Category Archives: Clubes de lectura
Clarice Lispector no Club de lectura de Forum tardes
Imos ler a primeira obra desta autora representante da literatura brasileira. Escribiu esta novela con 24 anos. Biografia
Cerca del corazón salvaje fala de Joana, dos seus anos dende a infancia ata a madurez, da súa busqueda interior, da súa relación coa soidade e de como lle afecta a morte do seu pai. É unha viaxe interior e polo tanto ten algo de perigoso xa que temos que perder o medo a sentir. Así as primeiras páxinas son moi complicadas, dificiles de ler
Estoy segura de que soy mala, pensaba Juana.¿Qué sería si no aquella sensación de fuerza contenida, a punto de reventar con violencia, aquel ansia de emplearla a ojos cerrados, entera, con la seguridad irreflexiva de una fiera? ¿No será acaso sólo en el mal donde alguien podía respirar sin miedo, aceptando el aire y los pulmones. Ni el placer me daría tanto placer como el mal, pensaba sorprendida. Sentía dentro de sí un animal perfecto, lleno de inconsecuencias, de egoismo y de vitalidad.

La ciudad automática

“Decía un poeta español que, en Nueva York, las estrellas le parecían anuncios luminosos. A mi, en cambio, los anuncios luminosos me parecen estrellas, y Nueva York, es en mi concepto, una ciudad romántica, no a pesar de su brutalidad y su codicia, si no por ellas precisamente.”
Antes de seguir comentando la novela conviene recordar algo de la personalidad de sus autor, Julio Camba. Es un periodista de principios de siglo XX. Por consiguiente es una persona acostumbrada a llevar al relato acontecimientos, situaciones, paisajes, costumbres, etc.. Todo aquello que conforma la vida de quien se dedica a la mencionada actividad. Y así lo hace, pero añadiendo una especial y humorística visión a todo lo que describe. Hay certezas que por crueles y malas que sean parecen menos trágicas si son tratadas con un sentido positivo y humorístico, irónico incluso. Esta forma de ver y decir y escribir lo que a su alrededor sucede y ve, es consustancial al autor del libro y constituyen su más característico rasgo literario.
Lo que nos va a contar es como aprecia aquel Nueva York en los años posteriores al crack del 1929. Al tiempo dejará plasmada su admiración y devoción por esta ciudad. La ciudad del “presente“, ni del pasado ni del futuro, del “presente” único y continuado. Declara que Nueva York, leit motiv del libro, le irrita. No obstante acecha cualquier oportunidad que pueda darse para ir allí, atraído cual mosca al panal de miel, pero una vez llegado siente una terrible indignación contra todo, lo que hace aumentar su inquina, sin disminuir su interés por volver tan pronto la ocasión lo permita.
A través de las páginas del libro describirá todo lo que la ciudad le muestra, e incluso aquello que le oculta pero él intuye. Sus hombres, razas, religiones, modos de convivir y comerciar, edificios, etc. etc.. De todo hará astillas, frases y párrafos que describen todo lo que ve, con sus singular manera de apreciarlo, relatando anécdotas que siempre terminan en un apunte de pura filosofía, en una personal opinión llena de humor e ironía.
Aconsejaría no perder de vista la época en que fue escrita la obra. Desde entonces ha llovido mucho y sin dejar de ser “presente“, la sociedad neoyorkina ha cambiado. Ya no hay “ley seca“, por ejemplo, y en Nueva York se puede hoy degustar los mejores caldos del mundo. En otros temas no se han dado tan radicales cambios. Entonces estaban pagando las consecuencia de una burbuja bursátil, similar a la que hace solo dos años asoló a las economías de esta parte del planeta, y por el mismo motivo, el ansia desenfrenada de beneficios. De aquel crack Camba nos cuenta la vitalidad de la ciudad para recuperar el pulso lo antes posible. Es probable que si ahora escribiese sobre la actual situación también nos informase de ese afán ciudadano por levantarse y volver a ser el faro del mundo.
Para terminar una de sus sublimes frases sobre su relación con la gran metrópoli: “nos atrae (Nueva York) porque uno no puede vivir al margen del tiempo, y nos rechaza por la estupidez enorme del tiempo en que le ha tocado vivir a uno”.
Julio Camba, nació en Villanueva de Arosa, Pontevedra, el 16 de Diciembre de 1882 y murió en Madrid el 28 de Febrero de 1962.
Su venida al mundo se produce en una típica familia de clase media. Su padre era practicante y maestro de escuela. A los 13 años se escapa de casa y embarca como polizón en un barco que va a Argentina. A su llegada se introduce en los círculos anarquistas de Buenos Aires y hace sus primeros pinitos literarios en panfletos y proclamas. Debido a estas actividades en 1902 es expulsado de aquel país junto a otros anarquistas extranjeros.
Ya en España empieza a colaborar con El Diario de Pontevedra, pero rápidamente se traslada a Madrid en donde escribe para publicaciones ácratas como El Porvenir del Obrero. En pocos meses creará su propio periódico en la calle de la Madera: El Rebelde. En esta aventura le acompañará Antonio Apolo. A partir de 1905 comienza a colaborar como cronista en El País, rotativo republicano. Sus escritos son de temática variada y en ellos pone de relieve su independencia. En 1907 abandona el anterior periódico y comienza su tarea de cronista parlamentario en España Nueva. Por aquellos días comienza el juicio por el atentado contra Alfonso XIII el día de su boda. Es llamado a declarar debido a que mantenía cierta relación con el autor del mismo Mateo Morral. La relación, aunque escasa, era cierta y en diversos artículos explica la poca importancia de la misma, fruto de las ideas anarquistas de ambos personajes.
Su vida como corresponsal comienza en 1908, cuando Juan Aragón lo incorpora a la plantilla de La Correspondencia de España. Por entonces ya sus textos reflejaban el escepticismo y la brillantez que lo acompañaran durante toda su carrera.
El primer destino como corresponsal es Turquía. Allí cubrirá las elecciones y el cambio de régimen. A su regreso cambia de redacción y entra en El Mundo que lo contrata para sus corresponsalías de París y Londres. En 1912 comienza a escribir bajo la rúbrica de Diario de un español en La Tribuna. Volverá a la capital inglesa y enviará sus primeras crónicas desde Alemania para este medio. Un año después, en 1913 comienza a colaborar con el diario monárquico ABC, colaboración que le duró hasta su muerte, salvo algunas interrupciones, como la que lo llevó a escribir para El Sol. En este último periódico esta 10 años (1917-1927). A su vuelta al diario de los Luca de Tena vuelve por segunda vez a Nueva York. Sus crónicas desde allí se recogen en el libro que nos ocupa “La ciudad automática”, como otras muchas.
Durante la guerra civil muestra simpatías por las causa franquista y sus crónicas se editan en ABC en Sevilla. Colabora también con el diario Arriba. En este medio comienza la reelaboración de crónicas y artículos antiguos que, o bien están ligados con hechos actuales o bien basados en la memoria del autor. Estas crónicas retrospectivas serán una constante a partir de entonces, editadas en ABC o en La Vanguardia. En 1949 fija su residencia en el Hotel Palace de Madrid hasta su muerte.
No deja de ser curiosa su evolución social y política. Del anarquista activo en su juventud bonaerense a simpatizar con un régimen dictatorial de derechas como fue el de Francisco Franco.
Tiene editados 18 libros que abarcan desde 1907 a 1958. Por orden cronológico son El destierro; Londres; Alemania, impresiones de un español; Playas, ciudades y montañas; Un año en otro mundo; La rana viajera; Aventuras de una peseta; El matrimonio de Restrepo; Sobre casi todo; Sobre casi nada; La casa de Lúculo o el arte de comer; Haciendo de República; La ciudad automática; Esto, lo otro y lo de más allá; Etc. etc.; Mis páginas mejores; Ni fuh, ni fah; Millones al horno.
Cinco interminables horas

Qué dicir se tes que resumir toda unha vida en cinco horas? qué, se ademais, tes que facelo a xeito de despedida, de crítica e de auto de contrición? se tes unicamente cinco horas para despedirte do home morte e facer un respaso de todos os erros agochados nunha vida compartida, se tes o tempo xusto para botar de menos e de máis, para recriminar sen interrupcións de diálogo, sen rancor nos acenos de quen escoita? son abondas ou se cadra sobran, as cinco horas, para facer este repaso, agocharse na excusa, para reinterpretar, para envorcar sentimentos e abandonar ao ser que marcha para sempre limpo de culpas?
Cinco horas son as que pasa Carmen (Menchu), velando o corpo do seu home Mario, lonxe de olladas e ouvidos indiscretos, libre para facer o repaso de todo o vivido e poñer a razón na subxectividade que filtra cada momento.
Admitía Delibes (Valladolid, 1921) que primeiro quixo que Mario fose quen contara a vida de Mario, pensador e intelectual de esquerdas na postguerra, ateo e libre, profesor e escritor, condutor de bicicleta e prófugo dos convencionalismos. Pero, prevendo os ataques da censura franquista, decidiu filtrar esta vida a través dos ollos de Carmen, muller intolerante, das dereitas de mantilla e rosario, de machismo e qué dirán, de apariencias e visitas de té co maimiño esticado.
Burlar esta censura foi a máis intelixente das medidas para burlar tamén as consabidas estruturas narrativas, ofrecéndonos unha historia in media res, que acontece na mesma noite en que se vela o cadáver do desaparecido Mario e a viúva debe despedirse, chorar e desafogarse mentres acompaña ao home pola derradeira noite que pasarán xuntos. As ditas horas comezarán sendo un revivir de historias compartidas e rematarán por ir inzándose de reproches e disconformidades, atribucións de culpa e desencanto. Dous estremos que nunca chegaron a tocarse anímicamente: el libre e frustrado por non acadar a realidade desa liberdade e máis frustrado aínda pola incomprensión familiar, ela intolerante, ríxida e subida aos tópicos de clase e bando. El escritor de utopías, ela rezadora de salmodias en latín. El querendo facer xustizas, ela mantendo a xustiza manida da caste e dos apelidos rancios, o dar cunha man e ofrecer a outra para bicar. Os dous inmersos nunha espiral desolada de incomprensión mútua e desintere polo do outro.
Un retrato, aínda hoxe, fiel das dúas Españas. Difícil de imaxinar cómo tería sido Cinco horas con Mario se Mario se contase a si mesmo.
La sonrisa etrusca de Jose Luis Sampedro
A novela que nos vai a ocupar perante dúas semanas será A sonrisa etrusca. Nela coñeceremos a Salvatore, un vello campesino calabrés que tera que viaxar a Milán para facer unhas probas médicas. Alí descobre un neto e o amor dunha muller. Temos un amor intenso e outro inesperado e temos tamén que sempre hai sensancións e sentimentos novos. O libro é emotivo e divertido onde o importante non é o que sucede senon cómo sucede. Atopamos moitos temas dos que falar: a cidade e o rural, a relación avo – neto, o amor no final da vida… etc.
«¿Qué verá en esa estatua?», se pregunta el guardián. Y, como no comprende, no se
atreve a retirarse por si de repente ocurre algo, ahí, esta mañana que comenzó como
todas y ha resultado tan distinta. Pero tampoco se atreve a entrar, retenido por inexplicable
respeto. Y continúa en la puerta mirando al viejo que, ajeno a su presencia, concentra
su mirada en el sepulcro, sobre cuya tapa se reclina la pareja humana.
La mujer, apoyada en su codo izquierdo, el cabello en dos trenzas cayendo sobre sus
pechos, curva exquisitamente la mano derecha acercándola a sus labios pulposos. A su
espalda el hombre, igualmente recostado, barba en punta bajo la boca faunesca, abarca
el talle femenino con su brazo derecho. En ambos cuerpos el rojizo tono de la arcilla
quiere delatar un trasfondo sanguíneo invulnerable al paso de los siglos. Y bajo los ojos
alargados, orientalmente oblicuos, florece en los rostros una misma sonrisa indescriptible:
sabia y enigmática, serena y voluptuosa.
Do mesmo autor atoparedes outras novelas nas bibliotecas municipais:
El río que nos lleva ; La vieja sirena ; Octubre, octubre ; El amante lesbiano ; La estatua de Adolfo Espejo ; Los mongoles en Bagdad ; El mercado y la globalización ; La sombra de los días… entre outras
O que non te mata faite máis forte

Dicía tal, Nietzsche. E pódese concluir en tal, tamén, trala lectura de La ciudad y los perros. A experiencia persoal de Vargas Llosa (Arequipa-Perú, 1936) na escola militar Leoncio Prado na década dos cincuenta, tradúcese nunha serie de personaxes que encarnan todas as posibles versións nas que se parte un ser humano sometido á crueldade, á disciplina absoluta, á submisión. Ou morre -incluso físicamente- ou medra.
Os perros, cadetes de primeiro ano da escola, son estudantes de formación regulada e vítimas da disciplina militar disposta polas regras da institución e, ademais, dispostos dentro dunha xerarquía baseada nun estractamento social (serranos, negros, cholos, chalacos), os propios rapaces organízanse nunha microsociedade interna que funciona a través de castigos, recompensas e novatadas dentro das “cuadras” nas que habitan. Se sobre estas cuadras son os militares-profesores os que aplican a educación e a corrección, os propios alumnos autodeterminan os comportamentos internos, afondando aínda máis na diferenza e na cuestión racial e de idade como excusa para impoñer un réxime case de terror.
No interior do medo xorde o círculo, un grupo de rapaces que unidos tratan de diferenciarse dos demais, protexéndose e creando un comercio clandestino de trafego de exames, tabaco, bebida e privilexios que os fortalece e retroalimenta, facéndoos máis fortes. Todos os que están fóra deste círculo son susceptibles de violencia e medo.
O Jaguar, líder carismático do círculo, conta cos apoios doutros personaxes como o serrano Cava, o Boa ou o Poeta, todos narradores desde o seu recanto da historia, que van dispoñendo os ganduxos da trama, facéndoa multidimensional, trabada pola subxectividade que parte do anonimato de cada voz e que conta co atractivo de ir despexando hipóteses, como se dunha ecuación se tratara.
O principal destes enigmas é a manos de quen se produce a morte do Esclavo, testemuña clave do roubo das preguntas dun exame, punto inicial e principal da obra, e que supón a aparición do antagonista de o Jaguar, as dúas forzas, ou a supervivencia e a supresión, baseándonos na frase nietzscheana. A inocencia ou a culpabilidade, a busca por parte dos profesores dunha fuxida da responsabilidade e a vinganza por parte dos cadetes, incorporan a desconfianza a cada unha das situacións.
E que queda do individuo cando se eslúen os seus límites a base de berros, golpes, agochos, desdobramentos? a identidade, a procedencia, a sexualidad, todo vai caendo inservible como os cabelos cortados, a roupa da casa, todo igualado e controlado polo uniforme e a disciplina.
Almas grises de Philippe Claudel
O novo libro está escrito polo francés Philippe Claudel e con él gañou o premio Renaudot e foi elexido libro do ano pola revista Lire. É unha novela curta e está narrada en primeira persoa por un policia retirado que quere contar o que lle “roe el corazón desde hace veinte años”. Os feitos ocorren nunha pequena localidade francesa que vive a Primeira Guerra Mundial como ruido de fondo (sonidos de explosións e soldados de paso). Aparece unha nena de 10 anos morta e o narrador (un policia retirado) vai lembrando o que pasou neses días e presentando unha serie de personaxes coas súas miserias e as “almas grises” torturadas polo mal. Semella que so as mulleres teñen a alma de outra cor e que ninguén é bo sempre, que ninguén é malo sempre.
Estilo duro, frases curtas, imaxenes moi expresivas sen florituras. O lector ten que estar atento, sacar conclusións porque o autor tratanos como adultos ¿estaremos en situración dunha resposta?
“tosía cada treinta segundos, con una tos que venía de muy lejos, para anunciar que los momentos felices tenían un final, y los cuerpos también”
“Fuera, la nieve caía con fuerza y chocaba contra los cristales de la ventana como si quisiera escribir palabras que se deshacían apenas formadas y fluían en rápidas líneas, como lágrimas por una mejilla ausente”…
“Una vez más, remonté el curso de los años, para acabar donde siempre. Conozco bien el camino. Es como volver a tu propio país”
Outros libros que atoparedes na biblioteca:
La nieta del señor Linh e El informe de Brodeck

Casa de Muñecas – Hedda Glaber
CASA DE MUÑECAS
Vamos a leer una obra estrenada en 1879. Es un clásico del teatro y de la literatura universal. En muchas escuelas y universidades es una lectura obligatoria. ¿El motivo?. Trata uno de los grandes temas de todas las sociedades, la familia. Su estructura, su composición y jerarquía, su fundamento como base de la sociedad. Desde el momento de su estreno se convirtió en un auténtico escándalo literario, ya que como tal se considera el Teatro.
Lo que su autor trata es la sumisión de la mujer, aquí representada por Nora, a la autoridad total de su padre y de su marido. A los deseos de ésta de salir de ese círculo, en el que se la consideraba una propiedad y no una persona.
La obra levantó ampollas. La polémica fue aún más furiosa debido a la inconfesada sospecha de que lo que en ella se cuenta y visualiza era verdad. Ibsen no trata en ningún momento del adulterio, tema constante en el teatro de bulevar desde el drama a la farsa. Lo que hace Ibsen es mostrar la verdad frente al sacrosanto edificio construido por la tradición, las convenciones y los intereses sociales. Todo el teatro de Ibsen se funda en dos principios: la verdad y la libertad “las verdaderas columnas de la sociedad“.
HEDDA GABLER
Es otro drama incluido en el tomo. Narra la historia de una mujer orgullosa, hija de un prestigioso general. Busca sin éxito la felicidad y la dicha que iluminen su vida. Por conveniencia se casa con Jorge Tesman aunque su verdadero amor es Eilert Lodvorg, a quien ella al rechazarlo hace que él busque consuelo en el alcohol. Toda la obra es una lucha de la protagonista contra su propio destino. Al no poder salir victoriosa buscará en el suicidio la solución a sus problemas vitales.
Ambas obras constituyen una ruptura en el mundo teatral de su tiempo. Pese a estar escritas hace más de un siglo sus planteamientos siguen vigentes. De hecho se consideró que los personajes de las mismas, Nora y Heddar, son junto con Ana Karenina y Madame Bobary, los que sirven de inspiración a los movimientos feministas que nacieron al final del siglo XIX y que han tenido tanta importancia en el pasado siglo XX y en este inicio del XXI.
Decía Ibsen que para comprender su teatro hay que conocer como era la sociedad noruega de aquel momento. Una sociedad que habitaba un país hermoso pero al mismo tiempo con una climatología muy dura que lo condiciona. Largos inviernos donde apenas hay horas de luz. Añorando el sol y lo que representa, días más largos y en consecuencia la posibilidad de relacionarse con otras personas de manera continuada. Porque este es otro de los problemas, las relaciones sociales. La mayor parte de la población, sobre todo en el norte, vive en granjas muy separadas unas de otras. Esto hace que se sepa muy poco de los vecinos lo que lleva a preocuparse unicamente de los propios problemas. La gente así se hace introvertida y seria. Cavilan constantemente sobre si mismos y esto les hace dudar y en ocasiones perder el ánimo. Es lógico que consideren que aquellos pilares sobre los que se asienta la sociedad no deban presentar grietas. Uno de esos pilares, sin duda el más importante, es la familia concebida como una inmutable pirámide jerárquica. Con sus obras Ibsen remueve esos cimientos y provoca el escándalo que le acompañó siempre.
Henrik Ibsen fue un dramaturgo y poeta noruego. Nació en 1828 en Skien, pequeña localidad al sur de Noruega y murió en Mayo de 1906 en Cristianía, actual Oslo. Esta considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. La vigencia de sus planteamientos tienen reflejo en el hecho de que sea uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad.
Debido a la ruina del negocio de su padre la familia tuvo que trasladarse a una granja en las afueras de Gjerpen, única propiedad que su progenitor logra salvar de la quiebra. Henrik tiene 8 años. Diariamente recorrerá 5 kilómetros para asistir a la escuela. Todo ésto influye para que se convierta en un niño introvertido y solitario.
En 1842 regresan a Skien y Henrik con 14 años ingresa en un colegio religioso. Sin embargo años después, ya en su edad madura, se declaraba ateo. En este colegio permanecerá hasta los 16 años en que por necesidades económicas se traslada a Grimstad para trabajar como auxiliar de farmacia. Durante su estancia en esta localidad apenas se relaciona, acentuando su carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza a estudiar medicina, carrera que nunca acabará. Al tiempo comienza a interesarse por la literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas.
En 1850 se traslada a Cristianía donde vuelve a retomar sus estudios. Pese a que su situación económica no es buena decide vivir de sus obras. No lo tiene fácil. Publica Catilina bajo el seudónimo de Brynjolf Bejarme que es mal acogida y no consigue que se represente. Colabora con el periódico de la Sociedad de Estudiantes Samfumdsbladet y con la revista satírica y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristiania Theater.
1852 será un año importante en su vida. Se traslada a Bergen donde ha conseguido ser nombrado ayudante de dirección en el recientemente establecido Det norske Theatre, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrena cuatro obras en dicho teatro, La noche de San Juan, una nueva versión de La tumba del guerrero (la primera versión la había escrito durante su estancia en Grimstad), La señora Inga de Ostraad y La fiesta en Solhaug. Es en esta ciudad donde conoce a la que será su mujer, Susanna Thoresen, hija de un clérigo protestante, con la que contrae matrimonio en 1858. Un año antes había realizado viajes de estudio a Dresden y Copenhague.
En 1864 abandona Noruega y se traslada a Roma donde un año después se reunirá con su familia. Ibsen consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía y comenzó un exilio de 27 años. En Roma residirá 4 años.
En 1868 se traslada a Alemania, primero a Dresden y después a Munich. Para entonces ya es un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representan en diversos países de Europa. Viaja a Egipto invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez (1869). En 1878 vuelve a Roma donde residirá durante 7 años. En todo este tiempo de exilio voluntario es cuando escribe su principal obra dramática, sus dramas realistas y simbolistas.
En 1891 regresa a Noruega. Tiene 63 años. En 1895 fija su residencia en Cristianía. Esta ciudad junto con Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas), celebran solemnemente el septuagésimo aniversario de Ibsen. Posteriormente sufre diversos ataques de apoplejía que van minando su salud hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico. Muere en 1906 a los 78 años de edad.
La extensa obra de Henrik Ibsen se puede dividir en tres etapas. La primera es romántica y recoge la tradición y el floclore noruego. Aún así en esta etapa representa lo que él consideraba defectos del carácter noruego.
La segunda sería la del llamado realismo socio-crítico. En ella se interesa por los problemas sociales de su tiempo y los convierte en tema de debate. Los estrenos de sus obras se dieron lugar a grandes polémica y escándalos. Ibsen en esta etapa cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa.
La tercera etapa se caracteriza por un teatro cargado de simbolismo. Predomina en ella un sentido metafórico.
Un defensor de toda su obra fue el Nobel Bernard Shaw. De su teatro diría que es el exponente de la obra bien hecha. Sus argumentos son creíbles y sus personajes reales, por los que al espectador le cuesta poco identificarse con ellos.
Su obra tuvo una influencia en otros autores de su tiempo como Chejov o Strindberg. El teatro del siglo XX está en deuda con el y sus obras no han perdido vigencia como lo demuestra el que sigan representándose en estos momentos.
La vida exagerada de Marín Romaña
Mi nombre es Martín Romaña y ésta es la historia de mi crisis positiva.
Así comienza el libro que tenemos entre manos. Pero, ¿quien es Martín Romaña?. Es peruano, miembro de una adinerada familia, que abandona en 1964 impulsado por lo que en las novelas del gran Ernest Hemingway se dice de los encantos y oportunidades existentes en la Ciudad de la Luz. Ni por un momento duda de que al igual que el Nobel, él también podrá vivir y disfrutar de los encantos narrados al tiempo que intentará y, sin dudarlo, logrará ser un famoso escritor que ensalce aún más si cabe, las donosuras que su imaginación sitúa en dicho orbe.
Ya en su destino descubrirá que todo es más difícil, sorprendente y no tan bonito como pintaba lo leído. Al poco tiempo se casa con la tímida Inés, persona que ha pasado del “catolicismo más militante al marxismo más puro“. Por seguirla milita en un partido de extrema izquierda, en la que su tarea revolucionaria consistirá en escribir una novel sobre los sindicatos pesqueros en el Perú, tema importante y trascendental donde los haya.
Al tiempo y a su alrededor se van dando una serie de circunstancias caóticas e incomprensibles para su punto de vista sudamericano, incluyendo lo que se vive en las revueltas de Mayo del 68. En ellas está, intentando ser un buen revolucionario como su boda con Inés parece exigirle.
Todas estas circunstancias lo llevan a una crisis de melancolía y soledad. Literalmente se hunde en su sillón Voltaire. Él es una persona que no puede concebir la vida sin un sentido humorístico y parece que este ha volado. Y así hubiera sido si el 7 de Junio de 1978 no se levanta tres veces del mentado sillón para atender al cartero, que al ser portador de tres cartas certificadas lo obligó al esfuerzo anteriormente citado de levantarse. Ese día la crisis aún siguiendo, revierte y se convierte en positiva. Con la compañía inseparable de su cuaderno azul y sin abandonar a Voltaire, va tomando nota de todos y cada uno de los acontecimientos, historias, relatos, hechos, etc. que le han sucedido desde su llegada a está “Ciudad de la Luz a la que parece que se le han fundido los plomos“.
Este proceso hace que sus recuerdos se vayan enriqueciendo y ayudan a que resurja su humor e imaginación. Lo que está escribiendo es una novela sobre el mundo de los latinoamericanos en la citada ciudad fundida.
El relato es un compendio de buen humor e ironía aún en los momentos más dramáticos. Esta obra junto con “El hombre que hablaba con Octavia de Cádiz” forman un díptico que se dio a conocer como: “Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire“.Sinceramente creo que es un libro muy apropiado para esos estados carenciales que nos hunden en la tristeza y el desaliento. Vamos, para este tiempo que nos ha tocado vivir.
Alfredo Bryce Echenique es un escritor peruano, uno de los más leídos del Perú. Con obras como Un mundo para Julius, No me esperen en abril o la que tenemos entre manos, La vida exagerada de Martín Romaña.
Nació en Lima el 19 de Febrero de 1939, en el seno de una familia de la oligarquía, ambiente en el que se educó. Mencionar como signo de su cuna que su bisabuelo, José Rufino Echenique fue presidente del Perú en 1851. Cursó sus estudios primarios y secundarios en colegios ingleses de Lima. Se licenció en Derecho y obtuvo el título de Doctor en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. En París se licenció en la Sorbona en Literatura francesa clásica (1965) y Literatura francesa contemporánea (1966). También obtuvo el Magister en Literatura de la Universidad de Vincennes, (París) en 1975.
Colaboró en la segunda etapa del semanario Oiga, del que su cuñado Francisco Igartua Rovira es diseñador y refundador. Estas colaboraciones empezaron en 1962 y finalizaron en 1995, cuando la revista tuvo que cerrar por el acoso del gobierno dictatorial de Alberto Fujimori al que dicha publicación no se plegó. A través de estas colaboraciones se puede conocer muchas facetas de la vida de Bryce, como es su oposición anti dictadura y de enfrentamiento contra todo abuso venga de donde venga. Una de sus facetas es decir las cosas como son, lo que le mereció ser llamado el Niño Terrible o Niño Goyito, tal como se llama el personaje principal de una de sus obras.
Ha residido en Francia, Italia, Grecia y Alemania. Desde 1984 vive en España si bien hacía frecuentes viajes a su país natal al que, incluso, regresó temporalmente. En 1999 lo abandonó debido al clima político existente. En 2005 publicó su segundo libro de memorias, Permiso para sentir, en el que denuncia ácidamente la transformación de Perú.
Se declara seguidor de los argentinos Julio Cortazar y Manuel Puig y de los peruanos Julio Ramón Ribeyro y Cesar Vallejo porque “introdujeron y produjeron el mundo de los sentimientos y el humor, tópicos muy escasos dentro de la literatura latinoamericana de entonces“.
Y es que la literatura de Bryce Echenique esta poblada de simpáticos personajes que se mueven como un poco perdidos en un mundo laberíntico, entre lo delirante, lo añorante y lo grotesco, pero rodeados de un fino humor y una tierna ironía. Es un maestro de la palabra, que domina y recrea. Su fino humor es reconocido tanto en América Latina como en Europa. Otra de sus características es que los personajes que configuran sus obras están basados en personas por él conocidas.
Ha trabajado como profesor en diversas Universidades, Nanterre, Sorbona, Yale, etc. y ha sido ponente en múltiples congresos de escritores a uno y otro lado del Atlántico.
Entre otros numerosos premios cuenta con el de Narrativa de España 1998. En 1995 durante el gobierno de Alberto Fujimori, renunció a la Orden del Sol, por sus convicciones democráticas.
En enero de 2009 un tribunal peruano le condenó a pagar una multa de 177.500 soles (42.000 €) por plagio. El delito fue el haber publicado 16 artículos de prensa de 15 autores diferentes como propios. Durante el proceso el autor negó la publicación de dichos artículos aduciendo que otros lo hicieron en su nombre. También que la acusación no era competente para ello y que la comunicación de la denuncia no le fue debidamente presentada en su domicilio de Barcelona. Nada de ésto le valió y fue finalmente condenado. Bryce Echenique siempre negó ser el autor de dichas publicaciones y dijo sentirse el objeto de una campaña de la prensa peruana para desprestigiarlo. No era la primera vez ni sería la última en ser acusado de dicho acto.
Después de escribir “Permiso para sentir“, Celia Valenzuela hizo una entrevista al autor. Por su interés para conocer como piensa y como dice las cosas, dejamos aquí una dirección electrónica en donde se reproduce dicha entrevista.
A cándida Felicidade
Un alma de Deus, ou máis ben Un corazón sinxelo, título que lle acae mellor á tradución do francés de Un coeur simple, conto curto de Gustave Flaubert, supón o contrapunto perfecto da outra heroína literaria creada polo autor: Madame Bovary.
Nesta ocasión non se trata de facer unha lectura ao uso dunha publicación que, falta de corpo (non pasa das cen páxinas), ofrece mil pousos e ecos, horas de preguntas e respostas alternativas, polo que resulta interesante saber qué intentaba facer o autor, vinte anos máis tarde de presentarnos a figura de Emma Bovary. Se en 1857 crea a total protagonista, a muller sobre a que recae a historia toda de adulterio, abulia e ambición que dá sensos de antiheroicidade a Madame Bovary, en 1877, no volume titulado Tres contos, Flaubert danos a figura de Felicité, unha serva total, a falta de ambición e, ao mesmo tempo, o protagonismo feminino absoluto de novo.
Neses intres en que aínda aboia a sombra dos conflitos legais que supuxo a publicación dunha novela baseada nun personaxe feminino de “escasos valores morais”, Felicité supón unha reacción de submisión ante as críticas recibidas, polo que se busca un carácter modelo: a criada sinxela, moral, relixiosa, pulcra e case bovina no seu comportamento, inmóbil ante a mala sorte e sen propoñer escollas ao destino, en fin, conforme. Se Emma Bovary supuña unha loita contracorrente dentro da súa propia vida, por non afogar no convencional, Felicité déixase arrastrar xusto cara ao contrario, e gostosamente feliz de poder servir, case que fachendosa da diferenza de clase,o que a leva a ser vista como un cúmulo de renuncias. Xustamente todo o contrario da Bovary, que non se resignaba a non vivir as vidas que soñara, as que lera…
Unha pregunta é clara: qué pretendía o autor creando, cunha diferencia de vinte anos, dúas heroínas tan enfrontadas, dous caracteres totalmente opostos? Pódese pensar que foi vencido pola crítica que o tachou de amoral, de proclive ao adulterio feminino e a dar azas aos soños das mulleres, e aquí trata, con este corazón sinxelo, de remediar esa imaxe de promiscuidade, de amoralidade e de falta de remorsos, na figura de Felicité, cuxa única aspiración é coidar dos seus e pasar desapercibida.
Pero o corazón simple non é tal; agocha o mesmo compoñente crítico cara á burguesía e os seus vezos que agochaba vinte anos antes Madame Bovary. A amabilidade, a falta de tacha da criada, a súa estrita moralidade, contrastan coa crueldade e o egoísmo que recibe a cambio. As súas perdas e renuncias non se compensan con nada, nada vai alegrar a vida triste de Felicité, agás un loro.
O famoso loro de Flaubert (que serviu ao británico Julian Barnes para ficcionar a biografía do novelista francés dunha maneira esaxeradamente inexacta e divertidísima) é un elemento preciso e imprescindible para causar un efecto exactamente idéntico ao de Madame Bovary: o escándalo. Se no ano 1857 a sociedade francesa levou a man á boca aberta antes as desinhibicións de Emma, que non faría cando unha criada vella e relixiosa crea un altar de fervorosa piedade arredor dun loro disecado na procesión do Corpus Christi? Mais se cadra, Flaubert xa aprendera de antigas reprimendas de público e autoridades civís, e o ataque contra a falsidade das crenzas queda borrado pola fervente relixiosidade de Felicité, o destape moral da aristocracia vélase ante a defensa que fai a criada e a submisión aos seus donos, e os desvaríos dunha pobre vella no seu último momento, querendo ver na figura do loro Lulú a pomba da Santísima Trinidade, só foron vistos así, como desvaríos da doce, pobre e submisa Felicité.
Divorcio en Buda
La historia se enmarca en el Budapest de entreguerras. Los tres principales personajes de la misma, Kristóf Kömives, Imre Greiner y Anna Fazekas viven inmersos en aquella sociedad. Hungría es una nación independiente después de haber pertenecido durante siglos al Imperio Austro-Húngaro y ello ha conllevado un sinfín de cambios en los comportamientos sociales. Todo lo que parecía inmutable se ha desmoronado y nuevas formas de vida y costumbres se desarrollan en lo publico y privado.
Kristóf Kömives es juez en Budapest. Es un hombre de ideas tradicionales, ideas que entiende debe defender por encima de todo dentro del respecto a la legalidad vigente y que en él, debido a su puesto, es una exigencia. Se esfuerza por que su imagen sea acorde con su profesión y confía en que algún día podrá emular profesionalmente a su padre, juez también, del que algunos dicen que marcó una época en el desempeño de su cargo.
Imre Greiner es médico. Es de origen humilde. Su vida ha sido una lucha para conquistar un lugar entre la burguesía de su ciudad. Ambos, Imre y Kristóf se conocen de su época universitaria, si bien no se puede decir que hayan sido amigos.
Anna Fazekas es una mujer de clase acomodada. En la actualidad está casada con Imre. Conoce también a Kristóf con quien coincidía en actos sociales y en la práctica del tenis, deporte que ambos practicaban.
Estos son los perfiles de los principales personajes. Hace ya muchos años que sus vidas no se cruzan, por lo que significa una sorpresa para nuestro Juez el que llegue a su mesa de trabajo un expediente de divorcio en el que figuren los otros dos actores del drama, Imre y Anna. Ambos se han casado y Anna desea la separación aduciendo “abandono del hogar familiar” por parte de Imre. Los recuerdos de su relación con la ahora Sra. Greiner hacen retornar a su mente situaciones que creía olvidadas y que de alguna forma alteran su apacible vida burguesa.
Aún así no dejara de ser un expediente más que tramitar. De hecho piensa en citar a ambos y certificar su deseo de separación. Pero un hecho impide que el curso de los acontecimientos se desarrolle con esta normalidad. Aquella noche, la de la llegada a su despacho del expediente comentado, el Sr. Greiner se presenta en su casa con la noticia de que su esposa, Anna, se ha suicidado.
Durante esa noche Kristóf hará frente al aluvión de sentimientos encontrados que inundan su espíritu al mismo tiempo que será testigo de la confesión de Imre, que le relatará la historia de su matrimonio y sus actos por encumbrarse socialmente, entre los que está dicha boda. Kristóf escuchará todo lo que ignoraba sobre ellos y sobre todo constatará el abismo que los separa. Por un lado él, un burgués, que renunció a todo lo desconocido para defender y perpetuar los valores de la sociedad en la que se crió y educó. Por el otro lado, Imre, un advenedizo que por conquistar a una mujer que por su posición le permitiría la entrada en esa sociedad, se entrego a una existencia basada en la impostura y la falsedad.
Será una conversación larga y sincera, la primera vez que ambos hablan de vivencias y sentimientos hasta ahora no compartidos con otros. Pese a lo dramático de la situación está sirve para aclarar conceptos y plantearse nuevas formas de vivir y tratarse, de remediar en lo posible los errores que hasta ese momento hubiesen cometido. El mundo vive en aquellos días momentos cruciales y es probable que los acontecimientos que están a punto de producirse no les permita rematar sus deseos de cambio, pero deben intentarlo.
Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza, cuando tuvo conocimiento de que estaba condenado a pasar el resto de su vida en un hospital dependiendo de otros para su cuidado.
Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.
En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.
Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.
A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.
No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.
Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como El ultimo encuentro, La herencia de Eszter, La mujer justa o la novela que ahora leemos, Divorcio en Buda. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).







