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28 días

Cada cual es libre de decidir la clase de persona que quiere ser …. ¿qué clase de persona quieres ser tú?.

Esta es una de las preguntas que se plantean en esta novela que nos relata unos hechos reales acaecidos durante la segunda guerra mundial en Varsovia y más concretamete en el gueto que en dicha ciudad establecieron las autoridades nazis una vez tomada.   Un gueto que ocupaba solo el 2,4% de la superficie total de la capital poláca. Esta tenía por entonces 1.200.000 habitantes. Al gueto fueron a parar todos los judios capitalinos, además de los de otras zonas de Polonia conquistadas por los nazis. También llevaron allí a judios procedentes de Alemania y países limítrofes.

Las conidiciones de vida eran infrahumanas. A la falta de espacio se añadía la escasez de alimentos. Una higiene pésima, enfermedades de todo tipo. La vida en esas condiciones da lugar a situaciones límite, tanto en lo colectivo como en lo personal.

Y es de esto de los que nos habla la historia que David Safier nos transmite. Un relato que nada tiene que ver con los que en él son habituales y donde el humor, la sátira y la ironía tienen su nido.

El título de la novela hace referencia al levantamiento de los habitantes del gueto contra las fuerzas de ocupación alemanas. Duró 28 días, mucho más de lo que había durado la resistencia del ejercito polaco a la invasión nazi de Septiembre de 1939 que finalizó con la total rendición del país.

Los hechos narrados son reales y sintetizan lo descrito por aquellos que sobrevivieron a aquella situación. Para contarlos el autor crea unos personajes imaginarios en los que destacan los de Mira, Amos y Daniel.

                                             Imagen del gueto de Varsovia

Mira es una joven del gueto de solo 16 años que todos los días desafía la vigilancia del mismo y cruza sus muros para lograr alimentos en las calles de Varsovia con los que sustentar a su madre y hermana, su única familia. En una de estas salidas conocerá a Amos, otro joven del gueto que arriesga tambien su vida, si bien lo hace para poder lograr la libertad, tanto la suya como la de otros que como él se  aprestan a luchar. Para Mira nada será igual desde ese momento. Todas las visicitudes que pasarán juntos forman un relato de entrega, amor, heroismo y bravura que sirve para hilvanar el resto de la narración que nos da a conocer como fue la situación de aquellos que la sufrieron y en la que junto con verdaderas acciones heroícas hay otras de vileza, traición y sumisión completa al enemigo.

Y también está Daniel, el novio de Mira, honrado, abnegado, altruista. Una persona a la que se siente muy unida y de la que obtiene las fuerzas necesarias para continuar su arriesgada labor. Mira se verá atrapada por el cariño que siente por estos dos hombre y tendrá que elegir. Será una elección difícil de hacer pero a la que se verá abocada por los acontecimientos.

Lo mejor del libro es como está escrito. Una prosa concisa, amena, con unas descriciones de los diferentes ambientes y personajes realmente notable. Nos hace sentir lo que allí se pasaba, los miedos y anhelos. El amor y el odio. La traición y la abnegación. Nada nos deja indiferentes. Es una historia de supervivencia con todos los elementos que estas conllevan. Emociona y nos hace empatizar con las personas que allí estuvieron y de manera especial con la hermana de la protagonista, Hannah, una niña con una excepcional imaginación que para hacer  más llevadero aquel calvario se inventa un maravilloso cuento, el  de La historia de las setecientas setenta y siete islas.

David Safier nació en Bremen, (Alemania),en diciembre de 1966. Estudió periodismo y se formó profesionalmente en la radio y la televisión. En 1996 comienza a desarrollar su faceta como guionista de televisión. Las series que ha realizado son Mi vida y yo, Nikola y la comedia de situación titulada Berlin, Berlin.

Su actividada como guionista se ha visto galardonada con premios como el Grimme, el Premio TV de Alemania y un Emmy a la mejor comedia internacional en EEUU.

En su faceta de novelista decir que editó su primera obra, Maldito Karma, en 2007. Su siguiente novela fue Jesús me quiere, (2008), que parece será lleva al cine. En 2010 editó en Alemania Yo, mi, me … Contigo. En 2011 vió la luz Una familia feliz y en 2012 ¡Muuu!.

 

Cuando todo cambió

Ella lo esperaba.

Lo que no esperaba era el sufrimiento que nos traería después como un viento frío.

Así termina el corto y primer capítulo de la novela que nos va a tener ocupados durante las próximas semanas. Y la frase encierra todo lo que el relato nos contará de la vida de sus protagonistas, especialmente de la de Natalie Ward, que a sus aproximadamente cincuenta años regresa desde Vancouver donde ahora vive a su pueblo natal, cercano a Atwood y a solo dos kilómetros de la frontera con EEUU,  en el que se desarrollarán los hechos que rememorará en el obligado y largo viaje y que son el fundamento de la historia.

Su vuelta obedece a la llamada de su hermano mayor Boyer. La causa es que su madre está muriendo y  desea volver a verla. Llevan décadas sin hacerlo pero se siente impelida a satisfacer su llamada. No quiere que la acompañe su marido Vern, un desconocido para su familia y con el que las cosas no van del todo bien.

A traves de sus introspecciones nos enteraremos de como era su vida hace treinta años. Una vida que transcurria en una familia unida y querida. Papa, mama, sus tres hermanos, Boyer, Carl y Morgan; el trabajo en la granja, las relaciones con vecinos. Un existencia placida que se vió interrumpida por la llegada de River, el joven y guapo americano hippie, contrario a la guerra de Vietnam y desertor, como muchos que cruzaban la frontera con Canadá para evitar ir a luchar a aquellas lejanas tierras.

Según avanzamos en la lectura vamos adquiriendo la certeza de que lo que Natalie hace es andar un camino por ella conocido que lleva a un punto en que algo importante sucedió. Algo que marcó su vida y la de todos de manera definitiva. El relato adquiere un nuevo valor y nosotros como lectores empezamos a interesarnos por todo lo que se describe intentando encontrar pistas que nos anticipe lo sucedido. Y cuando ocurre nos asombrará. Tendremos que admitir que no esperabamos ese desenlace y que la autora goza de recursos suficientes para sorprendernos e ir más allá de nuestra imaginación más enardecida.

El libro atrae y engancha. Tiene mucho que ver la estructura de la historia. Desde el principio sabemos que existe un algo y descubirlo es la meta que nos lleva a leer y no dejar de hacerlo. Ayuda a ello su buena prosa y el que las personalidades de  los protagonistas estén bien descriptas y desarrolladas. Nos relata como era la vida en aquella granja , los problemas diarios y el cariño entre los componentes de la familia. También como es Natalie ahora, las relaciones con su marido que la ama profundamente y con su hija, médico de profesión y que casulamente vive en el cercano pueblo de Atwood. Son personajes que se nos hacen familiares y llegamos a apreciar.

También está muy bien explicitado el ambiente que rodea la granja, las montañas, lagos, etc., lo que hace más agradable la lectura y más entrañable el relato.

Natalie es la narradora principal. En ocasiones tambien lo es su madre, pero son las menos. Es a traves de nuestra protagonista como nos vamos enterando de todo lo   acaecido.

Dejo que cada uno  descubra por sí mismo el enigma de la narración y el desenlace. Creo que gustará a la mayoría. Es una buena historia y merece ser leida con interés y afecto . Donna Milner se lo merece.

Donna Milner nació en Victoria DC (Canadá) en el año 1946. Trabajó durante 25 años como agente inmobiliario, hasta que su marido Tom  la alentó a empezar a escribir. Le gusta crear personajes reales que se enfrenten a dilemas morales de verdad, que hablen al lector y se mantengan vivos en su memoria mucho después de acabar la lectura. Su primera novela Cuando todo cambió se publicó en 15 países, fue nominada al prestigioso Premio IMPAC de Dublín y elegida una de las cien mejores novelas por el periódico The Globe and Mail. Actualmente vive con su marido en la ciudad de su nacimiento.

 

 

 

El tango de la guardia vieja

Un aventurero decía “yo vivo de mi sable y mi caballo”. Me ocurre algo parecido. Vivo de lo que llevo conmigo. De lo que encuentro en el camino.

Dos personajes principales Max Costa y Mecha Inzunza, Un espacio de encuentro, un transatlántico rumbo a Buenos Aires en el otoño/primavera de 1928, un lugar, el salón de baile de primera clase de dicho barco donde Max Costa ejerce de “bailarín profesional” sacando a la pista a las señoras que están solas o aquellas a las que sus sosos maridos prefieren ver bailar a hacerlo con ellas. Este es el caso de Armando de Troeye, compositor de fama que viaja a la ciudad porteña con la finalidad de encontrar inspiración para la composición de “el tango”,  la que condense en su música la realidad y evolución de éste a lo largo del tiempo. Es una apuesta que tiene con un colega, el Sr. Ravel, el del bolero. Le gusta la música pero no bailar lo que propicia el encuentro de nuestros protagonistas.

Y aquella noche en que Max y Mecha se enlazan y bailan juntos dan comienzo una relación de encuentros y separaciones que se prolongará durante tres décadas. Relación que lleva aparejado amor y traición, ansia por el otro y necesidad de alejarse. Todo ello enfundado en los acontecimientos que en aquellos años ocurrieron, guerra civil española, guerra mundial y guerra fría.

Los escenarios en que estos amores se desarrollan serán tres, primero en Buenos Aires, después en Niza y por último en la bella bahía napolitana, concretamente en Sorrento. Serán también distintas las circunstancias. La primera sera el tango el motivo. La segunda, Niza, un asunto de espionaje con la guerra civil española de fondo y los inicios de la mundial y la tercera, Sorrento, un campeonato de ajedrez en la costa napolitana.  La edad de los protagonistas, como no podía ser de otra manera, jugará un papel importante en la evolución de la relación, sobre todo en la que tiene su desarrollo en Italia. Han pasado treinta años y muchas circunstancias en la vida de ambos que se ponen de manifiesto en su manera de tratarse. Incluso aquí, en el tiempo del campeonato se producirá una intriga relacionada con el momento político mundial en aquellos años.

Todo ello contado con la maestría que el autor tiene. Aporta una breve pero interesante historia sobre la evolución del tango desde los tugurios bonaerenses hasta los salones de moda de Europa.  Como fue perdiendo frescura y originalidad, desde  la música rápida de raíces afrorioplatenses a la edulcorada melodiosa que ha llegado a nuestros días; la inclusión de texto  en las partituras; la influencia que en ello tuvo Gardel.  Siempre viene bien conocer el origen de las cosas y a Pérez-Reverte le gusta aportar datos históricos, lo que es de agradecer.

Los personajes están bien tratados y descritos.  Max es un autodidacta, que ha sabido forjar una forma de ser refinada desde un origen humilde, aprendiendo de aquellos a los que tendrá que imitar si quiere hacer dignamente su trabajo de “compañero” de damas solas o no bien atendidas por sus maridos. Es atractivo, elegante, respetuoso, su conversación es amena, mundana y con los suficientes toques cultos para que resulte interesante. Unas veces gigoló y otras ladrón de guante blanco.  Incluso en el ocaso de su vida sabe llevar con dignidad su puesto de chófer de un celebre y rico médico en la mencionada costa italiana.

Meche es hermosa en el sentido amplio de la palabra. Con clase, personalidad y un pelín de audacia que la hacen por momentos enigmática y por supuesto muy deseable. Una especie de Belle de jour. Enamorada, viciosa y apasionada.

Podemos hablar de un tercer personaje, el ambiente en que se desarrollan los acontecimientos y el lujo imperante en el mismo. Aquel que brillaba en una época y una sociedad que se llevará por delante la segunda guerra mundial, pero que aquí está en su apogeo .  Un lujo y glamour que se repite en Sorrento, dentro de la atmósfera  un tanto plana que rodea un campeonato de ajedrez . Parece que es el único marco en el que Mecha vive y brilla. Si Max quiere volver a su relación con ella ha de entrar en el mismo y no duda en hacerlo aún a riesgo de perder lo que en ese momento es su medio de vida, su trabajo de chófer.

La historia es un estar en el pasado y en el presente sin que esta forma de contarla desvíe la atención del lector o lo incomode. Por el contrario, estimo que aclara cosas y es una manera de dar a conocer en profundidad la relación que ambos mantuvieron aún cuando no estuviesen juntos. Es un acierto del autor. Si queremos encontrar algún defecto hemos de señalar que en ocasiones la trama decae. El arranque es magnífico y sería extraordinario que este nivel se hubiese podido mantener a lo largo de la narración. Aún así engancha y personalmente su final me ha parecido  que describe adecuadamente el carácter de Max y el amor que siempre ha sentido por Meche. Puede parecer un final de novela romántica, de hecho algunos diálogos  y situaciones son propios de ella,  pero, ¿que otra cosa es lo que acabamos de leer?.

La trama tiene cierto parecido a “Las travesuras de la niña mala” de Vargas LLosa.

Javier Pérez-Reverte Gutiérrez, nació en Cartagena en 1951. Es un escritor y periodista español miembro de la Real Academia Española desde 2003. Antiguo corresponsal de RTVE y reportero destacado en diversos conflictos y guerras durante 21 años.

Licenciado en Periodismo, estudio también Ciencias Políticas. Comenzó en el diario Pueblo en el que permaneció durante 12 años. En este tiempo y con su compañero Vicente Talón fundó la revista Defensa (Abril 1978) de la que fue su redactor jefe hasta que sus compromisos como corresponsal le obligaron a dejarla. Desaparecido el diario Pueblo pasó a RTVE, donde permanecerá nueve años, hasta 1994.

Su salida del ente público fue drástica. Después de haber presentado diversos programas de actualidad, y de haber cubierto como corresponsal de guerra diversos conflictos, que en aquellos años se dieron tanto en Europa como en África y Sudamérica, dimitió al sentir injustamente  tratado.

Desde ese momento se dedica en exclusiva a la literatura y a la escritura de artículos de actualidad en el suplemento dominical de los diarios del grupo Vocento, bajo el título  Patente de corso.

Ingresó en la Real Academia Española el 12 de Junio de 2003, ocupando el sillón T. Es Doctor honoris  causa por la Universidad Politécnica de Cartagena desde el 18 de Febrero de 2004.

Su producción literaria es extensa y exitosa. La inició en 1986 con la publicación de El húsar. Dos años después publica El maestro de esgrima. Le siguen El club Dumas y La tabla de Flandes. Estás obras lo hicieron conocido del gran público, hecho que se acrecentó cuando en 1996 comienza  a publicar la saga de El capitán Alatriste, con  enorme éxito y reconocimiento. Incluso profesores de historia recomiendan su lectura a sus alumnos, lo que dice mucho de su ambientación y rigurosidad.

Hasta el momento ha publicado 22 novelas. Algunas de ellas han sido llevadas al cine con mayor o menor acierto. Entre ellas Alatriste, estrenada en 2006.

Su actividad literaria continua y es un reconocido y seguido escritor tanto en nuestro país como en  el extranjero.

Está en posesión de diversas distinciones tanto españolas como extranjeras. Por su singularidad destacaría que cuenta con la Gran Cruz al Mérito Naval, que le fue otorgada por su novela Cabo de Trafalgar (2005).

La rubia de los ojos negros

– Me llamó Cavendish — dijo.

La invité a que tomara asiento. Si hubiera sabido que iba a llamar a mi puerta, me habría peinado y me habría perfumado detrás de las orejas con un ligero toque de ron de laurel.

Raymond Chandler creó en su momento un personaje inolvidable, el detective privado Philip Marlowe. Sus peripecias tuvieron un extraordinario éxito que se reflejó en la aceptación de sus novelas, la traducción de las mismas a diversas lenguas y la adaptación cinematográfica de las aventuras que reflejaban. El personaje de Philip Marlowe fue representado en la gran pantalla por afamados artistas como lo fueron Humphrey Bogart, Robert Mitchum o James Garner.

Philip Marlowe me atrevo a decir que fue el paradigma del detective privado americano. Un personaje cínico, duro, bebedor, sin miedo al dolor físico. Bajo esta apariencia se esconde una personas contemplativa, irónica y filosófica, amante de la tranquilidad, el ajedrez y el cuidado de su bonsái. Sin un físico especialmente atractivo, aunque en la pantalla no lo representaban así, atrae a las mujeres de toda condición que le encargan trabajos o que son investigadas por él. Se deja querer y no pierde de vista su objetivo, deshacer el entuerto para el que le contrataron.

Pues bien, partiendo de estas premisas y muchos años después de la muerte de su creador, John Bamville por medio de su seudónimo Benjamín Black se atreve a resucitar a Marlowe. Bamville un escritor de éxito, con novelas complejas, siempre muy bien escritas y que tiene la facilidad de describir los ambientes de tal manera que lleva al lector a identificarse con la situación de una forma extraordinaria, parece que se está viendo, notando y casi oliendo lo que narra, utiliza a su álter ego Benjamin Black para escribir este tipo de novela. Dice que le ayuda a desentumecerse, y explica que lo hace así porque cuando escribe como John Bambille consigue redactar unas doscientas palabras al día. Si es Benjamín Black quien lo hace el chorro de palabras sale con mayor libertad y logra alcanzar las dos mil diarias. Es un descanso.

Y de que va la novela que nos ocupa. Pues de lo habitual en este tipo de historias. En momentos de horas bajas Marlowe recibe la visita de una elegante, joven, hermosa y rica dama que le encarga la la localización de su amante muerto unos meses atrás. Ella le expone que está segura de haberse cruzado con él recientemente en otra ciudad y sospecha que algo raro ha pasado en la desaparición del mencionado amante.  La rubia de los ojos negros que pide su colaboración es Clare Cavendish, está casada, proviene de una rica familia y pide la mayor discreción en el esclarecimiento del caso.

La novela tiene todos los ingredientes necesarios para ser un buen ejemplo de este tipo de literatura, pero además tiene un añadido, está bien escrita. Casi sin darse cuenta Marlowe se encuentra enredado en los avatares de una de las familias más ricas de Bay City, con todo lo que esto representa en lo relativo a la lucha interna por el poder, el dinero y el honor y porvenir de la estirpe.

Como es habitual en Benjamín Black el final se produce de súbito. En dos/tres páginas el misterio queda resuelto y la fama del investigador intacta y acrecentada con la resolución de un nuevo y singular caso. Como debe ser.

Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.

Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.

Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.

Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de las revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker y El mar (2005) que ganó el preciado galardón.
Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.

En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, novela con la que da vida a un personaje detectivesco, pese a que en realidad es un médico dedicado a la patología, es forense en un conocido centro hospitalario de Dublín. Esta novela es la primera en la que Quirke, que así se llama el personaje, tiene que investigar un hecho sin que le afecte directamente,  le siguen El otro nombre de Laura y En busca de April. Tiene otras novelas del mismo estilo publicadas.

Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.

Está en posesión de numerosos premios y distinciones. Este año 2014 le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

ROSA CANDIDA

” He aquí que os he dado toda la hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente” (Génesis 1, 2)

Toda planta necesita para desarrollarse, nacer y crecer. La novela de Audur Ava Ólafsdóttir relata como los humanos, la mejor semilla sobre este mundo nuestro, necesitamos también esos simbólicos tres momentos, nacer, crecer y desarrollarse como personas. Y no siempre es fácil. En ocasiones, como es el caso, es necesario antes que cualquier otra cosa saber a donde se quiere llegar, como y que se quiere ser, dejando de lado consejos bien intencionados, tradiciones seculares e incluso opiniones ajenas que, con la mejor voluntad, pueden no ver bien ese objetivo final que nos proponemos.

El libro narra el viaje que va a realizar el protagonista principal Arnljótur, un joven de 22 años, miembro de una familia que ha vivido una reciente tragedia, la muerte de la madre. Ahora son tres personas las que componen el núcleo familiar, el citado Arnljótur, su hermano gemelo Jósef, con cierto retraso mental  y su padre, electricista de profesión, de avanzada edad y preocupado por el porvenir de su hijo con el que mantiene al respecto diferencias notables, pero que aun así no se opone a que este decida hacer lo que más le gusta, cultivar plantas y flores y de manera especial rosas.

Nos va contando como esa afición la adquirió al ayudar a su madre en el invernadero que existe en la casa. Dada las extremas condiciones climatológicas del malpaís donde viven (Islandia) así como la escasez de tierra fértil, parece ser el citado invernadero el lugar apropiado para cultivar todo tipo de flores, verduras y hortalizas diversas. Es lo que hacía su madre, 16 años más joven que su marido, muerta en un accidente de tráfico. El relato de este fallecimiento es uno de los pasajes más emotivos de la narración y nos vienen a decir como era el carácter de esa persona.

Después de varios intentos por ejercer alguna de las profesiones normales del país, como la de tripulante de barcos de pesca y oficios que requieren habilidades manuales, entre ellos el de su padre y pensar en otras que pasan por ir a la universidad, Arnljótur se reafirma en la voluntad de ser jardinero. Plantar y cuidar rosales, en especial un tipo de rosa, la Rosa Candida, que su madre cultivaba y cuya principal característica es tener ocho pétalos, que envuelven otros ocho y no tiene espinas. Llevando consigo unos esquejes de dicha planta parte hacía un lugar que no se especifica, en el que existe un monasterio que tiene en su interior un jardín del que cuentan fue antaño memorable por albergar una grande y magnífica colección de rosales. Hoy está prácticamente abandonado y los monjes de dicho cenobio han aceptado su oferta de trabajo. Tal como describe el entorno de este lugar, tipos humanos y ambiente, todo hace pensar que el monasterio está ubicado en un país de clima más benigno que el que deja atrás.


Imagen del malpaís como una y otra vez es llamada Islandia en el texto

Un dato trascendente en el devenir del relato es que en el citado invernadero, – que dada su importancia en la vida del protagonista podemos considerarlo como un personaje más de la novela-; en él, repito, el joven Arnljótur ha tenido relaciones sexuales una sola vez con Anna, una amiga de un amigo, dejándola embarazada. Tienen una hija, Flora Sol, de pocos meses de edad en el momento de partir. Aunque no está enamorado de su madre sí se siente padre de su hija y asume esa responsabilidad desde el primer día.

El narrador de la odisea es el propio protagonista. Toda la narración tiene un aire intimista. No solo cuenta hechos, también emociones y pensamientos. Sus inquietudes, miedos, dudas sobre su personalidad, etc. , todo lo va desgranando en cortos capítulos. Su llegada a ese mítico destino que está representado por el monasterio y el misterioso jardín. El encuentro con el prior del centro, el Padre Thómas, un monje aficionado a las películas de las que saca las conclusiones que le hacen entender la vida tal como es. El pueblo donde se ubica el convento, sus gentes, tan diferentes a él.

Una muestra de como tiene asumido su papel de padre, su responsabilidad, se pone de manifiesto cuando Anna le pide que se haga cargo de su hija mientras ella escribe su tesis doctoral. Arnljótur no lo duda, ni dudará tampoco cuando también le pide quedarse con él durante unos meses mientras hace el trabajo comentado. Toda la vida que hasta entonces ha llevado allí se ve alterada, pero él aceptará, verá desarrollarse el amor por su hija y en ese tiempo encontrará el verdadero sentido de su vida . Verá florecer su Rosa candida.

Tanto el Anna como el personaje del padre de Arnljótar están muy bien descritos y encajados en la narración. Igual que la forma de ser del bebe que está detallado con toda dulzura. Son personajes muy creíbles, lo que enriquece la historia.

El final es abierto y no quiero extenderme más en contar el desarrollo de la trama, ya que perjudicaría la lectura. La novela me parece interesante aunque no es sencillo entrar en ella. Algunos capítulos pueden parecer superfluos pero no lo son; nos sirven para comprender la evolución personal del protagonista, su adaptación a una nueva forma de vida y a un trato con gentes diferentes. En conjunto es un libro que engancha, escrito de forma concisa, y que da para pensar. Arnljótur lo hace y mucho. Piensa en la jardinería, pero también en la muerte y el cuerpo. Y en ocasiones se agobia. No comprende como aquellos monjes con los que de alguna manera convive, están alegres y ríen por cualquier motivo pese a encontrarse tan alejados de las pasiones corporales. Al final lo entenderá.

Audur Ava Ólafsdottir es una escritora islandesa, nacida en Reikiavik en 1958. No cabe duda que es una escritora de éxito, a juzgar por los premios que le han concedido desde la primera novela que editó, Tierra levantada en 1998. En 2004 con Lluvia de noviembre obtuvo el Premio de Literatura de la ciudad de Reikiavik, entre otros.

Rosa Candida su tercera novela recibió en 2008 el Premio Menningarverdlaun DV de literatura; el Premio Fjöruverdlaun especializado en literatura femenina, por “el atractivo de sus múltiples capas de significado y su creación de un nuevo paradigma masculino“, el Prix des Amis du Scribe 2011, el Premio Page des Libraires 2010 y el Premio de los Libreros de Quebec 2011 a la mejor novela extranjera. También fue finalista del Premio Fémina Étranger, del Premio de Literatura del Consejo Nórdico, del Gran Premio de las Lectoras de Elle, del Premio de la revista Lire y del Premio FNAC de Francia. Ocupó los primeros puestos en las listas de más vendidos en su país, en Francia y en Canadá, y está siendo traducida a varios idiomas.

Encuentro con el reciente Premio Nadal José C. Vales

El pasado jueves 19 de febrero por la mañana, los clubs de lectura de la Biblioteca Forum así como los asistentes al taller “Disfrutando de aprender” tuvimos la inmensa suerte de contar con el reciente ganador del Premio Nadal, José C. Vales en un encuentro previo al Ciclo de Encuentros con Autores Libros en Directo organizado por el Centro Ágora y presentado como ya es habitual por Pedro Ramos.

De su trayectoria como redactor, editor y traductor hablaba nuestra compañera Nuria en un post anterior. Lo que aquí queremos resaltar es la cercanía y amabilidad de José C. Vales,  así como nuestras impresiones después de haber tenido un encuentro tan personal con él. Su cara alegre y expresión desenfadada para nada se corresponden con la imagen de duro que representa la foto de contraportada Cabaret Biarritz.

PREMIO NADAL 2015_JOSÉ C. VALES 031

Sin duda su carrera como traductor centró buena parte de la conversación ya que por ahora esa es su profesión, hecho que ha dejado huella en su obra literaria: El pensionado de Neuwelke novela, cuenta, que escribió por una apuesta y la recientemente galardonada con el Premio Nadal 2015 Cabaret Biarritz de la que el autor destaca las distintas formas de narrar los hechos a través de las diferentes visiones de sus personajes. Esta, su última obra es una novela de investigación, extravagante, que a partir de la investigación de un crimen esboza el retrato de una sociedad en plena agitación, el Biarritz de 1925. Una sociedad de la que el autor resalta sobre todo las vivencias que más le interesan: las vidas lujosas de la gente adinerada que frecuenta los cabarets o el estilo de vida de las “flapers”. Vales destaca que, a pesar de que la trama gira en torno a una adolescente local que aparece muerta en el puerto sujeta a una argolla en el muelle con la cara devorada por los peces, esta es una novela llena de pinceladas de humor, un ingrediente que el autor considera fundamental.

Vales nos contó alguna que otra anécdota que, aunque creemos confesable, no vamos a publicar aquí. Con su amabilidad y buen hacer nos quedamos, y por supuesto con sus recomendaciones literarias

“creo que todo el mundo debería leer Frankenstein de Mary  W. Shelley  (una de sus escritoras favoritas) y Drácula de Bram Stoker”

De agradecer es también su especial dedicatoria, una cita de Jane Austen que dice así:

PREMIO NADAL 2015_JOSÉ C. VALES 092

“Que otras plumas se entreguen a la pena y la desesperación”

Muchas gracias José C. Vales. Esta es tu casa. Puedes venir siempre que quieras.

Los días – Memorias de infancia y juventud

  Los insultos no han probado jamás    una verdad ni desvanecido un error.

Me parece una buena frase para iniciar el comentario de un libro que ha sido para mi todo un descubrimiento. Los días de Taha Husein nos dice mucho sobre la cultura islámica y sobre la forma de vida de sus seguidores, entre los que se encontraban estos campesinos egipcios de principios del siglo XX.

El protagonista ha nacido y vive en esa comunidad, sujeto a sus normas y costumbres, a su ignorancia disfrazada de conocimiento memorístico del Corán en  su totalidad. Él, pese a  ser ciego desde que a los tres años le trataron mal una enfermedad ocular, no queda exento de dicho aprendizaje. Debe asistir a la escuela regentada por un maestro dictatorial e ignorante que lo único que sabe hacer es obligar a memorizar los textos sin ninguna explicación sobre lo que aprenden y de la misma manera que diez siglos antes los alumnos de entonces hacían. No es esta escuela un caso aislado, la universidad de El Cairo, Al-Azar, donde se enseña  Corán, Hadiz, Derecho islámico, Fundamentos teológicos, Gramática…… , sigue el mismo procedimiento, memorizar, repetir como un papagayo todo lo estudiado y librarse mucho de exponer ideas que no se ajusten a la tradición. Esta forma de formarse, amén de tediosa, es totalmente inoperante y solo sirve para sacar unas monedas o algo más a los ignorantes aldeanos, cuando los maestros son llamados a los pueblos a salmodiar en las ceremonias y eventos que en ellos se dan.

Y  eso que cuando él  llega a la Universidad comentada ya ha habido una cierta reforma aperturista, emprendida por Muhammad Abduh, que ha introducido para su estudio asignaturas como Aritmética, Geografía, Historia o Literatura Clásica. Pero mover costumbres arraigadas durante siglos no se hace en un período de tiempo corto y pese a estas novedades nuestro protagonista tendrá que vérselas con dichas anticuadas formas de pensar y mandar.

Para su familia, campesina relativamente acomodada, poder mandar a sus hijos a la escuela rural y después a Al-Azar es un signo de prestigio y valía. Nuestro pequeño, pese a su ceguera, aprende rápido, sabe memorizar bien, pero se aburre. No le encuentra lógica a estudiar de esa manera. Pero superará las pruebas necesarias y viajará a El Cairo, donde su hermano mayor ya está en la comentada Universidad  y de mala gana le servirá de lazarillo.

Pese al cambio de lugar no aprecia  diferencia de sistema, sigue siendo memorístico. Tanto que sus alumnos pese a disponer y alegrarse de tener la asignatura de Literatura, se limitaban a leer los grandes poemarios clásicos y a comprar después el  comentario oficial del texto matriz, ya que era el que otorgaba sentido y autoridad al original. Absurdo pero real.

Esto no era para lo que se había esforzado tanto. Ya antes había discutido con Sayyidna su maestro y con su padre, a quien le reprochaba su ingenuidad en materia de Fe. Aquello fue un buen aprendizaje para enfrentarse solo con su dialéctica a los shaijs de alAzar  en defensa de su dignidad y su capacidad intelectual.

Fueron años duros y de extrema pobreza, pero los aprovechó para salir del infernal círculo que aquel ambiente significaba y llegar a las metas que de adulto alcanzó en la élite intelectual de su país.

A través de las páginas del libro no solo vamos conociendo como se desarrollaba la enseñanza y distribución de las teorías coránicas, también quedan recogidas la manera en que se estructuraba la familia, las distintas formas de vida, clases y castas. El poder de los que conocían las escrituras y estaban autorizados a enseñarlas. En definitiva los motivos por los que estas sociedades no han evolucionado en paralelo a los conocimientos técnicos, filosóficos e intelectuales, que configuran el mundo no musulmán con algunas excepciones.

  Taha Hussein (14 de noviembre de 1889 – 28 de octubre de 1973) fue un escritor egipcio, comúnmente llamado el «decano de las letras árabes» o «Qahir al-Zalam» (en español: el conquistador de la oscuridad). Nacido en Magaga, Menia, (Egipto), Perdió la vista durante la infancia pero a pesar de este impedimento siguió con sus estudios y acudió a la Universidad Al-Azhar de El Cairo donde estudio Religión y Literatura.  Acudió posteriormente a la Universidad Egipcia —cuando Al-Azhar se negó a entregarle el diploma— y allí se convirtió en el primer estudiante en obtener un doctorado. Más tarde continuó sus estudios en La Sorbona en París, especializándose en Historia antigua, Griego y Latín, y también consiguió un doctorado. En Francia conoció a la que sería su esposa.

A su regreso a Egipto trabajó como catedrático y publicó Fil-Shiʿir al-Gāhilī (Sobre la poesía pre-islámica), donde expresaba serias dudas sobre la autenticidad de la poesía árabe pre-islámica y algunos capítulos de Corán, lo que le acarreó críticas y rechazo, por los que más adelante perdería su puesto. Una de sus obras más conocidas llamada Mustaqbil al-thaqafa fi Misr (El futuro de la educación en Egipto) fue publicada en 1938. Taha fue posteriormente rector de la Universidad de El Cairo, miembro de la Academia de la Lengua Árabe y Ministro de educación de Egipto, desde donde logró que la educación básica se convirtiera en obligatoria y gratuita.

Su obra se enfoca a analizar la Literatura árabe, la Historia del Islam, aunque también escribió de aspectos sociales y políticos.  Entre otras cosas, también tradujo al árabe múltiples obras de la literatura europea.  En 1973, recibió el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas a las personas y organizaciones que hayan realizado aportes significativos en «la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales».

Las reputaciones

“Es muy pobre la memoria que solo funciona hacia atrás” (Alicia en el País de las Maravillas).

Juan Gabriel Vásquez autor de esta novela corta condensa en apenas 139 páginas una historia de ficción que reflexiona sobre temas importantes en la vida de cada uno y en la que vivimos como integrantes de una sociedad moderna. Son reflexiones sobre la memoria, el papel de los medios de comunicación, la calumnia, los juicios de valor y la reputación de cada cual, ese retrato personal que  rodos tenemos y que está compuesto por lo que hacemos y por aquello que los otros ven y piensan sobre nuestra actividad publica y lo que se pueda traslucir de la privada.

Para trasladar al papel estas ideas se vale de un país, Colombia, una urbe, Bogotá y un caricaturista famoso Javier Mallarino, cuyas viñetas diarias crean más opinión pública que los destacados titulares del diario en que la publica o los sesudos artículos de los diversos comentaristas políticos que pululan por los medios de cualquier clase de comunicación.

Mallarino será el narrador de la historia. Está en la plenitud de su éxito;  tiene sesenta y cinco años de edad, nadie le hace sombra y es amado, odiado y temido por multitud de personas. Su dibujo y el comentario, “un aguijón forrado de miel”, que lo acompaña es lo primero que ven y leen los lectores del periódico que lo publica, El Independiente.

Por supuesto el éxito ha llegado después de 40 años de profesión. No fue un recorrido fácil, mucho esfuerzo, buenas dosis de osadía, sacrificios familiares e incluso temores, han jalonado este tiempo. El homenaje que se le tributa por esas cuatro décadas de brillante trabajo parece colmar las ansias que Mallarino puso siempre en el desarrollo de su labor y, sinsabores aparte,  considera el acto como el merecido premio a tanta  dedicación.

Un hombre como él ha sido muy importante en la carrera pública de muchos hombres. Tener la aceptación que él tiene ha hecho que muchas personas hayan visto ensalzadas o truncadas sus carreras. Pero nada parece afectarle, tiene la convicción de haber actuado con honradez y nobleza. Se ha visto ha si mismo como un fiel servidor de la verdad, exponiendo a la luz aquellos aspectos que permanecían ocultos y que eran necesario conocer para formarse un verdadero criterio sobre aquel o aquello que se nos quería ocultar.

Por eso, cuando después del ya mentado homenaje recibe un su casa, una mansión a las afueras de Bogotá donde vive solo, a una mujer, Samanta Leal, otrora amiga de colegio de su hija Beatriz, que le conmina a contar un hecho ocurrido en aquella casa muchos años antes y de la que ella había sido involuntaria protagonista, toda aquella seguridad sobre su bien hacer, estalla. Comienza entonces unas nuevas reflexiones sobre la importancia de la memoria. Hechos que entonces le parecieron de una realidad irrefutable, sobre los que tomó una determinación y que tuvieron una consecuencia trágica. Al recordarlos la seguridad sobre los mismos se tambalea y le hacen dudar de su buen juicio en el caso. Es entonces cuando se plantea si toda su vida pasada y las consecuencias que ha tenido para él y para otros ha merecido la pena. Si su recorrido no ha tenido mácula alguna. Viene a su memoria otro gran caricaturista colombiano, Ricardo Rendón, personaje de principios del siglo XX. El más grande de cuantos ha habido que terminó quitándose la vida en 1931. ¿Le quedará a él tiempo para evitar un final así?.

Y es que la memoria es muy traicionera. La certeza que tenemos siempre de los acontecimientos que hemos vivido es una gran mentira. La memoria los puede distorsionar y en todo caso puede hacer que olvidemos matices y circunstancias que entonces influían en el hecho, pero que el tiempo ha ido eliminando de nuestros recuerdos.

La novela está escrita de una forma densa y al tiempo amable para la lectura. Utiliza muchas palabras y modismos propios del país de origen del escritor que son de agradecer ya que nos ayudan a ampliar el conocimiento de nuestra lengua.

Juan Gabriel Vásquez, nació en Bototá, Colombia.

Estudió Derecho en su ciudad natal, en la Universidad del Rosario, y después de graduarse partió a Francia y se instaló en París (1996-99). Se doctoró en La Sorbona en Literatura Latinoamericana. Posteriormente se instalo en un pequeño pueblo de la región de Ardenas, en Bélgica, donde vivió un año, mudándose a Barcelona. Permaneció en esta ciudad hasta 2012. Actualmente vive en Bogotá.

Es autor de tres novelas “oficiales” – Los informantes, Historia secreta de Costaguana y El ruido de las cosas al caer – aunque escribió otra dos – Persona y Alina suplicante -, cuando tenía 23 y 25 años de edad. Estas dos últimas novelas no son de su agrado y le gustaría se eliminasen de su curriculum “Me gustaría que me dejaran olvidar esa parte de mi pasado. Me tomo ese derecho” ha dicho.

Aunque reconoce su deuda con Gabriel García Márquez, su obra es una reacción al realismo mágico; así a propósito de Historia secreta de Costaguana dijo: “Quiero olvidarme de toda esa retórica aburridísima de América Latina como continente mágico o maravilloso. En mi novela hay una realidad desmesurada, pero lo que es desmesurado en ella es la violencia y la crueldad de nuestra historia y de nuestra política. Déjeme que aclare algo con respecto a esa cita, que por supuesto se refiere, en tono de sarcasmo cariñoso, a Cien años de soledad. Yo crecí con esta novela, y puedo decir que la lectura de Cien años…. en mi adolescencia puede haber contribuido mucho a mi vocación, pero creo que todo el lado de realismo mágico es de lejos lo menos interesante que tiene esa novela. Yo propongo leer Cien años como una versión distorsionada de la historia colombiana. Ahí está lo interesante: en lo que hace Cien años… con la masacre de las Bananeras o con las guerras civiles del siglo XIX, no con las mariposas amarillas ni en las colas de cerdo. Como todas las novelas que son grandes de verdad, Cien años de soledad exige de los lectores que la reinventemos. Yo creo que esa reinvención hay que hacerla olvidándonos del realismo mágico. Y lo que he tratado de hacer en mi novela es contar el siglo XIX colombiano en una clave radicalmente distinta y me temo que opuesta a lo que los colombianos han podido leer hasta ahora”.

Vásquez, que colabora en diversas revistas y suplementos culturales, también escribe ensayos y es columnista semanal del periódico colombiano El Espectador.  Ha tenido éxito de crítica y las tres novelas citadas han sido distinguidas por ella. Sus relatos han aparecido en antologías de diferentes países y sus novelas han sido traducidas a varios idiomas. Él mismo ha traducido obras de John Hersey, Victor Hugo y E.M. Forster, entre otros. Formó parte del jurado de 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles que en 2007 eligieron para la revista colombiana Semana los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.

Está en posesión de diferentes premios y precisamente por Las Reputaciones recibió el Premio Real Academia Española 2014.

 

 

 

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

“Las cosas son como son y así seguirán siendo”.

Allan Karlsson, nació en Suecia en 1905, tal día como hoy del año 2005 la comunidad en la que vive le va a rendir un merecido homenaje por haber llegado a cumplir los 100 años de vida que es algo que no ocurre todos los días. Todo está preparado en el asilo en el que habita, incluso las autoridades políticas del lugar se personarán en el acto. Todo está listo menos lo más importante, el estado de ánimo del Sr. Karlsson. Él quiere dejar atrás toda su vida anterior y no está dispuesto a servir de protagonista en algo que no le preguntaron ni él propuso. Así que vestido como cualquier día, con un traje marrón y unas zamaedillas marrones, l(zapatillas   llamadas así por que a esa edad rara vez se mea más lejos que sus propios zapatos), en fin, vestido de esa guisa decide largarse y lo hace, empezando de esta manera la historia que configura la novela que su autor Jonas Jonasson nos propone y que se compone de una serie de peripecias que comienzan con el encuentro fortuito con una maleta.
Este es el inicio de las aventuras anunciadas y en las que Allan no estará solo. Sus compañeros son un ladrón de poca monta, un vendedor de salchichas y una mujer con una peculiar mascota. El lío dará pie a que el detective Aronsson, un policía solitario, encuentre indicios suficientes en el caso para que este mantenga en vilo a todo el país.
Para Allan la frase con la que iniciamos esta descripción, pronunciada por su madre, define su filosofía de vida. Si nada va a cambiar lo mejor es poder ir a un sitio tranquilo donde pueda tomar una copa de aguardiente sin necesidad de oír sandeces y mucho menos discursos políticos. Él siempre ha sido un hombre solitario, con mucha suerte, que cuando ha tenido que tomar decisiones lo ha hecho sin pensarlo en demasía. Le gusta conversar pero de temas normales, sin que ni la política ni la religión contaminen esos momentos de serena y apacible charla.

El día a día de este 2005 se alterna con el pasado. Con su historia desde su nacimiento en el lejano 1905. Se irán desgranando sus peripecias a través de curiosos relatos que dejan asombrados a sus nuevos amigos y, por supuesto, al lector, enfrascado en el hilo narrativo. A través de estas historias viajaremos por medio mundo, Suecia, España, EEUU, China, Himalaya, Irán, Rusia, Corea del Norte, Bali, desfilando ante nuestro ojos personajes históricos conocidos de los que nos da una singular versión que extiende a los hechos y circunstancias que han configurado el recientemente terminado siglo XX.

Allan Karlsson es un personaje sencillo con una fuerte personalidad. Él considera su vida igualmente sencilla. Además sus principios no han cambiado desde que se formaron en sus adolescentes años. Sus peripecias estrambóticas y rocambolescas nos harán pasar un buen y divertido rato dejándonos un regusto agradable y un grato recuerdo. Como uno de aquellos cuentos de la niñez que han seguido en nuestras mentes durante toda nuestra existencia.

Su autor define a Allan como un “idiota político” y dice “que esto es lo más peligroso que hay, que no hace falta que salte una vez más, del libro a la realidad”, esto según él “sería peligrosísimo”.

Este no cabe duda es un libro para “abuelos”. El propio autor, Jonas Jonasson nos lo dice en el preámbulo de la obra:

“Nadie era capaz de hechizar a su público como el abuelo, sentado allí, en el banco de madera, inclinado ligeramente sobre su bastón y mascando rapé.

      -Pero ¿es eso cierto, abuelo? -preguntábamos pasmados sus nietos.

      -Quienes sólo saben contar la verdad no merecen ser escuchados -contestaba el abuelo.
Pär-Ola Jonas Jonasson, nacido en 1961, es un periodista y escritor sueco que se ha dado a conocer en todo el mundo mediante la novela que nos ocupa, El abuelo que salto por la ventana y se largó.
Nació y se crió en Växjö, en el sur de Suecia. Estudio en la Universidad de Gotemburgo y trabajó como periodista en su ciudad natal. También para el vespertino sueco Expressen, en el que permaneció hasta 1994. En 1996 fundó una exitosa compañía de medios de comunicación, la OTW, a la que, tanto él como sus empleados han dedicado su tiempo de forma generosa.
Por razones de salud debe cambiar de forma de vivir. Vendió su empresa y se traslado a vivir a Sörmland en la costa sur de Suecia. En el año 2007 y después de contraer matrimonio se traslada a Ticino, en Suiza, lugar en que concentró en la escritura del libro que nos ocupa. Divorciado de su esposa y obtenida la custodia de su hijo, pasó a residir en la isla de Gotlan en el país de su nacimiento.
Entre sus proyectos está la publicación de una nueva novela de índole parecido a la que nos ocupa en lo que divertimento se refiere.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó está traducida a 30 idiomas y tiene vendidos sus derechos cinematográficos a una productora sueca que espera tener lista la película a finales de 2013.

La obra ha recibido los premios siguientes: Libreros de Suecia de 2010; German Prioner Price de 2011; Premio Audiobook danés de 2011 y el Escapades Prix de 2012.

Rosa candida

” He aquí que os he dado toda la hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente” (Génesis 1, 2)

Toda planta necesita para desarrollarse, nacer y crecer. La novela de Audur Ava  Ólafsdóttir  relata como  los humanos, la mejor semilla sobre este mundo nuestro, necesitamos también esos simbólicos tres momentos, nacer, crecer y desarrollarse como personas. Y no siempre es fácil. En ocasiones, como  es el caso, es necesario antes que otra cosa  saber a donde se quiere llegar, como y que se quiere ser, dejando de  lado consejos bien intencionados, tradiciones seculares e incluso opiniones ajenas que, con la mejor voluntad,  pueden no ver bien ese objetivo final que nos proponemos.

El libro narra el viaje que va a realizar el protagonista principal Arnljótur, un joven de 22 años, miembro de una familia que ha vivido una reciente tragedia, la muerte de la madre. Ahora son tres personas las que componen el núcleo familiar, el citado Arnljótur, su hermano gemelo Jósef, algo retrasado mental, y su padre, electricista de profesión, de avanzada edad, preocupado por el porvenir de su hijo con el que mantiene al respecto diferencias notables,  pero que aun así no se opone a que este decida hacer lo que más le gusta, cultivar plantas y flores y de manera especial rosas.

Nos va contando como esa afición la adquirió al ayudar a su madre en el invernadero que existe en la casa. Dada las extremas condiciones climatológicas del malpaís donde viven (Islandia) así como la escasez de tierra fértil, parece ser el citado invernadero el lugar apropiado para cultivar todo tipo de flores,   verduras y hortalizas diversas. Es lo que hacía su madre, 16 años más joven que su marido, muerta en un accidente de tráfico. El relato de este fallecimiento es uno de los pasajes más emotivos de la narración y nos vienen a decir como era el carácter de esa persona.

Después de varios intentos por ejercer alguna de las profesiones normales del país, como la de tripulante de barcos de pesca y oficios que requieren habilidades manuales, entre ellos el de su padre y pensar en otras que pasan por ir a la universidad, Arnljótur se reafirma en la voluntad de ser jardinero. Plantar y cuidar rosales, en especial un tipo de rosa, la Rosa candida, que su madre cultivaba y cuya principal característica es tener ocho pétalos, que envuelven otros ocho y no tiene espinas. Llevando consigo unos esquejes de dicha planta parte hacía un lugar que no se especifica, en el que existe un monasterio que tiene en su interior un jardín del que cuentan fue antaño memorable por albergar una grande y magnífica colección de rosales. Hoy está prácticamente abandonado y los monjes de dicho cenobio han aceptado su oferta de trabajo. Tal como describe el entorno de este lugar, tipos humanos y ambiente, todo hace pensar que el monasterio está ubicado en un país de clima más benigno que el que deja atrás.

                         Imagen del malpaís como una y otra vez es llamada Islandia en el texto

Un dato trascendente en el devenir del relato es que en el citado invernadero, – que dada su importancia en la vida del protagonista podemos considerarlo como un personaje más de la novela-; en él, repito, el joven Arnljótur ha tenido relaciones sexuales una sola vez con Anna, una amiga de un amigo, dejándola embarazada. Tienen una hija, Flora Sol, de pocos meses de edad en el momento de partir. Aunque no está enamorado de su madre sí se siente padre de su hija y asume esa responsabilidad desde el primer día.

El narrador de la odisea es el propio protagonista. Toda la narración tiene un aire intimista. No solo cuenta hechos, también emociones y pensamientos. Sus inquietudes, miedos, dudas sobre su personalidad, etc. , todo lo va desgranando en cortos capítulos. Su llegada a ese mítico destino que está representado por el  monasterio y el misterioso jardín. El encuentro con el prior del centro, el Padre Thómas, un monje aficionado a las películas de las que saca las conclusiones que le hacen entender la vida tal como es. El pueblo donde se ubica el convento, sus gentes, tan diferentes a él.

Una muestra de como tiene asumido su papel de padre, su responsabilidad,   se pone de manifiesto cuando Anna le pide que se haga cargo de su hija mientras ella escribe su tesis doctoral. Arnljótur no lo duda, ni dudará tampoco cuando también le pide quedarse con él durante unos meses mientras hace el trabajo comentado. Toda la vida que hasta entonces ha llevado allí se ve alterada, pero él aceptará, verá desarrollarse el amor por su hija y en ese tiempo encontrará el verdadero sentido de su vida . Verá florecer su Rosa candida.

Tanto el Anna como el personaje del padre de Arnljótar están muy bien descritos y encajados en la narración.  Igual que la forma de ser del bebe que está detallado con toda dulzura. Son personajes muy creíbles, lo que enriquece la historia.

El final es abierto y no quiero extenderme más en contar el desarrollo de la trama, ya que perjudicaría la lectura. La novela me parece interesante aunque no es sencillo entrar en ella. Algunos capítulos parecen superfluos, no lo son; nos sirven para comprender la evolución personal del protagonista, su adaptación a una nueva forma de vida y a un trato con gentes diferentes. En conjunto es un libro que engancha, escrito de forma concisa, y que da para pensar. Arnljótur lo hace y mucho. Piensa en la jardinería, pero también en la muerte y el cuerpo. Y en ocasiones se agobia. No comprende como aquellos monjes con los que de alguna manera convive, están alegres y ríen por cualquier motivo pese a encontrarse tan alejados de las pasiones corporales. Al final lo entenderá.

Audur Ava Ólafsdottir es una escritora islandesa, nacida en Reikiavik en 1958. No cabe duda que es una escritora de éxito, a juzgar por los premios que le han concedido desde la primera novela que editó, Tierra levantada en 1998. En 2004 con Lluvia de noviembre obtuvo el Premio de Literatura de la ciudad de Reikiavik, entre otros.

Rosa candida su tercera novela recibió en 2008 el Premio Menningarverdlaun DV de literatura; el Premio Fjöruverdlaun especializado en literatura femenina, por “el atractivo de sus múltiples capas de significado y su creación de un nuevo paradigma masculino“, el Prix des Amis du Scribe 2011, el Premio Page des Libraires 2010 y el Premio de los Libreros de Quebec 2011 a la mejor novela extranjera. También fue finalista del Premio Fémina Étranger, del Premio de Literatura del Consejo Nórdico, del Gran Premio de las Lectoras de Elle, del Premio de la revista Lire y del Premio FNAC de Francia. Ocupó los primeros puestos en las listas de más vendidos en su país, en Francia y en Canadá, y está siendo traducida a varios idiomas.