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Cinco interminables horas

Qué dicir se tes que resumir toda unha vida en cinco horas? qué, se ademais, tes que facelo a xeito de despedida, de crítica e de auto de contrición? se tes unicamente cinco horas para despedirte do home morte e facer un respaso de todos os erros agochados nunha vida compartida, se tes o tempo xusto para botar de menos e de máis, para recriminar sen interrupcións de diálogo, sen rancor nos acenos de quen escoita? son abondas ou se cadra sobran, as cinco horas, para facer este repaso, agocharse na excusa, para reinterpretar, para envorcar sentimentos e abandonar ao ser que marcha para sempre limpo de culpas?

Cinco horas son as que pasa Carmen (Menchu), velando o corpo do seu home Mario, lonxe de olladas e ouvidos indiscretos, libre para facer o repaso de todo o vivido e poñer a razón na subxectividade que filtra cada momento.

Admitía Delibes (Valladolid, 1921) que primeiro quixo que Mario fose quen contara a vida de Mario, pensador e intelectual de esquerdas na postguerra, ateo e libre, profesor e escritor, condutor de bicicleta e prófugo dos convencionalismos. Pero, prevendo os ataques da censura franquista, decidiu filtrar esta vida a través dos ollos de Carmen, muller intolerante, das dereitas de mantilla e rosario, de machismo e qué dirán, de apariencias e visitas de té co maimiño esticado.

Burlar esta censura foi a máis intelixente das medidas para burlar tamén as consabidas estruturas narrativas, ofrecéndonos unha historia in media res, que acontece na mesma noite en que se vela o cadáver do desaparecido Mario e a viúva debe despedirse, chorar e desafogarse mentres acompaña ao home pola derradeira noite que pasarán xuntos. As ditas horas comezarán sendo un revivir de historias compartidas e rematarán por ir inzándose de reproches e disconformidades, atribucións de culpa e desencanto. Dous estremos que nunca chegaron a tocarse anímicamente: el libre e frustrado por non acadar a realidade desa liberdade e máis frustrado aínda pola incomprensión familiar, ela intolerante, ríxida e subida aos tópicos de clase e bando. El escritor de utopías, ela rezadora de salmodias en latín. El querendo facer xustizas, ela mantendo a xustiza manida da caste e dos apelidos rancios, o dar cunha man e ofrecer a outra para bicar. Os dous inmersos nunha espiral desolada de incomprensión mútua e desintere polo do outro.

Un retrato, aínda hoxe, fiel das dúas Españas. Difícil de imaxinar cómo tería sido Cinco horas con Mario se Mario se contase a si mesmo.

 

O que non te mata faite máis forte

Dicía tal, Nietzsche. E pódese concluir en tal, tamén, trala lectura de La ciudad y los perros. A experiencia persoal de Vargas Llosa (Arequipa-Perú, 1936) na escola militar Leoncio Prado na década dos cincuenta, tradúcese nunha serie de personaxes que encarnan todas as posibles versións nas que se parte un ser humano sometido á crueldade, á disciplina absoluta, á submisión. Ou morre -incluso físicamente- ou medra.

Os perros, cadetes de primeiro ano da escola, son estudantes de formación regulada e vítimas da disciplina militar disposta polas regras da institución e, ademais, dispostos dentro dunha xerarquía baseada nun estractamento social (serranos, negros, cholos, chalacos), os propios rapaces organízanse nunha microsociedade interna que funciona a través de castigos, recompensas e novatadas dentro das “cuadras” nas que habitan. Se sobre estas cuadras son os militares-profesores os que aplican a educación e a corrección, os propios alumnos autodeterminan os comportamentos internos, afondando aínda máis na diferenza e na cuestión racial e de idade como excusa para impoñer un réxime case de terror.

No interior do medo xorde o círculo, un grupo de rapaces que unidos tratan de diferenciarse dos demais, protexéndose e creando un comercio clandestino de trafego de exames, tabaco, bebida e privilexios que os fortalece e retroalimenta, facéndoos máis fortes. Todos os que están fóra deste círculo son susceptibles de violencia e medo.

O Jaguar, líder carismático do círculo, conta cos apoios doutros personaxes como o serrano Cava, o Boa ou o Poeta, todos narradores desde o seu recanto da historia, que van dispoñendo os ganduxos da trama, facéndoa multidimensional, trabada pola subxectividade que parte do anonimato de cada voz e que conta co atractivo de ir despexando hipóteses, como se dunha ecuación se tratara.

O principal destes enigmas é a manos de quen se produce a morte do Esclavo, testemuña clave do roubo das preguntas dun exame, punto inicial e principal da obra, e que supón a aparición do antagonista de o Jaguar, as dúas forzas, ou a supervivencia e a supresión, baseándonos na frase nietzscheana. A inocencia ou a culpabilidade, a busca por parte dos profesores dunha fuxida da responsabilidade e a vinganza por parte dos cadetes, incorporan a desconfianza a cada unha das situacións.

E que queda do individuo cando se eslúen os seus límites a base de berros, golpes, agochos, desdobramentos? a identidade, a procedencia, a sexualidad, todo vai caendo inservible como os cabelos cortados, a roupa da casa, todo igualado e controlado polo uniforme e a disciplina.

Casa de Muñecas – Hedda Glaber

CASA DE MUÑECAS

Vamos a leer una obra estrenada en 1879. Es un clásico del teatro y de la literatura universal. En muchas escuelas y universidades es una lectura obligatoria. ¿El motivo?. Trata uno de los grandes temas de todas las sociedades, la familia. Su estructura, su composición y jerarquía, su fundamento como base de la sociedad. Desde el momento de su estreno se convirtió en un auténtico escándalo literario, ya que como tal se considera el Teatro.

Lo que su autor trata es la sumisión de la mujer, aquí representada por Nora, a la autoridad total de su padre y de su marido. A los deseos de ésta de salir de ese círculo, en el que se la consideraba una propiedad y no una persona.

La obra levantó ampollas. La polémica fue aún más furiosa debido a la inconfesada sospecha de que lo que en ella se cuenta y visualiza era verdad. Ibsen no trata en ningún momento del adulterio, tema constante en el teatro de bulevar desde el drama a la farsa. Lo que hace Ibsen es mostrar la verdad frente al sacrosanto edificio construido por la tradición, las convenciones y los intereses sociales. Todo el teatro de Ibsen se funda en dos principios: la verdad y la libertadlas verdaderas columnas de la sociedad“.

HEDDA GABLER

Es otro drama incluido en el tomo. Narra la historia de una mujer orgullosa, hija de un prestigioso general. Busca sin éxito la felicidad y la dicha que iluminen su vida. Por conveniencia se casa con Jorge Tesman aunque su verdadero amor es Eilert Lodvorg, a quien ella al rechazarlo hace que él busque consuelo en el alcohol. Toda la obra es una lucha de la protagonista contra su propio destino. Al no poder salir victoriosa buscará en el suicidio la solución a sus problemas vitales.

Ambas obras constituyen una ruptura en el mundo teatral de su tiempo. Pese a estar escritas hace más de un siglo sus planteamientos siguen vigentes. De hecho se consideró que los personajes de las mismas, Nora y Heddar, son junto con Ana Karenina y Madame Bobary, los que sirven de inspiración a los movimientos feministas que nacieron al final del siglo XIX y que han tenido tanta importancia en el pasado siglo XX y en este inicio del XXI.

Decía Ibsen que para comprender su teatro hay que conocer como era la sociedad noruega de aquel momento. Una sociedad que habitaba un país hermoso pero al mismo tiempo con una climatología muy dura que lo condiciona. Largos inviernos donde apenas hay horas de luz. Añorando el sol y lo que representa, días más largos y en consecuencia la posibilidad de relacionarse con otras personas de manera continuada. Porque este es otro de los problemas, las relaciones sociales. La mayor parte de la población, sobre todo en el norte, vive en granjas muy separadas unas de otras. Esto hace que se sepa muy poco de  los vecinos lo que lleva a preocuparse unicamente de  los propios problemas. La gente así se hace introvertida y seria. Cavilan constantemente sobre si mismos y esto les hace dudar y en ocasiones perder el ánimo. Es lógico que consideren que aquellos pilares sobre los que se asienta la  sociedad no deban presentar grietas. Uno de esos pilares, sin duda el más importante, es la familia concebida como una inmutable pirámide jerárquica. Con sus obras Ibsen remueve esos cimientos y provoca el escándalo que le acompañó siempre.

Henrik Ibsen fue un dramaturgo y poeta noruego. Nació en 1828 en Skien, pequeña localidad al sur de Noruega y murió en Mayo de 1906 en Cristianía, actual Oslo. Esta considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. La vigencia de sus planteamientos tienen reflejo en el hecho de que sea uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad.

Debido a la ruina del negocio de su padre la familia tuvo que trasladarse a una granja en las afueras de Gjerpen, única propiedad que su progenitor logra salvar de la quiebra. Henrik tiene 8 años. Diariamente recorrerá 5 kilómetros para asistir a la escuela. Todo ésto influye para que se convierta en un niño introvertido y solitario.

En 1842 regresan a Skien y Henrik con 14 años ingresa en un colegio religioso. Sin embargo años después, ya en su edad madura, se declaraba ateo. En este colegio permanecerá hasta los 16 años en que por necesidades económicas se traslada a Grimstad para trabajar como auxiliar de farmacia. Durante su estancia en esta localidad apenas se relaciona, acentuando su carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza a estudiar medicina, carrera que nunca acabará. Al tiempo comienza a interesarse por la literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas.

En 1850 se traslada a Cristianía donde vuelve a retomar sus estudios. Pese a que su situación económica no es buena decide vivir de sus obras. No lo tiene fácil. Publica Catilina bajo el  seudónimo de Brynjolf Bejarme que es mal acogida y no consigue que se represente. Colabora con el periódico de la Sociedad de Estudiantes Samfumdsbladet y con la revista satírica y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristiania Theater.

1852 será un año importante en su vida. Se traslada a Bergen donde ha conseguido ser nombrado ayudante de dirección en el recientemente establecido Det norske Theatre, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrena cuatro obras en dicho teatro, La noche de San Juan, una nueva versión de La tumba del guerrero (la primera versión la había escrito durante su estancia en Grimstad), La señora Inga de Ostraad y La fiesta en Solhaug. Es en esta ciudad donde conoce a la que será su mujer, Susanna Thoresen, hija de un clérigo protestante, con la que contrae matrimonio en 1858. Un año antes había realizado viajes de estudio a Dresden y Copenhague.

En 1864 abandona Noruega y se traslada a Roma donde un año después se reunirá con su familia. Ibsen consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía y comenzó un exilio de 27 años. En Roma residirá 4 años.

En 1868 se traslada a Alemania, primero a Dresden y después a Munich. Para entonces ya es un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representan en diversos países de Europa. Viaja a Egipto invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez (1869). En 1878 vuelve a Roma donde residirá durante 7 años. En todo este tiempo de exilio voluntario es cuando escribe su principal obra dramática, sus dramas realistas y simbolistas.

En 1891 regresa a Noruega. Tiene 63 años. En 1895 fija su residencia en Cristianía. Esta ciudad junto con Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas), celebran solemnemente el septuagésimo aniversario de Ibsen. Posteriormente sufre diversos ataques de apoplejía que van minando su salud hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico. Muere en 1906 a los 78 años de edad.

La extensa obra de Henrik Ibsen se puede dividir en tres etapas. La primera es romántica y recoge la tradición y el floclore noruego. Aún así en esta etapa representa lo que él consideraba defectos del carácter noruego.

La segunda sería la del llamado realismo socio-crítico. En ella se interesa por los problemas sociales de su tiempo y los convierte en tema de debate. Los estrenos de sus obras se dieron lugar a grandes polémica y escándalos. Ibsen en esta etapa cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa.

La tercera etapa se caracteriza por un teatro cargado de simbolismo. Predomina en ella un sentido metafórico.

Un defensor de toda su obra fue el Nobel Bernard Shaw. De su teatro diría que es el exponente de la obra bien hecha. Sus argumentos son creíbles y sus personajes reales, por los que al espectador le cuesta poco identificarse con ellos.

Su obra tuvo una influencia en otros autores de su tiempo como Chejov o Strindberg. El teatro del siglo XX está en deuda con el y sus obras no han perdido vigencia como lo demuestra el que sigan representándose en estos momentos.

A cándida Felicidade

Un alma de Deus, ou máis ben Un corazón sinxelo, título que lle acae mellor á tradución do francés de Un coeur simple, conto curto de Gustave Flaubert, supón o contrapunto perfecto da outra heroína literaria creada polo autor: Madame Bovary.

Nesta ocasión non se trata de facer unha lectura ao uso dunha publicación que, falta de corpo (non pasa das cen páxinas), ofrece mil pousos e ecos, horas de preguntas e respostas alternativas, polo que resulta interesante saber qué intentaba facer o autor, vinte anos máis tarde de presentarnos a figura de Emma Bovary. Se en 1857 crea a total protagonista, a muller sobre a que recae a historia toda de adulterio, abulia e ambición que dá sensos de antiheroicidade a Madame Bovary, en 1877, no volume titulado Tres contos, Flaubert danos a figura de Felicité, unha serva total, a falta de ambición e, ao mesmo tempo, o protagonismo feminino absoluto de novo.

Neses intres en que aínda aboia a sombra dos conflitos legais que supuxo a publicación dunha novela baseada nun personaxe feminino de “escasos valores morais”, Felicité supón unha reacción de submisión ante as críticas recibidas, polo que se busca un carácter modelo: a criada sinxela, moral, relixiosa, pulcra e case bovina no seu comportamento, inmóbil ante a mala sorte e sen propoñer escollas ao destino, en fin, conforme. Se Emma Bovary supuña unha loita contracorrente dentro da súa propia vida, por non afogar no convencional, Felicité déixase arrastrar xusto cara ao contrario, e gostosamente feliz de poder servir, case que fachendosa da diferenza de clase,o que a leva a ser vista como un cúmulo de renuncias. Xustamente todo o contrario da Bovary, que non se resignaba a non vivir as vidas que soñara, as que lera…

Unha pregunta é clara: qué pretendía o autor creando, cunha diferencia de vinte anos, dúas heroínas tan enfrontadas, dous caracteres totalmente opostos? Pódese pensar que foi vencido pola crítica que o tachou de amoral, de proclive ao adulterio feminino e a dar azas aos soños das mulleres, e aquí trata, con este corazón sinxelo, de remediar esa imaxe de promiscuidade, de amoralidade e de falta de remorsos, na figura de Felicité, cuxa única aspiración é coidar dos seus e pasar desapercibida.

Pero o corazón simple non é tal; agocha o mesmo compoñente crítico cara á burguesía e os seus vezos que agochaba vinte anos antes Madame Bovary. A amabilidade, a falta de tacha da criada, a súa estrita moralidade, contrastan coa crueldade e o egoísmo que recibe a cambio. As súas perdas e renuncias non se compensan con nada, nada vai alegrar a vida triste de Felicité, agás un loro.

O famoso loro de Flaubert (que serviu ao británico Julian Barnes para ficcionar a biografía do novelista francés dunha maneira esaxeradamente inexacta e divertidísima) é un elemento preciso e imprescindible para causar un efecto exactamente idéntico ao de Madame Bovary: o escándalo. Se no ano 1857 a sociedade francesa levou a man á boca aberta antes as desinhibicións de Emma, que non faría cando unha criada vella e relixiosa crea un altar de fervorosa piedade arredor dun loro disecado na procesión do Corpus Christi? Mais se cadra, Flaubert xa aprendera de antigas reprimendas de público e autoridades civís, e o ataque contra a falsidade das crenzas queda borrado pola fervente relixiosidade de Felicité, o destape moral da aristocracia vélase ante a defensa que fai a criada e a submisión aos seus donos, e os desvaríos dunha pobre vella no seu último momento, querendo ver na figura do loro Lulú a pomba da Santísima Trinidade, só foron vistos así, como desvaríos da doce, pobre e submisa Felicité.

Divorcio en Buda

La historia se enmarca en el Budapest de entreguerras. Los tres principales personajes de la misma, Kristóf Kömives, Imre Greiner y Anna Fazekas viven inmersos en aquella sociedad. Hungría es una nación independiente después de haber pertenecido durante siglos al Imperio Austro-Húngaro y ello ha conllevado un sinfín de cambios en los comportamientos sociales. Todo lo que parecía inmutable se ha desmoronado y nuevas formas de vida y costumbres se desarrollan en lo publico y privado.

Kristóf Kömives es juez en Budapest. Es un hombre de ideas tradicionales, ideas que entiende debe defender por encima de todo dentro del respecto a la legalidad vigente y que en él, debido a su puesto, es una exigencia. Se esfuerza por que su imagen sea acorde con su profesión y confía en que algún día podrá emular profesionalmente a su padre, juez también, del que algunos dicen que marcó una época en el desempeño de su cargo.

Imre Greiner es médico. Es de origen humilde. Su vida ha sido una lucha para conquistar un lugar entre la burguesía de su ciudad. Ambos, Imre y Kristóf se conocen de su época universitaria, si bien no se puede decir que hayan sido amigos.

Anna Fazekas es una mujer de clase acomodada. En la actualidad está casada con Imre. Conoce también a Kristóf con quien coincidía en actos sociales y en la práctica del tenis, deporte que ambos practicaban.

Estos son los perfiles de los principales personajes. Hace ya muchos años que sus vidas no se cruzan, por lo que significa una sorpresa para nuestro Juez el que llegue a su mesa de trabajo un expediente de divorcio en el que figuren los otros dos actores del drama, Imre y Anna. Ambos se han casado y Anna desea la separación aduciendo “abandono del hogar familiar” por parte de Imre. Los recuerdos de su relación con la ahora Sra. Greiner hacen retornar a su mente situaciones que creía olvidadas y que de alguna forma alteran su apacible vida burguesa.

Aún así no dejara de ser un expediente más que tramitar. De hecho piensa en citar a ambos y certificar su deseo de separación. Pero un hecho impide que el curso de los acontecimientos se desarrolle con esta normalidad. Aquella noche, la de la llegada a su despacho del expediente comentado, el Sr. Greiner se presenta en su casa con la noticia de que su esposa, Anna, se ha suicidado.

Durante esa noche Kristóf hará frente al aluvión de sentimientos encontrados que inundan su espíritu al mismo tiempo que será testigo de la confesión de Imre, que le relatará la historia de su matrimonio y sus actos por encumbrarse socialmente, entre los que está dicha boda. Kristóf escuchará todo lo que ignoraba sobre ellos y sobre todo constatará el abismo que los separa. Por un lado él, un burgués, que renunció a todo lo desconocido para defender y perpetuar los valores de la sociedad en la que se crió y educó. Por el otro lado, Imre, un advenedizo que por conquistar a una mujer que por su posición le permitiría la entrada en esa sociedad, se entrego a una existencia basada en la impostura y la falsedad.

Será una conversación larga y sincera, la primera vez que ambos hablan de vivencias y sentimientos hasta ahora no compartidos con otros. Pese a lo dramático de la situación está sirve para aclarar conceptos y plantearse nuevas formas de vivir y tratarse, de remediar en lo posible los errores que hasta ese momento hubiesen cometido. El mundo vive en aquellos días momentos cruciales y es probable que los acontecimientos que están a punto de producirse no les permita rematar sus deseos de cambio, pero deben intentarlo.

Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza, cuando tuvo conocimiento de que estaba condenado  a pasar el resto de su vida en un hospital dependiendo de otros para su cuidado.

Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.

En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.

Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.

A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.

No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.

Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como El ultimo encuentro, La herencia de Eszter, La mujer justa o la novela que ahora leemos,  Divorcio en Buda. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).

Cando os solitarios se xuntan

O pouso da historia é ben sinxelo: todos estamos terriblemente sós neste mundo. O individuo nace e marcha só; polo camiño ramifícase a través de familiares e amigos, pero a historia de cada un resúmese a base de monólogos.

Anna Gavalda (Boullogne-Billancourt, 1970) é rotunda ao titular o seu sexto libro como Xuntos, nada máis, coa finalidade de contar catro historias que ao lector lle serán cercanas e máis que reais, para xuntalas e nada máis – c´est tout-. Catro individuos amasados nos sentimentos de fracaso, frustración e resignación, van entrecruzando as súas vidas até acompasar os ritmos e dirixirse cara a un destino común, a través da solidariedade entre Frank, Camille, Philibert e Paulette.

 Nada teñen en común unha artista plástica agochada tras o seu traballo como señora da limpeza, cun cociñeiro queimado polos seus asuntos familiares así como o seu medo ás perdas, medo que comparte coa súa avoa, a que ten que abandonar temporalmente nunha residencia de maiores mentres se recupera dun accidente, e aos que se une como contrapunto de humor e realidade inquedante a figura dun aristócrata vido a menos, último vestixio dun xeito de vida xa esquecido e que se burla con amargura dos tempos da Francia dourada e absolutista.

 Catro espazos vitais que se xuntan nun espazo real de catrocentos metros, un piso do centro de París onde todos coidarán de todos, tratarán de compoñer os anacos rotos de vidas difíciles e contrariadas, fuxidas, medos e inquedanzas.

Ás veces sostida baixo un falso teito de doutrina (o amor trunfante, a amizade que fixa os eixes sobre os que xira o planeta…), a novela sostense grazas a representar os catro puntos cardinais da vida humana: a xuventude, a vellez, a inocencia e o medo, coas relacións interpersoais como aglutinante do paso dunha a outra idade. Representando cada quen un papel que asume reaccións negativas como a fuxida cara ao propio interior, a desconfianza, o illamento, desde o momento en que os catro comezan a interactuar chegan a darse accións positivas -ás veces demasiado forzadas e previsibles, sen contar coa verdadeira natureza do ser humano, no da personaxe de ficción-, que crean lazos, que van xuntando, nada máis, a aqueles catro seres feridos que comezan a cicatrizar en común as súas feridas vitais.

El último encuentro

Al mismo tiempo, más allá de las mujeres, de los distintos papeles, más allá del mundo, se vislumbraba un sentimiento más fuerte que ningún otro. Un sentimiento que tan sólo los hombres conocen. Se llama amistad.”

De eso fundamentalmente trata la novela que tenemos entre manos. De la amistad entre los dos principales protagonistas, Kònrad y Henrik.

El último encuentro es una novela corta. El tema central es el reencuentro de estos dos amigos después de 41 años de separación tanto física como intelectual. Está ambientada en el Imperio Austro-Hungaro, ya en decadencia. Con una prosa fácil y a la vez subyugante nos introduce en aquel tiempo, en como era  el esplendor de la familia, los bailes, las cacerías, los menús, en fin, como era lo cotidiano en aquel vivir. Sin olvidar las relaciones intimas, el amor, las ilusiones, los proyectos de futuro.

Parece que el destino ha decidido que ambos tengan una meta  común en la carrera que han elegido, o al menos, que han hecho, la militar. Pero no va a ser así. Kònrad no siente esa carrera como su vocación. Le viene impuesta por su padre, una persona honorable pero venida a menos, que hace todo tipo de sacrificios para que su hijo pueda estudiar y graduarse como oficial. Pero su espíritu artístico y delicado le lleva a renunciar a dicho rango y marcharse. Recorre Singapur y Malasia, terminando en Inglaterra, adquiriendo la nacionalidad británica. Henrik por el contrario  sigue la carrera escogida, llega a general y sus días parece que terminarán en su hacienda familiar, un pequeño castillo al pie de los Cárpatos.

El momento del reencuentro da ocasión a Márai para desarrollar todo un abanico de reflexiones sobre la naturaleza humana. Según va avanzando la conversación entre los dos, que en realidad es un largo monólogo entre uno que habla y otro que escucha y, a lo sumo, asiente o hace alguna observación, van saliendo sinuosidades del alma humana y misterios de su naturaleza. Todo bajo la exquisita corrección que la buena educación impone. Como es natural hay una mujer, mejor dicho hay más de una mujer, tres en concreto, la madre de Henrik, francesa; la nodriza que le acompaña desde su nacimiento hasta el momento presente y su esposa. Pese a estas presencias estamos hablando de un mundo totalmente masculino, militar, de valores sólidos: amistad, deber, honorabilidad. Un mundo rígido del que Kònrad quería salir y lo hizo. Primero a través de la música y el arte y después exiliándose en el Lejano Oriente. Escapa también de una culpabilidad, cuya explicación será el motivo del encuentro de los dos amigos después del tiempo transcurrido.

Son las  reflexiones del protagonista principal las que soportan todo el contenido de la novela. Y el final, al que se dirigen todas estas explicaciones, queda en el aire. Lo quiere así el autor para que sea el lector, que también como Kònrad es un oidor de todo lo que se dice, determine cual ha sido y de quien, la culpa y el pecado. En realidad esto no es lo importante. Lo importante son las reflexiones que se encadenan hasta llegar a una conclusión. El tiempo también juega su papel en todo el relato, ya que su paso ha atemperado las emociones ayudando a analizar las relaciones habidas: el amor, la amistad, el honor, la traición, la cobardía, el valor.

Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza.

Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.

En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.

Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.

A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.

No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.

Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como Divorcio en Buda, La herencia de Eszter, o la novela que ahora leemos, El último encuentro. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).

DIARIO DUN ANNUS HORRIBILIS

1664 foi o ano da grande peste que esquilmou grande parte da poboación londiniense. Precedida a catástrofe case dunha maneira esotérica e premonitoria pola pasada dun meteorito moi cerca da terra e que se puido ver desde o lugar que logo sería arrasado, a grave peste foi asumida como unha desgraza enviada como castigo, e contra a que pouco se podía facer.

Así o entendeu e deixou constancia Daniel Defoe que, aínda que moi novo (nacido en 1660), foi testemuña e sobrevivinte da vaga de mortes, polo que aporta a súa visión totalitaria, á maneira dunha relación de mortos, parroquias, andacios, remedios e medidas tomadas polas autoridades, no que el considera un DIARIO DO ANO DA PESTE pero que se separa de selo por razóns estilísticas.

Pese a constituir unha crónica fiel e pormenorizada, progresiva, que vai desde a aparición dos primeiros casos da doenza en parroquias cercanas ó que aínda hoxe é o núcleo principal de Londres, Defoe baséase en documentos reais, listados periódicos de enterramentos e actas e bandos en que se nomean especialistas médicos e se dan a coñecer medidas que poidan frear a rápida extensión da sombra da morte e da desolación que deixa ao seu paso.

Formalmente non podemos falar dunha novela; non existen personaxes -agás na historia dos tres amigos-, nin hai unha intención de ser unha reportaxe xornalística, ao non existir concreción de datos e ás veces parafraséase, retórnase a puntos que rozan a mera sucesión de anecdotas e datos sen orde concreta.

Falar de Daniel Defoe é falar de Robinson Crusoe, de Moll Flanders, pero tamén de vida picaresca, de débedas, de cartos gañados de todos os xeitos posibles, de activismo político desordeanado e de condeas públicas á picota.

É curioso pensar que o libro está escrito en plena efervescencia da Ilustración, da busca da razón que pasa por enriba das portas pechadas que impón a fe, xa que o puritanismo presbiteriano que emana dos argumentos de Defoe impregnan o DIARIO dun pouso moralizador, dunha xustificación do castigo polo crime, onde se chega a dicir que “Deus actúa a través de causas naturais”, outorgándolle ás súas palabras e á obra en si, outra nova posibilidade, a de ser tratada como unha narración histórica dentro dun sermón filosófico (máis ben relixioso) e moral.

Lonxe, moi lonxe, queda o valor de divertimento desta obra, o interese para o lector resúmese no coñecemento dunha época dura, a situación de emerxencia nun momento dado, a súa progresividade e a visión das medidas, a través do ensaio e o erro, na busca dunha fin para a situación.

Familias que abandonan as súas pertenzas e marchan sós cara ao campo. Casas pechadas e rúas enteiras desoladas por falta de habitantes ou pola terrible mortandade. Familias enteiras emparedadas nas súas casas, sen discernir os membros aínda sans dos xa morredeiros, e funcionarios posto ao servizo da vixiancia das ditas familias, contadores de mortos, espías de fuxidos, ignoradores de pregarias, auxiliares da morte.

Curioso tamén é o feito de que o autor se apropie como testemuña duns feitos reais, cos que conviviu pero desde a desmemoria que dá o contar con só catro anos de idade. Mais aínda así a historia funciona porque se basea na experiencia, porque o coñecemento construído sobre dela irradia verosimilitude e, máis alá, verdade. Defoe constrúe o seu ensaio sobre os recordos da infancia, as anecdotas escoitadas, as lecturas de tratados e documentos oficiais do suceso e tamén as conversas mantidas con supervivintes. O valor chega a través desta verdade, o que pode facer o lector é asumir cómo empregar este falso diario, se como unha xanela a un tempo e un espazo esgotados, ou como un sermón cargado de asunción do castigo, de conformismo.

El tiempo entre costuras

“La normalidad no estaba en los días que quedaron atrás: tan sólo se encontraba en aquello que la suerte nos ponía delante cada mañana. La normalidad no era más que lo que mi propia voluntad, mi compromiso y mi palabra aceptaran que fuera y, por eso, siempre estaba conmigo.”

La impresión que la novela deja es la extensión de temas que trata dentro de una simplicidad narrativa que el lector agradece. La intensidad de la historia va incrementándose conforme avanza. Al principio nos parece un tanto anodina. Pero casi sin darnos cuenta las circunstancias de la vida de la protagonista, Sira Quiroga, van cambiando y haciéndose cada vez más complejas. Al tiempo la autora, con una habilidad digna de elogio, nos va describiendo el entorno en que éstas se desarrollan, introduciendo hechos y personajes reales dentro de la ficción que compone el relato. Lo hace de manera creíble y sin distorsionar lo que de verdad pasó.

La acción se desarrolla desde un Madrid de preguerra a un Tanger internacional, en Tetuán en plena guerra civil española, nuevamente Madrid  terminada ésta y al final Lisboa. Todos estos parajes serán los escenarios en que nuestra modista, porque eso es lo que es y muy famosa, corre toda suerte de aventuras.

En este sentido la novela es un thriller. Una novela de espías y tramas, donde nadie es lo que aparenta ser. En este ajetreo apenas queda sitio para los sentimientos personales. Hay cosas que hacer y son trascendentes y a ellas hay que dedicar todo el esfuerzo posible. Pues bien, pese a ello en el comportamiento de los protagonistas tiene cabida sentimientos muy loables, amistad, bondad, auxilio, amor. Es la amistad de Sira con Rosalinda Fox. Es el auxilio y la amistad de Candelaria, la matutera. Es la bondad y amistad del inspector don Claudio, es el amor de Sira y Marcus. De esto también nos habla María Dueñas. Lo hace como algo más, dentro de la normalidad que mencionamos en las primeras líneas de este análisis.

Y es que el mundo de Sira se define bien en los párrafos iniciales. Ella hará que sea normal todo lo que le acontezca. Lo asumirá y buscará la solución adecuada. Acertará en la mayoría de las veces y también este acierto se encuadrará dentro de esa normalidad.

Son varios los personajes reales que son parte de la historia que nos ocupa. En todos los casos su presencia se hace con un total respeto a los hechos que acaecieron en su momento y en la que ellos han tenido una parte activa. Es otro de los méritos de la autora, hacer también creíbles los encuentros de la protagonista con dichas personas dentro del desarrollo de la trama.

María Dueñas nació en Puertollano, Ciudad Real, en 1964. Es doctora en Filología Inglesa y profesora titular en la Universidad de Murcia. Ha impartido docencia en universidades norteamericanas, es autora de trabajos académicos y ha participado en múltiples proyectos educativos, culturales y editoriales. Esta es su primera novela. Las últimas noticias sobre la novela indican que existe la intención de llevarla al cine.

Pantaleón y las visitadoras

“Intente al principio contar esta historia en serio. Descubrí que era imposible. Fue una experiencia liberadora, que me reveló las posibilidades del juego y el humor en la literatura”.

Esta fase aparece en la contraportada del libro escrita, como es natural, por el propio Mario Vargas Llosa.

En ella el autor ya nos da alguna pista sobre su novela. Esta basada en un hecho real pero es tan extraño que contarlo tal como sucedió, sin darle un toque de humor, de ironía y humanidad, no sería posible. Es necesario este aditamento y la magia de la literatura para poder describirlo y entenderlo.

La historia comienza cuando el recientemente ascendido capitán del ejercito peruano Pantaleón Pantoja, militar sin vicios, fiel cumplidor del deber que se le asigne, casado y sin hijos; recibe el encargo de organizar un servicio para lograr la satisfacción sexual de los hombres destinados en la Amazonía peruana; para lo cual y en el más absoluto de los secretos, deberá contratar a un grupo de mujeres que se encarguen de este menester.  A éstas se les conocerá con el nombre de “visitadoras”. Por supuesto, el Ejercito como institución debe quedar totalmente al margen, lo que obligará a nuestro personaje a no poder vestir el uniforme reglamentario ni decir cual es su profesión y rango. Vamos, que debe hacerse pasar por un simple y competente proxeneta. Su esposa, Francisca,  (Pochita), con la que todo comparte y a la que le es totalmente fiel, debe ignorar todo lo relativo a la tarea encomendada.

En principio Pantaleón se resiste ha cumplir tan peculiar orden pero sus argumentos caen en saco roto. Ello le obliga trasladarse a Iquitos, capital de dicha zona selvática mencionada y allí actuar en la más absoluta clandestinidad, aunque teniendo discretas reuniones con el enlace que se le asigna que será el interlocutor entre él y sus “clientes”. Esta organización tiene un nombre clave, Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines (SVGPFA). Los servicios de estas mujeres se llamarán “prestaciones” y deberán complacer primero a soldados y luego a rangos superiores si así son requeridas.

Según empieza a rodar el asunto se van complicando las cosas en el aspecto personal. Entre las meretrices se encuentra una mujer muy seductora, Olga Arellano, (La Brasileña) la cual se involucra con Pantaleón, llegando este a serle infiel a su esposa.

Pantaleón es un hombre que se hunde por la solidez de sus principios (Vargas Llosa)

Luego La Brasileña es asesinada por un grupo de nativos furibundos. Pantaleón se presenta en su entierro vistiendo su uniforme militar, lo hace para levantar la moral a las trabajadoras, pero al tiempo   descubre el secreto que estaba obligado a guardar. Desde ese momento los problemas aumentan. El SVGPFA recibe críticas tanto internas como externas y Pantaleón se ve en la tesitura de clausurar el servicio bajo la presión de sus superiores, ninguno de los cuales se responsabiliza de la orden que lo    instituyó.

Todo esto  hace pensar a Pantaleón que su carrera en el Ejercito ha tocado techo, pero sus superiores, quizás para descargar su mala conciencia, le envían muy lejos, al  lago Titicaca, en plenos Andes peruanos, a hacerse cargo de una guarnición enclavada en aquel lugar.

Con esta novela el autor ganó en el año 1975 el Premio Latinoamericano de Literatura.

Ha servido de base como guión cinematográfico en dos ocasiones, en 1975 y 1999. La primera vez hubo de rodarse en la República Dominicana. Fue co-dirigida por José María Gutiérrez Santos y el propio Mario Vargas Llosa, que hace un breve papel secundario representado a un mando militar . No tuvo mucho éxito y ademas fue censurada por el régimen militar que gobernaba Perú en aquel momento. Más tarde, en 1981, ya en democracia, pudo ser estrenada, si bien le censuraron una escena en la que un sacerdote castigaba a una “visitadora” por sus actos.

En 1999 vuelve a ser llevada al cine de la mano de Francisco J. Lombardi quien ya había adaptado a este arte otro libro del autor, La ciudad y los perros.

También fue adaptada al teatro por el director colombiano Jorge Alí Triana y su hija Verónica Triana. Tuvo su estreno mundial en 2009 en el Teatro Repertorio Español de Nueva York, con música del también colombiano Andrés Cabas y un elenco multi-nacional.

 

Mario Vargas Llosa, nació en Arequipa, Perú, el 28 de Marzo de 1936. Su nombre completo es Jorge Mario Pedro Vargas Llosa. Vio la luz en el seno de una familia de clase media de ascendencia mestiza y criolla. Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta. Ambos se separaron pocos mese antes de su nacimiento. Su padre volvió a casarse con una mujer de origen alemán con la que tuvo dos hijos, hermanastros del escritor, Enrique y Ernesto Vargas.

Mario vivió con su familia materna. Su abuelo era quien mantenía las necesidades económicas de su madre. Vivió en Cochabamba (Bolivia) y en Piura (Perú) donde comenzó sus estudios. Primaria en el Colegio Salesiano Don Bosco y secundaria en el Colegio San Miguel de Piura. Por aquel entonces  Mario creía que su padre había muerto ya que eso fue lo que le dijeron para ocultar el divorcio de sus progenitores.

En 1946 se traslada a Lima, donde conoce a su padre. El matrimonio  restableció su convivencia y vivieron en un barrio de clase media de la Capital. Estudia entonces en el Colegio La Salle de los    Hermanos de las Escuelas Cristianas. La relación con su padre fue siempre tortuosa, tanto por el carácter del mismo, violento en ocasiones, como por  el resentimiento que tenía hacia la familia Llosa. Otro hecho significativo de su convivencia fue la incomprensión que el tenía hacía su interés por la literatura.

A los 14 años es enviado al Colegio Militar Leoncio Prado, (Callao, Perú), un internado donde cursó 3º y 4º de educación secundaria. Allí tuvo que soportar la rígida disciplina miliar. Según su testimonio fue la época en la que más leyó y escribió. Entre sus profesores figuraba el poeta surrealista Cesar Moro, quien por un tiempo le dio clases de francés. Sus autores preferidos en dicha época fueron Victor Hugo y Alejandro Dumas.

En el verano de 1952 se produce un cambio sustancial en su vida. Aprovechando las vacaciones comienza a trabajar como ayudante en el diario limeño La Crónica. Poco después pasó a ser aprendiz  de periodista y se le encomiendan reportajes y entrevistas sobre notas locales. Al terminar el proceso vacacional no vuelve al colegio militar, se traslada a Piura y vive con su tío, cursando en dicha ciudad el último año de secundaria en el Colegio San Miguel de dicha localidad.

En 1953 Vargas Llosa ingresa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde cursa Derecho y Literatura. Participó en la política universitaria a través de Cahuide, nombre con el que se mantenía vivo el Partido Comunista a la sazón perseguido por el gobierno de Manuel A. Odría. Poco tiempo después se distanciaría del grupo y se inscribiría en el Partido Demócrata Cristiano de Héctor Cornejo Chávez. Por aquel tiempo trabaja como asistente del renombrado historiador sanmarquino Raúl Porras Barrenechea en una obra que nunca llegó a concretarse: varios tomos de una monumental historia del Perú

En 1955, con 19 años, contrajo matrimonio con Julia Urquidi, tía política por parte materna,  que era 10 años mayor. Este matrimonio causo un verdadero disgusto y rechazo en la familia, viéndose forzados a separarse durante un tiempo estando recién casados. Para poder mantener una vida en común, el joven Mario se vio obligado a realizar hasta siete trabajos simultáneos: en librerías con Porras Barrenechea , escribiendo para varios medios e incluso catalogando nombres de las lápidas del Cementerio Presbítero Matías Maestro.

Vargas Llosa comienza de verdad su carrera literaria en 1957 con la publicación de sus primeros relatos, Los Jefes y El abuelo. Al graduarse en la Universidad en 1958 fue considerado el alumno sanmarquino más distinguido en Literatura, por lo que recibió una beca para continuar sus cursos de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, ciudad a la que se traslada y desde la que en 1960 después de culminar su beca se muda a Francia con la intención de conseguir otra para estudiar allí. Recién llegado a París se entera de que su solicitud ha sido denegada. Pese a la precaria situación financiera en que se encuentran, Mario y Julia deciden quedarse en la mencionada capital, donde Vargas Llosa comienza a escribir de forma prolífica.  En 1964 Mario y Julia se divorcian. Un año después Vargas Llosa se casa con su prima Patricia Llosa, con quien tuvo tres hijos.

En 1971 bajo la dirección del profesor Alonso Zamora Vicente, obtiene un Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de Sobresaliente Cum Laude defendiendo su tesis doctoral titulada: García Márquez: lengua y estructura de su obra narrativa, luego publicada bajo el título: García Márquez: historia de un deicidio.

Sus novelas más destacadas, incluyendo la que leemos en estos momentos son:

La casa verde (1965); Conversaciones en la Catedral (1969); La mencionada García Márquez; Historia de un deicidio (1971); Pantaleón y las visitadoras (1973); La tia Julia y el escribidor (1977); La guerra del fin del mundo (1981);El pez en el agua (1993); Los cuadernos de don Rigoberto (1997):La fiesta del Chivo (2000), llevada al cine por su primo Luis Llosa; El paraíso en la otra esquina (2003); Travesuras de la niña mala (2006). Está previsto que el próximo 3 de Noviembre se publique El sueño del celta, última novela de Vargas Llosa. Versa sobre la vida de Roger Casament, cónsul británico en el Congo Belga que se dedicó a denunciar las atrocidades del régimen de Leopoldo II en el país africano.

Mario Vargas Llosa cuenta en su haber con numerosos premios anteriores al actual Nobel de Literatura. Los más destacados son: El Premio Rómulo Gallegos, (1967, por su novela La casa verde), y el Premio Cervantes (1994). A estos hay que añadir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras otorgado en 1986. Otros premios son: El Premio Nacional de Novela del Perú; el de la Paz de los libreros de Alemania; el Planeta de 1993 y el Biblioteca Breve otorgado por La ciudad y los perros.

Asimismo es miembro de la Academia Peruana de la Lengua, de la Real Academia Española y tiene numeroso títulos Doctor Honoris Causa otorgados por numerosas y prestigiosas Universidades del mundo. Ha sido condecorado por el gobierno francés con la Legión de Honor (1985) y el gobierno de Perú le concedió la condecoración Orden del Sol en el grado de Gran Cruz con Diamantes, su más alta distinción.

Ha tenido participación activa en la política de su país, decantándose por posiciones liberales y conservadoras.

Desde 1993 cuenta con la nacionalidad española sin que ello implique la renuncia a la suya de naciemiento, la peruana.