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Nada se opone a la noche
Mi madre llevaba varios días muerta.
Ese hecho, el encuentro de su madre, Lucile, muerta, es el motivo que lleva a la autora Delphine de Vigan a indagar en su pasado y por extensión en el pasado de la familia Poirier. Es el deseo de conocer como fue la vida de sus abuelos, George y Liane y la de sus numerosos hijos Lisbeth, Barthélémy, Lucile, Antonin, Jean-Marc, Milo, Justine, Violette y Tom. Narrada en primera persona, es una novela intimista y dura, que fácilmente llega al corazón. Y es que los sentimientos están ahí y aunque contenidos, no dejan de impresionar y emocionar; tanto por su crudeza como por el amor filial que destilan por encima de cualquier otra consideración.
A lo largo de la narración nos va también hablando de su propia niñez y de la de su hermana Manon. Nos esboza como fue la infancia y pubertad de ambas, sus miedos, alegrías, indecisiones y extrañezas sobre los sucesos que a su alrededor se producían, el divorcio de sus padres, Lucile y Gabriel y la relación que ellas tuvieron con él después de aquel hecho.
Divide la historia en tres partes. En la primera nos narra la infancia y juventud de Lucile y sus hermanos, los sucesos que alegraron aquellos momentos y los que los entristecieron, en especial la muerte de Antonin. Como eran sus padres, aparentemente una pareja feliz y emprendedora, acogedora y entregada a sus hijos. Por destacar algo diremos que Lucile era una exitosa modelo de ropa infantil. De la lectura de esta parte podemos sacar las primeras impresiones de como será su futuro.
En la segunda parte nos detalla su vida juvenil, un tanto bohemia. También como fue la infancia de Delphine, sus recuerdos, la relación con su hermana Manon y sobre todo la sensación que la autora tiene de que su madre se ha apartado de ella al cumplir más o menos diez años. Relata también los primeros síntomas de la enfermedad de su madre, Lucile.
La tercera nos describe la madurez de Delphine, el nacimiento de sus hijos y la lucha de su madre contra la enfermedad que la consume.
A lo largo de toda la narración nos va detallando las dificultades que encuentra para desarrollar la historia. Los esfuerzos para que las personas que conocieron y vivieron los hechos relaten los mismos y le entreguen aquello que pueda servir para evocarlos, fotos, diarios, grabaciones. La lucha contra sus miedos a rememorar lo pasado, a enfrentarse con sus actitudes de entonces, a preguntarse el grado de responsabilidad que tuvieron en dichos sucesos. Es una terapia de todos, de la familia entera. Es el sillón del psicoanálisis al que les convoca la llamada de Delphine y al que acuden, pese a saber que volver sobre aquellos días no va a ser siempre agradable y puede abrir heridas que se creían muy cicatrizadas.
En la descripción la autora pone distancia entre ella y los diferentes personajes que aparecen. Son familia, pero al describirlos evita todo juicio de valor que sobre ellos pueda tener. Los detalla por lo que cuentan, por las aportaciones que hacen al común. Y sinceramente creo que acierta. Esa postura hace más creíble el relato que nos brinda.
Este esfuerzo colectivo de evocación tiene un efecto colateral que la autora comenta. Nos dice que alguno de sus familiares le confesó que el ejercicio de memoria llevado a cabo ha tenido el sorprendente efecto de conseguir que volvieran a hablar. La vida los había distanciado, emocional y físicamente. Lo hecho ha logrado que vuelvan a comunicarse y estar más unidos. Se han reencontrado
Animo a leer el libro con calma y con la mente muy abierta. Sin juicios de valor. El lector puede implicarse en lo que sucedió y juzgar, pero siempre le faltará conocer todos los matices. Lo que se narra de memoria por muchas pruebas físicas en que se base viene filtrado por el paso del tiempo y las distintas maneras de entender un mismo hecho influenciado por el paso del tiempo.
Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) . Novelista francesa. Actualmente vive en París.
Creció en una familia “difícil” lo que hizo que se refugiara en la lectura. Tras varios pequeños empleos, ocupó en Alfortville un puesto de ejecutivo en un instituto de encuestas. Más tarde retomó sus estudios; una licenciatura y un máster en recursos humanos y comunicación interna. En la actualidad, madre de dos hijos, vive de su pluma desde 2007.
Su primera novela, Jours sans faim, en la que contaba su lucha contra la anorexia, apareció en 2001 bajo el seudónimo de Lou Delvig. Siguió escribiendo bajo su verdadero nombre y su novela No y yo (2007), se convirtió en un best seller que recibió el Premio de los libreros y fue llevado a la pantalla por Zabou Breitman en 2010.
Las horas subterráneas (2009), con un gran éxito de crítica y muchos lectores figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. Nada se opone a la noche (2011) ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la heroína Madame Figaro y el Gran Premio de los lectores de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el raaking de las novelas más vendidas. Además ha sido o está siendo publicada por varías editoriales extranjeras.
La caída del Museo Británico
Había momentos de felicidad en la sala de lectura del Museo Británico, pero el cuerpo le llamaba. (Grahan Greene)
La frase está en el inicio del primer capítulo de la novela. De alguna manera el autor a través de ella nos da la pista por donde va a transcurrir. Nos va a contar un día en la vida de Adam Appleby, 25 años, casado, padre de tres hijos, que se apaña con una corta beca concedida para hacer su tesis doctoral que versará sobre la novela victoriana. Esta ocupación le lleva a la biblioteca del nombrado Museo todos los días del año en los que permanece abierta. Allí y a lo largo de la jornada, se sienta en el mismo sillón en que lo hacía Karl Marx y sin descanso ni desanimo intenta, como muchos otros, dar fin a la mencionada tesis. Ah, me olvidaba, tanto él como su esposa Barbara son católicos practicantes y se rigen por las austeras normas sexuales que impone el Vaticano, sobre todo en lo que se refiere al tema de la concepción. Nada de métodos no naturales. Todo ha de hacerse de forma que promueva la natividad.
El día en que da comienzo la reseña que nos transmite Mr. Lodge, Barbara, a preguntas de su esposo, pone en su conocimiento que lleva tres días de retraso en lo que a la venida de la regla se refiere. Esto asusta a Adam. El dinero de la beca se está acabando y un nuevo vástago al rebaño que tienen formado puede ser la puntilla financiera. Son momentos angustiosos que como lector agradezco ya que al describirlos forman una retahíla de frases y situaciones que como mínimo hacen sonreír y desde luego nos condicionan para leer gustosamente todos los avatares que van describiéndose a lo largo de las páginas del libro.
A lomos de su vieja moto Vespa parte nuestro erudito hacía su destino, el sillón antes aludido, donde llevar a buen puerto la aventura en la que se encuentra inmerso. Y comienzan una serie de situaciones desquiciadas, que con buena dosis de ironía y comicidad nos van retratando los personajes que pueblan ese mundo bibliotecario, de forma especial los propios funcionarios de la Biblioteca y los universitarios que hacen uso de lo que esta ofrece para sus fines académicos.
Todos sueñan con ser famosos, con lograr la obra que les encumbre, que les de méritos, fama y dinero. Todos sueñan con lo que harían si fuesen Ministros de Educación, por ejemplo, o incluso Papa. Porque Adam se da ese gusto para arreglar sus problemas de coyunda. Y vaya si los arreglaría. Soñar es la forma que tienen animarse y llevar con optimismo la tarea que tienen pendiente
Porque allí conviven los que se inician con aquellos que el comienzo de su tesis se pierde en la memoria del tiempo.La Biblioteca es su vida, la darían gustosos por dar cima al trabajo que realizan, la tesis; y esa ansia queda reflejada en las palabras de una de estas adictas, cuando al tener que despejar las salas por un aviso de incendio ruega a un ordenanza que “sin importarle lo que a ella le pase salve su tesis doctoral”. (Abajo, sala de lectura de dicho museo)

La gran aspiración es conseguir descubrir un manuscrito especial que solucione de golpe la situación. Adam está empeñado en algo parecido, dar a conocer la obra de un escritor católico menor, ya fallecido, lo que le lleva a contactar con una joven que le ofrece una novela inédita y picante del apostólico literato a cambio de que le haga perder su virginidad. La situación ya es de por sí cómica, pero lo que sucede cuando este accede a tal sacrificio, es delirante.
Lodge hace una parodia del mundo académico y bibliotecario. También hacia los católicos y sus rígidas normas. Todo envuelto en un halo de cariño y respeto, lo que hace que lo escrito guste por igual a unos y a otros. A mi modo de ver todo un éxito.
David John Lodge, nació en Londres el 28 Enero de 1935
Hizo sus estudios en la University College London (UCL) , en donde obtuvo su Licenciatura en Letras, con honores, en 1955. Cuatro años después, en 1959, obtuvo la Maestría en Artes de la UCL. En ese mismo año se casó con Mary Frances Jacob. Se doctoró en la Universidad de Birmigham y trabajó en el Departamento de Inglés de esa casa de estudios desde 1960 hasta 1987, haciéndose conocido por sus conferencias sobre la ficción victoriana. En 1987 se retiró de su actividad laboral en la citada Universidad de Birminham para dedicarse enteramente a la creación literaria, reteniendo el título de Profesor Honorario de Literatura Inglesa Moderna de dicha Universidad y siguiendo domiciliado en la ciudad de Birmingham. Sus escritos se encuentran depositados en la recopilación Colecciones Especiales de la Universidad de Birmingham.
Su primera novela publicada, The Picturegoergs (1960) ilustra sus primeras experiencias en “Brickley” (basado en Brocley, sudeste de Londres), que también describió en su posterior novela Terapia. La Segunda Guerra Mundial obligó a Lodge y a su madre a trasladarse a Surrey y Cornwall.
Es, sin duda, uno de los grandes maestros del humor inglés de nuestro tiempo, y en sus obras suele mostrarse tan agudo como divertido. Satiriza con frecuencia al medio académico en general y a las humanidades en particular. Habiendo recibido una crianza católica, aunque se ha descrito a si mismo como un “católico agnóstico“, muchos de sus personajes son católicos romanos y el catolicismo es además uno de sus temas, especialmente en la que nos ocupa, en “How far can you go?” (publicada en Estados Unidos como Cuerpos y almas) y en “Noticias del paraiso“.
Es creador de la ciudad de ficción “Rummidge“, remedo de Birmingham y del también imaginario Estado norteamericano de “Euforia” que sitúa entre California del Norte y California del Sur. La capital de dicho Estado es “Plotinus” tenue disfraz de Berkeley, California.
Varias de sus novelas han sido adaptadas a series de televisión, algunas por el mismo autor.
En 1997 recibió del Ministerio de Cultura de Francia la Orden de las Artes y las Letras en grado de Caballero y en 1998 se le designó Comandante de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura.
Corazon tan blanco
“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados. Cuando se oyó la detonación, ……”
Así comienza la novela que sin duda es una de las más leídas de su autor, Javier Marías. Y en esa frase va incluida una que es fundamental para comprender lo que nos cuenta “No he querido saber, pero he sabido”. Y aún no queriendo saber, el protagonista Juan Ranz, irá conociendo todas las circunstancias que le precedieron, que de alguna manera fueron necesarias para que él esté en este momento en un hotel de La Habana, en compañía de Luisa, su mujer; en su viaje de novios y viviendo una extraña circunstancia, el que una mulata lo confunda con quien está citada y le recrimine por haberla hecho esperar. Cuando las cosas se aclaran, Juan, aún sin querer, tendrá y querrá saber que ocurre en la habitación contigua donde la mulata en cuestión se encuentra al fin con la persona con la que había quedado.
Y lo que sabrá hará que la sensación de fatalidad sobre la que cavilaba cuando se dio la confusión contada se verá reforzada. Esa fatalidad está orientada hacia el porvenir de su matrimonio. Lo escuchado en la habitación contigua parece definitivo y con esa sensación se quedará.
Juan Ranz es traductor e intérprete. Es él quien nos narra su propia vida, una vida vinculada a la muerte narrada, ya que su padre, esposo de Teresa, la suicida, se casó con la hermana de esta y de esa unión nació él.
Es una personas inteligente. Por su profesión vive en un continúo viaje, Bruselas, Ginebra, New York. En esta ciudad se hospeda en casa de una amiga, Berta, a quien le gusta concertar citas con extraños de la sección de contactos del periódico, con el objeto de encontrar así al hombre de su vida.
Lo sucedido en Cuba va a ser el eje sobre el que gire todo el contenido de la obra. Existe un pasado por desvelar, algo sucedido cuando Juan aún no existía. Existen unos hechos que llevaron al suicidio a Teresa, existe todo un mundo por descubrir y solo contando los detalles será posible conocerlo. Y sucede; sucede que Juan se enterará de todo lo acaecido, del por que de la trágica decisión de Teresa, de como se fraguo la fortuna de su progenitor, todo será desvelado y conocido por nuestro protagonista de forma análoga a como conoce lo que unos y otros se dicen durante sus sesiones de intérprete, sin ser el receptor de la confidencia, es más, sin estar siquiera presente, ya que lo escucha oculto. Escucha como su padre confiesa a su esposa Luisa todo lo referido a aquel hecho. Sabrá igualmente de que se valió su padre para amasar la fortuna que ahora tiene y que él espera heredar algún día. Y todo eso no le supondrá problema alguno. Razones hubo para actuar de la manera que se actuó y en consecuencia los resultados están justificados.
Saber significa de alguna manera involucrarse en lo que se conoce y en consecuencia adquirir alguna responsabilidad sobre ello. Todo lo por él conocido tiene esa particularidad, la de que debe tomar una decisión, aceptar las cosas como han sucedido y beneficiarse de sus consecuencia o renunciar a dichos beneficios en virtud de principios morales. Juan no duda en tomar el primero de los caminos expuestos y de ahí la frase que prologa el libro, frase de Shakaspeare:
“Mis manos son de tu color; pero me avergüenzo de llevar un Corazón tan blanco”
Que no es más que un fingimiento. Se lo que ha sucedido y de alguna forma lo siento pero no puedo hacer nada, ya está hecho y es inamovible.
Solo en el pecho de un niño es albino el Corazón. Conforme la vida va avanzando el color se va diluyendo y transformándose en toda una tonalidad de grises, cuando no en negrura cerrada.
La buena prosa del autor hace que las situaciones nos parezcan pausibles, al igual que los personajes, cuya descripción y forma de actuar nos resultan creíbles.
Javier Marías es el cuarto de los cinco hijos del filósofo Julián Marías y la escritora Dolores Franco Manera, y hermano
del historiador del arte Fernando Marías Franco y del economista y crítico de cine Miguel Marías. Además es sobrino del cineasta Jesús Franco.
Pasó parte de su infancia junto con su familia en Estados Unidos, ya que a su padre, encarcelado y represaliado por ser republicano, se le prohibió, tras quedar en libertad, impartir clases en la universidad española, por lo que entre 1948 y 1950 colaboró con José Ortega y Gasset en la creación del Instituto de Humanidades. Desde 1951 Julián Marías dio clases en universidades norteamericanas y en 1964, una vez rehabilitado su prestigio público, ingresó en la Real Academia Española.
Javier Marías recibió una sólida educación liberal en el Colegio Estudio, heredero de la Institución Libre de Enseñanza. Se licenció en Filosofía y Letras (rama de Filología inglesa) por la Universidad Complutense de Madrid.
Su parentesco con los cineastas Jesús Franco y Ricardo Franco, le valió para colaborar con ellos en su juventud, traduciendo o escribiendo guiones, e incluso apareciendo como extra en algún largometraje.
En 1970 escribió su primera novela, Los dominios del lobo, que saldría al año siguiente. En ese tiempo conoció a Juan Benet, al que le uniría a partir de entonces una gran amistad y que fue una figura clave en su vida personal y literaria.
En 1978 apareció su traducción de la novela de Laurence Sterne La vida y opiniones del caballero Tristam Shandy, por la que le fue concedido al año siguiente el Premio de traducción Fray Luis de León.
Entre 1983 y 1985 impartió clases de Literatura Española y Teoría de la Traducción en la Universidad de Oxford. En 1984 lo haría en el Wellesley College y entre 1987 y 1992 en la Complutense de Madrid.
En 1988 publica Todas las almas, obra que narra la historia de un profesor español que imparte clases en Oxford, lo que dio lugar a que el narrador fuera identificado como Marías. Los protagonistas de sus novelas escritas desde 1986 son intérpretes o traductores, “personas que han renunciado a sus propias voces”, en palabras de Marías.
Corazón tan blanco sale en 1992, en la que se mezclan novela y ensayo. Tuvo un gran éxito tanto de público como de crítica convirtiéndose en uno de los puntos de referencia del denominado Hibridismo Genérico, y supuso su consagración como escritor. Fue traducida a decenas de lenguas, y el crítico alemán Marcel Reich-Ranicki mencionó a Marías como uno de los más importantes autores vivos de todo el mundo.
Su siguiente novela, publicada en 1994, Mañana en la batalla piensa en mí, recibió importantes premios en Europa y América, como el Rómulo Gallegos ( fue la primera vez que este galardón fue otorgado a un español) o el Fastenrath de la Real Academia de la Lengua, y otros.
Creo el “legendario, real y ficticio” Reino de Redonda, que que Marías se acababa de convertir en soberano, con el nombre de Xavier I, tras la abdicación de Jon Winne-Tyson. Pese a su republicanismo confeso aceptó el título. Nombró una corte formada por personajes de la cultura nacional e internacional y convocó un premio anual. En 2000 creo la editorial Reino de Redonda.
Los enamoramientos. Esta novela está relatada en primera persona por María, la protagonista que trabaja en una editorial. Es la primera vez en que Marías utiliza una narradora. Salida en abril de 2011, a octubre la novela había sido traducida ya a 18 idiomas y la edición de Alfaguara había vendido mas de 100.000 ejemplares. La novela no solo tuvo un gran éxito de público, también de crítica: fue elegida libro del año 2011 por el suplemento cultural Babelia de El País.
En 2012 fue galardonado con el Premio Nacional de Narrativa. Este galardón lo concede el Ministerio de Cultura de este país. Marías rechazo el premio y aseguró que agradecía “la gentileza del jurado” y que esperaba que no se tomara su postura “como un feo”. Baso su renuncia en lo que siempre ha dicho, “que nunca recibiría un premio institucional. Que en no pocas ocasiones había expresado que en el caso de que se le concediera alguno de estos premios no podría aceptarlo”.
Su obra es muy extensa y ha sido traducida a 40 idiomas y publicada en 50 países. El prestigioso sello inglés Penguin ha decidido incorporar siete libros de Marías -cinco novelas, un libro de relatos y otro de ensayos- a su colección de Modern Classics, con lo que este novelista pasa a ser el sexto escritor en lengua española incluido en ese selecto club, después de Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda y Octavio Paz.
El 29 de junio de 2006 fue elegido miembro de la Real Academia Española -tomó posesión el 27 de abril de 2008-, en la que ocupa el sillón R, que quedó vacante tras la muerte de Fernando Lázaro Carreter. Anteriormente, en 1994, había declinado pertenecer a la institución porque su padre ya ocupaba una plaza.
Es relevante su labor de articulista y como rey ficticio del ya citado Reino de Redonda ha otorgado títulos nobiliarios (ficticios) a una gran cantidad de personajes de las artes y de las letras.
Su vida no está exenta de polémicas. Las ha tenido con diversas personas. Desde editores a productores cinematográficos. También con asociaciones civiles.
Tiene una extensa obra publicada, que abarca novelas, ensayos, relatos, traducciones, etc.. También está en posesión de numerosos premios literarios, tanto nacionales como internacionales.
Un Roteiro Rosaliano por Compostela
Que Rosalía é unha poetisa universal é cousa que sabe todo o mundo, e que a súa poesía está máis presente ca nunca comprobárono os participantes dos clubs de lectura Ágora durante a pasada semana de novembro.
Achegámonos a un vídeo documental que nos donou a AS-PG de A Coruña titulado I ante aquel silencio Mudo: Rosalía e Cantares Gallegos, e desfrutamos do bo facer dos expertos Pilar García Negro e Francisco Rodríguez. Un documental gravado polo 150 aniversario da publicación de Cantares Gallegos, no que mozas e mozos, e escritores e escritoras galegos recitan unha escolma moi xeitosa nun entorno de sobra recoñecible para calquer coruñés.
Pero o trato era outro, había que poñerse na pel de Rosalía e sentir coma ela sentía, e ver, canto dela hai en nós hoxe. Por iso, e porque contabamos co apoio de Merche Espiño, marchamos a Compostela o xoves 20, no tren das dez da mañá. Non hai choiva compostelá que se atreva a desafiar un roteiro rosaliano…
Varios emprazamentos lembran a Rosalía de Castro en Santiago, casas nas que viviu, prazas que cruzou, xardíns, rúas, vistas…o mérito de Merche Espiño estribou en transportarnos ao século XIX e documentarnos coa súa verba e con fotografía antiga, de xeito que podiamos ver a casa familiar, o centro onde estudiou, o teatro no que actuaba.
Construimos un retrato da poetisa que nos levou a estar máis preto dela, mais non era nin por asomo un sentir tal, como o que Pilar Maroto nos transmitiu no seu recital. Son 88 os anos desta muller. Ten unha presenza Pilar, que enche calquer escenario. Unha voz que atravesa calquera fronteira, unha ollada que abriga, un abrazo que achega. Di ela que descubriu a Rosalía cando emigrou a Bos Aires, e non a había descubrir…
Recitaba, cunha amargura contida que só presta a experiencia. Cantaba, cunha sorna e unha verdade que os artistas envexan. Foi coma un vendaval que pasou con forza por riba de todos nós, deixándonos espidos. “A poesía, aínda me segue axudando” – nos dixo a modo de despedida.
– Imos xantar – dixemos cando rematou o encontro. – Imos. -E fumos calados, abeirados polas rúas compostelás baixo un sol cativo, agardando que o comer nos devolvese ó realismo.
Na tarde, marchamos á Fundación Abanca ver a exposición Tradición, Cambio e Innovación. Asistimos a unha visita guiada a través dos séculos e dos artistas máis relevantes, especialmente galegos. De artistas galegos tamén se nutre Arga en Compostela: exposición colectiva, da que forma parte Rosa Guisán, do club dos martes. Celebramos con entusiasmo poder ter a artista ao noso lado cando entramos na Galería Sargadelos.
Somos un club de lectura. Gostamos de xuntarnos e vivir experiencias, arredor dunha personaxe literaria, dunha obra, dunha canción. Arredor dun café, nunha rúa en Compostela, nunha aula, nun tren. Somos un club de lectura, dous, tanto ten. E declarámonos dende xa e para sempre, seareiros de Rosalía. Seareiros da poesía.
El Castillo de Cristal
La oscuridad es un camino y la luz es un lugar; el Cielo que nunca existió ni existirá jamás, es siempre el verdadero (Dylan Thomas, poema en su cumpleaños).
Esta frase está en el libro antes de dar comienzo a la historia que relata, y es cierto que de eso va esta, de un Cielo que nunca existió pero que era verdadero. El cielo que la protagonista y sus hermanos vivieron y de la que salió la biografía que la autora, Jaenette Walls, nos relata de una manera admirable, minuciosa y con gran cariño y sensibilidad.
“Estaba sentada en un taxi, preguntándome si no me habría emperifollado en exceso para la velada, cuando miré por la ventanilla y vi a mamá hurgando en un contenedor de basura”. Así comienza ese Cielo que antes se describe y que no es más que la historia de “cuatro hermanos que han conseguido sobrevivir a pesar de sus padres”.
Janenette, Lori, Brian y Maureen son hermanos. Viven con unos padres excéntricos y rebeldes. Están en su infancia y por eso encuentran divertida el tipo de vida que llevan, huyendo continuamente de un lugar a otro acuciados por sus progenitores debido a múltiples causas, pero fundamentalmente a los acreedores y al alcoholismo del pater familias, así como a su complicado carácter. Rex Wallis, así se llama el pater, no por lo dicho es una persona ignorante, al contrario, es un brillante matemático, cosmólogo, ingeniero y manitas, pero todo esto no quita que su mayor logro sea el perder cuanto trabajo inicia. La madre no le va a la zaga. Es profesora pero prefiere no ejercer porque desea dedicarse a ser una artista de la pintura y a la escritura, además le horroriza madrugar y poner reglas a los niños. Esto hace que la familia se dedique al nomadismo, con la consiguiente alegría de los niños que con sus pocos años encuentran la situación divertida; la aventura diaria, el dormir al raso en el desierto abrigados por las mantas que consiguen de los deshechos de las fuerzas armadas, el constante viajar y ver nuevos horizontes. No hay reglas, solo la imaginación, como cuando en una Navidad, en la que por cierto el padre no cree, sin poder recibir regalo alguno por falta de dinero, hace a sus hijos el mejor regalo posible, el planeta Venus.
Poco están en cada lugar, casi no van a la escuela. Aún así sus padres se las arreglan para que sepan leer, conozcan las matemáticas, geografía e historia. Cuando por un tiempo van a una verdadera clase, lo que les enseñan es corregido por sus progenitores según sus propias teorías. En definitiva, parece que sus vidas están condenadas al fracaso y a un negro futuro. Pero no será así.
Y no lo será porque ellos, los cuatro hermanos, según van creciendo van comprendiendo que esa manera de vivir no es la normal. Se fijan que los demás niños con los que tienen esporádicas relaciones tienen padres que cuidan de su bienestar, que les dan un techo estable, unas comidas diarias y constantes. Que les visten y calzan, en definitiva, que los protegen contra toda inclemencia. Además están viviendo en el país de las oportunidades, en unos años, los 60, en los no debería haber dificultades para que dos personas con los conocimientos de sus padres pudiesen tener trabajo digno y bien pagado. Eso sin contar con la increíble herencia de su abuela materna. La quimera en que viven se rompe y apoyándose entre ellos se plantean salir de la espiral en la que se encuentran y realizarse en aquello que sueñan y para lo que se consideran capaces.
La novela no es más que la historia de ese desarrollo. Jeanette nos va contando con un impecable estilo sus recuerdos de niñez. Y lo hace al tiempo que evoluciona; desde su primera infancia, -es emotiva la manera de narrar su accidente al cocinar unas salchichas-, hasta el cenit de su adolescencia. Va entendiendo que no es verdad que la bohemia de sus progenitores sea la forma de vida ideal que ellos preconizan y como sus valores no son los que hacen que las personas puedan alcanzar sus ambiciones. Que el no trabajar o hacerlo para sobrevivir no es suficiente para integrarse en la verdadera sociedad. Si sus padres no quieren trabajar ellos no tienen por que seguir esa senda, al contrario, ellos son inteligentes, voluntariosos y consecuentes. Esto les ayuda a romper el vínculo con sus padres y comenzar una vida de esfuerzo y compromiso en un New York que nada regala pero en el que con esfuerzo y dedicación pueden conseguirse metas que aparten a las personas de la pobreza y aporten beneficios al colectivo social.
Todo esto narra la novela. Pero hay que destacar algo que la hace más valiosa. Lo que cuenta de su vida lo hace con gran honradez y realismo y con gran cariño a sus progenitores. No les juzga ni les condena nunca. Ellos supieron despertar en la voluntad de sus hijos algo impagable, el espíritu de superación. El saber defenderse por si mismos, el buscar siempre la mejor salida a los problemas que diariamente se les presentaban. No podemos aconsejar un escuela juvenil como la que aquí se describe pero también debemos respetar la manera de comportarse y pensar del matrimonio Walls, que pese al bienestar que sus hijos consiguen, no buscan en su vejez el que sean su refugio y siguen prefiriendo su nómada manera de vivir a las comodidades burguesas que siguen considerando decadentes y nefastas.
De verdad que la lectura del libro nos hace repensar muchas cosas. Sobre todo nos hace ver que en ocasiones somos nosotros individualmente los que nos ponemos muros en nuestro desarrollo humano, culpando de ello a una educación mal encaminada, sin pensar que los ejemplos del camino a seguir están a nuestro alrededor y podemos cogerlos, nos cueste mucho o poco esfuerzo. Quizás en esto, el esfuerzo necesario, está la explicación a tantos fracasos.
Jeanette Walls nació el 1 de Enero de 1960. Es una periodista y escritora
estadounidense. Es agregada el Barnard College. Está casada con el escritor John Taylor, con quien vive en Virginia. Ha trabajado como periodista para el New York Magazine y para el USA Today. Ha sido colaboradora de The Today Show y de PrimeTime live. Tras el éxito de su novela El Castillo de Cristal, no solo en Estados Unidos sino en más de veinte países donde se publicó, ha decidido dedicarse a tiempo completo a su trabajo como escritora. Recibió el Premio de los lectores de la revista Elle en 2005 y el American Library Association en 2006.
Tiene publicado además de esta novela, otra titulada Caballos salvajes, en la que cuenta la historia de su abuela Smith, la madre de su mamá.
“Una travesía con John Banville” reflexiones de un lector del Club Ágora
Este año los clubes de lectura de A Coruña fuimos invitados por el Principado de Asturias, a un encuentro en Gijón con el actual Premio Príncipe de Asturias de literatura, John Banville.
Para preparar el encuentro todos nuestros clubes de lectura decidimos acercarnos a su obra.
“Para mí existen dos maneras de escribir, la del artista y la del artesano. Banville es el primero, Black, el segundo”
De la mano de Benjamin Black, “el artesano” nos sumergimos en su novela de intriga: La rubia de ojos negros : una novela de Philip Marlowe , El otro nombre de Laura, Muerte en verano y El secreto de Christine y con John Banville, “el artista” disfrutamos enormemente de sus descripciones y sus frases perfectas con Antigua luz, El mar o Los infinitos.
Uno de nuestros lectores del Club de lectura Ágora José Manuel Pampín Villar, ha compartido con nosotros “Su travesía con John Banville”
Empieza su viaje, espero que os guste…
“El mayor invento de la Humanidad es la frase. Pensamos, calculamos y soñamos con frases; con frases declaramos amor, amistad, rabia o la guerra; nuestras leyes se expresan en frases. Qué privilegio, por tanto, haber sido capaz de pasar mi vida trabajando con este artefacto fundamental de la civilización”.
Son palabras del propio Banville. Cuando uno se desliza por “El mar” de esas líneas logra viajar por “Los infinitos” océanos de su universo literario, son el cuaderno de bitácora de su creación artística. Y es que “El mar” y “Los infinitos” son los títulos de dos extraordinarias novelas, las mejores junto con “Antigua Luz”, en mi opinión, del escritor irlandés.
Ahora el club de lectura del Ágora me ofrece la posibilidad de viajar de nuevo al leer sus obras, de realizar una doble travesía acompañado de Banville y su inseparable Benjamin Black. Con este último realizaré un viaje de placer, un crucero para relajarme en su compañía junto a la barra del bar, y en donde seguramente surgirá alguna mujer fatal involucrada en un extraño suceso que los Marlowe, Sam Spade o Lew Archer de turno deberán resolver ante nuestra atenta mirada. Así es su prosa cuando escribe “Muerte en verano”, “El secreto de Christine” o “La rubia de ojos azules”, un entretenimiento, un homenaje a la novela negra, un ejercicio de prosa diáfana y fluida. Para mí, sin más trascendencia.
Pero con Banville el viaje es mucho más interesante; al leer “Antigua Luz” nos parece subir a bordo de los veleros y navíos más bonitos y destacados de la historia : El Flying Cloud, El Bounty o El Mayflower entre otros. Y creemos ver a Banville relatándonos con sumo cuidado y detalle su historia y sus circunstancias. Y es que “Antigua Luz” es una joya de novela, un auténtico ejercicio de estilo en el que la prosa se aproxima a la mejor de las poesías. Solo un grande de la literatura es capaz de convertir un argumento sencillo en una excelente novela. Un libro para leer con detenimiento porque cuesta, en ocasiones, asimilar tanto sentimiento, tanto detalle en las percepciones, en las observaciones y en las sensaciones, en los recuerdos.
No voy a ser yo el que hable aquí de la trama de la novela, repito que en mi opinión carece de transcendencia, salvando quizá la relación entre Alex y la Sra. Gray que me ha parecido de lo más destacado de su argumento. Lo que de verdad importa es el estilo, son las frases, el manejo del idioma, la exigencia consigo mismo al tratar de buscar el escribir la mejor de sus novelas, y en este caso la buena y cuidada traducción del inglés al español.
Banville no sólo cree en el hecho de contar una historia, sino que también considera que la belleza de lo escrito es esencial. Sus novelas son profundas y sutiles, caracterizándose por la sensibilidad de las emociones humanas. Todo un lujo de escritor que se permite el privilegio de poner a trabajar a Benjamin Black mientras Banville continúa buscando la cuadratura del círculo de su producción literaria.
Nuestro viaje junto a Banville termina en Gijón, a donde acudimos con motivo de la entrega al escritor irlandés del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014, invitados por el Principado y acompañados, mis compañeras de lecturas y yo, de Maru y Cristina. Allí hemos podido disfrutar de un extraordinario día todos juntos en el que ha quedado patente una vez más el fantástico ambiente que reina en este maravilloso club de lectura. Hemos podido oir al maestro Banville en directo y en mi caso, incluso regresar con un ejemplar firmado de su puño y letra. Gracias a las profes por su implicación y a mis compañeras por su amistad.
Muchísimas gracias José Manuel, (autor del blog El lector olvidado) por todo y especialmente por compartir tu travesía con nosotros.
Os dejo con imágenes de nuestro viaje a Gijón, un día fantástico lleno de literatura, lectores, compañeros, amigos y risas. Un autentico placer.
Los platos más picantes de la cocina tártara
“Yo solo quiero lo mejor para todo el mundo”
Lo primero que de valor tiene el libro es su título. No es un libro de cocina y lo que para mi encierra es el deseo de la autora, Alina Bronsky, de reafirmar sus raíces tártaras. A través de la protagonista principal, Rosalinda, nos recordará sus orígenes y los hará valer en todo aquello que le de motivo. Se vale de su heroína para contarnos la historia, en primera persona y con gran maestría y acierto. Son las vivencias de tres mujeres con un fuerte nexo de unión, madre, hija y nieta. Rosalinda es una persona de fuerte carácter, dominadora, manipuladora y decidida al máximo. Se retrata como una mujer con cierto atractivo, capaz de interesar a los hombres, inteligente y sabedora de como hacer frente a cualquier situación. Está casada, pero su matrimonio no parece ser el mundo idílico que ella desearía. A Sulfia, su hija, la describe todo lo contrario a ella. No agraciada, apocada, temerosa, poco eficiente y menos decidida. Según su madre, sin su protección la chica no llegaría a ninguna parte. La verdad es que Sulfia nos parece tal como ella dice, toda vez que la influencia que sobre ella ejerce, anula por completo su voluntad y esto condiciona su modo de vida. Aún así concibe una hija, Aminat, que nace por encima de todo lo que Rosalinda intenta para impedirlo. Una vez nacida será el ojo derecho de su tozuda abuela y el principal motivo de su desvelos. Entre las tres condimentan el perfecto aliño agridulce del plato que la autora nos ofrece. Todo transcurre en los últimos años de la Unión Soviética. Nos describe los esfuerzos, triquiñuelas, sobornos, etc., que tienen que imaginar y hacer, para sobrevivir a la escasez imperante. Es en esos pasajes donde la autora nos deleita con su prosa y su humor. Pese al dramatismo que las situaciones narran el humor y la forma de contarlo desdibujan éste y hacen la lectura amena y muy divertida. En todo destaca la fuerza de las protagonistas, tres mujeres en un mundo difícil guiadas por Rosalinda que siempre encontrará maneras para sobrellevarlo y conseguir que ellas puedan seguir juntas y superar todo lo que a su alrededor pasa. Al final la situación se hace insostenible. Como muchos otros emigran hacia el milagro de Occidente, hacia Alemania, la meta soñada. Una vez allí sus sentidos de luchadoras y supervivientes serán sometidos a prueba. El mundo capitalista no regala nada y todo para ellas es nuevo. Volverán momentos de angustia que una vez más obligará a Rosalinda a tomar decisiones que no siempre son del agrado de su compañeras. Ella que siempre ha tenido como bandera el valerse por sí misma y no precisar demasiado cariño para vivir, empezará a notar la necesidad de este afecto y dará gracias por tenerlo en los años postreros. En definitiva una novela muy bien escrita, divertida y que reconforta leer.
Alina Bronsky nació en Ekaterimburgo, Rusia, en 1978. Pasó su infancia en la parte asiática de
los Urales y su juventud en el Estado de Hesse, (Alemania). Después de sus estudios de medicina, que no concluyó, trabajó como periodista. Actualmente vive cerca de Frankfurt. Su primera novela Scherbenpark (El parque de los cristales rotos) recibió el aplauso de la crítica, se convirtió en un best seller y pronto se tradujo a otras lenguas. Der Spiegel declaró que Alina Bronsky era “el debut literario más interesante de la temporada”.
El mar
Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea. Las aguas de la bahía, toda la mañana bajo un cielo lechoso, habían crecido y crecido, alcanzando alturas inusitadas, las pequeñas olas inundaban una arena reseca que durante años no había conocido otra humedad que la lluvia y lamían las mismísimas bases de las dunas.
John Banville es el autor de esta frase con al que da comienzo a un relato intimista y emotivo sobre las pérdidas. Las que Max Morden, el narrador de esta historia, nos va contando. La perdida de la persona con la que desarrolló su vida adulta, su esposa, la perdida de su juventud y también la de sus anhelos e ilusiones. Con el fallecimiento de Anna, murieron también los deseos de alcanzar horizontes posibles que ahora no tienen sentido.
Sumido en este estado Max se retira a un pueblo costero. Un lugar en donde en otro tiempo fue feliz, donde en su niñez y adolescencia vivió momentos que tendrían una importancia capital en su vida. Donde, de alguna manera, recibió su educación sentimental.
Su voluntario retiro tiene un propósito, hacer memoria de un lejano verano en que conoció a la familia Grace. Como a través de sus componentes descubrió el deseo, el sexo y la muerte. Al tiempo también quiere recordar la larga enfermedad de Anna y como tuvieron que enfrentarse a su inexorable fallecimiento. Igualmente luchar con sus propios fantasmas, en especial los recuerdos de los gemelos Grace, de su niñera y de su propia madre y a través de todas estas reflexiones descubrir la forma de enfrentarse a la soledad, a ese nuevo estado en que se encuentra, al dolor de las pérdidas.
Como es normal en las narraciones de este autor, su prosa nos hace imaginar con mucha veracidad los lugares donde la acción transcurre. Es una prosa profunda y al tiempo fluida y realista. Se atreve incluso a describirnos como son los olores; a él le gusta el olor barroso del pelo de las mujeres cuando reclama un lavado, si bien nada como el que emanaba su mujer, un olor animal, para mi la fragancia a estofado de la vida misma, y que el perfume más fuerte no podía disimular, fue lo primero que me atrajo de ella. Su hija en cambio no huele a nada, lo que era lógico ya que en otro momento confiesa que ella no se parecía en nada a su madre.
El refugiarse en el pasado tiene el inconveniente que los recuerdos de alguna forma tienden a amoldarse con nuestros deseos. Sin duda todo lo que nos sucede nos forma y nos ayuda a descubrir como realmente somos más allá de como nos imaginamos a nosotros mismos.
Hay una trama, con un final que para un lector avispado no sera tan sorprendente. Pero en resumen de lo que trata es de la eterna simbiosis de Eros y Tánatos, de la vida y la muerte, de nuestro desarrollo humano lleno de recuerdos, sentimientos, éxitos y fracasos. De la vida en toda su expresión.
Pese a lo intenso del relato, la belleza del mismo hace que no dejemos de leer lo que nos narra y nos entreguemos a la historia de forma total. Las frases largas que conforman la narración pueden hacernos pensar en su abandono, pero su atractivo nos lleva a seguir leyendo y a interesarnos más en los sentimientos y momentos que expresan.
Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los
grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.
Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.
Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.
Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.
En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, a la que han seguido otras cuatro novelas negras.
Sobre su desdoblamiento como escritor ha dicho: “El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Banville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer después de haber escrito mil palabras, tal vez 2000, y disfrutar con ello. Es increíble descubrir como otro tipo puede vivir tu vida, usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar…. . Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca y ahora también por la de Black“.
Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.
Está en posesión de numerosos premios y distinciones. Este año 2014 le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Yo no podría ser feliz a costa de una injusticia cometida contra otra persona. ¿Que clase de vida cabría edificar sobre tales cimientos?. (Edith Wharton).




Un niño necesita más vuestro amor cuando menos lo merece (
Nació en 






