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Almas grises de Philippe Claudel

La vida no es más que la búsqueda de unas migajas de oro

Esta es una de las frases lapidarias que contiene la novela con la que nuestro Club de Lectura da comienzo a sus actividades en este nuevo curso, 2011/12. Es una novela de Philippe Claudel, ganadora del prestigioso premio Renaudot y elegida Libro del Año por los libreros franceses y la revista Lire.

Es un relato hermoso, descarnado y profundo. Con la disculpa de investigar  el asesinato  de la pequeña Belle de Jour, de 10 años, hija del propietario del restaurante Rébillon, el autor y por boca del comisario encargado de la investigación de el Caso, se describe con todo lujo de detalles y una prosa digna de admirar lo que en aquel tiempo pasaba y como eran las gentes que componían la sociedad en la que los hechos sucedieron. En ocasiones se excede en el tiempo para relatar lo que, con posterioridad, le sucedió a alguno de los intervinientes en la historia.

Escribe dos novelas en una, la que nos cuenta la investigación y la que nos relata la vida y sentimientos del narrador; entrando y saliendo de ellas de forma sutil e inteligente. La narrativa hace que los hechos aún siendo singulares en cada caso, se complementen logrando un todo que nos impacta. No hay opción a la indiferencia y el desenlace final es la mejor muestra de ello.

El relato se centra en los años de la primera guerra mundial, la Gran Guerra. Se localiza en un pequeño pueblo cerca de la línea del frente, pueblo desde el que se escucha el fragor de las batallas, las explosiones de los obuses; ruidos que por cotidianos han dejado de tener importancia. Como también han dejado de ser noticia los soldados que llegan para incorporarse a la linea de fugo o los heridos y muertos que vuelven de allí después de cada acción bélica. Una situación como ésta hace que la muerte sea un componente más del día a día. Pese a querer ignorarla está totalmente presente y, en consecuencia, las personas se acostumbran a vivir con esa presencia, insensibilizándose a lo que la misma representa.

Mediante la narración vamos conociendo los personajes que intervienen en la trama. Así nos encontramos con el Fiscal Destinat, habitante de el Palacio, la más importante casa de la población. Viudo, rico, frio, inmaduro y duro con los criminales a los que acusa ante el tribunal de V, partido judicial al que pertenece el pueblo. Es uno de los principales actores del drama o de los dramas que se relatan. Para el comisario será el principal sospechoso de la muerte de Belle y su frustración fue no haber podido conseguir que el Juez Mierck lo interrogase. En el momento de ocurrir el crimen el Fiscal estaba jubilado.

Este Juez es otro de los protagonistas destacados. Nos lo representa como un ser por encima del bien y del mal. Como el Fiscal es duro en sus sentencias, sin que le tiemble el pulso al firmar la muerte de los reos, petición que Destinat  hace a la mínima oportunidad. Conoceremos su vesania y falta de escrúpulos.

El coronel Matziev. Militar que una vez tuvo la valentía de ponerse de parte del capitan Dreiyfus, en el celebre caso que conmocionó a Francia a finales del siglo XIX lo que le costó años de ostracismo en el escalafón. Dado que el pueblo en el que sucede el asesinato está cerca del frente y en consecuencia bajo la jurisdicción militar, es el encargado de supervisar la pesquisas para su esclarecimiento. Conoce por tanto al Juez Mierck y entre ambos surge un profundo sentimiento de amistad, tanto por ser de la misma clase social como por afinidad en los métodos a emplear para llegar a sentar ante la justicia al o a los asesinos de la pequeña.

La señorita Lysie Verhareine, joven que llega al pueblo de sorpresa y en el momento en que la plaza de maestro está vacante. Dice que ella es maestra y se ofrece para ocupar el puesto. Es aceptada y por excepcionales circunstancias se alojará en un edificio situado en el parque del Palacio, donde antes residían los ingenieros de la fábrica existente en el lugar, con el beneplácito y complacencia del Sr. Destinat. Su presencia en la historia acaba de forma súbita al suicidarse sin que los motivos aparezcan claros.

Clemence la esposa del narrador que tanto influye en sus pensamientos y en sus actos. Será una obsesión en la vida del inspector ya que se considerará culpable de su muerte, hecho que influirá y de que forma, en la sorprendente acción que nos desvela al final de la novela.

El inspector, del que no conocemos su nombre, narrador de la historia. Viudo desde poco después del asesinato. Por lo que nos cuenta deducimos que es un hombre atormentado por las circunstancias que dieron lugar a la muerte de su esposa, a cuyo recuerdo queda ligado de forma total. El motivo de no acabar con su vida es el esclarecimiento de el Caso, aún después de que este fuese juzgado y dado por resuelto. Es honrado consigo mismo y no oculta sus flaquezas. Su final se nos antoja previsible si bien sus últimas narraciones nos dejan sorprendidos en grado sumo, como ya dijimos.

Aparte de los que se comentan, desfilan por las páginas del libro muchos otros. Son un variopinto mosaico de seres con sus virtudes y defectos que hacen que el relato sea humano y no se almibare en ningún momento pese a las oportunidades que tiene para ello. De la misma forma hace una crítica al patrioterismo que un acontecimiento tan trágico como el sucedido provocó en las fuerzas públicas francesas, y al mercantilismo que acompañó a aquella ola.

La novela esta bien estructurada, el relato tiene la holgura suficiente y hace que nos interesemos por su desarrollo de principio a fin. Es difícil dejar de leer una vez empezado. Nos hace vivir situaciones que son típicas en momentos semejantes. El odio de los soldados hacia los obreros de la fábrica, hombres de su misma edad, que no van al frente por su condición laboral. La alegría por recibir una herida que imposibilite el seguir luchando, ya que ello es un seguro de vida. La desinteresada entrega a la labor de cuidar y sanar a los heridos en combate de quien menos se espera o la sorpresa al ver el interior de la barraca de la chamarilera de la zona, etc.. Sin que nos describa ni una sola acción de guerra sentimos lo que ésta significó para todos los que la vivieron directa o indirectamente.

Philippe Claudel (Nancy 1962) es un escritor francés.

Ha sido docente y guionista de cine y televisión. Durante su época de maestro dio clases en liceos y en la Universidad de Nancy II, donde fue profesor de Antropología Cultural y Literatura. En su tiempo libre también impartió clases a niños discapacitados y a presos.

Gran admirador de Simenon y del Jean Giono de la posguerra, publico su primer libro, Meuse I’oubli, cuanto tenía treinta y siete años. Ha sido premiado diferentes veces, Francia Televisión 2000 y el premio Goncourt de Novela en el 2003 por Petites mécaniques. Almas Grises es su quinta novela. Tiene otro premio importante el Goncourt de los Estudiantes en 2007 por El informe Brodeck.

En 2008 fue director y guionista de la película Il y a longtemps que je t’aime (Hace mucho que te quiero) que consiguió, entre otros premios, el César a la mejor ópera prima. Su segundo film, de 2011, lleva por título Tous les soleils (Silencio de amor).

La vida exagerada de Marín Romaña

La vida exagerada de Marin RomañaMi nombre es Martín Romaña y ésta es la historia de mi crisis positiva.

Así comienza el libro que tenemos entre manos. Pero, ¿quien es Martín Romaña?. Es peruano, miembro de una adinerada familia, que abandona en 1964 impulsado por lo que en las novelas del gran Ernest Hemingway se dice de los encantos y oportunidades existentes en la Ciudad de la Luz. Ni por un momento duda de que al igual que el Nobel, él también podrá vivir y disfrutar de los encantos narrados al tiempo que intentará y, sin dudarlo, logrará ser un famoso escritor que ensalce aún más si cabe, las donosuras que su imaginación sitúa en dicho orbe.

Ya en su destino descubrirá que todo es más difícil, sorprendente y no tan bonito como pintaba lo leído. Al poco tiempo se casa con la tímida Inés, persona que ha pasado del “catolicismo más militante al marxismo más puro“. Por seguirla milita en un partido de extrema izquierda, en la que su tarea revolucionaria consistirá en escribir una novel sobre los sindicatos pesqueros en el Perú, tema importante y trascendental donde los haya.

Al tiempo y a su alrededor se van dando una serie de circunstancias caóticas e incomprensibles para su punto de vista sudamericano, incluyendo lo que se vive en las revueltas de Mayo del 68. En ellas está, intentando ser un buen revolucionario como su boda con Inés parece exigirle.

Todas estas circunstancias lo llevan a una crisis de melancolía y soledad. Literalmente se hunde en su sillón Voltaire. Él es una persona que no puede concebir la vida sin un sentido humorístico y parece que este ha volado. Y así hubiera sido si  el 7 de Junio de 1978 no se levanta tres veces del mentado sillón para atender al cartero, que  al ser portador de tres cartas certificadas lo obligó al esfuerzo anteriormente citado de levantarse. Ese día la crisis aún siguiendo, revierte y se convierte en positiva. Con la compañía inseparable de su cuaderno azul y sin abandonar  a Voltaire, va tomando nota de todos y cada uno de los acontecimientos, historias, relatos, hechos, etc. que le han sucedido desde su llegada a está “Ciudad de la Luz a la que parece que se le han fundido los plomos“.

Este proceso hace que sus recuerdos se vayan enriqueciendo y ayudan a que resurja su humor e imaginación. Lo que está escribiendo es una novela sobre el mundo de los latinoamericanos en la citada ciudad fundida.

El relato es un compendio de buen humor e ironía aún en los momentos más dramáticos. Esta obra junto con “El hombre que hablaba con Octavia de Cádiz” forman un díptico que se dio a conocer como: “Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire“.Sinceramente creo que es un libro muy apropiado para esos estados carenciales que nos hunden en la tristeza y el desaliento. Vamos, para este tiempo que nos ha tocado vivir.

Alfredo Bryce Echenique es un escritor peruano, uno de los más leídos del Perú. Con obras como Un mundo para Julius, No me esperen en abril o la que tenemos entre manos, La vida exagerada de Martín Romaña.  

Nació en Lima el 19 de Febrero de 1939, en el seno de una familia de la oligarquía, ambiente en el que se educó. Mencionar como signo de su cuna que su bisabuelo, José Rufino Echenique fue presidente del Perú en 1851. Cursó sus estudios primarios y secundarios en colegios ingleses de Lima. Se licenció en Derecho y obtuvo el título de Doctor en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. En París se licenció en la Sorbona en Literatura francesa clásica (1965) y Literatura francesa contemporánea (1966). También obtuvo el Magister en Literatura de la Universidad de Vincennes, (París) en 1975.

Colaboró en la segunda etapa del semanario Oiga, del que su cuñado Francisco Igartua Rovira es diseñador y refundador. Estas colaboraciones empezaron en 1962 y finalizaron en 1995, cuando la revista tuvo que cerrar por el acoso del gobierno dictatorial de Alberto Fujimori al que dicha publicación no se plegó. A través de estas colaboraciones se puede conocer muchas facetas de la vida de Bryce, como es su oposición anti dictadura y de enfrentamiento contra todo abuso venga de donde venga. Una de sus facetas es decir las cosas como son, lo que le mereció ser llamado el Niño Terrible o Niño Goyito, tal como se llama el personaje principal de una de sus obras.

Ha residido en Francia, Italia, Grecia y Alemania. Desde 1984 vive en España si bien hacía frecuentes viajes a su país natal al que, incluso,  regresó temporalmente. En 1999 lo abandonó debido al clima político existente. En 2005 publicó su segundo libro de memorias, Permiso para sentir, en el que denuncia ácidamente la transformación de Perú.

Se declara seguidor de los argentinos Julio Cortazar y Manuel Puig y de los peruanos Julio Ramón Ribeyro y Cesar Vallejo porque “introdujeron y produjeron el mundo de los sentimientos y el humor, tópicos muy escasos dentro de la literatura latinoamericana de entonces“.

Y es que la literatura de Bryce Echenique esta poblada de simpáticos personajes que se mueven como un poco perdidos en un mundo laberíntico, entre lo delirante, lo añorante y lo grotesco, pero rodeados de un fino humor y una tierna ironía. Es un maestro de la palabra, que domina y recrea. Su fino humor es reconocido tanto en América Latina como en Europa. Otra de sus características es que los personajes que configuran sus obras están basados en personas por él conocidas.

Ha trabajado como profesor en diversas Universidades, Nanterre, Sorbona, Yale, etc. y ha sido ponente en múltiples congresos de escritores a uno y otro lado del Atlántico.

Entre otros numerosos premios cuenta con el de Narrativa de España 1998. En 1995 durante el gobierno de Alberto Fujimori, renunció a la Orden del Sol, por sus convicciones democráticas.

En enero de 2009 un tribunal peruano le condenó a pagar una multa de 177.500 soles (42.000 €) por plagio. El delito fue el haber publicado 16 artículos de prensa de 15 autores diferentes como propios. Durante el proceso el autor negó la publicación de dichos artículos aduciendo que otros lo hicieron en su nombre. También que la acusación no era competente para ello y que la comunicación de la denuncia no le fue debidamente presentada en su domicilio de Barcelona. Nada de ésto le valió y fue finalmente condenado. Bryce Echenique siempre negó ser el autor de dichas publicaciones y dijo sentirse el objeto de una campaña de la prensa peruana para desprestigiarlo. No era la primera vez ni sería la última en ser acusado de dicho acto.

Después de escribir “Permiso para sentir“, Celia Valenzuela hizo una entrevista al autor. Por su interés para conocer como piensa y como dice las cosas, dejamos aquí una dirección electrónica en donde se reproduce dicha entrevista.

La bestia del Corazón

Cada persona tiene un amigo en cada pedacito de nube                     

es lo que pasa con los amigos en este mundo sembrado de horror     

también mi madre decía es muy normal                                             

Nada de amigos                                                                      

piensa en cosas serias.                                                                

Estos versos resumen los deseos de los protagonistas en recordar que deben seguir siendo libres.

La autora nos relata estas ansias de libertad. De cambio social. De mejora personal. Estamos en la Rumanía de Ceausesco. Un régimen político tiránico y despiadado como pocos.

La historia comienza con los pormenores que llevan al suicidio a una de las compañeras de la protagonista, Lola. Como fueron sus últimos días. A partir de aquí ella tendrá que luchar por conservar su yo en aquel mundo opresor y estrecho representado simbólicamente por el reducido cubículo que comparte con otras chicas que solo se diferencian por el número de medias que cada una guarda en su maleta. Ella tendrá que ser la memoria de Lola a través de lo que leyó de su diario en el que manifestaba sus deseos de amar de mejorar socialmente, de cambiar su vida. Ideal de los que bajo aquella y todas las dictaduras se atreven a pensar, a volar por encima de los muros que los cercan.

No está sola en ese intento. Tres jóvenes de la residencia masculina con ansias similares la unirá a su lucha. Esa labor les llevará a una casa de verano, donde ellos esconden sus cuadernos, sus diarios y donde existen libros que no deben leer ni ellos ni nadie por ser contrarios al pensamiento único. Juntos evolucionarán y tratarán de resistir los embates de los partidarios del régimen que quieren anular sus voluntades y domeñar sus deseos, destruir su individualidad, su libertad y futuro.

Es una novela dura y triste. Como es la vida que los protagonistas relatan. Una lucha constante por sentirse libres, mantener sus esperanzas sin ver posibilidades de ello. Conservar su amistad y ánimo enviándose cartas. Urdiendo argucias para evitar la censura, un cabello del pelo en cada misiva. Mandando al exterior listas de desaparecidos que les hagan sentirse más libres y respirar en aquel país-prisión que les ha tocado en suerte.

Si tuviera que definir más la obra diría que es una exposición de muerte y miedo. Muerte de allegados que han vivido largo tiempo oprimidos. Muerte de los que dejan de luchar y prefieren el tránsito. Muerte de los que son apartados, marcados como enemigos. Toda la novela nos habla de eso y del poder de represalia del Estado. De sus métodos y amenazas.

Müller nos va contado todo esto con detenimiento y de forma muy detallada. No es una lectura fácil. Utiliza muchas metáforas para referirse a la rutina diaria. Solo las plantas y los dementes parecen escapar al influjo pernicioso del régimen. Las unas por su propio ciclo y los otros por que son abandonados a su suerte, ignorados y por tanto libres.

Una de esos dementes, su propia abuela, enseña a la protagonista que dentro de nosotros llevamos una bestia en el corazón. Un animal que es su yo más íntimo. El que mediante sus incomprensibles impulsos nos ayuda a ahuyentar las llamadas de la muerte y así nos protege para poder seguir siendo nosotros mismos.

Herta Müller nació en Timisoara, Rumanía en el año 1953, concretamente en un lugar germanohablante llamado Banat. Es hija de unos granjero suabos del Banato. Su padre sirvió en la II guerra mundial en un batallón de las Waffen-SS y su madre fue deportada a la Unión Soviética en 1945 y pasó cinco años en un campo de trabajo en Ucránia. Estudió filología germánica y rumana en la Universidad Oeste de Timisoara entre 1973 y 1976. Formó parte de una tertulia de escritores idealistas rumano-alemanes. Entre 1977 y 1979 trabajó como traductora técnica en una fábrica de maquinaria de la que fue despedida por no cooperar con la Securitatea Statului, la policía secreta del régimen comunista rumano. Subsistió empleada en una guardería e impartiendo clases de alemán, siendo al tiempo acosada e interrogada más de cincuenta veces por la Securitate.

Su primer libro, la colección de cuentos Niederungen, fue publicado en 1982, censurado como la mayoría de las obras de aquel tiempo. Dos años más tarde fue publicado entero en Alemania al tiempo que aparecía la obra Drückender Tango, un libro muy crítico con la corrupción, la intolerancia y la opresión del régimen comunista de Nicolae Ceausesco. A causa de ello se le prohibió seguir publicando en su país, aunque sus libros se premiaban, comentaban y eran muy apreciados en Alemania y Austria, contra la unánime oposición de la prensa oficial rumana.

En 1987 Müller marchó a Alemania con su marido, el también novelista Richard Wagner. En los años siguiente hizo algunos lectorados en diversas universidades alemanas y de otros países, fijando su residencia en Berlín. Müller es miembro de la Academia Alemana de Oratoria y Literatura de Darmstadt. Abandonó el PEN Club como forma de protesta por la decisión de reunir las asociaciones de Alemania del Este y del Oeste tras la caída del muro de Berlín.

Nunca olvidó su paso por las manos de la Securitate y así en julio de 2008 publicó una carta abierta a Horia-Roman, presidente del Instituto Cultura Rumano, como protesta por financiar una escuela rumano-alemana en la que trabajaban dos antiguos informadores de la policía comentada.

Sus relatos destacan las duras condiciones de vida en la Rumanía de Ceausesco. Como una dictadura deteriora y rompe toda relación humana.

El 8 de Octubre de 2009 se anunciaba la concesión del Premio Nobel de Literatura, basándose en su capacidad para describir “con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, el paisaje de los desposeídos”.

Cuenta en su haber con muchos otros premios. Sus obras han sido traducidas a 21 idiomas y en España publicadas por las editoriales Siruela, Mondadori y Plaza y Janés.

El último encuentro

Al mismo tiempo, más allá de las mujeres, de los distintos papeles, más allá del mundo, se vislumbraba un sentimiento más fuerte que ningún otro. Un sentimiento que tan sólo los hombres conocen. Se llama amistad.”

De eso fundamentalmente trata la novela que tenemos entre manos. De la amistad entre los dos principales protagonistas, Kònrad y Henrik.

El último encuentro es una novela corta. El tema central es el reencuentro de estos dos amigos después de 41 años de separación tanto física como intelectual. Está ambientada en el Imperio Austro-Hungaro, ya en decadencia. Con una prosa fácil y a la vez subyugante nos introduce en aquel tiempo, en como era  el esplendor de la familia, los bailes, las cacerías, los menús, en fin, como era lo cotidiano en aquel vivir. Sin olvidar las relaciones intimas, el amor, las ilusiones, los proyectos de futuro.

Parece que el destino ha decidido que ambos tengan una meta  común en la carrera que han elegido, o al menos, que han hecho, la militar. Pero no va a ser así. Kònrad no siente esa carrera como su vocación. Le viene impuesta por su padre, una persona honorable pero venida a menos, que hace todo tipo de sacrificios para que su hijo pueda estudiar y graduarse como oficial. Pero su espíritu artístico y delicado le lleva a renunciar a dicho rango y marcharse. Recorre Singapur y Malasia, terminando en Inglaterra, adquiriendo la nacionalidad británica. Henrik por el contrario  sigue la carrera escogida, llega a general y sus días parece que terminarán en su hacienda familiar, un pequeño castillo al pie de los Cárpatos.

El momento del reencuentro da ocasión a Márai para desarrollar todo un abanico de reflexiones sobre la naturaleza humana. Según va avanzando la conversación entre los dos, que en realidad es un largo monólogo entre uno que habla y otro que escucha y, a lo sumo, asiente o hace alguna observación, van saliendo sinuosidades del alma humana y misterios de su naturaleza. Todo bajo la exquisita corrección que la buena educación impone. Como es natural hay una mujer, mejor dicho hay más de una mujer, tres en concreto, la madre de Henrik, francesa; la nodriza que le acompaña desde su nacimiento hasta el momento presente y su esposa. Pese a estas presencias estamos hablando de un mundo totalmente masculino, militar, de valores sólidos: amistad, deber, honorabilidad. Un mundo rígido del que Kònrad quería salir y lo hizo. Primero a través de la música y el arte y después exiliándose en el Lejano Oriente. Escapa también de una culpabilidad, cuya explicación será el motivo del encuentro de los dos amigos después del tiempo transcurrido.

Son las  reflexiones del protagonista principal las que soportan todo el contenido de la novela. Y el final, al que se dirigen todas estas explicaciones, queda en el aire. Lo quiere así el autor para que sea el lector, que también como Kònrad es un oidor de todo lo que se dice, determine cual ha sido y de quien, la culpa y el pecado. En realidad esto no es lo importante. Lo importante son las reflexiones que se encadenan hasta llegar a una conclusión. El tiempo también juega su papel en todo el relato, ya que su paso ha atemperado las emociones ayudando a analizar las relaciones habidas: el amor, la amistad, el honor, la traición, la cobardía, el valor.

Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza.

Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.

En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.

Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.

A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.

No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.

Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como Divorcio en Buda, La herencia de Eszter, o la novela que ahora leemos, El último encuentro. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).

Os libros arden mal

Os libros arden mal saíu do prelo o 24 de Xuño do 2006, día do San Xoan. Pola noite. Ó saltara sete veces o lume das cacharelas na praia do Orzán. Pola mañá, lavou  cara e corpo con auga de romeiro, ruda, herba luísa, menta, herba boa, malva, e herba da Nosa Señora, na que margullou tamén unhas rosas brancas, silvestres, fillas como quen dí da silveira.

Esta frases aparecen en la página final del libro como certificado de nacimiento del mismo na noite de San Xoan” . Y sus primeros pasos, saltar siete veces las “umeradas” de esa noche “meiga” en laplaya del Orzán. Ya de madrugada se blinda contra “toda bruxería” lavando la cara y el cuerpo con el agua que describe. No hay duda de su origen. A Coruña. Galicia.

Y por medio de las historias que nos va contando va desgranando como era por dentro aquella ciudad.  Como eran la mayoría de sus habitantes y los habitantes que la rodeaban y acudían a ella diariamente a desarrollar sus quehaceres mezclándose con los que la moraban. En su mayoría eran trabajadores, con una educación básica que apenas abarcaba el leer, escribir y las cuatro reglas y aún así portaban una cultura popular y social importante. Gente abierta al mar y a lo que del mismo se extrae. No solo productos alimenticios de primera calidad, también ideas y modos de vivir de allende, de otras tierras lejanas, dadas a conocer por los que continuamente hacían escala en su puerto. Para ellos no eran extrañas las ideas progresistas ni su defensa. De ésto quedan  pruebas en nuestro camposanto de San Amaro donde se pueden ver las tumbas de aquellos que murieron por ellas. Camposanto también al borde del mar como si quisiera recordarnos a todos que ese elemento es el que configura y justifica nuestra existencia como urbe y reclama estar presente en nuestro postrero viaje. Es de justicia dejar que su salitre impregne la tierra que nos cubre y con la que nos fundiremos eternamente.

Estos relatos y cuentos se entretejen y se mezclan huyendo de la habitual  forma capitular.  En ellos sus personajes nos dicen de sus afanes, sus alegrías, miedos, juventud y vejez, amistades y enemigos. En definitiva nos dan cuenta de su vida y muerte.  Abarcan un dilatado espacio de tiempo, 1881 a 2006, con especial incidencia en el periodo de la Guerra Civil, o mejor, en los años de la posguerra gallega. Es Galicia lo que siempre esta presente en las novelas de Manuel Rivas. Son sus gentes los protagonistas de sus textos.

Nos enfrentamos a una lectura que requiere pausa. No es que su trama sea complicada ni liosa, es que es muy rica en matices, en juegos de palabras. Además anima al lector a investigar sobre aquello que cuenta y que le resulte interesante o poco conocido. Todo sobre lo que escribe es para nosotros cercano en el tiempo y en el espacio. Ha pasado aquí y aún hay gente que lo recuerda, bien porque lo vivió, bien porque lo escuchó de boca de un protagonista o un observador. Nada de lo que dice nos debe parecer extraño o lejano. El pasado y el presente tienen una relación próxima y concomitante haciendo más interesante y a la vez emocionante los relatos que dan vida a la obra.

El quemar libros nos es nuevo. Viene de muy antiguo. Siempre los libros han tenido la virtud de dejar en letra impresa los pensamientos humanos. De hacerlos perdurar en el tiempo mucho después de que sus autores hubiesen desaparecido. Son las actas de la Historia con todos sus defectos y versiones; sin ellos esa palabra quedaría roma. También aquí se relata una quema de libros. Los lugares elegidos para tal finalidad no pudieron ser más céntricos ni emblemáticos, la dársena de la Marina,la Plaza de María Pita. Al lado del mar. Como si los que lo hicieron quisiesen aventar todas aquellas ideas y maneras de relacionarse que por esa vía nos llegó. La existencia de este texto indica claramente que no lo consiguieron.

Espero que el libro tenga en nosotros varias influencias. Por una parte recordar como fue nuestra reciente historia, la de aquí mismo, no la general. Que haga que conozcamos pasajes y hechos poco o nada explicados ayudándonos a reflexionar y aprender para que no vuelvan a darse situaciones como las vividas por aquellas generaciones en las que algunos nos podemos incluir.

Manuel “Manolo” Rivás Barrós es un escritor, poeta, ensayista y periodista español cuya obra se desarrolla fundamentalmente en lengua gallega, aunque también escribe artículos en castellano para el diario El País.

Nació el 24 de Octubre de 1957 en la calle Maroladel barrio de Montealto en A Coruña. Estudió secundaria en el  IES de Monelos. Desde hace muchos años vive en Vimianzo. La totalidad de su obra literaria está escrita originalmente en gallego, salvo los mencionados artículos escritos para El País. Su libro de cuentos ¿Que me quieres, amor? incluye el relato de “La lengua de las mariposas“, que sirvió de base para el guión de la película homónima. Tiene una extensa bibliografía, relatos como Ella, maldita alma; La mano del emigrante; Las llamadas perdidas. Novelas cortas como Los comedores de patatas; El lápiz del carpintero (Premio de la Crítica española y llevada la cine por Antón Reixa) y En salvaje compañía.

Sus últimas obras son El héroe, teatral; Los libros arden mal, novela; Os Grouchos, un ensayo periodístico. Muy recientemente ha salido su novela, Todo es silencio, en la que aborda el tema del narcotráfico en esta tierra gallega. Esta recopilación de títulos es indicativa y no abarca la totalidad de sus escritos.

Junto con Suso del Toro es la cabeza visible de una generación de narradores gallegos con amplio eco de crítica y publico en España.

En cuanto a su obra periodística, buena parte de sus mejores reportajes están compilados en El periodismo en un cuento, usado como libro de texto en numerosas facultades de Ciencias de la Información, así como en los volúmenes Toxos e flores; Galicia, el bonsai atlántico; Galicia, Galicia; Mujer en el baño y Una espía en el reino de Galicia.

Periodista desde los quince años ha trabajado en diversos medios de prensa, radio y televisión. Ha sido socio fundador de Greenpeace en España, ocupando cargos directivos en su organización durante varios años. Durante la tragedia del Prestige participó en la creación de la plataforma ciudadana Nunca Mais. Esta casado y es padre de dos hijos, varón y hembra.