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Francamente, Frank

Las palabras también pueden ser los emisarios más inadecuados de nuestros sentimientos.

Richard Ford, Premio Princesa de Asturias de este año 2016, a través de uno de sus celebres personajes literarios, Frank Bascombe, sin duda uno de los más imborrables, provocativos y queridos personajes de la moderna literatura estadounidense, nos narra cuatro historias que describen situaciones de la vida en aquel país, como son las consecuencias de desastres naturales impredecibles, el racismo, la vejez y por último la amistad.  Bascombe tiene ahora sesenta y ocho años, edad en que buena parte  de tu existencia vital ya ha transcurrido. Por consiguiente no es extraño que las opiniones que expone estén  influenciadas por esta circunstancia, tamizadas por la experiencia de lo vivido y por las consideraciones que la edad permite hacer sobre lo que es importante para el resto de nuestro discurrir y aquello de lo que podemos prescindir sin sufrir una merma en la calidad de la vida venidera.

El relato nos lleva al Estado de New Jersey y concretamente a la localidad de Haddam. Es en ese espacio terrenal donde se desarrollan dichos hechos y son sus singularidades y las de las personas que lo habitan, las que dan forma a como ocurren los sucesos. Para el lector no americano esta circunstancia puede llegar a ser un handicap, sobre todo cuando hace referencia a personajes del mundo literario, artístico o político desconocidos para una buena parte de las personas que  allí no viven. También el hecho de ser muy detallista puede en algunos momentos llegar a cansar y hacerno farragosa la lectura; si bien en su descargo hay que constatar que su prosa es sencilla y las frases y pensamientos que nos va dejando aquí y allá son sencillamente buenos. Muy buenos incluso.

Como en anteriores ocasiones en está también hay una critica feroz a la forma de vida americana. Son historias a través de las que lanza sus envenenados dardos contra el fanatismo religiosos, el Tabernáculo del Amanecer de la Iglesia Episcopal Metodista Africana, la Asociación Nacional del Rifle, el Tea Party, el racismo, el desprecio hacía los veteranos de esas guerras lejanas que en el fondo no son entendidas por una mayoría de gente a la vez víctima de un nacionalismo de opereta. Añade su toque contra la vejez y las diversas formas de disfrazar la vida en esos momentos, formas más encaminadas a conseguir pingües beneficios que a facilitar lo que pueda quedar de existencia. Critica también como se gestionan desastres naturales, en este caso el huracán Sandy, y que pese a su cotidaneidad dejan sin recursos a miles de personas cuyos seguros no cubren las pérdidas que tienen que soportar.

En definitiva, Richard Ford a traves de su icónico Bascombe, con un gran equipaje de nostalgia y sabiendo que no queda mucho tiempo futuro, sigue quejándose del “sueño americano” en el que ha dejado de creer. Lo hace a sus anchas, con un corrosivo humor no siempre apreciado por el lector foraneo mientras desayuna All-Bran, masca chicle y teme al alzhéimer.

Richard Ford nació en Jackson (Misisipi), el 16 de Febrero de 1944.

Sus padres fueron Edna y Parker Carroll Ford. A los 16 años murio su padre de un ataque al corazón. Su madre tuvo que buscar un trabajo. Para facilitar esto envió a su hijo, que se había convertido en un problemático adolescente,- “robaba coches, me peleaba, hacía carreras“- junto a su  abuela que administraba un hotel en Little Rock (Arkansas). Allí dejó de meterse en líos y todo ¨fue genial“. Años más tarde su madre se reunió con ellos.

A los 19 años Ford trabajó como fogonero en el Ferrocarril Misuri Pacífico en Little Rock. Disléxico, no era un buen estudiante y confiesa que no tenía talento para las matemáticas. “Para hacer algo bien tengo que trabajar más duro que otra gente. No puedo hacer muchas cosas al mismo tiempo, tengo que concentrarme en una sola” reconocería.

Ingresó en la Universidad de Michigan a estudiar administración hotelera, pero tras el primer año se cambió a literatura. Se graduó en 1966. Fue en la universidad donde conoció a Kristina Hensley, con quien se casó en 1968.

Probó diversos trabajos, pero en fin optó por ir a continuar sus estudios superiores en Saint Louis, para lo que eligió Derecho. Pero entonces “intervinieron la suerte y el amor”:

Me robaron del coche todos mis libros de Derecho unos días antes de los exámenes. Estaba hundido. Había trabajado duro para estar ahí. Pero me robaron los libros. Y entonces me pregunté si de verdad quería hacer lo que estaba haciendo. Era como si el destino me brindara una segunda oportunidad para decidir. ¿Qué otra cosa podría estar hacendo?, me pregunté. Y pensé: podría casarme con Kristina, mudarme a Nueva York, pasarlo bien e intentar ser un escritor. Fue un puñado de estrellas que se alinearon, algunas oscuras y otras brillantes. Y elegí la dirección de la estrella brillante, que era Kristina”.

Debido en parte a su dislexia no habría leído prácticamente nada hasta los 18 años. Esa enfermedad es la que lo hace ser un lector lento pero al tiempo estima que le ayuda a escribir, “me hace ser más cuidadoso“, señala. Enamorado de la literatura y ya decidido a convertirse en narrador hizo una maestría de escritura creativa en la Universidad de California que terminó en 1970.

Seis años más tarde salió su primera novela, “Un trozo de mi corazón”. En 1981 le siguió “La última oportunidad”.

“Publiqué mi segunda novela y tuvo buenas críticas. Pero nadie la compró. Enconces cogí un trabajo de periodista deportivo. Y pensé que si podía conservar aquel empleo lo haría para siempre. Era divertido, era fácil, estaba bien pagado, viajabas por todo el mundo…… era perfecto”, recuerdad Ford.

Trabajaba para Inside Sports. Cuando cerró y lo rechazaron en Sports Illustrated decidió retornar a la ficción y fue entonces cuando creo su personaje más conocido, Frank Bascome, protagonista de varios libros suyos. “Un personaje feliz, con un trabajo que le gusta, periodista deportivo, que ha superado un pasado infeliz. Alguien que intenta hacerse un hombre mejor, un hombre feliz”

El periodista deportivo, (1986) es una novela sobre un escritor fracasado convertido en periodista deportivo. Esta obra lo consagró: la revista Time la eligió una de las cinco mejores novelas del año. Además fue finalista del Premio Faulkner 1987.

La seunda novela de la serie de Frank Bascome, El día de la independencia (1995) obtuvo el premio Pulitzer y el Faulkner, siendo el único autor que ha ganado ambos premios por el mismo libro.

Se ha querido ver en Frank Bascombre el álter ego de Ford y considerar que las historias que protagoniza son autobriográficas. A eso Ford ha constestado: “pero yo no tengo dos ex mujeres, ni hijos, no soy agente inmobiliario, no he ido a la Universidad de Michigan (sic)….. La buenas novelas no son autobiográficas, estaría limitado a lo que el autor es. Mi concepción de lo que es una buena novela es aquella que utiliza la imaginación para provocar que el lector experimente lo impredecible. Esto sucede cuando el escritor imagina cosas que están muy lejos de su propia vida cándida”.

Vive con su esposa en Boothbay (Maine).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comenzamos el curso en el club de Monte Alto con Emma Pedreira.

Con la llegada de septiembre y el comienzo del nuevo curso volvemos a la rutina y retomamos las actividades. Con mucho placer hemos vuelto a ver a los integrantes del club de lectura, ansiosos por reencontrarse y compartir sus impresiones sobre nuevas lecturas. Y, para inaugurar la temporada, tuvimos la inmensa suerte de contar con la presencia de Emma Pedreira, autora muy querida además de muy premiada. Y que también ha sido coordinadora, durante muchos años, del club de lectura de la biblioteca Monte Alto. Ayer, 20 de septiembre, volvió para descubrir cuántos amigos sigue teniendo aquí. Y para charlar sobre su último libro, “Corazón e demais tripas“. Os dejamos con la lectura de las impresiones que Emma ha tenido de este encuentro, y unas fotos de la agradabilísima tarde que pasamos a su lado.

De Corazón.

Hai uns poucos anos deixei o clube de lectura porque tiña dúas fillas que plantar. Onte volvín por mor dun libro novo. Para acadar a completitude -esa que se enuncia tanto, da árbore, fillo e libro- teño que dicir que a árbore tamén está sementada en Monte Alto e medra desde unha semente que deixamos caer na terra aló en 1999. Xa choveu, e choveron libros e xente fantástica e poemas, presentacións, excursións e viaxes. Un grupo marabilloso de persoas que escriben e len e comparten a paixón da literatura e tamén da escrita que se foi engarzando dunha maneira espectacular durante tantos anos, facéndose perdurable e superando moitos malos momentos. Agora, nesta nova etapa de calma, Begoña coida deles cunha solvencia bibliófila envexable que desata as miñas ganas de volver, desta vez como oínte –ou como vivinte-.
Como non regresar, de cando en vez, aínda que sexa como convidada! E sempre que hai un motivo, a Biblioteca de Monte Alto dáme esa oportunidade de andar pola casa como se non marchara nunca. Así que onte levaba dous corazóns comigo: un, o de verdade, emocionado polo encontro con xente que había anos que non vía e o outro, o de papel, o meu novo libro de microrrelatos, Corazón e demais tripas, para destripalo, para xogar con el, para facer o que faciamos sempre cos libros cando eu era a que llos levaba para procurar un novo xeito de buscarlles o seu lugar ás letras. A responsabilidade de levar o libro propio á xente con tanto criterio e entusiasmo por opinar, e co asesoramento de Begoña, que agora os guía, facíame danzar entre o medo e a impaciencia.
Lembro que na aula na que estivemos (na que sempre temos estado) hai unha luz natural que vén de dentro; o lugar ilumínase polas bocas e polas páxinas que se abren. Hai un remexer de follas que semella todo un outono, unha quietude de ollos, moitos, que fai que te sintas animal único nunha emboscada apracible. E eu alí co meu libro, co meu corazón, abríndollo para dicirlles: erotismo feminista, límites entre o erótico e o pornográfico, o humor que caduca ou non se o sabemos coidar, o circo dos horrores humanos, as monxas castradoras que nos reprimiron para facernos boas e miratiquellessaiu, a sedución das cousas cotiás. E xogar a desmontar un dos contos, a ver se funcionaban outros na boca, como “LOST IN TRANSLATION: o teu corpo é pan comido”. E a gargallada, e os ollos moi abertos, e o silencio reconfortante, e as preguntas e a hora da que dispomos é líquida e vai desaparecendo. E as miñas moitas ganas de voltar máis e máis. E o meu corazón que fica alí, como sempre, ben protexido entre mans curiosas e lectoras; as mellores mans.

Moitas grazas, Chus e Bego, almas de libro, ratiñas de biblioteca. Un pracer.

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A flor de piel

“No imagino que los anales de la Historia hayan aportado un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso como este” (Edward Jenner .- 1806)

Tenemos que agradecer a Javier Moro que haya escrito esta epopeya. A algunos les refrescará la memoria y para otros, la mayoría me parece a mi, les hará conocer e interesarse por una de las proezas sanitarias más importantes de la humanidad. Los que la llevaron a cabo salvaron millones de vidas y a la postre comenzaron la erradicación de una de las enfermedades que mayor número de víctimas se había cobrado en los siglos en los que su curación era imposible, la viruela.

La historia nos cuenta como se proyectó y llevó a cabo esta gesta. La idea parte de un hombre dotado de una excepcional intuición, fuerte personalidad y una desmedida ambición de gloria, Francisco Xavier Balmis.  Sus conocimientos médicos, adquiridos a base de estudio y práctica, son excepcionales. Es además un organizador nato y sabe a quien dirigirse para lograr las ayudas necesarias para la magna empresa que desea realizar. Así alcanza el favor real. Carlos IV le otorgará su placet. El Rey es un hombre ilustrado, comulga con las ideas de Balmis sobre la necesidad de mitigar las enfermedades allí donde se producen y tambien prevenirlas sí, como es el caso, existe la forma de hacerlo. No solo ayuda con dinero y recomendaciones a sus Virreyes de más allá del ancho mar océano, también en la composición del equipo que debe acompañarle. Como ayudante le impone, más que le sugiere, a otro médico bien dotado de conocimientos, el Dr. Josep Salvany. A ellos se les unirán enfermeros y prácticantes y lo más importante de todo, los portadores del fluido de la vacuna. Estamos en principios del siglo XIX y el transporte del preciado fluido presenta muchas dificultades. Existen algunas formas de hacerlo pero no son seguras. Solo una lo es. Debe transportarse de brazo a brazo. Esto es, hay que inocularlo en una persona sana que no haya padecido la enfermedad anteriormente y que tampoco  haya estado en contacto con ella. Cuando la pústula se produce habrá que mantenerla durante unos días hasta el momento preciso en que se pueda traspasar su pus a otro individuo de iguales características que el anterior. Así  las veces necesarias para llegar con el fluido en condiciones al punto de destino.

Para hacer de portadores se piensa en niños, de unos cuatro a diez años. Las dificultades de encontrar personas que quieran ceder a sus hijos voluntariamente para este fin y más sabiendo que se van al otro lado del mundo, hace que se piense en incorporar como transportistas a niños incluseros. Primero en Madrid, donde se inicia la aventura y luego en La Coruña, de donde parten para América, la organización se hace con el número de niños necesario.

Y es en esta última ciudad donde se incorporará a la expedición una mujer excepcional, Isabel Zendal. Es joven y de origen campesino, lo que no impide que sepa leer y escribir y llevar registros. Es la Rectora de la inclusa de La Coruña. Tiene un hijo de soltera pero aún así es respetada por aquellos que la conocen. Pese a las resistencias de los marinos que componen la dotación de la María Pita, nombre del barco que les llevará al Nuevo Mundo, Isabel se embarca en la aventura. Para ella es la oportunidad de mejorar su condición social. Ya no será una “madre soltera“. El Rey le otorga el título de Doña. Además su hijo podrá llevar sus apellidos. Otro motivo que le impulsa a embarcar es no dejar solos a los niños que hasta ese momento estaban a su cargo en el hospicio coruñes. Sabe que las condiciones a bordo serán difíciles y duras y ella se considera preparada para ayudar a sobrellevarlas.

La novela además de hablarnos de Balmis, Salvany y otros muchos sujetos que estuvieron en aquella epopeya, lo hace de este personaje femenino, Isabel Zendal. Sin ella no hubiese sido posible finalizar con éxito la gesta. Ella será la base sobre la que Balmis asentará su hazaña. Ella influirá en la forma de actuar y pensar del médico. También en Salvany, más sociable que Balmis y tan excepcional como él, que pese a la incurable enfermedad que padece no duda en partir a esa aventura. Será el encargado de llevar la vacuna a América del Sur. Y sobre todo ella se encontrará a si misma, evolucionará como persona. Será fiel a la encomienda real, pero no volverá a España. Se quedará en Puebla. Con su hijo Benito y con su otro hijo, Cándido de la Caridad, madrileño, inclusero, aventurero, a quíen ella protegió desde el principio. Su historia nos emociona de principio a fin. Sin lugar a dudas fue una extraordinaria mujer.

La narración está escrita de forma muy amena. Engancha y no deja indiferente. No es lógico que una persona real como Isabel Zendal sea desconocida para la mayoría de los habitantes de La Coruña. Hoy en día, la Escuela de Enfermería de la Facultad de Medicina de Puebla lleva su nombre y la Organización Mundial de la Salud en 1950 la nombró “primera enfermera de la Historia en misión internacional“. El Premio Nacional de Enfermeria, que cada año concede el Gobierno de México, lleva el nombre de Isabel Cendala Gómez.También la Asociación de Enfermería Comunitaria y la Cátedra Balmis de Vacunología de la Universiad de Alicante han firmado un convenio específico para la creación del Premio Nacional de Enfermería “Isabel Zendal y Gómez, Contrastan todos estos recuerdos y méritos con que en la ciudad que le dió la responsabilidad de dirigir su inclusa y la vió partir hacia un incierto destino, solo tiene dedicada a su memoria  una pequeña calle en el barrio viejo, la calle de Isabel López Gandalia, y una placa en el balcón Balmis en el museo cientifico Casa del Hombre.Domus

Javier Rafael Moro Lapierre, nació en Madrid el 11 de Febrero de 1955.

Estudió el bachillerato en el Liceo Francés de Madrid. Desde muy joven viajó con su padre, ejecutivo de la TWA, a países de África, Asia y América. Estos viajes en los que descubre el mundo constituyen los mejores recuerdos de su infancia y dejan una huella que aparecerá más tarde en sus libros.

Entre 1973 y 1978 estudia Historia y Antropología en la Universidad de Jessieu. Ha trabajado como invesigador en varios libros de Dominique Lapiérre -del que es sobrino carnal- y Larry Collins. También ha coproducido películas basadas en la obra de Ramón J. Sender, (Valentina y 1919; Crónica del alba).

Para escribir su primera novela, Senderos de libertad, viajó durante tres años por la Amazonía en avioneta, canoa, autocar e incluso a pie, para poder reconstruir la historia de Chico Mendes, un humilde cauchero que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente.

Su secunda novela, El pie de Jaipur, apareció tres años más tarde y es la primera en estar ambientada en Asia. La periodista y escritora Maruja Torres dijo de esta obra “debería leerla todo el mundo porque trata, como alguno de los múltiples seres reales que lo pueblan dice en algún momento, de lo importante que es ‘lo que hacemos con lo que nos queda’. O sea de la superación de frustraciones”.

A esta le siguieron otros tres libros cuya acción transcurre en ese continente: Las Montañas de Buda, Era medianoche en Bhopal, Pasión india y El sari rojo, que según ha explidado “es la historia dramatizada de la familia Gandhi a traves de los ojos de Sonia

Su septimo libro, El imperio eres tú, vuelve a estar ambientado en América del Sur. Es la novela que le valió el Premio Planeta 2011

En 2015 publica “A flor de piel”

Es Patrono de la Fundación “Ciudad de la Alegría”.

 

La traductora

¿Es posible que una mujer musulmana sea al mismo tiempo moderna y creyente?

Tenemos ante nosotros una obra singular. Y lo es porque en ella se habla de algo muy presente en nuestras sociedades occidentales, la convivencia pacífica entre dos maneras de enteder la vida: la occidental, representada por nuestra cultura judeo-cristiana y la islámica representada por aquellos que creen en esa religión y siguen la cultura que ella inspira.

No hablamos de rupturas ni de inmersión de una cultura en la otra. Sammar, musulmana, viuda y con un hijo que vive en Sudán, trabaja en la universidad de Aberdeen, en Escocia. Ella se ha criado en Gran Bretaña, conoce bien la  sociedad en la que habita. Tiene un buen empleo, trata con personas cultas y tolerantes, pero aún así siente un fuerte extrañamiento. Busca consuelo en su fe y es musulmana practicante.

Rae es un profesor de ciencias políticas que habla árabe. Es un estudioso de la cultura islámica. Escocés de nacimiento y educado también en Gran Bretaña siente un atractivo especial por la cultura oriental. Es agnóstico.

Motivos de trabajo los emparejan. Sammar no deja de sentirse atraida por él, primero de una forma amistosa que se traduce en amor con el día a día. Él, separado de su primera mujer, con una hija que estudia en Suiza, no es indiferente a lo que observa en Sammar, sin proponérselo se siente atraido por ella y en el fondo enamorado de  esa mujer sensible, valiente e inteligente.

Lo que podia quedarse en una novela rosa, o en algo crítico hacia las relaciones de los dos mundos, se covierte en un relato apasionante. Sammar no va a dejar sus principios religiosos por un amor mundano, aunque este sea ilusionante y no tenga duda alguna que sería algo que la hiciese feliz. Su cultura y sus creencias religiosas exigen que su compañero sea musulmán. Rae deberá recitar la shahada, las palabras de testimonio de que no hay otro dios que Alá, si así como ella desea, quieren labrar un futuro común.

Por otra parte Rae tampoco desea perder a Sammar. Conoce a fondo de la religión coránica, estudio en el que se encuentra cómodo y del que saca conclusiones espirituales. Va descubriendo poco a poco que no es tan insensible a dicha fe como quiere creer. De hecho Sammar no se explica como sabiendo tanto del Islam   no se convierte. Será un proceso largo muy bien descrito por la autora. No solo describe con mucho acierto este proceso, también los estados emocionales de la protagonista, sus dudas y miedos, sus soledades y esperanzas, el profundo amor por su cultura, por su fe y por su hijo y demás familia. Aún así llegado el caso no dudaría en seguir a Rae si este al fin cumple su sueño de convertirse y desposarla.

Es un canto a la tolerancia, al comprender al otro y en su caso a hacernos ese otro.

Leila Aboulela nos viene a decir que el mundo no está predistinado a tener que copiar solo el canon occidental. Que es posible vivir en él amigablemente desde los dos puntos de vista. En la novela es el varón quien abraza la otra religión, lo que es algo muy poco común en la literatura al uso.

No podemos negar que nuestros conceptos religiosos impregnan nuestra manera de vivir. Es cierto que en nuestras sociedades occidentales no son los preceptos religiosos los únicos que dictan la normas de convivencia, pero aún así siguen teniendo una fuerte influencia. En las sociedades islámicas esta influencia es mayor, incluso total. Cuando ambas culturas ocupan un mismo espacio se producen conflictos que deben ser resueltos mediante la convicción, separando la vida pública de la privada, lo que no cabe duda no resultará fácil ni rápido en el caso de los postulados islámicos.

Leila Aboulela nació en El Cairo en 1964, es una escritora sudanesa en inglés.

Aunque nació en Egipto crecio en Jartum donde estudió en la Khartoum American School y economía en la Universidad de Jartum. Más tarde le concedieron un título M. Phil. en estadística en la London School of Economics.

Vivió muchos años en Aberdeen y actualmente vive en Doha. Sus novelas han sido nominadas varias veces al Orange Prize.

 

 

Los peces no cierran los ojos

El descubrimiento de la inferioridad sirve para decidir sobre uno mismo

Esta es una de las numerosas frases antologicas que salpican la narración que Erri De Luca va desgranando a lo largo de las páginas de este libro. Y es cierto, solo desde el conocimiento de nuestras posibilidades seremos capaces de evolucionar y para ello debemos ser conscientes de cuales son nuestros puntos débiles, puntos que nos obligarán a esforzarnos para superarlos y lograr aquellos fines que deseemos alcanzar.

El autor nos explica como puede ser de difícil y complicado el paso de la infancia a la adolescencia. Para hacerlo se basa en, suponemos, su propia experiencia. Sitúa a nuestro protagonista y narrador pasando junto con su madre un indeterminado verano en una isla cercana a Nápoles. Están en un pueblo costero de pescadores con una playa que sirve de escenario de una buena parte de la narración. Su padre está en EEUU por motivos de trabajo. Nuestro personaje, del que no facilita ni descripción física ni nombre alguno, como tampoco del resto de personajes y lugares que intervienen en la historia; acaba de terminar la escuela primaria, eso sí, con un año de adelanto. Está en ese momento de transición de la niñez a la adolescencia. Es un muchacho inteligente y en consecuencia los cambios que se están produciendo en su personalidad le afectan y le hacen recapacitar sobre ellos, ser muy consciente de lo que está sucediendo.  Se encuentra más cómodo hablando con los lugareños, sobre todo con los pescadores, que con otros muchachos de su edad. Tiene amistad con uno de estos pescadores, sale con él a pescar, rema en su barca, en fin, vive esa experiencia de los primeros actos de responsabilidad, ya que así considera el que le deje remar o ayudar en las tareas de la recogida de los anzuelos que larga.  Muestra orgulloso las durezas que aparecen en sus manos por hacer estos trabajos.

La relación con su madre es buena. Ella no deja de ayudarle y facilitarle su ocio. En la playa conoce a una niña, algo mayor que él y por consiguiente más desarrollada psíquicamente.  Hablan, se conocen y se siente atraído. Esta situación levanta envidias y reconcores en otro grupo de muchachos, mayores que él, que aprovechan cualquier pretexto para provocarlo y atacarlo.

Curiosamente nuestro protagonista no les rehuye. Al reves; uno de sus pensamientos considera que el que le produzcan algún daño, incluso alguna rotura, le ayudará en su evolución. Odia su aspeto físico, no lo considera acorde con su mentalidad actual, es un “torpe cascarón el cuerpo infaltil“. Se considera más evolucionado que lo que refleja su constitución. Es ya un adolescente dentro de una armadura de niño.

El autor con una prosa sencilla, eficaz y fácil de leer va desgranando la transcendente evolución de la personalidad de nuestro protagonista, a la vez nos va dejando una seríe de aseveraciones  sobre diversos temas de esa evolución y de las relaciones sociales que la rodean. Conceptos como el amor, la amistad, la dignidad, el aceptar las consecuencias de los actos que provocamos sin descargar en otros la responsabilidad de lo sucedido, etc., aparecen a lo largo de las páginas del libro. No es una novela al uso, no se trata de una simple historia del paso de la niñez a la adolescencia. Es algo más, es el relato de unas vivencias en la que muchos nos podemos sentir reflejados, ya que lo que nos expone son momentos y situaciones que en su día podemos haber experimentado y a las que no dimos la dimensión que De Luca sí les ha dado.

Si tuviese que hacer alguna recomendación sobre la lectura de este relato es que lo hagamos con calma, que mastiquemos las frases que nos relagala y que nos paremos a pensar sobre ellas. Seguro que nos divertiremos y al tiempo recordaremos cosas que teníamos arrinconadas en ese gran desván que es la memoria de cada cual.

 

Erri De Luca es uno de los escritores más pestigiosos de la narrativa actual. Nacido en Nápoles en 1950, participo en el Mayo del 68 y fue militante de izquierdas enrrolado en el grupo revolucionario Lotta Continua. Trabajó como obrero de la construcción, operario en una fábrica de Fiat, camionero y condujo vehículos de ayuda humanitaria durante la guerra de los Balcanes. Construyó con sus propias manos la casa en la campiña romana donde hoy vive. Practica, con tranta regularidad como entusiasmo, el alpinismo. Aprendió de manera autodidacta diversas lenguas, como el hebreo o el yiddish. Es lector perpetuo y apasionado de la Biblia -aunque ha dicho que no es creyente- alguno de cuyos libros ha traducido al italiano.

Entre otros galardones ha recibido el Premio France Culture y el Femina Étranger, en Francia. También el premio Petrarca en Alemania. Ha escrito más de cincuenta obras literarias.

No quiero dejar pasar esta breve biografía sin hacer mención a una de las frases libro que tenemos entre mano y que se refiere a las personas que como él han nacido en la importante y singular ciudad de Nápoles, dice así:

“Nacer y crecer en Nápoles agota el destino: vaya uno donde vaya, ya lo ha recibido como dote, mitad lastre, mitad salvoconducto”

Celebración do “Día mundial do Teatro” co Club de Lectura de Monte Alto.

O 27 de marzo celébrase o “Día mundial do Teatro” e, despois de ensaiar có grupo algunhas lecturas dramatizadas, unhas cantas valientes atrevéronse a facer unha pequena representación de “fin de curso”. Coa inestimable axuda de Manolo Sánchez, Sofía, Juana, Elena, Marisé e Cuca levaron a cabo unha representación digna de Broadway e, sen demasiados medios nin atrezzo, foron capaces de meternos na escola de Moncho (o protagonista) e na súa aldea. A obra escollida foi unha estupenda adaptación teatral feita por Manolo da película “A língua das bolboretas“, de J. L. Cuerda, inspirada en tres relatos do libro “Qué me queres, amor“, de Manuel Rivas. Tanto o libro coma a película están traducidos a varios idiomas e todos coñecíamos a historia, pero vela representada polos compañeiros foi moi emotivo. Ante un público absolutamente entregado, as nosas actrices debutaron con éxito absoluto. Parabéns a todas e a nosa gratitude eterna para Manolo Sánchez, que fixo de director, guionista e narrador. Aquí queda o documento gráfico.

Actividades Letras Galegas 2016

Recomendacións de lectura, fotocoll, encontros con autores… Na biblioteca Ágora calquera disculpa parécenos boa para celebrar as Letras Galegas. E así o  seguiremos facendo durante todo este mes de maio: colaborando cós centros educativos, traballando nos clubes de lectura, aproveitando as actividades que se programan no Centro Cívico, e buscando a participación dos cidadáns que nos visitan día a día.

Dende este blog queremos achegaros a información dalgunhas das actividades que estivemos a desenvolver estes últimos días:

O pasado xoves 13, recibimos no Auditorio do Centro ó Grupo Dado, un colectivo integrado polos clubs de lectura de varios centros públicos de ensino secundario de A Coruña: IES Ramón Menéndez Pildal (Zalaeta), IES Monelos, IES Agra do Orzán, IES Elviña, IES Monte das Moas, IES  Rafael Dieste. Aquí vos deixamos algunhas das fotos coas que alumnos e profes participaron no noso fotocol #moitomepresta

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Clica aquí para ver todas as fotos


O motivo, a celebración das letras galegas, e a entrega dos premios do concurso de videos de animación á lectura realizados polos alumnos dos diferentes clubs. Parabéns ós profesores polo éxito desta iniciativa, na que participaron máis de 50 alumnos, en tres categorías; noraboa a todos os rapaces que se animaron a recomendar… e por suposto, felicidades ós gañadores. Aqui vos deixamos un resumo dos videos presentados.

A entrega dos premio foi presentada polos alumnos do IES Zalaeta, que animou a gala con bailes e actuacións musicais, o tempo que se proxectaban versos de Manuel María

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Alumnas do Instituto de Zalaeta animando a gala de presentación do concurso

E ademais tivemos a oportunidade de disfrutar da excelente música de Xardín Desordenado nun concerto patrocinado polo programa Ler Conta Moito da Xunta de Galicia, no que interpretaron os versos de Manuel María e doutros poetas galegos que compartiron con él a paixón por Galicia e a súa lingua.

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Xardín desordenado, no Ágora

Por outra banda, o sábado 14 o Club do mércores asistiu a un dos Paseos pola Coruña literaria que organiza a AELG en colaboración có Concello e Centro Ágora. Nesta ocasión o roteiro foi guiado por Yolanda Castañoque nos levou polas rúas do barrio das Atochas para achegarnos a poesía das autores galegas máis novas. Escritoras coas que Yolanda compartiu noites bohemias e momentos de creación poética: Emma Pedreira, Estíbaliz Espinosa, Emma Couceiro,  María do Cebreiro, Alicia Fernández, Lupe Gómez, Olga NovoMaría Lado, Lucía Aldao… son algunhas das representantes desta nova xeración poética coa que a poesía galega, e especialmente a poesía femenina parece estar entrando nunha idade de ouro.

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Baixo paraugas seguimos a Yolanda polo barrio das Atochas

Lectura de “A flor de piel”, de Javier Moro, e encontro con Antonio López Mariño.

La lectura de libro “A flor de piel“, de Javier Moro, fue todo un descubrimiento para los lectores y lectoras del club de Monte Alto. Begoña Varela, su coordinadora, nos relata las impresiones y el buen sabor de boca que les dejó:

Escogimos leer “A flor de piel” de Javier Moro para poder conocer a este autor; pero, sobre todo, porque esta historia nos descubre la vida de una mujer que vivió en A Coruña y ha pasado a la historia como la primera enfermera del mundo en misión internacional.
Es increíble que -como algunos de nosotros- muchos coruñeses no sepan todavía quién fue Isabel Zendal.
Nacida en una aldea de Ordes, esta madre soltera y directora de la Casa de Expósitos de A Coruña, se embarcó junto a 23 niños huérfanos en la Real Expedición Filantrópica que llevó la vacuna de la viruela por todo el mundo. Estos niños, a quienes cuidó en la durísima travesía que recorrió el mundo, serían el “contenedor vivo” de la vacuna y a ellos les debemos la erradicación de la enfermedad que más víctimas ha dejado en la historia. Junto a Isabel, dos médicos, Balmis y Salvany, hicieron posible esta aventura, y son ellos los que han trascendido a los libros de historia, mientras que la figura de Isabel -como suele suceder con las mujeres- es apenas conocida.
Para conocer a fondo la historia de Isabel, contactamos con Antonio López Mariño, periodista e investigador que documentó a Javier Moro sobre la figura y la vida de Isabel, y nos reunimos con él y con compañeros de otros clubes en la biblioteca Monte Alto. Allí escuchamos a Toño y pudimos transmitirle nuestras preguntas y curiosidades. Aprovecho para darle las gracias por ofrecerse a compartir sus investigaciones en una charla interesantísima.
La historia real de Isabel tiene poco que ver con la película que se rueda en estos días en Ferrol, inspirada en otro libro sobre el mismo tema de Almudena de Arteaga:” Ángeles custodios”. Y es que esta historia da para varios libros.

Antonio López Mariño

Begoña nos deja un enlace, un artículo de La Opinión de A Coruña, para curiosear para más información.

Cuando todo cambió

Ella lo esperaba.

Lo que no esperaba era el sufrimiento que nos traería después como un viento frío.

Así termina el corto y primer capítulo de la novela que nos va a tener ocupados durante las próximas semanas. Y la frase encierra todo lo que el relato nos contará de la vida de sus protagonistas, especialmente de la de Natalie Ward, que a sus aproximadamente cincuenta años regresa desde Vancouver donde ahora vive a su pueblo natal, cercano a Atwood y a solo dos kilómetros de la frontera con EEUU,  en el que se desarrollarán los hechos que rememorará en el obligado y largo viaje y que son el fundamento de la historia.

Su vuelta obedece a la llamada de su hermano mayor Boyer. La causa es que su madre está muriendo y  desea volver a verla. Llevan décadas sin hacerlo pero se siente impelida a satisfacer su llamada. No quiere que la acompañe su marido Vern, un desconocido para su familia y con el que las cosas no van del todo bien.

A traves de sus introspecciones nos enteraremos de como era su vida hace treinta años. Una vida que transcurria en una familia unida y querida. Papa, mama, sus tres hermanos, Boyer, Carl y Morgan; el trabajo en la granja, las relaciones con vecinos. Un existencia plácida que se vió interrumpida por la llegada de River, el joven y guapo americano hippie, contrario a la guerra de Vietnam y desertor, uno más de los que cruzaban la frontera con Canadá para evitar ir a luchar a aquellas lejanas tierras.

Según avanzamos en la lectura vamos adquiriendo la certeza de que lo que Natalie hace es andar un camino por ella conocido que lleva a un punto en que algo importante sucedió. Algo que marcó su vida y la de todos de manera definitiva. El relato adquiere un nuevo valor y nosotros como lectores empezamos a interesarnos por todo lo que se describe intentando encontrar pistas que nos anticipe lo sucedido. Y cuando ocurre nos asombrará. Tendremos que admitir que no esperabamos ese desenlace y que la autora goza de recursos suficientes para sorprendernos e ir más allá de nuestra imaginación más enardecida.

El libro atrae y engancha. Tiene mucho que ver la estructura de la historia. Desde el principio sabemos que existe un algo y descubirlo es la meta que nos lleva a leer y no dejar de hacerlo. Ayuda a ello su buena prosa y el que las personalidades de  los protagonistas estén bien descriptas y desarrolladas. Nos relata como era la vida en aquella granja , los problemas diarios y el cariño entre los componentes de la familia. También como es Natalie ahora; las relaciones con su marido que la ama profundamente y con su hija, médico de profesión y que casulamente vive en el cercano pueblo de Atwood. Son personajes que se nos hacen familiares y llegamos a apreciar.

También está muy bien explicitado el ambiente que rodea la granja, las montañas, lagos, etc., lo que hace más agradable la lectura y más entrañable el relato.

Natalie es la narradora principal. En ocasiones tambien lo es su madre, pero son las menos. Es a traves de nuestra protagonista como nos vamos enterando de todo lo acaecido.

Dejó que cada uno  descubra por sí mismo el enigma de la narración y el desenlace. Creo que gustará a la mayoría. Es una buena historia y merece ser leída con interés y afecto . Donna Milner se lo merece.

Donna Milner nació en Victoria DC (Canadá) en el año 1946. Trabajó durante 25 años como agente inmobiliario, hasta que su marido Tom  la alentó a empezar a escribir. Le gusta crear personajes reales que se enfrenten a dilemas morales de verdad, que hablen al lector y se mantengan vivos en su memoria mucho después de acabar la lectura. Su primera novela Cuando todo cambió se publicó en 15 países, fue nominada al prestigioso Premio IMPAC de Dublín y elegida una de las cien mejores novelas por el periódico The Globe and Mail. Actualmente vive con su marido en la ciudad de su nacimiento.

O último día de Terranova

Hay lugares que nunca deberían desaparecer

Todos sabemos lo que es una libreria. Es más, estoy seguro que es un lugar que acostumbramos a visitar con bastante frecuencia. Siempre las consideré un contenedor mágico. En sus estanterias están las historias y aventuras que a la inmensa mayoría de nosotros nos  hubiera gustado vivir; emociones que nos llegan muy hondo, amores que serán hitos en nuestra imaginación y que desearíamos haber tenido. Pues de eso va esta novela, de una libreria que después de muchos años va a desaparecer. Y no lo va a hacer porque su dueño quiera desprenderse de ella, o que sus libros ya no interesen a los lectores, no, lo hace arrastrada por esa ola gigantesca, mayor que el más grande de los tsunamis, que en estos tiempos arrasa con todo lo antiguo, con todo lo que no da un importante beneficio crematistico, con aquello que tiene más valor espiritual que material. Lo hace arrastrada por la especulación. Ese nuevo Atila que justifica todas estas destrucciones. Lo antiguo lo convierte en viejo y por tanto su valor es residual, lo viejo equiparable a inservible se tira y listo.

El último propietario de esta librería llamada Terranova es Vicenzo Fontana. Una librería que ha estado ahí desde hace más de sesenta años. Que ha soportado todo tipo de peligros. Tiempos duros en que dirigida primero por sus padres, Amaro y Comba, y por su tío Eliseo y  despues por él, superviviente de una poliomielitis que lo un tiempo en un pulmón de acero y de la que le quedó de secuencia una importante cojera. En todos esos años el local fue un lugar de refugio para cuantos disentian, una mina donde encontrar libros prohibidos y en general un referente cultural. Allí llegaban tanto los libros permitidos y oficiales como los clandestinos, ninguno de ellos podía considerarse fuera de lugar, exiliado, una vez traspasada su acogedora puerta. En definitiva un sitio donde almacenar la memoria para vivirla una y otra vez y nunca olvidarla.

Y no es que Vicenzo fuese siempre un entusiasta de los libros. En su juventud se alejó de este ambiente. Vive en Madrid donde conoce a Garúa, una enigmática chica argentina con la que en 1975 regresa a Terranova. Es entonces cuando se da cuenta de la importancia de lo que los libros atesoran, como ayudan y enseñan, como acompañan y como salvan.

Con estos mimbres Manuel Rivas construye una emocionante historia. La compone lo que nos narra de unos personajes bien construidos, con sus aciertos y errores, con sus momentos de valor y con otros en que se sienten perdidos, con sus deseos, sus anhelos alcanzados o no, con aquello que imaginaron pero jamás expusieron.

Y todo lo hace con esa característica suya de narrar con fluided, intercalando ideas y pensamientos de aqui y de allá, que asientan lo que nos cuenta y hacen interesante el relato.

Manuel “Manolo” Rivás Barrós es un escritor, poeta, ensayista y periodista español cuya obra se desarrolla fundamentalmente en lengua gallega, aunque también escribe artículos en castellano para el diario El País.

Nació el 24 de Octubre de 1957 en la calle Maroladel barrio de Montealto en A Coruña. Estudió secundaria en el  IES de Monelos. Desde hace muchos años vive en Vimianzo. La totalidad de su obra literaria está escrita originalmente en gallego, salvo los mencionados artículos escritos para El País. Su libro de cuentos ¿Que me quieres, amor? incluye el relato de “La lengua de las mariposas“, que sirvió de base para el guión de la película homónima. Tiene una extensa bibliografía, relatos como Ella, maldita alma; La mano del emigrante; Las llamadas perdidas. Novelas cortas como Los comedores de patatas; El lápiz del carpintero (Premio de la Crítica española y llevada la cine por Antón Reixa) y En salvaje compañía.

Sus últimas obras son El héroe, teatral; Los libros arden mal, novela; Os Grouchos, un ensayo periodístico. Muy recientemente ha salido su novela, Todo es silencio, en la que aborda el tema del narcotráfico en esta tierra gallega. Esta recopilación de títulos es indicativa y no abarca la totalidad de sus escritos.

Junto con Suso del Toro es la cabeza visible de una generación de narradores gallegos con amplio eco de crítica y publico en España.

En cuanto a su obra periodística, buena parte de sus mejores reportajes están compilados en El periodismo en un cuento, usado como libro de texto en numerosas facultades de Ciencias de la Información, así como en los volúmenes Toxos e flores; Galicia, el bonsai atlántico; Galicia, Galicia; Mujer en el baño y Una espía en el reino de Galicia.

Periodista desde los quince años ha trabajado en diversos medios de prensa, radio y televisión. Ha sido socio fundador de Greenpeace en España, ocupando cargos directivos en su organización durante varios años. Durante la tragedia del Prestige participó en la creación de la plataforma ciudadana Nunca Mais. Esta casado y es padre de dos hijos, varón y hembra.