sin duda influye en la historia que relata.

Para contárnosla  se vale de los Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios amistades, sueños, amores, desengaños, todo.  A través de su desarrollo de la trama  vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.

Los principales protagonistas de la familia en cuestión son Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones con la comunidad y vecindad.

Describe a Patty como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande. Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.

Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.

El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Wralther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.

Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y  aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital  sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una  sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.

Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esa libertad nos da la facultad de equivocarse , rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad en la que vivimos que es lo que señala el límite de la propia.

El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.

En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo a su condición social. En la que nos ocupa los  personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, esto  los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.

El  relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos.  La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI;  la corrupción campando a sus anchas en este magma y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad.  Nadie queda al margen y malamente se sostienen.

Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama en el año 2001 con su novela Las correcciones, ganadora del National Book Award.

Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 , pero se crió en Webster Groves un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuáqueros a unos 18 kilómetros al sudoeste de Filadelfia y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side  en Manhattan, New York y escribe para la revista The New Yorkeer. Habla con fluidez el alemán.

La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo una buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.

Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental  obra Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.

Tiene concedidos diversos premios  siendo el más importante el otorgado por la National Book Award a Las correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Con ella fue finalista al Premio Pulitzer en el año 2002.

Cuando publicó Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).

La edad de la inocencia de Edith Wharton

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, nos resistimos a abandonar la ciudad de Nueva York. En esta ocasión, y ya metidos en nuestro tercer trimestre de “Lecturas imborrables”, comentaremos La edad de la inocencia de Edith Wharton.

La obra

Publicada en 1920, es probablemente la mejor obra de Edith Wharton. Su eje argumental está constituido por un adulterio frustrado. Newland Archer es un caballero de la burguesía en el Nueva York del siglo XIX que está prometido a May Welland, pero todo cambiará para él al conocer a la prima de May, la inquietante condesa de Olenska, cuando regresa de Europa. Independiente, osada, “diferente”, Ellen involucrará muy pronto en su misterio a su joven primo Newland Archer y perturbará sin poder evitarlo el encanto de una vida social que ignora de manera voluntaria su inminente fin. La estrechez de miras y los convencionalismos sociales y de clase conducen la historia de unos personajes atrapados entre sus sentimientos y el lugar que ocupan en el mundo, en el que la buena compostura condiciona sus vidas.

En el fondo de esta historia de amor y pasión “prohibidas” subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias “patricias” norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres de este sistema social burgués finisecular.

Wharton trabaja en la obra tres aspectos clave: la libertad para amar, para decidir el camino a seguir, el libre albedrío, para bien y para mal; los prejuicios de una sociedad que se rige por cuestiones de clase y machismo; y el urdir, pasatiempo favorito de una gente que crea y fortalece su vida a partir de confabulaciones, y traiciones, a favor o en contra de alguien según la conveniencia de lo que consideran es bueno para ellos y su mundo preestablecido; y sin ninguna compasión.

Con esta obra, la autora se convertía en la primera mujer que obtenía el premio Pulitzer (1921). Pero además, Martin Scorsese extrajo de La edad de la inocencia una bellísima película que protagonizaron Michelle Pfeiffer, Daniel Day-Lewis y Winona Ryder.

La autora

Edith Wharton (Nueva York, 1862 – París, 1937) nació en el seno de una familia acomodada. Se movió siempre en los círculos de la alta sociedad de Estados Unidos y de Europa, y en ésta conoció a Henry James, entre muchos otros intelectuales, que ejercería una duradera influencia en su vida y su obra. Publicó sus primeros relatos breves en Scribner’s Magazine, si bien tuvo que esperar al éxito de La casa de la alegría (1905) para que se la reconociesen como una de las novelistas más importantes de su época. Establecida en París desde 1907, durante la guerra mundial organizó activamente ayudas a los refugiados, lo que le mereció la Legión de Honor. Entre sus más de cuarenta obras destacan la citada La edad de la inocencia, su autobiografía Una mirada atrás, y, entre sus novelas en torno a la guerra, Un hijo en el frente.

Plazos: este martes, 13 de marzo, comentaremos la primera parte de la obra, dejando la segunda parte para nuestra tertulia del martes 20 de marzo.

Madame Bovary

Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de la época.

No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. El que una mujer buscara su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de aquel tiempo  y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas la ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, debiendo renunciar a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su rol en la sociedad y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia ésta que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.

Emma  era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en la persona del doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de un rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado. Emma es atractiva y a él le viene bien casarse para que su responsabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan y Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña y próxima ciudad, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto pese a que el matrimonio no le ha proporcionado la exaltación de los sentidos tal como describían  los relatos que había leído.

Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz  y despreocupada. Todo lo que ella había soñado al leer aquellas historias. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos leídos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido. Con ellos seguro que sí se pueden sentir todos los placeres soñados. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.

Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville. Allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico y distante con ella.

En este población conocerá a dos personas cuyo trato definirá su vida. Rodolphe Boulanger, rico y galante por quien se sentirá atraída y León Dupuis, pasante de notario, joven, romántico, un alma gemela con el que congeniará enseguida.

La vida en Yonville  da pie al autor para describirnos la sociedad burguesa de la época. Una sociedad en la que pocos aportan algo positivo, cerrada y donde las envidias y deseos de destacar por encima de sus conciudadanos está al orden del día. Yonville no es mucho mayor que el anterior pueblo y aquí también el caciquismo impera. Lo representa el farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando poco o nada conoce. Desea que sus tres hijos, personajes sucios y maleducados sean en el futuro germen de una saga de científicos.

Por la novela pasan otros personajes que Flaubert describe de forma somera y pulcra. Todos ellos configuran esa sociedad que antes comentamos y que tendrá sobre Emma una nefasta influencia que determinara el rumbo de su vida.

La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá  a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc., crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se esta creando. Es el momento también de grandes escritoras, como  Charlotte, Emily y Anne Brontë; Jane Austen, Mary Shelley; George Sand; Emilia Pardo Bazán, entre otras.

El personaje de Madame Bovary, junto con los de Ana Karenina y Nora, la protagonista de Casa de Muñecas de Ibsen, serán prototipos de esta nueva mujer que surge en la literatura de la época. Personas que tratan de cumplir sus expectativas sociales y sentimentales, y que rompen con la obediencia que anteriormente hemos comentado.

Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de 1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado unos de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta”.

Su padre, Achille Cléofhas, era cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.

En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruandonde curso  octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de la misma ciudad sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville, encuentro que lo marcó hasta reflejar esta relación en su novela La educación sentimental.

Licenciado en 1839 en agosto de 1840 supero el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Era algo tímido, vigoroso y con cierta gracia, muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente.

En la capital conoció a Víctor Hugo y viajó con él a finales del mencionado año 40 por los Pirineos y por Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejo la capital y escudándose en que tenía que reponerse de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.

En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Por entonces comienza una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duró 10 años. Está relación fue el único episodio sentimental en su vida. Nunca se casó.

Durante el II Imperio frecuentó los salones parisinos más influyentes y, entre otros eminentes hombres, se relacionó con Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant, conocida en el mundo literario como George Sand.

En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión. Este viaje duró dos años, (1849-1851). Desde entonces, salvo contadas visitas a  París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.

Al regreso del comentado viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas la principio de este trabajo. Curiosamente el mismo tribunal que lo declaró inocente condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.

Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los mese de abril y junio de 1858. El viaje tenía por objeto documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862. Este estudio previo del ambiente y geografía en los que se va a desarrollar el motivo de sus obras era una obsesión en él. Es un escritor muy detallista y prolijo y no quiere que la sociedad y lugares que describe no se correspondan con la realidad.

En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de los muchos recuerdos de su juventud e infancia, además de su conocimiento de las costumbres de la época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias motivadas principalmente por el hecho de que durante la guerra Franco-Prusiana los soldados enemigos ocuparan su casa. Desde entonces comenzó a padecer enfermedades nerviosas.

En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos Zola, Daudet, Turgenev, Edmondo Rostand y Goncourt  le sirven de apoyo tanto en lo económico como en aquello relacionado con su falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu. Publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de teatro, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no logro la aceptación del público, y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica marzo de 1881, casi un año después de su muerte.

Fallece en 1880 a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en su casa de Croisset, pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de dicha población un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.

Mientras agonizo

“Se necesitan dos personas para hacerte, y una sola para morir. Así es como el mundo se va a acabar.”

Estamos ante la sexta novela del premio nobel William Faulkner. Dijo que la había escrito de una vez, sin cambiar nada, como si la escupiese. Nos ofrece a una familia “poor white” del sur de los Estados Unidos que realiza un viaje a la ciudad para cumplir el último deseo de la madre: ser enterrada en la tierra de su familia. Se usan los diferentes puntos de vista de los personajes para narrar la acción, monólogos internos que nos permiten hacernos idea de sus personalidades y de sus motivaciones. La novela es como un puzle que el lector va completando. Su lectura no es fácil.
El tono del libro es de un claro pesimismo, la mayoría de las personas involucradas en la historia no son precisamente gente a la que nos apetecería conocer ya que son egoistas, vagos, con una religiosidad estrecha, egocéntricos y violentos. Agonizar es descubrir la finitud del tiempo y el viaje biblico que emprende la familia nos hace descubrir una novela diferente al drama trazado en los primeros monólogos.

“Recordaba que mi padre solía decir que la razón para vivir era prepararse para estar muerto durante mucho tiempo”

Y cuando supe que llevaba en mis entrañas a Cash, me di cuenta de que la vida es terrible y de que esas cosas son las que nos trae…Mi soledad había sido violada…Después me di cuenta de que estaba preñada otra vez. Al principio me pareció imposible. Después creí que iba a matar a Anse. Fue como si me hubiera jugado una mala pasada…”

Delirio de David Grossman

Delirio de David Grossman

O DELIRIO defínese, desde o punto de vista da psicoloxía, como unha idea firmemente sostida mais con fundamentos lóxicos non axeitados. Delirio é para Shaul, o protagonista desta novela, a historia que comeza na súa cabeza cada día, cando a súa muller sae cargada coa bolsa de deporte e chega unha hora máis tarde, co pelo mollado, cun sorriso na cara e aspecto relaxado.

O que semella unha inocente rotina de piscina e exercicios, para Shaul significa, a todas luces, o engano, a traizón, unha espiral de ciumes e sentimentos que debe manter pechados na súa cabeza para non destruir o mundo idealizado que, agás por esa hora diaria, semella circular arredor da normalidade dun matrimonio de anos.

Os ciumes impulsan a Shaul a recrear mentalmente todos os pormenores da vida paralela de Elisheva e o seu amante, a quen xa lles outorgou unhas rotinas minuciosas, case rituais, que el visualiza para aumentar un dano co que parece disfrutar.

Mais a traizón está, a falla de ser probada, na mente de Shaul, quen recorre á súa cuñada Esti para que o acompañe nunha viaxe da que nada sabe, con destino ao lugar onde Elisheva adoita atoparse consigo mesma durante uns breves días, todos os anos.

Alí pensa que se reúne co seu amante, Paul, un inmigrante ruso que acadou a ver unha vez na súa cociña, nunha escea que é difícil saber se forma parte do mundo fantástico dos ciumes ou se cadra foi real, sendo a pedra angular de todo o tecido despois.

Esti e Shaul diríxense cara a unha meta que aínda está por descubrir. Durante parte da tarde e da noite o delirio vai sendo narrado e traducido a sentimentos de impotencia, de raiba contida, e involucran a Esti cos seus propios sentimentos que recuperan do pasado historias que xa estaba esquecidas.

Dous seres que non se comprendían nun principio e que se reúnen por un impulso e unha necesidade, vense confesando os seus pesadelos e remorsos, trazando e borrando fronteiras entre terreos que pertencen ao inventado e ao definido.

A historia non está en concretar as culpabilidades nin chegar á meta nin descubrir o engano, está na necesidade dun home, Shaul, de enfrontarse a si mesmo e as súas carencias e medos a través de formar un inimigo, un antagonista…ou, se cadra, un alter ego?

DAVID GROSSMAN (Xerusalén, 1954) é sobre todo coñecido por ser, xunto con Amos Oz, o escritor máis prestixioso do seu país, polo seu compromiso co entendemento entre israelíes e palestinos e por perder un fillo nese interminable conflito.

Libros Traducidos ao español:

Novela

  • La memoria de la piel. Seix Barral, “Biblioteca Formentor”. Barcelona, octubre de 2007.
  • Tu serás mi cuchillo. Seix Barral, “Biblioteca Formentor”. Barcelona
  • Llévame contigo. Seix Barral, “Biblioteca Formentor”. Barcelona, 2002.
  • El libro de la gramática interna. Tusquets Editores, col. “Andanzas”. Barcelona, 2001.
  • El Chico Zigzag. Tusquets Editores, col. “Andanzas”. Barcelona, 1998.
  • La sonrisa del cordero. Tusquets Editores, col. “Andanzas”. Barcelona, 1995.
  • Véase: Amor. Tusquets Editores, col. “Andanzas”. Barcelona, 1993.

Ensaio

  • La miel del león. El mito de Sansón. Ed. Salamandra. Barcelona, marzo de 2007.
  • La muerte como forma de vida. Seix Barral, Col. “Los tres Mundos”. Barcelona, 2003.
  • Presencias Ausentes. Tusquets Editores, Ensayo. Barcelona, 1994.

Fixéronse dúas películas baseadas nas súas novelas:

  • La sonrisa del cordero.
  • Alguien con quien correr.

El guardián entre el centeno de J. D. Salinger

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, seguimos descubriendo la ciudad de Nueva York, esta vez de la mano de la célebre novela de J. D. Salinger, El guardián entre el centeno.

La obra

El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye), también traducido como El cazador oculto, se publicó Estados Unidos en 1951, provocando numerosas controversias por su lenguaje provocador y por retratar sin tapujos la sexualidad y la ansiedad adolescentes. Es considerado por numerosos expertos como uno de los libros más importantes del siglo XX, de lectura obligatoria en institutos de medio mundo.

Su protagonista, Holden Caulfield, un joven de 17 años, se ha convertido en un icono del resentimiento adolescente. Escrito en primera persona, El guardián entre el centeno relata las singulares peripecias de Holden en la ciudad de Nueva York, después de ser expulsado de Pencey Prep, su escuela preuniversitaria.  Se trata de un adolescente inadaptado, que a través de sus críticas reflexiones sobre la sociedad, demuestra su miedo a hacerse adulto…

El título del libro hace referencia a un poema que se explica en el libro, que trata sobre un “guardián entre el centeno” que evita que “los niños caigan  en el precipicio”.

Más información sobre este título lo podéis encontrar en el Blog del Club de lectura virtual de las Bibliotecas, en el artículo: “El guardián entre el centeno: o mundo visto por un adolescente“.

El autor

Jerome David Salinger (Nueva York, 1919 – Cornish, Nuevo Hampshire, 2010) es considerado un autor de culto, innovador de la literatura de Estados Unidos, pero que vivió apartado de la escena pública. Se trata de un personaje misterioso, esquivo con los medios de comunicación, del que apenas se conocen imágenes.

Al igual que Holden, Salinger también fue un niño problemático que fue expulsado de diferentes escuelas. Nacido en Nueva York en 1919, comenzó a escribir en su adolescencia, a la luz de una linterna bajo las sábanas y durante los cuatro años que sirvió en el ejército durante la II Guerra Mundial, siempre llevó consigo una máquina de escribir. Pronto comenzó a buscar colaboraciones en diversas revistas y fue The New Yorker (su revista de referencia, que hoy publica en versión digital todas sus colaboraciones) la que identificó su talento y con la que firmó un contrato de casi exclusividad.

En la cima de su fama Salinger decidió abandonar Nueva York y mudarse al campo, lejos de la vida pública. Pero todavía tres obras suyas verían la luz: Franny and Zooey (Franny y Zooey), en 1961, Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An Introduction, en 1963 (Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción) y, su última pieza publicada, Hapworth 16, 1924, un cuento corto que llenó las páginas de The New Yorker, en junio de 1965. En las Bibliotecas Municipales disponemos además de la obra Nueve cuentos (1953).

Esta tarde, nuestra tertulia la dedicaremos a analizar la primera parte de la obra (hasta el capítulo 13 inclusive). El próximo martes, 6 de marzo, completaremos la lectura de El guardián entre el centeno, y entregaremos nuestro próximo libro, dentro ya de nuestro tercer trimestre, dedicado en esta ocasión a Lecturas Imborrables

EL ULTIMO ENCUENTRO, Sandor Marai

A amizade dá maior esplendor á prosperidade e fai máis lixeiras as desgrazas, partillándoas e facéndoas comúns. Cicerón definía a amizade a través de frases coma esta no ano 44 A. de C, e Sándor Marai volvería sobre o tema, replantexando case os mesmos alicerces máis de vinte séculos máis tarde. Porque a historia da literatura está baseada nos grandes temas universais: o amor, a morte, o paso do tempo e volverá eternamente sobre eles, reinventándoos e revisando o xa feito para adaptalos ao momento.

Mais aínda que entre Cicerón e Marai pasou a historia enteira da humanidade, atopamos idénticas premisas sobre a relacións de amicitia. A lealdade, a busca da comprensión mutua, a disolución pola dúbida, o afastamento, a traición, son os puntos sobre os que recae esta defensa da amizada en O último encontro, onde a través do monólogo dun dos protagonistas queda exposta a historia de Henrik e Kónrad, dous nenos de procedencias ben diferentes pero que fican unidos por un único destino, a vida militar.

Tras explorar a memoria que nos leva á infancia e os primeiros anos da mocidade dos dous soldados e, mentres se eslúen as últimas luces do fastuoso imperio austro-húngaro (con cameo da mesmísima Isabel de Baviera incluído), a traizón de Kónrad fai que Henrik agarde durante corenta e un anos para formular unha pregunta que gardou con recelo todos os anos que fixeron falla até que o antigo amigo e compañeiro se persoa para cear.

Neste intre, logo de décadas de reflexión sobre aquel vínculo extremo e que parecía imposible de crebar, Henrik busca os motivos da fuxida do amigo, que volve agora ao lugar dos feitos, como un fillo pródigo que ha de aturar a segunda parte do monólogo, que o abrangue e apreixa até case abafalo, facéndoo branco de numerosas preguntas que se suceden sen ser xamais a definitiva, a esclarecedora das dúbidas de Henrik.

Cómo unha amizade é algo tan forte e tan delicado ao mesmo tempo que, cun lene toque de perigo pode esfarelarse, cómo os que foran amigos até o punto de considerárense case xémeos logo se perderon no tempo durante lustros, cómo a traizón pode envelenar a vida das persoas que se viron envoltas, son as chaves desta novela curta, mestra na arte do soliloquio en dúas direccións: cara ao público lector, nós, expoñéndonos os espazos, as épocas, as sensacións, e cara a Kónrad, inqueríndoo, preguntándolle polos detalles máis ínfimos, os dorosos e pouco cicatrizados danos a través dos cales se mudou a confianza en vinganza. E por entre todo, uníndoo e facéndoo máis comprensibles as perdas e as desunións, a figura dela, da muller.

Sandor Marai (Kassa, 11 de abril de 1900 –  San Diego, 22 de febrero de 1989) é un dos grandes novelistas do século XX, teórico dos grandes sentimentos humanos dentro das súas obras de ficción. A honra, a lealdade, as afinidades entre os individuos, todos aspectos psicolóxicos dos seus personaxes fican expostos por riba de calquera situación ou acción, polo que as súas obras son delicados compendios de motivos, reflexións sobre os actos e os pensamentos de cada individuo, perfís perfectos aínda válidos e vivos e que outorgan á súa obra un valor por riba do puramente literario.

(Hungría, 1900-1989) Marai
  Narrador, poeta y dramaturgo húngaro nacionalizado estadounidense en 1952. Su verdadero nombre era Sándor Grosschmid. Nació en Kassa (actualmente Košice, Eslovaquia). En 1918 trabajó como editor en Budapest y al año siguiente se trasladó a Berlín y, poco después, a Frankfurt, donde se dedicó al periodismo. Fue designado en 1945 miembro de la Academia Húngara de Ciencias. En 1948 abandonó Hungría en protesta por la ocupación soviética del país. Vivió en Suiza, Italia y Estados Unidos. Existen ediciones en castellano de sus obras Música en Florencia, traducida del alemán por Oliver Brachfeld; y El último encuentro, La herencia de Eszter, Divorcio en Buda y La amante de Bolzano. Se ha comparado la obra de Sándor Márai con la de Thomas Mann y Gyula Krúdy. El autor manifestó en una ocasión que veía cómo se desintegraba la clase media húngara, cuyo modo de vida conocía a fondo por haber nacido en el seno de una familia de ese sector social y por haberlo hecho objeto de una observación minuciosa: “tal vez la única obligación de mi vida y de mi trabajo como escritor sea elaborar el proceso de esa desintegración”. Sándor Márai se quitó la vida en 1989 en su exilio en San Diego, California.

Fonte: www.epdlp.com

 

En el mar hay cocodrilos

A nadie tiene duda alguna de que la situación que vive Afganistán es idónea para que sirva de argumento a todo tipo de creaciones artísticas, bien de  literatura, bien de cine o teatro. De hecho hay ya magníficas novelas con la trama ambientada en aquellos lugares que nos hablan de lo que allí sucede y de lo que era antes de que comenzara el convulso periodo en el que actualmente el país está inmerso. Por decir alguno de estos libros y sin querer excluir a otros recordamos Mil soles espléndidos o Cometas en el cielo, que tanto éxito tuvieron de crítica y lectores.

La novela que ahora tenemos como tarea en el Club se diferencia de otras  en que lo que cuenta es un hecho real.  Nos expone lo que Enaiatollah Akbari, un niño de etnia hazara, hubo de pasar desde que con diez años su madre lo llevo desde su pueblo  Nava en el distrito de Gazni en Afganistán a Quetta en Pakistán. Un viaje obligado por el peligro que corría de  terminar asesinado por los talibanes simplemente por ser descendiente varón de alguien que les había causado un perjuicio sin culpa alguna. Su padre había sido asaltado y muerto por bandidos en las montañas cuando conducía un camión propiedad de los miembros de esa tribu. Lo conducía obligado y respondía con su vida y la de su familia si algo no salía bien y/o se perdía lo invertido. Esa era la causa por la que su madre tomó la decisión de trasladarlo a la mencionada ciudad paquistaní y abandonarlo allí, después de hacerle prometer que nunca se drogaría, robaría o tomaría las armas contra alguien, fuese cual fuese la situación en la que se encontrase.

A partir de ese momento su vida será un continuo viaje, o huida si se quiere ver así. En ese largo y singular  periplo hubo momentos de pesadilla, de peligro y momentos de calma y esperanza. Se encontrará con todo tipo de gente, desde aquella que abusará de su poca edad y situación a otras que le ayudarán o serán indiferentes, gente que pudiendo echar una mano no lo hizo por temor a su propio destino. Gracias a su tenacidad y a las ayudas recibidas pasará de un país a otro viajando hacia el deseado occidente. Pakistán, Irán, Turquía y al fin Grecia e Italia.

Será en esta última nación donde conocerá al escritor Fabio Geda. A él le contará su historia, tiene veintiún años y un relato que cautiva al novelista  y lo lleva a plasmarlo en la novela que nos ocupa.

La novela es breve, 185 páginas, y está escrita con sobriedad. Es el propio interesado, Enaiat como abreviadamente le llamaba su madre,  el narrador de la historia.  La fuerza del relato es evidente y no necesita de grandes descripciones para que el mismo nos envuelva y emocione. En su sencillez está el mérito del libro que ni siquiera recurre a dramatismos para describir aquellos momentos álgidos que a lo largo de la narración se dan.

Nos habla del  presente, de algo que está sucediendo ahí al lado como quien dice. Muchas naciones están involucradas en la situación que Enaiat describe. Él era solo un niño cuando el destino le  exigió crecer y tomar decisiones de hombre, de superviviente. Durante los cinco años que dura el viaje madurará aceleradamente. A una edad en que sus congéneres occidentales, nuestros niños, aún están bajo la estricta vigilancia familiar él se ve obligado a tomar decisiones  de persona adulta capaz de valerse por sí misma sin otra ayuda que su propia capacidad.

Fabio Geda es un escritor italiano nacido en Turín el 1 de Marzo de 1972. Vive en Turín y colabora con La Stampa y otros periódicos y revistas, con la Escuela Holden y la Feria Internacional del libro de Turín.

En 2007 escribe su primera novela “Para el resto de la forma en que disparó a los indios“. Esta novela fue traducida al francés, rumano y aleman. Fue seleccionada para el Premio Strega. También para el Stresa Premio Ficción, en donde queda en segundo lugar. Ganó el premio a la mejor ópera prima Premio Literario Vía Po Turín. Gana igualmente el Premio del jueves  “Marisa Rusconi” y es la mejor ópera prima para la elaboración de la emisión de radio 2007 “Fahrenheit”. Así mismo también fue elegido como lectura propuesta en las escuelas de la ciudad de Cuneo.

En octubre de 2008 publica su segunda novela “La secuencia exacta de los gestos”. Ganador del Grinzane Cavour y de los Premios Reader’s de Lucca.

En abril de 2010 publicó   “En el mar hay cocodrilos”. Este libro está editado en más de 30 países y sirve de base para el guión de una película producida por Cattleya y dirigida por  Francesca Archibugi.

En 2011 vio la luz un nuevo libro “Verano en el final del siglo” que  narra el verano de 1999 y la reunión de un abuelo con su nieto en la que aquel le cuenta su historia, la de un judío nacido el 17 de noviembre de 1938, día en que se promulgaron en Italia las leyes raciales.

En la foto le acompaña el protagonista de la historia, Enaiatollah Akbari.

El fin de semana

La última novela de Bernhard Schlink nos reune durante un fin de semana con un grupom de amigoas que llevan más de 20 años si verse. El encuentro se debe al indulto y puesta en libertad de Jörgm condenado por sus acciones terroristas. La confianza del pasado ya no existe y la incomodidad es evidente, a esto hay que unir el rechazo hacía el expresidario.
¿Cómo aceptar a alguien cuyo crimen fue asesinar a varias personas? ¿Cómo incluir en la sociedad a un terrorista?
«Si me dices que nuestra guerra fue un error, no voy a contradecirte»
Al igual que hicera con su novela más famosa, El lector, Bernhard Schlink aprovecha el sentimiento de culpa de uno de sus personajes para analizar un fragmento de la historia negra de Alemania y su sociedad.

Otros libros de este autor en las bibliotecas municipales: El engaño de Selb (1992) El lector (1995), Amores en fuga (2000), , El fin de Selb (2001), O retorno (2006).

En 2008 el director británico Stephen Daldry realizó una adaptación al cine de El lector.