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Mundos imaginados de Miriam Chepsy

El martes 10 de Noviembre tuvimos el placer de contar en la Biblioteca Ágora con la escritora Miriam Chepsy, que nos llevo a descubrir sus Mundos imaginados.

Rodeada de lectoras de diferentes clubes de lectura, Miriam respondió a todas nuestras curiosidades y con gran cercanía compartió su experiencia como escritora. También nos regalo la lectura de dos de sus relatos incluidos en el libro.

Club_Chepsy

Miriam nació en Buenos Aires donde curso sus estudios de arquitectura, lleva afincada en nuestra ciudad más de cuarenta años, donde ha ejercido su profesión además de desarrollar una extensa labor docente.

9788494218378

 

Mundos imaginados es el primer libro que publica, una antología de sus relatos escritos entre el año 2002 y 2009, estructurada en cuatro secciones: Relatos, Vivencias, Instantes y Mis mundos.

Relatos poéticos e intensos que navegan entre mundos reales e imaginados.

Su prosa sobria, de gran belleza y sensibilidad, nos traslada a los espacios que describe tanto físicos como emocionales, nos hace vivir los sentimientos de los personajes  y reflexionar sobre sus desenlaces.

Varios escritores colaboran en el libro acercándonos a la obra:

Miriam ha inventado la “literatura en tres dimensiones”: lo físico, lo afectivo y el color. Expresa de forma poética la influencia de la visión de arquitecta en su ser escritora porque lo físico son las descripciones, la integración de ese mundo que expresa lugares, personas, luces, con lo afectivo, el mundo de las sensaciones y sentimientos y el color se refiere a los matices con que se expresan ambos mundos

Lola Díaz-Ambrona

“Mundos imaginados es un conjunto de relatos que tratan diversos temas unidos por hilos invisibles que enlazan el mundo real con el mundo deseado, que los personajes buscan, a veces desesperadamente, para huir de la oscuridad que los envuelven…hechos cotidianos cobran dimensiones mágicas”

Concha Parga

Solo me queda agradecer a Miriam que compartiera con nosotras sus relatos, sus confidencias y sus Mundos imaginados. Fue un autentico placer. Como bien dijo una de las participantes del club de lectura eres “la arquitecta de las palabras”    Te deseamos mucha suerte con tu primera novela y esperamos que en breve nos visites de nuevo.

También agradecer que nos acompañaran en este encuentro nuestras compañeras de Café con libros. 

Gracias a la generosidad de Miriam Chepsy, podéis disfrutar de su libro, Mundos imaginados, en todas nuestras Bibliotecas Municipales.

En Ágora ya tiene un sitio especial en nuestra nueva sección Escritor@s de paso

Muchas gracias Miriam…por todo.

Paisaje de otoño

Por que tu sabes que somos una generación de mandados y ese es nuestro pecado y nuestro delito. Primero nos mandaron los padres, para que fuéramos buenos estudiantes y buenas personas. Después nos mandaron en la escuela, también para que fuéramos muy buenos y nos mandaron a trabajar después, porque ya todos éramos muy buenos y podían mandarnos a trabajar donde quisieran mandarnos a trabajar. Pero nadie se le ocurrió nunca preguntarnos que queríamos hacer……

Por medio de este largo párrafo Leonardo Padura nos trasmite el verdadero sentido de su novela. Una novela policíaca, ambientada en La Habana a finales de los años 90 del siglo pasado y en la que su policía predilecto, el teniente Mario Conde  protagonista principal de otras tres historias anteriores y que seguirá siéndolo en otras tres siguientes; tiene que descubrir no solo al culpable de la muerte del exiliado Miguel Forcade Mier, también el motivo de su asesinato. Y si bien este es el objeto del relato no es lo único que quiere expresar. Para él es más importante el ambiente que rodea al hecho y que tanto tiene que ver con la manera de estar y pensar de los protagonistas del mismo.

Miguel Forcades había sido alto cargo del régimen en los años 60, segundo jefe en la dirección provincial de Bienes Expropiados y subdirector nacional de Planificación y Economía. En 1978 y aprovechando una escala en Madrid cuando volvía de la Unión Soviética se había quedado en aquella ciudad, trasladándose después a Miami donde consiguió reunirse con su esposa, Miriam. Recientemente había vuelto a Cuba en compañía de su esposa. Tenía todas las autorizaciones pertinentes. El motivo de su vuelta era el de visitar a su anciano y enfermo padre, al que no veía desde hacía más de veinte años.

Mario Conde estaba en un momento crucial de su vida. Después de más de veinte años en el cuerpo y debido a una reciente reestructuración en su comandancia, debido a la cual su jefe, el Mayor Antonio Rangel, había sido relevado; Conde había entregado su baja en el cuerpo. Se consideraba ya un civil. Por eso le extrañó la llamada del nuevo comandante, un petimetre según una rápida y personal apreciación. Este le comunicó que su petición de baja había sido rechazada y que si quería que se volviese a considerar tenía que resolver la muerte de Forcades en tres días. Mario Conde acepta el reto y acompañado del sargento Manuel Palacios, su compañero de investigaciones en los últimos años, comienzan las indagaciones que esclarezcan las circunstancia que dieron origen al asesinato del citado Miguel Forcades.

Estas actuaciones llevarán a los policías a contactar con el resto de personajes de la trama. A mi modo de ver la historia esta bien hilvanada, las piezas que la componen nos van llevando a un final lógico dada la catadura de las personas que intervienen. Un avispado lector podrá intuir pasadas las tres cuartas partes de la novela quien pudo cometer el crimen, pero lo novedoso no es el hecho en sí, son las circunstancias que lo rodean y que nos mantienen interesados en la narración durante toda ella.

Paralela a esta detectivesca historia corre otra que confiere singularidad a la obra. Reconozco que es la primera novela que leo del este escritor, pero leída su biografía saco en conclusión de que esto es consustancial en toda su obra. Me refiero a las relaciones de Mario Conde con sus amigos, sus hermanos como él dice. Estas relaciones son aprovechadas para contarnos como es la vida en La Habana bajo el régimen dictatorial de los Castro. Como la escasez de productos está presente y conseguir algunos es toda una aventura. Los problemas de alcoholismo, de desilusión moral, la falta de perspectivas futuras. Padura cuenta todo sin amargura, simplemente expone hechos y deja a nuestro albedrío el juzgar las situaciones en que estos se desarrollan. Hace un profundo canto a la amistad, tanto en las relaciones personales como profesionales. Nos deja entrever la corrupción existente, ahora y desde el principio de la Revolución. Como en un momento dado se puede estar en lo más alto para pasar al olvido en un tris. Las últimas treinta páginas más o menos son reveladoras de todo lo que se vive en un ambiente tan programado y obsesivo como es el de una sociedad planificada hasta el más mínimo detalle.

Incluso para que nada quede en el tintero nos habla de la llegada de un huracán, uno de los muchos que azotan esa zona del mundo llamada Mar Caribe. Flix es su nombre y ocupa un lugar de protagonista en este relato sin que la trama se resienta de ello.

Buena prosa, personajes bien descritos y acordes con el desenlace, con algunas evocaciones históricas interesantes, como es la referencia al Galeón de Manila, hacen que el libro se lea con interés.

Leonardo Padura nació en La Habana en 1955. Sigue viviendo en dicha ciudad, en el barrio de Mantilla, el mismo en que nació. Se define como una persona conservadora, de ahí que no pueda dejar La Habana, en parte debido a que “esa ciudad permite siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

Hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Vívora, donde conoció a su esposa Lucía. Estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo; también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.

Su primera novela – Fiebre de caballos – básicamente una historia de amor, la escribió entre 1983 y 1984. Pasó los 6 años siguientes escribiendo largos reportajes sobre hechos culturales e históricos, que, como él mismo relata, le permitían tratar esos temas literariamente. Fue por entonces cuando empezó a escribir su primera novela con el detective Mario Conde como protagonista y, mientras lo hacía, se dio cuenta “que esos años que había trabajado como periodista habían sido fundamentales en su desarrollo como escritor. Primero por que me habían dado un experiencia y una vivencia que no tenía y segundo, porque estilísticamente yo había cambiado absolutamente con respecto a mi primera novela”.

Esas críticas que mete en sus novelas policíacas a la sociedad en la que vive las aprendió de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia. “Es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no solo imaginarias”.

La novelas del teniente Mario Conde, policía frecuentemente borracho, descontento y desencantado, han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor, refleja las “vicisitudes materiales y espirituales que ha tenido que vivir mi generación. A través de él ha encontrado la manera de interpretar y reflejar la realidad cubana”.

Tiene también novelas en las que no figura Conde como El hombre que amaba a los perros (2009), donde la crítica a la sociedad cubana alcanza las cotas más altas.

Ha escrito guiones cinematográficos , tanto para documentales como para películas de argumento.

Su obra literaria es extensa y está en posesión de numerosos premios, entre los que destacamos el Premio Café Gijón, 1995; Premio Hammett 1998 y 2006; Premio Raymond Chandler 2009: Premio Nacional de Literatura 2012; Orden de las Artes y las Letras (Francia) 2013; Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2014 y el reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

Olive Kitteridge

Pero una mujer no podría imaginarse que, después de criar a un hijo y ayudarlo a construir una hermosa casa cerca de la suya y poner en marcha su consulta de pedicura, él se casaría, se iría a vivir al otro extremo del país y ya no querría regresar a casa, aunque la bestia de su mujer le hubiera abandonado. Ninguna mujer, ninguna mujer, podría imaginarse eso. Que le roben a su hijo.

Esto es lo que piensa la protagonista principal, Olive Kitteridge, profesora de matemáticas en un pueblo de Maine. Un pueblo en el que ha vivido prácticamente toda su existencia y en el que sigue hoy viviendo, ya jubilada, en compañía de su esposo Henry Kitteridge, también jubilado de su antiguo puesto de farmacéutico de la localidad de Crosby. Tienen un único hijo Christopfer y viven en una bonita casa desde la que se puede ver la bahía y las aguas que bañan el pueblo.

Ella, Olive, es el lazo de unión de las trece historias que componen esta novela, ganadora del Pulitzer del año 2009 y que nos describen la vida en la pequeña localidad antes citada. Nos cuenta los avatares de las personas que moran en dicho lugar, sus secretos, sus miedos, ambiciones y fracasos. Son trece historia que relatan un mosaico de situaciones que tiene en común, como ya comenté, en que en ellas la protagonista tiene participación. Ella, que ha convivido con las gentes del lugar desde hace muchos años, que ha sido profesora de muchos de los que ahora protagonizan los relatos a que nos referimos, no es indiferente a nada de lo que sucede y tiene su propio posicionamiento en cada caso.

Estos relatos hacen de historia viva de la comunidad. No cuentan solo el presente, también el pasado y evolución de sus actores. Incluido claro está, el del matrimonio Kitteridge. La evolución del mismo, la forma de ser antes y después tanto de Olive como de Henry. Describe el carácter de ambos, tan distinto. Ella es altiva y un tanto despectiva, una mujer segura de si misma, tanto que en un momento dado su marido le dice que “no recuerda que ella se haya disculpado alguna vez“. Él, Henry es un hombre amable, conciliador y dispuesto a ayudar en todo lo que se le solicite. Desde su puesto de farmacéutico conoce muchos de los problemas personales de sus semejantes, pero eso no hará variar su manera de ser y de tratar a la gente.

Mención aparte merece Christofer. Es un niño obeso, abúlico, poco dado al ejercicio físico. El carácter de su madre le intimida y domina. Olive no lo ve, no percibe el temor que embarga a su retoño. Será palpable desde el momento que este pude independizarse. Es pedicuro y se casa con una mujer de gran belleza, médica gastroenterólaga. Desde el primer momento Olive y su nuera no se llevan bien. Para Olive ella le ha robado a su hijo. No entiende como una mujer de aquella belleza y posición social ha podido enamorarse de su Christofer. Todo se complica aún más cuando este le anuncia que se muda con su mujer a California, al otro lado de aquel inmenso país. Es un duro momento para el matrimonio, especialmente para ella.

No es el objeto de este comentario desgranar las historias que componen la narración. Sí lo es fijar la personalidad de la figura principal del relato, Olive. Su evolución queda patente, de aquella mujer fría, segura de si misma y un tanto déspota a la que al final aparece como una persona necesitada de afecto. Sola por la evolución natural de la vida en lo que a su marido se refiere y por el desafecto de su hijo, su mayor ilusión, el anhelo más buscado para sus años de senectud. La costumbres sociales han evolucionado y no siempre ha sido consciente de ello. Aún así no se rendirá y aprovechará el encuentro con alguien que como ella no quiera pasar sus último años en soledad, rodeado de recuerdos más o menos felices. La soledad nunca y menos en esos momentos ha sido un buen estado.

Todo el libro interesa. Las trece historias nacen y mueren en unas pocas páginas. Es fácil sumergirse en ellas y lamentar su brevedad. Estoy seguro que, de querer, cada una de ellas daría para un relato más intenso, con descripciones más precisas de los distintos intervinientes en el mismo. Elizabeth Strout, cuyos primeros pasos en su vida los dio en poblaciones como la que aquí describe ha preferido este formato y personalmente lo encuentro muy acertado en la forma y en el fondo.

La novela ha sido base para que la cadena HBO haya producido una miniserie televisiva que ha cosechado seis Premios Emmy en 2015. Este mes de noviembre ha sido emitida en nuestro país.

Elizabeth Strout, nació en Portland (Maine) el 6 de Enero de 1956. En 2009 ganó el Premio Pulitzer de Ficción con la novela que nos ocupa.

Después de egresar del Bates College pasó un año año en Oxford, Inglaterra, seguido de un año de estudios en leyes. Se graduó con honores en 1982, recibiendo tanto un grado en leyes como un certificado en Gerontología de la Universidad de Siracusa. En ese mismo año publicó su primer cuento en la revista literaria Newletters.

Continuó escribiendo cuentos que fueron publicados en diversas revistas literarias, así como en Redbook y Seventeen.

Trabajó durante seis o site años para completar su libro Amy e Isabelle, el cual fue preseleccionado en el año 2000 para el Premio Orange y nominado para el Premio Faulkner de ficción. Este historia fue adaptada como película televisiva.

Fue profesora del NEH, (Fondo Nacional de las Humanidades) en la Universidad de Colgate durante el otoño de 2007. Allí enseñoó escritura creativa para niveles iniciales y avanzados.

Su última novela, The Burgess Boys, se ha publicado en Marzó de 2013.

 

 

 

 

El café de la juventud perdida

Me caería redonda y la gente seguiría su camino sin hacerme caso.

Modiano, autor de este corto e intenso relato, nos describe algo tan cotidiano como el común de las relaciones personales. Esas relaciones basadas en encuentros más o menos densos y duraderos en ciertos lugares comunes que la terminología actual llama “puntos de encuentro”. Un centro social, una plaza, una reunión con cualquier pretexto, un café.

Le Condé es nuestro café, al que podemos considerar un personaje más de la narración. Es el París de los años 60, está ubicado en el barrio de Montmartre. En él de forma cotidiana se encuentran una serie de personas que hablan entre sí, se conocen de verse en ese lugar, saben algo unos de los otros, todo lo que cada uno quiere exponer sobre si mismo. Rara vez las relaciones van más allá que las propias del tiempo que pasan juntos en el local y tampoco los interlocutores formulan pregunta alguna que sirva para conocer mejor con quien se está tratando. Hay por supuesto excepciones, pero sin que sirvan para profundizar mucho en el conocimiento mutuo. Sabemos lo que nos dicen y el presente que viven. Lo demás pertenece a cada cual y lo guardan para sí a ultranza.

La historia tiene cuatro narradores y gira en torno a una de las personas que son asiduas a dicho café, Jacqueline Delanque, a quien en dicho establecimiento y por uno de los asiduos es bautizada como Louki. Ella es el eje del relato y también una de los cuatro que lo narran.

Su persona será la que aúne lo que el autor quiere contarnos que no es otra cosa, a mi modo de ver, que la liviandad de las relaciones sociales en la mayoría de los casos. Como forjamos ideas de relación e incluso amistad entre nosotros sin otra base que el presente que vivimos juntos durante determinados momentos de nuestros días.

Jacqueline Delanke-Louki ha llegado allí casualmente, en un momento difícil de su vida, en el que trata de definir seguir o no la mentira de un matrimonio que sabe no la lleva a ningún lugar. Creerá encontrar nuevos objetivos a los que aferrar su hasta ahora anodina existencia. Durante un tiempo el café será su boya salvadora, de hecho le servirá para tener nuevas experiencias e incluso un conato de amor con otro de los clientes de dicho local, Roland, persona que también oculta una vida pasada. Roland no es ni nombre ni apellido, pero queda bien, incluso suena muy francés.Vivirán una especie de romance. Habitarán en una de las “zonas neutras”  que para el autor existen en todas las grandes ciudades, barrios donde el continuo trasiego de personas hace que no existan lazos comunes ni raíces con ese territorio. Son zonas de paso, sin  anclajes y donde nadie sabe ni quiere saber de nadie. Pienso que este término y su aplicación a dichos lugares es una de las mejores aportaciones del autor. Es una definición muy lograda para indicar ese tipo de barrios.

Por lo que Louki nos dice de ella misma, sabremos que es  hija única; su madre era una limpiadora del Moulin Rouge, Desconoce quien fue su padre y tiene una formación primaria que le impidió ser admitida en el Liceo de su barrio. Su madre y ella son de pocas palabras y la relación entre ambas es ligera, por no decir que nula. Viven juntas, pero eso es todo. Aún así su madre le ayuda en las ocasiones en que la policía la detiene por “vagabundeo juvenil”. No le hace reproches ni ella dejará sus paseos nocturnos por estos incidentes.

Sospecha quien puede ser su padre. La persona que paga el alquiler y a la que seguirá viendo después de la muerte de su madre. Nos habla de su relación con Jeannette Gaul, y con otros. Al final tiene algo más que una simple relación con Roland.

El mérito de Modiano es lograr narrar la cotidianidad y hacerlo de manera tan extraordinaria.  Describir los personajes hasta ese punto que nos hace pensar que algo de ellos sabemos, pero que profundizando vemos que no, que son misterios y lo van a seguir siendo. Hace que los lugares nos sean familiares, aún sin que hallamos estado allí. En una palabra logra que nos interesemos por la historia pese a que sabemos que no habrá nada superlativo en ella. Como el resto de personajes del libro también nosotros, lectores, nos sentiremos atraídos por Louki y no descansaremos hasta conocer el final de lo que, tan hábilmente bien, nos cuenta.

Patrick Modiano nació en Boulogne-Billancourt, el 30 de Julio de 1945. Es un novelistas francés ganador  del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1972), del Premio Goncourt (1978) y del Premio Novel de Literatura (2014). Varias de sus novelas han sido llevadas al cine y ha participado en la escritura del guión de algunas películas, entre ellas Lacombe Lucien, de Louis Malle.

Su padre, Albert Modiano (1912-1977) era descendiente de una familia de judíos italianos que se habían instalado en Salónica, desde donde emigraron a París. Su madre era la actriz belga Louisa Colpeyn. Ambos se conocieron durante la ocupación alemana de Francia, tuvieron que ocultarse y se casaron en noviembre de 1944. Patrick fue su primer hijo.

Su infancia estuvo marcada por las ausencias de su padre, empresario que hacía frecuentes viajes al extranjero, y de su madre, con frecuencia en gira. Esto hizo que se uniera más a su único hermano, Rudy, nacido en 1947 y fallecido prematuramente en 1957. Su muerte supuso el final de la infancia del futuro escritor.

Después de cursar estudios primarios ingresa en el Liceo Enrique IV de París. Durante su permanencia en este centro recibió clases particulares de geometría del escritor Raymond Queneau, que era amigo de su madre. Termino su bachillerato en Annecy, pero no inició estudios superiores.

Su encuentro con Queneau fue crucial para su posterior carrera literaria. Publico su primera novela, El lugar de la estrella, en 1968. Desde ese momento se dedicó únicamente a la escritura.

En septiembre de 1970 se casó con Dominique Zerhfuss. El matrimonio ha tenido dos hijas, Zina (1970) cuyo registro oficial describe en Libro de familia, y Marie (1978).

Una constante en su obra es la ambientación de lo que narra en la época de la ocupación alemana de Francia durante la Segunda guerra mundial. Aunque él no vivió esa época considera que es un período “confuso y vergonzoso” de la historia de Francia y para el constituye su “prehistoria” personal.

A esta ocupación dedica las tres primeras novelas, Place de l´Étoile (1968), La ronda de noche (1969) y Los bulevares periféricos (1972). En ellas se describen situaciones muy diversas pero todas relacionadas con la mencionada ocupación. En la primera mezcla personajes ficticios con otros que realmente existieron, como son los casos de Louis-Ferdinand Céline, Pierre Drieu La Rochelle e incluso Marcel Proust. En la última de ellas introduce algo muy presente en su obra, la búsqueda del padre.

En 1975 publica Villa Triste que supone una ruptura con su anterior línea narrativa. Esta novela fue llevada al cine por Patrice Leconte con el título de El perfume de Yvonne.

Su obra literaria es extensa y abarca múltiples facetas, desde historias con un alto contenido autobiográfico e incluso peripecias familiares de antes de su nacimiento, hasta una dedicatoria especial a su padre, Calle de las tiendas oscuras, que le valió el Premio Goncourt del año de su publicación (1978).

La relación con su padre queda también de manifiesto en  Un pedigree (2004), un relato autobiográfico desvela sus orígenes familiares y su propia ambigüedad frente a su padre, personaje dudoso, novelesco y con muchas sombras ingratas. “Llevaba diez años sin tener noticias suyas y supe de repente que se había muerto“. Desde entonces rehabilita la figura paterna. Tras un silencio temporarl en 2007 apareció En el café de la juventud perdida, que tuvo un gran éxito.

Es de destacar la importancia que en su formación literaria ha tenido Raymond Queneau. Sus relaciones fueron más intensas que las de profesor y alumno. Fue el lector de sus primeras obras e incluso actuó como testigo en la ceremonia de su boda.

 

 

 

 

Una Madre

Y es entonces cuando se me ocurre que este baile tan bien acompasado, este laberinto de gestos tan naturalmente hilados, todo este lenguaje fácil, reconocible, automático…, todo esto es lo que nos hace familia, historia común, comunidad. (76)

Una Madre habla de esto, de una familia, de los lazos que la unen, de cosas comunes, cariños no siempre bien expresados; problemas, también a veces mal expuestos; encuentros y desencuentros; variedad y comunidad. De eso nos habla Alejandro Palomas en las doscientas cuarenta y pico páginas de este libro.

Lo difícil es narrar las circunstancia que rodean a los personajes que componen dicha familia sin que el lector caiga en el desánimo de continuar queriendo ver a donde nos lleva lo que escribe. Y ese es para mi el primer mérito del relato, que interesa, que hace que lo sigamos con anhelo. Y no son personajes fáciles, ni la vida de la familia lo ha sido en todo su tiempo. Mama, personaje realmente central de la odisea en la que estamos inmersos, es una persona de 65 años. Hasta hace dos años casada con un hombre estafador, dominante y controlador. Con su voluntad anulada como la del resto de componentes de la unidad familiar. Ahora, libre al fin, ha descubierto un espíritu de aventura y no deja de iniciar cosas. Le ayuda su amiga Ingrid, una mujer que solo conocemos por los comentarios de Amalia, la madre, y que se nos revela como seguidora de algún tipo de vida extraño con influencias orientales.

Sigue su hija mayor, Silvia. También dominante como su padre y que ahora que él no está ha tomado esa función con los galones que conlleva ser la mayor de los hermanos. Soltera aunque viviendo con Peter, un sueco que nunca ha querido que le presentaran a la familia. Es una obsesa del orden y la limpieza. Viaja por trabajo a todo el mundo y es eficiente y cumplidora.

El tercero en discordia es Fer, el narrador de todo lo que pasa. Treinta años. Está viviendo un mal momento desde que su compañero Andrés  le abandonó, dejándole como recuerdo un cachorro de gran danes, de nombre Max; hoy un perrazo de 60 k de peso y su gran amigo. Su trabajo es  subtitular películas, además de doblar voces en ellas y prestar esta para anuncios publicitarios. Pero está solo, bueno con su madre, y no se ve con fuerzas para iniciar una nueva relación de pareja.

Enma es la tercera. Es lesbiana. La muerte accidental hace ya un tiempo de su compañera Sara de la que estaba muy enamorada, ha influido de forma importante en su vida y manera de comportarse. Su actual amor con Olga, una ejecutiva bancaria, ha logrado paliar en algo aquella situación, pero el recuerdo sigue ahí y parece que formará siempre parte de su existencia. Es maestra.

El quinto componente es Tio Eduardo. Hermano de Mama. Es una persona singular. No se llevaba bien con su cuñado y esto hacía que su presencia en reuniones familiares fuese una excepción. Ahora, con su hermana divorciada, siempre que puede está en ellas. Eso si, nunca de forma anónima. Él tiene que ser uno de los centros de atención y para ello recurrirá a todo tipo de subterfugios, incluso inventándose situaciones o hechos. Necesita que le hagan el debido y, para él, merecido caso. Es todo corazón. Silvia es su sobrina predilecta y siente por su hermana un gran cariño. Sabe que esta familia, extraña y lejana, él vive en Lisboa, es el puerto al que siempre puede llegar y ser recibido.

Como es fácil deducir de la descripción hecha de los componentes del clan no se puede  decir que sea una familia-tipo. Es más, vistos desde fuera, se diría que es una familia desestructurada. Ninguno encaja en lo que llamamos parámetros familiares normales. ¿Que les mantiene unidos?. Les mantiene unidos el urdimbre que pacientemente, con sus modales de mujer ingenua y en ocasiones ida, Amalia se afana en colocar para que los demás puedan pasar por ella sus hilos llenos de amargura, esperanzas, logros no alcanzados y desamores. Hilos todos que tejen una fuerte tela en la que tienen cabida y en la que el cariño está siempre garantizado. Son conscientes de sus limitaciones, de sus casi siempre fracasos y al tiempo que pueden criticar tal o cual acción puntual de los demás, saben asumirla y animar para que no pase a mayores; para que nadie caiga en el hoyo profundo del olvido, censura o desamor. Están vacunados contra todo pesimismo. De esa vacuna se encargó su desaparecido padre, un ser al que pintan despreciable en todos los ámbitos y el motivo por el que la madre les pide una y otra vez perdón, perdón por haberles dado como progenitor a una persona de ese pelaje.

En esa cena de fin de año se cuentan y recuerdan muchas cosas. Hay sorpresas y lo que pudiéramos llamar bromas. Amalia está muy contenta. Tiene a todos consigo y se siente feliz. Es una manazas de cuidado pero no le importa. Ella sabe lo que es sufrir un calvario como lo fue sus años con un hombre que la aniquilaba y despreciaba. Y sabe que ya no volverá a ser así; sabe lo que perdió hasta el momento en que la abandonó su marido y está dispuesta a que no vuelva a pasarle,  ni a ella ni a ninguno de los suyos. A eso les anima, Sabe que “no vale esperar a que pase algo para que las cosas cambien, porque por mucho que cambien, si no las miras, si no tiendes la mano para tocarlas, nunca te darás cuenta de que ya no son las que eran.”. Hay que agarrarlas y comenzar de nuevo cuantas veces haga falta.

Es un relato para leer despacio, masticar lo que se dice y ponernos en los zapatos de los intervinientes. Todos los actores de la trama están bien, incluso muy bien perfilados. Sus personalidades definidas con sus anhelos, aspiraciones y miedos. Se nos hacen cercanos y nos afecta lo que nos cuentan. Deseamos que sus vidas se resuelvan y sean felices.

Alejandro Palomas nació en Barcelona en 1967.

Estudio Filología Inglesa en la Universidad de Barcelona, completando su formación en el New College de San Francisco, donde cursó una maestría en Poesía.

Desde entonces ha trabajado como traductor de importantes autores, así como escribiendo para varios medios de comunicación, actividades que ha compaginado con su pasión por la escritura.

A lo largo de su carrera literaria ha publicado varias novelas, como El tiempo del corazón; El secreto de los Hoffman, (con el que fue finalista del Ciudad de Torrevieja 2008) o El alma del mundo (también finalista del Premio Primavera). Sus dos úlltimos libros, Una madre y Un hijo, han recibido el aplauso de la crítica.

 

 

 

 

Paisaje de Otoño

Por que tu sabes que somos una generación de mandados y ése es nuestro pecado y nuestro delito. Primero nos mandaron los padres, para que fuéramos buenos estudiantes y buenas personas. Después nos mandaron en la escuela, también para que fuéramos muy buenos y nos mandaron a trabajar después, porque ya todos éramos muy buenos y podían mandarnos a trabajar donde quisieran mandarnos a trabajar. Pero nadie se le ocurrió nunca preguntarnos que queríamos hacer……

Por medio de este largo párrafo Leonardo Padura nos trasmite el verdadero sentido de su novela. Una novela policíaca, ambientada en La Habana a finales de los años 90 del siglo pasado y en la que su policía predilecto, el teniente Mario Conde, protagonista principal de otras tres historias anteriores y que seguirá siéndolo en otras tres siguientes; tiene que descubrir no solo al culpable de la muerte del exiliado Miguel Forcade Mier, también el motivo de su asesinato. Y si bien este es el objeto del relato no es lo único que quiere expresar. Para él es más importante el ambiente que rodea al hecho y que tanto tiene que ver con la manera de estar y pensar de los protagonistas del mismo.

Miguel Forcades había sido alto cargo del régimen en los años 60, segundo jefe en la dirección provincial de Bienes Expropiados y subdirector nacional de Planificación y Economía. En 1978 y aprovechando una escala en Madrid cuando volvía de la Unión Soviética se había quedado en aquella ciudad, trasladándose después a Miami donde consiguió reunirse con su esposa, Miriam. Recientemente había vuelto a Cuba en compañía de su esposa. Tenía todas las autorizaciones pertinentes. El motivo de su vuelta era el de visitar a su anciano y enfermo padre, al que no veía desde hacía más de veinte años.

Mario Conde estaba en un momento crucial de su vida. Después de más de veinte años en el cuerpo y debido a una reciente reestructuración en su comandancia, debido a la cual su jefe, el Mayor Antonio Rangel, había sido relevado; Conde había entregado su baja en el cuerpo. Se consideraba ya un civil. Por eso le extrañó la llamada del nuevo comandante, un petimetre según una rápida y personal apreciación. Este le comunicó que su petición de baja había sido rechazada y que si quería que se volviese a considerar tenía que resolver la muerte de Forcades en tres días. Mario Conde acepta el reto y acompañado del sargento Manuel Palacios, su compañero de investigaciones en los últimos años, comienzan las indagaciones que esclarezcan las circunstancia que dieron origen al asesinato del citado Miguel Forcades.

Estas actuaciones llevarán a los policías a contactar con el resto de personajes de la trama. A mi modo de ver la historia esta bien hilvanada, las piezas que la componen nos van llevando a un final lógico dada la catadura de las personas que intervienen. Un avispado lector podrá intuir pasadas las tres cuartas partes de la novela quien pudo cometer el crimen, pero lo novedoso no es el hecho en sí, son las circunstancias que lo rodean y que nos mantienen interesados en la narración durante toda ella.

Paralela a esta detectivesca historia corre otra que confiere singularidad a la obra. Reconozco que es la primera novela que leo del este escritor, pero leída su biografía saco en conclusión de que esto es consustancial en toda su obra. Me refiero a las relaciones de Mario Conde con sus amigos, sus hermanos como él dice. Estas relaciones son aprovechadas para contarnos como es la vida en La Habana bajo el régimen dictatorial de los Castro. Como la escasez de productos está presente y conseguir algunos es toda una aventura. Los problemas de alcoholismo, de desilusión moral, la falta de perspectivas futuras. Padura cuenta todo sin amargura, simplemente expone hechos y deja a nuestro albedrío el juzgar las situaciones en que estos se desarrollan. Hace un profundo canto a la amistad, tanto en las relaciones personales como profesionales. Nos deja entrever la corrupción existente, ahora y desde el principio de la Revolución. Como en un momento dado se puede estar en lo más alto para pasar al olvido en un tris. Las últimas treinta páginas más o menos son reveladoras de todo lo que se vive en un ambiente tan programado y obsesivo como es el de una sociedad planificada hasta el más mínimo detalle.

Incluso para que nada quede en el tintero nos habla de la llegada de un huracán, uno de los muchos que azotan esa zona del mundo llamada Mar Caribe. Flix es su nombre y ocupa un lugar de protagonista en este relato sin que la trama se resienta de ello.

Buena prosa, personajes bien descritos y acordes con el desenlace, con algunas evocaciones históricas interesantes, como es la referencia al Galeón de Manila, hacen que el libro se lea con interés.

Leonardo Padura nació en La Habana en 1955. Sigue viviendo en dicha ciudad, en el barrio de Mantilla, el mismo en que nació. Se define como una persona conservadora, de ahí que no pueda dejar La Habana, en parte debido a que “esa ciudad permite siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

Hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Vívora, donde conoció a su esposa Lucía. Estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo; también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.

Su primera novela – Fiebre de caballos – básicamente una historia de amor, la escribió entre 1983 y 1984. Pasó los 6 años siguientes escribiendo largos reportajes sobre hechos culturales e históricos, que, como él mismo relata, le permitían tratar esos temas literariamente. Fue por entonces cuando empezó a escribir su primera novela con el detective Mario Conde como protagonista y, mientras lo hacía, se dio cuenta “que esos años que había trabajado como periodista habían sido fundamentales en su desarrollo como escritor. Primero por que me habían dado un experiencia y una vivencia que no tenía y segundo, porque estilísticamente yo había cambiado absolutamente con respecto a mi primera novela”.

Esas críticas que mete en sus novelas policíacas a la sociedad en la que vive las aprendió de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia. “Es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no solo imaginarias”.

La novelas del teniente Mario Conde, policía frecuentemente borracho, descontento y desencantado, han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor, refleja las “vicisitudes materiales y espirituales que ha tenido que vivir mi generación” A través de él ha encontrado la manera de interpretar y reflejar la realidad cubana”.

Tiene también novelas en las que no figura Conde como El hombre que amaba a los perros (2009), donde la crítica a la sociedad cubana alcanza las cotas más altas.

Ha escrito guiones cinematográficos , tanto para documentales como para películas de argumento.

Su obra literaria es extensa y está en posesión de numerosos premios, entre los que destacamos el Premio Café Gijón, 1995; Premio Hammett 1998 y 2006; Premio Raymond Chandler 2009: Premio Nacional de Literatura 2012; Orden de las Artes y las Letras (Francia) 2013; Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2014 y el reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

Astrid y Veronika de Linda Olsson

Astrid y VeronikaEl lunes 5 de octubre comenzaremos una nueva edición del Club de Lectura de la Biblioteca Sagrada Familia con una novela nórdica, sutil e introspectiva sobre la amistad,  la esperanza y la idea de que siempre hay un nuevo renacer, independientemente de la edad que tengamos o la gravedad de la situación que estemos atravesando. Se trata de “Astrid y Veronika“, de la escritora sueca Linda Olsson.

Dos mujeres aparentemente muy distintas, dos vidas atormentadas que sufren con sus propios demonios pero que sobreviven a través de un intensa relación de amistad iniciada cuando advierten que, en realidad, no son tan diferentes y que les une un pasado difícil y enigmático.

El relato, ambientado en una zona boscosa de Suecia, se centra en la amistad y en la importancia de las relaciones que se crean entre las personas en la medida que marcan nuestra existencia y le dan un sentido.

A medida que se va forjando su relación , vamos vislumbrando el pasado y los secretos de una y otra. Astrid y Veronika son muy distintas no sólo por la edad sino por sus vivencias: por un lado conoceremos a Veronika, una joven que se ha recorrido medio mundo y busca un lugar tranquilo donde reponerse de una pérdida importante y escribir. Su vecina más cercana es Astrid, una mujer cercana a la ochentena, nunca ha viajado (tan solo a Estocolmo siendo una niña), reservada y retraída, sin apenas contacto con el mundo, a la que apodan “la bruja”. Prefiere la oscuridad del invierno y teme la llegada de la primavera y del verano, del despertar, de los ruidos, de la vida. Veronika busca la soledad, la paz, la quietud; Astrid necesita compañía. La novela es breve, dividida en 36 capítulos alterna el tiempo presente con los recuerdos o flashbacks de nuestras protagonistas. Lectura amable e intimista, ritmo lento y melancólico  que, sin embargo, no llega a cansar por la brevedad del relato en el que abundan los monólogos sencillos pero fuertes e intensos.

Llaman la atención varios elementos o “personajes secundarios“.

La casa de Astrid: a pesar de ser un objeto cobra vida, como si fuese un organismo vivo.

“… fue entonces cuando la casa y yo nos convertimos en una sola cosa. Se transformó en mi piel. Mi protectora. Ha oído todos mis secretos; lo ha visto todo(pág. 40)

La música:  se asocia a la vuelta a la vida, al cambio, a la alegría.

Puso un disco de Lars Erik Larsson…  era como si sus sentidos se hubieran juntado para formar un todo completo. La quietud del atardecer, los olores de la cocina, el sabor del vino, el sonido de la música. Le sorprendió darse cuenta de que se sentía embargada por un sentimiento tranquilo y comedido de expectación” (p. 60)

El silencio:  relacionado a momentos tristes de la vida como factor que impide la comunicación con el mundo y trae dolor.

Se metió entre el flujo de vehículos a la carrera, tratando de cruzar la calle….. Se dio cuenta de que jamás llegaría a la otra acera y la invadió una sensación de pérdida que ahogó todos los ruidos. Se quedó quieta como una isla en medio del silencioso torbellino que se arremolinó alrededor, indiferente, despreocupada.”  (pág.29)

Por último, la poesía:  Todos los capítulos comienzan con unos versos, lo interesante es leerlos seguidos para ver su sentido. Por otro lado Astrid y Veronika leen poemas en sus paseos y el título del libro de Veronika será un verso que Astrid le había enseñado.

Esta noche estás invitado a bailar con la niebla.. (cap. 21)        … pues el día eres tú, y la luz eres tú, el sol eres tú, y la primavera eres tú, ¡y la hermosa, hermosa vida que nos aguarda eres tú! (cap. 22) … pero todo en mi vida, como el brillante sol y cuanto se sumió en la noche y el dolor tiembla esta noche inundado por la luz” (cap. 23)

La autora

sonataLinda Olsson

Linda Olsson (1948-) nació en Estocolmo ciudad en la que se estudió Derecho dedicándose a la banca y las finanzas hasta que abandonó su país. Tras pasar temporadas en Kenia, Singapur, Gran Bretaña y Japón, se instaló en 1990 en Nueva Zelanda. En 1993 completó su licenciatura en Filología Anglogermánica en la Universidad de Victoria, en Wellington, y en 2003  se le concedió el Premio de narrativa Breve del Sunday Star-Times. the memory of love

Astrid y Veronika (2005) su primera novela, tuvo muy buena acogida y ganó en Suecia el premio más prestigioso otorgado por los Libreros suecos.

Su segunda novela es  Sonata para Miriam (2009), y en el 2013 se publica su tercera novela The memory of lovetodavía sin traducir al castellano.

Recordad que en nuestras Bibliotecas Municipales podéis encontrar este libro así como Sonata para Miriam.

Consultad su disponibilidad en nuestro catálogo. Buena lectura, espero que os guste y os sugiera tanto como a mí!

En esta sesión y en la siguiente también nos acercaremos a Leonardo Padura,  Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, a través de algunos relatos.

 

 

 

 

 

Tenemos que hablar de Kevin

Un niño necesita más vuestro amor cuando menos lo merece (Emma Bombeck)

Lionel Shriver hace figurar esta cita como prólogo a la historia que nos va a contar, un largo monólogo a través de unas imaginarias cartas que la protagonista Eva Khatchadourian escribe a su  marido Franklin Plaskett.

Y lo hace para descargar los sentimientos, emociones, tristezas y desesperanzas que ha soportado desde el momento en que decidieron tener un hijo. Incluso antes de ese momento porque también expone las razones que le llevaron a admitir esa posibilidad. Ella era una mujer realizada, con una profesión que le satisfacía plenamente, recorrer el mundo buscando material para editar guías de viaje para otra gente tan feliz y urbana como ella. Casada con Franklin, un fotógrafo e iluminador que trabaja en publicidad. Son felices y se complementan pero él siente que falta algo en su matrimonio, un hijo que complete la bonanza en que se desenvuelve su unión.

Eva es reticente, pero accede al deseo de su esposo en un momento en que se da cuenta de la mortalidad del mismo, de que pasaría si él faltase. No quiere quedarse sola y piensa que ese hijo que él tanto desea puede ser el compañero que necesite, si se da el caso. La verdad es que los dos llevan una vida agitada, ella viajando constantemente en busca de datos para su libros y él viajando también buscando exteriores en los que filmar, o simplemente fotografiar, anuncios publicitarios.

El embarazo que Eva vive no es precisamente el momento más feliz de su existencia. Lo siente como algo extraño a ella, es más, es un freno a su forma de actuar y una permanente base de conflictos con su marido que le reprocha su poca preocupación por el estado en que se encuentra. Incluso el nombre o el apellido que llevará el nacido son motivos de controversia y discusión.

Lo que antecede preludia una relación madre-hijo complicada. Eva no se siente especialmente alborozada por el nacimiento del pequeño Kevin, un parto difícil, cuyo resultado no le proporciona ese estado emocional de maternidad feliz. Vemos que esa incompatibilidad parece tenerla también el pequeño, llora constantemente, rechaza el pecho de su madre, no quiere comer, en definitiva, desde su nacimiento es un niño complicado. Según va creciendo y recibiendo los estímulos de parte de las personas que lo tratan va tomando posiciones ante el mundo que lo rodea con una sola excepción, su padre. Este que pasa mucho tiempo fuera de casa por motivos laborales, cuando vuele lo trata como un colega, su compañero de juegos, su aliado, el clavo al que agarrarse ya que todo lo que hace mal él lo disculpa; sin darse cuenta que es un niño manipulador y que lo utiliza como una forma de castigo a su madre.  Franklin  la culpabiliza  del estado del pequeño y le echa en cara que no es una buena madre.

Leyendo el libro y pensando en la educación de Kevin, en el enfrentamiento que por él tienen sus progenitores, me vienen a la cabeza aquella pregunta de Mafalda a sus padres, con su hermano al lado: “Ustedes tienen un plan para educarnos o van improvisando“. Por que de eso trata también la historia, de como los padres deben enfocar la educación de sus hijos, de como marcar los límites y que estos estén consensuados y ambos sean firmes en su defensa. Un niño como Kevin necesita esto como el aire que respira.

Otras preguntas suscita su lectura. ¿La deriva de un niño hacia el mal es producto solo de una educación equivocada?. ¿Se nace con esa propensión o se adquiere?. ¿Como influye la falta de amor de uno de los progenitores, en este caso su madre, en su comportamiento futuro?. No hay duda que todos estas circunstancia son influyente en el futuro carácter de un  infante, como lo son los múltiples ejemplos de violencia que reciben diariamente y que en ocasiones se ensalzan por los medios sociales. Todo esto plantea el libro y  más. También  nos expone las consecuencias de lo que Kevin ha hecho, desde el dolor causado hasta la responsabilidad que Eva,  como madre, asume. Como su vida, antes feliz y plena, se rompe y debe comenzar de nuevo, pero ya no como antes. La losa de esa responsabilidad será la carga que la limitará hacia el futuro.

Los personajes están muy  bien descritos, la maldad de Kevin, el miedo a la soledad de Eva, la forma de ser de Franklin. Todo da como resultado un libro duro, sobrecogedor y que en algún momento puede hacerse difícil de leer, pero la buena prosa, la manera de expresar lo que sucedió y sucede y las ansias de llegar a una conclusión, hace que su lectura atraiga y emocione. Es normal comparar la historia con la tragedia de Columbine y sin duda este hecho fue importante para que el libro saliera a la luz.

Lionel Shriver (nacida Margaret Ann Shriver el 18 de mayo de 1957) es periodista y escritora. Nació en Gastonia (Carlolina del Norte), en el seno de una familia profundamente religiosa , siendo su padre un predicador presbiteriano. Cambió su nombre a la edad de 15 años porque le gustaba como sonaba. Se graduó por la Universidad de Columbia en Bellas Artes,  y también obtuvo un máster. Ha vivido en Nairobi, Bangkok y Belfast, y en la actualidad reside en Londres. Esta casada con el batería de jazz Jeff Williams.

Publicó su primera novela, The Female of the Specie, en 1986. Desde entonces ha escrito diez más, de las que se han traducido al español Tenemos que hablar de Kevin, 2005; El mundo después del cumpleaños, 2007; Todo esto para qué, 2010 y Big Brother, 213.

En 2005 ganó el Premio Orange de ficción por la novela que tenemos entre manos y que era la séptima que publicaba. El libro creó mucha controversia, y consiguió su éxito a través del boca a boca. La novela ha sido llevada a la gran pantalla en 2011, dirigiendo la película Lynne Ramsay.

En julio del 2005  Shriver empezó a escribir artículos para el diario inglés The Guardian, en los que comparte sus opiniones respecto a la forma de ver la maternidad en las culturas y sociedades occidentales, la estrechez de miras de las autoridades del gobierno británico y la importancia de las bibliotecas (planea dejar en herencia su librería al Belsfast Library Board de cuyas bibliotecas sacó tanto provecho cuando vivió en Irlanda del Norte).

Con esta novela el Club de Forum mañás da comienzo al curos 2015-2016. Esperamos que sea tan interesante como han sido todos los pasados.

De maior quero ser… pequena!

Comeza o mes de agosto, o mes de verán por excelencia, e gustaríame aproveitar para recomendar un libro que me chamou a atención polo seu título e que me namorou con cada páxina: De mayor quiero ser pequeño, escrito e ilustrado por Ximo Abadía e editado en Dibbuks.

De mayor quiero ser pequeño

Un álbum ilustrado que, a priori está destinado ao público infantil, pode e debe ser saboreado por todas aquelas persoas adultas que na súa apretada axenda olvidaron reservar un oco para mirar o mundo cos ollos do seu neno interior.

Os textos son simples e divertidos e conseguen o seu obxectivo: debuxar un sorriso na cara da persoa que os está a ler.

Pola súa banda, as ilustracións son realmente entrañables e nos transportan a esos momentos máxicos da infancia nos que todo semella ser posible: saír a pasear cun elefante, atopar un pingüín na neveira ou charlar cunha xirafa. E evocaron en min recordos como unha tromba que te sorprende en pleno verán, a brisa do mar cando roza a pel ese primeiro día de praia ou cando empezan a soar os primeiros acordes da túa canción favorita no momento axeitado. Para que te fagas unha idea de que estou a falar… comparto contigo as catro ilustracións que máis me impactaron:

De mayor quiero ser pequeño

De mayor quiero ser pequeño é, en definitiva, unha obra para todos os públicos. Para nenas e nenos porque invita a xogar, a imaxinar e a soñar e para persoas adultas porque nos dá a clave para crecer sen olvidarnos de ser pequenos de cando en vez.

Convídote a gozar desta delicia para os sentidos acompañada dunha boa banda sonora, por exemplo, a canción New soul de Yael Naim.

 

Guía de lectura: Os mellores do humor

Moitas veces minusvalorado pola crítica especializada, o xénero humorístico estivo sempre presente na literatura: dende a Antigüidade (Aristófanes, Petronio…) ata a actualidade (Thom Sarpe, Darío Fo, Cunqueiro…) grandes autores de todos os tempos fixeron do humor un un compoñente básico das súas obras (Cervantes, Quevedo…)

Humor absurdo, satírico, negro… o humor axúdanos a entendernos a nós mesmos, a comprender mellor o mundo, e a intentar cambialo. Algo moi poderoso ten o humor que poucas veces gusta aos que mandan!!

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Por iso, se o que queres é pasar un bo rato, só tes que pasarte pola Biblioteca Ágora para atopar os Mellores do humor e levar os libros a un deses marabillosos sitios os que irás este verán. E, si non podes esperar a vir a biblioteca podes ir abrindo boca coa nosa guía de lectura

Guía de lectura 

 

 

E, recorda!! O humor  prevén os infartos, rexuvenece a pel, reduce o insomnio, alivia a depresión, suaviza o estrés, combate medos e fobias, potencia a creatividade, facilita a comunicación, reforza a autoestima…

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