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Tenemos que hablar de Kevin
Un niño necesita más vuestro amor cuando menos lo merece (Emma Bombeck)
Lionel Shriver hace figurar esta cita como prólogo a la historia que nos va a contar, un largo monólogo a través de unas imaginarias cartas que la protagonista Eva Khatchadourian escribe a su marido Franklin Plaskett.
Y lo hace para descargar los sentimientos, emociones, tristezas y desesperanzas que ha soportado desde el momento en que decidieron tener un hijo. Incluso antes de ese momento porque también expone las razones que le llevaron a admitir esa posibilidad. Ella era una mujer realizada, con una profesión que le satisfacía plenamente, recorrer el mundo buscando material para editar guías de viaje para otra gente tan feliz y urbana como ella. Casada con Franklin, un fotógrafo e iluminador que trabaja en publicidad. Son felices y se complementan pero él siente que falta algo en su matrimonio, un hijo que complete la bonanza en que se desenvuelve su unión.
Eva es reticente, pero accede al deseo de su esposo en un momento en que se da cuenta de la mortalidad del mismo, de que pasaría si él faltase. No quiere quedarse sola y piensa que ese hijo que él tanto desea puede ser el compañero que necesite, si se da el caso. La verdad es que los dos llevan una vida agitada, ella viajando constantemente en busca de datos para su libros y él viajando también buscando exteriores en los que filmar, o simplemente fotografiar, anuncios publicitarios.
El embarazo que Eva vive no es precisamente el momento más feliz de su existencia. Lo siente como algo extraño a ella, es más, es un freno a su forma de actuar y una permanente base de conflictos con su marido que le reprocha su poca preocupación por el estado en que se encuentra. Incluso el nombre o el apellido que llevará el nacido son motivos de controversia y discusión.
Lo que antecede preludia una relación madre-hijo complicada. Eva no se siente especialmente alborozada por el nacimiento del pequeño Kevin, un parto difícil, cuyo resultado no le proporciona ese estado emocional de maternidad feliz. Vemos que esa incompatibilidad parece tenerla también el pequeño, llora constantemente, rechaza el pecho de su madre, no quiere comer, en definitiva, desde su nacimiento es un niño complicado. Según va creciendo y recibiendo los estímulos de parte de las personas que lo tratan va tomando posiciones ante el mundo que lo rodea con una sola excepción, su padre. Este que pasa mucho tiempo fuera de casa por motivos laborales, cuando vuele lo trata como un colega, su compañero de juegos, su aliado, el clavo al que agarrarse ya que todo lo que hace mal él lo disculpa; sin darse cuenta que es un niño manipulador y que lo utiliza como una forma de castigo a su madre. Franklin la culpabiliza del estado del pequeño y le echa en cara que no es una buena madre.
Leyendo el libro y pensando en la educación de Kevin, en el enfrentamiento que por él tienen sus progenitores, me vienen a la cabeza aquella pregunta de Mafalda a sus padres, con su hermano al lado: “Ustedes tienen un plan para educarnos o van improvisando“. Por que de eso trata también la historia, de como los padres deben enfocar la educación de sus hijos, de como marcar los límites y que estos estén consensuados y ambos sean firmes en su defensa. Un niño como Kevin necesita esto como el aire que respira.
Otras preguntas suscita su lectura. ¿La deriva de un niño hacia el mal es producto solo de una educación equivocada?. ¿Se nace con esa propensión o se adquiere?. ¿Como influye la falta de amor de uno de los progenitores, en este caso su madre, en su comportamiento futuro?. No hay duda que todos estas circunstancia son influyente en el futuro carácter de un infante, como lo son los múltiples ejemplos de violencia que reciben diariamente y que en ocasiones se ensalzan por los medios sociales. Todo esto plantea el libro y más. También nos expone las consecuencias de lo que Kevin ha hecho, desde el dolor causado hasta la responsabilidad que Eva, como madre, asume. Como su vida, antes feliz y plena, se rompe y debe comenzar de nuevo, pero ya no como antes. La losa de esa responsabilidad será la carga que la limitará hacia el futuro.
Los personajes están muy bien descritos, la maldad de Kevin, el miedo a la soledad de Eva, la forma de ser de Franklin. Todo da como resultado un libro duro, sobrecogedor y que en algún momento puede hacerse difícil de leer, pero la buena prosa, la manera de expresar lo que sucedió y sucede y las ansias de llegar a una conclusión, hace que su lectura atraiga y emocione. Es normal comparar la historia con la tragedia de Columbine y sin duda este hecho fue importante para que el libro saliera a la luz.
Lionel Shriver (nacida Margaret Ann Shriver el 18 de mayo de 1957) es periodista y escritora.
Nació en Gastonia (Carlolina del Norte), en el seno de una familia profundamente religiosa , siendo su padre un predicador presbiteriano. Cambió su nombre a la edad de 15 años porque le gustaba como sonaba. Se graduó por la Universidad de Columbia en Bellas Artes, y también obtuvo un máster. Ha vivido en Nairobi, Bangkok y Belfast, y en la actualidad reside en Londres. Esta casada con el batería de jazz Jeff Williams.
Publicó su primera novela, The Female of the Specie, en 1986. Desde entonces ha escrito diez más, de las que se han traducido al español Tenemos que hablar de Kevin, 2005; El mundo después del cumpleaños, 2007; Todo esto para qué, 2010 y Big Brother, 213.
En 2005 ganó el Premio Orange de ficción por la novela que tenemos entre manos y que era la séptima que publicaba. El libro creó mucha controversia, y consiguió su éxito a través del boca a boca. La novela ha sido llevada a la gran pantalla en 2011, dirigiendo la película Lynne Ramsay.
En julio del 2005 Shriver empezó a escribir artículos para el diario inglés The Guardian, en los que comparte sus opiniones respecto a la forma de ver la maternidad en las culturas y sociedades occidentales, la estrechez de miras de las autoridades del gobierno británico y la importancia de las bibliotecas (planea dejar en herencia su librería al Belsfast Library Board de cuyas bibliotecas sacó tanto provecho cuando vivió en Irlanda del Norte).
Con esta novela el Club de Forum mañás da comienzo al curos 2015-2016. Esperamos que sea tan interesante como han sido todos los pasados.
El vino de la soledad
Los libros mienten. En el mundo no existen ni la virtud ni el amor. Todos los hogares son parecidos.
Que una niña en su adolescencia y observando un grabado donde aparecía reunida una familia en un momento dichoso llegue a la conclusión citada dice mucho de que forma ve la realidad que la rodea. Pero es que Elena en su corta existencia na ha disfrutado de un momento como el que está viendo en la ilustración. Ella es una criatura solitaria; su madre Bella la tiene desatendida, es un estorbo en su vida frivola y libertina. Su padre, Boris Karol, por el que Elena siente un cariño especial, es un hombre sin tiempo que dedicarle; aunque le muestra afecto y amor cuando están juntos. Su vida la ocupan sus negocios y su pasión por el juego. Viaja constantemente y es el sostén de la familia. Están también sus abuelos maternos, los Safronov, nobles venidos muy a menos después de dilapidar su hacienda y que ahora viven de las ganancias de Karol, razón por la que Bella se casó con él.
Solo hay una persona que siente verdadero cariño por Elena, su nodriza francesa Rose. Elena le corresponde y no concibe la vida sin ella.
La narración empieza en Rusia, en una pequeña ciudad a orilla del Dnieper en los años anteriores a la primera guerra mundial. Aquel acontecimiento tendrá una influencia total en el devenir de la familia Karol. De ese lugar se trasladarán a San Petesburgo, luego a Finlandia y finalmente a Francia, a París, el lugar soñado por Bella y Elena, si bien por distintas razones. Para la primera es un lugar de lujo y donde puede dar rienda suelta a sus aventuras amorosas. Para Elena en cambio es la tierra en la que pasó los mejores momentos de su infancia y primera juventud en compañía de su querida Rose.
Hay un tercer e importante personaje en la historia. Se trata de Max Safronov, primo de Elena, por el que esta siente un desprecio absoluto. Bastantes años mayor que ella es, desde su adolescencia, amante de su madre.
La muerte de Rose, a quien su madre ha despedido cuando está ya mayor y no tiene oportunidad alguna ni de regresar a su país ni de encontrar otra ocupación en aquella convulsa Rusia, hace germinar en Elena un vigoroso deseo de venganza contra su progenitora. Será la razón más poderosa por la que vivir aquellos años de adolescencia y juventud. Pronto encontrará la manera de hacer efectivo su deseo, seducir a Max, el amante de su madre. Solo ha de esperar a tener los años precisos y poner en juego los encantos físicos que sin duda acompañarán a estos. Además esta acción le permitirá saldar viejas deudas de desprecios e injurias que tiene con su primo.
La narración termina una vez consumada su venganza. Su dicha no será completa ya que en esos momentos se produce la muerte de su padre. Pero Elena se siente por primera vez libre y capaz de enfrentarse a una nueva vida en su querido París y en compañía de su nuevo amigo, su gato Tintabel.
Es una novela dura. Describe muy bien los sentimientos de las personas que intervienen en el relato. La codicia de Boris, su ánsia de dinero y a la vez su pasión por el juego. La amoralidad de Bella, su desenfreno sexual y su amor por el lujo y la aperiencia. El débil caracter de Max, entregado a su lujuria por una mujer mucho mayor que él y a la vez seducido por Elena sin sospechar que solo es un medio para lograr un fin. Y Elena, su odio, su clarividencia para comprender su entorno y establecer las pautas por las que juzgará a las personas que lo componen. Todo ello esta escrito con una prosa precisa aunque en ocasiones un tanto densa. Explica con todo detalle la evolución de la protagonista y las de los actores más importantes en la historia, Bella y Max. Nos hace ver unos personajes que viven un mundo lejos de la realidad en la que está inmersa la sociedad de su tiempo, centrados en sus placeres y acumulación de riqueza sin vislumbrar el gran cambio que se avecinaba.
Es un libro interesante que refuerza el éxito como escritora de Némirovsky. Lástima que las circunstancias dieran al traste con lo que sin duda sería una de las novelistas más lúcidas del siglo XX. Esta narración se basa en lo que fue su propia familia y el periplo que la misma efectuó escapando de la revolución Rusa.
Kiev y el rio Dnieper
Irène Némirovsky (Kiev, 11 de febrero de 1903 – campo de concentración de Auschwitz, 17 de agosto de 1942), novelista de origen ucraniano, que vivió en Francia y escribió en francés. Fue deportada bajo leyes raciales por su origen judío, aunque se había convertido al catolicismo en 1939. 
Era hija de un banquero judío ucraniano, Léon Némirovsky. Fue educada por una institutriz francesa de modo que el francés fue prácticamente su lengua materna; su madre no mostró mucho interés por Irène. También hablaba ruso, polaco, inglés, vasco, finés y yiddish. En diciembre de 1918, después de que los bolcheviques pusieran precio a la cabeza de su padre, la familia de Irène escapó de la revolución rusa y permaneció un año en Finlandia. En julio de 1919, llegaron a Francia. Irène, de 16 años, pudo retomar sus estudios y obtuvo en 1926 la licenciatura en Letras en La Sorbona. A los 18 años comenzó a escribir.
En 1926 se casó con Michel Epstein, un ingeniero transformado en banquero; tuvieron dos hijas: Denise, en 1929 y Élisabeth, en 1937. La familia Epstein se instaló en París.
En 1929 envió su primera novela, David Golder, a la editorial Grasset. Temiendo el rechazo, no incluyó en el sobre ni su nombre ni su dirección. El editor tuvo que publicar un anuncio en la prensa para poder conocer al autor de aquella obra audaz, cruel y brillante. Su editor, Bernard Grasset, la proyectó entonces en los salones y medios literarios. Esta novela fue apreciada por escritores tan diferentes como Joseph Kessel, que era judío, o Robert Brasillach, que era antisemita. De su novela se hicieron en 1930 adaptaciones para el teatro y el cine.
En 1930, El baile narra el difícil paso de una adolescente a la edad adulta. La adaptación al cine sería la revelación de Danielle Darrieux. Irène Némirovsky se transformó en una consejera literaria, amiga de Joseph Kessel y Jean Cocteau.
Siendo una escritora en lengua francesa reconocida e integrada en la sociedad francesa, el gobierno francés, sin embargo, rechazó su petición de nacionalización en 1938, en una actitud de antisemitismo. Finalmente, el 2 de febrero de 1939, ella y toda su familia se convirtieron al catolicismo.
Víctimas de las leyes antisemitas promulgadas en octubre de 1940 por el gobierno de Vichy, Michel no pudo trabajar más en la banca y a Irène le impidieron publicar. Se refugiaron entonces en Issy-l’Évêque, donde habían mandado a sus hijas en 1939 junto a la familia de su niñera. Irène se dedicaría a escribir aunque no podía publicar. Ella y su marido llevaron la estrella amarilla.
El 13 de julio de 1942, Irene fue arrestada por la gendarmería francesa e internada en el campo de Pithiviers; muy pronto sería deportada a Auschwitz, donde murió de tifus el 17 de agosto de 1942. El mismo día del arresto, su marido emprendió innumerables gestiones para lograr su liberación y finalmente en octubre de 1942 fue arrestado, deportado a Auschwitz y al poco tiempo de llegar, asesinado en la cámara de gas el 6 de noviembre de 1942.
El descubrimiento de una escritora:
Después del arresto de sus padres, Denise y Élisabeth Epstein vivieron escondidas durante la guerra, ayudadas por amigos de la familia y llevando siempre la valija con los manuscritos inéditos confiados por su madre, entre ellos la Suite francesa. Eran dos tomos de una novela inacabada que tiene por escenario el éxodo de 1940, la ocupación alemana en Francia y la pérdida del mundo normal; es un relato claro e inteligente de la desaparición de la Francia que existió o, que quizás nunca existió realmente. En ella se describe la sociedad de la Francia de Vichy dibujando escenas de convivencia entre sus miembros y el invasor. Además de los dos tomos escritos tenía recogidas numerosas notas de los tomos sucesivos y de posibles cambios en los ya realizados. No la pudo finalizar porque fue detenida y deportada a Auschwitz donde moriría poco tiempo después. Fue publicada en el 2004. Recibió el Premio Renaudot a título póstumo.
Las dos hijas han conservado la memoria de su madre con varias reediciones. En 1992, su hija Élisabeth Gille, que dirigió en la editorial Denoel la colección “Présence du Futur“, publicó la biografía soñada de su madre, El Mirador.
Cuando todo cambió
Ella lo esperaba.
Lo que no esperaba era el sufrimiento que nos traería después como un viento frío.
Así termina el corto y primer capítulo de la novela que nos va a tener ocupados durante las próximas semanas. Y la frase encierra todo lo que el relato nos contará de la vida de sus protagonistas, especialmente de la de Natalie Ward, que a sus aproximadamente cincuenta años regresa desde Vancouver donde ahora vive a su pueblo natal, cercano a Atwood y a solo dos kilómetros de la frontera con EEUU, en el que se desarrollarán los hechos que rememorará en el obligado y largo viaje y que son el fundamento de la historia.
Su vuelta obedece a la llamada de su hermano mayor Boyer. La causa es que su madre está muriendo y desea volver a verla. Llevan décadas sin hacerlo pero se siente impelida a satisfacer su llamada. No quiere que la acompañe su marido Vern, un desconocido para su familia y con el que las cosas no van del todo bien.
A traves de sus introspecciones nos enteraremos de como era su vida hace treinta años. Una vida que transcurria en una familia unida y querida. Papa, mama, sus tres hermanos, Boyer, Carl y Morgan; el trabajo en la granja, las relaciones con vecinos. Un existencia placida que se vió interrumpida por la llegada de River, el joven y guapo americano hippie, contrario a la guerra de Vietnam y desertor, como muchos que cruzaban la frontera con Canadá para evitar ir a luchar a aquellas lejanas tierras.
Según avanzamos en la lectura vamos adquiriendo la certeza de que lo que Natalie hace es andar un camino por ella conocido que lleva a un punto en que algo importante sucedió. Algo que marcó su vida y la de todos de manera definitiva. El relato adquiere un nuevo valor y nosotros como lectores empezamos a interesarnos por todo lo que se describe intentando encontrar pistas que nos anticipe lo sucedido. Y cuando ocurre nos asombrará. Tendremos que admitir que no esperabamos ese desenlace y que la autora goza de recursos suficientes para sorprendernos e ir más allá de nuestra imaginación más enardecida.
El libro atrae y engancha. Tiene mucho que ver la estructura de la historia. Desde el principio sabemos que existe un algo y descubirlo es la meta que nos lleva a leer y no dejar de hacerlo. Ayuda a ello su buena prosa y el que las personalidades de los protagonistas estén bien descriptas y desarrolladas. Nos relata como era la vida en aquella granja , los problemas diarios y el cariño entre los componentes de la familia. También como es Natalie ahora, las relaciones con su marido que la ama profundamente y con su hija, médico de profesión y que casulamente vive en el cercano pueblo de Atwood. Son personajes que se nos hacen familiares y llegamos a apreciar.
También está muy bien explicitado el ambiente que rodea la granja, las montañas, lagos, etc., lo que hace más agradable la lectura y más entrañable el relato.
Natalie es la narradora principal. En ocasiones tambien lo es su madre, pero son las menos. Es a traves de nuestra protagonista como nos vamos enterando de todo lo acaecido.
Dejo que cada uno descubra por sí mismo el enigma de la narración y el desenlace. Creo que gustará a la mayoría. Es una buena historia y merece ser leida con interés y afecto . Donna Milner se lo merece.
Donna Milner nació en Victoria DC (Canadá) en el año 1946. Trabajó durante 25 años como agente inmobiliario, hasta que su marido Tom la alentó a empezar a escribir. Le gusta crear personajes reales que se enfrenten a dilemas morales de verdad, que hablen al lector y se mantengan vivos en su memoria mucho después de acabar la lectura. Su primera novela Cuando todo cambió se publicó en 15 países, fue nominada al prestigioso Premio IMPAC de Dublín y elegida una de las cien mejores novelas por el periódico The Globe and Mail. Actualmente vive con su marido en la ciudad de su nacimiento.
La rubia de los ojos negros
– Me llamó Cavendish — dijo.
La invité a que tomara asiento. Si hubiera sabido que iba a llamar a mi puerta, me habría peinado y me habría perfumado detrás de las orejas con un ligero toque de ron de laurel.
Raymond Chandler creó en su momento un personaje inolvidable, el detective privado Philip Marlowe. Sus peripecias tuvieron un extraordinario éxito que se reflejó en la aceptación de sus novelas, la traducción de las mismas a diversas lenguas y la adaptación cinematográfica de las aventuras que reflejaban. El personaje de Philip Marlowe fue representado en la gran pantalla por afamados artistas como lo fueron Humphrey Bogart, Robert Mitchum o James Garner.
Philip Marlowe me atrevo a decir que fue el paradigma del detective privado americano. Un personaje cínico, duro, bebedor, sin miedo al dolor físico. Bajo esta apariencia se esconde una personas contemplativa, irónica y filosófica, amante de la tranquilidad, el ajedrez y el cuidado de su bonsái. Sin un físico especialmente atractivo, aunque en la pantalla no lo representaban así, atrae a las mujeres de toda condición que le encargan trabajos o que son investigadas por él. Se deja querer y no pierde de vista su objetivo, deshacer el entuerto para el que le contrataron.
Pues bien, partiendo de estas premisas y muchos años después de la muerte de su creador, John Bamville por medio de su seudónimo Benjamín Black se atreve a resucitar a Marlowe. Bamville un escritor de éxito, con novelas complejas, siempre muy bien escritas y que tiene la facilidad de describir los ambientes de tal manera que lleva al lector a identificarse con la situación de una forma extraordinaria, parece que se está viendo, notando y casi oliendo lo que narra, utiliza a su álter ego Benjamin Black para escribir este tipo de novela. Dice que le ayuda a desentumecerse, y explica que lo hace así porque cuando escribe como John Bambille consigue redactar unas doscientas palabras al día. Si es Benjamín Black quien lo hace el chorro de palabras sale con mayor libertad y logra alcanzar las dos mil diarias. Es un descanso.
Y de que va la novela que nos ocupa. Pues de lo habitual en este tipo de historias. En momentos de horas bajas Marlowe recibe la visita de una elegante, joven, hermosa y rica dama que le encarga la la localización de su amante muerto unos meses atrás. Ella le expone que está segura de haberse cruzado con él recientemente en otra ciudad y sospecha que algo raro ha pasado en la desaparición del mencionado amante. La rubia de los ojos negros que pide su colaboración es Clare Cavendish, está casada, proviene de una rica familia y pide la mayor discreción en el esclarecimiento del caso.
La novela tiene todos los ingredientes necesarios para ser un buen ejemplo de este tipo de literatura, pero además tiene un añadido, está bien escrita. Casi sin darse cuenta Marlowe se encuentra enredado en los avatares de una de las familias más ricas de Bay City, con todo lo que esto representa en lo relativo a la lucha interna por el poder, el dinero y el honor y porvenir de la estirpe.
Como es habitual en Benjamín Black el final se produce de súbito. En dos/tres páginas el misterio queda resuelto y la fama del investigador intacta y acrecentada con la resolución de un nuevo y singular caso. Como debe ser.
Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.
Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.
Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.
Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.
En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, novela con la que da vida a un personaje detectivesco, pese a que en realidad es un médico dedicado a la patología, es forense en un conocido centro hospitalario de Dublín. Esta novela es la primera en la que Quirke, que así se llama el personaje, tiene que investigar un hecho sin que le afecte directamente, le siguen El otro nombre de Laura y En busca de April. Tiene otras novelas del mismo estilo publicadas.
Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.
Está en posesión de numerosos premios y distinciones. Este año 2014 le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Rosa candida
” He aquí que os he dado toda la hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente” (Génesis 1, 2)
Toda planta necesita para desarrollarse, nacer y crecer. La novela de Audur Ava Ólafsdóttir relata como los humanos, la mejor semilla sobre este mundo nuestro, necesitamos también esos simbólicos tres momentos, nacer, crecer y desarrollarse como personas. Y no siempre es fácil. En ocasiones, como es el caso, es necesario antes que otra cosa saber a donde se quiere llegar, como y que se quiere ser, dejando de lado consejos bien intencionados, tradiciones seculares e incluso opiniones ajenas que, con la mejor voluntad, pueden no ver bien ese objetivo final que nos proponemos.
El libro narra el viaje que va a realizar el protagonista principal Arnljótur, un joven de 22 años, miembro de una familia que ha vivido una reciente tragedia, la muerte de la madre. Ahora son tres personas las que componen el núcleo familiar, el citado Arnljótur, su hermano gemelo Jósef, algo retrasado mental, y su padre, electricista de profesión, de avanzada edad, preocupado por el porvenir de su hijo con el que mantiene al respecto diferencias notables, pero que aun así no se opone a que este decida hacer lo que más le gusta, cultivar plantas y flores y de manera especial rosas.
Nos va contando como esa afición la adquirió al ayudar a su madre en el invernadero que existe en la casa. Dada las extremas condiciones climatológicas del malpaís donde viven (Islandia) así como la escasez de tierra fértil, parece ser el citado invernadero el lugar apropiado para cultivar todo tipo de flores, verduras y hortalizas diversas. Es lo que hacía su madre, 16 años más joven que su marido, muerta en un accidente de tráfico. El relato de este fallecimiento es uno de los pasajes más emotivos de la narración y nos vienen a decir como era el carácter de esa persona.
Después de varios intentos por ejercer alguna de las profesiones normales del país, como la de tripulante de barcos de pesca y oficios que requieren habilidades manuales, entre ellos el de su padre y pensar en otras que pasan por ir a la universidad, Arnljótur se reafirma en la voluntad de ser jardinero. Plantar y cuidar rosales, en especial un tipo de rosa, la Rosa candida, que su madre cultivaba y cuya principal característica es tener ocho pétalos, que envuelven otros ocho y no tiene espinas. Llevando consigo unos esquejes de dicha planta parte hacía un lugar que no se especifica, en el que existe un monasterio que tiene en su interior un jardín del que cuentan fue antaño memorable por albergar una grande y magnífica colección de rosales. Hoy está prácticamente abandonado y los monjes de dicho cenobio han aceptado su oferta de trabajo. Tal como describe el entorno de este lugar, tipos humanos y ambiente, todo hace pensar que el monasterio está ubicado en un país de clima más benigno que el que deja atrás.
Imagen del malpaís como una y otra vez es llamada Islandia en el texto
Un dato trascendente en el devenir del relato es que en el citado invernadero, – que dada su importancia en la vida del protagonista podemos considerarlo como un personaje más de la novela-; en él, repito, el joven Arnljótur ha tenido relaciones sexuales una sola vez con Anna, una amiga de un amigo, dejándola embarazada. Tienen una hija, Flora Sol, de pocos meses de edad en el momento de partir. Aunque no está enamorado de su madre sí se siente padre de su hija y asume esa responsabilidad desde el primer día.
El narrador de la odisea es el propio protagonista. Toda la narración tiene un aire intimista. No solo cuenta hechos, también emociones y pensamientos. Sus inquietudes, miedos, dudas sobre su personalidad, etc. , todo lo va desgranando en cortos capítulos. Su llegada a ese mítico destino que está representado por el monasterio y el misterioso jardín. El encuentro con el prior del centro, el Padre Thómas, un monje aficionado a las películas de las que saca las conclusiones que le hacen entender la vida tal como es. El pueblo donde se ubica el convento, sus gentes, tan diferentes a él.
Una muestra de como tiene asumido su papel de padre, su responsabilidad, se pone de manifiesto cuando Anna le pide que se haga cargo de su hija mientras ella escribe su tesis doctoral. Arnljótur no lo duda, ni dudará tampoco cuando también le pide quedarse con él durante unos meses mientras hace el trabajo comentado. Toda la vida que hasta entonces ha llevado allí se ve alterada, pero él aceptará, verá desarrollarse el amor por su hija y en ese tiempo encontrará el verdadero sentido de su vida . Verá florecer su Rosa candida.
Tanto el Anna como el personaje del padre de Arnljótar están muy bien descritos y encajados en la narración. Igual que la forma de ser del bebe que está detallado con toda dulzura. Son personajes muy creíbles, lo que enriquece la historia.
El final es abierto y no quiero extenderme más en contar el desarrollo de la trama, ya que perjudicaría la lectura. La novela me parece interesante aunque no es sencillo entrar en ella. Algunos capítulos parecen superfluos, no lo son; nos sirven para comprender la evolución personal del protagonista, su adaptación a una nueva forma de vida y a un trato con gentes diferentes. En conjunto es un libro que engancha, escrito de forma concisa, y que da para pensar. Arnljótur lo hace y mucho. Piensa en la jardinería, pero también en la muerte y el cuerpo. Y en ocasiones se agobia. No comprende como aquellos monjes con los que de alguna manera convive, están alegres y ríen por cualquier motivo pese a encontrarse tan alejados de las pasiones corporales. Al final lo entenderá.
Audur Ava Ólafsdottir es una escritora islandesa, nacida en Reikiavik en 1958. No
cabe duda que es una escritora de éxito, a juzgar por los premios que le han concedido desde la primera novela que editó, Tierra levantada en 1998. En 2004 con Lluvia de noviembre obtuvo el Premio de Literatura de la ciudad de Reikiavik, entre otros.
Rosa candida su tercera novela recibió en 2008 el Premio Menningarverdlaun DV de literatura; el Premio Fjöruverdlaun especializado en literatura femenina, por “el atractivo de sus múltiples capas de significado y su creación de un nuevo paradigma masculino“, el Prix des Amis du Scribe 2011, el Premio Page des Libraires 2010 y el Premio de los Libreros de Quebec 2011 a la mejor novela extranjera. También fue finalista del Premio Fémina Étranger, del Premio de Literatura del Consejo Nórdico, del Gran Premio de las Lectoras de Elle, del Premio de la revista Lire y del Premio FNAC de Francia. Ocupó los primeros puestos en las listas de más vendidos en su país, en Francia y en Canadá, y está siendo traducida a varios idiomas.
Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación



Los insultos no han probado jamás una verdad ni desvanecido un error.
Taha Hussein (14 de noviembre de 1889 – 28 de octubre de 1973) fue un escritor egipcio, comúnmente llamado el «decano de las letras árabes» o «Qahir al-Zalam» (en español: el conquistador de la oscuridad). Nacido en Magaga, Menia, (
“Es muy pobre la memoria que solo funciona hacia atrás”
Juan Gabriel Vásquez, nació en
Yo no podría ser feliz a costa de una injusticia cometida contra otra persona. ¿Que clase de vida cabría edificar sobre tales cimientos?. (Edith Wharton).







