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El héroe discreto

Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener

Esta novela es la primera publicada por Vargas LLosa después de obtener el premio nobel de literatura en el año 2010.

Es un relato con dos escenarios distintos en su ubicación pero con un transfondo similar, la resistencia de dos personas normales a perder lo que con tanto esfuerzo y dedicación han conseguido.  Nuestros protagonistas son Felicito Yanaqué, empresario del transporte de Piura, e Ismael Carrera exitoso hombre de negoicios de Lima.

Felicito Yanaqué dueñó de “Transportes Narihualá” casado con Gertrudis y padre de dos hijos, Miguel -de cuya paternidad duda y cuya gestación forzó su matrimonio- y Tiburcio. Es un hombre que se ha hecho a si mismo. Desde la más absoluta pobreza ha conseguido poner en funcionamiento una empresa que goza de prestigio y rentabilidad. No está lo que se dice enamorado de su esposa y en consecuncia se ha buscado un “apaño” en la persona de la bella Mabel, a la que ha convertido en su amante y como se dice vulgarmente “le ha puesto un piso”. Es feliz así y todo parece sonreirle hasta el momento en que comienza a recibir anónimos pidiéndole un estipendio para que nada malo le pase a él, a su familia, a su negocio y a Mabel. Estos anónimos vienen firmados con una pequeña araña. Felicito, persona en apariencia débil, tiene un caracter indomable forjado en su impenitente lucha por conseguir su bienestar y en consecuencia no oculta el hecho. Pone la circunstancia en conocimiento de la Policía, encargándose del caso el capitán Silva y el sargento Lituma. Al tiempo y en la prensa local publica un manifiesto en el que se niega a avenirse a los extorsionadores. Esto lo convierte en un héroe popular pero a la vez hace que sus enemigos empiecen con acciones cada vez más violentas, como son quemar sus oficinas y secuestrar a su amante.

El desarrollo de la investigación de este secuestro y en general de la extorsión supondrá no solo el esclarecimiento del asunto; también dará lugar a inesperados e importantes descubrimientos.

Ismael Carrera, dueño de una compañía de seguros, tiene que luchar contra la desmedida ambición de sus dos hijos, – Miki y Escobita-, verdaderos parásitos sociales; que sin darse cuenta de que él, Ismael, les escucha, cuando se encontraba reponiéndose de un infarto,  celebran anticipadamente su muerte y el reparto de la herencia. Ayudado por Don Rigoberto, abogado y gerente de su empresa y por su fiel chofer Narciso trama librarse de las desmedidas ambiciones de sus vástagos. La solución consiste en casarse con su sirvienta, Armida, de manera discreta y partir inmediatamente en luna de miel por Europa. Sus testigos son los mencionados Rigoberto y Narciso que tendrán que apechugar en su ausencia con las amenazas de los dos perillanes. Estos, jovenes, atléticos y violentos, intentan que declaren ante un Juez que fueron obligados a actuar de la forma en que lo hicieron en la boda de su padre. Que testifiquen que este no está en su cabales y por tanto la boda debe considerarse nula. Es especial la actuación de Don Rigoberto que tenía pensado jubilarse y gozar de un merecido descanso con su esposa Lucrecia y su hijo Fonchito.

Este último también aporta su granito a la historia y a la deseada y no lograda paz familiar, al relatar sucesivas aparciones de un señor llamado Edilberto Torres.

Es curioso que algunos de los personajes que intervienen lo han hecho antes en otras novelas del mismo autor, como es el caso de:

  • Lituma (Lituma en los Andes, La csa verde, ¿Quien mato a Palomino Molero?, La Chunga)
  • Rigoberto (Elogio a la madrastra y Los cuadernos de Rigoberto)
  • Lucrecia (Elogio a la madrastra)
  • Fonchito (Elogio a la madrastra)

Mario Vargas Llosa, nació en Arequipa, Perú, el 28 de Marzo de 1936. Su nombre completo es Jorge Mario Pedro Vargas Llosa. Vio la luz en el seno de una familia de clase media de ascendencia mestiza y criolla. Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta. Ambos se separaron pocos mese antes de su nacimiento. Su padre volvió a casarse con una mujer de origen alemán con la que tuvo dos hijos, hermanastros del escritor, Enrique y Ernesto Vargas.

Mario vivió con su familia materna. Su abuelo era quien mantenía las necesidades económicas de su madre. Vivió en Cochabamba (Bolivia) y en Piura (Perú) donde comenzó sus estudios. Primaria en el Colegio Salesiano Don Bosco y secundaria en el Colegio San Miguel de Piura. Por aquel entonces  Mario creía que su padre había muerto ya que eso fue lo que le dijeron para ocultar el divorcio de sus progenitores.

En 1946 se traslada a Lima, donde conoce a su padre. El matrimonio  restableció su convivencia y vivieron en un barrio de clase media de la Capital. Estudia entonces en el Colegio La Salle de los    Hermanos de las Escuelas Cristianas. La relación con su padre fue siempre tortuosa, tanto por el carácter del mismo, violento en ocasiones, como por  el resentimiento que tenía hacia la familia Llosa. Otro hecho significativo de su convivencia fue la incomprensión que el tenía hacía su interés por la literatura.

A los 14 años es enviado al Colegio Militar Leoncio Prado, (Callao, Perú), un internado donde cursó 3º y 4º de educación secundaria. Allí tuvo que soportar la rígida disciplina miliar. Según su testimonio fue la época en la que más leyó y escribió. Entre sus profesores figuraba el poeta surrealista Cesar Moro, quien por un tiempo le dio clases de francés. Sus autores preferidos en dicha época fueron Victor Hugo y Alejandro Dumas.

En el verano de 1952 se produce un cambio sustancial en su vida. Aprovechando las vacaciones comienza a trabajar como ayudante en el diario limeño La Crónica. Poco después pasó a ser aprendiz  de periodista y se le encomiendan reportajes y entrevistas sobre notas locales. Al terminar el proceso vacacional no vuelve al colegio militar, se traslada a Piura y vive con su tío, cursando en dicha ciudad el último año de secundaria en el Colegio San Miguel de dicha localidad.

En 1953 Vargas Llosa ingresa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde cursa Derecho y Literatura. Participó en la política universitaria a través de Cahuide, nombre con el que se mantenía vivo el Partido Comunista a la sazón perseguido por el gobierno de Manuel A. Odría. Poco tiempo después se distanciaría del grupo y se inscribiría en el Partido Demócrata Cristiano de Héctor Cornejo Chávez. Por aquel tiempo trabaja como asistente del renombrado historiador sanmarquino Raúl Porras Barrenechea en una obra que nunca llegó a concretarse: varios tomos de una monumental historia del Perú

En 1955, con 19 años, contrajo matrimonio con Julia Urquidi, tía política por parte materna,  que era 10 años mayor. Este matrimonio causo un verdadero disgusto y rechazo en la familia, viéndose forzados a separarse durante un tiempo estando recién casados. Para poder mantener una vida en común, el joven Mario se vio obligado a realizar hasta siete trabajos simultáneos: en librerías con Porras Barrenechea , escribiendo para varios medios e incluso catalogando nombres de las lápidas del Cementerio Presbítero Matías Maestro.

Vargas Llosa comienza de verdad su carrera literaria en 1957 con la publicación de sus primeros relatos, Los Jefes y El abuelo. Al graduarse en la Universidad en 1958 fue considerado el alumno sanmarquino más distinguido en Literatura, por lo que recibió una beca para continuar sus cursos de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, ciudad a la que se traslada y desde la que en 1960 después de culminar su beca se muda a Francia con la intención de conseguir otra para estudiar allí. Recién llegado a París se entera de que su solicitud ha sido denegada. Pese a la precaria situación financiera en que se encuentran, Mario y Julia deciden quedarse en la mencionada capital, donde Vargas Llosa comienza a escribir de forma prolífica.  En 1964 Mario y Julia se divorcian. Un año después Vargas Llosa se casa con su prima Patricia Llosa, con quien tuvo tres hijos.

En 1971 bajo la dirección del profesor Alonso Zamora Vicente, obtiene un Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de Sobresaliente Cum Laude defendiendo su tesis doctoral titulada: García Márquez: lengua y estructura de su obra narrativa, luego publicada bajo el título: García Márquez: historia de un deicidio.

Sus novelas más destacadas, incluyendo la que leemos en estos momentos son:

La casa verde (1965); Conversaciones en la Catedral (1969); La mencionada García Márquez; Historia de un deicidio (1971); Pantaleón y las visitadoras (1973); La tia Julia y el escribidor (1977); La guerra del fin del mundo (1981);El pez en el agua (1993); Los cuadernos de don Rigoberto (1997):La fiesta del Chivo (2000), llevada al cine por su primo Luis Llosa; El paraíso en la otra esquina (2003); Travesuras de la niña mala (2006). Está previsto que el próximo 3 de Noviembre se publique El sueño del celta, última novela de Vargas Llosa. Versa sobre la vida de Roger Casament, cónsul británico en el Congo Belga que se dedicó a denunciar las atrocidades del régimen de Leopoldo II en el país africano.

Mario Vargas Llosa cuenta en su haber con numerosos premios anteriores al actual Nobel de Literatura. Los más destacados son: El Premio Rómulo Gallegos, (1967, por su novela La casa verde), y el Premio Cervantes (1994). A estos hay que añadir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras otorgado en 1986. Otros premios son: El Premio Nacional de Novela del Perú; el de la Paz de los libreros de Alemania; el Planeta de 1993 y el Biblioteca Breve otorgado por La ciudad y los perros.

Asimismo es miembro de la Academia Peruana de la Lengua, de la Real Academia Española y tiene numeroso títulos Doctor Honoris Causa otorgados por numerosas y prestigiosas Universidades del mundo. Ha sido condecorado por el gobierno francés con la Legión de Honor (1985) y el gobierno de Perú le concedió la condecoración Orden del Sol en el grado de Gran Cruz con Diamantes, su más alta distinción.

Ha tenido participación activa en la política de su país, decantándose por posiciones liberales y conservadoras.

Desde 1993 cuenta con la nacionalidad española sin que ello implique la renuncia a la suya de nacimiento, la peruana.

 

Los desorientados

Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación

La novela es de Amin Maalouf. Libanés de nacimiento, exiliado en Francia donde desarrolló toda su actividad literaria que tiene un único fin, el de estrechar lazos entre Oriente y Occidente.

La frase resaltada figura en la contraportada del libro y a mi modo de ver refleja el contenido del mismo. La lucha por lograr un mundo libre y tolerante donde las personas que lo habiten no tengan que temer persecución alguna por ser de esta o aquella manera, por pensar así o asa, por pertenecer a una u otra raza.

Adam, un profesor árabe de Historia, ubicado en París y con la vida asentada en dicha capital, recibe la llamada de una antigua amiga, Tania, en la que le solicita que vaya a Libano ya que su marido y también viejo amigo Mourad  se esta muriendo y quiere verle. Adam, después de sopesarlo brevemente, decide ponerse en camino, sabiendo que se va a reencontrar con su pasado, que volverá a vivir las emociones que le hicieron dejar aquella su tierra y abandonar de la noche a la mañana a las amistades de toda su joven vida, decisión que le enfrentó con el que ahora le llama a su lecho de muerte. Igualmente tuvo que renunciar a su única familiar, su abuela, mujer que se alegró de la decisión que había tomado dado el peligro que entrañaba permanecer allí debido al estallido de la guerra.

                                                                            Imagenes de aquella guerra en 1975

En aquellos días y junto con otros compañeros de colegio y universidad habían formado un club al que llamaban “Círculo de los Bizantinos”. Sus reuniones en casa de uno o de otro se distinguian por el buen ambiente y la tolerancia. Eran de diversas creencias e incluso razas, pero nada de esto hasta entonces había supuesto un inconveniente para la convivencia y el cariño mútuo. Pero aquel 1975 todo lo cambió. El país entero se rompió, ya nadie estaba seguro; de un barrio a otro podía haber una invisible línea de separación que era a la vez la frontera entre la vida y la muerte. En este estado de cosas Adam tomo la decisión comentada y dejó su patria. No fue ni el primero ni el único.  El Círculo quedó condenado y las opiniones sobre lo que acontecía provocaron que entre ellos comenzasen los reproches. Ahora, veinticino años después, y por dar satisfacción a ese antiguo amigo, con el que desde hace mucho tiene rota su relación, vuelve a aquellos lugares.

Allí está otra vez y todo vuelve a estar presente. No puede cumplir el deseo de hablar con Mourad, cuando él llega ya ha fallecido, pero su estancia en aquel lugar despierta en él el deseo de volver a reunir a los Bizantinos, por lo menos a los que puedan estar  vivos. Y a esa labor se entrega con todo su empeño ayudado por otra de las componentes del Círculo, la bella Semíramis. De este esfuerzo va el relato que de paso nos hará reflexionar sobre la amistad, el exilio, el amor, la memoria, la identidad y la necesidad de tender puentes entre nosotros mismos como individuos y como entes culturales, algo que como he dicho ya, es una constante en la obra del autor.

La historia tiene dos narradores, el propio Adam y una tercera persona. El tipo de escritura señala cuando es uno y otro el que cuenta lo que sucede, si bien podemos decir que cuando es Adam lo que escribe son sus propios recuerdos y pensamientos íntimos mientras que el tercero relata lo que va sucediendo en tiempo real. En todo caso el libro se lee con interés y sus frases matizando conceptos que nos parecen rotundos, como es el caso de Patria, Estado, bienestar, etc. hace que la lectura nos seduzca y obligue a recapacitar sobre lo que el autor plasma en el papel.

Amin Maalouf (Beirut 25 de febrero de 1949), es un escritor libanés de lengua francesa, que reside en París. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias  de las Letras en 2010.

Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto, país donde vivía su abuelo materno. Amin Maalouf estudió la primaria en su ciudad natal en un colegio francés de jesuitas (su madre era católica y francesa). Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Andreé, con la que se casaría en 1971.

Poco después empezó a trabajar como periodista para el principal diario libanés An Nahar. Fue enviado especial a zonas problemáticas como VietnamEtiopía. Con el estallido en 1975 de la guerra civil en Libano, Maalouf decide abandonar su patria y refugiarse en París. En 2oo6 trasladó al resto de su familia a esa capital.

En sus libros mezcla la realidad histórica con la ficción, y aspectos de dos culturas diversas como la occidental y la oriental. En 1993 recibió el Premio Goncourt por su novela La roca de Tanios. En 2004 publicó un notable libro de memorias: Orígenes.

Además de novelas ha escrito varios ensayos y libretos de ópera. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas.

El 23 de Junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa en la silla 29, que antes ocupó, hasta su muerte en 2009, Claude Lévi-Strauss.

En el año 2012 editó la novela que nos ocupa.

“O último día de Terranova”, encontro de Manuel Rivas cos seus lectores.

O pasado martes 22 de marzo, Manuel Rivas achegouse a biblioteca Monte Alto para manter un encontro cos clubes de lectura das bibliotecas municipais. A escusa era falar sobre o seu último libro,  O último día de Terranova, pero, como adoita acontecer con Manuel Rivas, a charla levounos por camiños insospeitados, inesperados e pracenteiros. Begoña Varela, coordinadora de dous dos nosos clubes e impulsora deste encontro, envíanos esta reseña coas súas impresións.

Case unha década despois da publicación de “Os libros arden mal“, chega ás nosas mans “O último día de Terranova” e, moi vencellado a esta obra, o poemario “A boca da terra“. Por esa boca (a boca da terra, a boca da literatura) falan estes tres libros que recollen, a través dos seus protagonistas, boa parte da nosa historia contada ao máis puro estilo Rivas. Con pinceladas de realismo máxico, Rivas crea un universo propio baixo a luz de O Faro, como fixera Cunqueiro coa Terra de Miranda.

Si en “Os libros arden mal” o tema principal era a morte, a queima da palabra impresa e a loita por salvar os libros, en “Os últimos días de Terranova” o autor pon en valor a supervivenza das librarías como arma para loitar contra a incultura, e a figura dos libreiros como guardiáns da liberdade e da dignidade humana.

O noso clube xa lera “Os libros arden mal“, e agora disfrutamos coas páxinas deste novo libro, da man de Amaro e Vicenzo Fontana, do tío Eliseo, de Garúa, Comba, Expectación e un feixe de persoaxes entrañables; todos eles náufragos sociais cargados de sabiduría que observan o mundo a través dunha cámara estenopéica e transmiten ao lector un xeito de ver a vida coa que moitos nos identificamos.

Para explicar a súa obra e resolver as nosas dúbidas, contamos na biblioteca de Monte Alto coa presenza de Manuel Rivas quen, acompañado por Lola Porto, de librería Lume (unha das libreiras ás que vai adicado o libro) e rodeado dos seus lectores de todas as Bibliotecas Municipais, fíxonos partícipes dunha animada conversa. Falou o autor de queridos libreiros e libreiras galegos, da estructura da obra (e da vida) en círculos concéntricos, de seres “sentipensantes” e, sobre todo, do valor da palabra.

Librarías que teñen que pechar; especuladores da terra e das almas; libros vendidos, roubados ou prestados que viaxan ocultos en maletas; idealistas que nunca perderon a ilusión; títulos e editoriais inesquecibles que forman parte da paisaxe das nosas vidas. Todo isto encerran as páxinas de “O último día de Terranova“.

Deixámosvos un vídeo da lectura de Manuel Rivas dun dos seus poemas e algunhas das fotografías sacadas durante a tarde.

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Tiempo de vida

Cuando se es hijo único, cuando no se tiene el espejo de unos hermanos donde mirarse, la inseguridad sobre lo que somos parece mayor que si los tuviéramos, que si hubiésemos crecido al lado de alguien que ha tenido las mismas influencias, los mismos padres, y aun así es nítidamente diferente de ellos y por supuesto de nosotros.

Marcos Giralt Torrente escribe un relato intimista y muy personal. A lo largo de 200 páginas va desgranando una relación fraternal, la propia con su padre; no siempre fácil,  pero intensa, aún en los momentos de mayor desencuentro y lejanía. Y lo hace desde la posición que arriba se describe, la de ser “hijo único“; de no tener con quien comparar o compartir actitudes, momentos familiares, consejos y modos de ver las cosas que todo padre transmite a sus hijos a lo largo de su existencia; quiera o no hacerlo, pues nada es más cierto que el dicho “todos somos ejemplo aunque no seamos ejemplares”.

En general la vida de todos nosotros está influenciada por la educación recibida en el ámbito familiar. La que aquí describe tiene la singularidad de que ese ámbito no era el de una familia unida. Sus padres se divorciaron y cada uno buscó su desarrollo personal al margen del otro, sin por ello renunciar a mantenerse relacionados. Esto influyo de manera decisiva en las opiniones y sentimientos que el único hijo de la pareja tuvo de la actuación vital de cada uno de ellos y por supuesto de la relación que con él mantuvieron.

La trama es real, si bien el autor se permite licencias propias de la ficción. En lo que concierne a la relación con su progenitor es autobiográfica. A medida que leemos vamos percibiendo que el sentimiento hacia su padre es ambiguo. Han tendio cuentas pendientes y ello ha dejado su poso. Hay reproches sobre las veces que él debió estar y no estuvo, las ocasiones en que sus ausencias se alargaron más de lo que se entendía como debido, la falta de apoyo económico no solo en los buenos tiempos, tampoco en aquellas ocasiones en que su madre quedaba sin recursos o eran muy escasos, -era con esta con la que vivía la mayor parte del tiempo-. En este sentido podemos encontrar reiterativas estas explicaciones en las que una y otra vez y respecto al comportamiento de su padre relata que no se sentía suficientemente estimado.  Describe todo con una prosa liviana que permite seguir la lectura sin cansancio. La narración es en primera persona y no utiliza nombre alguno para referirse a sus progenitores. Tampoco lo hace cuando hace aparecer en la historia otros personajes.

La muerte de nuestros progenitores siempre nos parece que se produce de forma temprana. Aunque hayan alcanzado una edad longeva su desaparición dejará inconclusas innumerables situaciones que por unas cuestiones u otras no se han planteado en su momento o si se hizo no han sido suficientemente aclaradas y matizadas. Eso y el saber que ya no se puede acudir al consejo o experciencia que ellos aportaban a nuestra vida es algo con lo que hay que aprender a vivir. De todo esto es de lo que nos habla Marcos Giralt Torreente. En su caso ademas con el handicap de que su padre no era un desconocido, era un pintor de fama.

Creo que muchos lectores encontrarán puntos comunes con las relaciones que ellos han mantenido con sus padres. Lo que dice afecta a todos ya que, salvo excepciones, con más o menos intensidad las situaciones que nos cuenta son bastantes comunes en toda convivencia filial. Poco parece callarse el autor, lo que hace más creíble la historia. Tristezas, alegrias, encuentros, decepciones, comprensión y cariño. Todo muy bien expresado lo que provoca sentimientos conmovedores y, al menos a mí, empatía.

Marcos Giralt Torrente nace en Madrid en 1968 en una familia de artistas (es hijo del pintor Juan Giralt, nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester y sobrino del también escritor Gonzalo Torrente Malvido). Se lienció en Filosofía en la Universidad Auónoma de Madrid. Su primer libro fue el volumen de relatos Entiéndame, pero la celebridad no le llego hasta 1999, cuando ganó el Premio Herralde de Novela con su novela París. En 2011 gano el Premio Nacional de Narrativa con Tiempo de Vida, la novela que estamos leyendo.

Ha sido escritor residente en la Academia Española en Roma, en la Universidad de Aberdeen, en el Künstlerhaus Schioss Wiepersdorf, en la Maison des Écrivains Etrangers et des Traducteur de Saint Nazaire y en la Santa Maddalena Foundation. Es miembro de la Orden del Finnegans. En 1995 comenzó a colaborar con el periódico El Pais, donde fue crítico literario del suplemento Babelia hasta 2010. Su obras han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano y portugués, entre otras.

La Ley del menor

La Ley era clara, su consideración prioritaria era el bienestar del menor. ¿Cuántas páginas y cuántas sentencias había dedicado a este concepto?. La asistencia, el bienestar eran sociales. Ningún niño es una isla. Pensó que sus responsabilidades terminaban dentro de las paredes del tribunal. Pero ¿como podían terminar allí?.

Fiona Mayer una Juez del Tribunal Superior, especializada en derecho de familia se hace estas reflexiones después de conocer las consecuencias de una sentencia por ella dictada. Este pensamiento es el meollo de la novela que el autor Ian Mcewan desarrolla con buen ritmo y buena prosa. De buscar algún defecto a la narración tendríamos que mencionar su meticulosa forma de describir ciertos ambientes, así como diversos detalles sobre la Administración de Justicia en Reino Unido.

Comienza el relato haciendo que el lector entre en la vida familiar de la citada Jueza, Fiona Mayer. Mujer que ronda los sesenta años, casada con Jack, un profesor universitario de su misma edad. No tienen hijos. Viven en una elegante casa en la que en ocasiones acogen a sus sobrinos. Su dilatada vida matrimonial ha entrado hace tiempo en la rutina y monotonía que el tiempo y la dedicación a sus profesiones  introduce en la relación sentimental de algunas personas. En especial en Fiona, mujer que ha logrado alcanzar un  importante grado profesional y a cuyas responsabilidades dedica la casi totalidad de su tiempo.

Jack en cambio siente como este se va acabando y no quiere renunciar  a un postrero delirio de una pasión compartida. Al no conseguir este deseo en su compañera ha decidido buscarlo fuera del matrimonio. Lo curioso es que quiere hacerlo con el consentimiento de su esposa. Dice que quiere quemar “su último cartucho“. Ella se niega y él abandona el hogar dejando a su mujer desconcertada.

Esta situación que en otra persona hubiese producido un desajuste intelectual no lo provoca en el caso de la Jueza. Al otro día tiene un juicio difícil. Deberá decidir después de oír a las partes implicadas, sobre la legalidad de aplicar una transfusión sanguínea a una persona, aún menor de edad, que por razones religiosas se niega a recibirla. Tanto el enfermo como su familia y entorno aducen motivos morales basados en sus creencias como la causa de dicha negativa. El menor de edad lo es por solo tres meses, pero los médicos dicen que no pueden esperar a que cumpla los 18 años ya que el riesgo de muerte es alto. Fiona escucha las diversas razones y antes de dictar sentencia toma la determinación de visitar al enfermo, un muchacho bien parecido, inteligente y firme en su postura. Después de esto sentencia a favor del equipo médico. Es menor y la protección del mismo está por encima de otras cuestiones. En realidad estamos en la eterna lucha entre la Ortodoxia religiosa y la Razón. Las sociedades modernas por lo general protegen al menor en estos casos. Pero esto no esconde que en esas sociedades, pese a sus adelantos técnicos e intelectuales, sigan existiendo focos intransigentes que basan su vida en el cumplimiento estricto de normas religiosas, llegando incluso a retorcer lo que los libros sagrados dicen para imponer conceptos rígidos que coartan la vida de quien los cree. La libertad de culto tiene estos riesgos que son asumidos por el conjunto social y legislados en la mayoría de los casos bajo preceptos laicos socialmente admitidos.

A partir de aquí toman especial interés las consecuencias de dicha sentencia. Es algo que cambia la vida de Adam Henry que así se llama el menor protegido. La decisión produce una evolución profunda sobre lo que hasta ese momento pensaba, que abarca tanto a sus creencias religiosas como a sus relaciones familiares y con el grupo. Ha descubierto un nuevo paradigma, la Jueza, y quiere basarse en ella para vivir su futuro. Intentará que le acepte como discípulo. Es su nueva religión. Por supuesto Fiona no se aviene a tal cosa. Adam seguirá intentándolo, le escribe cartas que ella no contesta y al final le escribe un sentido poema al que Fiona no da demasiada importancia. La actuación de la juez en este nuevo escenario no se lo suficientemente profesional, y traera consecuencias.

A mi manera de ver uno de los momentos más hermosos de la narración se produce cuando Fiona durante un acto cultural en la que con otro compañero interviene como pianista recapacita sobre lo sucedido con Adam. Es la música y el canto de su pareja la que hace que recuerde el postrero poema y meditar sobre la responsabilidad que asumió al redactar   la sentencia que obligaba a medicar a Adam. Comprende el significado del citado poema que tan a la ligera había leído. Todo este proceso está descrito bellamente, con unas secuencias que mezclan realidad y pensamientos. Me parecieron hermosas y un gran acierto literario.

Dejó para los lectores el final de la historia. El de su relación con Jack y el de su responsabilidad con Adam. Personalmente me gustó lo leído.

Ian Mcewan nació en Aldershot, Hampshire, Inglaterra, el 21 de Junio de 1948.

Estudió en la Universidad de Sussex y en la Universidad de East Anglia. La primera de sus obras que salió a la luz fue la colección de relatos Primer amor, últimos ritos en 1975. En 1997 publico Amor perdurable, considerada por muchos como una obra maestra acerca de una persona que sufre el síndrome de Cerambault. En 1998, y causando gran controversia, le fue concedido el Booker Prize por su novela Amsterdam.

En marzo y abril de 2004, unos meses después de que el gobierno británico le invitara a una cena con la primera dama de los Estados Unidos, Laura Bush, el Departamento de Seguridad Nacional de este país le impidió la entrada al mismo por no tener visado apropiado para trabajar (Mcewan estaba preparando una serie de conferencias remuneradas). Solo varios días después y tras hacerse público en la prensa británica se le permitió la entrada, ya que, según un oficial de aduanas le dijo: “Seguimos sin quererle por aquí, pero todo está atrayendo mucha publicidad desfavorable”.

Ha editados novelas, relatos y ficción infantil. Alguno de sus trabajos han sido adaptados al cine.

La casa de las miniaturas

El techo policromado de la iglesia (lo único que no demolieron los reformistas) pende sobre su cabezas como el casco de un espléndido buque volcado. Es un espejo del alma de la ciudad; pintados en sus viejas vigas, Jesucristo en majestad sostiene la espada y el lirio, un barco de carga dorado rompe el oleaje, la Virgen descansa en una media luna.

Un día cualquiera de otoño de 1686 la joven de 18 años Nella Oortman llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Amsterdam, en la llamada “Curva de oro”. Lo hace por que se ha casado por poderes con el dueño de aquella mansión, Johannes Brandt, un exitoso y maduro hombre de negocios.

Su boda con el Sr. Brandt ha sido por interés. Ella proviene de una familia de origen noble venida a menos y a él, hombre de gran fortuna y valía, le viene bien emparentar con un apellido de abolengo. Apenas se conocen y Nella, (Patronella), aún siendo consciente de ello, espera que el trato acabe por acercarlos y hacer surgir un atisbo de amor. Su juventud e inexperiencia son evidentes y los primeros pasos en aquella casa pondrán a prueba su carácter.

El recibimiento no puede ser más singular. Su marido no está. Es su hermana Marin quien la recibe. Su manera de comportarse no es afectuosa, al contrario, parece dejar claro que no está dispuesta a perder el lugar que hasta ahora ha venido ocupando en la casa y en la vida y actividades de su hermano.

Con ella hay otras dos personas. Cornelia, una criada de la que no acaba de fiarse dado que es muy fiel a su cuñada y Otto un sirviente negro, una rareza en el Amsterdan de aquel siglo, que Johannes compró en uno de sus múltiples viajes de negocios.

El Sr. Brant da muestras de no estar impaciente por tener la compañía de su esposa. La quiere únicamente para aquellos actos sociales en los que su presencia sea ineludible. Las esperanzas de Nella se desvanecen en lo que a conseguir de él una cariñosa atención. Además de vestidos y telas para su confección, su marido le  regala algo muy de moda entre la gente pudiente de la época, una réplica de su propia casa en miniatura. Sus habitaciones están vacías y ella debe pasar el tiempo en conseguir miniaturas de muebles y enseres que las ocupen y la ayuden a adaptarse a su nuevo hogar. Parece un regalo inofensivo pero la consecución de las piezas necesarias para amueblar estos espacios y que un misterioso miniaturista le va enviando, revelerán muchos secretos que hasta ese momento se mantenían ocultos. Secretos que ponen en peligro la estabilidad del negocio de su esposo y de su nueva familia.

Con estos mimbres la autora va tejiendo una historia que combina una trama de intriga y un problema de negocios en que está involucrado el Sr. Brant. Desarrolla la narración a la vez que traza un retrato social de aquella Holanda del siglo XVII. Nos habla de la opulencia de sus gentes, de sus organizaciones gremiales, de como era el día a día de aquella sociedad nacida de su capacidad para los negocios en los más lejanos lugares del mundo, de su potente compañía marítima, la VOC (Compañía neerlandesa de las Indias Orientales), cuyas actuaciones afectaba a todos los habitantes de la pequeña nación.

La autora Jessie Burton  entrelaza con destreza los citados mimbres. Su prosa es fácil y a la vez descriptiva, -en ocasiones nos puede parecer que en demasía,- pero el resultado final es muy interesante y también sorprendente.  Los personajes que conforman este entarimado son todos imaginarios si bien es cierto que existio una Nella Oortman dueña de la “casa de muñecas” que da origen al título. Esto es lo único real de esta historia. La base de la misma son las mujeres protagonistas. Pese a que la sociedad de entonces las tiene un tanto marginadas ellas saben dejar su impronta, tomar las riendas cuando toca y ayudarse en aquellas tareas que les son relegadas.

Leamos el libro y saquemos nuestras propias conclusiones sobre lo que en el mismo sucede, un reflejo de un tiempo y una sociedad que labraron una riqueza y prosperidad increíble dada la dimensión del país y el número de sus habitantes. Con todos sus defectos y contradicciones no hay duda que su forma de organizarse a todos los efectos fue la base de su éxito.

Jessie Burton nació en 1982. Estudió en la Universidad de Oxford y en la Central School of Speech and Drama.

En 2014 publica la novela de referencia. Inspirada en Petronella Oortman y su casa de muñecas, hoy en el Rijksmuseum. Su éxito fue clamoroso.

Está trabajando en una segunda novela que se llamará La pertenencia, ambientada en dos marcos distintos, la Guerra Civil española y 30 años después en Londres.

En la actualidad vive en esa ciudad.

La Oculta

Yo he olido esta tierra, me la he puesto en la nariz para tratar de saber – por el olor – por qué la queremos tanto.

La Oculta es una finca perdida en las montañas de Antioquia, al noroeste de Colombia. Es desde finales del siglo XIX la hacienda de la familia Ángel. Pilar, Eva y Antonio Ángel son los últimos descendientes de esta estirpe. Es a través de sus narraciones como iremos conociendo los pormenores y evolución de esta heredad, que es lo mismo que decir la historia de aquellos que hicieron posible el legado.

Los Ángel son de origen español. LLegaron a Colombia en busca de una vida mejor, como muchos otros en los siglos de la conquista. Se deja entrever que el motivo de abandonar España no fue unicamente el de poder amasar una fortuna allende los mares. Había una poderosa razón, el primero de los Ángel era judioconverso, –marrano-. Su apellido no era Ángel, era Angeli, pero esa i se perdió en alguno de los papeles que le identificaban, lo que no dejó de ser una ventaja, ya que ser converso no era algo que por aquel entonces diera una excesiva confianza.

Los hermanos citados han nacido en la finca. En ella han pasado su infancia y primera juventud. Entre sí tienen importantes diferencia de caracter. Pilar, la mayor, ha sido siempre una persona con ideas de futuro muy definidas, casarse con su novio de siempre, Alberto, tener hijos y criarlos en la hacienda. Es la más parecida a su madre, que era el nexo de unión de los tres hermanos cuando estos tomaron distintos rumbos en su madurez. Ella ama a aquella tierra, es su mundo y está dispuesta a sacrificar lo que sea para no perder la posesión en la que quiere acabar sus días. No ha sido una buena estudiante ni ha tenido más ambiciones que las comentadas. Vive en La Oculta y cuida de la casa. Eso pese a que uno de sus hijos fue raptado por la guerrilla. Ni un suceso tan trágico la hará cambiar de opinion sobre sus deseos de vida apegada a La Oculta.

Eva, la segunda, es la antítesis de su hermana. Persona dotada de una notable inteligencia y un cierto encanto femenino, su mente vuela lejos de allí. No es de las que piensan que el matrimonio es un fin. Quiere tener un mundo propio y la vida en su heredad le resulta opresiva. Incluso le molesta ser propietaria de una parte de la finca. Por ella se vendería, pero no tiene el consentimiento de sus hermanos, por lo que se ve obligada a sufragar los gastos comunes. Además y en los momentos difíciles que el país vivió con guerrillas y paramilitares campando a sus anchas, a ella le tocó  sufrir un trágico episodio que puso en pelígro su vida, Es uno de los relatos más interesantes de la novela por el climax con que el autor rodea lo que Eva nos cuenta sobre el suceso. Se disfruta leyendolo y deseando saber el desenlace. Uno de los aciertos de la narración, que tiene varios.

Antonio es el varón de la casa. Para él La Oculta es algo así como ese lugar en el que se han vivido momentos emocionantes y felices de la adolescencia y juventud, y al que se puede y desea volver en cuantas ocasiones se presentan.   Es homoxesual. Precisamente otro gran momento de la novela es el relato que nos hace de la primera vez que tiene relaciones con otro muchacho. La situación está descrita con toda la delicadeza y ternura que para ellos aquello representó. También cuenta las consecuencias que para él y su acompañante tuvo aquel acto. Sus intentos de regenerarse, de luchar contra su condición. Al fin la aceptación de su familia y la marcha de su entorno. Vive en Nueva York, es violinista suplente de una gran orquesta y da clases de ese instrumento. Está casado con Jon, un pintor de raza negra, al que nos dice querer. Pese al cariño por su estirpe, -es un estudioso del árbol genealógico de la familia-, siente remordimientos por saber que el apellido Ángel se perderá dada su condición sexual. No ve posible una adopción ni otra forma de conseguir una descendencia que permita continuar con el citado apellido.

El autor describe el relato de una forma original. Va intercalando ordenadamente lo que de su vida en la propiedad o fuera de ella, así como de las relaciones entre los protagonistas, ellos mismos nos cuentan. De esa manera vamos formando un calidoscopio de intimidades, deseos, relaciones con terceros y situaciones sociales que nos envuelven y atraen desde la primera página. Vemos como el tiempo condiciona lo que unos y otros quieren con respecto a La Oculta. La distinta vida que los tres hermanos llevan, así como la evolución social que los rodea, condicionará definitivamente el destino de la finca. Es un final lógico y que sentiremos doloroso, ya que no hay duda que llegados a ese punto nosotros como lectores nos consideraremos involucrados en el desenlace de la narración.

La lectura es amena, pese a que el autor es descriptivo y lógicamente utiliza nombres de plantas o animales propios de aquellas tierras, También giros y expresiones  del castellano que por allí se habla. En este sentido lo escrito es enriquecedor.

Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.

Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.

Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.

Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.

Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el  logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez,   le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.

Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.

Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.

 

 

 

 

Nada se opone a la noche

Mi madre llevaba varios días muerta.

Ese hecho, el encuentro de su madre Lucile muerta, es el motivo que lleva a la autora Delphine de Vigan  a indagar en su pasado  y por extensión en el pasado de la familia Poirier. Es el deseo de conocer como fue la vida de sus abuelos, George y Liane y la de sus numerosos hijos Lisbeth, Barthélémy, Lucile, Antonin, Jean-Marc, Milo, Justine, Violette y Tom. Narrada en primera persona, es una novela intimista y dura, que fácilmente llega al corazón. Y es que los sentimientos están ahí y aunque contenidos, no dejan de impresionar y emocionar; tanto por su crudeza como por el amor filial que destilan por encima de cualquier otra consideración.

A lo largo de la narración nos va también hablando de su propia niñez y de la de su hermana Manon. Nos esboza como fue la infancia y pubertad de ambas, sus miedos, alegrías, indecisiones y extrañezas sobre los sucesos que a su alrededor se producían, el divorcio de sus padres, Lucile y Gabriel y la relación que ellas tuvieron con él después de aquel hecho.

Divide la historia en tres partes. En la primera nos narra la infancia y juventud de Lucile y sus hermanos, los sucesos que alegraron aquellos momentos y los que los entristecieron, en especial la muerte de Antonin. Como eran sus padres, aparentemente una pareja feliz y emprendedora, acogedora y entregada a sus hijos. Por destacar algo diremos que Lucile era una exitosa modelo de ropa infantil. De la lectura de esta parte podemos sacar las primeras impresiones de como será su futuro.

En la segunda parte nos detalla su vida juvenil, un tanto bohemia. También como  fue la infancia de Delphine; sus recuerdos, la relación con su hermana Manon y sobre todo la sensación que la autora tiene de que su madre se ha apartado de ella al cumplir más o menos diez años. Relata igualmente los primeros síntomas  de la enfermedad de    Lucile.

La tercera nos describe la madurez de Delphine, el nacimiento de sus hijos y la lucha de su madre contra la enfermedad que la consume.

A lo largo de toda la narración nos va detallando las dificultades que encuentra para desarrollar la historia. Los esfuerzos para que las personas que conocieron y vivieron los hechos hablen de los mismos y le entreguen aquello que pueda servir para describirlos, fotos, diarios, grabaciones. La lucha contra los miedos a rememorar lo pasado, a enfrentarse con sus actitudes de entonces, a preguntarse el grado de responsabilidad que tuvieron en lo acaecido. Es una terapia de todos, de la familia entera. Es el sillón del psicoanálisis al que les convoca la llamada de Delphine y al que acuden, pese a saber que volver sobre aquellos días no va a ser siempre  agradable y puede abrir heridas que se creían muy cicatrizadas.

En el relato la autora pone distancia entre ella y los diferentes personajes que aparecen. Son familia, pero al describirlos  evita todo juicio de valor que sobre ellos pueda tener. Los detalla por lo que cuentan, por las aportaciones que hacen al común. Y, sinceramente, creo que acierta. Esa postura hace más creíble la historia que nos brinda.

Este  esfuerzo colectivo de evocación tiene un efecto colateral que la autora comenta. Nos dice que alguno de sus familiares le confesó que el  ejercicio de memoria llevado a cabo ha tenido el sorprendente efecto de conseguir que volvieran a hablar. La vida los había distanciado, emocional y físicamente. Lo hecho ha logrado que vuelvan a comunicarse y estar más unidos. Se han reencontrado

Animo a leer el libro con calma y con la mente muy abierta. Sin juicios de valor. El lector puede implicarse en lo que sucedió y juzgar,  pero siempre le faltará conocer  todos los matices. Lo que se narra de memoria por muchas pruebas físicas en que se base, viene filtrado por el paso del tiempo que, por mucho que nos esforcemos y sin ser conscientes de ello, distorsionan nuestra actual visión de lo sucedido.

Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) . Novelista francesa. Actualmente vive en París.

Creció en una familia “difícil” lo que hizo que se refugiara en la lectura. Tras varios pequeños empleos, ocupó en Alfortville un puesto de ejecutivo en un instituto de encuestas. Más tarde retomó sus estudios; una licenciatura y un máster en recursos humanos y comunicación interna. En la actualidad, madre de dos hijos, vive de su pluma desde 2007.

Su primera novela, Jours sans faim, en la que contaba su lucha contra la anorexia, apareció en 2001 bajo el seudónimo de Lou Delvig. Siguió escribiendo bajo su verdadero nombre y su novela No y yo (2007), se convirtió en un best seller que recibió el Premio de los libreros y fue llevado a la pantalla por Zabou Breitman en 2010.

Las horas subterráneas (2009), con un gran éxito de crítica y muchos lectores figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. Nada se opone a la noche (2011) ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la heroína Madame Figaro y el Gran Premio de los lectores de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el raaking de las novelas más vendidas. Además ha sido o está siendo publicada por varías editoriales extranjeras.

La extraña desaparición de Esme Lennox

En el club de lectura de la Biblioteca Sagrada Familia estamos comentando la lectura de La extraña desaparición de Esme Lennox, cuarta novela de la joven escritora escocesa Maggie O`Farrell.

La novela nos narra la historia de Esme Lennox, una adolescente que fue encerrada con 16 años en un psiquiátrico simplemente por ser diferente, especial y no adapatarse a los convencionalismos del momento. Sesenta años después, ante el cierre del psiquiátrico de Cauldstone, en Edimburgo, donde se encuentra nuestra protagonista, la dirección  se pone en contacto con la joven Iris para que se haga cargo de su tía abuela, a la que ni conoce ni sabe de su existencia. Al principio Iris reacciona con perplejidad pero ésta se va transformando en curiosidad: ¿por qué motivo su tía abuela fue recluída con sólo 16 años en un psiquiátrico? ¿por qué se convirtió en un secreto de familia?

Esme irrumpe así en la vida de la joven con la actitud serena de quien lleva toda la vida resignada y apartada de todo.

d48ae-220-4-la-extrana-desaparicion-de-esme-lennoxEn un ambiente donde parece que todo es pecaminoso : bailar, amar a quien quieras, ser feliz, decir sí y decir no, si así lo piensas; la rebeldía se paga y la llaman histeria. Tiempos oscuros en los que padres, maridos y médicos se deshacían de mujeres que no cumplían órdenes. Tiempos en que cualquiera podía ser ingresado en un manicomio en contra de su voluntad simplemente con la firma de un médico de cabecera, bien para librarte de un hijo rebelde que no te obedece o de una mujer de la que te hartas (las mujeres como siempre lo tenían mucho peor). Personas así estaban destinadas a ser apartadas de la sociedad, resultaban molestas y eran llevadas a manicomios donde se hacinaban sin ningún tipo de tratamiento con otros “renglones torcidos de Dios“,  llamados despectivamente locos. Si no respetaban “las normas”eran castigados con métodos brutales: desde las duchas frías hasta lobotomíaselectroshocks, pasando por aparatos inmovilizadores más propios de una sala de torturas de la Edad Media que de una supuesta institución sanitaria.

El tema de la enfermedad mental, sobre todo cuando hay que decidir si una persona está cuerda o no, en función de la comparación que pueda hacerse con el resto de las personas, es un tema peliagudo. Nada es más arbitrario que el criterio con el que en un momento concreto alguien decide lo que es “normal” frente a lo que no lo es. Y si nos sumergimos en un contexto marcado por el peso enorme de las convenciones y la familia (principios del s. XX), el miedo a que este juicio subjetivo determine la expulsión de alguien de la sociedad se convierte en una terrible pesadilla.

La novela comienza con esta cita de Emily Dickinson:

Mucha locura es divina cordura
para una mirada sagaz.
Mucha cordura, la más rematada locura.
En esto, como en todo,
prevalece la mayoría.
Asiente, y te considerarán cuerdo.
Disiente, y de inmediato serás peligroso
y atado con cadenas.”

Afortunadamente durante la década de los años sesenta y setenta, nace un nuevo concepto de la psiquiatría en la que se aplican otras herramientas como el  psicoanálisis, psicoterapia individual y grupal, terapia ocupacional… en combinación con el descubrimiento de los psicofármacos, así se van cerrando muchos de estos centros más parecidos a recintos carcelarios (yo diría que más pavorosos) que a hospitales y se va tratando de comprender que la enfermedad mental es como otra cualquiera y no debemos ni segregar ni estigmatizar a este tipo de enfermos. Se trata de equiparar a las personas con enfermedad mental a las demás personas que requieren servicios sanitarios y sociales en un sentido de atención integral. Hombres y mujeres encerrados en condiciones infrahumanas pasaban a considerarse ciudadanos con el derecho a recibir un tratamiento adecuado, del mismo modo que si tuviesen cualquier otra enfermedad. De todos modos la protagonista de nuestra novela no adolecía de patología alguna, simplemente no se adaptaba a la sociedad que le tocó vivir; era ella misma, con sus virtudes y sus defectos, pero no voy a adelantar nada más.

Si queréis más información sobre esta novela os remito al post de nuestro compañero Enrique.

MAGGIE O’FARRELL

(1972- )

Maggie O’Farrell es una periodista y escritora nacida en el año 1972 en Irlanda Del Norte. Está casada con el también escritor William Sutcliffe. Ambos residen actualmente en Edimburgo, Escocia. La extraña desaparición de Esme Lennox (2006) es su cuarta novela, antes había escrito “After You’d Gone” (2000), “My lover’s Lover” (2002) y “The distance between us” (2004).  En sus relatos nos encontramos con relaciones familares y amorosas llenas de misterio y suspense.

En nuestras bibliotecas podemos encontrar aparte de  la novela que estamos comentando, “Instruciones para una hora de calor(2013)

La próxima novela que comentaremos en nuestro club  será Brooklyn Follies del genial Paul Auster.

 

Tiempo de vida

Cuando se es hijo único, cuando no se tiene el espejo de unos hermanos donde mirarse, la inseguridad sobre lo que somos parece mayor que si los tuviéramos, que si hubiésemos crecido al lado de alguien que ha tenido las mismas influencias, los mismos padres, y aun así es nítidamente diferente de ellos y por supuesto de nosotros.

Marcos Giralt Torrente escribe un relato intimista y muy personal. A lo largo de 200 páginas va desgranando una relación fraternal, la propia con su padre, no siempre fácil pero intensa aún en los momentos de mayor desencuentro y lejanía. Y lo hace desde la posición que arriba se describe, la de ser “hijo único“; de no tener con quien comparar o compartir actitudes, momentos familiares, consejos y modos de ver las cosas que todo padre transmite a sus hijos a lo largo de su existencia, quiera hacerlo o no, pues nada es más cierto que “todos somos ejemplo aunque no seamos ejemplares”.

En general, la vida de todos nosotros está influenciada por la educación recibida en el ámbito familiar. La que aquí describe tiene la singularidad de que ese ámbito no era el de una familia unida. Sus padres se divorciaron y cada uno busco su desarrollo personal al margen del otro, si bien no renunciaron al nexo que siempre les mantendría relacionados, el hijo que tuvieron en común.

La trama es real, si bien el autor se permite licencias propias de la ficción. En lo que concierne a la relación con su progenitor es autobiográfica. Según leemos vamos percibiendo que el sentimiento hacia su padre es ambiguo. Han tendio cuentas pendientes y ello ha dejado su poso. Hay reproches sobre las veces que él debió estar y no estuvo, las ocasiones en que sus ausencias se alargaron más de lo que se entendía como debido, la falta de apoyo económico no solo en los buenos tiempos, tampoco en aquellas ocasiones en que su madre quedaba sin recursos o eran muy escasos, -era con está con la que vivía la mayor parte del tiempo-. En este sentido podemos encontrarlo reiterativo, en decirnos una y otra vez que en lo que a su padre concernía no se sentía suficientemente estimado, si bien tampoco acentúa estos desencuentros.  Narra todo con una prosa liviana que permite seguir la lectura sin cansancio. La narración es en primera persona y no utiliza nombre alguno para referirse a los personajes, y no solo a los de sus progenitores, también a cuantos otros puedan cruzarse en el desarrollo del relato.

La muerte de nuestros progenitores siempre se produce de forma temprana. Aunque hayan alcanzado una edad longeva su desaparición dejará inconclusas innumerables situaciones que por unas cuestiones u otras no se han planteado en su momento o si se hizo no han sido suficientemente aclaradas y matizadas. Eso y el saber que ya no se puede acudir al consejo o experciencia que ellos aportaban a tu vida es algo con lo que hay que aprender a vivir. De todo esto es de lo que nos habla Marcos Giralt Torreente. En su caso ademas con el handicap de que su padre no era un desconocido, era un pintor de fama.

Creo que muchos lectores encontrarán puntos comunes con las relaciones que ellos han mantenido con sus padres. Lo que dice afecta a todos, ya que salvo excepciones, con más o menos intensidad las situaciones que nos cuenta son bastantes comunes en toda convivencia filial. Poco parece callarse el autor, lo que hace más creíble la historia. Tristezas, alegrias, encuentros, decepciones; pero eso sí  todo muy bien expresado lo que provoca sentimientos conmovedores y, al menos a mí, empatía.

Marcos Giralt Torrente nace en Madrid en 1968 en una familia de artistas (es hijo del pintor Juan Giralt, nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester y sobrino del también escritor Gonzalo Torrente Malvido). Se lienció en Filosofía en la Universidad Auónoma de Madrid. Su primer libro fue el volumen de relatos Entiéndame, pero la celebridad no le llego hasta 1999, cuando ganó el Premio Herralde de Novela con su novela París. En 2011 gano el Premio Nacional de Narrativa con Tiempo de Vida, la novela que estamos leyendo.

Ha sido escritor residente en la Academia Española en Roma, en la Universidad de Aberdeen, en el Künstlerhaus Schioss Wiepersdorf, en la Maison des Écrivains Etrangers et des Traducteur de Saint Nazaire y en la Santa Maddalena Foundation. Es miembro de la Orden del Finnegans. En 1995 comenzó a colaborar con el periódico El Pais, donde fue crítico literario del suplemento Babelia hasta 2010. Su obras han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano y portugués, entre otras.