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El cielo es azul, la tierra blanca: una historia de amor de Hiromi Kawakami

 

Portada

“El cielo es azul, la tierra blanca se presenta como uno de aquellos haikús a los que Basho impregnaba de naturaleza y budismo zen. Más que una lectura compulsiva, exige la serenidad de quien se inicia en un manjar distinto y exquisito.”

Leah Bonnín,  Letras Libres

Con la delicada y conmovedora novela  de Hiromi Kawakami  empezamos en el Club de lectura Ágora un ciclo dedicado a la literatura japonesa, que contará también con  Kenzaburo Oé, el cómic de Jiro Taniguchi y Natsume Soseki.

La obra

La soledad une a Tsukiko, una mujer joven y a su viejo profesor. El encuentro no puede ser más casual, en una taberna a la que los dos acuden asiduamenente. Desde ese momento entablarán una peculiar relación a través de la que iremos conociendo pinceladas de sus vidas, sus sentimientos y sus anhelos.

El amor, la pérdida, el paso del tiempo, el significado de la vida… y sobre todo la soledad son temas de los que trata la novela a través esta pareja.

La autora hiromi_3

La escritora Hiromi Kawakami nació el 1 de abril del año 1958 en Tokio. Estudió biología en la universidad Ochanomizu y trabajó como profesora de instituto.
Es una de las escritoras japonesas más leídas y sus libros han recibido los más reputados premios literarios.
Debutó como escritora en los años 90 al ver publicado Kamisama (1994), un relato que le valió el Premio Pascal al Relato Corto. Poco después logró el Premio Akutagawa por Hebi Wo Fumu, y en el 2000 obtuvo el Premio Ito Sei y el Woman Writer’s
por Oboreru. Por la novela El Cielo Es Azul, La Tierra Blanca recibió el prestigioso Premio Tanizaki.
La prosa de Kawakami explora con sutileza, ternura y profundidad en el Japón actual las vidas personales y sentimentales de personajes en reflexión, encuentro o búsqueda

 

escanear0274Esta historia de amor atípica fue adaptada la cómic de forma magistral por Jiro Taniguchi bajo el título Los años dulces.

Su delicado y detallado  dibujo,  hace que saboreemos la comida  y  que disfrutemos de maravillosos paisajes, además de reflejar a la perfección el  ritmo reposado de  la relación entre un maduro profesor y su alumna. Gesto, miradas…

 

 

Os dejo con el dossier que entregamos en la sesión por si queréis conocer más datos sobre la novela , su adaptación al cómic y otros libros de la autora en las Bibliotecas Municipales.

Cielo azul

Dossier

 “El cielo es azul, la tierra blanca es una de las historias de amor más bellas que he leído
en mi vida. No me refiero a uno de esos amores cursis y pretenciosos que proliferan
tanto en cierto tipo de libros, sino a algo mucho más profundo y real, la lenta y sólida
relación de dos seres solitarios, necesitados el uno del otro, capaces de encontrar la
ternura y de compartirla con el amado en medio de los más pequeños gestos cotidianos,
comer, beber, dar un paseo, sentarse junto a una ventana en la oscuridad… Y narrado
de una manera tan delicada, tan justa, que parece un pedazo de vida real –quizá lo sea–
pintado en un lienzo y ofrecido a nuestros ojos para ayudarnos a ser más sabios. Léanlo
y disfruten”.

Ángeles Caso, La Vanguardia

Cuatro hermanas de Jetta Carleton

En “Café con libros” continuamos inmersos en la literatura norteamericana de principios de siglo, con una obra maestra, Cuatro hermanas de Jetta Carleton.

La obra

Cuatro hermanas

 A principios de los años cincuenta, Matthew Soames, maestro en un colegio rural, y su mujer, Callie, disfrutan del final del verano en su granja de las afueras de Renfro, Misuri, en la que criaron a sus cuatro enérgicas hijas: la mayor, Jessica; Leonie, la más responsable; la indómita Mathy, que dejó sus estudios para casarse con un piloto acrobático, y la pequeña Mary Jo, que abandonó la granja muy joven para trabajar en la televisión en Nueva York.

Como cada año, tres de sus hijas acuden a visitarles durante unas semanas. El final de su estancia hace aflorar los recuerdos: las alegrías, decepciones, amores y desengaños que marcaron el paso del tiempo y que parecen haber dominado la vida de las cuatro hermanas. Sin embargo, más allá de lo ocurrido late el profundo amor que los ha mantenido unidos durante todos esos años.

La autora relata la biografía emocional de cada miembro de la familia centrando el relato en cada personaje, lo que nos permite conocer un mismo suceso desde ángulos distintos. Cuatro hermanas refleja el conflicto entre realidad y deseo, escudriñado en las motivaciones del padre Matthew y de la madre Callie, y soberbiamente prolongado en los caracteres de cuatro hijas tan distintas entre sí.

La autora

Jetta Carleton

Jetta Carleton (1913-1999) nació en Holden, Misuri. Después de pasar la infancia junto a sus hermanas mayores en la granja de sus padres, cursó estudios universitarios. Obtuvo un máster en Literatura Inglesa y ejerció como profesora durante un tiempo y poco después se mudó a la costa este de Estados Unidos para dedicarse a la publicidad. Las estancias veraniegas en casa de sus padres con sus hermanas le inspiraron su primera y única novela publicada, Cuatro hermanas (1962), que rápidamente se convirtió en un best seller.

En 1970, después de abandonar el mundo de la publicidad, montó una pequeña editorial en Santa Fe, Nuevo México, llamada The Lightning Tree, con la ayuda de Jene Lyon, su marido. A mediados de los noventa, tras enviudar, empezó a escribir una nueva novela que nunca llegó a ver publicada.

Nos vamos de vacaciones de Semana Santa cargadas de lecturas y cambiando totalmente de registro con la novela de Isaac Rosa, La mano invisible, una gran reflexión sobre la precariedad laboral.

Aprovechad estos día y sumergiros en las historias que os ofrecen vuestras Bibliotecas.

¡Felices días a todos!

El tango de la guardia vieja

Un aventurero decía “yo vivo de mi sable y mi caballo”. Me ocurre algo parecido. Vivo de lo que llevo conmigo. De lo que encuentro en el camino.

Dos personajes principales Max Costa y Mecha Inzunza, Un espacio de encuentro, un transatlántico rumbo a Buenos Aires en el otoño/primavera de 1928, un lugar, el salón de baile de primera clase de dicho barco donde Max Costa ejerce de “bailarín profesional” sacando a la pista a las señoras que están solas o aquellas a las que sus sosos maridos prefieren ver bailar a hacerlo con ellas. Este es el caso de Armando de Troeye, compositor de fama que viaja a la ciudad porteña con la finalidad de encontrar inspiración para la composición de “el tango”,  la que condense en su música la realidad y evolución de éste a lo largo del tiempo. Es una apuesta que tiene con un colega, el Sr. Ravel, el del bolero. Le gusta la música pero no bailar lo que propicia el encuentro de nuestros protagonistas.

Y aquella noche en que Max y Mecha se enlazan y bailan juntos dan comienzo una relación de encuentros y separaciones que se prolongará durante tres décadas. Relación que lleva aparejado amor y traición, ansia por el otro y necesidad de alejarse. Todo ello enfundado en los acontecimientos que en aquellos años ocurrieron, guerra civil española, guerra mundial y guerra fría.

Los escenarios en que estos amores se desarrollan serán tres, primero en Buenos Aires, después en Niza y por último en la bella bahía napolitana, concretamente en Sorrento. Serán también distintas las circunstancias. La primera sera el tango el motivo. La segunda, Niza, un asunto de espionaje con la guerra civil española de fondo y los inicios de la mundial y la tercera, Sorrento, un campeonato de ajedrez en la costa napolitana.  La edad de los protagonistas, como no podía ser de otra manera, jugará un papel importante en la evolución de la relación, sobre todo en la que tiene su desarrollo en Italia. Han pasado treinta años y muchas circunstancias en la vida de ambos que se ponen de manifiesto en su manera de tratarse. Incluso aquí, en el tiempo del campeonato se producirá una intriga relacionada con el momento político mundial en aquellos años.

Todo ello contado con la maestría que el autor tiene. Aporta una breve pero interesante historia sobre la evolución del tango desde los tugurios bonaerenses hasta los salones de moda de Europa.  Como fue perdiendo frescura y originalidad, desde  la música rápida de raíces afrorioplatenses a la edulcorada melodiosa que ha llegado a nuestros días; la inclusión de texto  en las partituras; la influencia que en ello tuvo Gardel.  Siempre viene bien conocer el origen de las cosas y a Pérez-Reverte le gusta aportar datos históricos, lo que es de agradecer.

Los personajes están bien tratados y descritos.  Max es un autodidacta, que ha sabido forjar una forma de ser refinada desde un origen humilde, aprendiendo de aquellos a los que tendrá que imitar si quiere hacer dignamente su trabajo de “compañero” de damas solas o no bien atendidas por sus maridos. Es atractivo, elegante, respetuoso, su conversación es amena, mundana y con los suficientes toques cultos para que resulte interesante. Unas veces gigoló y otras ladrón de guante blanco.  Incluso en el ocaso de su vida sabe llevar con dignidad su puesto de chófer de un celebre y rico médico en la mencionada costa italiana.

Meche es hermosa en el sentido amplio de la palabra. Con clase, personalidad y un pelín de audacia que la hacen por momentos enigmática y por supuesto muy deseable. Una especie de Belle de jour. Enamorada, viciosa y apasionada.

Podemos hablar de un tercer personaje, el ambiente en que se desarrollan los acontecimientos y el lujo imperante en el mismo. Aquel que brillaba en una época y una sociedad que se llevará por delante la segunda guerra mundial, pero que aquí está en su apogeo .  Un lujo y glamour que se repite en Sorrento, dentro de la atmósfera  un tanto plana que rodea un campeonato de ajedrez . Parece que es el único marco en el que Mecha vive y brilla. Si Max quiere volver a su relación con ella ha de entrar en el mismo y no duda en hacerlo aún a riesgo de perder lo que en ese momento es su medio de vida, su trabajo de chófer.

La historia es un estar en el pasado y en el presente sin que esta forma de contarla desvíe la atención del lector o lo incomode. Por el contrario, estimo que aclara cosas y es una manera de dar a conocer en profundidad la relación que ambos mantuvieron aún cuando no estuviesen juntos. Es un acierto del autor. Si queremos encontrar algún defecto hemos de señalar que en ocasiones la trama decae. El arranque es magnífico y sería extraordinario que este nivel se hubiese podido mantener a lo largo de la narración. Aún así engancha y personalmente su final me ha parecido  que describe adecuadamente el carácter de Max y el amor que siempre ha sentido por Meche. Puede parecer un final de novela romántica, de hecho algunos diálogos  y situaciones son propios de ella,  pero, ¿que otra cosa es lo que acabamos de leer?.

La trama tiene cierto parecido a “Las travesuras de la niña mala” de Vargas LLosa.

Javier Pérez-Reverte Gutiérrez, nació en Cartagena en 1951. Es un escritor y periodista español miembro de la Real Academia Española desde 2003. Antiguo corresponsal de RTVE y reportero destacado en diversos conflictos y guerras durante 21 años.

Licenciado en Periodismo, estudio también Ciencias Políticas. Comenzó en el diario Pueblo en el que permaneció durante 12 años. En este tiempo y con su compañero Vicente Talón fundó la revista Defensa (Abril 1978) de la que fue su redactor jefe hasta que sus compromisos como corresponsal le obligaron a dejarla. Desaparecido el diario Pueblo pasó a RTVE, donde permanecerá nueve años, hasta 1994.

Su salida del ente público fue drástica. Después de haber presentado diversos programas de actualidad, y de haber cubierto como corresponsal de guerra diversos conflictos, que en aquellos años se dieron tanto en Europa como en África y Sudamérica, dimitió al sentir injustamente  tratado.

Desde ese momento se dedica en exclusiva a la literatura y a la escritura de artículos de actualidad en el suplemento dominical de los diarios del grupo Vocento, bajo el título  Patente de corso.

Ingresó en la Real Academia Española el 12 de Junio de 2003, ocupando el sillón T. Es Doctor honoris  causa por la Universidad Politécnica de Cartagena desde el 18 de Febrero de 2004.

Su producción literaria es extensa y exitosa. La inició en 1986 con la publicación de El húsar. Dos años después publica El maestro de esgrima. Le siguen El club Dumas y La tabla de Flandes. Estás obras lo hicieron conocido del gran público, hecho que se acrecentó cuando en 1996 comienza  a publicar la saga de El capitán Alatriste, con  enorme éxito y reconocimiento. Incluso profesores de historia recomiendan su lectura a sus alumnos, lo que dice mucho de su ambientación y rigurosidad.

Hasta el momento ha publicado 22 novelas. Algunas de ellas han sido llevadas al cine con mayor o menor acierto. Entre ellas Alatriste, estrenada en 2006.

Su actividad literaria continua y es un reconocido y seguido escritor tanto en nuestro país como en  el extranjero.

Está en posesión de diversas distinciones tanto españolas como extranjeras. Por su singularidad destacaría que cuenta con la Gran Cruz al Mérito Naval, que le fue otorgada por su novela Cabo de Trafalgar (2005).

La rubia de los ojos negros

– Me llamó Cavendish — dijo.

La invité a que tomara asiento. Si hubiera sabido que iba a llamar a mi puerta, me habría peinado y me habría perfumado detrás de las orejas con un ligero toque de ron de laurel.

Raymond Chandler creó en su momento un personaje inolvidable, el detective privado Philip Marlowe. Sus peripecias tuvieron un extraordinario éxito que se reflejó en la aceptación de sus novelas, la traducción de las mismas a diversas lenguas y la adaptación cinematográfica de las aventuras que reflejaban. El personaje de Philip Marlowe fue representado en la gran pantalla por afamados artistas como lo fueron Humphrey Bogart, Robert Mitchum o James Garner.

Philip Marlowe me atrevo a decir que fue el paradigma del detective privado americano. Un personaje cínico, duro, bebedor, sin miedo al dolor físico. Bajo esta apariencia se esconde una personas contemplativa, irónica y filosófica, amante de la tranquilidad, el ajedrez y el cuidado de su bonsái. Sin un físico especialmente atractivo, aunque en la pantalla no lo representaban así, atrae a las mujeres de toda condición que le encargan trabajos o que son investigadas por él. Se deja querer y no pierde de vista su objetivo, deshacer el entuerto para el que le contrataron.

Pues bien, partiendo de estas premisas y muchos años después de la muerte de su creador, John Bamville por medio de su seudónimo Benjamín Black se atreve a resucitar a Marlowe. Bamville un escritor de éxito, con novelas complejas, siempre muy bien escritas y que tiene la facilidad de describir los ambientes de tal manera que lleva al lector a identificarse con la situación de una forma extraordinaria, parece que se está viendo, notando y casi oliendo lo que narra, utiliza a su álter ego Benjamin Black para escribir este tipo de novela. Dice que le ayuda a desentumecerse, y explica que lo hace así porque cuando escribe como John Bambille consigue redactar unas doscientas palabras al día. Si es Benjamín Black quien lo hace el chorro de palabras sale con mayor libertad y logra alcanzar las dos mil diarias. Es un descanso.

Y de que va la novela que nos ocupa. Pues de lo habitual en este tipo de historias. En momentos de horas bajas Marlowe recibe la visita de una elegante, joven, hermosa y rica dama que le encarga la la localización de su amante muerto unos meses atrás. Ella le expone que está segura de haberse cruzado con él recientemente en otra ciudad y sospecha que algo raro ha pasado en la desaparición del mencionado amante.  La rubia de los ojos negros que pide su colaboración es Clare Cavendish, está casada, proviene de una rica familia y pide la mayor discreción en el esclarecimiento del caso.

La novela tiene todos los ingredientes necesarios para ser un buen ejemplo de este tipo de literatura, pero además tiene un añadido, está bien escrita. Casi sin darse cuenta Marlowe se encuentra enredado en los avatares de una de las familias más ricas de Bay City, con todo lo que esto representa en lo relativo a la lucha interna por el poder, el dinero y el honor y porvenir de la estirpe.

Como es habitual en Benjamín Black el final se produce de súbito. En dos/tres páginas el misterio queda resuelto y la fama del investigador intacta y acrecentada con la resolución de un nuevo y singular caso. Como debe ser.

Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.

Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.

Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.

Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.

En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, novela con la que da vida a un personaje detectivesco, pese a que en realidad es un médico dedicado a la patología, es forense en un conocido centro hospitalario de Dublín. Esta novela es la primera en la que Quirke, que así se llama el personaje, tiene que investigar un hecho sin que le afecte directamente,  le siguen El otro nombre de Laura y En busca de April. Tiene otras novelas del mismo estilo publicadas.

Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.

Está en posesión de numerosos premios y distinciones. Este año 2014 le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

Una temporada para silbar de Ivan Doig

El lunes acabamos de comentar la novela Una temporada para silbar y ayer se la entregamos a nuestro otro club Café con libros de la Biblioteca Os Rosales. Es una novela que se disfruta mucho: bien escrita, con unos personajes entrañables y centrada en el valor de la educación, como herramienta de vertebración social y personal.

La obra

El narrador es Paul Milliron, superintendente de Instrucción Pública en Montana en los años cincuenta, quien tiene que tomar una dura decisión: aprobar el cierre de las escuelas rurales, lo que significa hacer desaparecer el papel de estas escuelas como centro de la vida social y profesional de muchas pequeñas aldeas de Montana como Marias Coulee, donde vivió su infancia.

Mientras piensa en la trascendencia de la decisión que va a tomar, revive su vida allí en 1909, cuando cumple trece años. Paul es el mayor de los tres hijos que tiene Oliver, un granjero que se ha quedado viudo. Para encargarse de las tareas domésticas, tras leer en un periódico un curioso anuncio en el que se podía leer, “No cocina, pero no muerde”, contratan a Rose, una eficaz ama de llaves que aparece con su hermano Morris, un extravagante y culto personaje que acabará siendo el maestro de la escuela.

En la página 298, el Paul adulto medita acerca del hecho de que con el cierre de las escuelas unitarias 

morirán también los distritos rurales… Ya no habrá escuelas para que los niños estudien. No habrá escuelas para los bailes de los sábados por la noche. No habrá escuelas para el día de las elecciones, ni para las reuniones de la asociación de granjeros, ni para el club de jóvenes, ni para el concurso de bordado, ni para el torneo de canasta, ni para el grupo de lectura. Para ninguno de esos encuentros que son el pan y la sal de la comunidad.

Buena parte del argumento consiste en describir los originales métodos que emplea Morris para conseguir educar a sus alumnos. La novela, repleta de valores humanos y con una notable presencia de la vida campestre, va sin embargo más allá de este mundo escolar, pues el trato que tiene la familia Milliron con los hermanos Rose y Morris hace que el presente se transforme y que los hechos del pasado adquieran una inesperada dimensión que da un sorprendente vuelco al desarrollo de la trama.

Una temporada para silbar es un homenaje a la entrega de muchos maestros de escuelas unitarias rurales, como Morris, quienes en unas condiciones muy complicadas supieron educar humana y científicamente a tantos cientos de alumnos. Pero hay más. Doig describe con ternura la vida en estas pequeñas localidades del Oeste americano y los sentimientos íntimos y profundos de unos personajes infantiles y adolescentes, como Paul, que empiezan a abrirse camino en un mundo nada fácil.

Una temporada para silbar es una de las mejores novelas de Ivan Doig, fruto de su particular manera de entender la vida y la imponente naturaleza de Montana. La podemos incluir en las llamadas novelas de iniciación, en la que Paul rememora lo vivido en aquel tiempo unido por siempre al silbido alegre de Rose y al talento docente de Morris.

El autor

Ivan DoigIvan Doig nació en 1939 en White Sulphur Springs (Montana), en el seno de una familia de colonos y rancheros de origen escocés. Tras la prematura muerte de su madre fue criado por su padre y su abuela en diferentes ranchos del estado, pero sin abandonar nunca Montana, fuente constante de inspiración para la mayoría de sus novelas y ensayos. Doig, graduado en Periodismo y en Historia, ejerció como granjero y trabajó en el Servicio Forestal antes de convertirse en editor y colaborador habitual de periódicos y revistas.

En 1979 apareció su primera obra, This House of Sky: Landscapes of a Western Mind, un texto autobiográfico inspirado en sus años de juventud, que llegaría a ser finalista del National Book Award, y al que seguiría una larga lista de obras, narrativas y de no ficción, inspiradas en su mayoría en la vida rural de Montana y en sus imponentes paisajes.

Entre su producción destacan las tres novelas que componen la Trilogía McCaskill (English Creek, Dancing at the Rascal Fair y Ride with me, Mariah Montana), un complejo ciclo novelesco que abarca cien años en la historia del estado de Montana; Bucking the Sun (1996); Mountain Time (1999) y Una temporada para silbar (2006; Libros del Asteroide, 2011). Su prosa realista e íntimamente ligada a la historia, la naturaleza y el paisaje de su tierra natal lo ha encumbrado como uno de los mejores cronistas contemporáneos del Oeste americano, en la estela de autores de la talla de Wallace Stegner o Norman Maclean.

Libros del Asteroide y la literatura norteamericana en la Biblioteca Os Rosales

Como apoyo a la tertulia de la novela, también hemos aprovechado para hablar de su editorial y recomendar las obras que disponemos en la Biblioteca Os Rosales de literatura norteamericana (por acotar un poco nuestras recomendaciones). Libros del Asteroide es una editorial independiente fundada en Barcelona en el año 2005 por Luis Solano. Edita obras fundamentales de la literatura universal de los últimos setenta y cinco años que no hayan sido publicadas antes en español o que se encuentren descatalogadas.

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Durante estas semanas en los clubs de lectura, estamos leyendo además Cuatro hermanas de Jetta Carleton y Al mal tiempo, mejor cara de Barbara Constantine, casualmente las tres ambientadas en el mundo de las granjas. Nuestras lectoras no pierden oportunidad de “meterse” con sus dos coordinadoras por este hecho, pero nosotras, prometemos que ha sido una casualidad, pero mira por donde nos ha salido estupenda para salir un poco del mundo urbano. No hay mal que por bien no venga compis… 😉

ROSA CANDIDA

” He aquí que os he dado toda la hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente” (Génesis 1, 2)

Toda planta necesita para desarrollarse, nacer y crecer. La novela de Audur Ava Ólafsdóttir relata como los humanos, la mejor semilla sobre este mundo nuestro, necesitamos también esos simbólicos tres momentos, nacer, crecer y desarrollarse como personas. Y no siempre es fácil. En ocasiones, como es el caso, es necesario antes que cualquier otra cosa saber a donde se quiere llegar, como y que se quiere ser, dejando de lado consejos bien intencionados, tradiciones seculares e incluso opiniones ajenas que, con la mejor voluntad, pueden no ver bien ese objetivo final que nos proponemos.

El libro narra el viaje que va a realizar el protagonista principal Arnljótur, un joven de 22 años, miembro de una familia que ha vivido una reciente tragedia, la muerte de la madre. Ahora son tres personas las que componen el núcleo familiar, el citado Arnljótur, su hermano gemelo Jósef, con cierto retraso mental  y su padre, electricista de profesión, de avanzada edad y preocupado por el porvenir de su hijo con el que mantiene al respecto diferencias notables, pero que aun así no se opone a que este decida hacer lo que más le gusta, cultivar plantas y flores y de manera especial rosas.

Nos va contando como esa afición la adquirió al ayudar a su madre en el invernadero que existe en la casa. Dada las extremas condiciones climatológicas del malpaís donde viven (Islandia) así como la escasez de tierra fértil, parece ser el citado invernadero el lugar apropiado para cultivar todo tipo de flores, verduras y hortalizas diversas. Es lo que hacía su madre, 16 años más joven que su marido, muerta en un accidente de tráfico. El relato de este fallecimiento es uno de los pasajes más emotivos de la narración y nos vienen a decir como era el carácter de esa persona.

Después de varios intentos por ejercer alguna de las profesiones normales del país, como la de tripulante de barcos de pesca y oficios que requieren habilidades manuales, entre ellos el de su padre y pensar en otras que pasan por ir a la universidad, Arnljótur se reafirma en la voluntad de ser jardinero. Plantar y cuidar rosales, en especial un tipo de rosa, la Rosa Candida, que su madre cultivaba y cuya principal característica es tener ocho pétalos, que envuelven otros ocho y no tiene espinas. Llevando consigo unos esquejes de dicha planta parte hacía un lugar que no se especifica, en el que existe un monasterio que tiene en su interior un jardín del que cuentan fue antaño memorable por albergar una grande y magnífica colección de rosales. Hoy está prácticamente abandonado y los monjes de dicho cenobio han aceptado su oferta de trabajo. Tal como describe el entorno de este lugar, tipos humanos y ambiente, todo hace pensar que el monasterio está ubicado en un país de clima más benigno que el que deja atrás.


Imagen del malpaís como una y otra vez es llamada Islandia en el texto

Un dato trascendente en el devenir del relato es que en el citado invernadero, – que dada su importancia en la vida del protagonista podemos considerarlo como un personaje más de la novela-; en él, repito, el joven Arnljótur ha tenido relaciones sexuales una sola vez con Anna, una amiga de un amigo, dejándola embarazada. Tienen una hija, Flora Sol, de pocos meses de edad en el momento de partir. Aunque no está enamorado de su madre sí se siente padre de su hija y asume esa responsabilidad desde el primer día.

El narrador de la odisea es el propio protagonista. Toda la narración tiene un aire intimista. No solo cuenta hechos, también emociones y pensamientos. Sus inquietudes, miedos, dudas sobre su personalidad, etc. , todo lo va desgranando en cortos capítulos. Su llegada a ese mítico destino que está representado por el monasterio y el misterioso jardín. El encuentro con el prior del centro, el Padre Thómas, un monje aficionado a las películas de las que saca las conclusiones que le hacen entender la vida tal como es. El pueblo donde se ubica el convento, sus gentes, tan diferentes a él.

Una muestra de como tiene asumido su papel de padre, su responsabilidad, se pone de manifiesto cuando Anna le pide que se haga cargo de su hija mientras ella escribe su tesis doctoral. Arnljótur no lo duda, ni dudará tampoco cuando también le pide quedarse con él durante unos meses mientras hace el trabajo comentado. Toda la vida que hasta entonces ha llevado allí se ve alterada, pero él aceptará, verá desarrollarse el amor por su hija y en ese tiempo encontrará el verdadero sentido de su vida . Verá florecer su Rosa candida.

Tanto el Anna como el personaje del padre de Arnljótar están muy bien descritos y encajados en la narración. Igual que la forma de ser del bebe que está detallado con toda dulzura. Son personajes muy creíbles, lo que enriquece la historia.

El final es abierto y no quiero extenderme más en contar el desarrollo de la trama, ya que perjudicaría la lectura. La novela me parece interesante aunque no es sencillo entrar en ella. Algunos capítulos pueden parecer superfluos pero no lo son; nos sirven para comprender la evolución personal del protagonista, su adaptación a una nueva forma de vida y a un trato con gentes diferentes. En conjunto es un libro que engancha, escrito de forma concisa, y que da para pensar. Arnljótur lo hace y mucho. Piensa en la jardinería, pero también en la muerte y el cuerpo. Y en ocasiones se agobia. No comprende como aquellos monjes con los que de alguna manera convive, están alegres y ríen por cualquier motivo pese a encontrarse tan alejados de las pasiones corporales. Al final lo entenderá.

Audur Ava Ólafsdottir es una escritora islandesa, nacida en Reikiavik en 1958. No cabe duda que es una escritora de éxito, a juzgar por los premios que le han concedido desde la primera novela que editó, Tierra levantada en 1998. En 2004 con Lluvia de noviembre obtuvo el Premio de Literatura de la ciudad de Reikiavik, entre otros.

Rosa Candida su tercera novela recibió en 2008 el Premio Menningarverdlaun DV de literatura; el Premio Fjöruverdlaun especializado en literatura femenina, por “el atractivo de sus múltiples capas de significado y su creación de un nuevo paradigma masculino“, el Prix des Amis du Scribe 2011, el Premio Page des Libraires 2010 y el Premio de los Libreros de Quebec 2011 a la mejor novela extranjera. También fue finalista del Premio Fémina Étranger, del Premio de Literatura del Consejo Nórdico, del Gran Premio de las Lectoras de Elle, del Premio de la revista Lire y del Premio FNAC de Francia. Ocupó los primeros puestos en las listas de más vendidos en su país, en Francia y en Canadá, y está siendo traducida a varios idiomas.

Maus de Art Spiegelman

maus

De nuevo en el Club de lectura Ágora nos adentramos en el mundo del cómic, esta vez de la mano de Maus de Art Spiegelman.

Maus no dejo a nadie indiferente,  provoco opiniones encontradas y sentimientos a flor de piel.

Os dejo con la reseña de José Manuel Pampin Villar uno de los integrantes del club y entusiasta de esta novela gráfica:

Cuando leemos Maus, de Art Spiegelman, no sólo estamos leyendo una novela gráfica o un cómic más, leemos una novela, un documento histórico sobre los horrores del holocausto judío, o la biografía de uno de los supervivientes de un campo de exterminio.

Maus es todo eso y mucho más, el primer y único premio Pulitzer otorgado a un cómic, una forma de acercarnos a los adultos y también a los más jóvenes al conocimiento de los horrores de una época de la historia reciente que deben ser conocidos para evitar que puedan volver a repetirse. Lo hace de una manera renovadora, usando los recursos del cómic y añadiéndole otros nuevos. Y lo hace su autor, Art un dibujante de cómics, que intenta dejar constancia del terror de esa situación a través del retrato de su padre, instalándose en la actualidad y transmitiéndonos su difícil relación con él, en un intento de adentrarse en la psicología de todo un superviviente, para buscar una explicación a esa relación padre-hijo, al suicidio de una madre o al recuerdo de un hermano al que nunca conoció.

Nada en esta obra se ha dejado al azar empezando por esa prodigiosa lección que nos ofrece sobre las cualidades estéticas del cómic. El blanco y el negro de sus viñetas profundizan en las sombras del holocausto, en el horror y en la tragedia; y magistral es el hecho de dibujar a sus personajes diferenciando sus nacionalidades por animales, encontrándonos a los judíos como ratones, los nazis gatos, los polacos cerdos o los norteamericanos perros. Todo como pretexto o como base para fijar nuestra atención en lo realmente importante de Maus, en lo que el autor nos quiere transmitir y que no es un relato de ficción sino la memoria que se hace cargo de una de las mayores catástrofes de la historia del occidente moderno. Y en ello radica una de sus grandes renovaciones, el usar un medio como el cómic, que hasta ese momento era considerado un tipo de lectura de entretenimiento y aventuras con personajes como Batman o el pato Donald, para crear una novela gráfica.

Otro de los grandes logros de la obra de Spiegleman es la maestría narrativa que consigue el propio autor al intercalar las partes más tensas de la historia con las historietas de la vida cotidiana, consiguiendo así reducir la tensión que se va creando al contar la vida cotidiana que se lleva en los campos de exterminio.
Tampoco debemos obviar aspectos lingüísticos tan importantes como esa extraña manera de hablar del padre de Art, y que en ningún caso obedece a un error de traducción ni muchísimo menos, al ser Vladek Spiegleman de origen polaco y llegar a los Estados Unidos ya de adulto no domina perfectamente el inglés y comete errores que son típicos de todo extranjero que llegue a un país y que no domine el idioma.
De ahí que tenga confusión con los géneros, que tenga dificultad para entender la diferencia entre los verbos ser y estar o errores en el uso de subjuntivos por indicativos entre otros.

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Supongo que cuando Art Spiegleman se propuso contar la historia de su familia, las relaciones entre sus miembros y la historia de muchos otros judíos que no tuvieron tanta suerte como la suya durante el genocidio de la Segunda Guerra Mundial, en ningún momento se planteó escribir una novela. Seguramente pensó que la mejor manera de acercarse y acercarnos a nosotros los lectores a aquella terrible realidad y dada su condición de dibujante, era a través de las viñetas y de esta manera creó una historia que son muchas historias literarias al mismo tiempo como he dicho anteriormente: una biografía, una novela, un trabajo de investigación y un ensayo histórico porque, dentro de esas obras fundamentales que se deberían leer para un mejor conocimiento de nuestra Historia con mayúsculas, Maus ocupa un lugar privilegiado para el conocimiento de los sucesos acaecidos durante gran parte de la primera mitad del siglo XX.

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Para terminar, nada mejor que recordar las palabras de otro gran escritor invitándonos a la lectura de Maus como es Umberto Eco, añadiéndole simplemente que recomiendo encarecidamente esta obra que acabamos de comentar en nuestro club de lectura del Ágora, sin duda, todo un acierto.

“La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueve; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia del este de Europa, y es arrastrado por su ritmo suave e hipnotizador. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber abandonado ese mundo mágico…”
Umberto Eco

Muchísimas gracias José Manuel por estar siempre dispuesto a colaborar y a compartir.spiegelman_art-maus~OMea6300~10051_20051126_8281_784

Encuentro con el reciente Premio Nadal José C. Vales

El pasado jueves 19 de febrero por la mañana, los clubs de lectura de la Biblioteca Forum así como los asistentes al taller “Disfrutando de aprender” tuvimos la inmensa suerte de contar con el reciente ganador del Premio Nadal, José C. Vales en un encuentro previo al Ciclo de Encuentros con Autores Libros en Directo organizado por el Centro Ágora y presentado como ya es habitual por Pedro Ramos.

De su trayectoria como redactor, editor y traductor hablaba nuestra compañera Nuria en un post anterior. Lo que aquí queremos resaltar es la cercanía y amabilidad de José C. Vales,  así como nuestras impresiones después de haber tenido un encuentro tan personal con él. Su cara alegre y expresión desenfadada para nada se corresponden con la imagen de duro que representa la foto de contraportada Cabaret Biarritz.

PREMIO NADAL 2015_JOSÉ C. VALES 031

Sin duda su carrera como traductor centró buena parte de la conversación ya que por ahora esa es su profesión, hecho que ha dejado huella en su obra literaria: El pensionado de Neuwelke novela, cuenta, que escribió por una apuesta y la recientemente galardonada con el Premio Nadal 2015 Cabaret Biarritz de la que el autor destaca las distintas formas de narrar los hechos a través de las diferentes visiones de sus personajes. Esta, su última obra es una novela de investigación, extravagante, que a partir de la investigación de un crimen esboza el retrato de una sociedad en plena agitación, el Biarritz de 1925. Una sociedad de la que el autor resalta sobre todo las vivencias que más le interesan: las vidas lujosas de la gente adinerada que frecuenta los cabarets o el estilo de vida de las “flapers”. Vales destaca que, a pesar de que la trama gira en torno a una adolescente local que aparece muerta en el puerto sujeta a una argolla en el muelle con la cara devorada por los peces, esta es una novela llena de pinceladas de humor, un ingrediente que el autor considera fundamental.

Vales nos contó alguna que otra anécdota que, aunque creemos confesable, no vamos a publicar aquí. Con su amabilidad y buen hacer nos quedamos, y por supuesto con sus recomendaciones literarias

“creo que todo el mundo debería leer Frankenstein de Mary  W. Shelley  (una de sus escritoras favoritas) y Drácula de Bram Stoker”

De agradecer es también su especial dedicatoria, una cita de Jane Austen que dice así:

PREMIO NADAL 2015_JOSÉ C. VALES 092

“Que otras plumas se entreguen a la pena y la desesperación”

Muchas gracias José C. Vales. Esta es tu casa. Puedes venir siempre que quieras.

Píldoras azules de Frederik Peeters

En la tertulia de esta tarde, le toca el turno a Píldoras azules. Ya considerado un clásico, se trata de un cómic autobiográfico en el que el autor desnuda su alma al contar su propia historia de amor, con el virus del VIH de por medio. Las reflexiones que Peeters nos va dejando a lo largo del libro, no dejan indiferente a nadie, y desde luego remueven conciencias, aunque él diga que no lo haya pretendido.

La obra

Como nos explica Antoni Guiral en la web de Tebeosfera, Peeters relata cómo vive en ello y con ello, su relación con Cati, con su niño de tres años, con un médico que comparte su sentido de la humanidad con las máximas de Hipócrates. Nos explica su historia desde dentro, desde la intimidad de su conciencia; dibuja lo que siente, no lo que ve. Y no se lo pone fácil: los saltos temporales, las imágenes surrealistas (el rinoceronte, el mamut…), la narración sincopada, todo compone un puzzle que encaja. Encaja porque para Peeters es tan importante el qué se cuenta como el cómo se cuenta. Su pincel es a veces suave, a veces incómodo; su grafismo expresionista se torna impresionista cuando la historia lo requiere. Sus personajes son tan quebradizos como su vida interior.

Sin pretender contar más que su propia historia de amor con Cati, el autor nos abre los ojos ante la realidad a la que se tienen que enfrentar los portadores del virus causante del sida, y gracias al médico y a sus propias reflexiones, vemos que es la sociedad la que discrimina, y no la ciencia (la enfermedad) en sí. Es un cómic que rompe tabúes, desde luego. Además de la pareja protagonista, nos gusta la ternura del pequeño de tres años, que se ve obligado a convivir con la enfermedad toda su vida; y el médico, tan cercano, tan humano, tan competente, tan… como a todos nos gustaría que nos tratasen, creo yo.

El autor

Frederik Peeters (Ginebra, 1974) se ha convertido en uno de los creadores más representativos de la nueva historieta europea. Sus trabajos no dejan de editarse tras el eco alcanzado por Píldoras azules (Astiberri, 2004), los cuatro tomos de Lupus ahora recopilados en un volumen integral (Astiberri 2011), los seis volúmenes de Koma (Dibbuks, 2006-2009) o los dos volúmenes de R.G. (Astiberri, 2007-2008), con un primer tomo que fue reconocido como uno de los álbumes “esenciales” en la edición de 2008 del Festival de Angoulême.

En 2009 Astiberri editó el tomo recopilatorio de historias cortas Dándole vueltas, así como su primera obra con una mujer como personaje principal, Paquidermo.

Peeters colabora con el cineasta francés Pierre Oscar Lévy para publicar en 2010 su siguiente cómic: Castillo de arena, una obra impregnada de ecos que remiten a Buñuel y Bradbury.

Lo último de Peeters en nuestro país es la obra de ciencia-ficción, Aama, que ha sido premiada como mejor serie en el Festival Internacional del Cómic de Angoulême 2013 y ganadora del Premio Point 2012, de la que Astiberri ha editado ya los cuatro volúmenes que componen la saga (2011-2014).

Después de la obra que le dio tanto reconocimiento, abriéndole las puertas, no ha vuelto al género autobiográfico, aunque sí muchos otros autores se han sumado a esta tendencia. En nuestras comictectas podréis encontrar una gran variedad de títulos, autores y estilos que tratan enfermedades en sus libros, que son biográficos o autobiográficos. A este respecto Peteers tiene una opinión muy particular del asunto:

Para ser honesto, creo que la gente que compra cómic no necesita ser convencida de nada porque ya tiene sus propias ideas. En ese sentido, no creo en el cómic social. La parte mesiánica o educativa es sólo una ilusión. Soy pesimista, haría falta gente menos negativa que yo…

Otros cómics del autor que podéis encontrar en las Bibliotecas Municipais da Coruña son:

Los días – Memorias de infancia y juventud

  Los insultos no han probado jamás    una verdad ni desvanecido un error.

Me parece una buena frase para iniciar el comentario de un libro que ha sido para mi todo un descubrimiento. Los días de Taha Husein nos dice mucho sobre la cultura islámica y sobre la forma de vida de sus seguidores, entre los que se encontraban estos campesinos egipcios de principios del siglo XX.

El protagonista ha nacido y vive en esa comunidad, sujeto a sus normas y costumbres, a su ignorancia disfrazada de conocimiento memorístico del Corán en  su totalidad. Él, pese a  ser ciego desde que a los tres años le trataron mal una enfermedad ocular, no queda exento de dicho aprendizaje. Debe asistir a la escuela regentada por un maestro dictatorial e ignorante que lo único que sabe hacer es obligar a memorizar los textos sin ninguna explicación sobre lo que aprenden y de la misma manera que diez siglos antes los alumnos de entonces hacían. No es esta escuela un caso aislado, la universidad de El Cairo, Al-Azar, donde se enseña  Corán, Hadiz, Derecho islámico, Fundamentos teológicos, Gramática…… , sigue el mismo procedimiento, memorizar, repetir como un papagayo todo lo estudiado y librarse mucho de exponer ideas que no se ajusten a la tradición. Esta forma de formarse, amén de tediosa, es totalmente inoperante y solo sirve para sacar unas monedas o algo más a los ignorantes aldeanos, cuando los maestros son llamados a los pueblos a salmodiar en las ceremonias y eventos que en ellos se dan.

Y  eso que cuando él  llega a la Universidad comentada ya ha habido una cierta reforma aperturista, emprendida por Muhammad Abduh, que ha introducido para su estudio asignaturas como Aritmética, Geografía, Historia o Literatura Clásica. Pero mover costumbres arraigadas durante siglos no se hace en un período de tiempo corto y pese a estas novedades nuestro protagonista tendrá que vérselas con dichas anticuadas formas de pensar y mandar.

Para su familia, campesina relativamente acomodada, poder mandar a sus hijos a la escuela rural y después a Al-Azar es un signo de prestigio y valía. Nuestro pequeño, pese a su ceguera, aprende rápido, sabe memorizar bien, pero se aburre. No le encuentra lógica a estudiar de esa manera. Pero superará las pruebas necesarias y viajará a El Cairo, donde su hermano mayor ya está en la comentada Universidad  y de mala gana le servirá de lazarillo.

Pese al cambio de lugar no aprecia  diferencia de sistema, sigue siendo memorístico. Tanto que sus alumnos pese a disponer y alegrarse de tener la asignatura de Literatura, se limitaban a leer los grandes poemarios clásicos y a comprar después el  comentario oficial del texto matriz, ya que era el que otorgaba sentido y autoridad al original. Absurdo pero real.

Esto no era para lo que se había esforzado tanto. Ya antes había discutido con Sayyidna su maestro y con su padre, a quien le reprochaba su ingenuidad en materia de Fe. Aquello fue un buen aprendizaje para enfrentarse solo con su dialéctica a los shaijs de alAzar  en defensa de su dignidad y su capacidad intelectual.

Fueron años duros y de extrema pobreza, pero los aprovechó para salir del infernal círculo que aquel ambiente significaba y llegar a las metas que de adulto alcanzó en la élite intelectual de su país.

A través de las páginas del libro no solo vamos conociendo como se desarrollaba la enseñanza y distribución de las teorías coránicas, también quedan recogidas la manera en que se estructuraba la familia, las distintas formas de vida, clases y castas. El poder de los que conocían las escrituras y estaban autorizados a enseñarlas. En definitiva los motivos por los que estas sociedades no han evolucionado en paralelo a los conocimientos técnicos, filosóficos e intelectuales, que configuran el mundo no musulmán con algunas excepciones.

  Taha Hussein (14 de noviembre de 1889 – 28 de octubre de 1973) fue un escritor egipcio, comúnmente llamado el «decano de las letras árabes» o «Qahir al-Zalam» (en español: el conquistador de la oscuridad). Nacido en Magaga, Menia, (Egipto), Perdió la vista durante la infancia pero a pesar de este impedimento siguió con sus estudios y acudió a la Universidad Al-Azhar de El Cairo donde estudio Religión y Literatura.  Acudió posteriormente a la Universidad Egipcia —cuando Al-Azhar se negó a entregarle el diploma— y allí se convirtió en el primer estudiante en obtener un doctorado. Más tarde continuó sus estudios en La Sorbona en París, especializándose en Historia antigua, Griego y Latín, y también consiguió un doctorado. En Francia conoció a la que sería su esposa.

A su regreso a Egipto trabajó como catedrático y publicó Fil-Shiʿir al-Gāhilī (Sobre la poesía pre-islámica), donde expresaba serias dudas sobre la autenticidad de la poesía árabe pre-islámica y algunos capítulos de Corán, lo que le acarreó críticas y rechazo, por los que más adelante perdería su puesto. Una de sus obras más conocidas llamada Mustaqbil al-thaqafa fi Misr (El futuro de la educación en Egipto) fue publicada en 1938. Taha fue posteriormente rector de la Universidad de El Cairo, miembro de la Academia de la Lengua Árabe y Ministro de educación de Egipto, desde donde logró que la educación básica se convirtiera en obligatoria y gratuita.

Su obra se enfoca a analizar la Literatura árabe, la Historia del Islam, aunque también escribió de aspectos sociales y políticos.  Entre otras cosas, también tradujo al árabe múltiples obras de la literatura europea.  En 1973, recibió el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas a las personas y organizaciones que hayan realizado aportes significativos en «la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales».