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La Asamblea de los Muertos
Da lo mismo que adviertas o no a los infieles: no creen. / Dios ha sellado sus corzones y oídos; una venda cubre sus ojos y tendrán un casigo terrible. (Corán, sura2, aleyas 6 y 7)
Sinceramente ha sido una novela que me ha sorprendido. Los inicios del relato parecen indicarnos que nos vamos a adentrar en los pormenores de un asalto a unas cámaras de seguridad sitas en un banco en Marrakech, llenas de joyas, ya que se está celebrando en dicha ciudad una feria de joyería internacional. Eso es lo que nos presenta de entrada el autor de esta obra, el coruñés Tomás Bárbulo.
No para ahí la cosa, un golpe de esta categoría, unos seis millones de euros en joyas, se proyecta desde Madrid y se le encarga a unos delicuentes de medio pelo, que viven a salto de mata. Son una pandilla singular, con nombres que todo lo indican, El Guapo, El Yunke, El Chato y El Chiquitin. Todos ellos tienen pareja a las que se les conoce por el nombre femenino de su querido. Solo El Guapo está casado y esperando un bebe.
A este singular grupo se le une el Saharaui, un moro de verdad, nacido en la antigua colonia española y que tiene doble nacionalidad. Es el más enigmático. Tiene más personalidad que cualquiera de los otros pero acepta que sea El Guapo el que mande pese a que él conoce mejor que nadie el terreno donde van a actuar. No pone objeción alguna, al contrario, le facilitará la labor de mando a su nuevo jefe.
Quien hace el encargo es un francés. Es joyero, o eso dice. Conoce de antes al Saharaui y dice estar conectado a una red que les permitirá colocar el botín sin levantar sospechas ni tener que fundir las joyas.
El golpe se presenta perfectamente planeado y parece que los riesgos serán mínimos. Hay que viajar a Marruecos, en grupo, como unos turistas españoles que van a pasar unas vacaciones visitando la nación vecina. Alquilan para ello un minibus, al que acondicionan con un doble fondo donde esconder le fruto del latrocinio y tira.

Durante las 170 primeras páginas se describe la personalidad de los intervinientes, sus muchas debilidades y sus pocas, en ocasiones luces. Vamos entrando en el grupo, en su manera de comportarse, ellos y ellas y nos preguntamos que va a pasar cuando de verdad entren en acción. Porque lo que me sorprendió del relato es el transcendental cambio que la historia dá desde su III apartado. Parece otra novela. Es como si el autor quisiese sacarnos de una rutina a la que nos habíamos acostumbrado y nos pone ante la realidad de lo que quiere contar. De como las cosas pueden no ser lo que aparentan, incluso lo que parece más cierto se puede convertir en algo impredicible en el momento menos esperado.
Esto hace que la obra sea interesante. Va creciendo en interés según se acerca a su final que sin duda sorprenderá a todos por lo inexperado. Y nos hace comprender para que sirven algunas personas que por muy inteligentes que se crean siempre habrá alguien más listo y audad que ellos.
Tomás Bárbulo (La Coruña, 1958) es un periodista y escritor español especializado en la temática sobre el Magreb, particularmente del Sáhara Occidental. También dedica sus investigaciones periodísticas a la inmigración africana en España. En 2002 escribió el libro Historia prohibida del Sáhara español.
De niño vivió en Sidi Ifni hasta 1969, momento en que la ciudad pasó a dominio de Marruecos. Posteriormente residió en El Aaiún hasta la Marcha Verde. Se ha desempeñado como corresponsal en Marruecos, Túnez, Argelia y Sáhara Occidental. Además de colaborar en diversos periódicos, trabaja para El País como conocedor de la problemática de esta zona. Ha sido fundador de Expansión, La Gaceta de los Negocios y El Sol‘; fue subdirector del efímero Diario Claro y ha sido tertuliano en La mañana directo en CNN+.
CUANDO SALE LA RECLUSA
A la tripulación: Pasada la latitud 52º sur. Silencio durante dos días. Descanso para todos equipo de guardia mínimo, dar de comer a los mirlos. Detalles, el viernes, 14,00.
Y se volvió a echar, pensando que cuando Magallanes descubrió el paso del estrecho, la naves habían disparado las salvas de la victoria. Él no deseaba nada de ese estilo.
Esta nueva novela de la escritora francesa Fred Vargas,-seudónimo de Fréderique Audoin-Rouzeau-, no deja de sorprendernos. De ella se dice que es un caso poco frecuente en el género negro y, leída la obra que tenemos entre manos, tenemos que dar la razón a aquellos que así la clasifican.
La narración tiene todo lo que gusta del género, argumento llevado con solidez, personaje central poderoso y original, secundarios adecuados, inteligencia, respecto por el lector y dialogos interesantes cuando no brillantes.
La novela se inicia con el bueno de Jean-Baptiste Adamsberg de vacaciones en Islandia con un hijo que ha descubierto hace poco y con el movil hundido en un montón de mierda de oveja. Una llamada le hace volver a París para un asunto que necesita de su inteligencia. Un homicidio solucionado rápidamente y que solo nos sirve para adentrarnos en el entorno del comisario en cuestión y en la brigada en la que está destinado. Nos va dando pistas del caracter del citado comisario, de su asombrosa intuición y de lo que algunos denominan saber ver entre la bruma, así como las cualidades del resto de los componentes del grupo.
Y aquí, mientras se resuelve el caso por que ha tenido que regresar a su brigada surge por pura casualidad un nuevo motivo de investigación, la muerte de varias personas debido a la picadura de una araña, la Loxosceles rufescens, más conocida como ” la reclusa”. Es un caso curioso ya que el veneno de este arácnido aunque doloroso e irritante no suele ser mortal. Otra circunstancia que le llama la atención es que no suele ser un animal agresivo, al contrario se esconde con facilidad y es muy difícil detectar su presencia.
Seguimos la lectura y las andanzas del inspector sobre el tema, un asunto que en principio no parece implicar a la policia y si a la sanidad pública; pero al que nuestro comisario Adamsberg no deja de prestarle toda su atención consiguiendo involucrar poco a poco a la casi totalidad de los integrantes de su unidad. Es una lectura un tanto tediosa, llena de datos y detalles no muy comprensibles. En ese tiempo también se ocupan de otros casos pero al final se centran en estas defunciones de una manera total y con todo el esfuerzo necesario.

Hasta la mitad del relato al lector le cuesta entrar en materia, pero una vez pasadas esas 200 primeras páginas la trama se hace más patente y los hechos comienzan a interesar cada vez más y a meternos de lleno en el beregenal montado. Disfrutamos de lo que leemos y casi lamentamos que nos vayamos acercando al final de la historia.
Hay en el texto humor, ironía y escenas de gran ternura como es la que toda la brigada encabezada por el mencionado Adamsberg se moviliza para socorrer y salvar a cinco crías de mirlo que han nacido en el patio de la comiseria. Es un grupo humano de valía y no hay duda de que él, Adamsberg, es el aglutinador del mismo. Una persona al que su pensamiento funciona mejor cuando alguien le hace frente; un despistado con dos relojes que no funcionan pero dotado de una inteligencia que sabe usar y de una intuición que rara vez se equivoca.
La autora sabe como introducirnos en la trama, como a través de nuestros prejuicios e inquietudes tomamos partido y tenemos que luchar contra la tentación de justificar al asesino ya que nos está librando de la escoria que en toda sociedad anida.
El final está muy bien llevado. Es lo de menos, hemos disfrutado llegando hasta él y de eso va la historia. Hay quien clasifica “Cuando sale la reclusa” como una obra maestra del género. Espero que nos guste y como a los que ya la han leído disfrutemos de lo que esta maestra del género negro nos cuenta con su maestría.
Un pero a todo lo dicho, los nombres de los personajes. En ocasiones nos hacen perder el hilo y no estamo seguros del lugar que ocupan en la brigada. Por lo demás nada que decir.
Fred Vargas, seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau (París, 7 de junio de 1957), es una escritora francesa.
Autora de novelas policíacas, escogió como seudónimo el de “Vargas”, el mismo que escogió su hermana gemela Joëlle, pintora conocida bajo el nombre de Jo Vargas. Este alias hace referencia al personaje de María Vargas, interpretado por la actriz Ava Gardner en el film La condesa descalza.
Frédérique Audoin-Rouzeau, nacida en París, a menudo escrito por error “Audouin-Rouzeau”,2 es la hija de Philippe Audoin, escritor surrealista próximo a André Breton. Tiene por hermano al historiador Stéphane Audoin-Rouzeau, especialista de la Primera Guerra Mundial y codirector del centro de investigación de la “Historia de la Grande Guerre”, que es quien le inspiró el personaje de Lucien Devernois.
Arqueozoóloga e historiadora de formación, escribió en el año 2003 una obra científica sobre la peste negra, titulada Les Chemins de la peste, le rat, la puce et l’homme.3 Su primera novela recibió el premio del Festival de Cognac en 1986.4
Fred Vargas apoyó en las elecciones europeas de 7 de junio de 2009 la candidatura de Daniel Cohn-Bendit y las listas de los ecologistas del partido Europe Écologie. También suscribió un manifiesto durante la campaña titulado “Nous y sommes”.56 Es tímida y se niega a firmar autógrafos; afirma que comenzó a escribir por diversión y que «la novela policíaca deriva de la literatura épica».78
En 2018 es galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras convirtiéndose en la séptima mujer que lo gana.9
Personajes principales
- Jean-Baptiste Adamsberg: personaje principal en la mayoría de sus novelas, Comisario de policía sin verdadero método de investigación.10
- Adrien Danglard: inspector, metódico y de saberes enciclopédicos, adjunto del anterior; divorciado, padre de cinco hijos y gran consumidor de vino blanco y cerveza.
- Camille Forestier: música, tiene una turbulenta relación con el comisario Adamsberg. Apodada “la petite chérie” durante sus primeras apariciones, tiene un hijo del comisario.
- Violette Retancourt: teniente y preferida de Adamsberg. Mejor no fiarse de su corpulencia; ella puede hacer de todo.
- Marc Vandoosler, apodado “San Marcos”: hombre de familia durante el día, medievalista por la noche. Le encanta llevar pesados anillos de plata.
- Lucien Devernois, apodado “San Lucas”: historiador especialista en la primera guerra mundial. Utiliza al hablar muchas expresiones de esa guerra. Este personaje está inspirado en el hermano de la autora.
- Mathias Delamarre, apodado “San Matias”: arqueólogo especialista en la prehistoria. A menudo pasea en sandalias y rara vez va vestido decentemente.
Estos tres últimos personajes, apodados los Evangelistas viven en la misma casa, «La Baraque Pourrie», con el viejo Vandoosler, ex-policía, tío y padrino de Marc. Cada morador ocupa un piso entero, determinado en función de la época que estudia. Matías está instalado en el primer piso, Marc en el segundo, Lucien en el tercero y Armand en el cuarto.
- Armand Vandoosler: antiguo policía, epicúreo, caprichoso y tío de Marc.
- Joss Le Guern: ex marino, gordo y brutal.
- Ludwig Kehlweiler: antiguo policía, tiene una red de chivatos y un sapo llamado Bufo.
- La Boule: el gato del comisario; una gran bola de pelo.
Algunas de sus novelas han sido llevadas al cine y televisión. Esta en posesión de númerosos premios, entre los que se encuentra el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018
LOS PECES NO CIERRAN LOS OJOS
“Nacer y crecer en Nápoles agota el destino: vaya uno donde vaya, ya lo ha recibido como dote, mitad lastre, mitad salvoconducto”.
Todos tenemos recuerdos de nuestra nuñez. Sobre todo de aquellos hechos que se produjeron en ese difuso y difícil momento en que vivimos la transición de la infancia a la adolescencia. Años en los que nos sentiamos más o menos confusos con el ambiente y los sucesos que nos rodeaban, con lo que ocurría en nuestra familia, en nuestro vecindario más próximo, en nuestros juegos y relaciones. Comenzaban a darse en nuestro cuerpo sensaciones que hasta entonces no habíamos sentido o si lo hicimos eran algo vago, que precisamente, ahora, se convertían en realidades que influían en nuestra manera de comportarnos, de pensar, de estar con el resto de la gente que más o menos cercana nos rodeaba.
Esto nos cuenta nuestro personaje. Vive en una isla cercana a Nápoles unas vacaciones con su madre. Persona muy apegada a su tierra y a sus costumbres. Es un tiempo nuevo para ellos. La segunda guerra mundial hace un par de años que ha terminado. Todo está por rehacer. Nápoles y su entorno han sido duramente castigados por la contienda. Su padre no está con ellos. Ha emigrado a Estados Unidos y encontrado allí trabajo. Sabemos que pide a su esposa que se reunan con él en ese nuevo y al parecer maravilloso mundo que nada se parece al que ha vivido y dejado. Sabemos que su madre se negará a trasladarse y él volverá, pero mientras eso sucede los “mayores” a él le suceden otras cosas.
Es una persona afable, entabla amistad con facilidad sobre todo con las personas adultas. Está entusiasmado con los pescadores del lugar y hace todo lo que puede para adaptarse a la forma de trabajar de estos y aprender las artes y modos de pesca que usan. Alguno le tiene aprecio y le deja que le ayude lo que le congratula en grado sumo.
Como todos los veraneantes utiliza la playa para su esparcimiento y sabe nadar con soltura. Es en la playa donde se fija en una chica algo mayor que él. Ella también se interesa por él. Es una relación basada en la admiración del uno por el otro.
Sin que el entienda el porque este hecho le produce un cierto desosiego. Quiere ser otro, más adulto, más mayor. Su sensación es estar como un gusano de seda, dentro de un capullo, su propio cuerpo que no le deja desarrollarse. Quiere romperlos para que de su caparazón salga su nueva fisonomia, más acorde con lo que ahora demanda.
La relación con la citada muchacha le trae problemas con una pandilla de tres adolescentes que le buscan y golpean, que le rompen su caparazón. Las lesiones obligan a hospitalizarlo y aunque conoce a quienes se las han producido se niega a denunciarles, pese a que ellos, descubiertos por la policía lo han confesado todo. Esto hace que gane enteros y él mismo se sienta satisfecho.

De Luca cuenta todo esto mezclando los recuerdos con las realidades que a través de los años al personaje que nos ocupa, a mi modo de ver él mismo, le han sucedido y convertido en lo que ahora es. Pero estas interrupciones de tiempo para nada desvían la atención sobre lo ocurrido en aquel verano, que puede tomarse como la tierra abonada en la que ha germinado el árbol de su vida.
La lectura es amable y no debe extrañarnos. Para aquel muchacho escribir no era complicado. Formar frases, contar historias, reflejarlas en un papel era su mejor disposición. No así las matemáticas. El motivo según dice en algún momento es que las historias y la escritura puede moldearse según el deseo e intelecto del que las formula. Las matemáticas son rígidas, muy importantes, pero poco o nada flexibles y a él no le van. Son su penitencia.
Queda una pregunta en el aire. ¿Alguna vez y ante algo tan hermoso como el amor, la pasión o la simple afectividad, aquel niño de la playa de la Isla, cerró los ojos?. Al menos al final de la historia y pese a todo los ruegos que recibió al respecto no lo hizo.
Enrico De Luca, llamado Erri (Nápoles, 20 de mayo de 1950), es un escritor, periodista y poeta italiano
Su nombre deriva del de su tío Harry, del que es la italianization. Estudió en el Liceo clásico Umberto I. En 1968, a la edad de dieciocho años, se fue a Roma y se unió a Lotta Continua.1 En 1976 dejó el compromiso político.2
Ho fatto il mestiere più antico del mondo. Non la prostituta, ma l’equivalente maschile, l’operaio, che vende il suo corpo da forza lavoro
Erri De Luca, Non ora, non qui, Feltrinelli
Ejerció para vivir muchas artes y oficios, en Italia y en el extranjero, fue el trabajador calificado, conductor de camión, trabajador de almacén, albañil. Fue trabajador en una fábrica, albañil en Nápoles, después del terremoto, albañil en Francia, voluntario en África, en Tanzania, donde contrajo la malaria, trabajador de pista en el aeropuerto de Catania y albañil en Milán y Roma, hasta 1997. Durante la guerra en la ex Yugoslavia hizo de conductor de convoyes de ayuda humanitaria. En 1999 fue a Belgrado durante el período de los bombardeos de la OTAN.
Estudió como autodidacta diferentes idiomas, incluyendo el ruso, swahili, yiddish y hebreo antiguo, idioma del que ha traducido algunos textos de la Biblia. El propósito de lo que él llama “el servicio de traducción ” no era dotar al texto bíblico en un lenguaje fácil o elegante, sino reproducir el texto en la lengua más similar y más obediente al original hebreo.3
La publicación, como escritor, de su primera novela, No ahora, no aquí, una recreación de su infancia en Nápoles, se produjo en 1989, cuando tenía casi cuarenta años de edad.
Traducido al francés, español, inglés y otros 30 idiomas, entre 1994 y 2014, recibió el premio de France Cultura para el libro Vinagre, arco iris, el Premio Laure Bataillon para Los tres caballos, el Prix Femina étranger para Montedidio, el Premio Petrarca en Alemania, Le Prix Europeen de la Literature en Estrasburgo, el Premio Leteo en España, el Premio Jean Monnet en Francia. Ha colaborado con artículos de opinión en varios periódicos (La República, Corriere della Sera, Il manifesto, Avvenire).
En 2003 formó parte del jurado de la 56.ª edición del Festival de cine de Cannes, presidido por el director francés Patrice Chéreau, que ha adjudicado a la Palma de oro a la mejor película a Elephant de Gus Van Sant.
El crítico literario del Corriere della Sera, Giorgio De Rienzo, en un artículo en 2009 lo llamó “escritor italiano de la década”.4
También escribe de montaña, de la que a menudo se define como un gran amante. Fue su padre, un alto militar del cuerpo de los Alpinos, quien le transmitió esta pasión. Es conocido en el mundo delalpinismo y de la escalada deportiva. En el 2002 fue el primer mayor de 50 años en superar un 8b, en la Cueva de la Arenauta de Gaeta (8b+).5 En 2005, participó en una expedición en el Himalaya con una amiga, Nives Meroi, una experiencia narrada en el libro En el rastro de Nives. Es amigo y contemporáneo de Mauro Corona, con el que comparte la pasión por el deporte y la literatura. En 2014, fue miembro del jurado del Piolet d’or, un premio francés de montañismo.6
En 2009, durante la presentación de un libro de la ex brigadista roja Barbara Balzerani, las palabras con las que define el período de los años de plomo como una “pequeña guerra civil” dieron que hablar.7
Se dedica a la temática social y también ha trabajado en temas de migración.
Con la periodista Chiara Sasso, Wu Ming 1, Ascanio Celestini, Claudio Calia, Simone Tufano y Zerocalcare, participó en la escritura del libro Enemigo público. Sobre el túnel en los medios de comunicación: una historia del No TAV, en el cual él escribió la introducción, el texto en apoyo de los derechos de los habitantes del territorio de la Val di Susa y sus instancias, que también es apoyado por el movimiento No TAV. Por algunas frases, en una entrevista en septiembre de 2013 en contra de las obras del TAV8 se le ha enviado a juicio por incitación a cometer un delito.9 El proceso en que la contraparte es la LTF – Lyon, Turin Ferroviaire S. A. S. , que tiene contratos para la construcción de la gran obra y el escritor, comenzó el 28 de enero de 2015.
En su folleto, una La palabra contraria, explicó sus razones y el derecho a la libertad de expresión.1011 En apoyo de De Luca fue firmado también un llamamiento de 65 personalidades del cine europeo, incluyendo a Wim Wenders, Claudio Amendola, Mathieu Amalric, Constantin Costa-Gavras y Jacques Audiard12 en su favor, en que también participan el Presidente francés, Francois Hollande, quien defendió al escritor, recogiendo una petición firmada por Salman Rushdie13 y muchos otros como Fiorella Mannoia, Luca Mercalli y Alex Zanotelli.14 El 19 de octubre de 2015 es absuelto.15
En febrero de 2017 fue el invitado al salón literario de laUniversidad Luigi Bocconi de Milán, en el curso de un congreso dedicado a él, que cubrió las etapas esenciales de su experiencia biográfica y bibliográfica.
Con su nieta Aurora ha llevado al teatro una obra titulada Viaje con Aurora.1617 Vive en la campiña romana.
La Fundación
En 2011, creó la Fundación Erri De Luca con fines sociales y culturales18 a través de las herramientas de comunicación de las diferentes disciplinas artísticas. Sus archivos culturales han sido puestos a disposición de la Fundación para la consulta, y también los del periódico Lotta Continua, que pueden consultarse a través de la web.19
Su obra literaria es muy extensa y abarca obras de ficción y no ficción, poesía, teatro y cine, amén de otros escritos y artículos diversos.
Me llamo Rojo
La ceguera es el silencio. Es lo mas profundo de la pintura es ver lo que aparece en la oscuridad de Dios.
Orhan Pamur nos presenta en la narración un conjunto de escenarios muy diversos y al tiempo unidos por la importancia que para los grandes personajes de la historia otomana, -cuando su imperio era uno de los mayores del mundo-, tenían los libros. Y no cualquier libro que contase cualquier historia. No era esta la que marcaba la importancia del volumen, que la tenía; era la representación que de dichas historias hacían los ilustradores, era la belleza del colorido de sus páginas. Este gremio de artistas durante muchos años, prácticamente toda sus vida, se dedicaban a perfeccionar este oficio, por el que eran reconocidos y recompensados con dádivas y mejoras en su manera de vivir.
A estos ilustradores en occidente les llamaríamos pintores. La diferencia es que mientras nuestros maestros pictóricos plasmaban la realidad que veían, aquellos lo que representaban era esta realidad idealizada, no exactamente lo que observaban, si no lo que el escribano había querido relatar e incluso obligaban a este a que después de efectuada la ilustración la justificasen en el relato que estaban realizando.
Nos describe en consecuencia un mundo poco conocido y sin lugar a dudas sujeto a las virtudes y defectos que toda actividad artistica tiene, disposición, entrega, desesos de superación y al mismo tiempo envidias, rivalidades y las influencias que la fe islámica tiene sobre la respresentación de humanos en sus pinturas, lo que puede llevar, como es el caso a considerar justificable el asesinato de aquel o aquellos que intentan tal empeño, aunque este venga del deseo del mismisimo Sultán.
A través de los distintos capítulos, Orhan Pamuk nos va presentando los personajes que intervienen en la trama. El relato de sus vidas, azañas o deseos nos describe como era aquel Estambul del citado siglo XVI, no solo eso, también los acontecimientos políticos que se producian, guerras, alianzas, traiciones, etc.. Conocemos mejor ese mundo oriental que, salvo para una minoría, ha pasado desapercibido cuando hemos estudiado la Historia de nuestro mundo occidental, salvando la dominación de parte de Europa por los otomanos.
También a mi modo de ver lo hace de una forma muy arabe. Cada capítulo es un cuento en sí mismo. Y aún cuando al final todos tienen una justificación en la busqueda del Maese Donoso, el desaparecido ilustrador cuya muerte se narra al principio de la novela, acompaña este deseo una serie de historias personales que nos atraen y cuyos resultados finales también nos agrada conocer.
Personalmente la lectura no la encontré fácil. Hay muchas referencias a ciudades, nombres y hechos de los que bien poco sabemos o simplemente desconocemos. Por supuesto para aquellos que les guste bucear en esas esquinas de la historia el libro es una mágnifica guia.
Ferit Orhan Pamuk (Estambul, 7 de junio de 1952) es un escritor turco, Premio Nobel de Literatura 2006.
Nació en el seno de una familia acomodada (su padre era ingeniero), residente en el occidentalizado barrio de Nişantaşı de Estambul, similar a los que describe en algunas de sus novelas. Cursó la secundaria en el norteamericano Robert College de su ciudad natal y después comenzó a estudiar arquitectura, pero tres años más tarde abandona la carrera para dedicarse a la literatura a tiempo completo. En 1977 se graduó en el Instituto de periodismo de la Universidad de Estambul, aunque nunca ejerció la profesión. Entre 1985 y 1988 residió en Nueva York y trabajó como profesor visitante en la Universidad de Columbia mientras su esposa, la historiadora Aylin Türegün, estudiaba allí mismo. Posteriormente regresó a Estambul. Pamuk es musulmán cultural. El matrimonio con Türegün se extendió desde 1982 hasta 2001; en 1991 nació su hija, Rüya.
Sobre su vocación ha dicho: “Me acuerdo perfectamente del momento en que quise ser escritor. Fue una tarde de marzo o abril, en la primavera de 1973. Agarré un papel y un bolígrafo y me puse a escribir. Así fue. Recuerdo haber leído El extranjero, de Camus, y a pesar de que no influyó en mi escritura pensé que me iba a ayudar a ser escritor”. Y sobre el momento en que abandonó arquitectura: “Yo tendría 23 años y le dije a mi familia y a mis amigos que no iba a ser el arquitecto o pintor que todos ellos querían, sino un novelista. Todos me dijeron que no lo hiciera, que yo no tenía ni idea de la vida. Creo que pensaban que iba a escribir una sola novela. Pero les dije que existían Borges y Kafka, y que ellos tampoco tenían ni idea de la vida… Las novelas, me parece, son una forma inédita de ver la vida. Solo ahora, después de todo este tiempo, confieso que cuando mi familia me dijo que yo no sabía nada de la vida, tenían razón. En ese momento no sabía nada”.
Aunque su carrera como escritor se inició a finales de los años 70, y su primera novela se publicó en 1982, su obra comenzó a tener repercusión internacional con la novela El astrólogo y el sultán (Beyaz Kale, 1985), alabada por el estadounidense John Updike, y alcanzó su consagración definitiva con Me llamo Rojo (Benim Adım Kırmızı, 1998), una novela que combina la narración de misterio, la historia de amor y la reflexión filosófica, ambientada en el Estambul del siglo XVI, bajo el reinado del sultán Murad III.
Pamuk fue llevado a juicio en diciembre de 2004 por «insultar y debilitar la identidad turca» (artículo 301 del código penal), en una entrevista a un periódico suizo en la que pronunció la siguiente frase: «En Turquía mataron a un millón de armenios y a 30 000 kurdos. Nadie habla de ello y a mí me odian por hacerlo». La primera sentencia le impuso una condena condicional de seis meses, durante los cuales debía abstenerse de cometer delitos para poder mantener su libertad. Se reafirmó en sus palabras en octubre de 2005.2 En enero de 2006 un tribunal abandonó el proceso judicial.3
La posición cívica de Pamuk ante los derechos humanos, particularmente ante los problemas armenio y kurdo en Turquía, lo han convertido en un personaje que genera polémica en su patria, y mientras allí unos lo admiran otros lo consideran un traidor. El gobierno turco se ha negado a admitir que cometió un genocidio contra los armenios en 1915. La campaña de odio desatada en su contra en Turquía después de aquella entrevista lo obligó a abandonar el país por un tiempo. Ya antes, en 1995, estuvo entre el grupo de escritores juzgados por sus ensayos en los que criticaban al gobierno por su política con los kurdos.
Tras el asesinato del periodista turco-armenio Hrant Dink, ocurrido en enero de 2007, y las amenazas de muerte que recibió, Pamuk abandonó nuevamente su patria. Algunos medios turcos, como el diario Aksam, le acusaron de haber utilizado el asesinato de Dink como un pretexto para ir a Estados Unidos a ganar dinero dando conferencias en la Universidad de Columbia. Las acusaciones fueron negadas por Fatih Altayli, director del diario Sabah, calificándolas de “chisme”. Pamuk regresó a su ciudad natal en abril de ese mismo año para escribir su siguiente novela, Masumiyet Muzesi (Museo de la inocencia).4
En una entrevista concedida al semanario alemán Der Spiegel,5 al inicio de una gira de lecturas de su obra por Alemania, menciona que tras la muerte de Dink, muchos intelectuales cayeron en una depresión profunda y que para él personalmente fue un choque terrible. Por eso prefirió distanciarse de los hechos, concurriendo a las cátedras en la Universidad de Columbia de Nueva York. La cancelación repentina de lecturas de su obra en Alemania en febrero de 2007 se debió a que, por lo reciente de los hechos, se le iba a estar cuestionando constantemente; además, las amenazas de muerte les otorgaría una relevancia que él no pensaba darles. Aseguró que aquella cancelación no se debió a que dudara de la eficacia de los cuerpos policiacos alemanes para prevenir los posibles ataques de grupos islamistas residentes en Alemania.
Sus estancias académicas en Estados Unidos han sido siempre productivas. Allí concluyó su más reciente novela (El museo de la inocencia) y en 1990 El libro negro, su primer éxito internacional. Por otro lado, aunque han existido amenazas de muerte de turcos fundamentalistas, Pamuk considera que nada ni nadie lo obligará al exilio.
El 12 de octubre de 2006 Pamuk ganó el Premio Nobel de Literatura como un escritor que, «en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas», según dice el veredicto de la Academia Sueca.6 Es el primer turco que recibe este galardón. Sus obras han sido traducidas a más de 40 idiomas.
El 28 de abril de 2012 abre sus puertas en Estambul el Museo de la Inocencia basado en su novela homónima (El museo de la inocencia, Mondadori, 2009) en el barrio de Cihangir, en Beyoglu.7
¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?

Con esta novela iniciamos las actividades del Club de lectura de Castrillón correspondiente al periodo 2018/2019. Bienvenidas a las personas que se incorporan al mismo en este inicio de curso.
Así que seguí leyendo. Y seguí leyendo, dejando atrás mi propia geografía e historia, dejando atrás las historias de niña abandonada y de los ladrillos Nori, dejando atrás al Demonio y la cuna equivocada. Los grandes escritores no eran algo remoto; estaban en Accrington.
Jeanette Winterson es una niña adoptada. Sus padres adoptivos, de clase obrera y pobres, pertenecen a la iglesia pentecostal. Son integristas, especialmente su madre. Define su manera de ser el hecho de tener una pistola en el cajón de los trapos y cocinar dos tartas cada noche para no tener que cumplir con sus deberes conyugales. Su obsesión era el libro del Apocalípsis y tenía cortocircuitado a su marido, un hombre de caracter débil que se plegaba a sus costumbres en aras de la paz familiar. Los libros, salvo la Biblia, estaban prohibidos ya que “nunca se sabe que contienen hasta que es demasiado tarde“.
Esta persona se quejaba continuamente de su hija, tanto en privado como ante desconocidos. Afirmaba que era “una ofensa para el cielo, para los muertos, para la naturaleza“. Una madre que a todas horas aseguraba que se había equivocado de cuna al elegir al bebé -de hecho esperaban que les entregaran un niño-. Con estos apuntes y otros que se citan a lo largo de la historia no parece extraño que la pequeña fuese un ser raro y solitario. Vivía en una casa pobre, cuya figura maternal “no amaba la vida, no creía que nada pudiese hacerla mejor“. Castigos, represión e intentos de educarla en un fundamentalismo pentecostal fue su mundo en aquella temprana edad.
En ese ambiente se educaba Jeanette, una niña inquienta y que desde el momento en que descubrió lo que los libros contenían no quiso más que vivir sus historias y lo que le parecía mejor, contarlas, escribir ella sus propias narraciones y darlas a conocer.
Con estos principios uno puede imaginar el calvario vivido por la autora. A lo anterior se tiene que añadir que el castigo preferido de la Sra. Winterson era expulsar de casa a su hija y dejarla dormir a la intemperie. Hiciese frio o calor, daba igual. En todos los años que vivieron juntas nunca dispuso de una llave de la casa. En ocasiones tenía que pasar la noche en el porche; en otras el regreso de su padre a casa a altas horas de la noche por motivos laborales le permitía entrar y evitar el castigo.
Todos los años de niñez y adolescencia que vivieron juntas fueron para nuestra protagonista un continuo entrenamiento en el arte de la supervivencia. Por que eso fue su vida, supervivencia, hasta que alcanzó una independencia económica que vino acompañada de la fama como escritora precoz.
La situación planteada hizo crisis el día que Jeanette le confesó a su madre que era lesbiana. La reación de la Sra. Winterson fue hacer que un miembro de su iglesia la sometiese a un exorcismo en cuyo transcurso llegó a sufrir un intento de ataque sexual. Aquello rompió definitivamente la convivencia familiar y con solo 16 años abandonó aquel hogar inóspito. Empezaba una nueva vida. Empezaba con mucho esfuerzo la andadura de un camino con el que había soñado desde que descrubrió el contenido prohibido de los libros. Su propio camino como literaria, como escritora de historias. La busqueda de sus sueños.
Se demostró así misma que su capacidad de supervivencia, aquel rudo entrenamiento desde su infancia, había valido la pena. Trabajó tarde y noche, vivió en un destartalado Mini y obtuvo la ayuda de personas que creyeron en ella. Su objetivo era estudiar en Oxford y lo consiguió. Su triunfo literario llegó con su primera novela, Fruta Prohibida, escrita cuando solo tenía 23 años. Siguieron otras con igual reconocimiento por parte del público. Al fin decidió escribir sus memorias, su andadura y su interés por conocer sus origines. Por saber quien había sido su madre biológica. No fue facil. Por el camino quedaron algunos proyectos de vida en común que no llegaron a cuajar. Su orientación sexual siempre fue clara y lo sigue siendo, pero en esto no siempre le sonrió la fortuna o no supieron hacer que la unión de dos personas funcionara.
Universidad de Oxford
El libro cuenta con todo lujo de detalles lo que antes se deja apuntado. Una de las muchas frases que puede leerse en el relato es la que dice que “los niños adoptados nos autoinventamos, por que no tenemos otra salida“. Ella lo hizo en múltiples ocasiones.
Podía haberlo terminado cuando alcanzó la soñada cima de ser una reconocida escritora, pero no lo hizo. Nos cuenta también como después de la muerte de su padre, antes había muerto la Sra. Winterson, ella encontró documentos sobre su adopción. Al tiempo que esto sucedía se rompía la relación con su pareja. Fueron tiempos de aflicción y depresión, incluso con pensamientos suicidas, –suicidarse no es lo peor que puedes hacer, vivir muerto es mucho peor,– dice.
Una afortunada circunstancia, el encontrar un nombre y un teléfono, la supuso poder indagar y obtener la respuesta al interrogante que la dominó desde el principio, ¿porqué había sido abandonada por sus progenitores reales?. Supo que su madre adoptiva la había mentido, su madre biológica estaba viva. No era la persona que había creído ser, huérfana e hija única.
Lo que nos cuenta nos emociona e interesa desde las primeras líneas. Es un relato intimista en el que se intercalan frases y asertos que mejoran la comprensión del mismo. Gusta ver como todo aquel rencor se canalizó de una forma positiva. Como ese mundo mezquino y raquítico quedo anulado cuando descubrió en la biblioteca pública de Accrington los tomos de la literatura inglesa que se leyó de la A a la Z. Y finalmente el encuentro con su familia biológica que la introdujo en una nueva etapa de su existencia. Resalta la importancia de la eduación. Una educación general no solo para ser “objetos utiles”. Para ser personas útiles y creativas.
Animo a leer la historia con interés y a ser posible poniéndonos en los zapatos de la autora. Estoy seguro que gustará y servirá de acicate para conocer otras obras de esta luchadora y extraordinaria escritora.
Jeanette Winterson, nació en Mánchester el 27 de Agosto de 1959. Es una escritora inglesa cuyas obras se pueden situar dentro del ámbito posmodernista.
Lo que fue de su vida adolescente y juvenil queda descrita en la novela que da origen a este post, por lo que repetir aquí lo que en ella se cuenta parece redundante.
Comentar que ha escrito una veintena de obras en las que trata frecuentemente el tema de la homosexualidad femenina o lesbianismo. Esta considerada como una de las mejores escritoras anglosajosa de la época contemporánera.
En 20056 fue condecorada cn la Orden del Imperio Británico. Colabora de forma asidua con publicaciones periódica de su país.
Su vida sentimental ha sido intensa. Tuvo una relación de 12 años con la presentadora de la BBC Peggy Reynolds que terminó en 2002. Luego estuvo ceerca de sesis años, hasta 2007, con la directora de teatro Deborah Warner y a partir de 2009 con la escritora feminista Susie Orbac. Antes de todo esto en los años 80 mantuvo una relación sentimental con la agente literaria Pat Kavanagh -que llegó a dejar por ella a su esposo, el escritor Julian Barnes, aunque después regresó a su lado-. De esta relación surgió la inspiración para su novela Escrito en el cuerpo (1992).
Un Amor
Primero la vida. Después un amor.
De este autor ya habíamos leído Una madre. Una historia basada en una familia compuesta por la Mamá, –Aurelia-; Silvia, la hija mayor; Fernando y Enma. La lectura de aquella novela nos dejó un buen recuerdo. Ahora unos años después sigue la saga con Amalia cerca de los 0chenta años, Silvia casada con John y con su trabajo, Fernando sin pareja estable y su hermana Enma, homosexual como él, a punto de casarse con Magali. En escena aparece tia Inés, amiga de Amalia desde su juventud y de la que se suponían se había separado al divorciarse esta de su marido cosa que no había sido bien aceptada por el círculo de amistades del matrimonio.También se incorpora a la historia una asistenta rusa, Oksana, que con su experiencia y filosofía influye y da estabilidad a alguno de los problemas que Fernando, Fer en el libro, tiene en su vida.
Lo que cuenta en las 459 pag. del relato es lo que sucede en 24 horas. Las anteriores a la boda de Enma y Magali. El día de la boda es también el del cumpleaños de Aurelia. Es un coincidencia. Y como no hay dos sin tres, otro suceso se produce y altera el estado de ánimo de la familia. Tomando esa base el autor hace un repaso de los acontecimientos que el clan ha tenido en los ultimos años, ocho aproximadamente. La habilidad de contar la historia es tal que aunque los saltos en el tiempo son constantes y sin aviso, el lector no pierde nunca el sentido narrativo ni deja de estar pendiente de la celebración de la boda que es el acontecimiento que los ha reunido. El detalle del desarrollo de la ceremonia civil como el posterior y familiar festejo del hecho en una casa rural, despejará muchos de los problemas que tanto familiares como particulares tienen los principales personajes del evento.
La narración está plagada de momentos deliciosos. Nos hace reir, nos hace emocionarnos, nos hace sentirnos participes de lo que se expone, nos hace querer a esas personas, con sus complicaciones, anhelos, virtudes y defectos. Ya el anterior relato resaltaba que no era una familia tipo. De sus cuatro componentes dos son homosexuales; además tienen personalidades muy distintas, todos, mamá Aurelia incluida; pero aún así la impresión que nos causa lo que se cuenta es que forman un todo. Un todo al que se unen los que no son directamente familiares, como tia Inés, Magali y Oksana. Ese conjunto tiene un imán muy poderoso, Amalia, con su forma ser, de amar, de enfrentarse a sus dudas, debilidades y defectos, de acoger y justificar lo que los demás hacen, de perdonar. Ella es el nudo gordiano de la historia. Ella es la que la ensambla. Es un personaje que se hace querer, por que ella es UN AMOR, ese amor que todos deseamos tener, ese puerto al que volver después de ser zarandeados por la marejada de la existencia.
Hay un narrador, Fer. A través de él conocemos los distintos episodios familiares que aquí se detallan. Destacar igualmente el mérito que a mi juicio tiene la forma de narrarlo; el léxico usado es simple, normal, nada rebuscado. Lo forman palabras cotidianas que todos usamos en nuestro hablar diario. Es algo que ya en la obra anteriormente citada habíamos resaltado. Además el que los personajes están perfectamente definidos y desarrollados, que nada parece sobrar ni faltar, ayuda a encontrar la lectura muy amena y engancharse a ella. En definitiva un libro para leer con calma, empaparnos de lo que cuenta y de las muchas frases llenas de sentido común que en el texto aparecen.
Alejandro Palomas nació en Barcelona en 1967.
Estudio Filología Inglesa en la Universidad de Barcelona, completando su formación en el New College de San Francisco, donde cursó una maestría en Poesía.
Desde entonces ha trabajado como traductor de importantes autores, así como escribiendo para varios medios de comunicación, actividades que ha compaginado con su pasión por la escritura.
A lo largo de su carrera literaria ha publicado varias novelas, como El tiempo del corazón; El secreto de los Hoffman, (con el que fue finalista del Ciudad de Torrevieja 2008) o El alma del mundo (también finalista del Premio Primavera). Sus dos úlltimos libros, Una Madre y Un hijo, han recibido el aplauso de la crítica.
Con la novela que nos ocupa ha ganado el Premio Nadal del presente año 2018.
La mujer nueva ha hablado también para todas las innumerables Matildes del universo. ¿Cuando será oida su voz?.
Puerta del Sol – Madrid – Años 30
Luisa Genoveva Carnés Caballero —también conocida por el pseudónimo de Clarita Montes—
Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Esta es la única herencia que vas a tener.
LIMA
La autora divide el relato en tres escenarios: Domingo de Ramos, Antes del Domingo de Ramos y El Presente. Es la fórmula que elige para contarnos la historia de una familia con una doble imagen. Esta varía según la sientan los que la viven directamente o los que la observan desde fuera.
Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, 







