Category Archives: Novela histórica e biográfica
Tiempo de vida
Cuando se es hijo único, cuando no se tiene el espejo de unos hermanos donde mirarse, la inseguridad sobre lo que somos parece mayor que si los tuviéramos, que si hubiésemos crecido al lado de alguien que ha tenido las mismas influencias, los mismos padres, y aun así es nítidamente diferente de ellos y por supuesto de nosotros.
Marcos Giralt Torrente escribe un relato intimista y muy personal. A lo largo de 200 páginas va desgranando una relación fraternal, la propia con su padre; no siempre fácil, pero intensa, aún en los momentos de mayor desencuentro y lejanía. Y lo hace desde la posición que arriba se describe, la de ser “hijo único“; de no tener con quien comparar o compartir actitudes, momentos familiares, consejos y modos de ver las cosas que todo padre transmite a sus hijos a lo largo de su existencia; quiera o no hacerlo, pues nada es más cierto que el dicho “todos somos ejemplo aunque no seamos ejemplares”.
En general la vida de todos nosotros está influenciada por la educación recibida en el ámbito familiar. La que aquí describe tiene la singularidad de que ese ámbito no era el de una familia unida. Sus padres se divorciaron y cada uno buscó su desarrollo personal al margen del otro, sin por ello renunciar a mantenerse relacionados. Esto influyo de manera decisiva en las opiniones y sentimientos que el único hijo de la pareja tuvo de la actuación vital de cada uno de ellos y por supuesto de la relación que con él mantuvieron.
La trama es real, si bien el autor se permite licencias propias de la ficción. En lo que concierne a la relación con su progenitor es autobiográfica. A medida que leemos vamos percibiendo que el sentimiento hacia su padre es ambiguo. Han tendio cuentas pendientes y ello ha dejado su poso. Hay reproches sobre las veces que él debió estar y no estuvo, las ocasiones en que sus ausencias se alargaron más de lo que se entendía como debido, la falta de apoyo económico no solo en los buenos tiempos, tampoco en aquellas ocasiones en que su madre quedaba sin recursos o eran muy escasos, -era con esta con la que vivía la mayor parte del tiempo-. En este sentido podemos encontrar reiterativas estas explicaciones en las que una y otra vez y respecto al comportamiento de su padre relata que no se sentía suficientemente estimado. Describe todo con una prosa liviana que permite seguir la lectura sin cansancio. La narración es en primera persona y no utiliza nombre alguno para referirse a sus progenitores. Tampoco lo hace cuando hace aparecer en la historia otros personajes.
La muerte de nuestros progenitores siempre nos parece que se produce de forma temprana. Aunque hayan alcanzado una edad longeva su desaparición dejará inconclusas innumerables situaciones que por unas cuestiones u otras no se han planteado en su momento o si se hizo no han sido suficientemente aclaradas y matizadas. Eso y el saber que ya no se puede acudir al consejo o experciencia que ellos aportaban a nuestra vida es algo con lo que hay que aprender a vivir. De todo esto es de lo que nos habla Marcos Giralt Torreente. En su caso ademas con el handicap de que su padre no era un desconocido, era un pintor de fama.
Creo que muchos lectores encontrarán puntos comunes con las relaciones que ellos han mantenido con sus padres. Lo que dice afecta a todos ya que, salvo excepciones, con más o menos intensidad las situaciones que nos cuenta son bastantes comunes en toda convivencia filial. Poco parece callarse el autor, lo que hace más creíble la historia. Tristezas, alegrias, encuentros, decepciones, comprensión y cariño. Todo muy bien expresado lo que provoca sentimientos conmovedores y, al menos a mí, empatía.
Marcos Giralt Torrente nace en Madrid en 1968 en una familia de artistas (es hijo del pintor Juan Giralt, nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester y sobrino del también escritor Gonzalo Torrente Malvido). Se lienció en Filosofía en la Universidad Auónoma de Madrid. Su primer libro fue el volumen de relatos Entiéndame, pero la celebridad no le llego hasta 1999, cuando ganó el Premio Herralde de Novela con su novela París. En 2011 gano el Premio Nacional de Narrativa con Tiempo de Vida, la novela que estamos leyendo.
Ha sido escritor residente en la Academia Española en Roma, en la Universidad de Aberdeen, en el Künstlerhaus Schioss Wiepersdorf, en la Maison des Écrivains Etrangers et des Traducteur de Saint Nazaire y en la Santa Maddalena Foundation. Es miembro de la Orden del Finnegans. En 1995 comenzó a colaborar con el periódico El Pais, donde fue crítico literario del suplemento Babelia hasta 2010. Su obras han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano y portugués, entre otras.
Nada se opone a la noche
Mi madre llevaba varios días muerta.
Ese hecho, el encuentro de su madre Lucile muerta, es el motivo que lleva a la autora Delphine de Vigan a indagar en su pasado y por extensión en el pasado de la familia Poirier. Es el deseo de conocer como fue la vida de sus abuelos, George y Liane y la de sus numerosos hijos Lisbeth, Barthélémy, Lucile, Antonin, Jean-Marc, Milo, Justine, Violette y Tom. Narrada en primera persona, es una novela intimista y dura, que fácilmente llega al corazón. Y es que los sentimientos están ahí y aunque contenidos, no dejan de impresionar y emocionar; tanto por su crudeza como por el amor filial que destilan por encima de cualquier otra consideración.
A lo largo de la narración nos va también hablando de su propia niñez y de la de su hermana Manon. Nos esboza como fue la infancia y pubertad de ambas, sus miedos, alegrías, indecisiones y extrañezas sobre los sucesos que a su alrededor se producían, el divorcio de sus padres, Lucile y Gabriel y la relación que ellas tuvieron con él después de aquel hecho.
Divide la historia en tres partes. En la primera nos narra la infancia y juventud de Lucile y sus hermanos, los sucesos que alegraron aquellos momentos y los que los entristecieron, en especial la muerte de Antonin. Como eran sus padres, aparentemente una pareja feliz y emprendedora, acogedora y entregada a sus hijos. Por destacar algo diremos que Lucile era una exitosa modelo de ropa infantil. De la lectura de esta parte podemos sacar las primeras impresiones de como será su futuro.
En la segunda parte nos detalla su vida juvenil, un tanto bohemia. También como fue la infancia de Delphine; sus recuerdos, la relación con su hermana Manon y sobre todo la sensación que la autora tiene de que su madre se ha apartado de ella al cumplir más o menos diez años. Relata igualmente los primeros síntomas de la enfermedad de Lucile.
La tercera nos describe la madurez de Delphine, el nacimiento de sus hijos y la lucha de su madre contra la enfermedad que la consume.
A lo largo de toda la narración nos va detallando las dificultades que encuentra para desarrollar la historia. Los esfuerzos para que las personas que conocieron y vivieron los hechos hablen de los mismos y le entreguen aquello que pueda servir para describirlos, fotos, diarios, grabaciones. La lucha contra los miedos a rememorar lo pasado, a enfrentarse con sus actitudes de entonces, a preguntarse el grado de responsabilidad que tuvieron en lo acaecido. Es una terapia de todos, de la familia entera. Es el sillón del psicoanálisis al que les convoca la llamada de Delphine y al que acuden, pese a saber que volver sobre aquellos días no va a ser siempre agradable y puede abrir heridas que se creían muy cicatrizadas.
En el relato la autora pone distancia entre ella y los diferentes personajes que aparecen. Son familia, pero al describirlos evita todo juicio de valor que sobre ellos pueda tener. Los detalla por lo que cuentan, por las aportaciones que hacen al común. Y, sinceramente, creo que acierta. Esa postura hace más creíble la historia que nos brinda.
Este esfuerzo colectivo de evocación tiene un efecto colateral que la autora comenta. Nos dice que alguno de sus familiares le confesó que el ejercicio de memoria llevado a cabo ha tenido el sorprendente efecto de conseguir que volvieran a hablar. La vida los había distanciado, emocional y físicamente. Lo hecho ha logrado que vuelvan a comunicarse y estar más unidos. Se han reencontrado
Animo a leer el libro con calma y con la mente muy abierta. Sin juicios de valor. El lector puede implicarse en lo que sucedió y juzgar, pero siempre le faltará conocer todos los matices. Lo que se narra de memoria por muchas pruebas físicas en que se base, viene filtrado por el paso del tiempo que, por mucho que nos esforcemos y sin ser conscientes de ello, distorsionan nuestra actual visión de lo sucedido.
Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) . Novelista francesa. Actualmente vive en París.
Creció en una familia “difícil” lo que hizo que se refugiara en la lectura. Tras varios pequeños empleos, ocupó en Alfortville un puesto de ejecutivo en un instituto de encuestas. Más tarde retomó sus estudios; una licenciatura y un máster en recursos humanos y comunicación interna. En la actualidad, madre de dos hijos, vive de su pluma desde 2007.
Su primera novela, Jours sans faim, en la que contaba su lucha contra la anorexia, apareció en 2001 bajo el seudónimo de Lou Delvig. Siguió escribiendo bajo su verdadero nombre y su novela No y yo (2007), se convirtió en un best seller que recibió el Premio de los libreros y fue llevado a la pantalla por Zabou Breitman en 2010.
Las horas subterráneas (2009), con un gran éxito de crítica y muchos lectores figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. Nada se opone a la noche (2011) ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la heroína Madame Figaro y el Gran Premio de los lectores de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el raaking de las novelas más vendidas. Además ha sido o está siendo publicada por varías editoriales extranjeras.
La casa de la miniaturas
El techo policromado de la iglesia (lo único que no demolieron los reformistas) pende sobre su cabezas como el casco de un espléndido buque volcado. Es un espejo del alma de la ciudad; pintados en sus viejas vigas, Jesucristo en majestad sostiene la espada y el lirio, un barco de carga dorado rompe el oleaje, la Virgen descansa en una media luna.
Un día cualquiera de otoño de 1686 la joven de 18 años Nella Oortman llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Amsterdam, en la llamada “Curva de oro”. Lo hace por que se ha casado por poderes con el dueño de aquella mansión, Johannes Brandt, un exitoso y maduro hombre de negocios.
Su boda con el Sr. Brandt ha sido por interés. Ella proviene de una familia de origen noble venida a menos y a él, hombre de gran fortuna y valía, le viene bien emparentar con un apellido de abolengo. Apenas se conocen y Nella, (Patronella), aún siendo consciente de ello, espera que el trato acabe por acercarlos y hacer surgir un atisbo de amor. Su juventud e inexperiencia son evidentes y los primeros pasos en aquella casa pondrán a prueba su carácter.
El recibimiento no puede ser más singular. Su marido no está. Es su hermana Marin quien la recibe. Su manera de comportarse no es afectuosa, al contrario, parece dejar claro que no está dispuesta a perder el lugar que hasta ahora ha venido ocupando en la casa y en la vida y actividades de su hermano.
Con ella hay otras dos personas. Cornelia, una criada de la que no acaba de fiarse dado que es muy fiel a su cuñada y Otto un sirviente negro, una rareza en el Amsterdan de aquel siglo, que Johannes compró en uno de sus múltiples viajes de negocios.
El Sr. Brant da muestras de no estar impaciente por tener la compañía de su esposa. La quiere únicamente para aquellos actos sociales en los que su presencia sea ineludible. Las esperanzas de Nella se desvanecen en lo que a conseguir de él una cariñosa atención. Además de vestidos y telas para su confección, su marido le regala algo muy de moda entre la gente pudiente de la época, una réplica de su propia casa en miniatura. Sus habitaciones están vacías y ella debe pasar el tiempo en conseguir miniaturas de muebles y enseres que las ocupen y la ayuden a adaptarse a su nuevo hogar. Parece un regalo inofensivo pero la consecución de las piezas necesarias para amueblar estos espacios y que un misterioso miniaturista le va enviando, revelerán muchos secretos que hasta ese momento se mantenían ocultos. Secretos que ponen en peligro la estabilidad del negocio de su esposo y de su nueva familia.
Con estos mimbres la autora va tejiendo una historia que combina una trama de intriga y un problema de negocios en que está involucrado el Sr. Brant. Desarrolla la narración a la vez que traza un retrato social de aquella Holanda del siglo XVII. Nos habla de la opulencia de sus gentes, de sus organizaciones gremiales, de como era el día a día de aquella sociedad nacida de su capacidad para los negocios en los más lejanos lugares del mundo, de su potente compañía marítima, la VOC (Compañía neerlandesa de las Indias Orientales), cuyas actuaciones afectaba a todos los habitantes de la pequeña nación.

La autora Jessie Burton entrelaza con destreza los citados mimbres. Su prosa es fácil y a la vez descriptiva, -en ocasiones nos puede parecer que en demasía,- pero el resultado final es muy interesante y también sorprendente. Los personajes que conforman este entarimado son todos imaginarios si bien es cierto que existio una Nella Oortman dueña de la “casa de muñecas” que da origen al título. Esto es lo único real de esta historia. La base de la misma son las mujeres protagonistas. Pese a que la sociedad de entonces las tiene un tanto marginadas ellas saben dejar su impronta, tomar las riendas cuando toca y ayudarse en aquellas tareas que les son relegadas.
Leamos el libro y saquemos nuestras propias conclusiones sobre lo que en el mismo sucede, un reflejo de un tiempo y una sociedad que labraron una riqueza y prosperidad increíble dada la dimensión del país y el número de sus habitantes. Con todos sus defectos y contradicciones no hay duda que su forma de organizarse a todos los efectos fue la base de su éxito.
Jessie Burton nació en 1982. Estudió en la Universidad de Oxford y en la Central
School of Speech and Drama.
En 2014 publica la novela de referencia. Inspirada en Petronella Oortman y su casa de muñecas, hoy en el Rijksmuseum. Su éxito fue clamoroso.
Está trabajando en una segunda novela que se llamará La pertenencia, ambientada en dos marcos distintos, la Guerra Civil española y 30 años después en Londres.
En la actualidad vive en esa ciudad.
La casa de las miniaturas de Jessie Burton
En el club de lectura de #CaféConLibros de los martes ya hemos disfrutado de la primera novela de Jessie Burton, La casa de las miniaturas, de lectura muy entretenida y final realmente sorprendente. Lo que más han destacado nuestras lectoras de esta obra es su capacidad para reflejar las atmósferas que describe Burton.
La autora
Jessie Burton nació en 1982. Estudió en la Universidad de Oxford y en la Central School of Speech and Drama, y ha trabajado de actriz y como secretaria de dirección en la City. En la actualidad vive en el sudeste de Londres.
En una entrevista con Efe en la capital de los Países Bajos, Burton, rememora que inicialmente sintió una “atracción estética” por la casa de muñecas de Petronella Oortman que se puede ver en la segunda planta del Rijksmuseum, siempre con largas colas de curiosos que quedan petrificados ante la minuciosidad de lo que se reproduce, pero luego pensó que aquello tenía una historia y se puso a escribir La casa de las miniaturas.
La novelista deja claro que, aunque ha partido de la casa del Rijksmuseum, de nueve habitaciones, y se ha documentado con varios libros sobre la época, todo lo que relata sobre Nella y una enigmática y rubia miniaturista que se cruza en su camino es ficción y surge de su imaginación.
Con una estantería en su casa en la que ya solo hay volúmenes de su primera novela en diferentes idiomas, esta lectora de Margaret Atwood, Siri Hustvedt o Sarah Waters está en pleno proceso de escritura de su segundo título, Belonging, ambientado en Londres y en la España de la Guerra Civil -un país que conoce bien, puesto que vivió en Chiclana (Cádiz)- en dos planos temporales diferentes y con una narradora de la isla de Trinidad.
Asevera que dejó los escenarios cuando actuar “dejó de ser divertido y se convirtió en algo frustrante” y ahora como se lo pasa bien es poniendo en escena a sus creaciones literarias.
La obra
Un día de otoño de 1686, una joven de dieciocho años llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Ámsterdam, en la llamada “Curva de Oro”. Nella Oortman se ha trasladado del campo a la ciudad para convivir con su marido, Johannes Brandt, un hombre maduro y distinguido comerciante que habita en la mansión en compañía de su hermana soltera y rodeado de fieles servidores.
Como regalo de boda, Johannes obsequia a su esposa con un objeto muy de moda entre la gente pudiente de la época: una réplica de su propia casa en miniatura, que Nella deberá poblar con las figuras creadas por una desconocida miniaturista que ha encontrado por azar. Sin embargo, poco a poco, el amable pasatiempo se irá transformando en la clave de una serie de inquietantes revelaciones que conducirán a Nella a desenmascarar los secretos más oscuros de los actuales moradores de la casa —incluido su marido—, arrojando luz sobre los peligros que amenazan la supervivencia de su nueva familia.
Relato vibrante de ambiciones íntimas y sueños traicionados, La casa de las miniaturas logró un formidable éxito comercial en el Reino Unido —más de 100 mil ejemplares vendidos—, fue galardonada con el National Book Award y nombrada Libro del Año por las librerías Waterstones. Con admirable precisión, la autora recrea el ambiente de Ámsterdam a finales del siglo XVII, un mundo áspero y riguroso donde los gremios burgueses se enfrentaban al fanatismo religioso y la intransigencia del poder establecido.
No dejéis de ver la entrevista que le hicieron a Jessie Burton en el programa sobre libros Página Dos, presentado y dirigido por Óscar López.
El vino de la soledad de Irène Némirovsky
El vino de la soledad es la novela más personal y autobiográfica de Irène Némirovsky (Kiev, 11 de febrero de 1903 – Campo de concentración de Auschwitz, 17 de agosto de 1942).
Publicada en el año 1935, narra la vida de una adinerada familia ruso-judía, los Karol, que se refugia en París cuando estalla la Revolución. Desde Ucrania hasta San Petersburgo, Finlandia y finalmente París donde se instala la familia, Irène nos recrea la vida de Elena desde los ocho años a la mayoría de edad, en un recorrido paralelo al que atravesó la propia Némirovsky.
Con una mirada inteligente y ácida, la autora nos va narrando la historia de odio y venganza de la niña y luego joven Elena contra su madre, Bella, una guapa y frívola rusa de familia noble, pero sin poder adquisitivo para mantener su posición social, motivo por el cual se casa por dinero con el potentado judío Boris Karol al que desprecia tanto como a su hija. Bella es una mujer joven, mimada por su padre, su marido, sus amantes.. y no está dispuesta a renunciar a la buena vida que ha llevado siempre, por eso viaja continuamente a París, donde tiene aventuras excitantes. El cuidado de la casa y de la hija le horroriza. Prefiere estar sola y disfrutar de su libertad, así es feliz, aún en una habitación de hotel sin más muebles que una cama y una maleta…. eso sí, en París.
Elena atraviesa entonces una infancia triste y solitaria ya que tampoco cuenta con el cariño del padre al que apenas ve, siempre de viaje. Quiere a su padre pero él tiene su propia historia entre fructíferos negocios y su pasión por los casinos. De modo que la única persona que le presta atención es la institutriz, en la que depositará todo ese amor que no es correspondido por ninguno de sus progenitores. Como consecuencia, la niña se resigna ante lo que hay, se siente vieja cuando es niña y crece marcada por el rechazo.
Al morir Rose, la institutriz, la vida de la niña se hace más difícil, sobre todo cuando Bella instala en la casa a Max Safronov, un primo quince años más joven, que se convertirá en su amante. El tiempo va pasando y cuando Elena, ya convertida en una bella joven, descubre que atrae al amante de su madre, comprende que ha llegado el momento de vengarse.
Estudiaba el rostro de su madre prolongada y cruelmente. Podía observarla cuanto quisiera, pues los duros ojos maternos nunca se posaban en ella. Bella parecía estar continuamente pendiente de Max; espiaba con apasionada atención cada movimiento de sus facciones, mientras que él volvía la cara, como si le costara soportar su mirada.
Bella empezaba a envejecer; los músculos de su rostro se aflojaban; bajo los afeites, su hija veía aparecer las arrugas, que el maquillaje embadurnaba sin enmascarar, y resurgían en forma de finas y profundas líneas en las sienes y en las comisuras de los labios. La superficie maquillada se agrietaba, perdía su aspecto terso y cremoso, se volvía grumosa, más basta y áspera. en el cuello, empezaba a aparecer el triple surco de la cuarentena.
El tema de la venganza ya lo había desarrollado en El baile donde narra el difícil paso de una adolescente a la edad adulta, así como la difícil relación con su madre; sin embargo, aquí llega a unos niveles difíciles de igualar, relatando magistralmente cómo el abandono y la indiferencia nos pueden llevar a sentir un intenso odio.
En este relato nos acercamos a la vida de Némirovsky, desde su infancia hasta los veintiun años: unas memorias amargas, con una protagonista torturada por la vida. A diferencia de otros libros que recrean una niñez difícil, como Las cenizas de Angela o Un árbol crece en Brooklyn, aquí el problema no es la pobreza sino la falta de cariño por parte de una madre que la menosprecia y también por parte del padre que en alguna ocasión llega a decir que había deseado un varón .
En cuanto al contexto histórico de El vino de la soledad, asistimos a la Guerra Civil Rusa entre 1917 y 1922 en el territorio del disuelto Imperio Ruso, entre el nuevo gobierno bolchevique y su Ejército Rojo, en el poder, y del otro lado los militares del ex ejército zarista agrupados en el denominado Movimiento Blanco, compuesto por conservadores y liberales favorables a la monarquía y socialistas contrarios a la Revolución de Octubre y relacionados estrechamente con la Iglesia Ortodoxa rusa.
Si queréis conocer más la obra y vida de esta escritora podéis leer el post que publiqué cuando leímos Suite francesa, novela sobre la que Saul Dibb ha hecho una estupenda película que se estrena en España el próximo ocho de mayo y que os animo a ver.
Recordad que en nuestras Bibliotecas Municipales podéis encontrar este libro así como otras obras de esta autora.
Consultad su disponibilidad en nuestro catálogo.
Vidas exemplares… ou non! : As mellores biografías
Dende diferentes ámbitos, e por diferentes motivos, moitos homes e mulleres deixaron a súa profunda pegada na historia . Homes e mulleres que viviron para a música, a ciencia, as artes, a literatura, que loitaron por defender os dereitos universais, se sublevaron, ou que dende o poder determinaron, para ben ou para mal, a vida de moitas persoas. Dende a Biblioteca Municipal Ágora ofrecémosvos unha selección de biografías, memorias, cómics, ensaios, películas, novelas… baseadas nestas persoas.
Conscientes de que moitos outros poderían estar aquí representados, pedímosvos a vosa colaboración para valorar os materias seleccionados e recomendar outros que que botedes en falta
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Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación


Cada cual es libre de decidir la clase de persona que quiere ser …. ¿qué clase de persona quieres ser tú?.

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