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Letras Galegas 2012

Claus y Lucas “una mirada al mundo con ojos de niño malo”

Comentar lo que Agota Kristof    cuenta en la  trilogía que  presenta bajo el título antedicho es una tarea difícil. La obra se compone de tres relatos, cada uno de ellos con entidad suficiente para ser considerados una novela individual y de hecho así habían sido publicados. El gran cuaderno, (1987); La prueba, (1988) y La tercera mentira (1991).

En El gran cuaderno se describen los hechos de una manera fiel, circunstancia que continúa en La prueba. La tercera mentira, título que implica la existencia de dos mentiras anteriores, se basa tanto en lo poco sugestiva que es la verdad, la realidad, así como la mentira y la falsedad como fundamento de la narración.

En El gran cuaderno los dos hermanos gemelos, Claus y Lucas, nos relatan una historia cruel y amoral basada en hechos reales  fielmente  expuestos. Lo hacen sin análisis de ningún tipo, ni desde el punto de vista moral ni desde el emocional. Esta condición se da también en la narración de las otras dos novelas, pero aún así, es esta primera la más destacable de las tres y la que más impacta en el ánimo de los lectores.

La prueba continúa lo narrado en la primera novela desde el instante en que Claus cruza la frontera y los hermanos se separan. Este hecho, la separación, hace que la impresión sea de que Claus realmente ha desaparecido. Lo que se lee a partir de aquí está centrado en Lucas, si bien no es él el narrador. Tenemos la sensación de que Claus nunca ha existido y que lo contado en El gran cuaderno no correspondiera a la verdad.  Incluso nos parece que estamos hablando de otro Lucas, si bien esto no es cierto tal como un pequeño detalle que se nos revela al final pone de manifiesto.

En esta parte del proceso toman especial relevancia los personajes secundarios. Esta no es tanto la historia de Lucas sino la de quienes le rodean: Victor, Peter, Yasmine, Mathias y Clara. A través de ellos la autora nos introduce en el ambiente de indefensión y arbitrariedad deshumanizada que provoca el  totalitarismo, la subyugación del individuo al poder, sea el que sea y el tiempo que sea.

El enigma de esta segunda parte es la personalidad del narrador. Casi al final de La prueba Lucas desaparece y Claus vuelve a ser el centro de la historia.

Finaliza esta parte con un informe policial en el que se solicita la repatriación de Claus T. a través del cual descubrimos que ni Lucas ni el resto de personajes que han aparecido en la novela han existido.

La tercera mentira, novela que da fin a la trilogía, desvela la identidad del narrador de La prueba. Todo lo que hemos sabido de Claus y Lucas lo sabemos mediante la lectura de los cuadernos que ellos mismos (o uno de ellos, o ninguno de ellos) ha ido escribiendo a lo largo de su vida, su infancia en la casa de su abuela, el cambio de personalidad de Lucas tras la separación;  la vuelta de Claus hasta su encarcelación. El informe policial nos dice que nada de eso ha ocurrido y que los cuadernos manuscritos por los que conocemos la historia del inexistente Lucas los ha escrito Claus. Volvemos a una narración autobiográfica en primera persona, con la implicaciones narrativas que conlleva especialmente una nueva historia de Claus totalmente distinta a la narrada hasta ahora.

A partir del instante en que sale de la prisión, se convierte en un nuevo narrador, Klaus, que recibe una llamada telefónica de su hermano desaparecido, Lucas. Llegados a este punto conviene aclarar que este Lucas no tiene nada que ver con el Lucas objeto de la narración de La prueba, una invención de Claus y que este nuevo Klaus puede ser también una invención.

El lector no puede concluir nada y ese es el deseo de la autora. Debe dejarse llevar por la demoledora historia que Kristof nos narra y punto. De ahí la dificultad señalada al principio.

Lo que la trilogía Claus y Lucas demuestra es la inutilidad de todo intento de embellecer la realidad a través de la literatura. La realidad nos agobia y nos oprime y la narrativa, como parte de esa realidad, acaba mancillada por la suciedad existente en la misma. Aún así tengamos en cuenta que “por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida”. La autora parece ser que lo consiguió y después dejó de escribir.

Agota Kristof nació en la localidad húngara de Csikvánd el 30 de Octubre de 1935, murió en Neuchâtel, Suiza, el 27 de Julio de 2011. Su obra está escrita en francés.

A la edad de 21 años se marchó de Hungría cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Junto a su marido y a su hija de 4 meses de edad, escaparon a Neuchâtel. Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica, decide dar un giro a su vida. Se separa de su marido y estudia francés, idioma en el que empezará a escribir sus novelas.

Sus primeros pasos como escritora fueron en el ámbito de la poesía y el teatro.  El impacto de esas obras será muy inferior al que tienen las novelas de su famosa trilogía, escrita como antes hemos dicho entre los años 1987 y 1991. Por la primera de estas novelas El gran cuaderno recibió el premio europeo a la literatura francesa. Esta novela ha sido traducida a más de 30 idiomas.

En 1995 publicó una nueva novela, Ayer. En 2004 publico un relato autobiográfico titulado La analfabeta.

Su último trabajo es una colección de historias cortas titulada C’est égal. Se editó en 2005.


Delirio

El libro nos cuenta una historia ya relatada en muchas ocasiones, las dudas de un marido sobre la fidelidad de su mujer. El tormento de los celos en la mente del que los sufre.

La esposa de Shaul abandona diariamente el hogar para ir a nadar. Sale de casa con su bolsa de deportes en bandolera y aproximadamente una hora después  regresa con el pelo mojado, el rostro relajado y satisfecha. Este tipo de actuar da pie a nuestro personaje para pensar que su esposa le engaña con otro hombre, sabe y ve como con ese otro ella se entrega a todo tipo de juegos amorosos que nunca se atreverá a experimentar con él.

El delirio llega a un punto que el lector se siente convencido de que el adulterio es real y seguirá a Shaul en un viaje nocturno hasta el lugar en que supone que los amantes se refugian para dar rienda suelta a su pasión.

Shaul está impedido de una pierna. No puede andar sin la ayuda de unas muletas o de otra persona en la que apoyarse. Quien le ayudará en ese viaje es su cuñada, una mujer de mediana edad con la que no ha tenido mucho trato en el pasado y que se embarca en esta aventura sin pararse a pensar lo que la exigirá.

La mujer conduce y él se sienta en el asiento trasero del coche. Así sin mirarse, casi como dos extraños, cada uno cuenta la historia de sus sentimientos con la soltura en que a veces contamos nuestras intimidades a personas con las que compartimos un vagón de tren y a las que estamos seguros no volveremos a ver.

El final de la novela poco importa, lo que nos queda es la imagen de un hombre que necesita “algo” para definirse a si mismo y definir su mundo. Solo existimos si alguien nos mira, nos ama o nos odia, y solo nos sentimos completos si actuamos contra “alguien” hasta el punto de que estamos dispuestos a construir rivales con tal de poder sobrevivir.

David Grossman nació en Jerusalén  el 25 de Enero de 1954. Es un escritor y ensayista israelí.

Estudió filosofía y teatro en la Universidad Hebrea. Trabajó como corresponsal y actor en la radio Kol Israel. Fue uno de los presentadores del programa Gato en el saco desde 1970 a 1984. Su libro Duelo fue transmitido como programa de radio en la citada Kol Israel. En 1984 Grossman obtuvo el  Premio del Primer Ministro al trabajo creativo. En 2007 recibió el Premio Emet.

Es conocido también como un activista por la paz. Durante la segunda guerra del Líbano junto con los escritores Amos Oz y A. B. Yehoshúa participó en una conferencia de prensa en la que se instó al gobierno a aceptar un alto el fuego que a la vez crease una base para una solución negociada. Dos días después su hijo Uri, de 20 años,  sargento en una unidad de tanques, murió alcanzado por un misil antitanque  durante una operación de las FDI en el sur de Líbano. Desde entonces Grossman ha criticado con dureza al gobierno de Ehud Olmert.

En Febrero de 2007 recibió un Doctor Honoris Causa del Katholieke Universiteit Leuven de Bélgica. En 2010 le fue concedido el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán por su defensa del dialogo iraelí-palestino.

Grossman vive en Mevaseret Tzión, en las afueras de Jesusalén. Esta casado y ha tenido tres hijos, Jonathan, Ruth y el difunto Uri.

Su obra traducida al español la componen las novelas siguientes: La memoria de la piel; Tu serás mi cuchillo; Llevame contigo; El libro de la gramática interna; El chico zigzag; La sonrisa del cordero.

También los ensayos: La miel del León. El mito de Sansón; La muerte como forma de vida; Presencias Ausentes.

Se han llevado al cine:La sonrisa del cordero y Alguien con quien correr.

Libertad

La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar libro de Jonathan Frazen como una obra maestra de la moderna narrativa norteamericana. Es su primera  novela post 11-S lo que sin duda influye en la historia que relata.

Para contárnosla  se vale de los Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios amistades, sueños, amores, desengaños, todo.  A través de su desarrollo de la trama  vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.

Los principales protagonistas de la familia en cuestión son Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones con la comunidad y vecindad.

Describe a Patty como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande. Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.

Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.

El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Wralther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.

Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y  aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital  sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una  sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.

Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esa libertad nos da la facultad de equivocarse , rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad en la que vivimos que es lo que señala el límite de la propia.

El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.

En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo a su condición social. En la que nos ocupa los  personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, esto  los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.

El  relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos.  La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI;  la corrupción campando a sus anchas en este magma y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad.  Nadie queda al margen y malamente se sostienen.

Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama en el año 2001 con su novela Las correcciones, ganadora del National Book Award.

Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 , pero se crió en Webster Groves un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuáqueros a unos 18 kilómetros al sudoeste de Filadelfia y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side  en Manhattan, New York y escribe para la revista The New Yorkeer. Habla con fluidez el alemán.

La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo una buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.

Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental  obra Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.

Tiene concedidos diversos premios  siendo el más importante el otorgado por la National Book Award a Las correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Con ella fue finalista al Premio Pulitzer en el año 2002.

Cuando publicó Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).

En el mar hay cocodrilos

A nadie tiene duda alguna de que la situación que vive Afganistán es idónea para que sirva de argumento a todo tipo de creaciones artísticas, bien de  literatura, bien de cine o teatro. De hecho hay ya magníficas novelas con la trama ambientada en aquellos lugares que nos hablan de lo que allí sucede y de lo que era antes de que comenzara el convulso periodo en el que actualmente el país está inmerso. Por decir alguno de estos libros y sin querer excluir a otros recordamos Mil soles espléndidos o Cometas en el cielo, que tanto éxito tuvieron de crítica y lectores.

La novela que ahora tenemos como tarea en el Club se diferencia de otras  en que lo que cuenta es un hecho real.  Nos expone lo que Enaiatollah Akbari, un niño de etnia hazara, hubo de pasar desde que con diez años su madre lo llevo desde su pueblo  Nava en el distrito de Gazni en Afganistán a Quetta en Pakistán. Un viaje obligado por el peligro que corría de  terminar asesinado por los talibanes simplemente por ser descendiente varón de alguien que les había causado un perjuicio sin culpa alguna. Su padre había sido asaltado y muerto por bandidos en las montañas cuando conducía un camión propiedad de los miembros de esa tribu. Lo conducía obligado y respondía con su vida y la de su familia si algo no salía bien y/o se perdía lo invertido. Esa era la causa por la que su madre tomó la decisión de trasladarlo a la mencionada ciudad paquistaní y abandonarlo allí, después de hacerle prometer que nunca se drogaría, robaría o tomaría las armas contra alguien, fuese cual fuese la situación en la que se encontrase.

A partir de ese momento su vida será un continuo viaje, o huida si se quiere ver así. En ese largo y singular  periplo hubo momentos de pesadilla, de peligro y momentos de calma y esperanza. Se encontrará con todo tipo de gente, desde aquella que abusará de su poca edad y situación a otras que le ayudarán o serán indiferentes, gente que pudiendo echar una mano no lo hizo por temor a su propio destino. Gracias a su tenacidad y a las ayudas recibidas pasará de un país a otro viajando hacia el deseado occidente. Pakistán, Irán, Turquía y al fin Grecia e Italia.

Será en esta última nación donde conocerá al escritor Fabio Geda. A él le contará su historia, tiene veintiún años y un relato que cautiva al novelista  y lo lleva a plasmarlo en la novela que nos ocupa.

La novela es breve, 185 páginas, y está escrita con sobriedad. Es el propio interesado, Enaiat como abreviadamente le llamaba su madre,  el narrador de la historia.  La fuerza del relato es evidente y no necesita de grandes descripciones para que el mismo nos envuelva y emocione. En su sencillez está el mérito del libro que ni siquiera recurre a dramatismos para describir aquellos momentos álgidos que a lo largo de la narración se dan.

Nos habla del  presente, de algo que está sucediendo ahí al lado como quien dice. Muchas naciones están involucradas en la situación que Enaiat describe. Él era solo un niño cuando el destino le  exigió crecer y tomar decisiones de hombre, de superviviente. Durante los cinco años que dura el viaje madurará aceleradamente. A una edad en que sus congéneres occidentales, nuestros niños, aún están bajo la estricta vigilancia familiar él se ve obligado a tomar decisiones  de persona adulta capaz de valerse por sí misma sin otra ayuda que su propia capacidad.

Fabio Geda es un escritor italiano nacido en Turín el 1 de Marzo de 1972. Vive en Turín y colabora con La Stampa y otros periódicos y revistas, con la Escuela Holden y la Feria Internacional del libro de Turín.

En 2007 escribe su primera novela “Para el resto de la forma en que disparó a los indios“. Esta novela fue traducida al francés, rumano y aleman. Fue seleccionada para el Premio Strega. También para el Stresa Premio Ficción, en donde queda en segundo lugar. Ganó el premio a la mejor ópera prima Premio Literario Vía Po Turín. Gana igualmente el Premio del jueves  “Marisa Rusconi” y es la mejor ópera prima para la elaboración de la emisión de radio 2007 “Fahrenheit”. Así mismo también fue elegido como lectura propuesta en las escuelas de la ciudad de Cuneo.

En octubre de 2008 publica su segunda novela “La secuencia exacta de los gestos”. Ganador del Grinzane Cavour y de los Premios Reader’s de Lucca.

En abril de 2010 publicó   “En el mar hay cocodrilos”. Este libro está editado en más de 30 países y sirve de base para el guión de una película producida por Cattleya y dirigida por  Francesca Archibugi.

En 2011 vio la luz un nuevo libro “Verano en el final del siglo” que  narra el verano de 1999 y la reunión de un abuelo con su nieto en la que aquel le cuenta su historia, la de un judío nacido el 17 de noviembre de 1938, día en que se promulgaron en Italia las leyes raciales.

En la foto le acompaña el protagonista de la historia, Enaiatollah Akbari.

Tokio Blues de Haruki Murakami

La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella.

Este pensamiento  le asalta al principal protagonista de la novela Toru Watanabe. Y  es un aforismo importante. En el relato en que vamos a sumergirnos la muerte estará muy presente y será determinante para el desarrollo de la trama. La vida de los protagonistas se verá influida por su presencia y la forma en que llega, el suicidio.

Los acontecimientos están narrados en primera persona por el  protagonista, el citado Watanabe. A sus treinta y siete años y cuando su avión va a aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo, la música ambiente que ponen en cabina, Norwegian Wood de Los Beatles, le hace evocar un tiempo ya pasado, los años sesenta, donde tantos acontecimientos afectaron de una forma importante en su devenir.

Por aquel entonces Toru vivía en Kobe. Tiene un amigo inseparable e intimo, su único amigo, Kizuki. A su vez también mantiene amistad con la novia de éste Naoko. Son inseparables. Kizuki y Naoko son novios desde siempre, desde los tres años, según ellos. Toru es feliz con esta doble amistad.

Todo cambia en el momento en que sin explicación alguna ni motivo aparente Kizuki se suicida. Tanto Naoko como Toru quedan desconcertados por este hecho. No es que dejen de ser amigos, que lo siguen siendo y quizás con más necesidad, es que el lazo que les mantenía unidos se ha deshecho. Dejan de verse y sus vidas  toman caminos divergentes.

Un años después y casualmente vuelven a encontrarse. Están en Tokio a donde ambos se han desplazado para estudiar en la universidad. Hablan, pasean, rememoran hechos y situaciones de  cuando con Kizuki formaban un inseparable trio. El día del veinte cumpleaños de Naoko y después de celebrar una pequeña e íntima fiesta se acuestan juntos y se aman. Parece que nada va a cambiar pero Naoko desaparece de repente y aunque Toru le escribe a su domicilio en Kobe no tiene inmediata respuesta.

Toru vive en una residencia de estudiantes y esto nos da ocasión de conocer como eran estos alojamientos en  aquellos años. Los describe como un mundo internamente caótico y sucio si bien externamente y debido a las rígidas normas imperantes todo parece transcurrir en orden. Comparte habitación con un singular compañero del que solo nos dice su apodo, Tropa de Asalto. Le llama así por su porte marcial que él acrecienta  con su forma de vestir y por su singular comportamiento  origen de innumerables anécdotas cuya narración hace reír a quien las escucha,  con las que Toru aprovecha para animar los momentos de charla con Naoko. También conoce en esa residencia a Nagasawa, estudia  diplomacia en la Universidad de Tokio, Posee una personalidad arrolladora, es inteligente y con don de gentes; tiene a gala leer solo libros de autores clásicos. Su amistad comienza cuando descubre que Toru tiene como libro de cabecera El gran Gastby, cuyo autor Scott Fitzgerald  es uno de los que él   más estima “pese a que no hace treinta años de su muerte”,  periodo  que considera necesario para que a un autor se le  clasifique como un clásico. Será quien lo introduzca en la noche de Tokio y en las conquistas fáciles. Para costear sus gastos Toru tiene dos empleos a tiempo parcial.

De forma casual y más por la curiosidad de la chica, se hace amigo de una compañera de su clase de Teatro, Midori Kobayashi. Es la antítesis de Naoko, extrovertida, llena de vida y segura de sí misma. Tanto él como ella se sienten atraídos y pese al amor por su antigua amiga este afecto crecerá durante la ausencia de Naoko. Midori es una mujer muy positiva. Su vida no es ni fue fácil, pero ella encara los problemas con optimismo y sabe sobreponerse a las dificultades que le surgen en su día a día. Lo que cuenta sobre como aprendió a cocinar es esclarecedor sobre su manera de ser.

La correspondencia con Naoko al fin se normaliza. Ella no está en Kobe, se encuentra alojada en una casa de reposo, un psiquiátrico. Toru se desplaza hasta el lugar, un edificio en un ambiente idílico entre montañas y solitario; muy acorde con lo que se pretende de los residentes, que alcancen el equilibrio perdido. Allí conoce a Reiko, compañera de habitación de Naoko. Reiko sabe de la relación entre ambos así como todo lo sucedido a Kizuki. Durante los dos días que permanece en el lugar se aloja con ambas mujeres. Son dos días en los Naoko y Toru hablan de los problemas comunes y de Kizuki, de lo que significó su trágico fin. Toru conoce que no es el único suicidio en la vida de Naoki.  Sabe de las intimidades de ésta con su finado amigo y del amor que a él le profesaba. También de sus miedos a poder algún día volver a convivir en sociedad. Toru le expresa su amor por ella y su disposición a ayudarla en su vuelta a una vida normal que le gustaría compartir.

También Reiko tiene secretos que no duda en relatar. Como de haber podido llegar a ser una concertista de piano se quedo en una maestra particular de este instrumento. Cuenta el curioso y sexual episodio que destrozó su vida y que la hizo enclaustrase en aquel centro. Lleva allí siete años y ha dejado en el camino un matrimonio feliz y una hija. No sabe si alguna vez volverá a la sociedad ni a que se dedicará si lo hace.

De vuelta a Tokio, Toru provoca sin pretenderlo el distanciamiento con Midori. Ella aspira a ser alguien en su vida, pero él enfrascado en su amor por Naoko no está a la altura de lo que Midori quiere. Se encuentra confuso y  pide consejo a Reiko. No quiere hacer daño a Naoko pero tampoco perder a Midori. Ella le contesta que aproveche la ocasión para ser feliz y ver como evoluciona su relación con Midori.

Poco tiempo después ese protagonista siempre presente en el relato, el suicidio, vuelve a hacer acto de presencia. Por medio de una carta se entera de que Naoko se ha quitado la vida. Este hecho lo descentra. Confuso, afligido y sin horizonte alguno vaga sin rumbo por Japón. Pierde todo contacto con Midori que se pregunta que le habrá pasado. Unos meses después Toru vuelve a los alrededores de Tokio donde Reiko se encuentra de visita. Reiko, una mujer en la madurez de su vida y Toru en su plena juventud, se alojan y acuestan juntos. Esta experiencia le abre los ojos y se da cuenta de que Midori es la persona que más le importa, la llama y le declara su amor. La respuesta de Midori es neutra, pero el hecho de que no lo rechace abre una ventana a la esperanza. Así termina la novela, con esa puerta abierta a un futuro que cada lector puede imaginar a su gusto a tenor de lo leído.

Al tiempo que nos cuenta todas estas historias nos describe como era la vida en la universidad y en Tokio de los sesenta. Fueron años convulsos, de movimientos sociales importantes que el protagonista vive como un espectador más. Incluso llega a pensar que muchos de los que promueven esta agitación lo hacen sin un compromiso firme. Considera que existe mucha hipocresía en todos aquellos actos.

Los principales personajes de la novela, con la excepción de Midori, son un canto a la soledad. Todos ellos por alguna razón viven dentro de ese concepto. No todos se sienten incómodos por este motivo, Toru la prefiere al bullicio y a las relaciones por que sí. Tanto Naoko como Reiko tienen motivos para estar  solas, incluso el carácter de ambas aboga por ese estado. Toru verá superada esa tendencia a la soledad en el momento en que se da cuenta de la importancia que para su vida tiene el estar junto a Midori. Otro importante rasgo del relato es la importancia que tiene la amistad y la franqueza, conceptos que deben estar por encima de todo y  como medio para superar cuantas dificultades se presenten.

La novela se lee con facilidad. La historia pese a su complejidad nos parece real y engancha. Es un mérito del autor Haruki Murakami.

Éste nació en Kioto en 1949. Vivió la mayor parte de su juventud en Kobe. Tanto su padre como su madre enseñaban literatura japonesa.

Estudió literatura y teatro griego en la Universidad de Waseda, en donde conoció a su esposa, Yoko. Su primer trabajo fue en una tienda de discos,(como Toru). Antes de terminar sus estudios abrió  en Tokio el bar de jazz “Peter Cat” (El gato Pedro), que funcionó entre 1974 y 1982.

En 1986 con el enorme éxito de su novela Norwegian Wood (Tokio blues), abandonó Japón para vivir en Europa y América, pero regresó en 1995 tras el terremoto de Kobe y el ataque de gas sarín al metro de Tokio que perpetró la secta Aum Shinrikyo (La verdad suprema). Más tarde Murakami escribiría sobre ambos sucesos.

La ficción de Murakami, que a menudo es tachada de literatura pop por las autoridades literarias japonesas, es humorística y surreal  y al mismo tiempo refleja la soledad y el ansia de amor  de un modo que conmueve a lectores tanto orientales como occidentales. Dibuja un mundo de oscilaciones permanentes entre lo real y lo onírico, entre el gozo y la oscuridad, que ha seducido a Occidente. Su literatura está influida por autores como  Raymond Carver, F. Scott Fitzgerald y John Irving a los que considera sus maestros.

Muchas de sus novelas tienen además temas o títulos referidos a una canción en particular, Dance, Dance, Dance (de The Dells), Norwegian Wood (los Beatles) y South of the Border, West of de Sun. (La primera parte es el título de una canción de Nat King Cole). Esta afición a la música recorre toda su obra.

A finales de 2005, Murakami publicó una colección de cuentos llamada Tokyo Kitanshu, traducido libremente como “Misterios Tokiotas”. Recientemente ha editado una antología de relatos llamada Historias de Cumpleaños, que incluye historias de escritores angloparlantes amén de una suya preparada especialmente.

En España la editorial Tusquets ha publicado diferentes obras de este autor. También Anagrama ha editado alguna.

El jardín olvidado

Esta novela de Kate Morton está entre los libros más solicitados  desde su publicación en el año 2010 y en mi opinión lo que la autora cuenta no desmerece esa preferencia. Es una obra con un argumento atrayente, narrado con fluidez y exprimido al máximo para sacar todo el provecho posible a la trama que describe.

Esta trama se basa en la necesidad que una de las protagonistas tiene de conocer quien es, quienes son sus progenitores y las causas por las que fue abandonada en 1913  con solo 4 años de edad.   Fue un abandono singular, a bordo de un vapor que hacía la travesía desde Londres al puerto australiano de Maryborough.

A partir de este suceso se desarrolla el relato que la autora plantea. La niña abandonada hace el viaje en compañía de otra familia, una mujer con dos hijos pequeños que va a reunirse con su marido y padre de los niños. Ella no sobrevivirá al viaje y al llegar a puerto la pequeña,  de la que hasta entonces desconocemos su nombre, es nuevamente abandonada y  recogida por uno de los trabajadores de la colla.

Hugh O’Conor, que era ese trabajador, está casado con una mujer delicada, Lil, no tienen hijos y adoptan a la niña. Se trasladan a Brisbane en busca de mejores perspectivas de vida y también para hacer desaparecer todo rastro sobre la forma en que Nell, así la llama, apareció en su entorno. Con ellos vivirá una vida feliz. Posteriormente el matrimonio tiene dos hijas a  las que Nell, como la mayor, cuidará y mimará. Sus hermanas también la quieren. Es ella la que soluciona los problemas de casa, dada la delicada salud de Lil.

En la fiesta de su 18º cumpleaños su padre adoptivo le cuenta como ha llegado a sus vidas. Algo muy importante se rompe dentro de Nell y  ya no será la misma; pero su sentido del deber hacía sus padres adoptivos y hacia sus hermanas la mantendrá con ellos durante décadas. En ese tiempo también ella formará una familia, tendrá una hija y una nieta, Cassandra.

Resuelta a buscar su origen se embarcará en una aventura que la llevará a las costas de Cornualles en Inglaterra. Para ello se ayuda de las pocas cosas que llevaba consigo cuando la encontraron.  Especialmente de un libro de cuentos bellamente ilustrados escrito por Eliza Makepeace. Estas pistas la  conducen  hasta el pueblo de Tregenna donde se ubican  las tierras de la familia Mountrachet y su antigua mansión, Blackhurst, entonces convertida en un hotel. En dichas tierras está también una extraña y pequeña cabaña al borde de un acantilado y rodeada por un misterioso jardín que le parece oculta  el secreto que busca. La cabaña está en venta y  la compra sin dudar ni regatear el precio.

Regresa a Brisbane decidida a liquidar el negocio de antigüedades que allí tiene y volver a Cornualles. Pero un hecho singular rompe sus deseos. Su hija, una mujer de vida difícil, le pide que se haga cargo por un tiempo de su nieta Cassandra. Nell  sabe que ese “tiempo” puede ser muy largo pero también sabe que su hija es capaz de abandonar a la niña. Acede a lo que le pide y pospone su vuelta a Inglaterra. Ya no podrá hacer ese viaje. Cassandra será su ancla a Australia. Fallecerá en Brisbane y dejará en herencia la casa del acantilado en Tregenna a su amada nieta. Será ella la que retomará la búsqueda de la identidad de su abuela e indirectamente de ella misma.

Esta es la sinopsis de la novela en lo que a la vida de Nell se refiere. Pero la novela nos cuenta muchos mas. A  la vez que nos relata lo explicado nos va haciendo partícipes de  la vida de otra serie de personajes que intervienen en la trama. Así sabemos de Eliza Makepeace,  de su madre,  Georgiana, hija de los señores de Mountrachet  y huida por amor de su entorno aristocrático. De  Linus Mountrachet, hermano de Georgiana, hombre de débil carácter, lisiado de nacimiento y aficionado a la fotografía. De  Adeline Mountrachet, mujer de baja extracción social que pese a todo casa con el señor de Blackhurst, ascendiendo a un rango para el que no está preparada, lo que suple con altivez y oportunismo.  De Rose, la hija de Linus y Adeline, persona de belleza singular pero enfermiza, por quien su madre siente verdadera pasión. Rose será junto con Adeline y Eliza personajes muy importantes en todo lo que sucede.

Los saltos en el tiempo al narrar los hechos son constantes. Abarcan desde 1900 a 2005. La novela está dividida en tres partes y en cada capítulo se hace referencia al lugar y a la fecha en la que sucedieron los hechos que se describen.   Esto hace que el lector siga con facilidad el hilo de la historia y a la vez tenga la sensación de estar leyendo varias tramas que si bien están unidas en  lo principal, la búsqueda de los orígenes de Nell, no dejan de tener sus propios argumentos.  Cada una de ellas podrían haber sido la base de una novela individualizada.

Otra sorpresa  que nos depara el libro es la inclusión de  unos cuentos infantiles que supuestamente escribió Eliza Markepeace. Son cuentos muy cortos pero de una imaginación sorprendente. No cabe duda que Katy Morton si lo desea puede publicar un libro de estas características segura de que tendrá éxito entre los más pequeños y no tan pequeños.

En resumen encontré el libro muy interesante y gratificante. Me sentí preso de la narración y busqué todos los ratos que pude para enfrascarme en su lectura.

Kate Morton es una escritora australiana, nacida en Berri (Australia) en 1976.

Es la mayor de tres hermanas. Su familia se mudo varias veces hasta decidirse por Tamborine Mountain, donde asistió a una pequeña escuela rural. Desde  muy niña le gustó leer  libros siendo sus favoritos los de Enid Blyton.

Licendiada en Trinity College London, asistió a un curso de verano sobre Shakespeare en la Real Academia de Arte Dramático en Londres. Posteriormente se graduó en Literatura inglesa por la Universidad de Queensland. Completaría su formación con una tesis sobre la tragedia en la literatura victoriana. Es una estudiosa de los elementos góticos en la narrativa contemporánea.

Podemos decir de ella que se ha forjado una excelente reputación en el terreno de la ficción y sus novelas, entre las que destacan La casa de Riverton (2007) y El jardín olvidado (2008), se han publicado en casi cuarenta países.

Crematorio

El éxito de esta novela hay que buscarlo en el momento actual en nuestro país y en otros de la Unión Europea, los negocios fáciles basados en el ladrillo, los  pelotazos urbanísticos y todo lo que se mueve alrededor de estas actividades, influencias, corrupciones, intereses varios, ambiciones, etc. etc.

Porque de eso va el relato que nos describe Rafael Chirbes. La historia de una familia a través de reflexiones de sus integrantes, tanto en el tiempo presente como en el  pasado, partiendo de la muerte de uno de sus componentes Matías el hermano intelectual comprometido y político de Rubén, el constructor que desde su pueblo natal Misent, nombre ficticio, se constituye en el personaje alrededor del cual los otros giran, su hija, su yerno, un amigo de la infancia y todos los demás que conoció en su ascenso al poder y a la riqueza.

La reflexión que el autor nos plantea sobre estos personajes es inmisericorde. El principal Rubén no es ni mucho menos un iletrado. Es hijo de un terrateniente y  pudo haber vivido bien de lo que sus tierras producían, pero sus inquietudes le llevaron a la universidad donde estudió la carrera de arquitectura. De joven discutía con su hermano y su amigo, futuro escritor, de política, de filosofía y del sentido del arte. En aquel entonces él también aspiraba a ser un artista en su profesión, si bien en un momento dado cree entender que la realidad de la vida va por otro camino y esto le lleva a abrazar un extremado materialismo, del que no obstante no están exentas aquellas ansias de idealismo estético.  Es un hedonista sin llegar a ser un descarado snob. Al tiempo su hermano, desencantado con el mundo, se sumerge en el alcohol y la autodestrucción. Por otra parte su amigo el escritor afronta estos años desesperado y preguntándose si su obra será recordada una vez que el desaparezca.

No pueden faltar personajes femeninos, tratados también duramente: su madre insensible a todo lo que sucede; la primera mujer de Rubén y la segunda, una mujer ignorante y sin estilo; las prostitutas de los clubes de alterne, cazadoras implacables de aquellos que puedan quedar prendados de su juventud y belleza.

El autor trata a todos los personajes con la misma violencia,  exponiendo su pensamientos más íntimos, sus dobleces, sus miedos a la enfermedad, a la muerte, a la soledad. Todos girando en esta vida despiadada. El título de la obra refleja esta realidad, es un crematorio que todo lo consume y aniquila. La única forma de retrasar lo inevitable y hacer soportable la existencia   es asumir las cosas como vienen, aceptar que nada de lo que pasa se puede detener, la muerte de los seres queridos, la propia decadencia del cuerpo, el cambiante mundo que transforma los paisajes donde recordamos nuestros juegos infantiles por otros nuevos donde otros infantes jugarán sin preguntarse que había allí antes, sin saber nada de la destrucción de la naturaleza que esos nuevos espacios representan.

Y en este escenario emerge la personalidad de Rubén, el constructor sin escrúpulos, con sus recuerdos  y vivencias, su primera esposa que acabó siendo una beata enferma; sus análisis sobre la realidad, que no le gusta pero acepta y de la que se aprovecha;  su convivencia con todas las mezquindades que existen en su entorno. No le importa que sus construcciones no sean ejemplares y duraderas en el tiempo, tampoco que sus descendientes cuando ya no esté malgasten la fortuna que ahora acumula. Son cosas que da por supuesto. Detrás de toda gran fortuna amasada en tan poco tiempo tiene que haber algo de corrupción e incluso violencia como parte de un sistema de poder que acepta estas retorcidas reglas de juego y donde solo los más fríos y con temple salen triunfadores  por encima de los más débiles que,  son las victimas del sistema.

La novela es cruda. Es de verdad una cremación. Es un “crematorio” donde se consumen vidas, anhelos, ilusiones. Todo arde, todo lo cambia y todo  se destruye para crear algo nuevo. La vida renace  a través de sus cenizas y de sus propios desechos, reutilizando principios de verdad, hermosura, racionalidad, civilización, arte, que son nuevamente utilizados y consumidos en un continuado e infinito giro. Todo cambia, nada permanece.

Rafael Chirbes, autor de la novela, nació en Tabernes de Valldigna, Valencia, el 27 de Junio de 1949. Fue ganador del Premio Nacional de la Crítica en el año 2007.

Desde los ocho años estudia en colegios para huérfanos ferroviarios. A los 16 se fue a Madrid donde estudió Historia Moderna y Contemporánea. Vivió en Marruecos, donde fue profesor de español; París, Barcelona, La Coruña y Extremadura, regresando en el año 2000 a Valencia. Durante algún tiempo se dedicó a la crítica literaria y posteriormente a actividades periodísticas como las reseñas gastronómicas en la revista especializada Sobremesa  y relatos de viajes. Su primera novela, Mimoun (1988) quedó finalista del Premio Herralde y su obra La larga marcha (1996), fue galardonada en Alemania con le premio SWR-Bestenliste. Con esta novela inició una trilogía sobre la sociedad española que abarca desde la posguerra hasta la transición y que se completa con La caída de Madrid (2000) y Los viejos amigos (2003). Con Crematorio (2007), un retrato de la especulación inmobiliaria, recibió el Premio Nacional de la Crítica y el V Premio Dulce Chacón.

Esta novela ha sido llevada a la pequeña pantalla a través de una miniserie de 8 capítulos. Emitida a través de Canal +, tiene a Pepe Sancho en el papel de Rubén Bertomeu. Ha cosechado excelentes críticas.

 

Leon, el Africano

Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía.

Así se nos presenta  quien va a ser el protagonista de la historia, Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, hijo de Mohamed el Alamín, o a  Giovanni León de Médicis, que ambos son la misma persona.

He de confesar que me gustan las novelas con fondo histórico. Generalmente los autores de dichos libros suelen documentarse fehacientemente y nos trasladan las maneras de vivir y pensar de la gente común de la época. La Historia ya nos cuenta como vivían los  señores , que querían y  hacían. Es bueno bajar a la calle y enterarse como era el día a día del pueblo llano. Encuentro que escribir logrando que la trama no desentone con la realidad histórica en la que está inmersa y al tiempo sea original y creíble, es un mérito de los que a esto se dedican.

Hasan nace en Granada hacia 1488. Son tiempos revueltos. Ve la luz en el seno de una familia ilustrada, vecinos del Albaicín Granada está en guerra con los reinos cristianos de la península y su posición no es nada halagüeña. Cuatro años después se rendiría a Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, terminando con ese acto la ocupación árabe de la península Ibérica empezada siete siglos antes. Para la familia de Hasan comienza un amargo exilio. Se instalan en Fez y desde esa ciudad iniciará nuestro protagonista su periplo vital, que le llevará de una orilla a otra del Mediterráneo.

Los sucesos que se narran en la obra sucedieron en una época de grandes cambios sociales, artísticos y también políticos, (finales del siglo XV y buena parte del XVI). El Renacimiento está en sus primeros pasos. Por otra parte acaba de descubrirse un nuevo mundo, América y en Europa empieza a despuntar un nuevo concepto de estado, representado principalmente por España, Francia, Inglaterra, y el Papa . En Oriente es  Turquía quien mejor simboliza este término. El Mediterraneo es el centro de ese mundo y en sus orillas se desarrollan dos civilizaciones aparentemente opuestas, la cristiana y la islamista, que luchan por la conquista de ese espacio geográfico.  Quiero resaltar un hecho importante que se da en esta sociedad árabe. Los niños saben leer, ya que tienen la obligación de aprender de memoria las Suras del Corán. Esta circunstancia no se daba en la cristiandad, donde el analfabetismo era lo normal, incluso entre los niños de familias nobles. Poco a poco y gracias al Renacimiento y la invención de la imprenta, se iría corrigiendo esta curiosa situación.

Este es el mundo en que nos introduce el autor. A la vez que se nos cuenta los avatares que conforman la vida de nuestro personaje,  nos va describiendo  el discurrir de los días de sus contemporáneos, desde los de condición más baja hasta los más encumbrados, que con todos ellos se relaciona Hasan o León el Africano.

Según leemos vamos descubriendo que aquellas sociedades no eran herméticas, al contrario, existía gran  diversidad de ideas y modos de ver y entender las cosas que sucedían.  En ese siglo el mundo estuvo  en un cambio continuo, tanto en el arte como en la filosofía y la ciencia. Incluso las religiones se veían sometidas a estas presiones. Hasan no será ajeno a este clima que influirá notablemente en la formación de su personalidad y al tiempo  hará comprensible su comportamiento.

Sus viajes  le proporcionan conocimientos y experiencias. Visita Tombuctú, Constantinopla, Egipto. En uno de estos viajes es apresado por piratas cristianos que, reconociendo su inteligencia y sabiduría lo llevan a presencia del Papa León X el cual, a la vista de sus cualidades, en 1520 lo liberó y bautizó con su propio nombre Giovanni Leoni di Médici, si bien pronto pasa a ser conocido como León el Africano.

Viajará por la Italia renacentista dejando constancia de su saber. Ya maduro sentirá la necesidad de volver a su origen, lo que le lleva a embarcarse para Fez, la ciudad de su infancia, en donde terminará sus días, no sin antes convertirse nuevamente al Islam y recuperar el nombre familiar.

Para  narrar todos estos  hechos, Maalouf utiliza una prosa sencilla, fácil de leer y al tiempo descriptiva del entorno que narra. La historia está contada en primera persona y como ya comentamos se aprovecha el relato  para decirnos como era aquella cultura . Hasan, un producto de esa cultura no es un hombre  dogmático.  No encuentra pesar alguno  en recibir el bautismo cristiano que conlleva renunciar a  la fe  de sus progenitores, ni tampoco en volver a ella.  Para él lo importante es lo que sientes en tu interior, “solo Ala sabe lo que sientes en el fondo de  tu corazón y el decidirá el día del juicio final”.

Es ante todo un hombre ilustrado, con un talento y erudición envidiable. No necesita para nada la fuerza física, le bastará con la retórica y su gran sentido común para vencer en todo aquello a que se enfrente.  Está fuera de su tiempo. Adelantado a él. Incluso en su vida amorosa romperá estereotipos al reconocerle su amor a  ella. No hablará de ello ni se vanagloriará. Es discreto y estricto en su comportamiento en este campo.

La forma de vida de los pueblos que habitaban  las orillas del Mediterráneo queda reflejada en los hechos que se narran. Son  sociedades complejas, con pugnas y luchas por imponer ideologías y religiones, pero al tiempo mantienen un amplio espacio de encuentros e intercambios culturales, científicos y comerciales. Las dotes diplomáticas y los conocimientos de Hasan le servirán para moverse en ese magma sin grandes dificultades.  Posee  cualidades  para resolver conflictos y transmitir conocimientos. Al  describir  como se desarrollan esas relaciones se ameniza la historia. Como quiera que su actos vitales, como antes dijimos, se producían  a todos los niveles de la sociedad también nos cuenta  las ambiciones, caprichos, costumbres, insurrecciones y alianzas de los príncipes y señores del momento.  Era un mundo en constante ebullición, donde muchos principios y conceptos hasta entonces tenidos por inmutables, cambiaron. Donde el saber y la expresión artística alcanzaron una gran consideración y reconocimiento, tanto para  aquellos que las  ejercían como para aquellos otros que con su magnanimidad hacían posible estos  desempeños.

El mundo que queda reflejado en la novela no era tan antagónico como pude parecer dada la dualidad CristianismoIslamismo. No estaba exento de alianzas aparentemente imposibles. Cuando se trataba de intereses económicos  o políticos sabían alcanzar acuerdos mutuamente beneficiosos, aparcando las diferencias religiosas. Una frase define esta forma de actuar. La Fe divide y el interés, noble o villano, une.

Amin Maalouf (Beirut 25 de febrero de 1949), es un escritor libanés de lengua francesa, que reside en París. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias  de las Letras en 2010.

Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto, país donde vivía su abuelo materno. Amin Maalouf estudió la primaria en su ciudad natal en un colegio francés de jesuitas (su madre era católica y francesa). Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Andreé, con la que se casaría en 1971.

Poco después empezó a trabajar como periodista para el principal diario libanés An Nahar. Fue enviado especial a zonas problemáticas como VietnamEtiopía. Con el estallido en 1975 de la guerra civil en Libano, Maalouf decide abandonar su patria y refugiarse en París. En 2oo6 trasladó al resto de su familia a esa capital.

En sus libros mezcla la realidad histórica con la ficción, y aspectos de dos culturas diversas como la occidental y la oriental. En 1993 recibió el Premio Goncourt por su novela La roca de Tanios. En 2004 publicó un notable libro de memorias: Orígenes.

Además de novelas ha escrito varios ensayos y libretos de ópera. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas.

El 23 de Junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa en la silla 29, que antes ocupó, hasta su muerte en 2009, Claude Lévi-Strauss.

Madame Bovary de Flaubert

Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de su época.

No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. Que una mujer buscara ante todo, su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de entonces y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una  situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas las ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, en la que está incluida la que corresponde a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su puesto social y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de a su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que a los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.

Emma Bovary era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en el doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de una rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado ya que le viene bien casarse para que su respetabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan, Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña ciudad próxima, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto, pese a que no ha encontrado en el matrimonio la exaltación de los sentidos tal como describen los relatos que ha leído.

Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz. Todo lo que ella había soñado al leer aquellos libros. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido, que con ellos sí se pueden sentir todos esos placeres. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.

Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville, allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico con ella.

En esta población tiene su castillo Rodolphe Boulanger. Es un hombre rico y galante. La hará su amante y la abandonará cuando ella le pide que se fuguen juntos. Será un duro golpe para Emma. No será la última vez que se vean. Ella acudirá a él en el momento más difícil de su vida. No la ayudará y precipitará su trágico final.

También en Yonville conocera a León Dupuis, pasante de notario. Congeniarán dadas sus afinidades culturales concretadas en su gusto por las lecturas sentimentales. En principio no llegarán a definir su amor y él marcha a estudiar a Rúan. Tres años después se volverán a encontrar y Emma tendrá un nuevo revés cuando él la abandona para casarse y formar una familia tipo con una mujer también paradigma de la época.

El relato describe a una sociedad burguesa en el peor sentido de la palabra, donde pocos aportan algo positivo. Yonville no es mejor que el anterior pueblo, son sociedades cerradas y donde Emma se encuentra prisionera, sin que sus aventuras y deseos la liberen de la opresión social. Un ejemplo del caciquismo que en el lugar impera es el poder del farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando nada conoce. Padre de tres hijos sucios y maleducados a los que quiere hacer científicos. Curiosamente después de la muerte de Emma y la desaparición de su esposo, será una autoridad en el pueblo y recibirá del Rey “la cruz de honor”.

Una vida así solo puede tener un mal desenlace. Agobiada por deudas que no puede pagar y  después de que Rodolphe se niegue a ayudarla, Emma se suicida tomando arsénico que había conseguido en la botica del mencionado Homais.

La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc. crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se está creando.

Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de 1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary, y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta“.

Su padre, Achille Cléofhas, era el cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.

En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruan, donde cursó octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de Ruan sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville; este encuentro lo marcó bastante, cosa que reflejó posteriormente en su novela La educación sentimental.

Licenciado en 1839, en agosto de 1840 superó el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Aunque algo tímido era un joven vigoroso y que tenía cierta gracia, así como muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente. Conoció a Victor Hugo y viajo con él a finales de 1840 por los Pirineos y Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo en París de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejó la capital y escudándose en que se tenía que reponer de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, cerca de Ruan, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.

En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Comenzó una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duro diez años. Esta relación fue el único episodio sentimental en la vida de Flaubert, que nunca se casó.

Durante el Segundo Imperio Francés frecuentó los salones parisinos más influyentes y entre otros se relacionó con George Sand.

En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia  y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión.  Este viaje duró dos años (1849-1851). Desde entonces salvo contadas visitas a París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.

Al regreso de ese viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas al principio de este trabajo, siendo declarados inocentes. Ese mismo tribunal condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.

Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los meses de abril y junio de 1858, a fin de documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862.

En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de  los muchos recuerdos de su juventud e infancia, amén de su conocimiento de las costumbres de su época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias. Influyeron en ellas el que durante la guerra Franco-Prusiana de 1870, los soldados prusianos ocuparan su casa. Flaubert comenzó entonces a padecer enfermedades nerviosas.

En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos, Zola, Daudet, Turgenev Edmondo Rostand y Goncourt parecen servirle de apoyo en esos difíciles momentos en los que también sufre una falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu que antes; publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de treato, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no contó con la aceptación del público y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica en marzo de 1881, casi un año después de su muerte.

Fallece en 1880, a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en Croisset pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de Ruan un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.