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Almas Grises
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La vida no es más que la búsqueda de unas migajas de oro
Esta es una de las frases lapidarias que el autor incluye en esta novela ganadora del prestigioso premio Renaudot y elegida Libro del Año por los libreros franceses y la revista Lire.
Es un relato hermoso, descarnado y profundo. Con la disculpa de investigar el asesinato de la pequeña Belle de Jour, de 10 años, hija del propietario del restaurante Rébillon, el autor y por boca del comisario encargado de la investigación de el Caso, describe con todo lujo de detalles y una prosa digna de admirar lo que en aquel tiempo pasaba y como eran las gentes que componían la sociedad en la que los hechos sucedieron. En ocasiones se excede en el tiempo para relatar lo que, con posterioridad, le sucedió a alguno de los intervinientes en la historia.
Escribe dos novelas en una, la que nos cuenta la investigación y la que nos relata la vida y sentimientos del narrador; entrando y saliendo de ellas de forma sutil e inteligente. La narrativa hace que los hechos, aún siendo singulares en cada caso se complementen, logrando un todo que nos impacta. No hay opción a la indiferencia y el desenlace final es la mejor muestra de ello.
El relato se centra en los años de la primera guerra mundial, la Gran Guerra. Se localiza en un pequeño pueblo cerca de la línea del frente, pueblo desde el que se escucha el fragor de las batallas, las explosiones de los obuses; ruidos que por cotidianos han dejado de tener importancia. Como también han dejado de ser noticia los soldados que llegan para incorporarse a la linea de fugo o los heridos y muertos que vuelven de allí después de cada acción bélica. Una situación como ésta hace que la muerte sea un componente más del día a día. Pese a querer ignorarla está totalmente presente y, en consecuencia, las personas se acostumbran a vivir con esa presencia, insensibilizándose a lo que la misma representa.
Mediante la narración vamos conociendo los personajes que intervienen en la trama. Así nos encontramos con el Fiscal Destinat, habitante de el Palacio, la más importante casa de la población. Viudo, rico, frio, inmaduro y duro con los criminales a los que acusa ante el tribunal de V, partido judicial al que pertenece el pueblo. Es uno de los principales actores del drama o de los dramas que se relatan. Para el comisario será el principal sospechoso de la muerte de Belle y su frustración fue no haber podido conseguir que el Juez Mierck lo interrogase. En el momento de ocurrir el crimen el Fiscal estaba jubilado.
Este Juez es otro de los protagonistas destacados. Nos lo representa como un ser por encima del bien y del mal. Como el Fiscal es duro en sus sentencias, sin que le tiemble el pulso al firmar la muerte de los reos, petición que Destinat hacía a la mínima oportunidad. Conoceremos su vesania y falta de escrúpulos.
El coronel Matziev. Militar que una vez tuvo la valentía de ponerse de parte del capitan Dreiyfus, en el celebre caso que conmocionó a Francia a finales del siglo XIX lo que le costó años de ostracismo en el escalafón. Dado que el pueblo en el que sucede el asesinato está cerca del frente y en consecuencia bajo la jurisdicción militar, es el encargado de supervisar la pesquisas para su esclarecimiento. Conoce por tanto al Juez Mierck y entre ambos surge un profundo sentimiento de amistad, tanto por ser de la misma clase social como por afinidad en los métodos a emplear para llegar a sentar ante la justicia al o a los asesinos de la pequeña.
La señorita Lysie Verhareine, joven que llega al pueblo de sorpresa y en el momento en que la plaza de maestro está vacante. Dice que ella es maestra y se ofrece para ocupar el puesto. Es aceptada y por excepcionales circunstancias se alojará en un edificio situado en el parque del Palacio, donde antes residían los ingenieros de la fábrica existente en el lugar, con el beneplácito y complacencia del Sr. Destinat.
Clemence la esposa del narrador que tanto influye en sus pensamientos y en sus actos. Será una obsesión en la vida del inspector ya que se considerará culpable de su muerte, hecho que influirá y de que forma, en la sorprendente acción que nos desvela al final de la novela.
El inspector, del que no conocemos su nombre, narrador de la historia. Viudo desde poco después del asesinato. Por lo que nos cuenta deducimos que es un hombre atormentado por las circunstancias que dieron lugar a la muerte de su esposa, a cuyo recuerdo queda ligado de forma total. El motivo de no acabar con su vida es el esclarecimiento de el Caso, aún después de que este fuese juzgado y dado por resuelto. Es honrado consigo mismo y no oculta sus flaquezas.
Aparte de los que se comentan, desfilan por las páginas del libro muchos otros. Son un variopinto mosaico de seres con sus virtudes y defectos que hacen que el relato sea humano y no se almibare en ningún momento pese a las oportunidades que tiene para ello. De la misma forma hace una crítica al patrioterismo que un acontecimiento tan trágico como el sucedido provocó en las fuerzas públicas francesas, y al mercantilismo que acompañó a aquella ola.
La novela esta bien estructurada, el relato tiene la holgura suficiente y hace que nos interesemos por su desarrollo de principio a fin. Es difícil dejar de leer una vez empezado. Nos hace vivir situaciones que son típicas en momentos semejantes. El odio de los soldados hacia los obreros de la fábrica, hombres de su misma edad, que no van al frente por su condición laboral. La alegría por recibir una herida que imposibilite el seguir luchando, ya que ello es un seguro de vida. La desinteresada entrega a la labor de cuidar y sanar a los heridos en combate de quien menos se espera o la sorpresa al ver el interior de la barraca de la chamarilera de la zona, etc.. Sin que nos describa ni una sola acción de guerra sentimos lo que ésta significó para todos los que la vivieron directa o indirectamente.
Philippe Claudel (Nancy 1962) es un escritor francés.
Ha sido docente y guionista de cine y televisión. Durante su época de maestro dio clases en liceos y en la Universidad de Nancy II, donde fue profesor de Antropología Cultural y Literatura. En su tiempo libre también impartió clases a niños discapacitados y a presos.
Gran admirador de Simenon y del Jean Giono de la posguerra, publico su primer libro, Meuse I’oubli, cuanto tenía treinta y siete años. Ha sido premiado diferentes veces, Francia Televisión 2000 y el premio Goncourt de Novela en el 2003 por Petites mécaniques. Almas Grises es su quinta novela. Tiene otro premio importante el Goncourt de los Estudiantes en 2007 por El informe Brodeck.
En 2008 fue director y guionista de la película Il y a longtemps que je t’aime (Hace mucho que te quiero) que consiguió, entre otros premios, el César a la mejor ópera prima. Su segundo film, de 2011, lleva por título Tous les soleils (Silencio de amor).
Un árbol crece en Brooklyn
“Algunos lo llaman el árbol de Cielo. Caiga donde caiga su semilla de ella surge un árbol que lucha por crecer. Crece entre solares delimitados por tablas entre montones de basura abandonada. Es el único árbol que crece en el cemento. Crece exuberante …, sobrevive sin sol, sin agua, hasta sin tierra, en apariencia. Podríamos decir que es bello, si no fuera porque haya tantos de su misma especie.”
Este es el párrafo, que compone el prólogo del libro, define el argumento que trata. Por que lo que la autora nos cuenta es una historia o mejor unas historias de superación, de vencer las dificultades y de buscar la luz del sol entre todo lo que lo tapa y parece no querer dejarnos respirar ni vivir.
En la novela se relata la lucha de aquellos que desean una vida mejor que la que encontraron al nacer. Es una narración preciosa, con personajes de peso, especialmente los femeninos alrededor de los que gira todo lo que se expone. Todo lo que se dice tiene mucho de autobiográfico. De hecho cuando a la autora, Betty Smith, le preguntaban sobre esto solía decir que “lo que ahí se contaba era su vida tal y como habría debido ser y no como realmente fue”.
La protagonista principal es Francie, la hija mayor de la familia Nolan. Es una niña sin nada en su físico que destaque pero dotada de una notoria inteligencia y una gran afición a las letras. En ello influyó el deseo que su madre tenía de dar a sus hijos una cultura que les permitiese salir de la miseria en la que viven. Para ello siguió el consejo que a ella le dio la suya, que cada día les leyera una o dos páginas de la Biblia o de Shakespeare hasta que fueran capaces de leerlos por si mismos.
Cerca de la casa en la que viven hay una biblioteca. En ella se provee Francie de libros para leer. Lo hace sentada en la escalera de incendios de su vivienda a la sombra del árbol que crece en el patio.
Su madre, Katie, es una mujer bella, con mucho carácter. Se casó muy joven enamorada de un guapo y simpático hombre con ínfulas de artista, Johnny Nolan, que nunca supo estar a su altura. Es ella la que lleva el peso de la casa, esforzándose para que no falte lo elemental y tratando de educar a sus hijos de forma adecuada. Su hijo menor, Neely, es un personaje secundario de la historia que sin embargo goza más de su cariño que Francie. Refleja en este sentido la acendrada cultura de dar valor al varón por el mero hecho de serlo, sin pararse a pensar si sus capacidades son mayores o no que las de la hembra.
Otro personaje singular es la tía Sissy. Hermana mayor de Katie. Es una persona ignorante ya que no pudo ir al colegio. No tendrá cultura pero su cariño por los suyos es proverbial y está dotada de una inteligencia natural que le sirve para desenvolverse con seguridad en los ambientes en los que se mueve. Por supuesto es un apoyo para Katie y su familia.
Este libro está escrito en 1943. Cuenta la dura vida de los emigrantes del viejo mundo que abandonaron sus países en busca del sueño americano en los finales del siglo XIX y albores del XX. Se detallan momentos amargos y difíciles pero al mismo tiempo se narran otros de esperanza y felicidad. Es también una ventana por la que vislumbramos como eran y se vivía en aquellos barrios pobres que abrazaban a la gran ciudad, Nueva York, ya entonces admirada en el mundo entero.
La novela se lee con facilidad y generalmente engancha a la gente. Fue editada en 1943 y a raíz del éxito de “Las cenizas de Ángela” de Frank McCourt, (de argumento parecido y publicada en 1996), las editoriales decidieron reeditarla. En aquel ya lejano 43 fue todo un boom. Incluso hay una versión cinematográfica estrenada en 1945, dirigida por Elia Kazan.
Betty Smith, de soltera Elisabeth Wehner, nació en Brooklyn, Nueva York el 15 de Diciembre
de 1896 y falleció en Shelton, Connecticut, el 17 de Enero de 1972.
En el momento de su nacimiento Brooklyn era todavía una ciudad separada de Nueva York. Ella vino al mundo en Williamsburg, entonces un barrio pobre de emigrantes. Sus padres, John Wehner y Kate Hummel eran hijos de emigrantes alemanes procedentes de una aldea cercana a la Selva Negra.
Su infancia transcurrió entre pobreza y privaciones. A los catorce años tuvo que abandonar sus estudios y ponerse a trabajar, desarrolló infinidad de ocupaciones y tal como la protagonista de su novela más exitosa, su última profesión fue el de operadora de teletipo.
El horario nocturno de su trabajo le permitió reanudar sus estudios. Así entre los 19 y 21 años asistió al prestigioso instituto femenino Girl’s High School, donde fue redactora jefe del periódico escolar. En su último año en el instituto conoció a George Smith, dos años mayor que ella, de familia humilde si bien dotado de una fuerte voluntad y ambición (acabaría siendo presidente del Comité de Política del Partido Republicano en el Congreso). En 1918, Lizzie como la llamaban, aprobó unas oposiciones a la Administración y empezó a trabajar con un buen sueldo en el servicio de Correos. En 1919 siguiendo a George se mudó a Ann Arbor, donde él estudiaba Derecho. Se casaron ese mismo año. Su novela Joy in the morning describe las estrecheces e ilusiones de la joven pareja en esa etapa.
El matrimonio tuvo dos hijas, Nancy y Mery. Cuando empezaron a ir a la escuela Betty decidió completar su educación superior y aunque no tenía el bachillerato le permitieron asistir a clases en la universidad, donde siguió cursos de periodismo, literatura y arte dramático. Esto le valió para escribir obras de teatro que resultaron rentables, especialmente Jonica Starrs, un drama en tres actos sobre la ruptura de un matrimonio, que le hizo ganar en 1931 el prestigioso Premio Avery Hopwood para estudiantes. Con el importe del premio, 1000 dolares, se matriculo en la Escuela de Arte Dramático de la Universidad de Yale. Los Smith se separaron legalmente en 1933.
A partir de la separación los problemas económicos aumentaron. Abandonó Yale, volvió a Nueva York con su madre y comenzó a ganarse malamente al vida escribiendo historias románticas para publicaciones de baja categoría. En 1938 se divorció de George. Para entonces su actividad principal era la escritura de obras dramáticas de un solo acto, de las que editó mas de sesenta. En este trabajo el ayudo Robert Finch, un actor que había conocido años atrás y que según sus propias confesiones fue “el amor de su vida“. Su relación con él, en ese momento, no llegó a buen puerto, ya que en 1943 y tras un fugaz noviazgo se caso con Joseph Jone.
Después de esa boda publicó su primera y más leída novela, Un árbol crece en Brooklyn. El éxito fue inmenso. Durante las primeras semanas se vendieron más de 300 mil ejemplares y para finales de 1945 se alcanzaban los tres millones. Hasta entonces solo “Lo que el viento se llevó” había obtenido cifras de ventas superiores. La novela se tradujo a dieciséis lenguas y se editó incluso tras el “telón de acero“. Como ya comentamos este éxito determinó una rápida adaptación cinematográfica. En 1951 George Abbott produjo y dirigió Un árbol crece en Brooklyn como musical de Broadway.
Después de esta novela publicó otras tres. Solo Joy in de morgning tuvo una aceptable acogida y fue también objeto de una adaptación cinematográfica en 1965, con el mismo título.
A mediados de los años 50 se divorció de su segundo marido y contrajo un tercer matrimonio con el ya mentado Robert Finch. Este se encontraba muy enfermo a consecuencia de su adicción al alcohol. Falleció solo dos años después. Ella le sobrevivió hasta los 75 años.
Una habitación propia
El libro es un ensayo sobre la condición femenina. Virginia Woolf expone sus reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y en especial en la literatura como escritora.
Todo surge de una conferencia que ella dio sobre este tema. La preparación de la misma le lleva a reflexionar sobre el papel de la mujer en el mundo que le rodea. Estamos en 1929 y poco antes las mujeres han conseguido el derecho al voto. Aún así siguen siendo seres no considerados por sus congéneres masculinos.
Lo que nos cuenta no deja de sorprendernos. No obstante no hace tanto tiempo en que esto era lo normal. Era normal que no se les diera educación superior limitándose su formación a lo básico, aún en las capas pudientes de la sociedad. No por eso dejaron de surgir mujeres que rompieron los estrictos moldes en los que las encajaban y sobresalieron en diferentes campos del saber humano, pero no era lo habitual y el esfuerzo a que se vieron obligadas duplicaba y triplicaba el del hombre para conseguir iguales fines. Ella repasa la importancia que para la mujer tiene el contar con autonomía financiera y un lugar en el que pueda ser ella misma y tener su privacidad. Su habitación, ese espacio que la permita despojarse de todo perjuicio y ser ella sin más interferencias que las que se autorice.
Escrito en los albores del siglo XX su exposición sigue vigente. Aún hoy perduran las discriminaciones pese a los logros alcanzados en cuanto a igualdad de oportunidades. Las mujeres siguen obligadas a demostrar su valía mucho más allá del parámetro exigido a sus congéneres masculinos. Los perjuicios sobre sus capacidades y esfuerzos están en muchos aspectos vigentes. El trabajo de Virginia Woolf sigue estando de actualidad y continuará así hasta que de verdad la sociedad admita que no existen diferencias entre sus miembros por razón de sexo y sí por razones de competencia, conocimientos, responsabilidad y dedicación.
Virginia Woolf nació en Londres en 1882 y falleció en Sussex en 1941. Fue una novelista,
ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica. Está considerada una de las más destacadas figuras del movimiento literario del siglo XX.
Hija de un erudito eminente, a su formación contribuyó en gran medida el ambiente familiar, frecuentado por personalidades artísticas, literarias y políticas. Ella no fue a la escuela pero recibió clases de profesores particulares y de su propio padre, Sir Leisle Stephen. Su madre fue Julia Prinsep Stephen, persona de gran belleza, musa de fotógrafos y pintores prerrafaelistas. Ambos eran viudos y aportaron al hogar hijos de sus primeros matrimonios. Leisle y Julia tuvieron cuatro hijos más, Virginia, Thoby, Vanessa y Adrián.
Virginia comenzó a padecer depresiones tras la repentina muerte de su madre en 1895, cuando tenía 13 años de edad. Tras la muerte de su padre en 1904 se agravaron estos síntomas y fue brevemente ingresada. Sus crisis nerviosas y recurrentes periodos de depresión parecen que estuvieron provocados por el acoso sexual que tanto ella como su hermana Vanessa parecieron a manos de sus medio hermanos George y Gerald Duckworth, hijos del primer matrimonio de su madre. Estas circunstancias parecen ser el motivo de sus frecuentes crisis definidas como un trastorno bipolar.
Tras la muerte de su padre, Virginia, Vanessa y Adrián se trasladan a vivir a Bloomsburyconvirtiendo su residencia en un centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que se encontraban el escritor E. M. Forster, el economista J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwing Wittgenstein y que sería conocido como el grupo o círculo de Bloomsbury.
En 1912 se casó con el economista Leonard S. Woolf y juntos fundaron con escasos medios la editorial Hogarth Press, que presentó a autores entonces desconocidos como Katherine Mansfield y T. S. Eliot, desempeñando un importante papel en la literatura inglesa de entreguerras.
Su enfermedad la llevó al suicidio en 1941. Después de escribir una maravillosa carta de despedida a su marido en la que le reafirmaba su amor por él y agradecía los maravillosos años vividos a su lado, se puso su abrigo, llenó los bolsillos de piedras y se arrojó a las aguas del rio Ouse, cerca de su casa, y se ahogó. Su cuerpo fue encontrado 18 días después, sus restos incinerados y enterrados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.
Su obra literaria de de una gran extensión. Sin querer hacer de menos ninguna de sus obras citaremos aquí su primera novela, Fin de viaje (1915), La señora Dolloway (1925), Orlando (1928) y la última Entre actos (1941).
Fue además una escritora de cuentos, biografías, ensayos y teatro. El cine se ocupo de su persona en diferentes ocasiones.
No digas que fue un sueño
El próximo 3 de Octubre daremos comienzo a las actividades del Club. Volveremos a reunirnos e intercambiar pareceres en torno a una lectura. Aprenderemos de los otros y al mismo tiempo ensañaremos, que eso en definitiva es lo que el juego de los pareceres deja en todos nosotros.
La novela escogida es una obra de Terenci Moix. No digas que fue un sueño. Tengo que reconocer que es la primera novela que leo de este autor y me ha causado una grata impresión. Siempre he sentido admiración por aquellos escritores capaces de recrear un contexto histórico. El que aquí se describe es el protagonizado por Cleopatra, reina de Egipto y Marco Antonio, General romano. Su relación en el siglo anterior a la era cristiana esta documentada y ha sido motivo de multitud de expresiones artísticas, pintura, literatura y cine, que han dejado testimonios palpables de la vida de ambos personajes hasta convertirlos en mitos y referencias en lo que al amor humano, ostentación, lujo y ambición de poder se refiere.
Para contarnos la historia Terenci Moix divide la narración en cuatro partes, Serpiente del Nilo, Octavia, Cesarión y El dios abandona a Antonio. El primer libro, Serpiente del Nilo empieza con la amargura de la Reina de Egipto por el abandono de su amado, su duelo por dicha ausencia, lo que considera un desprecio, y al tiempo las preocupaciones que siente por su hijo, Cesarión, nacido de la relación que ella había tenido con Julio Cesar. Cuenta como se decide el futuro de este niño, llamado a ser su sucesor y en quien están depositadas las esperanzas de un futuro imperio en oriente que pueda hacer frente al cada vez mayor poder de Roma. Esta parte de la historia a mi juicio está descrita con mucho barroquismo, detallando al máximo las situaciones y sensaciones, pero no cabe duda que ayuda a comprender aquel mundo egipcio que vivía entre sus tradiciones y el nuevo tiempo que había llegado de Grecia de la mano de Alejandro Magno cuando éste lo conquistó. La prueba de esta dicotomía eran las ciudades de Alejandría, más apegada a la cultura helenica y Tebas o todo el alto Nilo, bastión del antiguo esplendor faraónico.
El segundo libro, Octavia, nos muestra como era ésta. Segunda esposa de Marco Antonio y hermana de Octavio Augusto, encarnaba la esencia de la matrona romana, su nobleza y prestancia. La describe como una mujer bella, tanto como Cleopatra, y enamorada de su marido Marco Antonio. La narración de este libro es sencillamente magnífica. La disquisición de los pensamientos y vida de la regia dama romana en su casa de Atenas, donde Marco Antonio ejercía de Procónsul, es muy buena. Él se da a todo tipo de excesos y no por eso Octavia dejará de estar en su sitio y comportarse de acuerdo con su rango. El autor sabe hacernos llegar sus preocupaciones. Es conmovedora su opinión sobre Cleopatra a la que no considera una perdida como hacen el resto de sus compatriotas, por el contrario la considera una digna rival. No hay que olvidar que la sociedad romana había conocido toda la magnificencia de la egipcia cuando esta había vivido en Roma en tiempos de Julio Cesar. Ella estaba decidida a luchar por el amor de Marco Antonio.
Cesarión es el tercer libro. Han pasado los años y aquel niño del primer libro es ya un adolescente al que se le forma para poder cumplir las expectativas que su madre ha depositado en él. Es también en este libro en el que se narra el reencuentro de Cleopatra con Marco Antonio y los planes que ambos tienen para hacer nacer ese nuevo imperio en oriente que bajo el reinado de Cesarión sea un contrapoder a Roma. Recrea el autor como debió ser la vida en Alejandría, su voluptuosidad, lujo y excesos que en aquella corte se daban. Escenas de lo cotidiano, de la vida en palacio no solo de los monarcas, también de los personajes que les rodean.
El epílogo se relata con toda crudeza en el cuatro libro, El dios abandona a Antonio. Es la caída. Todo se viene abajo. La batalla de Accio es definitiva. Derrotado Marco Antonio vuelve a Alejandría, donde su reina lo recibe con todo el amor que le profesa. Solo resta esperar la llegada de las legiones romanas. La historia es conocida y la muerte de Cleopatra ha sido representada en el arte en numerosas ocasiones. Esta es una más y no por ello menos importante. Terenci Moix lo hace con respeto y soltura. Igualmente habla del final de Marco Antonio así como del trágico destino de Cesarión. Nadie queda a salvo del deseo de Octavio de no ver peligrar su hegemónico puesto en la sociedad romana y en la Historia.
Finalizado el relato nos quedan los buenos momentos que nos ha hecho pasar. Si la Historia nos apasiona no deja la narración de abrirnos pautas y caminos para indagar sobre lo que aquí con tanto acierto se describe. Es una forma de entender la evolución cultural de occidente y lo que todos estos hechos, por banales que nos parezcan, significaron en la formación del mundo que hoy conocemos.
Terenci Moix, seudónimo de Ramón Moix i Messeguer (Barcelona 5-1-42, 2-4-2003), fue un
escritor español en catalán y castellano.
Escritor y cinéfilo fue uno de los escritores más leídos de la literatura española después de la publicación de No digas que fue un sueño (Premio Planeta 1986) con más de un millón de ejemplares vendidos, dándoles continuación El sueño de Alejandría (1988).
De formación autodidacta, publicó bajo el seudónimo de Ray Sorel do novelas policíacas, Besaré tu cadáver (1963) y Han matado a una rubia (1964). Pero la obra que le dio a conocer fue La torre de los vicios capitales (1968). Esta novela la comenzó a escribir en inglés ya que por entonces, 1964, residía en Londres.
En su obra aparecen elementos autobiográficos y una gran devoción a la historia de Egipto. Esto explica que sus novelas más célebres hablen de amores y desamores en la época del reinado de los faraones. Era una persona crítica tanto en lo personal como de lo que le rodeaba, lo que en ocasiones le produjo algún que otro contratiempo.
Un ejemplo de lo anterior es su obra El sexe dels ángels, una sátira a la cultura catalana que originó un gran polémica en sectores afines a dicha cultura. Pese a todo, al año siguiente esta obra fue galardonada con el premio Lletra d’Or.
Nunca oculto su condición homoxesual, participando en debates sobre el tema y denunciando la homofobia existen en gran parte de la sociedad. Esto motivó que lanzara duras críticas a las declaraciones que sobre estos temas hacía en Nobel Camilo José Cela.
Plasmó su biografía en unas memorias llamadas Memorias del peso de la paja.
En 2005 se otorgaron por primera vez el Premio Internacional Terenci Moix instituido en su honor y que reconoce la visibilidad de la literatura gay en España. En ese mismo año se otorgó también por vez primera otro galardón que lleva el nombre del autor: El premio Terenci Moix de Narrativa Gay y Lésbica, que entrega la Fundación Arena.
Su hermana menor es la poetisa y novelista Ana María Moix.
Estaba en posesión de diversos premios literarios además del Planeta ya comentado.
EL GATOPARDO
Esta novela es la única que su autor Guiseppe Tomasi di Lampedusa escribió en su vida. Fue publicada en 1958, un año después de su muerte, y desde el primer momento atrajo al público hasta el punto de que muchos la consideren una de las cumbres literarias del siglo XX.
La novela narra las vivencias de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salinas, y su familia entre 1860 y 1910, en Sicilia (Palermo y Palma di Montechiaro).
Desde el desembarco de Garibaldi en la isla de Sicilia, Don Fabrizio asiste con distancia y melancolía al final de una época. La aristocracia comprende que el fin de su predominio se acerca. La nueva clase emergente – burgueses, burócratas y mediocres – aprovecharán el vacío que ellos están dejando. Él se tranquiliza viendo que su sobrino Tancredi Falconeri, a pesar de luchar en las filas garibaldinas o precisamente por eso, será uno de esos nuevos dominantes.
Llegado el verano el príncipe tiene por costumbre trasladarse a su residencia estival de Donnafugata. A su llegada se encuentra con un nuevo alcalde, Don Calogero Sedára. Un burgués de origen humilde, enriquecido y que ha hecho carrera como político. Este personaje tiene una hija de suma belleza, Angélica, del que se enamorará Tancredi, abandonando su idea de contraer nupcias con Concetta hija del príncipe. Angélica suma a su atractivo físico el atractivo económico de la fortuna de su padre.
Don Fabrizio asiste impasible a todo cuanto acontecimiento se desarrolla en su alrededor. No se siente involucrado en nada, ni en lo que le atañe familiarmente, la renuncia de su sobrino a cortejar a su hija y sustituirla por la de Sedára; ni en lo que le pueda afectar políticamente como demuestra el hecho de renunciar a un puesto de Senador en el nuevo régimen. Lo hace por considerar que traicionaría los compromisos que tenía contraídos con el viejo régimen. No obstante comprende y muy bien el momento que le ha tocado vivir. La cosas están cambiando pero el fondo debe mantenerse. La sentencia de Tranquedi “ si queremos que todo siga como está es necesario que todo cambie” hizo famosa la novela y a su escritor. Condensa la realidad de la historia de Sicilia, una isla repetidamente conquistada por pueblos de diferentes culturas a las que las gentes del lugar supieron adaptarse. Don Fabrizio está mostrando cual es la intención de la aristocracia, aceptar la revolución para perpetuarse.
Desde la aparición del pensamiento antedicho en ciencias políticas se denomina “gatopardista” o “lampedusiano” al político, revolucionario o reformista, capaz de ceder o reformar parte de las estructura para conservar el todo sin que nada cambie realmente.
Los Sedára ocuparán el lugar de los Salina en la sociedad, pero, en el fondo, esto no conllevará cambio alguno, salvo que la elegancia y magnificencia de la antigua estirpe será sustituida por la vulgaridad de la nueva clase. Es una exposición muy pesimista ante cualquier tipo de progreso.
La narrativa es otro importante mérito de la obra. Y es curioso el que sea así. El autor, Lampedusa, era un hombre taciturno y reservado, con una existencia dentro de unas pautas de rutina invariables o casi. Todos concuerdan en su escepticismo, en la distancia que ponía entre el mundo y él. Su vida no parece la más indicada para escribir un relato tan hermoso como el que tenemos entre manos, pero lo hizo. Y lo más sorprendente es cuando; en sus últimos años. Lampedusa logra despertar en sus páginas todo el dramatismo y la tensión de los acontecimientos históricos que se dejan oír de fondo y que no son más que los de ese mundo sin fin al que aquella y esta sociedad están firmemente adheridas.
Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Principe de Lampedusa y Duque de Palma de
Montechiaro, nació en Palermo el 23 de Diciembre de 1896 y murió en Roma el 23 de Julio de 1957. Sus padres, Giulio Maria Tomasi de Lampedusa y Beatrice Mastrogiovanni Tasca de Cutò eran a su vez príncipes. Fue el segundo hijo de la pareja, pero al muerte de su hermana Stefania le convirtió en hijo único. Estuvo muy ligado a su madre, mujer de una fuerte personalidad y que tuvo un gran ascendiente sobre él. Con su padre tuvo una relación más distante, posiblemente por el carácter del mismo, frio y desapegado. No fue a la escuela en su niñez. Fue educado en la casa familiar por su madre, que le enseñó francés, una maestra particular y su abuela que le leía novelas de Emilio Salgari.
Desde 1911 Tomasi acudió al instituto de secundaria en Roma y posteriormente en Palermo, en los que cursó estudios de letras. En 1915 se matriculó en la facultad de derecho de la Universidad de Roma, si bien no pudo iniciar sus estudios ya que fue llamado a filas. Participó en la derrota de Caporetto y fue hecho prisionero por los austriacos. Recluido en un campo de concentración húngaro consiguió fugarse y volver a Italia a pie. Abandonó el ejercito con el grado de teniente y volvió a su casa de Sicilia. Realizó numerosos viajes en compañía de su madre, no lo abandonaba nunca, y estudió literaturas extranjeras.
En 1932 se casó en Riga con, la más tarde, celebre psicoanalista de origen letón Alexandra Wolff Stromersee (Niza 1895-Palermo 1982). Fueron a vivir con la madre de Giuseppe a Palermo. Las dos mujeres no consiguieron congeniar por lo que Licy, así es como llamaban en familia a Alexandra, regresó a sus propiedades en Letonia. Pero la victoria soviética y la confiscación de sus propiedades hizo que se refugiara en Roma. En 1934 falleció Giulio Tomasi por lo Giuseppe heredó sus títulos. En 1940 fue nuevamente llamado a filas pero quedó exento al comprobarse que administraba una extensa propiedad agrícola. Durante la guerra la familia se refugió en Campo D’orlando. Tras la muerte de su madre en 1946 los esposos se trasladan a Palermo.
Tomasi se alojaba en casa de su primo, el poeta Lucio Piccolo, con el que acudió en 1954 a San Pellegrino Terme para asistir a un premio literario. Es a la vuelta de ese viaje cuando empezó a escribir El Gatopardo, que finalizaría dos años después. La novela no encontró acogida en las editoriales en las que fue presentada, rechazos que conocidos pocos días antes de su muerte causaron amargura en Tomasi. En mayo de 1957 le diagnosticaron un tumor pulmonar. Su novela no fue publicada hasta un año después de su fallecimiento, cuando Elena Croce, hija de Benedetto Croce, la envió a Giorgio Bassani, que la hizo publicar en la Editorial Faltrinelli. El año siguiente, 1959, obtuvo el Premio Strega, el más importante de la narrativa en Italia. En 1960 llevaba más de 50 ediciones y era el primer best-seller italiano.
De Giuseppe Tomasi di Lampedusa se conservan un conjunto de relatos bajo el título general I Racconti. El principal de los cuatro es el titulado La sirena, que fue escrito en el invierno 1956/57, meses antes de morir. En él su narrativa es extraordinaria, mezclando con gran habilidad, en un cuento dentro de otro cuento, realidad, ficción, mito y cultura.
Falleció en Roma mientras dormía. Estaba recibiendo tratamiento para su dolencia. Está enterrado en una sencilla tumba de mármol rodeado de una verja de hierro, en el cementerio de los Capuchinos de Palermo, donde curiosamente había hecho reposar a su “Principe Fabrizio di Salina, de El Gatopardo. Allí se inhumó también a su esposa Alexandra, un cuarto de siglo después.
En 1963 Luchino Visconti la adaptó al cine. Interpretaron los principales papeles, Burt Lancaster, Alain Delon y Claudia Cardinale.
A los que ya tenemos algunos años nos gusta rememorar aquellos momentos de nuestro pasado que dejaron una indeleble huella en nuestra forma de ver el mundo o de relacionarnos con las personas de nuestro entorno. Es una manera de evaluar nuestra historia vital y ver si se han cumplido aquellos logros que en un momento determinado nos planteamos como metas personales.
Esta novela la teníamos que haber leído el trimestre anterior. Por diversas causas no ha llegado a nosotros hasta ahora por lo que es un libro esperado y confiamos que su contenido nos alegre y haga pasar buenos ratos de comentarios y, como no, apuestas sobre quien es el asesino.
Estudió
La naturaleza humana no dará fruto, al igual que la patata, si se planta una y otra vez, durante demasiadas generaciones en la misma tierra agotada. Mis hijos han tenido otros lugares de nacimiento y, hasta donde alcance mi control sobre su fortuna, echarán raíces en tierra desacostumbrada. (
Existen diferentes formas de criticar la realidad cotidiana. Sobre todo cuando se quiere hacer una crítica a una parte de esa sociedad, a la
Nació en







