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Carta de una desconocida


Stefan Zweig
nos cuenta  una historia intimista. La historia de un amor total, sublime, de absoluta entrega y generosidad. Y su maestría al escribir el relato hace que lo creamos. Que estemos convencidos de que fue así, de que existió.

Esto es lo primero que nos sorprende. Que pese a lo imposible que pueda parecernos el hecho, no dudamos en que pudo haberse producido. Es la forma de narrarlo, de hilvanarlo, de hacer que todo case lo que nos apasiona de la historia. La de una mujer enamorada de un hombre al que tiene idealizado y por el que es capaz de todo tipo de sacrificios.  Él, una persona que pese a haber tenido encuentros íntimos con ella, de uno a otro de esos momentos no la reconoce. Ella, toda generosidad y entrega, está enamorada de un hombre  egocéntrico que solo vive para su profesión y  placer. Además de describir el amor total que siente por él, la carta nos deja entrever  la lejanía con la que su amado trata a las personas con las que se relaciona. Solo un trato prolongado hace que las pueda  considerar, todo lo demás son momentos que para él no tienen más valor que el placer que pudo obtener, sin necesidad de recuerdo posterior alguno.

Hay otro hecho singular. Los personajes son totalmente anónimos. Ni un solo nombre personal aparece en toda la narración. Sabemos que transcurre en Viena, pero la época es indefinida y los actores intemporales. Quizás en estos tiempos fuese difícil que el caso se diera, pero no me atrevo a asegurarlo.

El autor despliega todo un ejercicio imaginativo. Se traslada mentalmente al alma de una mujer y nos da cuenta de sus más profundos sentimientos, haciendo que vivamos la trama como unos interesados y emocionados espectadores.

La historia fue llevada al cine en 1948. Dirigida por Max Ophüls e interpretada por Joan Fontaine y Louis Jourdan.

El tomo contiene otros dos relatos cortos, Leporella y El refugiado.

Leporella nos cuenta la historia de Crescencia, una joven tirolesa al servicio de una pareja aristocrática. La unión de estas dos personas carece de amor y es tensa.

La vida diaria de Crescencia transcurre con normalidad sin darle importancia al hecho antes comentado, a ella solo le interesa su labor y ahorra para una vejez tranquila. Pero la interrupción de su patrón mediante gestos de interés hacia ella en ausencia de su esposa cambia esta situación. Después de esforzarse por complacer a su amo, la vuelta de su mujer truncará esta situación. Destruida por el dolor Crescencia terminará abruptamente su padecimiento.

El refugiado nos cuenta una historia que se inicia cuando un pescador encuentra sobre unas tablas en el lago de Ginebra el cuerpo de un naufrago. La acción se sitúa en 1918. Al llegar a tierra se difunde la noticia y se averigua que el naufrago es un desertor del frente. Un culto empresario consigue comunicarse con él en ruso.  Así se enteran de su historia que va desde las estepas rusas al frente francés, donde cayó herido y deseó volver a su tierra. Creía estar en el lago Baikial cuando solo había llegado al de Ginebra. Pese al trato cordial de la gente él se siente perdido, temeroso y hasta avergonzado.

Finalmente pretende regresar a un hogar que ya difiere del que dejó y al que le será imposible llegar.

 Stefan Zweig fue un escritor austriaco. Nació en Viena el 29 de noviembre de 1881 y murió en  Petrópolis, Brasil, el 22 de febrero de 1941.

Fue hijo de una familia de judíos acomodada. Su padre era un próspero y acaudalado fabricante del textil y su madre venía de una familia de banqueros italianos.

Se doctoró en filosofía en la Universidad de Viena. También realizó cursos de literatura que le permitieron codearse con la vanguardia cultura vienesa.

En 1920 se casó con Friderike María Burger von Minternitz a quien había conocido ocho años antes. Ella era una admiradora de su obra.

Azares de la vida le habían llevado a exiliarse en Zurich. Lo hizo durante la primera guerra mundial pese a que al no ser declarado apto para el frente estaba destinado en retaguardia, en la oficina de guerra. Fueron sus convicciones antibelicitas los que empujaron al joven escritor a exiliarse en Suiza. Allí conoció y trabo amistad con Hermann Hesse Thomas Man y Max Reinhardt.

Persona de fuertes ideas antinacionalistas tuvo problemas con la llegada al poder de Hitler.  Cuando la influencia nacionalsocialista se hizo patente en Austria se trasladó a Londres durante un tiempo.Pese a que la religión judía no había formado parte de su educación fue declarado “no ario“.

En 1936 sus libros fueron prohibidos en la Alemania nazi.

En 1938 se divorció de su primera esposa. Un año después se volvió a casar con Charlotte Elisabeth Altmann. Al inicio de la segunda guerra mundial se trasladó a Paris y posteriormente a Inglaterra, en donde obtuvo la ciudadanía. Viajó después a América norte y sur dando un ciclo de conferencias.

En 1941 se mudo a Brasil.  En Petropolis, junto a su esposa, desesperados ante el futuro de Europa y su cultura, pues creían de verdad que el nazismo se extendería a todo el planeta, un 22 de Febrero se suicidaron. Zweig había escrito:

“Creo que es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el goce más puro y la libertad personal el bien más preciado sobre la tierra”.

Su autobiografía “El mundo de ayer”,  con publicación póstuma hacía 1944, es un panegírico a la cultura europea que consideraba para siempre perdida.

Tiene una extensa obra publicada entre novelas, relatos, teatro, ensayo y biografías. Pese a ser un escritor de éxito, desde su muerte ha decaído mucho el interés por la lectura de su escritos.

Claus y Lucas “una mirada al mundo con ojos de niño malo”

Comentar lo que Agota Kristof    cuenta en la  trilogía que  presenta bajo el título antedicho es una tarea difícil. La obra se compone de tres relatos, cada uno de ellos con entidad suficiente para ser considerados una novela individual y de hecho así habían sido publicados. El gran cuaderno, (1987); La prueba, (1988) y La tercera mentira (1991).

En El gran cuaderno se describen los hechos de una manera fiel, circunstancia que continúa en La prueba. La tercera mentira, título que implica la existencia de dos mentiras anteriores, se basa tanto en lo poco sugestiva que es la verdad, la realidad, así como la mentira y la falsedad como fundamento de la narración.

En El gran cuaderno los dos hermanos gemelos, Claus y Lucas, nos relatan una historia cruel y amoral basada en hechos reales  fielmente  expuestos. Lo hacen sin análisis de ningún tipo, ni desde el punto de vista moral ni desde el emocional. Esta condición se da también en la narración de las otras dos novelas, pero aún así, es esta primera la más destacable de las tres y la que más impacta en el ánimo de los lectores.

La prueba continúa lo narrado en la primera novela desde el instante en que Claus cruza la frontera y los hermanos se separan. Este hecho, la separación, hace que la impresión sea de que Claus realmente ha desaparecido. Lo que se lee a partir de aquí está centrado en Lucas, si bien no es él el narrador. Tenemos la sensación de que Claus nunca ha existido y que lo contado en El gran cuaderno no correspondiera a la verdad.  Incluso nos parece que estamos hablando de otro Lucas, si bien esto no es cierto tal como un pequeño detalle que se nos revela al final pone de manifiesto.

En esta parte del proceso toman especial relevancia los personajes secundarios. Esta no es tanto la historia de Lucas sino la de quienes le rodean: Victor, Peter, Yasmine, Mathias y Clara. A través de ellos la autora nos introduce en el ambiente de indefensión y arbitrariedad deshumanizada que provoca el  totalitarismo, la subyugación del individuo al poder, sea el que sea y el tiempo que sea.

El enigma de esta segunda parte es la personalidad del narrador. Casi al final de La prueba Lucas desaparece y Claus vuelve a ser el centro de la historia.

Finaliza esta parte con un informe policial en el que se solicita la repatriación de Claus T. a través del cual descubrimos que ni Lucas ni el resto de personajes que han aparecido en la novela han existido.

La tercera mentira, novela que da fin a la trilogía, desvela la identidad del narrador de La prueba. Todo lo que hemos sabido de Claus y Lucas lo sabemos mediante la lectura de los cuadernos que ellos mismos (o uno de ellos, o ninguno de ellos) ha ido escribiendo a lo largo de su vida, su infancia en la casa de su abuela, el cambio de personalidad de Lucas tras la separación;  la vuelta de Claus hasta su encarcelación. El informe policial nos dice que nada de eso ha ocurrido y que los cuadernos manuscritos por los que conocemos la historia del inexistente Lucas los ha escrito Claus. Volvemos a una narración autobiográfica en primera persona, con la implicaciones narrativas que conlleva especialmente una nueva historia de Claus totalmente distinta a la narrada hasta ahora.

A partir del instante en que sale de la prisión, se convierte en un nuevo narrador, Klaus, que recibe una llamada telefónica de su hermano desaparecido, Lucas. Llegados a este punto conviene aclarar que este Lucas no tiene nada que ver con el Lucas objeto de la narración de La prueba, una invención de Claus y que este nuevo Klaus puede ser también una invención.

El lector no puede concluir nada y ese es el deseo de la autora. Debe dejarse llevar por la demoledora historia que Kristof nos narra y punto. De ahí la dificultad señalada al principio.

Lo que la trilogía Claus y Lucas demuestra es la inutilidad de todo intento de embellecer la realidad a través de la literatura. La realidad nos agobia y nos oprime y la narrativa, como parte de esa realidad, acaba mancillada por la suciedad existente en la misma. Aún así tengamos en cuenta que “por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida”. La autora parece ser que lo consiguió y después dejó de escribir.

Agota Kristof nació en la localidad húngara de Csikvánd el 30 de Octubre de 1935, murió en Neuchâtel, Suiza, el 27 de Julio de 2011. Su obra está escrita en francés.

A la edad de 21 años se marchó de Hungría cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Junto a su marido y a su hija de 4 meses de edad, escaparon a Neuchâtel. Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica, decide dar un giro a su vida. Se separa de su marido y estudia francés, idioma en el que empezará a escribir sus novelas.

Sus primeros pasos como escritora fueron en el ámbito de la poesía y el teatro.  El impacto de esas obras será muy inferior al que tienen las novelas de su famosa trilogía, escrita como antes hemos dicho entre los años 1987 y 1991. Por la primera de estas novelas El gran cuaderno recibió el premio europeo a la literatura francesa. Esta novela ha sido traducida a más de 30 idiomas.

En 1995 publicó una nueva novela, Ayer. En 2004 publico un relato autobiográfico titulado La analfabeta.

Su último trabajo es una colección de historias cortas titulada C’est égal. Se editó en 2005.


Futuro imperfecto

Lo que su autora Xulia Alonso Díaz nos cuenta en esta historia escrita en gallego es su propia vida. Su autobiografía. Y lo hace sin concesiones, incluso diría que de forma violenta. Es una vida de lucha por la supervivencia, una vida que un día quedó atrapada en el mundo de la droga y el VIH. El que la quiera contar y pueda,  da una idea de la tremenda guerra que ha tenido que librar con sus adicciones y consigo misma para poder poner en orden sus recuerdos y plasmarlos de forma tan brillante.

Es también una visión de aquellos años 80, recién instaurada la democracia y las libertades personales. Años de sueños y esperanzas, de exploración social, de libertades aparentemente sin fin y de peligros a los que se habían de enfrentar sin preparación alguna. Entre otros el de  los paraísos  que las drogas parecían prometer y en los que muchos entraron y de los que no saldrían o lo harían con importantes secuelas físicas y psíquicas.

Porque con anterioridad a estas fechas en nuestra sociedad  no había habido formación alguna sobre el mal que la droga podía causar al individuo y a la colectividad. Era como si no existieran, como si negando el hecho fuésemos  a quedar a salvo de su influencia pese a que nos rodeaban por todas partes y  las mafias que las comercializaban estaban preparadas para introducir su consumo a poco que el nivel de vida y las estructuras sociales lo hiciesen posible.

Xulía es una joven de 17 años cuando decide ir a estudiar a  Santiago. Ella misma confiesa que a la Universidad solo fue a matricularse. A partir de ese acto su vida quedará unida a cuanta movida hay en dicha capital. Atrás quedaba la vida familiar, autoritaria, represiva, sin espacio para ser ella misma. Xulía era una alumna brillante en su colegio, obediente. Tanto los consejos de su madre como los mandatos de su autoritario padre eran normas que se obligaba a cumplir a rajatabla. Todo aquello, que ya venía quebrándose desde el inicio de su adolescencia, se hizo añicos al llegar a la compostelana ciudad. Tanto que al año siguiente, con 18 años, mayor de edad, se independiza de su familia y después de una etapa un tanto hippie, consigue un trabajo administrativo en las oficinas de la incipiente Xunta de Galicia cuyo salario le proporciona lo suficiente para poder seguir el camino que aparentemente había de hacer de ella una mujer libre y dueña de su  futuro.

Pero éste le tenía preparado un cruce singular. Casualmente conoce a Nico. Xulia recuerda su “mirada atlántica” y como la atrapó de por vida. Él también queda prendado de ella y  juntos pasarán todos los amargores que el destino les tiene guardados.  Ambos caerán en el mundo de la heroína, un mundo que la autora narra con una especial maestría – sinceramente creo que  esta novela debían ser de lectura obligada en los institutos de enseñanza media – que hace que el lector se emocione y sufra con ellos los avatares que su adicción les lleva a padecer.

Y aquí vuelve la autora a plantear otro tema de capital importancia, la ayuda que en estos casos puede prestar la familia y sus verdaderos amigos. Los detalles de como ellos los acogen en su lucha por salir de aquel infierno y como unidos, familia amigos e interesados,  se esfuerzan en poner todo su afán para que esto sea posible. Una guerra en que toda ayuda es poca,  en la que lo principal es el propio deseo de los implicados, ella y Nico, en salir de aquel terrible abismo en el que estaban. No puede expresarse mejor todo lo que se relata, se vive leyéndolo y se desea que el sentimiento que fluye en nosotros  llegue como una ayuda moral más.

Si la novela quedará en lo mencionado, la forma en que se entra en la droga y la lucha para salir de ella, ya habría conseguido su objetivo. Pero hay más. Una vez fuera, una vez en la superficie la vida sigue. Ellos dos tienen secuelas importantes y una hija a la que criar. El relato va detallando  como la vida de ambos se va complicando con el agravamiento de Nico. Como este hecho cambia toda percepción. Se sabe que el final está más cerca que lejos y se aprende a vivir el presente en toda su intensidad. Así transcurren los dos años que van desde el primer síntoma grave al desenlace final, unos años que se describen con toda la angustia, amor y solidaridad que  ellos se tienen y  sus fieles y esforzados amigos les brindan. Me gustaría destacar el canto que hace a la profesionalidad médica de la sanidad pública, a su trato humano y personalizado. A la comprensión de sus problemas.

Nico fallecerá tal como habían vaticinado. No había salvación. Pero la vida tiene que seguir y ella deberá afrontarla desde el recuerdo a su amor por él y volcarse en su hija, fruto deseado de ese amor. Todo contado sin caer en el melodrama y en lo fácil. No nos deja indiferentes y menos a los que vivimos aquellos tiempos, conocimos los estragos del SIDA en la sociedad y fuimos testigos de la condena de los que padecían la enfermedad  hasta el punto de considerarlos unos  apestados. Tuvo que pasar un tiempo para que todos aceptaran que eran unos enfermos más y como tal debían ser tratados.

Xulia Alonso Díaz nació en 1961, en A Rua (Ourense). Cursó bachillerato y COU en el Colegio Paulo VI de su villa natal y en 1979 marchó a Santiago de Compostela para estudiar Psicología. En enero de 1981 empieza a trabajar como administrativa en la Xunta de Galicia, donde desenvuelve su actividad laboral hasta septiembre de 2008, momento en que causa baja por motivos de salud. El descubrimiento del mundo de las drogas en los primeros años 80 y su superada adicción a la heroína le dejaron secuelas importantes que marcarían su futuro: el VIH.

Futuro imperfecto es su primera novela.

Manifestación pública a favor de la lectura

Un año más, enmarcado en las celebraciones con motivo del Día del Libro,  las Bibliotecas Municipales de A Coruña organizan una manifestación a favor de la lectura, “Todos a una: leyendo juntos”, en donde pretendemos una imagen ilídica: toda una ciudad leyendo al mismo tiempo.

Si piensas que la lectura es algo atractivo, necesario, divertido, que cura, que ayuda, que… Si piensas que es un preciado tesoro que hay que conservar, potenciar, reivindicar… no faltes!!!
Un año más vez en la ciudad el GRAN CORO LECTOR!

Tomad nota, os vemos el Lunes a las 19.00 para leer durante unos minutos en favor de la lectura, todos a una!

Y si aún dudas si merece la pena o no asistir, mira cómo nos lo pasamos en la anterior “kedada” y dinos de verdad si no te apetece repetir???

Delirio

El libro nos cuenta una historia ya relatada en muchas ocasiones, las dudas de un marido sobre la fidelidad de su mujer. El tormento de los celos en la mente del que los sufre.

La esposa de Shaul abandona diariamente el hogar para ir a nadar. Sale de casa con su bolsa de deportes en bandolera y aproximadamente una hora después  regresa con el pelo mojado, el rostro relajado y satisfecha. Este tipo de actuar da pie a nuestro personaje para pensar que su esposa le engaña con otro hombre, sabe y ve como con ese otro ella se entrega a todo tipo de juegos amorosos que nunca se atreverá a experimentar con él.

El delirio llega a un punto que el lector se siente convencido de que el adulterio es real y seguirá a Shaul en un viaje nocturno hasta el lugar en que supone que los amantes se refugian para dar rienda suelta a su pasión.

Shaul está impedido de una pierna. No puede andar sin la ayuda de unas muletas o de otra persona en la que apoyarse. Quien le ayudará en ese viaje es su cuñada, una mujer de mediana edad con la que no ha tenido mucho trato en el pasado y que se embarca en esta aventura sin pararse a pensar lo que la exigirá.

La mujer conduce y él se sienta en el asiento trasero del coche. Así sin mirarse, casi como dos extraños, cada uno cuenta la historia de sus sentimientos con la soltura en que a veces contamos nuestras intimidades a personas con las que compartimos un vagón de tren y a las que estamos seguros no volveremos a ver.

El final de la novela poco importa, lo que nos queda es la imagen de un hombre que necesita “algo” para definirse a si mismo y definir su mundo. Solo existimos si alguien nos mira, nos ama o nos odia, y solo nos sentimos completos si actuamos contra “alguien” hasta el punto de que estamos dispuestos a construir rivales con tal de poder sobrevivir.

David Grossman nació en Jerusalén  el 25 de Enero de 1954. Es un escritor y ensayista israelí.

Estudió filosofía y teatro en la Universidad Hebrea. Trabajó como corresponsal y actor en la radio Kol Israel. Fue uno de los presentadores del programa Gato en el saco desde 1970 a 1984. Su libro Duelo fue transmitido como programa de radio en la citada Kol Israel. En 1984 Grossman obtuvo el  Premio del Primer Ministro al trabajo creativo. En 2007 recibió el Premio Emet.

Es conocido también como un activista por la paz. Durante la segunda guerra del Líbano junto con los escritores Amos Oz y A. B. Yehoshúa participó en una conferencia de prensa en la que se instó al gobierno a aceptar un alto el fuego que a la vez crease una base para una solución negociada. Dos días después su hijo Uri, de 20 años,  sargento en una unidad de tanques, murió alcanzado por un misil antitanque  durante una operación de las FDI en el sur de Líbano. Desde entonces Grossman ha criticado con dureza al gobierno de Ehud Olmert.

En Febrero de 2007 recibió un Doctor Honoris Causa del Katholieke Universiteit Leuven de Bélgica. En 2010 le fue concedido el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán por su defensa del dialogo iraelí-palestino.

Grossman vive en Mevaseret Tzión, en las afueras de Jesusalén. Esta casado y ha tenido tres hijos, Jonathan, Ruth y el difunto Uri.

Su obra traducida al español la componen las novelas siguientes: La memoria de la piel; Tu serás mi cuchillo; Llevame contigo; El libro de la gramática interna; El chico zigzag; La sonrisa del cordero.

También los ensayos: La miel del León. El mito de Sansón; La muerte como forma de vida; Presencias Ausentes.

Se han llevado al cine:La sonrisa del cordero y Alguien con quien correr.

Libertad

La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar libro de Jonathan Frazen como una obra maestra de la moderna narrativa norteamericana. Es su primera  novela post 11-S lo que sin duda influye en la historia que relata.

Para contárnosla  se vale de los Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios amistades, sueños, amores, desengaños, todo.  A través de su desarrollo de la trama  vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.

Los principales protagonistas de la familia en cuestión son Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones con la comunidad y vecindad.

Describe a Patty como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande. Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.

Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.

El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Wralther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.

Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y  aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital  sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una  sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.

Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esa libertad nos da la facultad de equivocarse , rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad en la que vivimos que es lo que señala el límite de la propia.

El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.

En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo a su condición social. En la que nos ocupa los  personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, esto  los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.

El  relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos.  La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI;  la corrupción campando a sus anchas en este magma y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad.  Nadie queda al margen y malamente se sostienen.

Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama en el año 2001 con su novela Las correcciones, ganadora del National Book Award.

Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 , pero se crió en Webster Groves un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuáqueros a unos 18 kilómetros al sudoeste de Filadelfia y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side  en Manhattan, New York y escribe para la revista The New Yorkeer. Habla con fluidez el alemán.

La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo una buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.

Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental  obra Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.

Tiene concedidos diversos premios  siendo el más importante el otorgado por la National Book Award a Las correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Con ella fue finalista al Premio Pulitzer en el año 2002.

Cuando publicó Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).

Madame Bovary

Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de la época.

No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. El que una mujer buscara su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de aquel tiempo  y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas la ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, debiendo renunciar a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su rol en la sociedad y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia ésta que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.

Emma  era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en la persona del doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de un rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado. Emma es atractiva y a él le viene bien casarse para que su responsabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan y Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña y próxima ciudad, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto pese a que el matrimonio no le ha proporcionado la exaltación de los sentidos tal como describían  los relatos que había leído.

Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz  y despreocupada. Todo lo que ella había soñado al leer aquellas historias. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos leídos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido. Con ellos seguro que sí se pueden sentir todos los placeres soñados. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.

Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville. Allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico y distante con ella.

En este población conocerá a dos personas cuyo trato definirá su vida. Rodolphe Boulanger, rico y galante por quien se sentirá atraída y León Dupuis, pasante de notario, joven, romántico, un alma gemela con el que congeniará enseguida.

La vida en Yonville  da pie al autor para describirnos la sociedad burguesa de la época. Una sociedad en la que pocos aportan algo positivo, cerrada y donde las envidias y deseos de destacar por encima de sus conciudadanos está al orden del día. Yonville no es mucho mayor que el anterior pueblo y aquí también el caciquismo impera. Lo representa el farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando poco o nada conoce. Desea que sus tres hijos, personajes sucios y maleducados sean en el futuro germen de una saga de científicos.

Por la novela pasan otros personajes que Flaubert describe de forma somera y pulcra. Todos ellos configuran esa sociedad que antes comentamos y que tendrá sobre Emma una nefasta influencia que determinara el rumbo de su vida.

La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá  a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc., crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se esta creando. Es el momento también de grandes escritoras, como  Charlotte, Emily y Anne Brontë; Jane Austen, Mary Shelley; George Sand; Emilia Pardo Bazán, entre otras.

El personaje de Madame Bovary, junto con los de Ana Karenina y Nora, la protagonista de Casa de Muñecas de Ibsen, serán prototipos de esta nueva mujer que surge en la literatura de la época. Personas que tratan de cumplir sus expectativas sociales y sentimentales, y que rompen con la obediencia que anteriormente hemos comentado.

Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de 1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado unos de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta”.

Su padre, Achille Cléofhas, era cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.

En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruandonde curso  octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de la misma ciudad sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville, encuentro que lo marcó hasta reflejar esta relación en su novela La educación sentimental.

Licenciado en 1839 en agosto de 1840 supero el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Era algo tímido, vigoroso y con cierta gracia, muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente.

En la capital conoció a Víctor Hugo y viajó con él a finales del mencionado año 40 por los Pirineos y por Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejo la capital y escudándose en que tenía que reponerse de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.

En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Por entonces comienza una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duró 10 años. Está relación fue el único episodio sentimental en su vida. Nunca se casó.

Durante el II Imperio frecuentó los salones parisinos más influyentes y, entre otros eminentes hombres, se relacionó con Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant, conocida en el mundo literario como George Sand.

En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión. Este viaje duró dos años, (1849-1851). Desde entonces, salvo contadas visitas a  París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.

Al regreso del comentado viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas la principio de este trabajo. Curiosamente el mismo tribunal que lo declaró inocente condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.

Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los mese de abril y junio de 1858. El viaje tenía por objeto documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862. Este estudio previo del ambiente y geografía en los que se va a desarrollar el motivo de sus obras era una obsesión en él. Es un escritor muy detallista y prolijo y no quiere que la sociedad y lugares que describe no se correspondan con la realidad.

En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de los muchos recuerdos de su juventud e infancia, además de su conocimiento de las costumbres de la época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias motivadas principalmente por el hecho de que durante la guerra Franco-Prusiana los soldados enemigos ocuparan su casa. Desde entonces comenzó a padecer enfermedades nerviosas.

En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos Zola, Daudet, Turgenev, Edmondo Rostand y Goncourt  le sirven de apoyo tanto en lo económico como en aquello relacionado con su falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu. Publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de teatro, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no logro la aceptación del público, y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica marzo de 1881, casi un año después de su muerte.

Fallece en 1880 a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en su casa de Croisset, pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de dicha población un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.

Cartas de amor a la biblioteca

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, esta tarde de San Valentín, no sólo vamos a terminar de comentar la novela Brooklyn Follies, de Paul Auster. Queremos recordar además las grandes novelas de amor que más nos han gustado. Pero no sólo eso: sino que vamos a proponer a los lectoras y lectores de nuestro Club que escriban cartas de amor a la biblioteca. Os preguntareis: ¿pero esto… a qué viene?

Campaña Yo AMO las Bibliotecas Públicas

El Sábado 4 de Febrero de 2012, en consonancia con la jornada internacional de defensa de las bibliotecas inspirada por el británico National Libraries Day, la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas (PCPP) dio inicio oficial a la Marea Amarilla. Para ello convocó a todas las personas que aman las bibliotecas a demostrarlo abrazándolas con una cadena humana, lo que dio lugar a las más variadas muestras de apoyo al sistema bibliotecario público y de rechazo a su creciente desmantelamiento.

La Marea Amarilla se propone como un movimiento ciudadano colectivo, formado tanto por usuarias y usuarios como por profesionales de las bibliotecas, con el objetivo común de defender el concepto de servicio publico bibliotecario ante los recortes que viene sufriendo por parte de la Administración, y muy especialmente en los últimos años con la excusa de la crisis económica.

La PCPP propone además al colectivo bibliotecario que programe actividades para el próximo 23 de Abril, Día Internacional del Libro, con un punto común: pedir a usuarias y usuarios que digan con sus propias voces qué significa para ellos la biblioteca; más concretamente, a partir del lema Yo amo las bibliotecas públicas, que escriban cartas de amor basadas en su propia experiencia, cartas que transmitan la idea de que las bibliotecas son necesarias y tienen una gran utilidad social.

Copiamos a continuación un documento, adaptación de una publicación de la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA), en la que se dan 12 razones para amar a las bibliotecas. Puede servir como punto de partida o inspiración para quienes se animen a escribir su carta de amor….

12 razones para amar a las bibliotecas

Las bibliotecas salvaguardan nuestra libertad y ayudan a mantener la salud de la democracia. Las bibliotecas ofrecen los siguientes 12 motivos para su defensa y para demostrar que son imprescindibles para la sociedad:

1. Las bibliotecas garantizan el acceso a la información de los ciudadanos, necesario para que se puedan tomar decisiones informadas.

2. Las bibliotecas rompen fronteras entre los distintos grupos sociales y dan servicio a todos por igual: niños, familias, personas mayores, inmigrantes, poblaciones diversas, colectivos privados de libertad o con dificultades de acceso, enfermos, invidentes, sin techo, etc.

3. Las bibliotecas allanan el terreno para la igualdad de oportunidades al ofrecer sus servicios a los usuarios sin consideraciones de clase, rango, o poder adquisitivo.

4. Las bibliotecas fomentan el pensamiento independiente, valoran al individuo y ofrecen alternativas al pensamiento único al proveer acceso a las tendencias culturales minoritarias.

5. Las bibliotecas estimulan la curiosidad, nutren la imaginación y alimentan la creatividad.

6. Las bibliotecas abren la mente de los niños, porque la biblioteca es el territorio de lo extraordinario. Y estimulan la responsabilidad al ofrecer la posibilidad de tener un carné propio para acceder a todos los materiales que ofrecen.

7. Las bibliotecas devuelven a la sociedad más de lo que cuestan. Hay multitud de ejemplos de negocios y oportunidades surgidos al calor de los recursos bibliotecarios.

8. Las bibliotecas son capaces de construir comunidades al conectar a la gente con la información que necesita y con los demás.

9. Las bibliotecas cohesionan a las familias gracias a sus múltiples actividades de apoyo, como ayudas para hacer los deberes, alfabetización, escuela de padres, extraescolares, cuentacuentos, clubes de lectura y otras muchas.

10. Las bibliotecas son lugares de tolerancia, como lo garantiza el hecho de que cualquier usuario puede encontrar algo ofensivo entre sus materiales.

11. Las bibliotecas ofrecen un espacio que despierta sensaciones de respeto, tranquilidad y placer intelectual similares a las de un santuario. En la biblioteca estamos a solas con nuestros pensamientos, pero compartimos el espacio con desconocidos.

12. Las bibliotecas albergan el pasado, lo preservan. Conocer el pasado sirve para evitar repetir errores en el presente.

El Abuelo

Es una  obra de teatro escrita en 1897 por Benito Pérez Galdós.

El viejo conde de Albrit que había emigrado a América en busca del oro que según él, debieron dejar allí sus antepasados, regresa a Jerusa a una casa   propiedad de  unos sirvientes, Gregoria y Venancio, antiguos asalariados suyos. Estos trabajaban y se alimentaban de las tierras de Lucrecia, nuera que D. Rodrigo,  que así se llama el citado conde de Albrit.  

Lucrecia es viuda del hijo del conde. Tiene dos hijas Leonor y Dorotea, (Nell y Dolly como cariñosamente su madre las llama) . Ambas viven en la casa de Gregoria y Venancio  bajo la tutela de un perceptor, un viejo maestro llamado Coronado, persona de carácter débil al que sus pupilas burlan y dominan totalmente. Las niñas se encariñan pronto con su abuelo.

Nada más llegar D. Rodrigo se cita con Lucrecia. Sabe por su difunto hijo, Rafael, que una de las niñas es fruto de un amor espurio de ella con un pintor.  Incluso la culpa de la muerte de su hijo debido al desengaño producido por su relación. Exige conocer cual de las dos es su verdadera nieta. La que debería heredar  su condado. Ella se niega a darle dicha información y que pueda hacer distinciones entre sus hijas.

Para conocer de otra forma cual puede ser dicha nieta, traba amistad con los conocidos de la familia y con los más próximos a las niñas. Con Coronado, el maestro,  al que trata de sonsacar como son y cual es el carácter de ambas. Este le confiesa que las dos son muy buenas e inteligentes. También habla con Senén que es un personaje muy ambicioso por si el sabe algo del asunto. Por último habla con las pequeñas y las estudia en sus reacciones y gustos. Así descubre que  una de ellas tiene aptitud para la pintura y como quiera que el amante de Lucrecia era un pintor deduce que esa es la hija ilegítima.

Lucrecia está muy enfadada. Decide que lo mejor es que el abuelo dada su edad sea recluido en un convento para su cuidado y reposo. Carmelo, el cura es el encargado de hablar con el padre Maroto, que está en deuda con ella debido a sus generosas donaciones,  y tramar un plan para que el abuelo vaya al cenobio y se queda allí para siempre. Con engaños consiguen que el conde acceda a comer en el convent0 y aprovechando que después del ágape  D. Rodrigo queda traspuesto,  Senén lo deja allí y supone que la aventura ha terminado. Nada más lejos de la realidad. Al despertar el conde, hombre de genio vivo, se enfrenta al padre Maroto y a cuanto monje sale a su encuentro y abandona el convento volviendo a Jerusa. En el camino encuentra a Coronado que le acompaña

Llegado al pueblo desprecia la hospitalidad de Venancio y Gregoria, al tiempo que afea a  los implicados en el hecho. No solo censura duramente  su conducta  y  les echa en cara lo que tanto su padre como él habían hecho por ellos, dejándolos avergonzados y humillados. Una de sus nietas se pode de su parte e interviene en la censura con toda dignidad.

Lucrecia se arrepiente de lo que ha hecho. Se confiesa con el padre Maroto y le da permiso para informar al conde de cual de sus  hijas es su verdadera nieta.  En éstas están cuando Senén también despechado al no ver cumplido sus anhelos de mejora por parte de la Condesa, decide contarle al D. Rodrigo la verdad sobre sus nietas. Él no le cree, pero el padre Maroto ratifica todo lo dicho y causa una gran tristeza y depresión al Abuelo

Durante todo este tiempo el abuelo y Coronado habían  labrado una buena amistad. El maestro está amargado y aburrido de la vida y quiere suicidarse pero no encuentra valor para arrojarse por el acantilado, así que D. Rodrigo se  había ofrecido  a ayudarle dándole un empujón. Ante la nueva situación decide acompañarle en el acto de quitarse la vida.

 Lucrecia decide llevarse a las niñas a Madrid para encargase de su educación.  Una de las niñas se niega a abandonar a su abuelo y escapa para reunirse con él. Llega cuando los dos suicidas están a punto de consumar su acto, arrojarse al mar desde el acantilado. Su presencia lo evita.

Esta nueva situación hace que el abuelo reaccione y tanto él como Coronado renuncien al suicidio, amen de variar su punto de vista sobre el binomio amor-honor. Ellos se conjuran para educar a la niña y hacer que todos disfruten de la nueva situación.

En los personajes de la obra queda reflejada una buena parte de la sociedad española de la época. La vieja aristocracia venida a menos que represente el Conde de Albrit. Personas que viven aferradas a lo que fueron y consideran que tienen derecho a exigir que sus antiguos vasallos sigan cuidando de ellos pese a no poder costear esa dedicación. Aferrados también a los conceptos de dignidad y honor. Llevan hasta la última consecuencia estas ideas. Mirando hacia el pasado, despreciando un presente que no les gusta y sabiéndose sin futuro.

Nos refleja también a la nueva burguesía provinciana, orgullosa de haber prosperado pero  egoísta y corta de miras. Son los nuevos amos y así quieren que les vean y respeten sus, hasta hace poco, compañeros de fatigas. Dentro de ella el campesinado rico, avaro de su  opulencia y despreciativo.

El cura de pueblo, adocenado, aburguesado, lejos de conseguir los objetivos de santidad que le acompañaban en sus días de seminario. Más preocupado de su bienestar que de su misión evangélica.

El funcionario trepa, adulador y fullero, que basa su prosperidad en los favores que pueda conseguir y no en su trabajo profesional.

Los despreciados, representado aquí por el maestro. Ellos que se dedicaban a desbrozar las duras mentes de los zagales y luchaban contra los ejemplos que estos recibían del entorno. Ellos son los que al final no tienen premio alguno.

Y por último las niñas bien. Muy educadas, bien habladas y con modales, pero que no siempre estas cualidades se correspondían con un carácter noble y generoso.

 Benito María de los Dolores Pérez Galdós,  fue un novelista, dramaturgo y cronista español. Se le considera el mayor representante de la novela realista del siglo XIX y uno de los más importantes escritores en lengua española.

Décimo hijo de un coronel del Ejercito, Sebastián Pérez y de una hija de un antiguo secretario de la Inquisición, Dolores Galdós, nace en Las Palmas de Gran Canaria el 10 de Mayo de 1843, falleciendo en Madrid el 4 de Enero de 192o.

Su padre, le inculcó el gusto por las narraciones históricas contándole asiduamente hechos de la Guerra de la Independencia en la que había participado. En 1852 ingresó en el Colegio de San Agustín, que aplicaba una pedagogía activa y avanzada para la época.

Obtuvo el título de bachiller en 1862 en el Instituto de La Laguna y empezó a colaborar con la prensa local con gacetillas, poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos. La llegada a su casa de una prima suya le trastorna emocionalmente y sus padres deciden que se traslade a la capital a estudiar la carrera de derecho.

Llegó a Madrid en septiembre de 1862 matriculándose en la facultad. Entre sus profesores estuvieron, entre otros,  Fernando de Castro y Francisco de Paula Canalejas. Allí también conoció al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Rios, que le animó a escribir y le hizo sentir curiosidad por una filosofía, el krausismo, que marcaría fuertemente su primera línea editorial. También frecuentó teatros y trabó amistad  con otros escritores paisanos suyos, creando la “Tertulia Canaria” en Madrid. Acudía con regularidad a leer en el Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. Allí, durante una conferencia conoce a Leopoldo Alas “Clarín”  del que se hace amigo.

En 1865 asiste a los hechos de la Noche de San Daniel, que le impresionaron vivamente.

En ese año comienza a escribir como meritorio en los diarios La Nación y El Debate, así como en la revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente, 1866, y en calidad de periodista asiste al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil, suceso del que deja constancia en el capítulo II de Memorias de un desmemoriado.

Su vida en Madrid es cómoda. Vive primero con dos de sus hermanas y después con un sobrino, José Hurtado de Mendoza. Era un descuidado en el vestir, siempre en tonos sombríos. En los inviernos llevaba enrollada al cuello una bufanda blanca con un extremo sobre su pecho y el otro a la espalda. Le gustaba igualmente llevar en la mano un puro a medio consumir y tener a sus pies cuando se sentaba a su perro alsaciano. Se cortaba el pelo al rape y tenía espantosas migrañas.

Persona tímida, sufría al hablar en público. Era muy observador y tenía una memoria visual excelente, lo que influyo de forma importante en su faceta de escritor.

En 1867 hace su primer viaje al extranjero, como corresponsal a la Exposición Universal de París. Volvió con las obras de Balzac y de Dikens. De éste escritor tradujo Los papeles póstumos del Club de Pickwick. Todas estas actividades le dejaban poco tiempo para sus estudios de Derecho, lo que lleva a la Facultad a borrarle definitivamente de la matrícula en 1868. En ese mismo año se produce el derrocamiento de Isabel II. Galdós que está volviendo de Paris y navega hacia Canarias, desembarca en Alicante y regresa a Madrid a tiempo de presenciar la entrada del general  Serrano y la de  Prin.

En 1870 publica su primera novela, La Fontana de Oro. La novela con todos los defectos de una obra primeriza, bosqueja la situación ideológica de España durante el Trienio Constitucional, (1820-1823).

En 1873 comenzó a publicar los Episodios Nacionales, un intento de entender la memoria histórica reciente de los españoles y donde se refleja la vida íntima de estos durante el siglo XIX, así como su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron el destino colectivo del país. Se trata de 46 episodios en cinco series de 10 novelas cada uno, salvo la última, que quedó inconclusa. Arranca con la Batalla de Trafalgar y concluye con la Restauración  borbonica en España. Este conjunto de novelas constituyen una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y ejerció un gran influjo en la trayectoria de la novela histórica española.

El punto de vista adoptado es multiforme y refleja la evolución ideológica de Galdós, desde el aliento épico de la primera serie hasta el amargo escepticismo final, pasando por el radicalismo  político y la agresividad social-anarquistas de las series tercera y cuarta.

En 1876 publicó Doña Perfecta, una novela contra la intolerancia ideológica asentada en una imaginaria ciudad mesetaria, Orbajosa, semejante a la Fricóbriga de Gloria su siguiente novela (1877). Pese a la controversia que suscitó la obra Galdós fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1889.

Era un hombre poco inclinado a fanatismo ideológicos. Esto hizo posible que mantuviera amistad con personas de ideas no coincidentes, e incluso totalmente contrarias, a las suyas como José María de Pereda, Canovas del Castillo, Francisco Silvela y Marcelino Menéndez Pelayo. Viajó a Francia, Inglaterra e Italia en repetidas ocasiones. Su amistad con Pereda le aficionó a Santander, localidad en la que gustaba pasar sus veranos y donde construyó su celebre casa de San Quintin. También le gustaba Toledo, ciudad por la que sentida una especial predilección. Acompañado por Pereda visitó Portugal en 1884.

Influencias de las amistades le regalaron el acta de Diputado por Puerto Rico. Asistió a las sesiones del Congreso más como un observador de la realidad política del país que como un miembro activo de la Cámara.

En 1891 la actriz María Guerrero estrenó Realidad con el papel de Augusta. Fue una noche inolvidable para Galdós de lo que deja constancia en sus Memorias. Seguirían a esta obra las de La loca de la casa, cuyo libreto tuvo que cortar y modificar por su extensión y para lo que contó con la ayuda de José Echegaray. Luego La de San Quintin, el éxito más importante que obtuvo Galdós en el teatro hasta ese momento. Su representación duró en cartel 50 noches.

La vida sentimental de Galdós está poco estudiada, en buena parte por la discreción en que envolvió tales asuntos. Permaneció soltero si bien fue asiduo cliente de amores mercenarios. En 1891 tuvo una hija natural de una madre que se suicido posteriormente, Lorenza Cobian. También se conocen bien sus relaciones con la actriz Concha Morell y con la novelista Emilia Pardo Bazán.

Durante sus últimos años se consagró enteramente al teatro, al que entregó 22 piezas. En esa época empieza a aparecer el espiritualismo europeo en su obra, además de sentir un gran interés por la de León Tolstói. También en la última parte de su vida padeció las consecuencias de su descuido económico y su tendencia a endeudarse de forma continua.

Su afán de conocer bien España le llevo a recorrerla en tren, en compartimentos de tercera clase y a codearse con los míseros y hospedarse en posadas y hoteles de baja calidad.

Se levantaba con el Sol y escribía a lápiz hasta las 10 de la mañana, en que salía a pasear, observar y oir. No bebía pero fumaba cigarros de hoja uno tras otro. Adoraba la música. Leía mucho, especialmente los clásicos, tanto en inglés, francés o español. Rara vez iba al teatro. Se acostaba con las gallinas y cada trimestre acuñaba un volumen de 300 páginas.

Hizo sus pinitos en política. Se declaraba republicano y en 1909 fue, junto a Pablo Iglesias, de la coalición republicano-socialista. No obstante aquello no cuajó en su forma de ser y abandonó definitivamente toda actividad política y se dedicó de nuevo a la novela y al teatro.

En 1919 se realizó una escultura suya reconociendo  su  éxito en vida. Estaba casi ciego pero una vez que pudo palpar la obra se emocionó al sentir la similitud  de ésta con la propia. Cargado de laureles y considerado el mejor novelista español de siglo, murió en Madrid en Enero de 1920. Al entierro asistieron más de 20.ooo madrileños. Sus restos reposan en el Cementerio de La Almudena (Zona antigua, cuartel 2B, manzana 3, letra A).

Además de Episodios Nacionales ,  la novela que nos ocupa, El Abuelo  y algunas otras ya comentadas,  Galdós es el creador de una grande y prolija obra. No vamos a detallar aquí el conjunto de ellas, solo a modo de ejemplo algunas de las más conocidas como Fortunata y Jacinta, Tristana, Misericordia, Tormento, La de Bingas, etc. etc.. Algunas de estas novelas han servido de inspiración para guiones cinematográficos o series televisivas.

Libertad

La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar a esta nueva novela de Jonathan Frazen como una obra maestra de la narrativa norteamericana. Es su primera obra post 11S que sin duda influye en la historia que relata.

Para contárnosla se vale de los  Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios, amistades, sueños, amores, desengaños, todo .  A través del desarrollo de la trama vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.

Los principales protagonista de la familia en cuestión son  Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes  los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones de la comunidad y vecindad.

Describe a Patty  como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande.  Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.

Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.

El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Walther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.

Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.

Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen  lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esta libertad nos da la facultad de equivocarse, rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad que es lo que señala el límite  de la propia.

El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.

En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo con su condición social. En la que nos ocupa los personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, eso los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.

El relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos. La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad. Nadie queda al margen y malamente se sostienen.

Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama  en el año 2001 con su novela Las correcciones, ganadora del National Book Award.

Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 pero se crió en Webster Groves, un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuaqueros  a unos 18 kilometros al sudoeste de Filadelfia, y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side en Manhattan, New York y escribe para la revista New Yorker. Habla con fluidez el alemán.

La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.

Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.

Tiene concedidos diversos premios siendo el más importante el otorgado por  la National Book Award a Las Correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Fue con ella finalista al Premio Pulitzer  en el año 2002.

Cuando publico Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).