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Tenemos que hablar de Kevin

Un niño necesita más vuestro amor cuando menos lo merece (Emma Bombeck)

Lionel Shriver hace figurar esta cita como prólogo a la historia que nos va a contar, un largo monólogo a través de unas imaginarias cartas que la protagonista Eva Khatchadourian escribe a su  marido Franklin Plaskett.

Y lo hace para descargar los sentimientos, emociones, tristezas y desesperanzas que ha soportado desde el momento en que decidieron tener un hijo. Incluso antes de ese momento porque también expone las razones que le llevaron a admitir esa posibilidad. Ella era una mujer realizada, con una profesión que le satisfacía plenamente, recorrer el mundo buscando material para editar guías de viaje para otra gente tan feliz y urbana como ella. Casada con Franklin, un fotógrafo e iluminador que trabaja en publicidad. Son felices y se complementan pero él siente que falta algo en su matrimonio, un hijo que complete la bonanza en que se desenvuelve su unión.

Eva es reticente, pero accede al deseo de su esposo en un momento en que se da cuenta de la mortalidad del mismo, de que pasaría si él faltase. No quiere quedarse sola y piensa que ese hijo que él tanto desea puede ser el compañero que necesite, si se da el caso. La verdad es que los dos llevan una vida agitada, ella viajando constantemente en busca de datos para su libros y él viajando también buscando exteriores en los que filmar, o simplemente fotografiar, anuncios publicitarios.

El embarazo que Eva vive no es precisamente el momento más feliz de su existencia. Lo siente como algo extraño a ella, es más, es un freno a su forma de actuar y una permanente base de conflictos con su marido que le reprocha su poca preocupación por el estado en que se encuentra. Incluso el nombre o el apellido que llevará el nacido son motivos de controversia y discusión.

Lo que antecede preludia una relación madre-hijo complicada. Eva no se siente especialmente alborozada por el nacimiento del pequeño Kevin, un parto difícil, cuyo resultado no le proporciona ese estado emocional de maternidad feliz. Vemos que esa incompatibilidad parece tenerla también el pequeño, llora constantemente, rechaza el pecho de su madre, no quiere comer, en definitiva, desde su nacimiento es un niño complicado. Según va creciendo y recibiendo los estímulos de parte de las personas que lo tratan va tomando posiciones ante el mundo que lo rodea con una sola excepción, su padre. Este que pasa mucho tiempo fuera de casa por motivos laborales, cuando vuele lo trata como un colega, su compañero de juegos, su aliado, el clavo al que agarrarse ya que todo lo que hace mal él lo disculpa; sin darse cuenta que es un niño manipulador y que lo utiliza como una forma de castigo a su madre.  Franklin  la culpabiliza  del estado del pequeño y le echa en cara que no es una buena madre.

Leyendo el libro y pensando en la educación de Kevin, en el enfrentamiento que por él tienen sus progenitores, me vienen a la cabeza aquella pregunta de Mafalda a sus padres, con su hermano al lado: “Ustedes tienen un plan para educarnos o van improvisando“. Por que de eso trata también la historia, de como los padres deben enfocar la educación de sus hijos, de como marcar los límites y que estos estén consensuados y ambos sean firmes en su defensa. Un niño como Kevin necesita esto como el aire que respira.

Otras preguntas suscita su lectura. ¿La deriva de un niño hacia el mal es producto solo de una educación equivocada?. ¿Se nace con esa propensión o se adquiere?. ¿Como influye la falta de amor de uno de los progenitores, en este caso su madre, en su comportamiento futuro?. No hay duda que todos estas circunstancia son influyente en el futuro carácter de un  infante, como lo son los múltiples ejemplos de violencia que reciben diariamente y que en ocasiones se ensalzan por los medios sociales. Todo esto plantea el libro y  más. También  nos expone las consecuencias de lo que Kevin ha hecho, desde el dolor causado hasta la responsabilidad que Eva,  como madre, asume. Como su vida, antes feliz y plena, se rompe y debe comenzar de nuevo, pero ya no como antes. La losa de esa responsabilidad será la carga que la limitará hacia el futuro.

Los personajes están muy  bien descritos, la maldad de Kevin, el miedo a la soledad de Eva, la forma de ser de Franklin. Todo da como resultado un libro duro, sobrecogedor y que en algún momento puede hacerse difícil de leer, pero la buena prosa, la manera de expresar lo que sucedió y sucede y las ansias de llegar a una conclusión, hace que su lectura atraiga y emocione. Es normal comparar la historia con la tragedia de Columbine y sin duda este hecho fue importante para que el libro saliera a la luz.

Lionel Shriver (nacida Margaret Ann Shriver el 18 de mayo de 1957) es periodista y escritora. Nació en Gastonia (Carlolina del Norte), en el seno de una familia profundamente religiosa , siendo su padre un predicador presbiteriano. Cambió su nombre a la edad de 15 años porque le gustaba como sonaba. Se graduó por la Universidad de Columbia en Bellas Artes,  y también obtuvo un máster. Ha vivido en Nairobi, Bangkok y Belfast, y en la actualidad reside en Londres. Esta casada con el batería de jazz Jeff Williams.

Publicó su primera novela, The Female of the Specie, en 1986. Desde entonces ha escrito diez más, de las que se han traducido al español Tenemos que hablar de Kevin, 2005; El mundo después del cumpleaños, 2007; Todo esto para qué, 2010 y Big Brother, 213.

En 2005 ganó el Premio Orange de ficción por la novela que tenemos entre manos y que era la séptima que publicaba. El libro creó mucha controversia, y consiguió su éxito a través del boca a boca. La novela ha sido llevada a la gran pantalla en 2011, dirigiendo la película Lynne Ramsay.

En julio del 2005  Shriver empezó a escribir artículos para el diario inglés The Guardian, en los que comparte sus opiniones respecto a la forma de ver la maternidad en las culturas y sociedades occidentales, la estrechez de miras de las autoridades del gobierno británico y la importancia de las bibliotecas (planea dejar en herencia su librería al Belsfast Library Board de cuyas bibliotecas sacó tanto provecho cuando vivió en Irlanda del Norte).

Con esta novela el Club de Forum mañás da comienzo al curos 2015-2016. Esperamos que sea tan interesante como han sido todos los pasados.

El vino de la soledad

Los libros mienten. En el mundo no existen ni la virtud ni el amor. Todos los hogares son parecidos.

Que una niña en su adolescencia y observando un grabado donde aparecía reunida una familia en un momento dichoso llegue a la conclusión citada dice mucho de que forma ve la realidad que la rodea. Pero es que Elena en su corta existencia na ha disfrutado de un momento como el que está viendo en la ilustración. Ella es una criatura solitaria; su madre Bella la tiene desatendida, es un estorbo en su vida frivola y libertina. Su padre, Boris Karol,  por el que Elena siente un cariño especial, es un hombre sin tiempo que dedicarle; aunque le muestra afecto y amor cuando están juntos. Su vida la ocupan sus negocios y su pasión por el juego. Viaja constantemente y es el sostén de la familia. Están también sus abuelos maternos, los Safronov, nobles venidos muy a menos después de dilapidar su hacienda y que ahora viven de las ganancias de Karol, razón por la que Bella se casó con él.

Solo hay una persona que siente verdadero cariño por Elena, su nodriza francesa Rose. Elena le corresponde y no concibe la vida sin ella.

La narración empieza en Rusia, en una pequeña ciudad a orilla del Dnieper en los años anteriores a la primera guerra mundial. Aquel acontecimiento tendrá una influencia total en el devenir de la familia Karol. De ese lugar se trasladarán a San Petesburgo, luego a Finlandia y finalmente a Francia, a París, el lugar soñado por Bella y Elena, si bien por distintas razones. Para la primera es un lugar de lujo y donde puede dar rienda suelta a sus aventuras amorosas. Para Elena en cambio es la tierra en la que pasó los mejores momentos de su infancia y primera juventud en compañía de su querida Rose.

Hay un tercer e importante personaje en la historia. Se trata de Max Safronov, primo de Elena, por el que esta siente un desprecio absoluto. Bastantes años mayor que ella es, desde su adolescencia, amante de su madre.

La muerte de Rose, a quien su madre ha despedido cuando está ya mayor y no tiene oportunidad alguna ni de regresar a su país ni de encontrar otra ocupación en aquella convulsa Rusia, hace germinar en Elena un vigoroso deseo de venganza contra su progenitora. Será la razón más poderosa por la que vivir aquellos años de adolescencia y juventud. Pronto encontrará la manera de hacer efectivo su deseo,  seducir a Max, el amante de su madre.  Solo ha de esperar a tener los años precisos y poner en juego los encantos físicos que sin duda acompañarán a estos. Además esta acción le permitirá saldar viejas deudas de desprecios e injurias que tiene con su primo.

La narración termina una vez consumada su venganza. Su dicha no será completa ya que en esos momentos se produce la muerte de su padre. Pero Elena se siente por primera vez libre y capaz de enfrentarse a una nueva vida en su querido París y en compañía de su nuevo amigo, su gato Tintabel.

Es una novela dura. Describe muy bien los sentimientos de las personas que intervienen en el relato. La codicia de Boris, su ánsia de dinero y a la vez su pasión por el juego. La amoralidad de Bella, su desenfreno sexual y su amor por el lujo y la aperiencia. El débil caracter de Max, entregado a su lujuria por una mujer mucho mayor que él y a la vez seducido por Elena sin sospechar que solo es un medio para lograr un fin. Y Elena, su odio, su clarividencia para comprender su entorno y establecer las pautas por las que juzgará a las personas que lo componen. Todo ello esta escrito con una prosa precisa aunque en ocasiones un tanto densa. Explica con todo detalle la evolución de la protagonista y las de los actores más importantes en la historia, Bella y Max. Nos hace ver unos personajes que viven un mundo lejos de la realidad en la que está inmersa la sociedad de su tiempo,  centrados en sus placeres y acumulación de riqueza sin vislumbrar el gran cambio que se avecinaba.

Es un libro interesante que refuerza el éxito como escritora de Némirovsky. Lástima que las circunstancias dieran al traste con lo que sin duda sería una de las novelistas más lúcidas del siglo XX.  Esta narración se basa en lo que fue su propia familia y el periplo que la misma efectuó escapando de la revolución Rusa.

                                                       Kiev y el rio Dnieper

Irène Némirovsky (Kiev, 11 de febrero de 1903 – campo de concentración de Auschwitz, 17 de agosto de 1942), novelista de origen ucraniano, que vivió en Francia y escribió en francés. Fue deportada bajo leyes raciales por su origen judío, aunque se había convertido al catolicismo en 1939.                                                                            

Era hija de un banquero judío ucraniano, Léon Némirovsky. Fue educada por una institutriz francesa de modo que el francés fue prácticamente su lengua materna; su madre no mostró mucho interés por Irène. También hablaba ruso, polaco, inglés, vasco, finés y yiddish. En diciembre de 1918, después de que los bolcheviques pusieran precio a la cabeza de su padre, la familia de Irène escapó de la revolución rusa y permaneció un año en Finlandia. En julio de 1919, llegaron a Francia. Irène, de 16 años, pudo retomar sus estudios y obtuvo en 1926 la licenciatura en Letras en La Sorbona. A los 18 años comenzó a escribir.

En 1926  se casó con Michel Epstein, un ingeniero transformado en banquero; tuvieron dos hijas: Denise, en 1929 y Élisabeth, en 1937. La familia Epstein se instaló en París.

En 1929 envió su primera novela, David Golder, a la editorial Grasset. Temiendo el rechazo, no incluyó en el sobre ni su nombre ni su dirección. El editor tuvo que publicar un anuncio en la prensa para poder conocer al autor de aquella obra audaz, cruel y brillante. Su editor, Bernard Grasset, la proyectó entonces en los salones y medios literarios. Esta novela fue apreciada por escritores tan diferentes como Joseph Kessel, que era judío, o Robert Brasillach, que era antisemita. De su novela se hicieron en 1930 adaptaciones para el teatro y el cine.

En 1930, El baile narra el difícil paso de una adolescente a la edad adulta. La adaptación al cine sería la revelación de Danielle Darrieux. Irène Némirovsky se transformó en una consejera literaria, amiga de Joseph Kessel y Jean Cocteau.
Siendo una escritora en lengua francesa reconocida e integrada en la sociedad francesa, el gobierno francés, sin embargo, rechazó su petición de nacionalización en 1938, en una actitud de antisemitismo. Finalmente, el 2 de febrero de 1939, ella y toda su familia se convirtieron al catolicismo.

Víctimas de las leyes antisemitas promulgadas en octubre de 1940 por el gobierno de Vichy, Michel no pudo trabajar más en la banca y a Irène le impidieron publicar. Se refugiaron entonces en Issy-l’Évêque, donde habían mandado a sus hijas en 1939 junto a la familia de su niñera. Irène se dedicaría a escribir aunque no podía publicar. Ella y su marido llevaron la estrella amarilla.

El 13 de julio de 1942, Irene fue arrestada por la gendarmería francesa e internada en el campo de Pithiviers; muy pronto sería deportada a Auschwitz, donde murió de tifus el 17 de agosto de 1942. El mismo día del arresto, su marido emprendió innumerables gestiones para lograr su liberación y finalmente en octubre de 1942 fue arrestado, deportado a Auschwitz y al poco tiempo de llegar, asesinado en la cámara de gas el 6 de noviembre de 1942.

El descubrimiento de una escritora:

Después del arresto de sus padres, Denise y Élisabeth Epstein vivieron escondidas durante la guerra, ayudadas por amigos de la familia y llevando siempre la valija con los manuscritos inéditos confiados por su madre, entre ellos la Suite francesa. Eran dos tomos de una novela inacabada que tiene por escenario el éxodo de 1940, la ocupación alemana en Francia y la pérdida del mundo normal; es un relato claro e inteligente de la desaparición de la Francia que existió o, que quizás nunca existió realmente. En ella se describe la sociedad de la Francia de Vichy dibujando escenas de convivencia entre sus miembros y el invasor. Además de los dos tomos escritos tenía recogidas numerosas notas de los tomos sucesivos y de posibles cambios en los ya realizados. No la pudo finalizar porque fue detenida y deportada a Auschwitz donde moriría poco tiempo después. Fue publicada en el 2004. Recibió el Premio Renaudot a título póstumo.

Las dos hijas han conservado la memoria de su madre con varias reediciones. En 1992, su hija Élisabeth Gille, que dirigió en la editorial Denoel la colección “Présence du Futur“, publicó la biografía soñada de su madre, El Mirador.

 

Los desorientados

Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación

La novela es de Amin Maalouf. Libanés de nacimiento, exiliado en Francia donde desarrolló toda su actividad literaria que tiene un único fin, el de estrechar lazos entre Oriente y Occidente.

La frase resaltada figura en la contraportada del libro y a mi modo de ver refleja el contenido del mismo. La lucha por lograr un mundo libre y tolerante donde las personas que lo habiten no tengan que temer persecución alguna por ser de esta o aquella manera, por pensar así o asa, por pertenecer a una u otra raza.

Adam, un profesor árabe de Historia, ubicado en París y con la vida asentada en dicha capital, recibe la llamada de una antigua amiga, Tania, en la que le solicita que vaya a Libano ya que su marido y también viejo amigo Mourad  se esta muriendo y quiere verle. Adam, después de sopesarlo brevemente, decide ponerse en camino, sabiendo que se va a reencontrar con su pasado, que volverá a vivir las emociones que le hicieron dejar aquella su tierra y abandonar de la noche a la mañana a las amistades de toda su joven vida, decisión que le enfrentó con el que ahora le llama a su lecho de muerte. Igualmente tuvo que renunciar a su única familiar, su abuela, mujer que se alegró de la decisión que había tomado dado el peligro que entrañaba permanecer allí debido al estallido de la guerra.

                                       Imagenes de aquella guerra en 1975

En aquellos días y junto con otros compañeros de colegio y universidad habían formado un club al que llamaban “Círculo de los Bizantinos”. Sus reuniones en casa de uno o de otro se distinguian por el buen ambiente y la tolerancia. Eran de diversas creencias e incluso razas, pero nada de esto hasta entonces había supuesto un inconveniente para la convivencia y el cariño mútuo. Pero aquel 1975 todo lo cambió. El país entero se rompió, ya nadie estaba seguro; de un barrio a otro podía haber una invisible línea de separación que era a la vez la frontera entre la vida y la muerte. En este estado de cosas Adam tomo la decisión comentada y dejó su patria. No fue ni el primero ni el único.  El Círculo quedó condenado y las opiniones sobre lo que acontecía provocaron que entre ellos comenzasen los reproches. Ahora, veinticino años después, y por dar satisfacción a ese antiguo amigo, con el que desde hace mucho tiene rota su relación, vuelve a aquellos lugares.

Allí está otra vez y todo vuelve a estar presente. No puede cumplir el deseo de hablar con Mourad, cuando él llega ya ha fallecido, pero su estancia en aquel lugar despierta en él el deseo de volver a reunir a los Bizantinos, por lo menos a los que puedan estar  vivos. Y a esa labor se entrega con todo su empeño ayudado por otra de las componentes del Círculo, la bella Semíramis. De este esfuerzo va el relato que de paso nos hará reflexionar sobre la amistad, el exilio, el amor, la memoria, la identidad y la necesidad de tender puentes entre nosotros mismos como individuos y como entes culturales, algo que como he dicho ya, es una constante en la obra del autor.

La historia tiene dos narradores, el propio Adam y una tercera persona. El tipo de escritura señala cuando es uno y otro el que cuenta lo que sucede, si bien podemos decir que cuando es Adam lo que escribe son sus propios recuerdos y pensamientos íntimos mientras que el tercero relata lo que va sucediendo en tiempo real. En todo caso el libro se lee con interés y sus frases matizando conceptos que nos parecen rotundos, como es el caso de Patria, Estado, bienestar, etc. hace que la lectura nos seduzca y obligue a recapacitar sobre lo que el autor plasma en el papel.

Amin Maalouf (Beirut 25 de febrero de 1949), es un escritor libanés de lengua francesa, que reside en París. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias  de las Letras en 2010.

Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto, país donde vivía su abuelo materno. Amin Maalouf estudió la primaria en su ciudad natal en un colegio francés de jesuitas (su madre era católica y francesa). Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Andreé, con la que se casaría en 1971.

Poco después empezó a trabajar como periodista para el principal diario libanés An Nahar. Fue enviado especial a zonas problemáticas como VietnamEtiopía. Con el estallido en 1975 de la guerra civil en Libano, Maalouf decide abandonar su patria y refugiarse en París. En 2oo6 trasladó al resto de su familia a esa capital.

En sus libros mezcla la realidad histórica con la ficción, y aspectos de dos culturas diversas como la occidental y la oriental. En 1993 recibió el Premio Goncourt por su novela La roca de Tanios. En 2004 publicó un notable libro de memorias: Orígenes.

Además de novelas ha escrito varios ensayos y libretos de ópera. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas.

El 23 de Junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa en la silla 29, que antes ocupó, hasta su muerte en 2009, Claude Lévi-Strauss.

En el año 2012 editó la novela que nos ocupa.

 

Cuando todo cambió

Ella lo esperaba.

Lo que no esperaba era el sufrimiento que nos traería después como un viento frío.

Así termina el corto y primer capítulo de la novela que nos va a tener ocupados durante las próximas semanas. Y la frase encierra todo lo que el relato nos contará de la vida de sus protagonistas, especialmente de la de Natalie Ward, que a sus aproximadamente cincuenta años regresa desde Vancouver donde ahora vive a su pueblo natal, cercano a Atwood y a solo dos kilómetros de la frontera con EEUU,  en el que se desarrollarán los hechos que rememorará en el obligado y largo viaje y que son el fundamento de la historia.

Su vuelta obedece a la llamada de su hermano mayor Boyer. La causa es que su madre está muriendo y  desea volver a verla. Llevan décadas sin hacerlo pero se siente impelida a satisfacer su llamada. No quiere que la acompañe su marido Vern, un desconocido para su familia y con el que las cosas no van del todo bien.

A traves de sus introspecciones nos enteraremos de como era su vida hace treinta años. Una vida que transcurria en una familia unida y querida. Papa, mama, sus tres hermanos, Boyer, Carl y Morgan; el trabajo en la granja, las relaciones con vecinos. Un existencia placida que se vió interrumpida por la llegada de River, el joven y guapo americano hippie, contrario a la guerra de Vietnam y desertor, como muchos que cruzaban la frontera con Canadá para evitar ir a luchar a aquellas lejanas tierras.

Según avanzamos en la lectura vamos adquiriendo la certeza de que lo que Natalie hace es andar un camino por ella conocido que lleva a un punto en que algo importante sucedió. Algo que marcó su vida y la de todos de manera definitiva. El relato adquiere un nuevo valor y nosotros como lectores empezamos a interesarnos por todo lo que se describe intentando encontrar pistas que nos anticipe lo sucedido. Y cuando ocurre nos asombrará. Tendremos que admitir que no esperabamos ese desenlace y que la autora goza de recursos suficientes para sorprendernos e ir más allá de nuestra imaginación más enardecida.

El libro atrae y engancha. Tiene mucho que ver la estructura de la historia. Desde el principio sabemos que existe un algo y descubirlo es la meta que nos lleva a leer y no dejar de hacerlo. Ayuda a ello su buena prosa y el que las personalidades de  los protagonistas estén bien descriptas y desarrolladas. Nos relata como era la vida en aquella granja , los problemas diarios y el cariño entre los componentes de la familia. También como es Natalie ahora, las relaciones con su marido que la ama profundamente y con su hija, médico de profesión y que casulamente vive en el cercano pueblo de Atwood. Son personajes que se nos hacen familiares y llegamos a apreciar.

También está muy bien explicitado el ambiente que rodea la granja, las montañas, lagos, etc., lo que hace más agradable la lectura y más entrañable el relato.

Natalie es la narradora principal. En ocasiones tambien lo es su madre, pero son las menos. Es a traves de nuestra protagonista como nos vamos enterando de todo lo   acaecido.

Dejo que cada uno  descubra por sí mismo el enigma de la narración y el desenlace. Creo que gustará a la mayoría. Es una buena historia y merece ser leida con interés y afecto . Donna Milner se lo merece.

Donna Milner nació en Victoria DC (Canadá) en el año 1946. Trabajó durante 25 años como agente inmobiliario, hasta que su marido Tom  la alentó a empezar a escribir. Le gusta crear personajes reales que se enfrenten a dilemas morales de verdad, que hablen al lector y se mantengan vivos en su memoria mucho después de acabar la lectura. Su primera novela Cuando todo cambió se publicó en 15 países, fue nominada al prestigioso Premio IMPAC de Dublín y elegida una de las cien mejores novelas por el periódico The Globe and Mail. Actualmente vive con su marido en la ciudad de su nacimiento.

 

 

 

La rubia de los ojos negros

– Me llamó Cavendish — dijo.

La invité a que tomara asiento. Si hubiera sabido que iba a llamar a mi puerta, me habría peinado y me habría perfumado detrás de las orejas con un ligero toque de ron de laurel.

Raymond Chandler creó en su momento un personaje inolvidable, el detective privado Philip Marlowe. Sus peripecias tuvieron un extraordinario éxito que se reflejó en la aceptación de sus novelas, la traducción de las mismas a diversas lenguas y la adaptación cinematográfica de las aventuras que reflejaban. El personaje de Philip Marlowe fue representado en la gran pantalla por afamados artistas como lo fueron Humphrey Bogart, Robert Mitchum o James Garner.

Philip Marlowe me atrevo a decir que fue el paradigma del detective privado americano. Un personaje cínico, duro, bebedor, sin miedo al dolor físico. Bajo esta apariencia se esconde una personas contemplativa, irónica y filosófica, amante de la tranquilidad, el ajedrez y el cuidado de su bonsái. Sin un físico especialmente atractivo, aunque en la pantalla no lo representaban así, atrae a las mujeres de toda condición que le encargan trabajos o que son investigadas por él. Se deja querer y no pierde de vista su objetivo, deshacer el entuerto para el que le contrataron.

Pues bien, partiendo de estas premisas y muchos años después de la muerte de su creador, John Bamville por medio de su seudónimo Benjamín Black se atreve a resucitar a Marlowe. Bamville un escritor de éxito, con novelas complejas, siempre muy bien escritas y que tiene la facilidad de describir los ambientes de tal manera que lleva al lector a identificarse con la situación de una forma extraordinaria, parece que se está viendo, notando y casi oliendo lo que narra, utiliza a su álter ego Benjamin Black para escribir este tipo de novela. Dice que le ayuda a desentumecerse, y explica que lo hace así porque cuando escribe como John Bambille consigue redactar unas doscientas palabras al día. Si es Benjamín Black quien lo hace el chorro de palabras sale con mayor libertad y logra alcanzar las dos mil diarias. Es un descanso.

Y de que va la novela que nos ocupa. Pues de lo habitual en este tipo de historias. En momentos de horas bajas Marlowe recibe la visita de una elegante, joven, hermosa y rica dama que le encarga la la localización de su amante muerto unos meses atrás. Ella le expone que está segura de haberse cruzado con él recientemente en otra ciudad y sospecha que algo raro ha pasado en la desaparición del mencionado amante.  La rubia de los ojos negros que pide su colaboración es Clare Cavendish, está casada, proviene de una rica familia y pide la mayor discreción en el esclarecimiento del caso.

La novela tiene todos los ingredientes necesarios para ser un buen ejemplo de este tipo de literatura, pero además tiene un añadido, está bien escrita. Casi sin darse cuenta Marlowe se encuentra enredado en los avatares de una de las familias más ricas de Bay City, con todo lo que esto representa en lo relativo a la lucha interna por el poder, el dinero y el honor y porvenir de la estirpe.

Como es habitual en Benjamín Black el final se produce de súbito. En dos/tres páginas el misterio queda resuelto y la fama del investigador intacta y acrecentada con la resolución de un nuevo y singular caso. Como debe ser.

Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.

Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.

Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.

Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.

En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, novela con la que da vida a un personaje detectivesco, pese a que en realidad es un médico dedicado a la patología, es forense en un conocido centro hospitalario de Dublín. Esta novela es la primera en la que Quirke, que así se llama el personaje, tiene que investigar un hecho sin que le afecte directamente,  le siguen El otro nombre de Laura y En busca de April. Tiene otras novelas del mismo estilo publicadas.

Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.

Está en posesión de numerosos premios y distinciones. Este año 2014 le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

Encuentro con el reciente Premio Nadal José C. Vales

El pasado jueves 19 de febrero por la mañana, los clubs de lectura de la Biblioteca Forum así como los asistentes al taller “Disfrutando de aprender” tuvimos la inmensa suerte de contar con el reciente ganador del Premio Nadal, José C. Vales en un encuentro previo al Ciclo de Encuentros con Autores Libros en Directo organizado por el Centro Ágora y presentado como ya es habitual por Pedro Ramos.

De su trayectoria como redactor, editor y traductor hablaba nuestra compañera Nuria en un post anterior. Lo que aquí queremos resaltar es la cercanía y amabilidad de José C. Vales,  así como nuestras impresiones después de haber tenido un encuentro tan personal con él. Su cara alegre y expresión desenfadada para nada se corresponden con la imagen de duro que representa la foto de contraportada Cabaret Biarritz.

PREMIO NADAL 2015_JOSÉ C. VALES 031

Sin duda su carrera como traductor centró buena parte de la conversación ya que por ahora esa es su profesión, hecho que ha dejado huella en su obra literaria: El pensionado de Neuwelke novela, cuenta, que escribió por una apuesta y la recientemente galardonada con el Premio Nadal 2015 Cabaret Biarritz de la que el autor destaca las distintas formas de narrar los hechos a través de las diferentes visiones de sus personajes. Esta, su última obra es una novela de investigación, extravagante, que a partir de la investigación de un crimen esboza el retrato de una sociedad en plena agitación, el Biarritz de 1925. Una sociedad de la que el autor resalta sobre todo las vivencias que más le interesan: las vidas lujosas de la gente adinerada que frecuenta los cabarets o el estilo de vida de las “flapers”. Vales destaca que, a pesar de que la trama gira en torno a una adolescente local que aparece muerta en el puerto sujeta a una argolla en el muelle con la cara devorada por los peces, esta es una novela llena de pinceladas de humor, un ingrediente que el autor considera fundamental.

Vales nos contó alguna que otra anécdota que, aunque creemos confesable, no vamos a publicar aquí. Con su amabilidad y buen hacer nos quedamos, y por supuesto con sus recomendaciones literarias

“creo que todo el mundo debería leer Frankenstein de Mary  W. Shelley  (una de sus escritoras favoritas) y Drácula de Bram Stoker”

De agradecer es también su especial dedicatoria, una cita de Jane Austen que dice así:

PREMIO NADAL 2015_JOSÉ C. VALES 092

“Que otras plumas se entreguen a la pena y la desesperación”

Muchas gracias José C. Vales. Esta es tu casa. Puedes venir siempre que quieras.

Los días – Memorias de infancia y juventud

  Los insultos no han probado jamás    una verdad ni desvanecido un error.

Me parece una buena frase para iniciar el comentario de un libro que ha sido para mi todo un descubrimiento. Los días de Taha Husein nos dice mucho sobre la cultura islámica y sobre la forma de vida de sus seguidores, entre los que se encontraban estos campesinos egipcios de principios del siglo XX.

El protagonista ha nacido y vive en esa comunidad, sujeto a sus normas y costumbres, a su ignorancia disfrazada de conocimiento memorístico del Corán en  su totalidad. Él, pese a  ser ciego desde que a los tres años le trataron mal una enfermedad ocular, no queda exento de dicho aprendizaje. Debe asistir a la escuela regentada por un maestro dictatorial e ignorante que lo único que sabe hacer es obligar a memorizar los textos sin ninguna explicación sobre lo que aprenden y de la misma manera que diez siglos antes los alumnos de entonces hacían. No es esta escuela un caso aislado, la universidad de El Cairo, Al-Azar, donde se enseña  Corán, Hadiz, Derecho islámico, Fundamentos teológicos, Gramática…… , sigue el mismo procedimiento, memorizar, repetir como un papagayo todo lo estudiado y librarse mucho de exponer ideas que no se ajusten a la tradición. Esta forma de formarse, amén de tediosa, es totalmente inoperante y solo sirve para sacar unas monedas o algo más a los ignorantes aldeanos, cuando los maestros son llamados a los pueblos a salmodiar en las ceremonias y eventos que en ellos se dan.

Y  eso que cuando él  llega a la Universidad comentada ya ha habido una cierta reforma aperturista, emprendida por Muhammad Abduh, que ha introducido para su estudio asignaturas como Aritmética, Geografía, Historia o Literatura Clásica. Pero mover costumbres arraigadas durante siglos no se hace en un período de tiempo corto y pese a estas novedades nuestro protagonista tendrá que vérselas con dichas anticuadas formas de pensar y mandar.

Para su familia, campesina relativamente acomodada, poder mandar a sus hijos a la escuela rural y después a Al-Azar es un signo de prestigio y valía. Nuestro pequeño, pese a su ceguera, aprende rápido, sabe memorizar bien, pero se aburre. No le encuentra lógica a estudiar de esa manera. Pero superará las pruebas necesarias y viajará a El Cairo, donde su hermano mayor ya está en la comentada Universidad  y de mala gana le servirá de lazarillo.

Pese al cambio de lugar no aprecia  diferencia de sistema, sigue siendo memorístico. Tanto que sus alumnos pese a disponer y alegrarse de tener la asignatura de Literatura, se limitaban a leer los grandes poemarios clásicos y a comprar después el  comentario oficial del texto matriz, ya que era el que otorgaba sentido y autoridad al original. Absurdo pero real.

Esto no era para lo que se había esforzado tanto. Ya antes había discutido con Sayyidna su maestro y con su padre, a quien le reprochaba su ingenuidad en materia de Fe. Aquello fue un buen aprendizaje para enfrentarse solo con su dialéctica a los shaijs de alAzar  en defensa de su dignidad y su capacidad intelectual.

Fueron años duros y de extrema pobreza, pero los aprovechó para salir del infernal círculo que aquel ambiente significaba y llegar a las metas que de adulto alcanzó en la élite intelectual de su país.

A través de las páginas del libro no solo vamos conociendo como se desarrollaba la enseñanza y distribución de las teorías coránicas, también quedan recogidas la manera en que se estructuraba la familia, las distintas formas de vida, clases y castas. El poder de los que conocían las escrituras y estaban autorizados a enseñarlas. En definitiva los motivos por los que estas sociedades no han evolucionado en paralelo a los conocimientos técnicos, filosóficos e intelectuales, que configuran el mundo no musulmán con algunas excepciones.

  Taha Hussein (14 de noviembre de 1889 – 28 de octubre de 1973) fue un escritor egipcio, comúnmente llamado el «decano de las letras árabes» o «Qahir al-Zalam» (en español: el conquistador de la oscuridad). Nacido en Magaga, Menia, (Egipto), Perdió la vista durante la infancia pero a pesar de este impedimento siguió con sus estudios y acudió a la Universidad Al-Azhar de El Cairo donde estudio Religión y Literatura.  Acudió posteriormente a la Universidad Egipcia —cuando Al-Azhar se negó a entregarle el diploma— y allí se convirtió en el primer estudiante en obtener un doctorado. Más tarde continuó sus estudios en La Sorbona en París, especializándose en Historia antigua, Griego y Latín, y también consiguió un doctorado. En Francia conoció a la que sería su esposa.

A su regreso a Egipto trabajó como catedrático y publicó Fil-Shiʿir al-Gāhilī (Sobre la poesía pre-islámica), donde expresaba serias dudas sobre la autenticidad de la poesía árabe pre-islámica y algunos capítulos de Corán, lo que le acarreó críticas y rechazo, por los que más adelante perdería su puesto. Una de sus obras más conocidas llamada Mustaqbil al-thaqafa fi Misr (El futuro de la educación en Egipto) fue publicada en 1938. Taha fue posteriormente rector de la Universidad de El Cairo, miembro de la Academia de la Lengua Árabe y Ministro de educación de Egipto, desde donde logró que la educación básica se convirtiera en obligatoria y gratuita.

Su obra se enfoca a analizar la Literatura árabe, la Historia del Islam, aunque también escribió de aspectos sociales y políticos.  Entre otras cosas, también tradujo al árabe múltiples obras de la literatura europea.  En 1973, recibió el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas a las personas y organizaciones que hayan realizado aportes significativos en «la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales».

Las reputaciones

“Es muy pobre la memoria que solo funciona hacia atrás” (Alicia en el País de las Maravillas).

Juan Gabriel Vásquez autor de esta novela corta condensa en apenas 139 páginas una historia de ficción que reflexiona sobre temas importantes en la vida de cada uno y en la que vivimos como integrantes de una sociedad moderna. Son reflexiones sobre la memoria, el papel de los medios de comunicación, la calumnia, los juicios de valor y la reputación de cada cual, ese retrato personal que  rodos tenemos y que está compuesto por lo que hacemos y por aquello que los otros ven y piensan sobre nuestra actividad publica y lo que se pueda traslucir de la privada.

Para trasladar al papel estas ideas se vale de un país, Colombia, una urbe, Bogotá y un caricaturista famoso Javier Mallarino, cuyas viñetas diarias crean más opinión pública que los destacados titulares del diario en que la publica o los sesudos artículos de los diversos comentaristas políticos que pululan por los medios de cualquier clase de comunicación.

Mallarino será el narrador de la historia. Está en la plenitud de su éxito;  tiene sesenta y cinco años de edad, nadie le hace sombra y es amado, odiado y temido por multitud de personas. Su dibujo y el comentario, “un aguijón forrado de miel”, que lo acompaña es lo primero que ven y leen los lectores del periódico que lo publica, El Independiente.

Por supuesto el éxito ha llegado después de 40 años de profesión. No fue un recorrido fácil, mucho esfuerzo, buenas dosis de osadía, sacrificios familiares e incluso temores, han jalonado este tiempo. El homenaje que se le tributa por esas cuatro décadas de brillante trabajo parece colmar las ansias que Mallarino puso siempre en el desarrollo de su labor y, sinsabores aparte,  considera el acto como el merecido premio a tanta  dedicación.

Un hombre como él ha sido muy importante en la carrera pública de muchos hombres. Tener la aceptación que él tiene ha hecho que muchas personas hayan visto ensalzadas o truncadas sus carreras. Pero nada parece afectarle, tiene la convicción de haber actuado con honradez y nobleza. Se ha visto ha si mismo como un fiel servidor de la verdad, exponiendo a la luz aquellos aspectos que permanecían ocultos y que eran necesario conocer para formarse un verdadero criterio sobre aquel o aquello que se nos quería ocultar.

Por eso, cuando después del ya mentado homenaje recibe un su casa, una mansión a las afueras de Bogotá donde vive solo, a una mujer, Samanta Leal, otrora amiga de colegio de su hija Beatriz, que le conmina a contar un hecho ocurrido en aquella casa muchos años antes y de la que ella había sido involuntaria protagonista, toda aquella seguridad sobre su bien hacer, estalla. Comienza entonces unas nuevas reflexiones sobre la importancia de la memoria. Hechos que entonces le parecieron de una realidad irrefutable, sobre los que tomó una determinación y que tuvieron una consecuencia trágica. Al recordarlos la seguridad sobre los mismos se tambalea y le hacen dudar de su buen juicio en el caso. Es entonces cuando se plantea si toda su vida pasada y las consecuencias que ha tenido para él y para otros ha merecido la pena. Si su recorrido no ha tenido mácula alguna. Viene a su memoria otro gran caricaturista colombiano, Ricardo Rendón, personaje de principios del siglo XX. El más grande de cuantos ha habido que terminó quitándose la vida en 1931. ¿Le quedará a él tiempo para evitar un final así?.

Y es que la memoria es muy traicionera. La certeza que tenemos siempre de los acontecimientos que hemos vivido es una gran mentira. La memoria los puede distorsionar y en todo caso puede hacer que olvidemos matices y circunstancias que entonces influían en el hecho, pero que el tiempo ha ido eliminando de nuestros recuerdos.

La novela está escrita de una forma densa y al tiempo amable para la lectura. Utiliza muchas palabras y modismos propios del país de origen del escritor que son de agradecer ya que nos ayudan a ampliar el conocimiento de nuestra lengua.

Juan Gabriel Vásquez, nació en Bototá, Colombia.

Estudió Derecho en su ciudad natal, en la Universidad del Rosario, y después de graduarse partió a Francia y se instaló en París (1996-99). Se doctoró en La Sorbona en Literatura Latinoamericana. Posteriormente se instalo en un pequeño pueblo de la región de Ardenas, en Bélgica, donde vivió un año, mudándose a Barcelona. Permaneció en esta ciudad hasta 2012. Actualmente vive en Bogotá.

Es autor de tres novelas “oficiales” – Los informantes, Historia secreta de Costaguana y El ruido de las cosas al caer – aunque escribió otra dos – Persona y Alina suplicante -, cuando tenía 23 y 25 años de edad. Estas dos últimas novelas no son de su agrado y le gustaría se eliminasen de su curriculum “Me gustaría que me dejaran olvidar esa parte de mi pasado. Me tomo ese derecho” ha dicho.

Aunque reconoce su deuda con Gabriel García Márquez, su obra es una reacción al realismo mágico; así a propósito de Historia secreta de Costaguana dijo: “Quiero olvidarme de toda esa retórica aburridísima de América Latina como continente mágico o maravilloso. En mi novela hay una realidad desmesurada, pero lo que es desmesurado en ella es la violencia y la crueldad de nuestra historia y de nuestra política. Déjeme que aclare algo con respecto a esa cita, que por supuesto se refiere, en tono de sarcasmo cariñoso, a Cien años de soledad. Yo crecí con esta novela, y puedo decir que la lectura de Cien años…. en mi adolescencia puede haber contribuido mucho a mi vocación, pero creo que todo el lado de realismo mágico es de lejos lo menos interesante que tiene esa novela. Yo propongo leer Cien años como una versión distorsionada de la historia colombiana. Ahí está lo interesante: en lo que hace Cien años… con la masacre de las Bananeras o con las guerras civiles del siglo XIX, no con las mariposas amarillas ni en las colas de cerdo. Como todas las novelas que son grandes de verdad, Cien años de soledad exige de los lectores que la reinventemos. Yo creo que esa reinvención hay que hacerla olvidándonos del realismo mágico. Y lo que he tratado de hacer en mi novela es contar el siglo XIX colombiano en una clave radicalmente distinta y me temo que opuesta a lo que los colombianos han podido leer hasta ahora”.

Vásquez, que colabora en diversas revistas y suplementos culturales, también escribe ensayos y es columnista semanal del periódico colombiano El Espectador.  Ha tenido éxito de crítica y las tres novelas citadas han sido distinguidas por ella. Sus relatos han aparecido en antologías de diferentes países y sus novelas han sido traducidas a varios idiomas. Él mismo ha traducido obras de John Hersey, Victor Hugo y E.M. Forster, entre otros. Formó parte del jurado de 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles que en 2007 eligieron para la revista colombiana Semana los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.

Está en posesión de diferentes premios y precisamente por Las Reputaciones recibió el Premio Real Academia Española 2014.

 

 

 

Rosa candida

” He aquí que os he dado toda la hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente” (Génesis 1, 2)

Toda planta necesita para desarrollarse, nacer y crecer. La novela de Audur Ava  Ólafsdóttir  relata como  los humanos, la mejor semilla sobre este mundo nuestro, necesitamos también esos simbólicos tres momentos, nacer, crecer y desarrollarse como personas. Y no siempre es fácil. En ocasiones, como  es el caso, es necesario antes que otra cosa  saber a donde se quiere llegar, como y que se quiere ser, dejando de  lado consejos bien intencionados, tradiciones seculares e incluso opiniones ajenas que, con la mejor voluntad,  pueden no ver bien ese objetivo final que nos proponemos.

El libro narra el viaje que va a realizar el protagonista principal Arnljótur, un joven de 22 años, miembro de una familia que ha vivido una reciente tragedia, la muerte de la madre. Ahora son tres personas las que componen el núcleo familiar, el citado Arnljótur, su hermano gemelo Jósef, algo retrasado mental, y su padre, electricista de profesión, de avanzada edad, preocupado por el porvenir de su hijo con el que mantiene al respecto diferencias notables,  pero que aun así no se opone a que este decida hacer lo que más le gusta, cultivar plantas y flores y de manera especial rosas.

Nos va contando como esa afición la adquirió al ayudar a su madre en el invernadero que existe en la casa. Dada las extremas condiciones climatológicas del malpaís donde viven (Islandia) así como la escasez de tierra fértil, parece ser el citado invernadero el lugar apropiado para cultivar todo tipo de flores,   verduras y hortalizas diversas. Es lo que hacía su madre, 16 años más joven que su marido, muerta en un accidente de tráfico. El relato de este fallecimiento es uno de los pasajes más emotivos de la narración y nos vienen a decir como era el carácter de esa persona.

Después de varios intentos por ejercer alguna de las profesiones normales del país, como la de tripulante de barcos de pesca y oficios que requieren habilidades manuales, entre ellos el de su padre y pensar en otras que pasan por ir a la universidad, Arnljótur se reafirma en la voluntad de ser jardinero. Plantar y cuidar rosales, en especial un tipo de rosa, la Rosa candida, que su madre cultivaba y cuya principal característica es tener ocho pétalos, que envuelven otros ocho y no tiene espinas. Llevando consigo unos esquejes de dicha planta parte hacía un lugar que no se especifica, en el que existe un monasterio que tiene en su interior un jardín del que cuentan fue antaño memorable por albergar una grande y magnífica colección de rosales. Hoy está prácticamente abandonado y los monjes de dicho cenobio han aceptado su oferta de trabajo. Tal como describe el entorno de este lugar, tipos humanos y ambiente, todo hace pensar que el monasterio está ubicado en un país de clima más benigno que el que deja atrás.

                         Imagen del malpaís como una y otra vez es llamada Islandia en el texto

Un dato trascendente en el devenir del relato es que en el citado invernadero, – que dada su importancia en la vida del protagonista podemos considerarlo como un personaje más de la novela-; en él, repito, el joven Arnljótur ha tenido relaciones sexuales una sola vez con Anna, una amiga de un amigo, dejándola embarazada. Tienen una hija, Flora Sol, de pocos meses de edad en el momento de partir. Aunque no está enamorado de su madre sí se siente padre de su hija y asume esa responsabilidad desde el primer día.

El narrador de la odisea es el propio protagonista. Toda la narración tiene un aire intimista. No solo cuenta hechos, también emociones y pensamientos. Sus inquietudes, miedos, dudas sobre su personalidad, etc. , todo lo va desgranando en cortos capítulos. Su llegada a ese mítico destino que está representado por el  monasterio y el misterioso jardín. El encuentro con el prior del centro, el Padre Thómas, un monje aficionado a las películas de las que saca las conclusiones que le hacen entender la vida tal como es. El pueblo donde se ubica el convento, sus gentes, tan diferentes a él.

Una muestra de como tiene asumido su papel de padre, su responsabilidad,   se pone de manifiesto cuando Anna le pide que se haga cargo de su hija mientras ella escribe su tesis doctoral. Arnljótur no lo duda, ni dudará tampoco cuando también le pide quedarse con él durante unos meses mientras hace el trabajo comentado. Toda la vida que hasta entonces ha llevado allí se ve alterada, pero él aceptará, verá desarrollarse el amor por su hija y en ese tiempo encontrará el verdadero sentido de su vida . Verá florecer su Rosa candida.

Tanto el Anna como el personaje del padre de Arnljótar están muy bien descritos y encajados en la narración.  Igual que la forma de ser del bebe que está detallado con toda dulzura. Son personajes muy creíbles, lo que enriquece la historia.

El final es abierto y no quiero extenderme más en contar el desarrollo de la trama, ya que perjudicaría la lectura. La novela me parece interesante aunque no es sencillo entrar en ella. Algunos capítulos parecen superfluos, no lo son; nos sirven para comprender la evolución personal del protagonista, su adaptación a una nueva forma de vida y a un trato con gentes diferentes. En conjunto es un libro que engancha, escrito de forma concisa, y que da para pensar. Arnljótur lo hace y mucho. Piensa en la jardinería, pero también en la muerte y el cuerpo. Y en ocasiones se agobia. No comprende como aquellos monjes con los que de alguna manera convive, están alegres y ríen por cualquier motivo pese a encontrarse tan alejados de las pasiones corporales. Al final lo entenderá.

Audur Ava Ólafsdottir es una escritora islandesa, nacida en Reikiavik en 1958. No cabe duda que es una escritora de éxito, a juzgar por los premios que le han concedido desde la primera novela que editó, Tierra levantada en 1998. En 2004 con Lluvia de noviembre obtuvo el Premio de Literatura de la ciudad de Reikiavik, entre otros.

Rosa candida su tercera novela recibió en 2008 el Premio Menningarverdlaun DV de literatura; el Premio Fjöruverdlaun especializado en literatura femenina, por “el atractivo de sus múltiples capas de significado y su creación de un nuevo paradigma masculino“, el Prix des Amis du Scribe 2011, el Premio Page des Libraires 2010 y el Premio de los Libreros de Quebec 2011 a la mejor novela extranjera. También fue finalista del Premio Fémina Étranger, del Premio de Literatura del Consejo Nórdico, del Gran Premio de las Lectoras de Elle, del Premio de la revista Lire y del Premio FNAC de Francia. Ocupó los primeros puestos en las listas de más vendidos en su país, en Francia y en Canadá, y está siendo traducida a varios idiomas.

La extraña desaparición de Esme Lennox

Yo no podría ser feliz a costa de una injusticia cometida contra otra persona. ¿Que clase de vida cabría edificar sobre tales cimientos?. (Edith Wharton).

La novela de Maggie O’Farrel va de eso, de una injusticia cometida a una persona y de sus consecuencias. Una de las dudas que me quedan al final de la lectura es si Kitty fue verdaderamente feliz a costa de la injusticia cometida en la persona de su hermana Esme, y a la que ella, conscientemente, contribuyó. Pienso que no lo fue.

Esos dos son los personajes base de esta historia.  Comienza hace muchos años y muy lejos de Edimburgo, donde se desarrolla casi toda la narración; en India, y habla de los hijos de un matrimonio inglés que por el trabajo del cabeza de familia se encuentra afincado allí. La autora nos describe someramente como era la vida que llevaban en aquel lugar, los motivos de su traslado a la metrópoli, a Escocia concretamente, la adaptación a una nueva sociedad, más rígida y puritana que la que han abandonado. También nos habla de los caracteres de estas dos personas, así como de la forma de ser del cabeza de familia. Las rigideces sociales, el destino de las mujeres de entonces, lo que se consideraba bien o mal socialmente hablando. Como hombres que se consideraban honestos y probos tomaban decisiones que anulaban totalmente a una persona por el mero hecho de no pensar y actuar como ellos consideraban correcto. Todo para explicarnos los motivos por los que Esme, -Euphemia Lennox-, acaba recluida en un  psiquiátrico a la edad de 16 años y durante más de 60, así como que ocurrirá cuando éste debe ser cerrado y sus internos devueltos a sus familiares o enviados a otros centros similares.

Iris Lockhart es el tercer personaje principal de la historia. Es una mujer joven, nieta de Kitty. Su vida se desarrolla en Edimburgo. Está soltera y tiene una tienda de ropa usada en dicha ciudad. No tiene mayores problemas, salvo el de visitar de vez en cuando su abuela,  también acogida en un asilo dado que padece Alzheimer. Es su único familiar vivo, salvo un hermanastro producto de la segunda unión de su madre y con el que ha compartido parte de su infancia. Tienen sus secretos y se profesan un particular cariño. Ella será el lazo de unión entre ese ayer no contado y el hoy que comienza cuando recibe  la llamada del psiquiátrico donde está recluida su tía abuela. Una sorpresa en toda regla porque desconocía la existencia de tal persona. Lo que desde ese momento sucede es el leitmotiv de la obra y dejo que cada cual descubra lo ocurrido y saque su  conclusiones sobre ello.

La forma en que nos lo describe, en mi opinión tiene importantes altibajos. Uno de ellos es la forma en que está narrada. No dudo que demuestra la valía de la escritora para llevar de esta manera el hilo conductor, con frecuentes cambios de momentos y narradores. Esto hace que tengamos que estar pendientes de lo que nos cuenta, situando en el  hoy o en el ayer el lugar y los hechos que relata. Eso sí, sabe describir muy bien los escenarios por lo que no es difícil visualizar lo que en ellos ocurre, pero los saltos en el tiempo exige un esfuerzo comprensivo, que se agudiza con la forma de  relatar los pensamientos de Kitty, fundamentales para  conocer lo sucedido.

La autora tenía muy claro como iba a ser el desarrollo y final del relato, pero en vez de hacerlo de forma lineal, lo hace mezclado pasado y presente. No deja de ser una opción  arriesgada y, como he comentado, a mi juicio dificulta la comprensión. Es una  pega que encuentro a la ficción narrada. Eso y el no dar al personaje de Iris un empaque mayor al que tiene; si bien su vida y la llevada por sus abuelas dejan claro el contraste existente y la ruptura de aquellos convencionalismos sociales que tanto amargaron a muchas de las mujeres de entonces.

En definitiva, el libro tiene un guión muy interesante, una historia original  que sin dudar captará la atención de los lectores, siempre con la dificultad comentada por la forma en que está desarrollado.

Como final y en homenaje a mujeres como Esme que sufrieron aquellas estrecheces mentales y sexistas,  vaya el poema de Emily Dickinson (*) que aparece en las primeras hojas del libro:

Mucha locura es divina cordura/ para una mirada sagaz.

Mucha cordura, la más rematada locura.

En esto, como en todo,/ prevalece la mayoría.

Asiente, y te consideran cuerdo.

Disiente, y de inmediato serás peligroso/ y atado con cadenas.

(*) La vida de esta poetisa le viene como anillo al dedo a este relato.

Maggie O’Farrel es una periodista y escritora británica nacida en 1972 en Irlanda del Norte. Está casada con el también escritor William Sutcliffe. Ambos residen actualmente en Edimburgo, Escocia.

Su primera novela fue After you’d Gone (2000). En el año 2002 publica My Lover’s Lover y en 2004 el libro ganador del premio Somerset Maugham, The Distance Between Us.

El  que nos ocupa aparece en 2006 y es el último que tiene publicado.

La autora, que acostumbra a narrar relaciones familiares y amorosas rodeadas de misterio y suspense, manifiesta una influencia en sus textos de Charlotte Bronthë, Virgina Woolf, Leon Tolstoi Edith Wharton y Daphne Du Maurier, entre otras.