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A la sombra del árbol violeta
Publicado por: Enrique
¿Como podría el mundo seguir girando si cada niño tuviese que cargar con los pecados de su padre?
La novela de Sahar Delijani que nos disponemos a leer está basada en hechos sucedidos en Irán desde la implantación de la República Islámica hasta nuestros días. Lo que nos cuenta, en tercera persona, son sus vivencias y las de aquellos que la precedieron y que le relataron lo que significó para ellos la implantación de la Ley Islámica en el diario vivir de aquellos que con la caída del Sha esperaban alcanzar una vida mejor, sin represiones, con mayor libertad y sin corruptelas ni censura. Una vida más plena.
No fue así. Decenas de miles de personas fueron encarceladas y sometidas a un régimen penitenciario sin garantía alguna. Miles de ellas murieron en prisión, bien por las insalubres condiciones de las mismas, bien por ser condenados a la pena capital en juicios sumarísimos. Al mismo tiempo muchas de aquellas mujeres detenidas dieron a luz en la cárcel, Una de las niñas que nació en ese tiempo es la escritora de este relato. Lo que narra tiene por tanto mucho de autobiográfico.
Todos los personajes que aparecen en la historia tienen el nexo común de haber sufrido de alguna forma la persecución del régimen y al tiempo tener un lugar común a donde ir, donde reunirse, un patio al que le dá sombra un frondoso jacarandá, el árbol violeta que da título a esta historia. Por ese patio corretean Neda, Omid, Sheida desde su niñez a su juventud. También Dante y Forugh. Todos bajo el cuidado de Maman Zinat y Khalet Leila, las personas que dedican todo su esfuerzo a conseguir que los niños citados se sientan protegidos y cuidados.
Todo lo escrito rebosa poesía, ternura, esperanza. Pocas veces el inicio de un relato alcanza la emoción, tensión y dulzura como lo que se narra en las primeras páginas de esta novela; al menos así lo he sentido, al leer la descripción de como fue el nacimiento de Neda. El traslado de su madre con los inicios del parto desde la cárcel de Evin a un hospital para que pueda dar a luz con alguna garantía. El desinterés de las personas encargadas de dicho traslado, más preocupadas de sus propios deseos que del buen fin de la encomienda. La forma en que tratan a la madre una vez producido éste, en fin. Es algo que como antes expresé, emociona y aungustia. Y así encontramos muchas más hisotorias, todas de una intimidad extrema, todas encaminadas a poner de manifiesto los sufrimientos de aquellos que las padecieron y de hacernos sentir que no podemos quedar al margen de lo que nos cuentan.
Narra los nacimientos y también los desarrollos infantiles y jueveniles de los personajes y por último sus vidas adultas, dentro y fuera de Irán. Narra como aquellos hijos de los que se opusieron a Jomeini al principio de los años 80 del pasado siglo también lo hicieron años más tarde, durante la revolución verde, ya en la primera decena del siglo XXI.
Y si somos sinceros lo que nos dice no es algo que nos suene a nuevo. Muchas otras naciones han vivido hechos parecidos a los que aquí se describen. Detenciones, torturas, muertes conocidas o no. El pasado siglo ha estado lleno de historias parecidas o iguales a las que aquí se cuenta. Lo que a mi parecer hace especial esta novela es la habilidad de su autora para describirlas. Es la manera en que percibimos lo que pasó, la manera que tiene para que nos impliquemos en lo que nos dice, para que lo sintamos como propio. Sinceramente y pese a que en ocasiones y debido al juego que hace de los tiempos -pasado y presente- que nos obliga a una lectura minuciosa, la trama nos atrae y ansiamos conocer el desenlace de las situaciones que plantea. Estos desenlaces están bien expuestos y los encontramos lógicos y razonables, incluso similares a casos que cada uno desde su experienza puede conocer de primera mano.
Sahar Delijani hace decir a uno de sus personajes “todos llevamos un árbol dentro, encontrarlo es cuestión de tiempo”. El árbol que nos dará cobijo y que ayudará también a econtrarnos a nosotros mismos, a superar nuestras propias consideraciones y aprensiones.
Nació en la Prisión de Evin, sita en Teherán, en 1983 mientras sus progenitores permanecian detenidos como consecuencia de sus actividades políticas contrarias al régimen instaurado por el Ayatolá Jomeini. Doce años despúes se trasladó con su familia a California. Allí estudió Literatura Comparada y tras publicar sus primeros relatos en revistas especializadas empezó a gestar la idea de la novela que nos ocupa, publicada en 27 países. “El libro está inspirado en mi propia familia, sobre todo en los primeros capítulos, cuando se habla de la década de los 80 y de la Prisión de Evin. Mis padres y mis tíos fueron activistas políticos antes y durante la Revolución. Eran seculares, no islamistas, querian convertir a Irán en una república moderna. Cuando el país se convirtió en una teocracia se dieron cuenta de que no era lo que ellos esperaban e incrementaron su activismo político. El régimen llevó a cabo arrestos políticos en masa en 1983″.







