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La caída del Museo Británico
Había momentos de felicidad en la sala de lectura del Museo Británico, pero el cuerpo le llamaba. (Grahan Greene)
La frase está en el inicio del primer capítulo de la novela. De alguna manera el autor a través de ella nos da la pista por donde va a transcurrir. Nos va a contar un día en la vida de Adam Appleby, 25 años, casado, padre de tres hijos, que se apaña con una corta beca concedida para hacer su tesis doctoral que versará sobre la novela victoriana. Esta ocupación le lleva a la biblioteca del nombrado Museo todos los días del año en los que permanece abierta. Allí y a lo largo de la jornada, se sienta en el mismo sillón en que lo hacía Karl Marx y sin descanso ni desanimo intenta, como muchos otros, dar fin a la mencionada tesis. Ah, me olvidaba, tanto él como su esposa Barbara son católicos practicantes y se rigen por las austeras normas sexuales que impone el Vaticano, sobre todo en lo que se refiere al tema de la concepción. Nada de métodos no naturales. Todo ha de hacerse de forma que promueva la natividad.
El día en que da comienzo la reseña que nos transmite Mr. Lodge, Barbara, a preguntas de su esposo, pone en su conocimiento que lleva tres días de retraso en lo que a la venida de la regla se refiere. Esto asusta a Adam. El dinero de la beca se está acabando y un nuevo vástago al rebaño que tienen formado puede ser la puntilla financiera. Son momentos angustiosos que como lector agradezco ya que al describirlos forman una retahíla de frases y situaciones que como mínimo hacen sonreír y desde luego nos condicionan para leer gustosamente todos los avatares que van describiéndose a lo largo de las páginas del libro.
A lomos de su vieja moto Vespa parte nuestro erudito hacía su destino, el sillón antes aludido, donde llevar a buen puerto la aventura en la que se encuentra inmerso. Y comienzan una serie de situaciones desquiciadas, que con buena dosis de ironía y comicidad nos van retratando los personajes que pueblan ese mundo bibliotecario, de forma especial los propios funcionarios de la Biblioteca y los universitarios que hacen uso de lo que esta ofrece para sus fines académicos.
Todos sueñan con ser famosos, con lograr la obra que les encumbre, que les de méritos, fama y dinero. Todos sueñan con lo que harían si fuesen Ministros de Educación, por ejemplo, o incluso Papa. Porque Adam se da ese gusto para arreglar sus problemas de coyunda. Y vaya si los arreglaría. Soñar es la forma que tienen animarse y llevar con optimismo la tarea que tienen pendiente
Porque allí conviven los que se inician con aquellos que el comienzo de su tesis se pierde en la memoria del tiempo.La Biblioteca es su vida, la darían gustosos por dar cima al trabajo que realizan, la tesis; y esa ansia queda reflejada en las palabras de una de estas adictas, cuando al tener que despejar las salas por un aviso de incendio ruega a un ordenanza que “sin importarle lo que a ella le pase salve su tesis doctoral”. (Abajo, sala de lectura de dicho museo)

La gran aspiración es conseguir descubrir un manuscrito especial que solucione de golpe la situación. Adam está empeñado en algo parecido, dar a conocer la obra de un escritor católico menor, ya fallecido, lo que le lleva a contactar con una joven que le ofrece una novela inédita y picante del apostólico literato a cambio de que le haga perder su virginidad. La situación ya es de por sí cómica, pero lo que sucede cuando este accede a tal sacrificio, es delirante.
Lodge hace una parodia del mundo académico y bibliotecario. También hacia los católicos y sus rígidas normas. Todo envuelto en un halo de cariño y respeto, lo que hace que lo escrito guste por igual a unos y a otros. A mi modo de ver todo un éxito.
David John Lodge, nació en Londres el 28 Enero de 1935
Hizo sus estudios en la University College London (UCL) , en donde obtuvo su Licenciatura en Letras, con honores, en 1955. Cuatro años después, en 1959, obtuvo la Maestría en Artes de la UCL. En ese mismo año se casó con Mary Frances Jacob. Se doctoró en la Universidad de Birmigham y trabajó en el Departamento de Inglés de esa casa de estudios desde 1960 hasta 1987, haciéndose conocido por sus conferencias sobre la ficción victoriana. En 1987 se retiró de su actividad laboral en la citada Universidad de Birminham para dedicarse enteramente a la creación literaria, reteniendo el título de Profesor Honorario de Literatura Inglesa Moderna de dicha Universidad y siguiendo domiciliado en la ciudad de Birmingham. Sus escritos se encuentran depositados en la recopilación Colecciones Especiales de la Universidad de Birmingham.
Su primera novela publicada, The Picturegoergs (1960) ilustra sus primeras experiencias en “Brickley” (basado en Brocley, sudeste de Londres), que también describió en su posterior novela Terapia. La Segunda Guerra Mundial obligó a Lodge y a su madre a trasladarse a Surrey y Cornwall.
Es, sin duda, uno de los grandes maestros del humor inglés de nuestro tiempo, y en sus obras suele mostrarse tan agudo como divertido. Satiriza con frecuencia al medio académico en general y a las humanidades en particular. Habiendo recibido una crianza católica, aunque se ha descrito a si mismo como un “católico agnóstico“, muchos de sus personajes son católicos romanos y el catolicismo es además uno de sus temas, especialmente en la que nos ocupa, en “How far can you go?” (publicada en Estados Unidos como Cuerpos y almas) y en “Noticias del paraiso“.
Es creador de la ciudad de ficción “Rummidge“, remedo de Birmingham y del también imaginario Estado norteamericano de “Euforia” que sitúa entre California del Norte y California del Sur. La capital de dicho Estado es “Plotinus” tenue disfraz de Berkeley, California.
Varias de sus novelas han sido adaptadas a series de televisión, algunas por el mismo autor.
En 1997 recibió del Ministerio de Cultura de Francia la Orden de las Artes y las Letras en grado de Caballero y en 1998 se le designó Comandante de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura.
El Castillo de Cristal
La oscuridad es un camino y la luz es un lugar; el Cielo que nunca existió ni existirá jamás, es siempre el verdadero (Dylan Thomas, poema en su cumpleaños).
Esta frase está en el libro antes de dar comienzo a la historia que relata, y es cierto que de eso va esta, de un Cielo que nunca existió pero que era verdadero. El cielo que la protagonista y sus hermanos vivieron y de la que salió la biografía que la autora, Jaenette Walls, nos relata de una manera admirable, minuciosa y con gran cariño y sensibilidad.
“Estaba sentada en un taxi, preguntándome si no me habría emperifollado en exceso para la velada, cuando miré por la ventanilla y vi a mamá hurgando en un contenedor de basura”. Así comienza ese Cielo que antes se describe y que no es más que la historia de “cuatro hermanos que han conseguido sobrevivir a pesar de sus padres”.
Janenette, Lori, Brian y Maureen son hermanos. Viven con unos padres excéntricos y rebeldes. Están en su infancia y por eso encuentran divertida el tipo de vida que llevan, huyendo continuamente de un lugar a otro acuciados por sus progenitores debido a múltiples causas, pero fundamentalmente a los acreedores y al alcoholismo del pater familias, así como a su complicado carácter. Rex Wallis, así se llama el pater, no por lo dicho es una persona ignorante, al contrario, es un brillante matemático, cosmólogo, ingeniero y manitas, pero todo esto no quita que su mayor logro sea el perder cuanto trabajo inicia. La madre no le va a la zaga. Es profesora pero prefiere no ejercer porque desea dedicarse a ser una artista de la pintura y a la escritura, además le horroriza madrugar y poner reglas a los niños. Esto hace que la familia se dedique al nomadismo, con la consiguiente alegría de los niños que con sus pocos años encuentran la situación divertida; la aventura diaria, el dormir al raso en el desierto abrigados por las mantas que consiguen de los deshechos de las fuerzas armadas, el constante viajar y ver nuevos horizontes. No hay reglas, solo la imaginación, como cuando en una Navidad, en la que por cierto el padre no cree, sin poder recibir regalo alguno por falta de dinero, hace a sus hijos el mejor regalo posible, el planeta Venus.
Poco están en cada lugar, casi no van a la escuela. Aún así sus padres se las arreglan para que sepan leer, conozcan las matemáticas, geografía e historia. Cuando por un tiempo van a una verdadera clase, lo que les enseñan es corregido por sus progenitores según sus propias teorías. En definitiva, parece que sus vidas están condenadas al fracaso y a un negro futuro. Pero no será así.
Y no lo será porque ellos, los cuatro hermanos, según van creciendo van comprendiendo que esa manera de vivir no es la normal. Se fijan que los demás niños con los que tienen esporádicas relaciones tienen padres que cuidan de su bienestar, que les dan un techo estable, unas comidas diarias y constantes. Que les visten y calzan, en definitiva, que los protegen contra toda inclemencia. Además están viviendo en el país de las oportunidades, en unos años, los 60, en los no debería haber dificultades para que dos personas con los conocimientos de sus padres pudiesen tener trabajo digno y bien pagado. Eso sin contar con la increíble herencia de su abuela materna. La quimera en que viven se rompe y apoyándose entre ellos se plantean salir de la espiral en la que se encuentran y realizarse en aquello que sueñan y para lo que se consideran capaces.
La novela no es más que la historia de ese desarrollo. Jeanette nos va contando con un impecable estilo sus recuerdos de niñez. Y lo hace al tiempo que evoluciona; desde su primera infancia, -es emotiva la manera de narrar su accidente al cocinar unas salchichas-, hasta el cenit de su adolescencia. Va entendiendo que no es verdad que la bohemia de sus progenitores sea la forma de vida ideal que ellos preconizan y como sus valores no son los que hacen que las personas puedan alcanzar sus ambiciones. Que el no trabajar o hacerlo para sobrevivir no es suficiente para integrarse en la verdadera sociedad. Si sus padres no quieren trabajar ellos no tienen por que seguir esa senda, al contrario, ellos son inteligentes, voluntariosos y consecuentes. Esto les ayuda a romper el vínculo con sus padres y comenzar una vida de esfuerzo y compromiso en un New York que nada regala pero en el que con esfuerzo y dedicación pueden conseguirse metas que aparten a las personas de la pobreza y aporten beneficios al colectivo social.
Todo esto narra la novela. Pero hay que destacar algo que la hace más valiosa. Lo que cuenta de su vida lo hace con gran honradez y realismo y con gran cariño a sus progenitores. No les juzga ni les condena nunca. Ellos supieron despertar en la voluntad de sus hijos algo impagable, el espíritu de superación. El saber defenderse por si mismos, el buscar siempre la mejor salida a los problemas que diariamente se les presentaban. No podemos aconsejar un escuela juvenil como la que aquí se describe pero también debemos respetar la manera de comportarse y pensar del matrimonio Walls, que pese al bienestar que sus hijos consiguen, no buscan en su vejez el que sean su refugio y siguen prefiriendo su nómada manera de vivir a las comodidades burguesas que siguen considerando decadentes y nefastas.
De verdad que la lectura del libro nos hace repensar muchas cosas. Sobre todo nos hace ver que en ocasiones somos nosotros individualmente los que nos ponemos muros en nuestro desarrollo humano, culpando de ello a una educación mal encaminada, sin pensar que los ejemplos del camino a seguir están a nuestro alrededor y podemos cogerlos, nos cueste mucho o poco esfuerzo. Quizás en esto, el esfuerzo necesario, está la explicación a tantos fracasos.
Jeanette Walls nació el 1 de Enero de 1960. Es una periodista y escritora
estadounidense. Es agregada el Barnard College. Está casada con el escritor John Taylor, con quien vive en Virginia. Ha trabajado como periodista para el New York Magazine y para el USA Today. Ha sido colaboradora de The Today Show y de PrimeTime live. Tras el éxito de su novela El Castillo de Cristal, no solo en Estados Unidos sino en más de veinte países donde se publicó, ha decidido dedicarse a tiempo completo a su trabajo como escritora. Recibió el Premio de los lectores de la revista Elle en 2005 y el American Library Association en 2006.
Tiene publicado además de esta novela, otra titulada Caballos salvajes, en la que cuenta la historia de su abuela Smith, la madre de su mamá.
Los platos más picantes de la cocina tártara
“Yo solo quiero lo mejor para todo el mundo”
Lo primero que de valor tiene el libro es su título. No es un libro de cocina y lo que para mi encierra es el deseo de la autora, Alina Bronsky, de reafirmar sus raíces tártaras. A través de la protagonista principal, Rosalinda, nos recordará sus orígenes y los hará valer en todo aquello que le de motivo. Se vale de su heroína para contarnos la historia, en primera persona y con gran maestría y acierto. Son las vivencias de tres mujeres con un fuerte nexo de unión, madre, hija y nieta. Rosalinda es una persona de fuerte carácter, dominadora, manipuladora y decidida al máximo. Se retrata como una mujer con cierto atractivo, capaz de interesar a los hombres, inteligente y sabedora de como hacer frente a cualquier situación. Está casada, pero su matrimonio no parece ser el mundo idílico que ella desearía. A Sulfia, su hija, la describe todo lo contrario a ella. No agraciada, apocada, temerosa, poco eficiente y menos decidida. Según su madre, sin su protección la chica no llegaría a ninguna parte. La verdad es que Sulfia nos parece tal como ella dice, toda vez que la influencia que sobre ella ejerce, anula por completo su voluntad y esto condiciona su modo de vida. Aún así concibe una hija, Aminat, que nace por encima de todo lo que Rosalinda intenta para impedirlo. Una vez nacida será el ojo derecho de su tozuda abuela y el principal motivo de su desvelos. Entre las tres condimentan el perfecto aliño agridulce del plato que la autora nos ofrece. Todo transcurre en los últimos años de la Unión Soviética. Nos describe los esfuerzos, triquiñuelas, sobornos, etc., que tienen que imaginar y hacer, para sobrevivir a la escasez imperante. Es en esos pasajes donde la autora nos deleita con su prosa y su humor. Pese al dramatismo que las situaciones narran el humor y la forma de contarlo desdibujan éste y hacen la lectura amena y muy divertida. En todo destaca la fuerza de las protagonistas, tres mujeres en un mundo difícil guiadas por Rosalinda que siempre encontrará maneras para sobrellevarlo y conseguir que ellas puedan seguir juntas y superar todo lo que a su alrededor pasa. Al final la situación se hace insostenible. Como muchos otros emigran hacia el milagro de Occidente, hacia Alemania, la meta soñada. Una vez allí sus sentidos de luchadoras y supervivientes serán sometidos a prueba. El mundo capitalista no regala nada y todo para ellas es nuevo. Volverán momentos de angustia que una vez más obligará a Rosalinda a tomar decisiones que no siempre son del agrado de su compañeras. Ella que siempre ha tenido como bandera el valerse por sí misma y no precisar demasiado cariño para vivir, empezará a notar la necesidad de este afecto y dará gracias por tenerlo en los años postreros. En definitiva una novela muy bien escrita, divertida y que reconforta leer.
Alina Bronsky nació en Ekaterimburgo, Rusia, en 1978. Pasó su infancia en la parte asiática de
los Urales y su juventud en el Estado de Hesse, (Alemania). Después de sus estudios de medicina, que no concluyó, trabajó como periodista. Actualmente vive cerca de Frankfurt. Su primera novela Scherbenpark (El parque de los cristales rotos) recibió el aplauso de la crítica, se convirtió en un best seller y pronto se tradujo a otras lenguas. Der Spiegel declaró que Alina Bronsky era “el debut literario más interesante de la temporada”.
El mar
Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea. Las aguas de la bahía, toda la mañana bajo un cielo lechoso, habían crecido y crecido, alcanzando alturas inusitadas, las pequeñas olas inundaban una arena reseca que durante años no había conocido otra humedad que la lluvia y lamían las mismísimas bases de las dunas.
John Banville es el autor de esta frase con al que da comienzo a un relato intimista y emotivo sobre las pérdidas. Las que Max Morden, el narrador de esta historia, nos va contando. La perdida de la persona con la que desarrolló su vida adulta, su esposa, la perdida de su juventud y también la de sus anhelos e ilusiones. Con el fallecimiento de Anna, murieron también los deseos de alcanzar horizontes posibles que ahora no tienen sentido.
Sumido en este estado Max se retira a un pueblo costero. Un lugar en donde en otro tiempo fue feliz, donde en su niñez y adolescencia vivió momentos que tendrían una importancia capital en su vida. Donde, de alguna manera, recibió su educación sentimental.
Su voluntario retiro tiene un propósito, hacer memoria de un lejano verano en que conoció a la familia Grace. Como a través de sus componentes descubrió el deseo, el sexo y la muerte. Al tiempo también quiere recordar la larga enfermedad de Anna y como tuvieron que enfrentarse a su inexorable fallecimiento. Igualmente luchar con sus propios fantasmas, en especial los recuerdos de los gemelos Grace, de su niñera y de su propia madre y a través de todas estas reflexiones descubrir la forma de enfrentarse a la soledad, a ese nuevo estado en que se encuentra, al dolor de las pérdidas.
Como es normal en las narraciones de este autor, su prosa nos hace imaginar con mucha veracidad los lugares donde la acción transcurre. Es una prosa profunda y al tiempo fluida y realista. Se atreve incluso a describirnos como son los olores; a él le gusta el olor barroso del pelo de las mujeres cuando reclama un lavado, si bien nada como el que emanaba su mujer, un olor animal, para mi la fragancia a estofado de la vida misma, y que el perfume más fuerte no podía disimular, fue lo primero que me atrajo de ella. Su hija en cambio no huele a nada, lo que era lógico ya que en otro momento confiesa que ella no se parecía en nada a su madre.
El refugiarse en el pasado tiene el inconveniente que los recuerdos de alguna forma tienden a amoldarse con nuestros deseos. Sin duda todo lo que nos sucede nos forma y nos ayuda a descubrir como realmente somos más allá de como nos imaginamos a nosotros mismos.
Hay una trama, con un final que para un lector avispado no sera tan sorprendente. Pero en resumen de lo que trata es de la eterna simbiosis de Eros y Tánatos, de la vida y la muerte, de nuestro desarrollo humano lleno de recuerdos, sentimientos, éxitos y fracasos. De la vida en toda su expresión.
Pese a lo intenso del relato, la belleza del mismo hace que no dejemos de leer lo que nos narra y nos entreguemos a la historia de forma total. Las frases largas que conforman la narración pueden hacernos pensar en su abandono, pero su atractivo nos lleva a seguir leyendo y a interesarnos más en los sentimientos y momentos que expresan.
Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los
grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.
Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.
Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.
Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.
En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, a la que han seguido otras cuatro novelas negras.
Sobre su desdoblamiento como escritor ha dicho: “El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Banville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer después de haber escrito mil palabras, tal vez 2000, y disfrutar con ello. Es increíble descubrir como otro tipo puede vivir tu vida, usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar…. . Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca y ahora también por la de Black“.
Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.
Está en posesión de numerosos premios y distinciones. Este año 2014 le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Despedida de curso con poesías
Ayer, 17 de Junio, el Club del Forum de la mañana dio por finalizado el curso 2013/2014. No había libro alguno que leer ya que habíamos dado fin a “El Grupo” la semana anterior, así que acordamos dedicar la jornada a la Poesía, esa forma de expresar las emociones que a pocos deja indiferente. Es un género que si te engancha hace aflorar lo más hermoso que puede haber en el alma de una persona.
Los doce componentes que asistimos a la reunión leímos los versos que personalmente elegimos y que compusieron un rico mosaico de motivos y estilos. Estos fueron los poemas leídos:
– Caminito de Santiago de Miguel de Unamuno
– El mar, la mar de Rafael Alberti
– O pan de centeo de Manuel María
– Pranto pola Terra Cha de Manuel María
– Unha vez tiven un cravo de Rosalia de Castro
– Yo voy soñando caminos de Antonio Machado
– O medo de Celso Emilio Ferreiro
– Poema de la despedida de Jose Angel Buesa
– Golondrina peregrina de Miguel de Unamuno
– Que altos los balcones de mi casa de Rafael Alberti
– Ya no será de Idea Vilariño
– Nai de Celso Emilio Ferreiro
– Cantiga do neno na tenda de Federico García Lorca
– Se deja de querer de José Angel Buesa
– Poema 20 de Pablo Neruda
– ¡Pra a Habana! de Rosalía de Castro
– Itaca de Constantino P. Cavafis
– El Dios ibero de Antonio Machado
– Voltou de servir na vila de Enrique Chao Espina
Los participantes asumieron repetir jornadas como esta a lo largo del próximo curso. Quedamos en hacerlo de manera trimestral, aprovechando eventos como Navidad, Carnavales, Semana Santa y el fin del curso.
Una muy buena reunión para dar fin al curso y esperar al próximo mes de Septiembre en que daremos comienzo al nuevo. Contamos hacerlo el día 23 leyendo “Los platos más picantes de la cocina tártara”. El libro estará disponible en la biblioteca desde los primeros días de dicho mes.
Feliz verano a todos.
La estratagema
¿Puede un thriller ser a la vez una novela de suspense y una historia cuasí-romántica?. Puede y la novela en cuestión lo demuestra.
Lo que nos narra es la historia de cuatro personajes, tres mujeres –Eva, Lora y Lisa– y un hombre, Victor; todos ellos nacidos en Bulgaria y atrapados en la historia de ese país desde el momento que su Zar, Boris III, decide tomar partido por la Alemania hitleriana y aplicar en su suelo las leyes antisemitas tan queridas por los partidarios de aquella ideología.
Es el momento en que el patriarca de la familia Calderon, todopoderoso clan de origen judio, dueños de un banco, de compañías financieras y de seguros e industrias varias, decide no dejar que le arrebaten lo que con tanto esfuerzo ha conseguido y maquina un plan para poner a salvo toda su inmensa fortuna mediante la creación de un consorcio inasible, Alternus, que agrupará lo que tiene y dirigirá en la sombra su contable Nushkov. Sus planes salen adelante pero un hecho trastoca el que todo pueda volver a aflorar. El país cae en la órbita comunista y los nuevos gobernantes están ansiosos de echar mano a la fortuna oculta. Esta circunstancia tendrá graves consecuencias para los descendientes de aquellos en los que recayó la responsabilidad de velar por la integridad de Alternus. Los servicios represivos del Estado espiaran y tratarán por todos los medios lograr descifrar la maraña creada por Jules Calderon y dar con el ábrete sésamo que lleva al codiciado tesoro.
La autora divide la novela en cuatro partes. Cada una corresponde al periplo vital de cada personaje. El principal de todos ellos es Eva. Ella será el eje sobre el que girará el entramado del relato. En todo él se narran las vicisitudes propias del enigma y al tiempo se nos expone como era el clima social y político que se respiraba en aquel país sometido a la férrea dictadura comunista. No es algo que desconozcamos ya que otras obras han reflejado lo mismo. Lo que distingue a esta es que lo hace sin dramatismos ni grandilocuencias. Reconociendo lo que ocurre pero sabiendo también que la responsabilidad que tienen no les permite actuar de distinta forma de como lo hacen. Aún así tendrán tiempo para conocer la amistad verdadera, el amor y el sacrificio, pero como digo describiendo todo con naturalidad y humanidad.
Y es esa forma de narrar y las situaciones que se describen lo que hace que por momentos nos olvidemos del drama principal y nos centremos en los anhelos, amores y desengaños de los protagonistas. No son vidas vacías, al contrario, profesionalmente son personas que triunfan en lo que hacen, que viven apasionadamente sus relaciones amorosas e incluso que llegan al sacrificio personal cuando todo parecía indicar que alguno había perdido su orgullo y dignidad.
La narración de cada parte la hace el personaje que le corresponde y todo lo que se cuenta engancha. No está claro como será el desenlace y esto hace que deseemos llegar al fina para saber como se resolverá la estructura montada y como será la justificación de algunas de la actitudes que a lo largo de la narración se describen.
Léa Cohen nació en 1942 en Sofía (Bulgaria). Estudió piano y musicología en Sofía y en
Utrecht. Entre 1975 y 1979 fue directora de la Filarmónica de Sofía. Los cambios políticos de 1989 propiciaron una reorientación de su carrera hacia la política y la diplomacia, actividades que siempre ha compaginado con la escritura.
De 1991 a 2001 fue embajadora de Bulgaria ante la Unión Europea y la OTAN.
Es autora de varios libros sobre musicología. Como escritora de ficción ha publicado hasta la fecha ocho novelas y una obra de teatro. La más destacada de las cuales La Estratagema (2006), su cuarta novela, fue nominada para el premio a la Mejor Novela búlgara 2006.
Actualmente vive entre Le Chaux-de-Fonds (Suiza) y Sofía.
Comenzamos el nuevo curso 2014/2015. Esperamos que sea tan fructífero y agradable como han sido la mayoría de los anteriores. Una alegría volver a estar juntos.
educación quedó a cargo de su progenitor, un visionario que estaba convencido de que en un futuro próximo todo el mundo tendría un ordenador en su casa, lo que no es un pensamiento muy descabellado. El fallecimiento de este a una edad adolescente la hizo abandonar su sueño de estudiar
Todas ellas sin excepción coincidían en que lo peor que podía suceder era llegar a ser como mamá y papá, unas personas envaradas y timoratas (pag 18).
Hace poco más de un siglo, la esperanza de vida en 
Se empieza entonando canciones folclóricas y se termina empuñando un Kalasnikov.







