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La caída del Museo Británico

Había momentos de felicidad en la sala de lectura del Museo Británico, pero el cuerpo le llamaba. (Grahan Greene)

La frase está en el inicio del primer capítulo de la novela.  De alguna manera el autor a través de ella nos da la pista por donde va a transcurrir.  Nos va a contar un día en la vida de Adam Appleby, 25 años, casado, padre de tres hijos, que se apaña con una corta beca concedida para hacer  su tesis doctoral que versará sobre la novela victoriana. Esta ocupación le lleva a la biblioteca del nombrado Museo todos los días del año en los que permanece abierta. Allí  y a lo largo de la jornada, se sienta en el mismo sillón en que lo hacía Karl Marx y sin descanso ni desanimo intenta, como muchos otros, dar fin a la mencionada tesis. Ah, me olvidaba, tanto él como su esposa  Barbara son católicos practicantes y se rigen por las austeras normas sexuales  que impone el Vaticano, sobre todo en lo que se refiere al tema de la concepción. Nada de métodos no naturales. Todo ha de hacerse de forma que promueva la natividad.

El día en que da comienzo la reseña que nos transmite Mr. Lodge, Barbara, a preguntas de su esposo, pone en su conocimiento que lleva tres días de retraso en lo que a la venida de la regla se refiere. Esto asusta a Adam. El dinero de la beca se está acabando y un nuevo vástago al rebaño que tienen formado puede ser la puntilla financiera. Son momentos angustiosos que como lector agradezco ya que al describirlos forman una retahíla de frases y situaciones que como mínimo hacen  sonreír y desde luego nos condicionan para leer gustosamente todos los avatares que van describiéndose a lo largo de las páginas del libro.

A lomos de su vieja moto Vespa parte nuestro erudito hacía su destino, el sillón antes aludido, donde llevar a buen puerto la aventura en la que se encuentra inmerso. Y comienzan una serie de situaciones desquiciadas, que con buena dosis de ironía y comicidad nos van retratando los personajes que pueblan ese mundo bibliotecario, de forma especial los propios funcionarios de la Biblioteca y los universitarios que hacen uso de lo que esta ofrece para sus fines académicos.

Todos sueñan con ser famosos, con lograr la obra que les encumbre, que les de méritos, fama y dinero. Todos sueñan con lo que harían si fuesen Ministros de Educación, por ejemplo, o incluso Papa. Porque Adam se da ese gusto para arreglar sus problemas de coyunda. Y vaya si los arreglaría. Soñar es la forma que tienen animarse y llevar con optimismo la tarea que tienen pendiente

Porque allí conviven los que se inician con aquellos que el comienzo de su tesis se pierde en la memoria del tiempo.La Biblioteca es su vida, la darían gustosos por dar cima al trabajo que realizan, la tesis; y esa ansia queda reflejada en las palabras de una de estas adictas, cuando al tener que despejar las salas por un aviso de incendio ruega a un ordenanza que “sin importarle lo que a ella le pase salve su tesis doctoral”. (Abajo, sala de lectura de dicho museo)

 

La gran aspiración es conseguir descubrir un manuscrito especial que solucione de golpe la situación. Adam está empeñado en algo parecido, dar a conocer la obra de un escritor católico menor, ya fallecido, lo que le lleva a contactar con una joven que le ofrece una novela inédita y picante del apostólico literato a cambio de que le haga perder su virginidad. La situación ya es de por sí cómica, pero lo que sucede cuando este accede a tal sacrificio, es delirante.

Lodge hace una parodia del mundo académico y bibliotecario. También hacia los católicos y sus rígidas normas. Todo envuelto en un halo de cariño y respeto, lo que hace que lo escrito guste por igual a unos y a otros. A mi modo de ver todo un éxito.

David John Lodge, nació en Londres el 28 Enero de 1935

Hizo sus estudios en la University College London (UCL) , en donde obtuvo su Licenciatura en Letras,  con honores, en 1955. Cuatro años después, en 1959, obtuvo la Maestría en Artes de la UCL. En ese mismo año se casó con Mary Frances Jacob. Se doctoró en la Universidad de Birmigham y trabajó en el Departamento de Inglés de esa casa de estudios desde 1960 hasta 1987, haciéndose conocido por sus conferencias sobre la ficción victoriana. En 1987 se retiró de su actividad laboral en la citada Universidad de Birminham para dedicarse enteramente a la creación literaria, reteniendo el título de Profesor Honorario de Literatura Inglesa Moderna de dicha Universidad y siguiendo domiciliado en la ciudad de Birmingham. Sus escritos se encuentran depositados en la recopilación Colecciones Especiales de la Universidad de Birmingham.

Su primera novela publicada, The Picturegoergs (1960) ilustra sus primeras experiencias en “Brickley” (basado en Brocley, sudeste de Londres), que también describió en su posterior novela Terapia. La Segunda Guerra Mundial obligó a Lodge y a su madre a trasladarse a Surrey y Cornwall.

Es, sin duda, uno de los grandes maestros del humor inglés de nuestro tiempo, y en sus obras suele mostrarse tan agudo como divertido. Satiriza con frecuencia al medio académico en general y a las humanidades en particular. Habiendo recibido una crianza católica, aunque se ha descrito a si mismo como un “católico agnóstico“, muchos de sus personajes son católicos romanos y el catolicismo es además uno de sus temas,  especialmente en la que nos ocupa, en “How far can you go?” (publicada en Estados Unidos como Cuerpos y almas) y en “Noticias del paraiso“.

Es creador de la ciudad de ficción “Rummidge“, remedo de Birmingham y del también imaginario Estado norteamericano de “Euforia” que sitúa entre California del Norte y California del Sur. La capital de dicho Estado es “Plotinus” tenue disfraz de Berkeley, California.

Varias de sus novelas han sido adaptadas a series de televisión, algunas por el mismo autor.

En 1997 recibió del Ministerio de Cultura de Francia la Orden de las Artes y las Letras en grado de Caballero y en 1998 se le designó Comandante de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura.

Corazon tan blanco

“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados. Cuando se oyó la detonación, ……”

Así comienza la novela que sin duda es una de las más leídas de su autor,  Javier Marías. Y en esa frase va incluida una que es fundamental para comprender lo que nos cuenta “No he querido saber, pero he sabido”. Y aún no queriendo saber, el protagonista Juan Ranz, irá conociendo todas las circunstancias que le precedieron, que de alguna manera fueron necesarias para que él esté en este momento en un hotel de La Habana, en compañía de Luisa, su mujer; en su viaje de novios y viviendo una extraña circunstancia, el que una mulata lo confunda con quien está citada y le recrimine por haberla hecho esperar. Cuando las cosas se aclaran, Juan, aún sin querer, tendrá y querrá saber que ocurre en la habitación contigua donde la mulata en cuestión se encuentra al fin con la persona con la que había quedado.

Y lo que sabrá hará que la sensación de fatalidad sobre la que cavilaba cuando se dio la confusión contada se verá reforzada. Esa fatalidad está orientada hacia el porvenir de su matrimonio. Lo escuchado en la habitación contigua parece definitivo y con esa sensación se quedará.

Juan Ranz es traductor e intérprete. Es él quien nos narra su propia vida, una vida vinculada a la muerte narrada, ya que su padre, esposo de Teresa, la suicida, se casó con la hermana de esta y de esa unión nació él.

Es una personas inteligente.  Por su profesión vive en un continúo viaje, Bruselas, Ginebra, New York. En esta ciudad se hospeda en casa de una amiga, Berta, a quien le gusta concertar citas con extraños de la sección de contactos del periódico, con el objeto de encontrar así al hombre de su vida.

Lo sucedido en Cuba va a ser el eje sobre el que gire todo el contenido de la obra. Existe un pasado por desvelar, algo sucedido cuando Juan aún no existía. Existen unos hechos que llevaron al suicidio a Teresa, existe todo un mundo por descubrir y solo contando los detalles será posible conocerlo. Y sucede; sucede que Juan se enterará de todo lo acaecido, del por que de la trágica decisión de Teresa, de como se fraguo la fortuna de su progenitor, todo será desvelado y conocido por nuestro protagonista de forma análoga a como conoce lo que unos y otros se dicen durante sus sesiones de intérprete, sin ser el receptor de la confidencia, es más, sin estar siquiera presente, ya que lo escucha oculto. Escucha como su padre confiesa a su esposa Luisa todo lo referido a aquel hecho. Sabrá igualmente de que se valió su padre para amasar la fortuna que ahora tiene y que él espera heredar algún día. Y todo eso no le supondrá problema alguno. Razones hubo para actuar de la manera que se actuó y en consecuencia los resultados están justificados.

Saber significa de alguna manera involucrarse en lo que se conoce y en consecuencia adquirir alguna responsabilidad sobre ello. Todo lo por él conocido tiene esa particularidad, la de que debe tomar una decisión, aceptar las cosas como han sucedido y beneficiarse de sus consecuencia o renunciar a dichos beneficios en virtud de principios morales. Juan no duda en tomar el primero de los caminos expuestos y de ahí la frase que prologa el libro, frase de Shakaspeare:

“Mis manos son de tu color; pero me avergüenzo de llevar un Corazón tan blanco”

Que no es más que un fingimiento. Se lo que ha sucedido y de alguna forma lo siento pero no puedo hacer nada, ya está hecho y es inamovible.

Solo en el pecho de un niño es albino el Corazón. Conforme la vida va avanzando el color se va diluyendo y transformándose en toda una tonalidad de grises, cuando no en negrura cerrada.

La buena prosa del autor hace que las situaciones nos parezcan pausibles, al igual que los personajes, cuya descripción y forma de actuar nos resultan creíbles.

Javier Marías es el cuarto de los cinco hijos del filósofo Julián Marías y la escritora Dolores Franco Manera, y hermano del historiador del arte Fernando Marías Franco y del economista y crítico de cine Miguel Marías. Además es sobrino del cineasta Jesús Franco.

Pasó parte de su infancia junto con su familia en Estados Unidos, ya que a su padre, encarcelado y represaliado por ser republicano, se le prohibió, tras quedar en libertad, impartir clases en la universidad española, por lo que entre 1948 y 1950 colaboró con José Ortega y Gasset en la creación del Instituto de Humanidades. Desde 1951 Julián Marías dio clases en universidades norteamericanas y en 1964, una vez rehabilitado su prestigio público, ingresó en la Real Academia Española.

Javier Marías recibió una sólida educación liberal en el Colegio Estudio, heredero de la Institución Libre de Enseñanza. Se licenció en Filosofía y Letras (rama de Filología inglesa) por la Universidad Complutense de Madrid.

Su parentesco con los cineastas Jesús Franco y Ricardo Franco, le valió para colaborar con ellos en su juventud, traduciendo o escribiendo guiones, e incluso apareciendo como extra en algún largometraje.

En 1970 escribió su primera novela, Los dominios del lobo, que saldría al año siguiente. En ese tiempo conoció a Juan Benet, al que le uniría a partir de entonces una gran amistad y que fue una figura clave en su vida personal y literaria.

En 1978 apareció su traducción de la novela de Laurence Sterne La vida y opiniones del caballero Tristam Shandy, por la que le fue concedido al año siguiente el Premio de traducción Fray Luis de León.

Entre 1983 y 1985 impartió clases de Literatura Española y Teoría de la Traducción en la Universidad de Oxford. En 1984 lo haría en el Wellesley College y entre 1987 y 1992 en la Complutense de Madrid.

En 1988 publica Todas las almas, obra que narra la historia de un profesor español que imparte clases en Oxford, lo que dio lugar a que el narrador fuera identificado como Marías. Los protagonistas de sus novelas escritas desde 1986 son intérpretes o traductores, “personas que han renunciado a sus propias voces”, en palabras de Marías.

Corazón tan blanco sale en 1992, en la que se mezclan novela y ensayo. Tuvo un gran éxito tanto de público como de crítica convirtiéndose en uno de los puntos de referencia del denominado Hibridismo Genérico, y supuso su consagración como escritor. Fue traducida a decenas de lenguas, y el crítico alemán Marcel Reich-Ranicki mencionó a Marías como uno de los más importantes autores vivos de todo el mundo.

Su siguiente novela, publicada en 1994, Mañana en la batalla piensa en mí, recibió importantes premios en Europa y América, como el Rómulo Gallegos ( fue la primera vez que este galardón fue otorgado a un español) o el Fastenrath de la Real Academia de la Lengua, y otros.

Creo el “legendario, real y ficticio” Reino de Redonda, que que Marías se acababa de convertir en soberano, con el nombre de Xavier I, tras la abdicación de Jon Winne-Tyson. Pese a su republicanismo confeso aceptó el título. Nombró una corte formada por personajes de la cultura nacional e internacional y convocó un premio anual. En 2000 creo la editorial Reino de Redonda.

Los enamoramientos. Esta novela está relatada en primera persona por María, la protagonista que trabaja en una editorial. Es la primera vez en que Marías utiliza una narradora. Salida en abril de 2011, a octubre la novela había sido traducida ya a 18 idiomas y la edición de Alfaguara había vendido mas de 100.000 ejemplares. La novela no solo tuvo un gran éxito de público, también de crítica: fue elegida libro del año 2011 por el suplemento cultural Babelia de El País.

En 2012 fue galardonado con el Premio Nacional de Narrativa.  Este galardón lo concede el Ministerio de Cultura de este país. Marías rechazo el premio y aseguró que agradecía “la gentileza del jurado” y que esperaba que no se tomara su postura “como un feo”. Baso su renuncia en lo que siempre ha dicho, “que  nunca recibiría un premio institucional. Que en no pocas ocasiones había expresado que en el caso de que se le concediera alguno de estos premios no podría aceptarlo”.

Su obra es muy extensa y ha sido traducida a 40 idiomas y publicada en 50 países. El prestigioso sello inglés Penguin ha decidido incorporar siete libros de Marías -cinco novelas, un libro de relatos y otro de ensayos- a su colección de Modern Classics, con lo que este novelista pasa a ser el sexto escritor en lengua española incluido en ese selecto club, después de Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda y Octavio Paz.

El 29 de junio de 2006 fue elegido miembro de la Real Academia Española -tomó posesión el 27 de abril de 2008-, en la que ocupa el sillón R, que quedó vacante tras la muerte de Fernando Lázaro Carreter. Anteriormente, en 1994, había declinado pertenecer a la institución porque su padre ya ocupaba una plaza.

Es relevante su labor de articulista y como rey ficticio del ya citado Reino de Redonda ha otorgado títulos nobiliarios  (ficticios) a una gran cantidad de personajes de las artes y de las letras.

Su vida no está exenta de polémicas. Las ha tenido con diversas personas. Desde editores a productores cinematográficos. También con asociaciones civiles.

Tiene una extensa obra publicada, que abarca novelas, ensayos, relatos, traducciones, etc.. También está en posesión de numerosos premios literarios, tanto nacionales como internacionales.

 

 

 

 

 

El Castillo de Cristal

La oscuridad es un camino y la luz es un lugar; el Cielo que nunca existió ni existirá jamás, es siempre el verdadero (Dylan Thomas, poema en su cumpleaños).

Esta frase está en el libro antes de dar comienzo a la historia que relata, y es cierto que de eso va esta, de un Cielo que nunca existió pero que era verdadero. El cielo que la protagonista y sus hermanos vivieron y de la que salió la biografía que la autora, Jaenette Walls,  nos relata de una manera  admirable, minuciosa y con gran cariño y sensibilidad.

“Estaba sentada en un taxi, preguntándome si no me habría emperifollado en exceso para la velada, cuando miré por la ventanilla y vi a mamá hurgando en un contenedor de basura”. Así comienza ese Cielo que antes se describe y que no es más que la historia de “cuatro hermanos que han conseguido sobrevivir a pesar de sus padres”.

Janenette, Lori, Brian y Maureen son hermanos. Viven con unos padres excéntricos y rebeldes. Están en su infancia y por eso encuentran divertida el tipo de vida que llevan, huyendo continuamente de un lugar a otro acuciados por sus progenitores debido a múltiples causas, pero fundamentalmente a los acreedores y al alcoholismo del pater familias, así como a su complicado carácter. Rex Wallis, así se llama el pater, no por lo dicho es una persona ignorante, al contrario, es un brillante matemático, cosmólogo, ingeniero y manitas, pero todo esto no quita que su mayor logro sea el perder cuanto trabajo inicia.  La madre no le va a la zaga. Es profesora pero prefiere no ejercer porque desea dedicarse a ser una artista de la pintura y a la escritura, además le horroriza  madrugar y poner reglas a los niños. Esto hace que la familia se dedique al nomadismo, con la consiguiente alegría de los niños que con sus pocos años encuentran la situación divertida; la aventura diaria, el dormir al raso en el desierto abrigados por las mantas que consiguen de los deshechos de las fuerzas armadas, el constante viajar y ver nuevos horizontes. No hay reglas, solo la imaginación, como cuando en una Navidad, en la que por cierto el padre no cree, sin poder recibir regalo alguno por falta de dinero,  hace a sus hijos el mejor regalo posible, el planeta Venus.

Poco están en cada lugar, casi no van a la escuela. Aún así sus padres se las arreglan para que sepan leer, conozcan las matemáticas, geografía e historia. Cuando por un tiempo van a una verdadera clase, lo que les enseñan es corregido por sus progenitores según sus propias teorías. En definitiva, parece que sus vidas están condenadas al fracaso y a un negro futuro. Pero no será así.

Y no lo será porque ellos, los cuatro hermanos, según van creciendo van comprendiendo que esa manera de vivir no es la normal. Se fijan que los demás niños con los que tienen esporádicas relaciones tienen padres que cuidan de su bienestar, que les dan un techo estable, unas comidas diarias y constantes. Que les visten y calzan, en definitiva, que los protegen contra toda inclemencia. Además están viviendo en el país de las oportunidades, en unos años, los 60, en los no debería haber dificultades para que dos personas con los conocimientos de sus padres pudiesen tener trabajo digno y bien pagado. Eso sin contar con la increíble herencia de su abuela materna. La quimera en que viven se rompe y apoyándose entre ellos se plantean salir de la espiral en la que se encuentran  y realizarse en aquello que sueñan y para lo que se consideran capaces.

La novela no es más que la historia de ese desarrollo. Jeanette nos va contando con un impecable estilo sus recuerdos de niñez. Y lo hace al tiempo que evoluciona; desde su primera infancia, -es emotiva la manera de narrar su accidente al cocinar unas salchichas-, hasta el cenit de su adolescencia. Va entendiendo que no es verdad que la bohemia de sus progenitores sea la forma de vida ideal que ellos preconizan y como sus valores no son los que hacen que las personas puedan alcanzar sus  ambiciones. Que el no trabajar o hacerlo para sobrevivir no es suficiente para integrarse en la verdadera sociedad. Si sus padres no quieren trabajar ellos no tienen por que seguir esa senda, al contrario, ellos son inteligentes, voluntariosos y consecuentes. Esto les ayuda a romper el vínculo con sus padres y comenzar una vida de esfuerzo y compromiso en un New York que nada regala pero en el que con esfuerzo y dedicación pueden conseguirse metas que aparten a las personas de la pobreza y aporten beneficios al colectivo social.

Todo esto narra la novela. Pero hay que destacar algo que la hace más valiosa. Lo que cuenta de su vida lo hace con gran honradez y realismo y con gran cariño a sus progenitores. No les juzga ni les condena nunca. Ellos supieron despertar en la voluntad de sus hijos algo impagable, el espíritu de superación. El saber defenderse por si mismos, el buscar siempre la mejor salida a los problemas que diariamente se les presentaban. No podemos aconsejar un escuela juvenil como la que aquí se describe pero también debemos respetar la manera de comportarse y pensar del matrimonio Walls, que pese al bienestar que sus hijos consiguen, no buscan en su vejez el que sean su refugio y siguen prefiriendo su nómada manera de vivir a las comodidades burguesas que siguen considerando decadentes y nefastas.

De verdad que la lectura del libro nos hace repensar muchas cosas. Sobre todo nos hace ver que en ocasiones somos nosotros individualmente los que nos ponemos muros en nuestro desarrollo humano, culpando de ello a una educación mal encaminada, sin pensar que los ejemplos del camino a seguir están a nuestro alrededor y podemos cogerlos, nos cueste mucho o poco esfuerzo. Quizás en esto, el esfuerzo necesario, está la explicación a tantos fracasos.

Jeanette Walls nació el 1 de Enero de 1960. Es una periodista y escritora estadounidense. Es agregada el Barnard College. Está casada con el escritor John Taylor, con quien vive en Virginia. Ha trabajado como periodista para el New York Magazine y para el USA Today. Ha sido colaboradora de The Today Show y de PrimeTime live. Tras el éxito de su novela El Castillo de Cristal, no solo en Estados Unidos sino en más de veinte países donde se publicó, ha decidido dedicarse a tiempo completo a su trabajo como escritora. Recibió el Premio de los lectores de la revista Elle en 2005 y el American Library Association en 2006.

Tiene publicado además de esta novela, otra titulada Caballos salvajes, en la que cuenta la historia de su abuela Smith, la madre de su mamá.

 

Los platos más picantes de la cocina tártara

“Yo solo quiero lo mejor para todo el mundo”
Lo primero que de valor tiene el libro es su título. No es un libro de cocina y lo que para mi encierra es el deseo de la autora, Alina Bronsky, de reafirmar sus raíces tártaras. A través de la protagonista principal, Rosalinda, nos recordará sus orígenes y los hará valer en todo aquello que le de motivo. Se vale de su heroína para contarnos la historia, en primera persona y con gran maestría y acierto. Son las vivencias de tres mujeres con un fuerte nexo de unión, madre, hija y nieta. Rosalinda es una persona de fuerte carácter, dominadora, manipuladora y decidida al máximo. Se retrata como una mujer con cierto atractivo, capaz de interesar a los hombres, inteligente y sabedora de como hacer frente a cualquier situación. Está casada, pero su matrimonio no parece ser el mundo idílico que ella desearía. A Sulfia, su hija, la describe  todo lo contrario a ella. No agraciada, apocada, temerosa, poco eficiente y menos decidida. Según su madre, sin su protección la chica no llegaría a ninguna parte. La verdad es que Sulfia nos parece tal como ella dice, toda vez que la influencia que sobre ella ejerce, anula por completo su voluntad y esto condiciona su modo de vida. Aún así concibe una hija, Aminat, que nace por encima de todo lo que Rosalinda intenta para impedirlo. Una vez nacida será el ojo derecho de su tozuda abuela y el principal motivo de su desvelos. Entre las tres condimentan el perfecto aliño agridulce del plato que la autora nos ofrece. Todo transcurre en los últimos años de la  Unión Soviética.  Nos describe los esfuerzos, triquiñuelas, sobornos, etc., que tienen que imaginar y hacer, para sobrevivir a la escasez imperante. Es en esos pasajes donde la autora nos deleita con su prosa y su humor. Pese al dramatismo que las situaciones narran el humor y la forma de contarlo desdibujan éste y hacen la lectura amena y muy divertida. En todo destaca la fuerza de las protagonistas, tres mujeres en un mundo difícil guiadas por Rosalinda que siempre encontrará maneras para sobrellevarlo y conseguir que ellas puedan seguir juntas y superar todo lo que a su alrededor pasa. Al final la situación se hace insostenible. Como muchos otros emigran hacia el milagro de Occidente, hacia Alemania, la meta soñada. Una vez allí sus sentidos de luchadoras y supervivientes serán sometidos a prueba. El mundo capitalista no regala nada y todo para ellas es nuevo. Volverán momentos de angustia que una vez más obligará a Rosalinda a tomar decisiones que no siempre son del agrado de su compañeras. Ella que siempre ha tenido como bandera el valerse por sí misma y no precisar demasiado cariño para vivir, empezará a notar la necesidad de este afecto y dará gracias por tenerlo en los años postreros. En definitiva una novela muy bien escrita, divertida y que reconforta leer.
Alina Bronsky nació en Ekaterimburgo,  Rusia, en 1978. Pasó su infancia en la parte asiática de los Urales y su juventud en el Estado de Hesse, (Alemania). Después de sus estudios de medicina, que no concluyó, trabajó como periodista. Actualmente vive cerca de Frankfurt. Su primera novela Scherbenpark (El parque de los cristales rotos) recibió el aplauso de la crítica, se convirtió en un best seller y pronto se tradujo a otras lenguas. Der Spiegel declaró que Alina Bronsky era “el debut literario más interesante de la temporada”.

Tenemos que hablar de Kevin

Un niño necesita más vuestro amor cuando menos lo merece (Emma Bombeck)

Lionel Shriver hace figurar esta cita como prólogo a la historia que nos va a contar, un largo monólogo a través de unas imaginarias cartas que la protagonista Eva Khatchadourian escribe a su  marido Franklin Plaskett.

Y lo hace para descargar los sentimientos, emociones, tristezas y desesperanzas que ha soportado desde el momento en que decidieron tener un hijo. Incluso antes de ese momento porque también expone las razones que le llevaron a admitir esa posibilidad. Ella era una mujer realizada, con una profesión que le satisfacía plenamente, recorrer el mundo buscando material para editar guías de viaje para otra gente tan feliz y urbana como ella. Casada con Franklin, un fotógrafo e iluminador que trabaja en publicidad. Son felices y se complementan pero él siente que falta algo en su matrimonio, un hijo que complete la bonanza en que se desenvuelve su unión.

Eva es reticente, pero accede al deseo de su esposo en un momento en que se da cuenta de la mortalidad del mismo, de que pasaría si él faltase. No quiere quedarse sola y piensa que ese hijo que él tanto desea puede ser el compañero que necesite, si se da el caso. La verdad es que los dos llevan una vida agitada, ella viajando constantemente en busca de datos para su libros y él viajando también buscando exteriores en los que filmar, o simplemente fotografiar, anuncios publicitarios.

El embarazo que Eva vive no es precisamente el momento más feliz de su existencia. Lo siente como algo extraño a ella, es más, es un freno a su forma de actuar y una permanente base de conflictos con su marido que le reprocha su poca preocupación por el estado en que se encuentra. Incluso el nombre o el apellido que llevará el nacido son motivos de controversia y discusión.

Lo que antecede preludia una relación madre-hijo complicada. Eva no se siente especialmente alborozada por el nacimiento del pequeño Kevin, un parto difícil, cuyo resultado no le proporciona ese estado emocional de maternidad feliz. Vemos que esa incompatibilidad parece tenerla también el pequeño, llora constantemente, rechaza el pecho de su madre, no quiere comer, en definitiva, desde su nacimiento es un niño complicado. Según va creciendo y recibiendo los estímulos de parte de las personas que lo tratan va tomando posiciones ante el mundo que lo rodea con una sola excepción, su padre. Este que pasa mucho tiempo fuera de casa por motivos laborales, cuando vuele lo trata como un colega, su compañero de juegos, su aliado, el clavo al que agarrarse ya que todo lo que hace mal él lo disculpa; sin darse cuenta que es un niño manipulador y que lo utiliza como una forma de castigo a su madre.  Franklin  la culpabiliza  del estado del pequeño y le echa en cara que no es una buena madre.

Leyendo el libro y pensando en la educación de Kevin, en el enfrentamiento que por él tienen sus progenitores, me vienen a la cabeza aquella pregunta de Mafalda a sus padres, con su hermano al lado: “Ustedes tienen un plan para educarnos o van improvisando“. Por que de eso trata también la historia, de como los padres deben enfocar la educación de sus hijos, de como marcar los límites y que estos estén consensuados y ambos sean firmes en su defensa. Un niño como Kevin necesita esto como el aire que respira.

Otras preguntas suscita su lectura. ¿La deriva de un niño hacia el mal es producto solo de una educación equivocada?. ¿Se nace con esa propensión o se adquiere?. ¿Como influye la falta de amor de uno de los progenitores, en este caso su madre, en su comportamiento futuro?. No hay duda que todos estas circunstancia son influyente en el futuro carácter de un  infante, como lo son los múltiples ejemplos de violencia que reciben diariamente y que en ocasiones se ensalzan por los medios sociales. Todo esto plantea el libro y  más. También  nos expone las consecuencias de lo que Kevin ha hecho, desde el dolor causado hasta la responsabilidad que Eva,  como madre, asume. Como su vida, antes feliz y plena, se rompe y debe comenzar de nuevo, pero ya no como antes. La losa de esa responsabilidad será la carga que la limitará hacia el futuro.

Los personajes están muy  bien descritos, la maldad de Kevin, el miedo a la soledad de Eva, la forma de ser de Franklin. Todo da como resultado un libro duro, sobrecogedor y que en algún momento puede hacerse difícil de leer, pero la buena prosa, la manera de expresar lo que sucedió y sucede y las ansias de llegar a una conclusión, hace que su lectura atraiga y emocione. Es normal comparar la historia con la tragedia de Columbine y sin duda este hecho fue importante para que el libro saliera a la luz.

Lionel Shriver (nacida Margaret Ann Shriver el 18 de mayo de 1957) es periodista y escritora. Nació en Gastonia (Carlolina del Norte), en el seno de una familia profundamente religiosa , siendo su padre un predicador presbiteriano. Cambió su nombre a la edad de 15 años porque le gustaba como sonaba. Se graduó por la Universidad de Columbia en Bellas Artes,  y también obtuvo un máster. Ha vivido en Nairobi, Bangkok y Belfast, y en la actualidad reside en Londres. Esta casada con el batería de jazz Jeff Williams.

Publicó su primera novela, The Female of the Specie, en 1986. Desde entonces ha escrito diez más, de las que se han traducido al español Tenemos que hablar de Kevin, 2005; El mundo después del cumpleaños, 2007; Todo esto para qué, 2010 y Big Brother, 213.

En 2005 ganó el Premio Orange de ficción por la novela que tenemos entre manos y que era la séptima que publicaba. El libro creó mucha controversia, y consiguió su éxito a través del boca a boca. La novela ha sido llevada a la gran pantalla en 2011, dirigiendo la película Lynne Ramsay.

En julio del 2005  Shriver empezó a escribir artículos para el diario inglés The Guardian, en los que comparte sus opiniones respecto a la forma de ver la maternidad en las culturas y sociedades occidentales, la estrechez de miras de las autoridades del gobierno británico y la importancia de las bibliotecas (planea dejar en herencia su librería al Belsfast Library Board de cuyas bibliotecas sacó tanto provecho cuando vivió en Irlanda del Norte).

 

El mar

Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea. Las aguas de la bahía, toda la mañana bajo un cielo lechoso, habían crecido y crecido, alcanzando alturas inusitadas, las pequeñas olas inundaban una arena reseca que durante años no había conocido otra humedad que la lluvia y lamían las mismísimas bases de las dunas.

John Banville es el autor de esta frase con al que da comienzo a un relato intimista y emotivo sobre las pérdidas. Las que Max Morden, el narrador de esta historia, nos va contando.  La perdida de la persona con la que desarrolló su vida adulta, su esposa, la perdida de su juventud y también la de sus anhelos e ilusiones. Con el fallecimiento de Anna,  murieron también los deseos de alcanzar horizontes posibles que ahora no tienen sentido.

Sumido en este estado Max se retira a un pueblo costero. Un lugar en donde en otro tiempo fue feliz, donde en su niñez y adolescencia vivió momentos que tendrían una importancia capital en su vida. Donde, de alguna manera, recibió su educación sentimental.

Su voluntario retiro tiene un propósito, hacer memoria de un lejano verano en que conoció a la familia Grace. Como a través de sus componentes descubrió el deseo, el sexo y la muerte. Al tiempo también quiere recordar la larga enfermedad de  Anna y como tuvieron que enfrentarse a  su inexorable fallecimiento. Igualmente  luchar con sus propios fantasmas, en especial los recuerdos de los gemelos Grace, de su niñera y de su propia madre y a través de todas estas reflexiones descubrir  la forma de enfrentarse a la soledad, a ese nuevo estado en  que se encuentra, al dolor de las pérdidas.

Como es normal en las narraciones de este autor, su prosa nos hace imaginar con mucha veracidad  los lugares donde la acción transcurre. Es una prosa profunda y al tiempo fluida y realista. Se atreve incluso a describirnos como son los olores; a él le gusta el  olor barroso del pelo de las mujeres cuando reclama un lavado, si bien nada como el que emanaba su mujer, un olor animal, para mi la fragancia a estofado de la vida misma, y que el perfume más fuerte no podía disimular, fue lo primero que me atrajo de ella. Su hija en cambio no huele a nada, lo que era lógico ya que en otro momento confiesa que ella no se parecía en nada a su madre.

El refugiarse en el pasado tiene el inconveniente que los recuerdos de alguna forma tienden a amoldarse con nuestros deseos. Sin duda todo lo que nos sucede nos forma y nos ayuda a descubrir como realmente somos más allá de como nos imaginamos a nosotros mismos.

Hay una trama, con un final que para un lector avispado no sera tan sorprendente. Pero en resumen de lo que trata es de la eterna simbiosis de Eros y Tánatos, de la vida y la muerte, de nuestro desarrollo humano lleno de recuerdos, sentimientos, éxitos y fracasos. De la vida en toda su expresión.

Pese a lo intenso del relato, la belleza del mismo hace que no dejemos de leer lo que nos narra y nos entreguemos a la historia de forma total. Las frases largas que conforman la narración pueden hacernos pensar en su abandono, pero su atractivo nos lleva a seguir leyendo y a interesarnos más en los sentimientos y momentos que expresan.

Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.
Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.
Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.
Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.
En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, a la que han seguido otras cuatro novelas negras.
Sobre su desdoblamiento como escritor ha dicho: “El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Banville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer después de haber escrito mil palabras, tal vez 2000, y disfrutar con ello. Es increíble descubrir como otro tipo puede vivir tu vida, usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar…. . Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca y ahora también por la de Black“.
Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.
Está en posesión de numerosos premios y distinciones. Este año 2014 le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

 

 

 

 

 

Sangre de barro

Comenzamos el nuevo curso 2014/2015. Esperamos que sea tan fructífero y agradable como han sido la mayoría de los anteriores. Una alegría volver a estar juntos.

Esta es la primera novela de la autora Maribel Medina, si bien tiene en su haber una serie de cuentos infantiles publicados. Escoge un tema que siempre está de actualidad, el dopaje en el mundo de la alta competición deportiva. Algo contra lo que luchan diversos organismos federativos internacionales a los que debemos sumar estamentos policiales, tanto de las diversas naciones como a nivel global, caso Interpol.

Es este estamento el que se involucra en el desarrollo de la trama a través de uno de sus agentes, Thomas Connors. Este, destinado en Francia, concretamente en Lyon, recibe la llamada de una antigua novia pidiéndole que se haga cargo del cadáver de su hija muerta en el centro de alto rendimiento de la localidad suiza de Les Diablerets. Accede y se desplaza a la también localidad helvética de Chablais, donde la doctora forense Laura Terraux le ha practicado la autopsia.

En la charla con la citada doctora esta pone en su conocimiento que la muerte de Úna Kovalenko, nombre de la joven fallecida, no es la única ocurrida en dicho centro en los últimos tiempos. De hecho otros cinco deportistas han fallecido de forma similar, muerte súbita. Los análisis practicados no aclaran las causas ni detectan sustancia alguna que pudiese influir en el óbito, pero a la doctora Terraux no deja de extrañarle el elevado número de defunciones, todas procedentes del mismo lugar y en un relativamente corto periodo de tiempo.

Al no encontrar en dichos sucesos nada anormal la policía no estima necesario abrir investigación alguna y archiva los casos considerándolos muertes naturales. Thomas también se extraña de estos sucesos pero no puede hacer nada. Quedan en que si ocurre otra muerte de circunstancias similares entonces él solicitaría permiso para indagar y descubrir las causas reales de dichos sucesos. Señalar que el trabajo del agente en Lyon es totalmente administrativo y de relaciones públicas, si bien en el pasado había trabajado en el FBI como criminólogo.

Como es natural un nuevo fallecimientos en circunstancias similares se produce y partir de aquí comienzan las pesquisas  que nos llevarán a descubrir el oscuro mundo del dopaje. Un negocio que mueve cientos de millones de dolares y cuyas ramificaciones tienen un alcance desconocido para el gran publico. El deporte de alta competición es algo más que eso. Los deportistas son considerados la imagen pública del país por el que compiten y sus éxitos repercuten en la  consideración de dicho país y en la de sus dirigentes políticos. En definitiva convierten a estas personas en seres de los que dependen prestigios que nada tienen que ver con la práctica de su actividad, pero a los que ligan por intereses espurios. Es por eso que, en ocasiones,  desde muy altas esferas de la política se buscará por cualquier medio el éxito en las canchas de competición, sin interesarse en demasía por los métodos empleados para conseguir estos fines.

La novela tiene el mérito de introducirnos en  el universo de la preparación deportiva de   alta competición. Como las personas se controlan, entrenan, relacionan. Como sus sueños es llegar a lo más alto y a ello dedican todos sus esfuerzos. La obsesión de estas personas por rebajar sus marcas en segundos e incluso en décimas de segundo. Y quizás lo más importante, las duda que suscita el saber que pueden “ayudarte”. Conoces los riesgos pero, ¿que hago?. Es un drama personal que aquí está relatado con crudeza y sinceridad. El personaje de Janik cobra un especial interés para el lector ya que es en el que se centran las situaciones comentadas.

Nos cuenta también como existen otros factores que ayudan a conseguir mejores tiempos y que hasta el momento se aceptan. Bañadores que disminuyen la resistencia al agua, guantes que hacen lo mismo relativo al viento. A esto le llama dopaje tecnológico.

La novela se lee con facilidad, está bien hilvanada y los distintos escenarios en que se desarrolla no distraen el objetivo que se persigue. Si he de buscar un pero tengo que hacerlo en el interés de la autora en definir la personalidad de los personajes, principalmente el de Thomas, lo que le lleva a un exceso de descripción de sus actividades, especialmente de las lúdicas que muchas veces parecen estar ahí metidas con calzador.

El final no por esperado no deja de sorprendernos y dejarnos ese mal sabor que tiene el saber que en algunas de estas luchas, dopaje, droga, corrupción, se pueden ganar muchas batallas pero la guerra seguirá ya que los enemigos a los que las fuerzas del orden se enfrentan  cuentan con recursos prácticamente ilimitados.

Maribel Medina nació en Pamplona en 1962. Debido a la temprana muerte de su madre su educación quedó a cargo de su progenitor, un visionario que estaba convencido de que en un futuro próximo todo el mundo tendría un ordenador en su casa, lo que no es un pensamiento muy descabellado. El fallecimiento de este a una edad adolescente la hizo abandonar su sueño de estudiar astrofísica y se decidió por la carrera de geografía e historia. Más tarde trabajó como lectora de una editorial y ejerció como profesora de matemáticas e historia.

Actualmente vive en Pamplona, aunque sus ansias de viajar la han llevado por todo el mundo y ha residido, junto con su familia , en la India y Nepal. Empezó escribiendo cuentos infantiles, pero cuando la semilla de Sangre de barro, inspirada en el conocimiento del mundo del deporte profesional de su marido, un exdeportista de élite, germino en su cabeza, no pudo dejar de escribir. Desde 2011 preside la ONG Internacional Women’s Time, cuyo lema es  “Mujer + Educación =  Desarrollo

 

 

El otro nombre de Laura

Con la lectura de este libro damos comienzo al curso 2014/2015. Esperamos que sea tan gratificante como fue el anterior.

La novela comienza con una solicitud de entrevista entre dos personas que hace mucho tiempo que no se han visto. Billy Hunt solicita esa entrevista al Dr. forense Quirke. Ambos se conocieron en su época de estudiantes de medicina, si bien Billy Hunt no llegó a terminar la carrera. Pese a que no se puede decir que fuesen amigos, Quirke acepta celebrarla. En ella Billy le solicita que finja hacer la autopsia al cadáver de su mujer. Esta había aparecido muerta unos días antes y todo parece indicar que la causa fue un suicidio. A Quirke aquella petición no le parece normal, pero en virtud de una pretendida confraternidad académica accede a la petición que le hace su antiguo compañero.

Una vez delante del cadáver y después de la primera inspección visual del mismo, Quirke se salta su promesa e indaga la verdadera causa de la muerte de la mujer a quien todos llaman Laura Swan y cuyo verdadero nombre era Dreide Hunt, de soltera Dreide Ward.

A partir de ahí comienza a desarrollarse el entramado en el que se basa la historia que el autor nos cuenta, y si hemos de destacar algo de ella por encima de todo lo demás es la descripción de los distintos personajes que intervienen en su desarrollo. No todos ellos son personajes nuevos para el lector de las obras de Benjamin Black (seudónimo de John Banville). Esta es la segunda novela en que el protagonista principal es el Dr. Quirke; de hecho a lo largo de la narración se hacen referencias a otras personas que sustentaron la anterior historia, “El secreto de Christine“. Tanto el también Dr. Mal como la hija de Quirke, Phoebe, ya figuraban entonces y siguen aquí con más o menos protagonismo que en el caso de Phoebe su presencia en el entramado es importante hasta el punto de formar parte del desenlace.

Todos los personajes que el autor introduce tienen bien definida su función y perfectamente descrita su personalidad. La forma de narrar hace que nos  sea fácil imaginarnos su aspecto y por tanto que nos  parezcan amigables al margen de su función en la trama. Todo está bien orquestado para que el lector tenga ese punto de deseo que hace que la novela interese. Es posible que si se tratase de otro autor que no tuviese la sintaxis del que nos ocupa, la narración nos pudiese parecer un tanto barroca y distorsionar el seguimiento de los hechos que describe. No es el caso, Benjamin Blakc, (Banville) es un maestro en construir literariamente el mundo en que quiere que sintamos lo que nos relata. Estamos en los años 50, en Dublín, en una Irlanda tradicionalista y católica y en la que, al parecer, no todo es tan justo y honrado como esa sociedad parece. Ya en la citada novela anterior denunciaba la hipocresía de aquella sociedad. En esta abunda en ello si bien de forma más sutil. En esa sociedad se dan casos de chantaje, drogas, alcoholismo, sexo, corrupción y búsqueda de paraísos artificiales que llenen la anodina vida de muchas respetable personas.

El epílogo de la novela nos indica que habrá una tercera obra en la que el personaje de Quirke volverá a ser protagonista.

Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.
Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.
Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.
Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.
En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, a la que han seguido otras cuatro novelas negras.
Sobre su desdoblamiento como escritor ha dicho: “El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Banville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer después de haber escrito mil palabras, tal vez 2000, y disfrutar con ello. Es increíble descubrir como otro tipo puede vivir tu vida, usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar…. . Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca y ahora también por la de Black“.
Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.

Está en posesión de numerosos premios y distinciones.

En este año 2014 le han concedido el Premio Príncipe de Asturias de las letras

 

 

 

Antigua luz

Billy Gray era mi mejor amigo y me enamoré de su madre.

He de decir que de Jonh Banville como tal no había leído  cosa alguna hasta ahora.  Sí leí una novela de él,  “La rubia de ojos negros”, escrita bajo el seudónimo de Benjamín Black, novela de serie negra que sinceramente me gustó. En la misma ya observé un estilo descriptivo que me llamó la atención por su versatilidad y empleo del lenguaje. En la que tenemos entre manos esta cualidad alcanza grados superlativos.

La novela es profundamente intimista. Alexander Clave, actor de teatro, ya anciano nos relata con todo lujo de detalles, de aquí mi comentario sobre su prosa, como había sido su primer amor; la madre de ese amigo que se menciona en el primer párrafo. Nos lleva de la mano a aquellos años, a aquellos sitios que sirvieron de cobijo al mencionado idilio. Nos hace vislumbrar como eran, que ambiente, cosas, naturaleza rodeaban sus encuentros con la Sra. Gray, como era ella, su carácter, su vida cotidiana. Sus encuentros amorosos descritos al detalle sin necesidad de emplear palabras escabrosas. Y todo esto mezclado con su propia vida, con sus reflexiones  y actos de chico adolescente que vive un amor adulto, sin darse cuenta que lo que él considera así no es más que una pasión, un ir a ninguna parte, algo que más tarde o temprano tendrá que terminar y dejará una profunda herida, como así sucede.

Al ser algo recordado años después es normal que la memoria distorsione la realidad y añada o quite hechos que no fueron o sí  fueron. Es algo que tendrá su importancia en el final de la historia, a mi modo de ver muy logrado.

El desarrollo de la trama no es lineal. Alex, así se hace llamar, evoca su pasado juvenil a la vez que nos cuenta otro pasado más reciente, ya adulto, casado y padre, junto con su actual situación, la de un actor de teatro cuasi jubilado que tiene la amargura de haber perdido a una hija y de no sentirse feliz en su matrimonio.

Un hecho singular contribuirá a que su vida tenga nuevos horizontes. Un productor cinematográfico cuenta con él para el rodaje de una película sobre la vida de un personaje recientemente fallecido. Su compañera en la ficción será una joven y popular actriz con la que intimará y con la que vivirá unos momentos trágicos. El encuentro con la hija de la Sra. Gray, Kristti,  tantos años después, servirá para poder relativizar aquella juvenil pasión y a la vez le dará ánimos para indagar en los detalles que influyeron en la muerte de su hija y poder así librarse de la otra obsesión de su vida.

Como resumen decir que la novela con las dificultades comentadas sobre la forma en que está escrita y pese a que en ocasiones nos puede parecer repetitiva, mantiene el interés de la trama hasta el final. Recomiendo un diccionario a mano ya que la riqueza del lenguaje hace que en ocasiones se utilicen palabras que requieren su uso. Al menos a mi me pasó.

Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.

Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en  una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus,  lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.

Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.

Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de la revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker  y El mar (2005)  que gano el preciado galardón.

Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.

En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, a la que han seguido otras cuatro novelas negras.

Sobre su desdoblamiento como escritor ha dicho: “El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Bamville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer después de haber escrito mil palabras, tal vez 2000, y disfrutar con ello. Es increíble  descubrir como otro tipo puede vivir tu vida, usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar…. . Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca y ahora también por la de Black”.

Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.

Está en posesión de numerosos premios y distinciones.

En este año 2014 le han concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras

Despedida de curso con poesías

Ayer, 17 de Junio, el Club del Forum de la mañana dio por finalizado el curso 2013/2014. No había libro alguno que leer ya que habíamos dado fin a “El Grupo” la semana anterior, así que acordamos dedicar la jornada a la Poesía, esa forma de expresar las emociones que a pocos deja indiferente. Es un género que si te engancha hace aflorar lo más hermoso que puede haber en el alma de una persona.

Los doce componentes que asistimos a la reunión leímos los versos que personalmente elegimos y que compusieron un rico mosaico de motivos y estilos. Estos fueron los poemas leídos:

Caminito de Santiago de Miguel de Unamuno

El mar, la mar de Rafael Alberti

O pan de centeo de Manuel María

Pranto pola Terra Cha de Manuel María

Unha vez tiven un cravo de Rosalia de Castro

Yo voy soñando caminos de Antonio Machado

O medo de Celso Emilio Ferreiro

Poema de la despedida de  Jose Angel Buesa

Golondrina peregrina de Miguel de Unamuno

Que altos los balcones de mi casa de Rafael Alberti

Ya no será de Idea Vilariño

Nai de Celso Emilio Ferreiro

Cantiga do neno na tenda de Federico García Lorca

Se deja de querer de José Angel Buesa

Poema 20 de Pablo Neruda

¡Pra a Habana! de Rosalía de Castro

Itaca de Constantino P. Cavafis

El Dios ibero de Antonio Machado

Voltou de servir na vila de Enrique Chao Espina

Los participantes asumieron repetir jornadas como esta a lo largo del próximo curso. Quedamos en hacerlo de manera trimestral, aprovechando eventos como Navidad, Carnavales, Semana Santa y el fin del curso.

Una muy buena reunión para dar fin al curso y esperar al próximo mes de Septiembre en que daremos comienzo al nuevo. Contamos hacerlo el día 23 leyendo “Los platos más picantes de la cocina tártara”. El libro estará disponible en la biblioteca desde los primeros días de dicho mes.

Feliz verano a todos.