Category Archives: Libros lidos

Kafka y la muñeca viajera de Jordi Sierra i Fabra

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, continuamos con nuestras primeras lecturas, dedicadas al mundo del libro, la literatura y las librerías. En este caso, con la novela de Jordi Sierra y Fabra, “Kafka y la muñeca viajera”.

La obra

Se trata de un relato basado en una anécdota real de Kafka: en 1923 redactó unas cartas para contentar a una niña que había perdido su muñeca, fingiendo que la misma muñeca se las escribía para explicarle por qué se había marchado. El relato comienza cuando Kafka, paseando por el parque Steglitz, ve a una niña llorando: se interesa por lo que le pasa y averigua que se llama Elsi y que ha perdido a Brígida, su muñeca. Kafka se presenta como un cartero de muñecas y le asegura que, al día siguiente, le traerá una carta de Brígida.

Son muchas las novelas del autor montadas ficcionando un suceso recogido en la prensa o elaborando una trama sobre una cuestión en el candelero. Las indiscutibles cualidades de narrador y de conexión con la mente juvenil de Sierra i Fabra hacen que sus relatos tengan impacto inmediato y tirón popular, incluso aunque su calidad a veces podría ser mayor. Él mismo, cuando hace años le preguntaron por su modo de escribir, declaró: “Escribo de un tirón y ni me lo leo […]. No creo en la perfección, creo en el instinto”.

Kafka y la muñeca viajera tiene un ritmo sincopado, con numerosas frases cortas separadas por puntos y aparte, a veces para marcar el paso del tiempo, a veces para indicar preguntas que se formula Kafka, a veces para realizar una pausa o para repetir algo enfáticamente. Tal vez lo mejor de la historia sea lo bien que se recrean los posibles pensamientos del escritor cuando tiene delante a la niña llorando y cuando va viendo sus reacciones ante lo que le cuenta. Se puede pensar que seguramente la niña, ninguna niña, podría formular tan bien algunas preguntas; que probablemente Kafka no diría ciertas cosas que suenan algo forzadas; que algunas frases más poéticas podrían suprimirse y tensar más la narración, que algunos adjetivos suenan desproporcionados… Pero da igual: la historia engancha como está, el lector avanza deseando saber qué pasará, y el tirón del relato aumenta por lo que tiene de acercamiento humano a un personaje como Kafka, tan poco conocido a pesar de su fama.

El autor

© Francesc Gómez

Jordi Sierra i Fabra es un escritor y comentarista musical español que nació el 26 de julio de 1947 en Barcelona. Aunque comenzó a escribir ya con ocho años, terminó su primera novela larga, de 500 páginas, con sólo 12. Realizó estudios de aparejador mientras trabajaba durante el día en una empresa de construcción, y a partir de 1968 comenzó a publicar artículos en La Prensa de Barcelona y en el Nuevo Diario de Madrid, al tiempo que co-fundaba El Gran Musical de la Cadena Ser. A partir de 1970 abandonó sus estudios y trabajó para viajar por todo el mundo acompañando a los grandes de la música. Publicó su primer libro, “1962-72 Historia de la Música Pop”, que resultó ser un éxito comercial. Al tiempo que desarrollaba diversos oficios relacionados con el mundo de la música siguió escribiendo ficción, quedando finalista y ganando varios premios. En 1977 fundó la conocida revista Super Pop; al año siguiente quedó finalista del Premio Planeta de Novela. A partir de ahí se sucederían los premios: el Premio Ateneo de Sevilla, el Gran Angular de Literatura Juvenil, el Premio Edebé; se dedica a dar giras por España dando charlas en colegios e institutos. Varias de sus obras son adaptadas a la televisión, al cine y al teatro. En el año 2010, Sierra i Fabra supera los 400 libros escritos y nueve millones de libros vendidos en España, siendo uno de los diez autores más leídos en los centros educativos del país.

En tiempo de prodigios

La novela nos habla  de principios esenciales en la vida de las personas, el amor filial, la amistad, las mutuas ayudas, la responsabilidad, el arrepentimiento. De todo ello trata la historia que nos cuenta  Marta Rivera de la Cruz  con más o menos acierto en lo que al relato de los hechos se refiere.

Cecilia, principal personaje femenino, es una mujer de 35 años, vive en Madrid, en un 2º piso sin ascensor en una tranquila calle del barrio de Lavapies.  Es  ilustradora de cuentos infantiles. Recientemente se han producido dos hechos que le han afectado profundamente.  La pérdida de su madre y la ruptura con su pareja sentimental con la que llevaba tiempo conviviendo. El dolor que  ha producido  la primera de estas dos circunstancias  no la abandona. A su madre la describe como un ser excepcional, vital y animosa, incluso cuando ya conocía su mal. Una persona a la que los demás acudían en sus malos momentos sabiendo que en ella encontrarían consuelo, consejos y discreción. El relato se hace intimista y evocador. Está bien construido e impresiona. Es bonito por lo que tiene de lucha contra la desesperación de perder algo tan querido y cercano.

De su antiguo novio poco más menciona que su nombre, Miguel, que la llama con insistencia, llamadas que ella no atiende, y que le molesta que le pregunten por él .

Elena es su mejor amiga y vive en Nueva York. Tienen una fluida relación epistolar y telefónica. Un día le pide un favor. Sus padres deben desplazarse a la citada metrópoli y en Madrid queda solo su abuelo Silvio, un hombre de 88 años.  El favor consiste en que lo visite y  haga compañía una o dos veces a la semana. Goza de buena salud pero a esa edad ya se sabe. Elena y su madre estarían más tranquilas si Cecilia vigilase que nada ocurre fuera de lo normal en la vida del anciano.

Cecilia no es capaz de negar favor alguno a su amiga y se compromete a realizar las visitas propuestas.

Pese a sus años Silvio tiene un aspecto  excelente, con un parecido a Gregory Peck en Gringo Viejo que sorprende a nuestra protagonista la primera vez que acude a su domicilio. En la casa hay otra persona, una asistenta sudamericana llamada Lucinda, discreta,  silenciosa y eficiente.

El viejo la recibe con frialdad, incluso con algo de violencia. La confunde con una visitadora  social. Cuando se aclaran las cosas su actitud cambia y le pide disculpas. Desde ese momento nace entre ambos un sentimiento de afecto y confianza que los lleva a no tener secretos el uno para el otro.

La vida de Silvio no ha sido tan normal como su actual situación puede dar a entender. Él va contando aspectos de su infancia en una pequeña ciudad de provincias, Ribanova, donde conoce a Zachary West y su hijo adoptivo, Elijah, un niño negro de su misma edad, del que se hace amigo íntimo.  Con ellos viaja a diversas ciudades y países. En uno de estos viajes traban amistad con un violinista judío de nacionalidad polaca y con su hijo, Amos e Ithzak Sezcmamm, circunstancia que tendrá capital importancia en su vida.

El estallido de la guerra civil española trunca la relación con los West. Terminada ésta y con Silvio trabajando en un Ministerio, se reanudan los contactos. Está a punto de comenzar la segunda guerra mundial y Zachary le pedirá un favor con relación a sus amigos polacos que Silvio no atenderá.

Terminada la guerra mundial y conocido por el mundo entero los desastres del holocausto, Silvio se siente culpable de las muerte de sus amigos judíos. Este hecho hace que comience una nueva y arriesgada vida en unión de Zachary y con un objetivo concreto, descubrir nazis ocultos donde quieran que estén.

Ese es el quid de la novela. Esa historia de clandestinidad en que Silvio se envuelve para expiar la culpa que siente por no haber ayudado a los Sezcmamm cuando fue requerido para ello.

Cecilia es la receptora de todas estas revelaciones. Silvio ha encontrado en ella a la persona a quien confiarle este secreto. Parece probado que Cecilia ha hererado de su madre la virtud de recibir confidencias y dar la seguridad de que no serán divulgadas salvo que así se quiera. También estos encuentros van consiguiendo que el dolor por la muerte de su progenitora  mengüe y acepte su pérdida como algo que inevitablemente tuvo que suceder.

La novela tiene una lectura fácil, no cansa e incluso llega a enganchar. Es muy emotiva e intimista. Cada personaje principal, Cecilia y Silvio, narran en primera persona, lo que clarifica el lugar y momento en que cada acción transcurre. Es posible que algunos lectores consideren poco logrado el climax de misterio e intriga con que la autora deseó impregnar la historia, pero seguro que durante el desarrollo de la misma todos se sentirán emocionados con algunos de los pasajes y situaciones que se narran.

El final es reconfortante. Silvio se siente tranquilo sabedor que su secreto ya no lo es y puede esperar el fin de su existencia con serenidad. En cuanta a Cecilia la experiencia vivida la ha hecho más fuerte y vital. Ha cogido nuevos ánimos con los que enfrentar al día a día de su, hasta entonces, anodina vida.

Marta Rivera de la Cruz, nació en Lugo en 1970.

Comenzó su carrera lieteraria en el año 1996 con la novela El refugio, que resultó ganadora del II Premio de Novela Corta Joven y Brillante.

Dos años más tarde, en 1998, obtuvo el III Premio Ateneo Joven de Sevilla de Novela con su obra Que veinte años no es nada, en la que relata  la pasión irrevocable que Luisa siente por un famoso escritor, Cósimo Herrera, veinte años mayor que ella.

En el año 2000 publica las novela Linus Daff, inventor de historias, así como el libro de viajes Viajar a Chipre. Además de la novela , cultiva el ensayo y en 2001 aparece Fiestas que hicieron historia.

Hotel Almirante es su siguiente novela, Se publica en el año 2002 y  gira en torno al misterioso descubrimiento del cadáver de una bellísima joven en un lujoso hotel. Un años después, en 2003 publica Tristezas de amor, una nueva incursión en el género del ensayo. En 2004 aparece Grandes de España.

La novela que nos ocupa, En tiempos de prodigios, resultó finalista del Premio Planeta de Novela del año 2006.

En febrero de 2008 decide apoyar las movilizaciones de la asociación “Galicia Bilingüe“. Una asociación sin ánimo de lucro que se define como “apartidista e independiente, cuyo fin primordial es lograr para los ciudadanos de Galicia los mismos derechos lingüísticos que disfrutan los ciudadanos de las democracias con mas de una lengua oficial”.  En algunos sectores han interpretado que el fin primordial de dicha asociación es defender la superioridad jurídica y social del español frente al gallego, basándose en un monolingüismo parcial y enfrentando a los gallegos en dos comunidades de hablantes.

En este mismo año 2008 resultó ganadora del V Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil convocado por el Grupo Anaya y Ámbito Cultural de El Corte Inglés. La obra premiada fue “La primera tarde después de Navidad”.

En 2009 publicó La importancia de las cosas, y en 2010 Sombras.

Es licenciada en Ciencias de la Información y especialista en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de escritura creativa en la Escuela de creación literaria Hotel Kafka de Madrid.

Colabora en diversos medios como El País Semanal y el programa de radio Al sur de la semana de la cadena COPE y Ámbito Cultural.

Es hija del conocido periodista lucense Francisco Rivera Cela.

84, Charing Cross Road de Helene Hanff

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, comenzamos el curso con la deliciosa novela “84, Charing Cross Road”.

La obra

“84, Charing Cross Road” no es exactamente una novela, sino una colección de cartas de la propia autora. Un canto a la amistad y al amor por los libros, una reivindicación del trabajo del librero, una constatación de las penurias económicas de la Inglaterra de la posguerra y del poder emergente de Estados Unidos.

En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que imposibles de encontrar que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos.

Veinte años más tarde (mantuvieron correspondencia entre los años 1949 y 1969), continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros… y las librerías. 84, Charing Cross Road pasó casi inadvertido en el momento de su publicación, pero desde la década de los setenta se ha convertido en un verdadero libro de culto a ambos lados del Atlántico.

La autora

Tiene mucho sentido que conozcamos la biografía completa de la autora porque, en este caso, es la principal protagonista de la novela, junto con los empleados de la librería Marks & Co.

Helene Hanff nació en el año 1916 en Philadelphia, USA. Sus padres eran pobres, pero a la vez unos entusiastas del teatro. Helene supo desde muy pronto que quería ser autora de obras teatrales. Tuvo que abandonar sus estudios durante la Gran Depresión por falta de medios económicos. Decidió seguir los estudios por su cuenta y buscó en bibliotecas una guía fiable sobre literatura. Así se topó con una serie de libros escritos por el famoso académico inglés Arthur Quiller-Couch, que le proporcionaron una larga lista de lecturas recomendadas. A finales de los años treinta se fue a vivir a Manhattan, Nueva York, después de haber obtenido una beca del Gremio de Teatro para un seminario sobre escritura dramática. Allí consiguió trabajo en la oficina de prensa del gremio, donde trabajó durante varios años. Al abandonar el gremio se puso a escribir resúmenes de obras teatrales y novelas para “Paramount Pictures”, mientras trabajaba en sus propias obras y seguía coleccionando libros del listado de Quiller-Couch.

En 1949 Helene descubrió un anuncio en el “New York Times” de una librería llamada Marks&CO, especializada en libros antiguos y situada en Charing Cross Road, Londres. Decidió dirigirse a ellos preguntando por una selección de libros descatalogados que no había podido encontrar en Nueva York. Poco tiempo después recibió una respuesta de Frank P. Doel, empleado de la librería, informándola de que tenían varios libros de su listado en existencia y que habían hecho un pedido de los demás. Pronto empezaría una relación epistolar fluida. Al enterarse por unos vecinos ingleses que Inglaterra aún estaba viviendo inmersa en una economía de racionamiento a causa de la post-guerra, Helene empezó a enviar paquetes de comida para los empleados de Marks&CO.

En los años cincuenta, Helene empezó a escribir guiones para la televisión basados en muchos de los libros adquiridos a Marks&CO. La serie más popular sería “Las Aventuras de Ellery Queen”, además de crear unas adaptaciones históricas para la televisión infantil, pero ser una escritora “freelance” no era un negocio muy lucrativo y Helene se encontró muy a menudo viviendo de la mano a la boca.

A finales de los sesenta, la carrera de Helene se encontraba en uno de sus momentos más bajos. Viviendo en la pobreza, su relación epistolar con la librería inglesa fue decreciendo paulatinamente. Decidió abrir la caja donde guardaba toda la correspondencia acumulada durante veinte años con la librería y decidió reproducirla en un libro. Este se publicaría en 1970 bajo el título 84 Charing Cross Road. Aunque las ventas fueran modestas en un principio, el boca a boca funcionó y creó lentamente una gran multitud de admiradores, porque el libro realmente llegaba al alma de los lectores. Gracias a esto, Helene fue capaz de viajar por fin a Inglaterra y conocer la ya vacía (pero aún en pie) librería.

Mientras tanto, en los años setenta, 84 Charing Cross Road se convirtió en un gran éxito teatral en el West End de Londres, en un cierto fracaso teatral en el off-Broadway de Nueva York y en una película encantadora protagonizada por Anne Bancroft como Helene y Anthony Hopkins como Frank Doel (“La carta final” en España).

A pesar de haber conseguido la fama y ser adorada por miles de lectores, Helene nunca llegó a ser una mujer rica. Durante los últimos años de su vida sobrevivió gracias a los derechos de sus obras. Helene Hanff murió en 1997 a la edad de ochenta años.

Crematorio de Rafael Chirbes

Razones para comenzar el club con este libro del valenciano Rafael Chirbes:

  • La relevancia y la actualidad de uno de los temas tratados: la corrupción urbanística.
  • Chirbes es considerado como uno de los pocos autores españoles que escriben literatura para adultos.
  • Relata la intrahistoria de una familia y ¿a quién no le gusta saber?
  • Adaptación en formato serie por canal plus. Así podremos decir “mucho mejor el libro ¡dónde va a parar!
  • La portada del libro no tiene nada que ver con lo que hay dentro
  • Que obtuvo el premio nacional de la crítica en el 2007
  • Esta es la historia reciente de nuestro país, la historia de una locura colectiva que nos ha dejado en herencia paisajes y vidas devastadas
  • Los libros de Chirbes están llenos de revolucionarios que querían cambiar la Historia y terminaron cambiando de chalet

Bibliografía del autor:

Novelas:
    .: Mimoun (1988)
    .: En la lucha final (1991)
    .: La buena letra (1992)
    .: Los disparos del cazador (1994)
    .: La larga marcha (1996)
    .: La caída de Madrid (2000)
    .: Los viejos amigos (2003)
    .: Crematorio (2007)

Ensayos:

    .: Mediterráneos (1997)
    .: El novelista perplejo (2002)
    .: El viajero sedentario (2004)
    .. Por cuenta propia (2010)

Madame Bovary de Flaubert

Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de su época.

No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. Que una mujer buscara ante todo, su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de entonces y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una  situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas las ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, en la que está incluida la que corresponde a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su puesto social y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de a su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que a los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.

Emma Bovary era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en el doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de una rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado ya que le viene bien casarse para que su respetabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan, Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña ciudad próxima, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto, pese a que no ha encontrado en el matrimonio la exaltación de los sentidos tal como describen los relatos que ha leído.

Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz. Todo lo que ella había soñado al leer aquellos libros. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido, que con ellos sí se pueden sentir todos esos placeres. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.

Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville, allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico con ella.

En esta población tiene su castillo Rodolphe Boulanger. Es un hombre rico y galante. La hará su amante y la abandonará cuando ella le pide que se fuguen juntos. Será un duro golpe para Emma. No será la última vez que se vean. Ella acudirá a él en el momento más difícil de su vida. No la ayudará y precipitará su trágico final.

También en Yonville conocera a León Dupuis, pasante de notario. Congeniarán dadas sus afinidades culturales concretadas en su gusto por las lecturas sentimentales. En principio no llegarán a definir su amor y él marcha a estudiar a Rúan. Tres años después se volverán a encontrar y Emma tendrá un nuevo revés cuando él la abandona para casarse y formar una familia tipo con una mujer también paradigma de la época.

El relato describe a una sociedad burguesa en el peor sentido de la palabra, donde pocos aportan algo positivo. Yonville no es mejor que el anterior pueblo, son sociedades cerradas y donde Emma se encuentra prisionera, sin que sus aventuras y deseos la liberen de la opresión social. Un ejemplo del caciquismo que en el lugar impera es el poder del farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando nada conoce. Padre de tres hijos sucios y maleducados a los que quiere hacer científicos. Curiosamente después de la muerte de Emma y la desaparición de su esposo, será una autoridad en el pueblo y recibirá del Rey “la cruz de honor”.

Una vida así solo puede tener un mal desenlace. Agobiada por deudas que no puede pagar y  después de que Rodolphe se niegue a ayudarla, Emma se suicida tomando arsénico que había conseguido en la botica del mencionado Homais.

La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc. crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se está creando.

Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de 1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary, y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta“.

Su padre, Achille Cléofhas, era el cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.

En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruan, donde cursó octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de Ruan sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville; este encuentro lo marcó bastante, cosa que reflejó posteriormente en su novela La educación sentimental.

Licenciado en 1839, en agosto de 1840 superó el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Aunque algo tímido era un joven vigoroso y que tenía cierta gracia, así como muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente. Conoció a Victor Hugo y viajo con él a finales de 1840 por los Pirineos y Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo en París de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejó la capital y escudándose en que se tenía que reponer de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, cerca de Ruan, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.

En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Comenzó una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duro diez años. Esta relación fue el único episodio sentimental en la vida de Flaubert, que nunca se casó.

Durante el Segundo Imperio Francés frecuentó los salones parisinos más influyentes y entre otros se relacionó con George Sand.

En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia  y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión.  Este viaje duró dos años (1849-1851). Desde entonces salvo contadas visitas a París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.

Al regreso de ese viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas al principio de este trabajo, siendo declarados inocentes. Ese mismo tribunal condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.

Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los meses de abril y junio de 1858, a fin de documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862.

En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de  los muchos recuerdos de su juventud e infancia, amén de su conocimiento de las costumbres de su época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias. Influyeron en ellas el que durante la guerra Franco-Prusiana de 1870, los soldados prusianos ocuparan su casa. Flaubert comenzó entonces a padecer enfermedades nerviosas.

En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos, Zola, Daudet, Turgenev Edmondo Rostand y Goncourt parecen servirle de apoyo en esos difíciles momentos en los que también sufre una falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu que antes; publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de treato, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no contó con la aceptación del público y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica en marzo de 1881, casi un año después de su muerte.

Fallece en 1880, a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en Croisset pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de Ruan un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.

Almas grises de Philippe Claudel

La vida no es más que la búsqueda de unas migajas de oro

Esta es una de las frases lapidarias que contiene la novela con la que nuestro Club de Lectura da comienzo a sus actividades en este nuevo curso, 2011/12. Es una novela de Philippe Claudel, ganadora del prestigioso premio Renaudot y elegida Libro del Año por los libreros franceses y la revista Lire.

Es un relato hermoso, descarnado y profundo. Con la disculpa de investigar  el asesinato  de la pequeña Belle de Jour, de 10 años, hija del propietario del restaurante Rébillon, el autor y por boca del comisario encargado de la investigación de el Caso, se describe con todo lujo de detalles y una prosa digna de admirar lo que en aquel tiempo pasaba y como eran las gentes que componían la sociedad en la que los hechos sucedieron. En ocasiones se excede en el tiempo para relatar lo que, con posterioridad, le sucedió a alguno de los intervinientes en la historia.

Escribe dos novelas en una, la que nos cuenta la investigación y la que nos relata la vida y sentimientos del narrador; entrando y saliendo de ellas de forma sutil e inteligente. La narrativa hace que los hechos aún siendo singulares en cada caso, se complementen logrando un todo que nos impacta. No hay opción a la indiferencia y el desenlace final es la mejor muestra de ello.

El relato se centra en los años de la primera guerra mundial, la Gran Guerra. Se localiza en un pequeño pueblo cerca de la línea del frente, pueblo desde el que se escucha el fragor de las batallas, las explosiones de los obuses; ruidos que por cotidianos han dejado de tener importancia. Como también han dejado de ser noticia los soldados que llegan para incorporarse a la linea de fugo o los heridos y muertos que vuelven de allí después de cada acción bélica. Una situación como ésta hace que la muerte sea un componente más del día a día. Pese a querer ignorarla está totalmente presente y, en consecuencia, las personas se acostumbran a vivir con esa presencia, insensibilizándose a lo que la misma representa.

Mediante la narración vamos conociendo los personajes que intervienen en la trama. Así nos encontramos con el Fiscal Destinat, habitante de el Palacio, la más importante casa de la población. Viudo, rico, frio, inmaduro y duro con los criminales a los que acusa ante el tribunal de V, partido judicial al que pertenece el pueblo. Es uno de los principales actores del drama o de los dramas que se relatan. Para el comisario será el principal sospechoso de la muerte de Belle y su frustración fue no haber podido conseguir que el Juez Mierck lo interrogase. En el momento de ocurrir el crimen el Fiscal estaba jubilado.

Este Juez es otro de los protagonistas destacados. Nos lo representa como un ser por encima del bien y del mal. Como el Fiscal es duro en sus sentencias, sin que le tiemble el pulso al firmar la muerte de los reos, petición que Destinat  hace a la mínima oportunidad. Conoceremos su vesania y falta de escrúpulos.

El coronel Matziev. Militar que una vez tuvo la valentía de ponerse de parte del capitan Dreiyfus, en el celebre caso que conmocionó a Francia a finales del siglo XIX lo que le costó años de ostracismo en el escalafón. Dado que el pueblo en el que sucede el asesinato está cerca del frente y en consecuencia bajo la jurisdicción militar, es el encargado de supervisar la pesquisas para su esclarecimiento. Conoce por tanto al Juez Mierck y entre ambos surge un profundo sentimiento de amistad, tanto por ser de la misma clase social como por afinidad en los métodos a emplear para llegar a sentar ante la justicia al o a los asesinos de la pequeña.

La señorita Lysie Verhareine, joven que llega al pueblo de sorpresa y en el momento en que la plaza de maestro está vacante. Dice que ella es maestra y se ofrece para ocupar el puesto. Es aceptada y por excepcionales circunstancias se alojará en un edificio situado en el parque del Palacio, donde antes residían los ingenieros de la fábrica existente en el lugar, con el beneplácito y complacencia del Sr. Destinat. Su presencia en la historia acaba de forma súbita al suicidarse sin que los motivos aparezcan claros.

Clemence la esposa del narrador que tanto influye en sus pensamientos y en sus actos. Será una obsesión en la vida del inspector ya que se considerará culpable de su muerte, hecho que influirá y de que forma, en la sorprendente acción que nos desvela al final de la novela.

El inspector, del que no conocemos su nombre, narrador de la historia. Viudo desde poco después del asesinato. Por lo que nos cuenta deducimos que es un hombre atormentado por las circunstancias que dieron lugar a la muerte de su esposa, a cuyo recuerdo queda ligado de forma total. El motivo de no acabar con su vida es el esclarecimiento de el Caso, aún después de que este fuese juzgado y dado por resuelto. Es honrado consigo mismo y no oculta sus flaquezas. Su final se nos antoja previsible si bien sus últimas narraciones nos dejan sorprendidos en grado sumo, como ya dijimos.

Aparte de los que se comentan, desfilan por las páginas del libro muchos otros. Son un variopinto mosaico de seres con sus virtudes y defectos que hacen que el relato sea humano y no se almibare en ningún momento pese a las oportunidades que tiene para ello. De la misma forma hace una crítica al patrioterismo que un acontecimiento tan trágico como el sucedido provocó en las fuerzas públicas francesas, y al mercantilismo que acompañó a aquella ola.

La novela esta bien estructurada, el relato tiene la holgura suficiente y hace que nos interesemos por su desarrollo de principio a fin. Es difícil dejar de leer una vez empezado. Nos hace vivir situaciones que son típicas en momentos semejantes. El odio de los soldados hacia los obreros de la fábrica, hombres de su misma edad, que no van al frente por su condición laboral. La alegría por recibir una herida que imposibilite el seguir luchando, ya que ello es un seguro de vida. La desinteresada entrega a la labor de cuidar y sanar a los heridos en combate de quien menos se espera o la sorpresa al ver el interior de la barraca de la chamarilera de la zona, etc.. Sin que nos describa ni una sola acción de guerra sentimos lo que ésta significó para todos los que la vivieron directa o indirectamente.

Philippe Claudel (Nancy 1962) es un escritor francés.

Ha sido docente y guionista de cine y televisión. Durante su época de maestro dio clases en liceos y en la Universidad de Nancy II, donde fue profesor de Antropología Cultural y Literatura. En su tiempo libre también impartió clases a niños discapacitados y a presos.

Gran admirador de Simenon y del Jean Giono de la posguerra, publico su primer libro, Meuse I’oubli, cuanto tenía treinta y siete años. Ha sido premiado diferentes veces, Francia Televisión 2000 y el premio Goncourt de Novela en el 2003 por Petites mécaniques. Almas Grises es su quinta novela. Tiene otro premio importante el Goncourt de los Estudiantes en 2007 por El informe Brodeck.

En 2008 fue director y guionista de la película Il y a longtemps que je t’aime (Hace mucho que te quiero) que consiguió, entre otros premios, el César a la mejor ópera prima. Su segundo film, de 2011, lleva por título Tous les soleils (Silencio de amor).

El consuelo de Anna Gavalda

Anna Gavalda vuelve a una historia de personajes desubicados. Personas que, sin que nada les falte, no se encuentran dentro del círculo social en el que viven. Añoran otros momentos y también consideran que no han sabido encontrar aquel camino soñado en su juventud, esa etapa de la vida en que  planificaron las circunstancias y metas que se consideraban idóneas para alcanzar la felicidad y el éxito.

Y no es que a Charles Balanda, personaje central de la novela, le hayan fallado todos esos sueños. No. Tiene una profesión que le gusta y en la que es reconocido, arquitecto, si bien el desarrollo de la misma no es de su total complacencia. Se relaciona mal que bien con su familia, especialmente bien con sus padres y con una de sus hermanas, Claire, letrada de también reconocido prestigio, pero ahí  acaban sus circunstancias positivas. Su vida sentimental es pobre por no decir inexistente. Vive con Laurence, una bella y seductora mujer, pero su convivencia es difícil y el amor inicial hace tiempo que se ha extinguido. Por no haber no hay ni sexo. Es Mathilde, la hija adolescente del primer matrimonio de su pareja y por la que siente un sincero cariño, la que evita que abandone esa casa. Ella, con sus problemas y necesidad  de ayuda y afecto, compensa la frialdad del ambiente hogareño, en el que, debido a los continuos viajes que su profesión le obliga a realizar, pasa muy pocos días al año.

En este estado de cosas un hecho viene a golpear su actual statu quo. Una carta de su más que amigo de la infancia y juventud, Alexis, le anuncia la muerte de su madre Anouk, la persona que más había influido en su formación juvenil. Anouk, de profesión enfermera, madre soltera, de una entrega y bondad sin límites, capaz de darse a todos antes de pensar en ella. Charles prefería su compañía y la de Alexis a la de sus propios hermanos y padres. Se criarán juntos, compartirán todo y nada parece que pueda quebrar la amistad y cariño que se tienen. Alexis es una persona con una excepcional aptitud para la música y dedicarse a ella es lo que más desea para el futuro. Todo empieza a cambiar cuando  sus vidas tienen que separarse. Charles se va a la universidad a estudiar su carrera, Alexis hará lo mismo con su afición, pero mientras el primero llevará una vida normal, Alexis, cuyo triunfo como músico no tarda en llegar, será victima de las drogas y su problema arrastrará a su madre Anouk.

La noticia de la muerte de Anouk hace revivir los recuerdos adormecidos de Charles. Poco a poco se habían ido distanciando, tanto de ella como de Alexis. Para él es un momento crítico. Siente la necesidad de volver a reencontrar lo perdido, de conocer que ha pasado, de saber de su amigo. Se da cuenta de lo pobre que es su existencia y de alguna manera quiere explorar si existe otro camino y si aún es posible tomarlo.

Contacta con Alexis, casado y con hijos, chico y chica. Curado de su adicción a las drogas y viviendo una vida holgada, segura y anodina. Por ella ha tenido que pagar un precio, su renuncia a la música. El día que lo visita se da la circunstancia de que la hija quiere dormir en una granja cercana, su madre a regañadientes lo consiente pero es necesario acercarle el corrector dental. Charles se ofrece a llevárselo y así poder salir momentaneamente del ambiente que se ha encontrado en el hogar de su viejo amigo. Acompañado por el hijo de este se acerca a la granja, una autentica arca de Noe. Allí conoce a Kate y su vida de un giro total.

Kate también es una persona fuera del lugar en el que debería estar. Tiene a su cargo a los hijos de su hermana, fallecida junto a su marido en un accidente. Pero no solo a ellos, tiene mucho más a su cargo. Por esa circunstancia ha renunciado a su profesión y a su vida, entregándose por completo a la misión que se ha impuesto. Es una expiación, ya que se siente responsable de las muertes antes comentadas toda vez que ella les animó a realizar el fatídico viaje.

Charles cree llegado el momentos de dar un nuevo enfoque a su existencia, de priorizar sus acciones y encaminarlas hacía la persona de Kate, a la que según va conociendo va admirando y amando más. Ella puede dar sentido a todo lo que hace y al tiempo él puede proporcionarle el amor al que renunció desde el momento que se asumió las responsabilidades de su vida actual.

Lo que la autora nos cuenta es algo que ya hizo en “Juntos nada más” -hay una alusión a los personajes centrales de ese libro en una secuencia de la historia-. La importancia de las relaciones personales abiertas y francas. Esas capaces de tejer una urdimbre en la que el amor, el aprecio, la amistad están por encima de todo lo demás. No nos llega con la familia, ni siquiera con la que nosotros formamos si no basamos todo  en un cariño sólido y a prueba de dificultades. Éstas siempre aparecerán a lo largo del tiempo y será la forma de asumirlas y enfrentarlas lo que dará consistencia a las relaciones afectivas. El ejemplo de Mathilde es esclarecedor. Prefiere la compañía de su padrastro a la de su propios padres. Charles también por encima de todo prefiere la de Kate con todo lo que significa y representa. Será otra vida pero será la que de verdad podrá considerar suya.

En ocasiones el libro es algo repetitivo, pero en general su lectura es agradable y aunque adivinamos como va a terminar la historia  no por ello dejamos de leer con interés lo que la autora nos narra, quizás porque todos hemos tenido esos sueños que nunca hemos podido ver hechos realidad o no nos hemos atrevido a dar los pasos necesarios para conseguirlos.

Anna Gavalda nació en Boulogne-Billancourt, un suburbio de clase alta ubicado en las afueras de París, el 9 de Diciembre de 1970. Es periodista y escritora.

En 1992 gana el Premio France Inter con La carta de amor más hermosa. Mientras trabajaba como periodista en 1999 publica una relación de relatos cortos, Quisiera que alguien me esperase en algún lugar, que tuvo un gran éxito de crítica y ventas, alcanzó los 700.000 ejemplares en Francia y fue traducido a 19 idiomas. En el año 2000 gana con estos relatos el Grand Prix RTL-Lire.

Su novela La amaba, fue publicada en Francia en el año 2002 y la consagró a nivel internacional al ser un éxito de ventas en 21 países. Ese mismo año publicó 35 kilos de esperanza, dedicado a aquellos de sus estudiantes que eran malos en la escuela y sin embargo gente fantástica.

En 2004 publica Juntos, nada más. Ha sido otro éxito de ventas. Su argumento sirvió de base para la realización de una película del mismo título, cuyo estreno se produjo en Noviembre de 2007.

Divorciada y madre de dos hijos, reside en Melun, Seine-et-Marne a unos 50 Km al sudeste de París. Además de escribir novelas colabora en la revista Elle.

Pantaleón ou O sentido do deber

Se anteriormente en La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa xa facía un retrato pormenorizado da vida e da disciplina militar, en Pantaleón y las visitadoras revisita o tema. Criticado, censurado e cuberto de improperios trala publicación da súa primeira novela, para a que empregou todo o seu coñecemento, derivado da experiencia, das academias militares e a vida castrense, desta vez saiu trunfante, sen sequera ter máis que mudar o aspecto da súa crítica, xa que o tema é o mesmo.

En comparación, as dúas novelas poñen ao mesmo nivel os aspectos fundamentais do argumento: a crítica de todo o que arrodea o militar; mais, en La ciudad y los perros, esa amargura que arrastra o autor por todo o vivido na escola militar produce un sentimento aínda máis profundo de deshumanización. En Pantaleón y las visitadoras todo vai por outro camiño: o da ironía e, por aquí, depende da pericia do lector o entender o acedo humor e, levantándoo un pouquiño coa unlla, ver toda a seriedade que se remove embaixo.

O argumento é simple: Pantaleón Pantoja, capitán do exército peruano destinado á rexión da Amazonía, ten que cumprir un encargo: crear un servizo de prostitutas, regulado e en perfectas condicións administrativas, hixiénicas e de infraestuturas, para poder satisfacer a alta demanda de “consumicións sexuais” dos soldados, xa que nos últimos tempos, a desaforada paixón que desata a temperatura da selva, fai que estes procuren alivio en calquera lugar, subindo o número de violacións, embarazos non desexados, abortos, matrimonios amañados -ademais de algunha que outra perversión-.

Pantoja, home rigoroso e puntual en todo o que fai, e aínda contra os seus principios morais, procura unha investigación de campo para crear un estudo de mercado que lle permita fundar a sección de visitadoras, que cumplirá a tan necesaria función. Coa axuda dunha madama experimentada e algunhas das máis coñecidas “lavandeiras” e prostitutas da rexión, crea unha engranaxe perfecta, sistemática e discreta, que mesmo parece inmune a todas as críticas, incluídas as dos máis altos cargos da escala militar.

A dedicación do capitán Pantoja ao seu traballo lévao a pormenorizar cada aspecto do asunto, a perfeccionalo até un punto case traxicómico que desemboca nos seus cambios de carácter, a perda da súa familia, da fama de home de ben, e incluso do rango de capitán. A caída en deshonra de Pantaleón é inversamente proporcional á subida de efectivos, servizos, aceptación e fama das visitadoras. Pero, o seu carácter aínda se desestabiliza máis cando fai a súa proposta de adhesión a “brasileña”, exótica muller que enfrontará dous mundos: o do deber e o do pracer.

Ao mesmo tempo, unha secta de fanáticos relixiosos, a Irmandade da Arca, crea un contrapunto na historia, ao encher Iquitos dunha moralidade desmesurada que roza o terror, e que critica duramente o servizo de visitadoras.

É curioso pensar que tanto o tema da prostitución e o do fanatismo relixioso -aínda que tratados cun humor que ás veces roza a sátira- non desatasen novas críticas perversas contra ao autor. A novela disfrutou dun enorme éxito e chegou a ter dúas versións cinematográficas (unha delas en 1975 censurada polo réxime militar do Perú, iso si, e outra en 1999 ademais dunha versión teatral).

Berlín, 1945

El título de la novela sugiere que nos vamos a encontrar con una narración sobre la vida en dicha ciudad en el año de la derrota de Alemania por los aliados. Y efectivamente es así. El autor nos relata como era la vida en aquella ciudad y en aquellos momentos.

La forma de como lo hace es la que da singularidad al libro. Porque “Berlín 1945″ es una novela policíaca, de crímenes, un argumento típico de una “novela negra“. Hay un asesino, un inspector que trata de detenerlo, unas victimas, en fin lo normal en el género. Lo que ya no es normal y confiere a la obra su singularidad es la forma de narrar lo que sucede. La manera no puede ser más imaginativa y cumple todas las funciones que como lector espero que me  informe: como era la vida allí, como vivían los personajes, quienes son, de donde vienen, las pesquisas para descubrir al autor de los crímenes etc..

Lo que el autor, Pierre Frei, hace es contarnos la historia a través de las vidas de las víctimas. Cada una de las personas asesinadas tenía hasta entonces una vida que se había desarrollado en la Alemania nazi. Así que nos la relata. Nos introduce en esas historias y nos detalla con mucho acierto como eran esas personas. Llegamos a conocerlas de manera íntima, es más, llegamos a empatizar con ellas por lo que cada muerte nos duele, tal es la simpatía que estos personajes femeninos provocan en nosotros. Sabemos cual va a ser su final pero mientras leemos sus historias llegamos a obviarlo.

El hilo conductor de la novela son estos asesinatos. Cada uno de ellos, cuatro en total, son una historia que daría para otra novela. Estos personajes son de condición muy diversa, una actriz, una enfermera madre de un niño con síndrome de Down, una aristócrata y una prostituta. En todas ellas hay un denominador común, sus ansias de sobrevivir a cualquier precio. Por medio de los relatos de sus vidas el autor alcanza a tocar nuestra sensibilidad, pero lo hace de una manera sincera, sin falsas situaciones. Al contrario, son historias que destacan por su realismo.

Todas las víctimas tienen una misma característica. Son rubias, altas y muy hermosas. Su muerte también es común, estranguladas al tiempo que violadas con un objeto punzante. Todas ellas están pasando un momento amargo, de insuficiencia y necesidad. Son alemanas y por tanto vencidas. Los crímenes se comenten en un barrio llamado Onkel Toms, una zona controlada por los americanos. Al ser las víctimas alemanas la policía militar que es la responsable del área, traspasa la investigación a la recientemente creada nueva policía alemana, que cuenta con escasos recursos de hombres y material. De este trabajo se ocupara el inspector Dietrich, casado, con dos hijos, mutilado de guerra – le falta una pantorrilla -. A través de él sabremos más de como para ellos era la vida en aquellos momentos, sus temores, carencias e ilusiones. Incluso por sus hijos nos enteraremos de lo que hacían los jóvenes entonces.

La narración describe someramente como se desarrollaba la relación a pie de calle entre las fuerzas de ocupación americanas y los habitantes de la zona. Así nos enteramos del interés de los yanquis por conseguir confraternizar con sus antiguos enemigos, la forma de proporcionarles empleo y medios de vida, el asentamiento de las familias en los pocos edificios que quedaron en pie en aquel Berlín destrozado por la guerra y la férrea  defensa que en sus calles hicieron los últimos soldados del III Reich antes de que los rusos se adueñaran de toda la capital. La disciplina con que los alemanes aceptaron la situación creada.

Pierre Frei sabe de lo que habla. Él nació en Berlín en 1930 y se crió en los alrededores de la estación de metro Onkel Toms Hüte, barrio que escogió como escenario de la novela que nos ocupa. A los 23 años tuvo un éxito extraordinario con su primera novela Pernod wächst nicht auf Bäumen. Es autor de guiones para el cine y la televisión. Fue corresponsal en Roma, El Cairo, New York y Londres. Actualmente vive retirado en una granja en Gales

La ciudad automática

“Decía un poeta español que, en Nueva York, las estrellas le parecían anuncios luminosos. A mi, en cambio, los anuncios luminosos me parecen estrellas, y Nueva York, es en mi concepto, una ciudad romántica, no a pesar de su brutalidad y su codicia, si no por ellas precisamente.”

Antes de seguir comentando la novela conviene recordar algo de la personalidad de sus autor, Julio Camba. Es un periodista de principios de siglo XX. Por consiguiente es una persona acostumbrada a llevar al relato acontecimientos, situaciones, paisajes, costumbres, etc.. Todo aquello que conforma la vida de quien se dedica a la mencionada actividad. Y así lo hace, pero añadiendo una especial y humorística visión a todo lo que describe. Hay certezas que por crueles y malas que sean parecen menos trágicas si son tratadas con un sentido positivo y humorístico, irónico incluso. Esta forma de ver y decir y escribir lo que a su alrededor sucede y ve, es consustancial al autor del libro y constituyen su más característico rasgo literario.

Lo que nos va a contar es como aprecia aquel Nueva York en los años posteriores al crack del 1929. Al tiempo dejará plasmada su admiración y devoción por esta ciudad. La ciudad del “presente“, ni del pasado ni del futuro, del “presente” único y continuado. Declara que Nueva York,  leit motiv del libro, le irrita. No obstante acecha cualquier oportunidad que pueda darse para ir allí, atraído cual mosca al panal de miel, pero una vez llegado siente una terrible indignación contra todo, lo que hace aumentar su inquina, sin disminuir su interés por volver tan pronto la ocasión lo permita.

A través de las páginas del libro describirá todo lo que la ciudad le muestra, e incluso aquello que le oculta pero él intuye. Sus hombres, razas, religiones, modos de convivir y comerciar, edificios, etc. etc.. De todo hará astillas, frases y párrafos que describen  todo lo que ve, con sus singular manera de apreciarlo, relatando anécdotas que siempre terminan en un apunte de pura filosofía, en una personal opinión llena de humor e ironía.

Aconsejaría no perder de vista la época en que fue escrita la obra. Desde entonces ha llovido mucho y sin dejar de ser “presente“, la sociedad neoyorkina ha cambiado. Ya no hay “ley seca“, por ejemplo, y en Nueva York se puede hoy degustar los mejores caldos del mundo. En otros temas no se han dado tan radicales cambios. Entonces estaban pagando las consecuencia de una burbuja bursátil, similar a la que hace solo dos años asoló a las economías de esta parte del planeta, y por el mismo motivo, el ansia desenfrenada de beneficios. De aquel crack Camba nos cuenta la vitalidad de la ciudad para recuperar el pulso lo antes posible. Es probable que si ahora escribiese sobre la actual situación también nos informase de ese afán ciudadano por levantarse y volver a ser el faro del mundo.

Para terminar una de sus sublimes frases sobre su relación con la gran metrópoli: “nos atrae (Nueva York) porque uno no puede vivir al margen del tiempo, y nos rechaza por la estupidez enorme del tiempo en que le ha tocado vivir a uno”. 

Julio Camba, nació en Villanueva de Arosa, Pontevedra, el 16 de Diciembre de 1882 y murió en Madrid el 28 de Febrero de 1962.

Su venida al mundo se produce en una típica familia de clase media. Su padre era practicante y maestro de escuela. A los 13 años se escapa de casa y embarca como polizón en un barco que va a Argentina. A su llegada se introduce en los círculos anarquistas de Buenos Aires y hace sus primeros pinitos literarios en panfletos y proclamas. Debido a estas actividades en 1902 es expulsado de aquel país junto a otros anarquistas extranjeros.

Ya en España empieza a colaborar con El Diario de Pontevedra, pero rápidamente se traslada a Madrid en donde escribe para publicaciones ácratas como El Porvenir del Obrero. En pocos meses creará su propio periódico en la calle de la Madera: El Rebelde. En esta aventura le acompañará Antonio Apolo. A partir de 1905 comienza a colaborar como cronista en El País, rotativo republicano. Sus escritos son de temática variada y en ellos pone de relieve su independencia. En 1907 abandona el anterior periódico y comienza su tarea de cronista parlamentario en España Nueva. Por aquellos días comienza el juicio por el atentado contra Alfonso XIII el día de su boda. Es llamado a declarar debido a que mantenía cierta relación con el autor del mismo Mateo Morral. La relación, aunque escasa, era cierta y en diversos artículos explica la poca importancia de la misma, fruto de las ideas anarquistas de ambos personajes.

Su vida como corresponsal comienza en 1908, cuando Juan Aragón lo incorpora a la plantilla de La Correspondencia de España. Por entonces ya sus textos reflejaban el escepticismo y la brillantez que lo acompañaran durante toda su carrera.

El primer destino como corresponsal es Turquía. Allí cubrirá las elecciones y el cambio de régimen. A su regreso cambia de redacción y entra en El Mundo que lo contrata para sus corresponsalías de París y Londres. En 1912 comienza a escribir bajo la rúbrica de Diario de un español en La Tribuna. Volverá a la capital inglesa y enviará sus primeras crónicas desde Alemania para este medio. Un año después, en 1913 comienza a colaborar con el diario monárquico ABC, colaboración que le duró hasta su muerte, salvo algunas interrupciones, como la que lo llevó a escribir para El Sol. En este último periódico esta 10 años (1917-1927). A su vuelta al diario de los Luca de Tena vuelve por segunda vez a Nueva York. Sus crónicas desde allí se recogen en el libro que nos ocupa “La ciudad automática”, como otras muchas.

Durante la guerra civil muestra simpatías por las causa franquista y sus crónicas se editan en ABC en Sevilla. Colabora también con el diario Arriba. En este medio comienza la reelaboración de crónicas y artículos antiguos que, o bien están ligados con hechos actuales o bien basados en la memoria del autor. Estas crónicas retrospectivas serán una constante a partir de entonces, editadas en ABC o en La Vanguardia. En 1949 fija su residencia en el Hotel Palace de Madrid hasta su muerte.

No deja de ser curiosa su evolución social y política. Del anarquista activo en su juventud bonaerense a simpatizar con un régimen dictatorial de derechas como fue el de Francisco Franco.

Tiene editados 18 libros que abarcan desde 1907 a 1958. Por orden cronológico son El destierro; Londres; Alemania, impresiones de un español; Playas, ciudades y montañas; Un año en otro mundo; La rana viajera; Aventuras de una peseta; El matrimonio de Restrepo; Sobre casi todo; Sobre casi nada; La casa de Lúculo o el arte de comer; Haciendo de República; La ciudad automática; Esto, lo otro y lo de más allá; Etc. etc.; Mis páginas mejores; Ni fuh, ni fah; Millones al horno.