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A la sombra del árbol violeta

¿Como podría el mundo seguir girando si cada niño tuviese que cargar con los pecados de su padre?

La novela de Sahar Delijani que nos disponemos a leer está basada en hechos sucedidos en Irán desde la implantación de la República Islámica hasta nuestros días. Lo que nos cuenta, en tercera persona, son sus vivencias y las de aquellos que la precedieron y que le relataron lo que significó para ellos la implantación de la Ley Islámica en el diario vivir de aquellos que con la caída del Sha esperaban alcanzar una vida mejor, sin represiones, con mayor libertad y  sin corruptelas ni censura. Una vida más plena.

No fue así. Decenas de miles de personas fueron encarceladas y sometidas a un régimen penitenciario sin garantía alguna. Miles de ellas murieron en prisión, bien por las  insalubres condiciones de las mismas, bien por ser condenados a la pena capital en juicios sumarísimos. Al mismo tiempo muchas de aquellas mujeres detenidas dieron a luz en la cárcel, Una de las niñas que nació en ese tiempo es la escritora de este relato. Lo que narra tiene por tanto mucho de autobiográfico.

Todos los personajes que aparecen en la historia tienen el nexo común de haber sufrido de alguna forma la persecución del régimen y al tiempo tener un lugar común a donde ir, donde reunirse, un patio al que le dá sombra un frondoso jacarandá, el árbol violeta que da título a esta historia. Por ese patio corretean Neda, Omid, Sheida desde su niñez a su juventud. También Dante y Forugh. Todos bajo el cuidado de  Maman Zinat y Khalet Leila, las personas que dedican todo su esfuerzo a conseguir que los niños citados se sientan protegidos y cuidados.

Todo lo escrito rebosa poesía, ternura, esperanza. Pocas veces el inicio de un relato alcanza la emoción, tensión y dulzura como  lo que se narra en las primeras páginas de esta novela; al menos así lo he sentido, al leer la descripción de como fue el nacimiento de Neda. El traslado de su madre con los inicios del parto desde la cárcel de Evin a un hospital para que pueda dar a luz con alguna garantía. El desinterés de las personas encargadas de dicho traslado, más preocupadas de sus propios deseos que del buen fin de la encomienda. La forma en que tratan a la madre una vez producido éste, en fin. Es algo que como antes expresé, emociona y aungustia.  Y así encontramos muchas más hisotorias, todas de una intimidad extrema, todas encaminadas a poner de manifiesto los sufrimientos de aquellos que las padecieron y de hacernos sentir que no podemos quedar al margen de lo que nos cuentan.

Narra los nacimientos y también los desarrollos infantiles y jueveniles de los personajes y por último sus vidas adultas, dentro y fuera de Irán. Narra como aquellos hijos de los que se opusieron a Jomeini al principio de los años 80 del pasado siglo también lo hicieron años más tarde, durante la revolución verde, ya en la primera decena del siglo XXI.

Y si somos sinceros lo que nos dice no es algo que nos suene a nuevo. Muchas otras naciones han vivido hechos parecidos a los que aquí se describen. Detenciones, torturas, muertes conocidas o no. El pasado siglo ha estado lleno de historias parecidas o iguales a las que aquí se cuenta. Lo que a mi parecer hace especial esta novela es la habilidad de su autora para  describirlas. Es la manera en que percibimos lo que pasó, la manera que tiene para que nos impliquemos en lo que nos dice, para que lo sintamos como propio. Sinceramente  y pese a que en ocasiones y debido al juego que hace de los tiempos -pasado y presente- que nos obliga a una lectura minuciosa, la trama nos atrae y ansiamos conocer el desenlace de las situaciones que plantea. Estos desenlaces están bien expuestos y los encontramos lógicos y razonables, incluso similares a casos que cada uno desde su experienza puede conocer de primera mano.

Sahar Delijani hace decir a uno de sus personajes “todos llevamos un árbol dentro, encontrarlo es cuestión de tiempo”. El árbol que nos dará cobijo y que ayudará también a econtrarnos a nosotros mismos, a superar nuestras propias consideraciones y aprensiones.

Nació en la Prisión de Evin, sita en Teherán, en 1983 mientras sus progenitores permanecian detenidos como consecuencia de sus actividades políticas contrarias al régimen instaurado por el Ayatolá Jomeini. Doce años despúes se trasladó con su familia a California. Allí estudió Literatura Comparada y tras publicar sus primeros relatos en revistas especializadas empezó a gestar la idea de la novela que nos ocupa, publicada en 27 países. “El libro está inspirado en mi propia familia, sobre todo en los primeros capítulos, cuando se habla de la década de los 80 y de la Prisión de Evin. Mis padres y mis tíos fueron activistas políticos antes y durante la Revolución. Eran seculares, no islamistas, querian convertir a Irán en una república moderna. Cuando el país se convirtió en una teocracia se dieron cuenta de que no era lo que ellos esperaban e incrementaron su activismo político. El régimen llevó a cabo arrestos políticos en masa en 1983″.

 

 

La casa de la miniaturas

El techo policromado de la iglesia (lo único que no demolieron los reformistas) pende sobre su cabezas como el casco de un espléndido buque volcado. Es un espejo del alma de la ciudad; pintados en sus viejas vigas, Jesucristo en majestad sostiene la espada y el lirio, un barco de carga dorado rompe el oleaje, la Virgen descansa en una media luna.

Un día cualquiera de otoño de 1686 la joven de 18 años Nella Oortman llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Amsterdam, en la llamada “Curva de oro”. Lo hace por que se ha casado por poderes con el dueño de aquella mansión, Johannes Brandt, un exitoso y maduro hombre de negocios.

Su boda con el Sr. Brandt ha sido por interés. Ella proviene de una familia de origen noble venida a menos y a él, hombre de gran fortuna y valía, le viene bien emparentar con un apellido de abolengo. Apenas se conocen y Nella, (Patronella), aún siendo consciente de ello, espera que el trato acabe por acercarlos y hacer surgir un atisbo de amor. Su juventud e inexperiencia son evidentes y los primeros pasos en aquella casa pondrán a prueba su carácter.

El recibimiento no puede ser más singular. Su marido no está. Es su hermana Marin quien la recibe. Su manera de comportarse no es afectuosa, al contrario, parece dejar claro que no está dispuesta a perder el lugar que hasta ahora ha venido ocupando en la casa y en la vida y actividades de su hermano.

Con ella hay otras dos personas. Cornelia, una criada de la que no acaba de fiarse dado que es muy fiel a su cuñada y Otto un sirviente negro, una rareza en el Amsterdan de aquel siglo, que Johannes compró en uno de sus múltiples viajes de negocios.

El Sr. Brant da muestras de no estar impaciente por tener la compañía de su esposa. La quiere únicamente para aquellos actos sociales en los que su presencia sea ineludible. Las esperanzas de Nella se desvanecen en lo que a conseguir de él una cariñosa atención. Además de vestidos y telas para su confección, su marido le  regala algo muy de moda entre la gente pudiente de la época, una réplica de su propia casa en miniatura. Sus habitaciones están vacías y ella debe pasar el tiempo en conseguir miniaturas de muebles y enseres que las ocupen y la ayuden a adaptarse a su nuevo hogar. Parece un regalo inofensivo pero la consecución de las piezas necesarias para amueblar estos espacios y que un misterioso miniaturista le va enviando, revelerán muchos secretos que hasta ese momento se mantenían ocultos. Secretos que ponen en peligro la estabilidad del negocio de su esposo y de su nueva familia.

Con estos mimbres la autora va tejiendo una historia que combina una trama de intriga y un problema de negocios en que está involucrado el Sr. Brant. Desarrolla la narración a la vez que traza un retrato social de aquella Holanda del siglo XVII. Nos habla de la opulencia de sus gentes, de sus organizaciones gremiales, de como era el día a día de aquella sociedad nacida de su capacidad para los negocios en los más lejanos lugares del mundo, de su potente compañía marítima, la VOC (Compañía neerlandesa de las Indias Orientales), cuyas actuaciones afectaba a todos los habitantes de la pequeña nación.

La autora Jessie Burton  entrelaza con destreza los citados mimbres. Su prosa es fácil y a la vez descriptiva, -en ocasiones nos puede parecer que en demasía,- pero el resultado final es muy interesante y también sorprendente.  Los personajes que conforman este entarimado son todos imaginarios si bien es cierto que existio una Nella Oortman dueña de la “casa de muñecas” que da origen al título. Esto es lo único real de esta historia. La base de la misma son las mujeres protagonistas. Pese a que la sociedad de entonces las tiene un tanto marginadas ellas saben dejar su impronta, tomar las riendas cuando toca y ayudarse en aquellas tareas que les son relegadas.

Leamos el libro y saquemos nuestras propias conclusiones sobre lo que en el mismo sucede, un reflejo de un tiempo y una sociedad que labraron una riqueza y prosperidad increíble dada la dimensión del país y el número de sus habitantes. Con todos sus defectos y contradicciones no hay duda que su forma de organizarse a todos los efectos fue la base de su éxito.

Jessie Burton nació en 1982. Estudió en la Universidad de Oxford y en la Central School of Speech and Drama.

En 2014 publica la novela de referencia. Inspirada en Petronella Oortman y su casa de muñecas, hoy en el Rijksmuseum. Su éxito fue clamoroso.

Está trabajando en una segunda novela que se llamará La pertenencia, ambientada en dos marcos distintos, la Guerra Civil española y 30 años después en Londres.

En la actualidad vive en esa ciudad.

Olive Kitteridge

Pero una mujer no podría imaginarse que, después de criar a un hijo y ayudarlo a construir una hermosa casa cerca de la suya y poner en marcha su consulta de pedicura, él se casaría, se iría a vivir al otro extremo del país y ya no querría regresar a casa, aunque la bestia de su mujer le hubiera abandonado. Ninguna mujer, ninguna mujer, podría imaginarse eso. Que le roben a su hijo.

Esto es lo que piensa la protagonista principal, Olive Kitteridge, profesora de matemáticas en un pueblo de Maine. Un pueblo en el que ha vivido prácticamente toda su existencia y en el que sigue hoy viviendo, ya jubilada, en compañía de su esposo Henry Kitteridge, también jubilado de su antiguo puesto de farmacéutico de la localidad de Crosby. Tienen un único hijo Christopfer y viven en una bonita casa desde la que se puede ver la bahía y las aguas que bañan el pueblo.

Ella, Olive, es el lazo de unión de las trece historias que componen esta novela, ganadora del Pulitzer del año 2009 y que nos describen la vida en la pequeña localidad antes citada. Nos cuenta los avatares de las personas que moran en dicho lugar, sus secretos, sus miedos, ambiciones y fracasos. Son trece historia que relatan un mosaico de situaciones que tiene en común, como ya comenté, en que en ellas la protagonista tiene participación. Ella, que ha convivido con las gentes del lugar desde hace muchos años, que ha sido profesora de muchos de los que ahora protagonizan los relatos a que nos referimos, no es indiferente a nada de lo que sucede y tiene su propio posicionamiento en cada caso.

Estos relatos hacen de historia viva de la comunidad. No cuentan solo el presente, también el pasado y evolución de sus actores. Incluido claro está, el del matrimonio Kitteridge. La evolución del mismo, la forma de ser antes y después tanto de Olive como de Henry. Describe el carácter de ambos, tan distinto. Ella es altiva y un tanto despectiva, una mujer segura de si misma, tanto que en un momento dado su marido le dice que “no recuerda que ella se haya disculpado alguna vez“. Él, Henry es un hombre amable, conciliador y dispuesto a ayudar en todo lo que se le solicite. Desde su puesto de farmacéutico conoce muchos de los problemas personales de sus semejantes, pero eso no hará variar su manera de ser y de tratar a la gente.

Mención aparte merece Christofer. Es un niño obeso, abúlico, poco dado al ejercicio físico. El carácter de su madre le intimida y domina. Olive no lo ve, no percibe el temor que embarga a su retoño. Será palpable desde el momento que este pude independizarse. Es pedicuro y se casa con una mujer de gran belleza, médica gastroenterólaga. Desde el primer momento Olive y su nuera no se llevan bien. Para Olive ella le ha robado a su hijo. No entiende como una mujer de aquella belleza y posición social ha podido enamorarse de su Christofer. Todo se complica aún más cuando este le anuncia que se muda con su mujer a California, al otro lado de aquel inmenso país. Es un duro momento para el matrimonio, especialmente para ella.

No es el objeto de este comentario desgranar las historias que componen la narración. Sí lo es fijar la personalidad de la figura principal del relato, Olive. Su evolución queda patente, de aquella mujer fría, segura de si misma y un tanto déspota a la que al final aparece como una persona necesitada de afecto. Sola por la evolución natural de la vida en lo que a su marido se refiere y por el desafecto de su hijo, su mayor ilusión, el anhelo más buscado para sus años de senectud. La costumbres sociales han evolucionado y no siempre ha sido consciente de ello. Aún así no se rendirá y aprovechará el encuentro con alguien que como ella no quiera pasar sus último años en soledad, rodeado de recuerdos más o menos felices. La soledad nunca y menos en esos momentos ha sido un buen estado.

Todo el libro interesa. Las trece historias nacen y mueren en unas pocas páginas. Es fácil sumergirse en ellas y lamentar su brevedad. Estoy seguro que, de querer, cada una de ellas daría para un relato más intenso, con descripciones más precisas de los distintos intervinientes en el mismo. Elizabeth Strout, cuyos primeros pasos en su vida los dio en poblaciones como la que aquí describe ha preferido este formato y personalmente lo encuentro muy acertado en la forma y en el fondo.

La novela ha sido base para que la cadena HBO haya producido una miniserie televisiva que ha cosechado seis Premios Emmy en 2015. Este mes de noviembre ha sido emitida en nuestro país.

Elizabeth Strout, nació en Portland (Maine) el 6 de Enero de 1956. En 2009 ganó el Premio Pulitzer de Ficción con la novela que nos ocupa.

Después de egresar del Bates College pasó un año año en Oxford, Inglaterra, seguido de un año de estudios en leyes. Se graduó con honores en 1982, recibiendo tanto un grado en leyes como un certificado en Gerontología de la Universidad de Siracusa. En ese mismo año publicó su primer cuento en la revista literaria Newletters.

Continuó escribiendo cuentos que fueron publicados en diversas revistas literarias, así como en Redbook y Seventeen.

Trabajó durante seis o site años para completar su libro Amy e Isabelle, el cual fue preseleccionado en el año 2000 para el Premio Orange y nominado para el Premio Faulkner de ficción. Este historia fue adaptada como película televisiva.

Fue profesora del NEH, (Fondo Nacional de las Humanidades) en la Universidad de Colgate durante el otoño de 2007. Allí enseñoó escritura creativa para niveles iniciales y avanzados.

Su última novela, The Burgess Boys, se ha publicado en Marzó de 2013.

 

 

 

 

El café de la juventud perdida

Me caería redonda y la gente seguiría su camino sin hacerme caso.

Modiano, autor de este corto e intenso relato, nos describe algo tan cotidiano como el común de las relaciones personales. Esas relaciones basadas en encuentros más o menos densos y duraderos en ciertos lugares comunes que la terminología actual llama “puntos de encuentro”. Un centro social, una plaza, una reunión con cualquier pretexto, un café.

Le Condé es nuestro café, al que podemos considerar un personaje más de la narración. Es el París de los años 60, está ubicado en el barrio de Montmartre. En él de forma cotidiana se encuentran una serie de personas que hablan entre sí, se conocen de verse en ese lugar, saben algo unos de los otros, todo lo que cada uno quiere exponer sobre si mismo. Rara vez las relaciones van más allá que las propias del tiempo que pasan juntos en el local y tampoco los interlocutores formulan pregunta alguna que sirva para conocer mejor con quien se está tratando. Hay por supuesto excepciones, pero sin que sirvan para profundizar mucho en el conocimiento mutuo. Sabemos lo que nos dicen y el presente que viven. Lo demás pertenece a cada cual y lo guardan para sí a ultranza.

La historia tiene cuatro narradores y gira en torno a una de las personas que son asiduas a dicho café, Jacqueline Delanque, a quien en dicho establecimiento y por uno de los asiduos es bautizada como Louki. Ella es el eje del relato y también una de los cuatro que lo narran.

Su persona será la que aúne lo que el autor quiere contarnos que no es otra cosa, a mi modo de ver, que la liviandad de las relaciones sociales en la mayoría de los casos. Como forjamos ideas de relación e incluso amistad entre nosotros sin otra base que el presente que vivimos juntos durante determinados momentos de nuestros días.

Jacqueline Delanke-Louki ha llegado allí casualmente, en un momento difícil de su vida, en el que trata de definir seguir o no la mentira de un matrimonio que sabe no la lleva a ningún lugar. Creerá encontrar nuevos objetivos a los que aferrar su hasta ahora anodina existencia. Durante un tiempo el café será su boya salvadora, de hecho le servirá para tener nuevas experiencias e incluso un conato de amor con otro de los clientes de dicho local, Roland, persona que también oculta una vida pasada. Roland no es ni nombre ni apellido, pero queda bien, incluso suena muy francés.Vivirán una especie de romance. Habitarán en una de las “zonas neutras”  que para el autor existen en todas las grandes ciudades, barrios donde el continuo trasiego de personas hace que no existan lazos comunes ni raíces con ese territorio. Son zonas de paso, sin  anclajes y donde nadie sabe ni quiere saber de nadie. Pienso que este término y su aplicación a dichos lugares es una de las mejores aportaciones del autor. Es una definición muy lograda para indicar ese tipo de barrios.

Por lo que Louki nos dice de ella misma, sabremos que es  hija única; su madre era una limpiadora del Moulin Rouge, Desconoce quien fue su padre y tiene una formación primaria que le impidió ser admitida en el Liceo de su barrio. Su madre y ella son de pocas palabras y la relación entre ambas es ligera, por no decir que nula. Viven juntas, pero eso es todo. Aún así su madre le ayuda en las ocasiones en que la policía la detiene por “vagabundeo juvenil”. No le hace reproches ni ella dejará sus paseos nocturnos por estos incidentes.

Sospecha quien puede ser su padre. La persona que paga el alquiler y a la que seguirá viendo después de la muerte de su madre. Nos habla de su relación con Jeannette Gaul, y con otros. Al final tiene algo más que una simple relación con Roland.

El mérito de Modiano es lograr narrar la cotidianidad y hacerlo de manera tan extraordinaria.  Describir los personajes hasta ese punto que nos hace pensar que algo de ellos sabemos, pero que profundizando vemos que no, que son misterios y lo van a seguir siendo. Hace que los lugares nos sean familiares, aún sin que hallamos estado allí. En una palabra logra que nos interesemos por la historia pese a que sabemos que no habrá nada superlativo en ella. Como el resto de personajes del libro también nosotros, lectores, nos sentiremos atraídos por Louki y no descansaremos hasta conocer el final de lo que, tan hábilmente bien, nos cuenta.

Patrick Modiano nació en Boulogne-Billancourt, el 30 de Julio de 1945. Es un novelistas francés ganador  del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1972), del Premio Goncourt (1978) y del Premio Novel de Literatura (2014). Varias de sus novelas han sido llevadas al cine y ha participado en la escritura del guión de algunas películas, entre ellas Lacombe Lucien, de Louis Malle.

Su padre, Albert Modiano (1912-1977) era descendiente de una familia de judíos italianos que se habían instalado en Salónica, desde donde emigraron a París. Su madre era la actriz belga Louisa Colpeyn. Ambos se conocieron durante la ocupación alemana de Francia, tuvieron que ocultarse y se casaron en noviembre de 1944. Patrick fue su primer hijo.

Su infancia estuvo marcada por las ausencias de su padre, empresario que hacía frecuentes viajes al extranjero, y de su madre, con frecuencia en gira. Esto hizo que se uniera más a su único hermano, Rudy, nacido en 1947 y fallecido prematuramente en 1957. Su muerte supuso el final de la infancia del futuro escritor.

Después de cursar estudios primarios ingresa en el Liceo Enrique IV de París. Durante su permanencia en este centro recibió clases particulares de geometría del escritor Raymond Queneau, que era amigo de su madre. Termino su bachillerato en Annecy, pero no inició estudios superiores.

Su encuentro con Queneau fue crucial para su posterior carrera literaria. Publico su primera novela, El lugar de la estrella, en 1968. Desde ese momento se dedicó únicamente a la escritura.

En septiembre de 1970 se casó con Dominique Zerhfuss. El matrimonio ha tenido dos hijas, Zina (1970) cuyo registro oficial describe en Libro de familia, y Marie (1978).

Una constante en su obra es la ambientación de lo que narra en la época de la ocupación alemana de Francia durante la Segunda guerra mundial. Aunque él no vivió esa época considera que es un período “confuso y vergonzoso” de la historia de Francia y para el constituye su “prehistoria” personal.

A esta ocupación dedica las tres primeras novelas, Place de l´Étoile (1968), La ronda de noche (1969) y Los bulevares periféricos (1972). En ellas se describen situaciones muy diversas pero todas relacionadas con la mencionada ocupación. En la primera mezcla personajes ficticios con otros que realmente existieron, como son los casos de Louis-Ferdinand Céline, Pierre Drieu La Rochelle e incluso Marcel Proust. En la última de ellas introduce algo muy presente en su obra, la búsqueda del padre.

En 1975 publica Villa Triste que supone una ruptura con su anterior línea narrativa. Esta novela fue llevada al cine por Patrice Leconte con el título de El perfume de Yvonne.

Su obra literaria es extensa y abarca múltiples facetas, desde historias con un alto contenido autobiográfico e incluso peripecias familiares de antes de su nacimiento, hasta una dedicatoria especial a su padre, Calle de las tiendas oscuras, que le valió el Premio Goncourt del año de su publicación (1978).

La relación con su padre queda también de manifiesto en  Un pedigree (2004), un relato autobiográfico desvela sus orígenes familiares y su propia ambigüedad frente a su padre, personaje dudoso, novelesco y con muchas sombras ingratas. “Llevaba diez años sin tener noticias suyas y supe de repente que se había muerto“. Desde entonces rehabilita la figura paterna. Tras un silencio temporarl en 2007 apareció En el café de la juventud perdida, que tuvo un gran éxito.

Es de destacar la importancia que en su formación literaria ha tenido Raymond Queneau. Sus relaciones fueron más intensas que las de profesor y alumno. Fue el lector de sus primeras obras e incluso actuó como testigo en la ceremonia de su boda.

 

 

 

 

Una Madre

Y es entonces cuando se me ocurre que este baile tan bien acompasado, este laberinto de gestos tan naturalmente hilados, todo este lenguaje fácil, reconocible, automático…, todo esto es lo que nos hace familia, historia común, comunidad. (76)

Una Madre habla de esto, de una familia, de los lazos que la unen, de cosas comunes, cariños no siempre bien expresados; problemas, también a veces mal expuestos; encuentros y desencuentros; variedad y comunidad. De eso nos habla Alejandro Palomas en las doscientas cuarenta y pico páginas de este libro.

Lo difícil es narrar las circunstancia que rodean a los personajes que componen dicha familia sin que el lector caiga en el desánimo de continuar queriendo ver a donde nos lleva lo que escribe. Y ese es para mi el primer mérito del relato, que interesa, que hace que lo sigamos con anhelo. Y no son personajes fáciles, ni la vida de la familia lo ha sido en todo su tiempo. Mama, personaje realmente central de la odisea en la que estamos inmersos, es una persona de 65 años. Hasta hace dos años casada con un hombre estafador, dominante y controlador. Con su voluntad anulada como la del resto de componentes de la unidad familiar. Ahora, libre al fin, ha descubierto un espíritu de aventura y no deja de iniciar cosas. Le ayuda su amiga Ingrid, una mujer que solo conocemos por los comentarios de Amalia, la madre, y que se nos revela como seguidora de algún tipo de vida extraño con influencias orientales.

Sigue su hija mayor, Silvia. También dominante como su padre y que ahora que él no está ha tomado esa función con los galones que conlleva ser la mayor de los hermanos. Soltera aunque viviendo con Peter, un sueco que nunca ha querido que le presentaran a la familia. Es una obsesa del orden y la limpieza. Viaja por trabajo a todo el mundo y es eficiente y cumplidora.

El tercero en discordia es Fer, el narrador de todo lo que pasa. Treinta años. Está viviendo un mal momento desde que su compañero Andrés  le abandonó, dejándole como recuerdo un cachorro de gran danes, de nombre Max; hoy un perrazo de 60 k de peso y su gran amigo. Su trabajo es  subtitular películas, además de doblar voces en ellas y prestar esta para anuncios publicitarios. Pero está solo, bueno con su madre, y no se ve con fuerzas para iniciar una nueva relación de pareja.

Enma es la tercera. Es lesbiana. La muerte accidental hace ya un tiempo de su compañera Sara de la que estaba muy enamorada, ha influido de forma importante en su vida y manera de comportarse. Su actual amor con Olga, una ejecutiva bancaria, ha logrado paliar en algo aquella situación, pero el recuerdo sigue ahí y parece que formará siempre parte de su existencia. Es maestra.

El quinto componente es Tio Eduardo. Hermano de Mama. Es una persona singular. No se llevaba bien con su cuñado y esto hacía que su presencia en reuniones familiares fuese una excepción. Ahora, con su hermana divorciada, siempre que puede está en ellas. Eso si, nunca de forma anónima. Él tiene que ser uno de los centros de atención y para ello recurrirá a todo tipo de subterfugios, incluso inventándose situaciones o hechos. Necesita que le hagan el debido y, para él, merecido caso. Es todo corazón. Silvia es su sobrina predilecta y siente por su hermana un gran cariño. Sabe que esta familia, extraña y lejana, él vive en Lisboa, es el puerto al que siempre puede llegar y ser recibido.

Como es fácil deducir de la descripción hecha de los componentes del clan no se puede  decir que sea una familia-tipo. Es más, vistos desde fuera, se diría que es una familia desestructurada. Ninguno encaja en lo que llamamos parámetros familiares normales. ¿Que les mantiene unidos?. Les mantiene unidos el urdimbre que pacientemente, con sus modales de mujer ingenua y en ocasiones ida, Amalia se afana en colocar para que los demás puedan pasar por ella sus hilos llenos de amargura, esperanzas, logros no alcanzados y desamores. Hilos todos que tejen una fuerte tela en la que tienen cabida y en la que el cariño está siempre garantizado. Son conscientes de sus limitaciones, de sus casi siempre fracasos y al tiempo que pueden criticar tal o cual acción puntual de los demás, saben asumirla y animar para que no pase a mayores; para que nadie caiga en el hoyo profundo del olvido, censura o desamor. Están vacunados contra todo pesimismo. De esa vacuna se encargó su desaparecido padre, un ser al que pintan despreciable en todos los ámbitos y el motivo por el que la madre les pide una y otra vez perdón, perdón por haberles dado como progenitor a una persona de ese pelaje.

En esa cena de fin de año se cuentan y recuerdan muchas cosas. Hay sorpresas y lo que pudiéramos llamar bromas. Amalia está muy contenta. Tiene a todos consigo y se siente feliz. Es una manazas de cuidado pero no le importa. Ella sabe lo que es sufrir un calvario como lo fue sus años con un hombre que la aniquilaba y despreciaba. Y sabe que ya no volverá a ser así; sabe lo que perdió hasta el momento en que la abandonó su marido y está dispuesta a que no vuelva a pasarle,  ni a ella ni a ninguno de los suyos. A eso les anima, Sabe que “no vale esperar a que pase algo para que las cosas cambien, porque por mucho que cambien, si no las miras, si no tiendes la mano para tocarlas, nunca te darás cuenta de que ya no son las que eran.”. Hay que agarrarlas y comenzar de nuevo cuantas veces haga falta.

Es un relato para leer despacio, masticar lo que se dice y ponernos en los zapatos de los intervinientes. Todos los actores de la trama están bien, incluso muy bien perfilados. Sus personalidades definidas con sus anhelos, aspiraciones y miedos. Se nos hacen cercanos y nos afecta lo que nos cuentan. Deseamos que sus vidas se resuelvan y sean felices.

Alejandro Palomas nació en Barcelona en 1967.

Estudio Filología Inglesa en la Universidad de Barcelona, completando su formación en el New College de San Francisco, donde cursó una maestría en Poesía.

Desde entonces ha trabajado como traductor de importantes autores, así como escribiendo para varios medios de comunicación, actividades que ha compaginado con su pasión por la escritura.

A lo largo de su carrera literaria ha publicado varias novelas, como El tiempo del corazón; El secreto de los Hoffman, (con el que fue finalista del Ciudad de Torrevieja 2008) o El alma del mundo (también finalista del Premio Primavera). Sus dos úlltimos libros, Una madre y Un hijo, han recibido el aplauso de la crítica.

 

 

 

 

Paisaje de Otoño

Por que tu sabes que somos una generación de mandados y ése es nuestro pecado y nuestro delito. Primero nos mandaron los padres, para que fuéramos buenos estudiantes y buenas personas. Después nos mandaron en la escuela, también para que fuéramos muy buenos y nos mandaron a trabajar después, porque ya todos éramos muy buenos y podían mandarnos a trabajar donde quisieran mandarnos a trabajar. Pero nadie se le ocurrió nunca preguntarnos que queríamos hacer……

Por medio de este largo párrafo Leonardo Padura nos trasmite el verdadero sentido de su novela. Una novela policíaca, ambientada en La Habana a finales de los años 90 del siglo pasado y en la que su policía predilecto, el teniente Mario Conde, protagonista principal de otras tres historias anteriores y que seguirá siéndolo en otras tres siguientes; tiene que descubrir no solo al culpable de la muerte del exiliado Miguel Forcade Mier, también el motivo de su asesinato. Y si bien este es el objeto del relato no es lo único que quiere expresar. Para él es más importante el ambiente que rodea al hecho y que tanto tiene que ver con la manera de estar y pensar de los protagonistas del mismo.

Miguel Forcades había sido alto cargo del régimen en los años 60, segundo jefe en la dirección provincial de Bienes Expropiados y subdirector nacional de Planificación y Economía. En 1978 y aprovechando una escala en Madrid cuando volvía de la Unión Soviética se había quedado en aquella ciudad, trasladándose después a Miami donde consiguió reunirse con su esposa, Miriam. Recientemente había vuelto a Cuba en compañía de su esposa. Tenía todas las autorizaciones pertinentes. El motivo de su vuelta era el de visitar a su anciano y enfermo padre, al que no veía desde hacía más de veinte años.

Mario Conde estaba en un momento crucial de su vida. Después de más de veinte años en el cuerpo y debido a una reciente reestructuración en su comandancia, debido a la cual su jefe, el Mayor Antonio Rangel, había sido relevado; Conde había entregado su baja en el cuerpo. Se consideraba ya un civil. Por eso le extrañó la llamada del nuevo comandante, un petimetre según una rápida y personal apreciación. Este le comunicó que su petición de baja había sido rechazada y que si quería que se volviese a considerar tenía que resolver la muerte de Forcades en tres días. Mario Conde acepta el reto y acompañado del sargento Manuel Palacios, su compañero de investigaciones en los últimos años, comienzan las indagaciones que esclarezcan las circunstancia que dieron origen al asesinato del citado Miguel Forcades.

Estas actuaciones llevarán a los policías a contactar con el resto de personajes de la trama. A mi modo de ver la historia esta bien hilvanada, las piezas que la componen nos van llevando a un final lógico dada la catadura de las personas que intervienen. Un avispado lector podrá intuir pasadas las tres cuartas partes de la novela quien pudo cometer el crimen, pero lo novedoso no es el hecho en sí, son las circunstancias que lo rodean y que nos mantienen interesados en la narración durante toda ella.

Paralela a esta detectivesca historia corre otra que confiere singularidad a la obra. Reconozco que es la primera novela que leo del este escritor, pero leída su biografía saco en conclusión de que esto es consustancial en toda su obra. Me refiero a las relaciones de Mario Conde con sus amigos, sus hermanos como él dice. Estas relaciones son aprovechadas para contarnos como es la vida en La Habana bajo el régimen dictatorial de los Castro. Como la escasez de productos está presente y conseguir algunos es toda una aventura. Los problemas de alcoholismo, de desilusión moral, la falta de perspectivas futuras. Padura cuenta todo sin amargura, simplemente expone hechos y deja a nuestro albedrío el juzgar las situaciones en que estos se desarrollan. Hace un profundo canto a la amistad, tanto en las relaciones personales como profesionales. Nos deja entrever la corrupción existente, ahora y desde el principio de la Revolución. Como en un momento dado se puede estar en lo más alto para pasar al olvido en un tris. Las últimas treinta páginas más o menos son reveladoras de todo lo que se vive en un ambiente tan programado y obsesivo como es el de una sociedad planificada hasta el más mínimo detalle.

Incluso para que nada quede en el tintero nos habla de la llegada de un huracán, uno de los muchos que azotan esa zona del mundo llamada Mar Caribe. Flix es su nombre y ocupa un lugar de protagonista en este relato sin que la trama se resienta de ello.

Buena prosa, personajes bien descritos y acordes con el desenlace, con algunas evocaciones históricas interesantes, como es la referencia al Galeón de Manila, hacen que el libro se lea con interés.

Leonardo Padura nació en La Habana en 1955. Sigue viviendo en dicha ciudad, en el barrio de Mantilla, el mismo en que nació. Se define como una persona conservadora, de ahí que no pueda dejar La Habana, en parte debido a que “esa ciudad permite siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

Hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Vívora, donde conoció a su esposa Lucía. Estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo; también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.

Su primera novela – Fiebre de caballos – básicamente una historia de amor, la escribió entre 1983 y 1984. Pasó los 6 años siguientes escribiendo largos reportajes sobre hechos culturales e históricos, que, como él mismo relata, le permitían tratar esos temas literariamente. Fue por entonces cuando empezó a escribir su primera novela con el detective Mario Conde como protagonista y, mientras lo hacía, se dio cuenta “que esos años que había trabajado como periodista habían sido fundamentales en su desarrollo como escritor. Primero por que me habían dado un experiencia y una vivencia que no tenía y segundo, porque estilísticamente yo había cambiado absolutamente con respecto a mi primera novela”.

Esas críticas que mete en sus novelas policíacas a la sociedad en la que vive las aprendió de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia. “Es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no solo imaginarias”.

La novelas del teniente Mario Conde, policía frecuentemente borracho, descontento y desencantado, han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor, refleja las “vicisitudes materiales y espirituales que ha tenido que vivir mi generación” A través de él ha encontrado la manera de interpretar y reflejar la realidad cubana”.

Tiene también novelas en las que no figura Conde como El hombre que amaba a los perros (2009), donde la crítica a la sociedad cubana alcanza las cotas más altas.

Ha escrito guiones cinematográficos , tanto para documentales como para películas de argumento.

Su obra literaria es extensa y está en posesión de numerosos premios, entre los que destacamos el Premio Café Gijón, 1995; Premio Hammett 1998 y 2006; Premio Raymond Chandler 2009: Premio Nacional de Literatura 2012; Orden de las Artes y las Letras (Francia) 2013; Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2014 y el reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

El proyecto esposa

De no ser por una serie de acontecimientos imprevistos, su hija y yo no nos hubiésemos enamorado. Y yo seguiría cenando langosta todos los martes.

Y de eso es de lo que trata esto. De acontecimientos imprevistos. Don Tillman es un cientifico, tiene treinta y nueve años, es Profesor Adjunto de Genética en la Universidad de Melbourne. Soltero, difícil en las interaciones sociales, rehacio a las emociones y terriblemente racionalista. No es extraño que a sus años no haya constituido una familia.

Con este objetivo, formar una unidad familiar y ayudado por sus dos únicos amigos Gene y Claudia, él también genetista y ellas psicóloga, preparan un plan consistente en conseguir que un ilimitado número de mujeres contesten un custionario, que Don confecciona y en el que deben poner de relieve una serie de condiciones que el mencionado Don considera imprescindibles para poder tener una relación afectiva y efectiva que sirva para garantizar una vida matrimonial plena y libre de divergencias. La personalidad de nuestro protagonista es así, todo su tiempo está calibrado, sus actividades perfectamente estruturadas y calendadas, su vida la dirige el reloj y su agenda y él no desea cambiar nada de esto por una relación amorosa; sentimiento en el que no cree ya que está fuera de todo raciocinio. Queda así creado el Poyecto Esposa.

Y en estas aparece una joven de unos treinta años llamada Rosie. A primera vista y pese a su singular belleza no parece encajar en el citado Proyecto, pero un equívoco al conocerse da origen a una primera cita que será un tanto peculiar. Pasado el momento y debido a las confidencias de Rosie sobre su paternidad hace que Don se embarque en un nuevo proyecto, paralelo al anterios. Lo llamará el Proyecto Padre y el objetivo será conocer quien es el verdadero padre de Rosie, ya que su difunta madre, murió cuanto ella tenía 10 años, confesó a Phil su marido, la casí seguridad que su hija era producto de una breve relación sexual con un compañero de profesión, médico como ella, durante la fiesta de fin de carrera.

Las andanzas para obtener muestras genéticas que sirvan para que Rosie pueda saber quien es realmente su padre hacen que Don y ella pasan mucho tiempo juntos, hablen de sus gustos y aspiraciones; se conozcan socialmente y….., bueno no sigo explicando el contenido del libro porque estimo que lo mejor es que el lector, provisto de una buena porción de sentido del humor e ironía, descubra y se regocije de la historia que se cuenta. Su sintaxis ayuda a ello, es fluida y muy clara. La historia la narra el protagonista principal sin caer en descripciones farragosas ni recovecos.

Lo que sí sacamos de la lectura es que la intuición y las emociones son muy importantes en la vida de todos nosotros. Dejarse llevar por ambas no es sinónimo de fracaso, aunque evidentemente podemos equivocarnos. Lo que es imposible es poder relacionarse sin tenerlas en cuenta. No todo puede racionalizarse ni sería conveniente a mi modo de ver. La novela va de eso y lo cuenta de una forma amena, divertida y como ya dije, irónica.

Personalmente el personaje de Don Tillman me recuerda al de Sheldon en la serie de TV  The Big Bang Theory, ya que como a él, todo lo que se mueve fuera del campo científico no es digno de interesar a un cientifico racionalista y serio.

Graeme Simsion nacio en Nueva Zelanda y en la actualidad reside en Melbourne. Despuès de una exitosa carrera en el campo de la informática, en 1999 vendió su empresa y decidió dedicarse a escribir a tiempo completo.

Desde entonces ha publicado narraciones breves, obras de teatro y ha producido algunos cortos a partir de guiones propios.

Concebida originalmente como guión cinematrográfico – con el que obtuvo el AWG/ Inception Award al Mejor Guión de Comedia RománticaEl proyecto Esposa, primera novela de Simsion, se convirtió en todo un fenómeno de ventas en Australia, e incluso antes de ser publicada ya le habían otorgado el Victorian Premier’s Unpublished Manuscript Award (Premio al Manuscrito No Publicado). La novela se ha editado en más de treinta idiomas.

 

28 días

Cada cual es libre de decidir la clase de persona que quiere ser …. ¿qué clase de persona quieres ser tú?.

Esta es una de las preguntas que se plantean en esta novela que nos relata unos hechos reales acaecidos durante la segunda guerra mundial en Varsovia y más concretamete en el gueto que en dicha ciudad establecieron las autoridades nazis una vez tomada.   Un gueto que ocupaba solo el 2,4% de la superficie total de la capital poláca. Esta tenía por entonces 1.200.000 habitantes. Al gueto fueron a parar todos los judios capitalinos, además de los de otras zonas de Polonia conquistadas por los nazis. También llevaron allí a judios procedentes de Alemania y países limítrofes.

Las conidiciones de vida eran infrahumanas. A la falta de espacio se añadía la escasez de alimentos. Una higiene pésima, enfermedades de todo tipo. La vida en esas condiciones da lugar a situaciones límite, tanto en lo colectivo como en lo personal.

Y es de esto de los que nos habla la historia que David Safier nos transmite. Un relato que nada tiene que ver con los que en él son habituales y donde el humor, la sátira y la ironía tienen su nido.

El título de la novela hace referencia al levantamiento de los habitantes del gueto contra las fuerzas de ocupación alemanas. Duró 28 días, mucho más de lo que había durado la resistencia del ejercito polaco a la invasión nazi de Septiembre de 1939 que finalizó con la total rendición del país.

Los hechos narrados son reales y sintetizan lo descrito por aquellos que sobrevivieron a aquella situación. Para contarlos el autor crea unos personajes imaginarios en los que destacan los de Mira, Amos y Daniel.

                                             Imagen del gueto de Varsovia

Mira es una joven del gueto de solo 16 años que todos los días desafía la vigilancia del mismo y cruza sus muros para lograr alimentos en las calles de Varsovia con los que sustentar a su madre y hermana, su única familia. En una de estas salidas conocerá a Amos, otro joven del gueto que arriesga tambien su vida, si bien lo hace para poder lograr la libertad, tanto la suya como la de otros que como él se  aprestan a luchar. Para Mira nada será igual desde ese momento. Todas las visicitudes que pasarán juntos forman un relato de entrega, amor, heroismo y bravura que sirve para hilvanar el resto de la narración que nos da a conocer como fue la situación de aquellos que la sufrieron y en la que junto con verdaderas acciones heroícas hay otras de vileza, traición y sumisión completa al enemigo.

Y también está Daniel, el novio de Mira, honrado, abnegado, altruista. Una persona a la que se siente muy unida y de la que obtiene las fuerzas necesarias para continuar su arriesgada labor. Mira se verá atrapada por el cariño que siente por estos dos hombre y tendrá que elegir. Será una elección difícil de hacer pero a la que se verá abocada por los acontecimientos.

Lo mejor del libro es como está escrito. Una prosa concisa, amena, con unas descriciones de los diferentes ambientes y personajes realmente notable. Nos hace sentir lo que allí se pasaba, los miedos y anhelos. El amor y el odio. La traición y la abnegación. Nada nos deja indiferentes. Es una historia de supervivencia con todos los elementos que estas conllevan. Emociona y nos hace empatizar con las personas que allí estuvieron y de manera especial con la hermana de la protagonista, Hannah, una niña con una excepcional imaginación que para hacer  más llevadero aquel calvario se inventa un maravilloso cuento, el  de La historia de las setecientas setenta y siete islas.

David Safier nació en Bremen, (Alemania),en diciembre de 1966. Estudió periodismo y se formó profesionalmente en la radio y la televisión. En 1996 comienza a desarrollar su faceta como guionista de televisión. Las series que ha realizado son Mi vida y yo, Nikola y la comedia de situación titulada Berlin, Berlin.

Su actividada como guionista se ha visto galardonada con premios como el Grimme, el Premio TV de Alemania y un Emmy a la mejor comedia internacional en EEUU.

En su faceta de novelista decir que editó su primera obra, Maldito Karma, en 2007. Su siguiente novela fue Jesús me quiere, (2008), que parece será lleva al cine. En 2010 editó en Alemania Yo, mi, me … Contigo. En 2011 vió la luz Una familia feliz y en 2012 ¡Muuu!.

 

El tango de la guardia vieja

Un aventurero decía “yo vivo de mi sable y mi caballo”. Me ocurre algo parecido. Vivo de lo que llevo conmigo. De lo que encuentro en el camino.

Dos personajes principales Max Costa y Mecha Inzunza, Un espacio de encuentro, un transatlántico rumbo a Buenos Aires en el otoño/primavera de 1928, un lugar, el salón de baile de primera clase de dicho barco donde Max Costa ejerce de “bailarín profesional” sacando a la pista a las señoras que están solas o aquellas a las que sus sosos maridos prefieren ver bailar a hacerlo con ellas. Este es el caso de Armando de Troeye, compositor de fama que viaja a la ciudad porteña con la finalidad de encontrar inspiración para la composición de “el tango”,  la que condense en su música la realidad y evolución de éste a lo largo del tiempo. Es una apuesta que tiene con un colega, el Sr. Ravel, el del bolero. Le gusta la música pero no bailar lo que propicia el encuentro de nuestros protagonistas.

Y aquella noche en que Max y Mecha se enlazan y bailan juntos dan comienzo una relación de encuentros y separaciones que se prolongará durante tres décadas. Relación que lleva aparejado amor y traición, ansia por el otro y necesidad de alejarse. Todo ello enfundado en los acontecimientos que en aquellos años ocurrieron, guerra civil española, guerra mundial y guerra fría.

Los escenarios en que estos amores se desarrollan serán tres, primero en Buenos Aires, después en Niza y por último en la bella bahía napolitana, concretamente en Sorrento. Serán también distintas las circunstancias. La primera sera el tango el motivo. La segunda, Niza, un asunto de espionaje con la guerra civil española de fondo y los inicios de la mundial y la tercera, Sorrento, un campeonato de ajedrez en la costa napolitana.  La edad de los protagonistas, como no podía ser de otra manera, jugará un papel importante en la evolución de la relación, sobre todo en la que tiene su desarrollo en Italia. Han pasado treinta años y muchas circunstancias en la vida de ambos que se ponen de manifiesto en su manera de tratarse. Incluso aquí, en el tiempo del campeonato se producirá una intriga relacionada con el momento político mundial en aquellos años.

Todo ello contado con la maestría que el autor tiene. Aporta una breve pero interesante historia sobre la evolución del tango desde los tugurios bonaerenses hasta los salones de moda de Europa.  Como fue perdiendo frescura y originalidad, desde  la música rápida de raíces afrorioplatenses a la edulcorada melodiosa que ha llegado a nuestros días; la inclusión de texto  en las partituras; la influencia que en ello tuvo Gardel.  Siempre viene bien conocer el origen de las cosas y a Pérez-Reverte le gusta aportar datos históricos, lo que es de agradecer.

Los personajes están bien tratados y descritos.  Max es un autodidacta, que ha sabido forjar una forma de ser refinada desde un origen humilde, aprendiendo de aquellos a los que tendrá que imitar si quiere hacer dignamente su trabajo de “compañero” de damas solas o no bien atendidas por sus maridos. Es atractivo, elegante, respetuoso, su conversación es amena, mundana y con los suficientes toques cultos para que resulte interesante. Unas veces gigoló y otras ladrón de guante blanco.  Incluso en el ocaso de su vida sabe llevar con dignidad su puesto de chófer de un celebre y rico médico en la mencionada costa italiana.

Meche es hermosa en el sentido amplio de la palabra. Con clase, personalidad y un pelín de audacia que la hacen por momentos enigmática y por supuesto muy deseable. Una especie de Belle de jour. Enamorada, viciosa y apasionada.

Podemos hablar de un tercer personaje, el ambiente en que se desarrollan los acontecimientos y el lujo imperante en el mismo. Aquel que brillaba en una época y una sociedad que se llevará por delante la segunda guerra mundial, pero que aquí está en su apogeo .  Un lujo y glamour que se repite en Sorrento, dentro de la atmósfera  un tanto plana que rodea un campeonato de ajedrez . Parece que es el único marco en el que Mecha vive y brilla. Si Max quiere volver a su relación con ella ha de entrar en el mismo y no duda en hacerlo aún a riesgo de perder lo que en ese momento es su medio de vida, su trabajo de chófer.

La historia es un estar en el pasado y en el presente sin que esta forma de contarla desvíe la atención del lector o lo incomode. Por el contrario, estimo que aclara cosas y es una manera de dar a conocer en profundidad la relación que ambos mantuvieron aún cuando no estuviesen juntos. Es un acierto del autor. Si queremos encontrar algún defecto hemos de señalar que en ocasiones la trama decae. El arranque es magnífico y sería extraordinario que este nivel se hubiese podido mantener a lo largo de la narración. Aún así engancha y personalmente su final me ha parecido  que describe adecuadamente el carácter de Max y el amor que siempre ha sentido por Meche. Puede parecer un final de novela romántica, de hecho algunos diálogos  y situaciones son propios de ella,  pero, ¿que otra cosa es lo que acabamos de leer?.

La trama tiene cierto parecido a “Las travesuras de la niña mala” de Vargas LLosa.

Javier Pérez-Reverte Gutiérrez, nació en Cartagena en 1951. Es un escritor y periodista español miembro de la Real Academia Española desde 2003. Antiguo corresponsal de RTVE y reportero destacado en diversos conflictos y guerras durante 21 años.

Licenciado en Periodismo, estudio también Ciencias Políticas. Comenzó en el diario Pueblo en el que permaneció durante 12 años. En este tiempo y con su compañero Vicente Talón fundó la revista Defensa (Abril 1978) de la que fue su redactor jefe hasta que sus compromisos como corresponsal le obligaron a dejarla. Desaparecido el diario Pueblo pasó a RTVE, donde permanecerá nueve años, hasta 1994.

Su salida del ente público fue drástica. Después de haber presentado diversos programas de actualidad, y de haber cubierto como corresponsal de guerra diversos conflictos, que en aquellos años se dieron tanto en Europa como en África y Sudamérica, dimitió al sentir injustamente  tratado.

Desde ese momento se dedica en exclusiva a la literatura y a la escritura de artículos de actualidad en el suplemento dominical de los diarios del grupo Vocento, bajo el título  Patente de corso.

Ingresó en la Real Academia Española el 12 de Junio de 2003, ocupando el sillón T. Es Doctor honoris  causa por la Universidad Politécnica de Cartagena desde el 18 de Febrero de 2004.

Su producción literaria es extensa y exitosa. La inició en 1986 con la publicación de El húsar. Dos años después publica El maestro de esgrima. Le siguen El club Dumas y La tabla de Flandes. Estás obras lo hicieron conocido del gran público, hecho que se acrecentó cuando en 1996 comienza  a publicar la saga de El capitán Alatriste, con  enorme éxito y reconocimiento. Incluso profesores de historia recomiendan su lectura a sus alumnos, lo que dice mucho de su ambientación y rigurosidad.

Hasta el momento ha publicado 22 novelas. Algunas de ellas han sido llevadas al cine con mayor o menor acierto. Entre ellas Alatriste, estrenada en 2006.

Su actividad literaria continua y es un reconocido y seguido escritor tanto en nuestro país como en  el extranjero.

Está en posesión de diversas distinciones tanto españolas como extranjeras. Por su singularidad destacaría que cuenta con la Gran Cruz al Mérito Naval, que le fue otorgada por su novela Cabo de Trafalgar (2005).

ROSA CANDIDA

” He aquí que os he dado toda la hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente” (Génesis 1, 2)

Toda planta necesita para desarrollarse, nacer y crecer. La novela de Audur Ava Ólafsdóttir relata como los humanos, la mejor semilla sobre este mundo nuestro, necesitamos también esos simbólicos tres momentos, nacer, crecer y desarrollarse como personas. Y no siempre es fácil. En ocasiones, como es el caso, es necesario antes que cualquier otra cosa saber a donde se quiere llegar, como y que se quiere ser, dejando de lado consejos bien intencionados, tradiciones seculares e incluso opiniones ajenas que, con la mejor voluntad, pueden no ver bien ese objetivo final que nos proponemos.

El libro narra el viaje que va a realizar el protagonista principal Arnljótur, un joven de 22 años, miembro de una familia que ha vivido una reciente tragedia, la muerte de la madre. Ahora son tres personas las que componen el núcleo familiar, el citado Arnljótur, su hermano gemelo Jósef, con cierto retraso mental  y su padre, electricista de profesión, de avanzada edad y preocupado por el porvenir de su hijo con el que mantiene al respecto diferencias notables, pero que aun así no se opone a que este decida hacer lo que más le gusta, cultivar plantas y flores y de manera especial rosas.

Nos va contando como esa afición la adquirió al ayudar a su madre en el invernadero que existe en la casa. Dada las extremas condiciones climatológicas del malpaís donde viven (Islandia) así como la escasez de tierra fértil, parece ser el citado invernadero el lugar apropiado para cultivar todo tipo de flores, verduras y hortalizas diversas. Es lo que hacía su madre, 16 años más joven que su marido, muerta en un accidente de tráfico. El relato de este fallecimiento es uno de los pasajes más emotivos de la narración y nos vienen a decir como era el carácter de esa persona.

Después de varios intentos por ejercer alguna de las profesiones normales del país, como la de tripulante de barcos de pesca y oficios que requieren habilidades manuales, entre ellos el de su padre y pensar en otras que pasan por ir a la universidad, Arnljótur se reafirma en la voluntad de ser jardinero. Plantar y cuidar rosales, en especial un tipo de rosa, la Rosa Candida, que su madre cultivaba y cuya principal característica es tener ocho pétalos, que envuelven otros ocho y no tiene espinas. Llevando consigo unos esquejes de dicha planta parte hacía un lugar que no se especifica, en el que existe un monasterio que tiene en su interior un jardín del que cuentan fue antaño memorable por albergar una grande y magnífica colección de rosales. Hoy está prácticamente abandonado y los monjes de dicho cenobio han aceptado su oferta de trabajo. Tal como describe el entorno de este lugar, tipos humanos y ambiente, todo hace pensar que el monasterio está ubicado en un país de clima más benigno que el que deja atrás.


Imagen del malpaís como una y otra vez es llamada Islandia en el texto

Un dato trascendente en el devenir del relato es que en el citado invernadero, – que dada su importancia en la vida del protagonista podemos considerarlo como un personaje más de la novela-; en él, repito, el joven Arnljótur ha tenido relaciones sexuales una sola vez con Anna, una amiga de un amigo, dejándola embarazada. Tienen una hija, Flora Sol, de pocos meses de edad en el momento de partir. Aunque no está enamorado de su madre sí se siente padre de su hija y asume esa responsabilidad desde el primer día.

El narrador de la odisea es el propio protagonista. Toda la narración tiene un aire intimista. No solo cuenta hechos, también emociones y pensamientos. Sus inquietudes, miedos, dudas sobre su personalidad, etc. , todo lo va desgranando en cortos capítulos. Su llegada a ese mítico destino que está representado por el monasterio y el misterioso jardín. El encuentro con el prior del centro, el Padre Thómas, un monje aficionado a las películas de las que saca las conclusiones que le hacen entender la vida tal como es. El pueblo donde se ubica el convento, sus gentes, tan diferentes a él.

Una muestra de como tiene asumido su papel de padre, su responsabilidad, se pone de manifiesto cuando Anna le pide que se haga cargo de su hija mientras ella escribe su tesis doctoral. Arnljótur no lo duda, ni dudará tampoco cuando también le pide quedarse con él durante unos meses mientras hace el trabajo comentado. Toda la vida que hasta entonces ha llevado allí se ve alterada, pero él aceptará, verá desarrollarse el amor por su hija y en ese tiempo encontrará el verdadero sentido de su vida . Verá florecer su Rosa candida.

Tanto el Anna como el personaje del padre de Arnljótar están muy bien descritos y encajados en la narración. Igual que la forma de ser del bebe que está detallado con toda dulzura. Son personajes muy creíbles, lo que enriquece la historia.

El final es abierto y no quiero extenderme más en contar el desarrollo de la trama, ya que perjudicaría la lectura. La novela me parece interesante aunque no es sencillo entrar en ella. Algunos capítulos pueden parecer superfluos pero no lo son; nos sirven para comprender la evolución personal del protagonista, su adaptación a una nueva forma de vida y a un trato con gentes diferentes. En conjunto es un libro que engancha, escrito de forma concisa, y que da para pensar. Arnljótur lo hace y mucho. Piensa en la jardinería, pero también en la muerte y el cuerpo. Y en ocasiones se agobia. No comprende como aquellos monjes con los que de alguna manera convive, están alegres y ríen por cualquier motivo pese a encontrarse tan alejados de las pasiones corporales. Al final lo entenderá.

Audur Ava Ólafsdottir es una escritora islandesa, nacida en Reikiavik en 1958. No cabe duda que es una escritora de éxito, a juzgar por los premios que le han concedido desde la primera novela que editó, Tierra levantada en 1998. En 2004 con Lluvia de noviembre obtuvo el Premio de Literatura de la ciudad de Reikiavik, entre otros.

Rosa Candida su tercera novela recibió en 2008 el Premio Menningarverdlaun DV de literatura; el Premio Fjöruverdlaun especializado en literatura femenina, por “el atractivo de sus múltiples capas de significado y su creación de un nuevo paradigma masculino“, el Prix des Amis du Scribe 2011, el Premio Page des Libraires 2010 y el Premio de los Libreros de Quebec 2011 a la mejor novela extranjera. También fue finalista del Premio Fémina Étranger, del Premio de Literatura del Consejo Nórdico, del Gran Premio de las Lectoras de Elle, del Premio de la revista Lire y del Premio FNAC de Francia. Ocupó los primeros puestos en las listas de más vendidos en su país, en Francia y en Canadá, y está siendo traducida a varios idiomas.