Category Archives: Actividades do club
Tiempo de vida
Cuando se es hijo único, cuando no se tiene el espejo de unos hermanos donde mirarse, la inseguridad sobre lo que somos parece mayor que si los tuviéramos, que si hubiésemos crecido al lado de alguien que ha tenido las mismas influencias, los mismos padres, y aun así es nítidamente diferente de ellos y por supuesto de nosotros.
Marcos Giralt Torrente escribe un relato intimista y muy personal. A lo largo de 200 páginas va desgranando una relación fraternal, la propia con su padre; no siempre fácil, pero intensa, aún en los momentos de mayor desencuentro y lejanía. Y lo hace desde la posición que arriba se describe, la de ser “hijo único“; de no tener con quien comparar o compartir actitudes, momentos familiares, consejos y modos de ver las cosas que todo padre transmite a sus hijos a lo largo de su existencia; quiera o no hacerlo, pues nada es más cierto que el dicho “todos somos ejemplo aunque no seamos ejemplares”.
En general la vida de todos nosotros está influenciada por la educación recibida en el ámbito familiar. La que aquí describe tiene la singularidad de que ese ámbito no era el de una familia unida. Sus padres se divorciaron y cada uno buscó su desarrollo personal al margen del otro, sin por ello renunciar a mantenerse relacionados. Esto influyo de manera decisiva en las opiniones y sentimientos que el único hijo de la pareja tuvo de la actuación vital de cada uno de ellos y por supuesto de la relación que con él mantuvieron.
La trama es real, si bien el autor se permite licencias propias de la ficción. En lo que concierne a la relación con su progenitor es autobiográfica. A medida que leemos vamos percibiendo que el sentimiento hacia su padre es ambiguo. Han tendio cuentas pendientes y ello ha dejado su poso. Hay reproches sobre las veces que él debió estar y no estuvo, las ocasiones en que sus ausencias se alargaron más de lo que se entendía como debido, la falta de apoyo económico no solo en los buenos tiempos, tampoco en aquellas ocasiones en que su madre quedaba sin recursos o eran muy escasos, -era con esta con la que vivía la mayor parte del tiempo-. En este sentido podemos encontrar reiterativas estas explicaciones en las que una y otra vez y respecto al comportamiento de su padre relata que no se sentía suficientemente estimado. Describe todo con una prosa liviana que permite seguir la lectura sin cansancio. La narración es en primera persona y no utiliza nombre alguno para referirse a sus progenitores. Tampoco lo hace cuando hace aparecer en la historia otros personajes.
La muerte de nuestros progenitores siempre nos parece que se produce de forma temprana. Aunque hayan alcanzado una edad longeva su desaparición dejará inconclusas innumerables situaciones que por unas cuestiones u otras no se han planteado en su momento o si se hizo no han sido suficientemente aclaradas y matizadas. Eso y el saber que ya no se puede acudir al consejo o experciencia que ellos aportaban a nuestra vida es algo con lo que hay que aprender a vivir. De todo esto es de lo que nos habla Marcos Giralt Torreente. En su caso ademas con el handicap de que su padre no era un desconocido, era un pintor de fama.
Creo que muchos lectores encontrarán puntos comunes con las relaciones que ellos han mantenido con sus padres. Lo que dice afecta a todos ya que, salvo excepciones, con más o menos intensidad las situaciones que nos cuenta son bastantes comunes en toda convivencia filial. Poco parece callarse el autor, lo que hace más creíble la historia. Tristezas, alegrias, encuentros, decepciones, comprensión y cariño. Todo muy bien expresado lo que provoca sentimientos conmovedores y, al menos a mí, empatía.
Marcos Giralt Torrente nace en Madrid en 1968 en una familia de artistas (es hijo del pintor Juan Giralt, nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester y sobrino del también escritor Gonzalo Torrente Malvido). Se lienció en Filosofía en la Universidad Auónoma de Madrid. Su primer libro fue el volumen de relatos Entiéndame, pero la celebridad no le llego hasta 1999, cuando ganó el Premio Herralde de Novela con su novela París. En 2011 gano el Premio Nacional de Narrativa con Tiempo de Vida, la novela que estamos leyendo.
Ha sido escritor residente en la Academia Española en Roma, en la Universidad de Aberdeen, en el Künstlerhaus Schioss Wiepersdorf, en la Maison des Écrivains Etrangers et des Traducteur de Saint Nazaire y en la Santa Maddalena Foundation. Es miembro de la Orden del Finnegans. En 1995 comenzó a colaborar con el periódico El Pais, donde fue crítico literario del suplemento Babelia hasta 2010. Su obras han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano y portugués, entre otras.
La Oculta
Yo he olido esta tierra, me la he puesto en la nariz para tratar de saber – por el olor – por qué la queremos tanto.
La Oculta es una finca perdida en las montañas de Antioquia, al noroeste de Colombia. Es desde finales del siglo XIX la hacienda de la familia Ángel. Pilar, Eva y Antonio Ángel son los últimos descendientes de esta estirpe. Es a través de sus narraciones como iremos conociendo los pormenores y evolución de esta heredad, que es lo mismo que decir la historia de aquellos que hicieron posible el legado.
Los Ángel son de origen español. LLegaron a Colombia en busca de una vida mejor, como muchos otros en los siglos de la conquista. Se deja entrever que el motivo de abandonar España no fue unicamente el de poder amasar una fortuna allende los mares. Había una poderosa razón, el primero de los Ángel era judioconverso, –marrano-. Su apellido no era Ángel, era Angeli, pero esa i se perdió en alguno de los papeles que le identificaban, lo que no dejó de ser una ventaja, ya que ser converso no era algo que por aquel entonces diera una excesiva confianza.
Los hermanos citados han nacido en la finca. En ella han pasado su infancia y primera juventud. Entre sí tienen importantes diferencia de caracter. Pilar, la mayor, ha sido siempre una persona con ideas de futuro muy definidas, casarse con su novio de siempre, Alberto, tener hijos y criarlos en la hacienda. Es la más parecida a su madre, que era el nexo de unión de los tres hermanos cuando estos tomaron distintos rumbos en su madurez. Ella ama a aquella tierra, es su mundo y está dispuesta a sacrificar lo que sea para no perder la posesión en la que quiere acabar sus días. No ha sido una buena estudiante ni ha tenido más ambiciones que las comentadas. Vive en La Oculta y cuida de la casa. Eso pese a que uno de sus hijos fue raptado por la guerrilla. Ni un suceso tan trágico la hará cambiar de opinion sobre sus deseos de vida apegada a La Oculta.
Eva, la segunda, es la antítesis de su hermana. Persona dotada de una notable inteligencia y un cierto encanto femenino, su mente vuela lejos de allí. No es de las que piensan que el matrimonio es un fin. Quiere tener un mundo propio y la vida en su heredad le resulta opresiva. Incluso le molesta ser propietaria de una parte de la finca. Por ella se vendería, pero no tiene el consentimiento de sus hermanos, por lo que se ve obligada a sufragar los gastos comunes. Además y en los momentos difíciles que el país vivió con guerrillas y paramilitares campando a sus anchas, a ella le tocó sufrir un trágico episodio que puso en pelígro su vida, Es uno de los relatos más interesantes de la novela por el climax con que el autor rodea lo que Eva nos cuenta sobre el suceso. Se disfruta leyendolo y deseando saber el desenlace. Uno de los aciertos de la narración, que tiene varios.
Antonio es el varón de la casa. Para él La Oculta es algo así como ese lugar en el que se han vivido momentos emocionantes y felices de la adolescencia y juventud, y al que se puede y desea volver en cuantas ocasiones se presentan. Es homoxesual. Precisamente otro gran momento de la novela es el relato que nos hace de la primera vez que tiene relaciones con otro muchacho. La situación está descrita con toda la delicadeza y ternura que para ellos aquello representó. También cuenta las consecuencias que para él y su acompañante tuvo aquel acto. Sus intentos de regenerarse, de luchar contra su condición. Al fin la aceptación de su familia y la marcha de su entorno. Vive en Nueva York, es violinista suplente de una gran orquesta y da clases de ese instrumento. Está casado con Jon, un pintor de raza negra, al que nos dice querer. Pese al cariño por su estirpe, -es un estudioso del árbol genealógico de la familia-, siente remordimientos por saber que el apellido Ángel se perderá dada su condición sexual. No ve posible una adopción ni otra forma de conseguir una descendencia que permita continuar con el citado apellido.
El autor describe el relato de una forma original. Va intercalando ordenadamente lo que de su vida en la propiedad o fuera de ella, así como de las relaciones entre los protagonistas, ellos mismos nos cuentan. De esa manera vamos formando un calidoscopio de intimidades, deseos, relaciones con terceros y situaciones sociales que nos envuelven y atraen desde la primera página. Vemos como el tiempo condiciona lo que unos y otros quieren con respecto a La Oculta. La distinta vida que los tres hermanos llevan, así como la evolución social que los rodea, condicionará definitivamente el destino de la finca. Es un final lógico y que sentiremos doloroso, ya que no hay duda que llegados a ese punto nosotros como lectores nos consideraremos involucrados en el desenlace de la narración.
La lectura es amena, pese a que el autor es descriptivo y lógicamente utiliza nombres de plantas o animales propios de aquellas tierras, También giros y expresiones del castellano que por allí se habla. En este sentido lo escrito es enriquecedor.
Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.![]()
Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.
Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.
Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.
Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.
Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.
Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez, le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.
Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.
Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.
Nada se opone a la noche
Mi madre llevaba varios días muerta.
Ese hecho, el encuentro de su madre Lucile muerta, es el motivo que lleva a la autora Delphine de Vigan a indagar en su pasado y por extensión en el pasado de la familia Poirier. Es el deseo de conocer como fue la vida de sus abuelos, George y Liane y la de sus numerosos hijos Lisbeth, Barthélémy, Lucile, Antonin, Jean-Marc, Milo, Justine, Violette y Tom. Narrada en primera persona, es una novela intimista y dura, que fácilmente llega al corazón. Y es que los sentimientos están ahí y aunque contenidos, no dejan de impresionar y emocionar; tanto por su crudeza como por el amor filial que destilan por encima de cualquier otra consideración.
A lo largo de la narración nos va también hablando de su propia niñez y de la de su hermana Manon. Nos esboza como fue la infancia y pubertad de ambas, sus miedos, alegrías, indecisiones y extrañezas sobre los sucesos que a su alrededor se producían, el divorcio de sus padres, Lucile y Gabriel y la relación que ellas tuvieron con él después de aquel hecho.
Divide la historia en tres partes. En la primera nos narra la infancia y juventud de Lucile y sus hermanos, los sucesos que alegraron aquellos momentos y los que los entristecieron, en especial la muerte de Antonin. Como eran sus padres, aparentemente una pareja feliz y emprendedora, acogedora y entregada a sus hijos. Por destacar algo diremos que Lucile era una exitosa modelo de ropa infantil. De la lectura de esta parte podemos sacar las primeras impresiones de como será su futuro.
En la segunda parte nos detalla su vida juvenil, un tanto bohemia. También como fue la infancia de Delphine; sus recuerdos, la relación con su hermana Manon y sobre todo la sensación que la autora tiene de que su madre se ha apartado de ella al cumplir más o menos diez años. Relata igualmente los primeros síntomas de la enfermedad de Lucile.
La tercera nos describe la madurez de Delphine, el nacimiento de sus hijos y la lucha de su madre contra la enfermedad que la consume.
A lo largo de toda la narración nos va detallando las dificultades que encuentra para desarrollar la historia. Los esfuerzos para que las personas que conocieron y vivieron los hechos hablen de los mismos y le entreguen aquello que pueda servir para describirlos, fotos, diarios, grabaciones. La lucha contra los miedos a rememorar lo pasado, a enfrentarse con sus actitudes de entonces, a preguntarse el grado de responsabilidad que tuvieron en lo acaecido. Es una terapia de todos, de la familia entera. Es el sillón del psicoanálisis al que les convoca la llamada de Delphine y al que acuden, pese a saber que volver sobre aquellos días no va a ser siempre agradable y puede abrir heridas que se creían muy cicatrizadas.
En el relato la autora pone distancia entre ella y los diferentes personajes que aparecen. Son familia, pero al describirlos evita todo juicio de valor que sobre ellos pueda tener. Los detalla por lo que cuentan, por las aportaciones que hacen al común. Y, sinceramente, creo que acierta. Esa postura hace más creíble la historia que nos brinda.
Este esfuerzo colectivo de evocación tiene un efecto colateral que la autora comenta. Nos dice que alguno de sus familiares le confesó que el ejercicio de memoria llevado a cabo ha tenido el sorprendente efecto de conseguir que volvieran a hablar. La vida los había distanciado, emocional y físicamente. Lo hecho ha logrado que vuelvan a comunicarse y estar más unidos. Se han reencontrado
Animo a leer el libro con calma y con la mente muy abierta. Sin juicios de valor. El lector puede implicarse en lo que sucedió y juzgar, pero siempre le faltará conocer todos los matices. Lo que se narra de memoria por muchas pruebas físicas en que se base, viene filtrado por el paso del tiempo que, por mucho que nos esforcemos y sin ser conscientes de ello, distorsionan nuestra actual visión de lo sucedido.
Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) . Novelista francesa. Actualmente vive en París.
Creció en una familia “difícil” lo que hizo que se refugiara en la lectura. Tras varios pequeños empleos, ocupó en Alfortville un puesto de ejecutivo en un instituto de encuestas. Más tarde retomó sus estudios; una licenciatura y un máster en recursos humanos y comunicación interna. En la actualidad, madre de dos hijos, vive de su pluma desde 2007.
Su primera novela, Jours sans faim, en la que contaba su lucha contra la anorexia, apareció en 2001 bajo el seudónimo de Lou Delvig. Siguió escribiendo bajo su verdadero nombre y su novela No y yo (2007), se convirtió en un best seller que recibió el Premio de los libreros y fue llevado a la pantalla por Zabou Breitman en 2010.
Las horas subterráneas (2009), con un gran éxito de crítica y muchos lectores figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. Nada se opone a la noche (2011) ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la heroína Madame Figaro y el Gran Premio de los lectores de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el raaking de las novelas más vendidas. Además ha sido o está siendo publicada por varías editoriales extranjeras.
La extraña desaparición de Esme Lennox
En el club de lectura de la Biblioteca Sagrada Familia estamos comentando la lectura de La extraña desaparición de Esme Lennox, cuarta novela de la joven escritora escocesa Maggie O`Farrell.
La novela nos narra la historia de Esme Lennox, una adolescente que fue encerrada con 16 años en un psiquiátrico simplemente por ser diferente, especial y no adapatarse a los convencionalismos del momento. Sesenta años después, ante el cierre del psiquiátrico de Cauldstone, en Edimburgo, donde se encuentra nuestra protagonista, la dirección se pone en contacto con la joven Iris para que se haga cargo de su tía abuela, a la que ni conoce ni sabe de su existencia. Al principio Iris reacciona con perplejidad pero ésta se va transformando en curiosidad: ¿por qué motivo su tía abuela fue recluída con sólo 16 años en un psiquiátrico? ¿por qué se convirtió en un secreto de familia?
Esme irrumpe así en la vida de la joven con la actitud serena de quien lleva toda la vida resignada y apartada de todo.
En un ambiente donde parece que todo es pecaminoso : bailar, amar a quien quieras, ser feliz, decir sí y decir no, si así lo piensas; la rebeldía se paga y la llaman histeria. Tiempos oscuros en los que padres, maridos y médicos se deshacían de mujeres que no cumplían órdenes. Tiempos en que cualquiera podía ser ingresado en un manicomio en contra de su voluntad simplemente con la firma de un médico de cabecera, bien para librarte de un hijo rebelde que no te obedece o de una mujer de la que te hartas (las mujeres como siempre lo tenían mucho peor). Personas así estaban destinadas a ser apartadas de la sociedad, resultaban molestas y eran llevadas a manicomios donde se hacinaban sin ningún tipo de tratamiento con otros “renglones torcidos de Dios“, llamados despectivamente locos. Si no respetaban “las normas”eran castigados con métodos brutales: desde las duchas frías hasta lobotomías, electroshocks, pasando por aparatos inmovilizadores más propios de una sala de torturas de la Edad Media que de una supuesta institución sanitaria.
El tema de la enfermedad mental, sobre todo cuando hay que decidir si una persona está cuerda o no, en función de la comparación que pueda hacerse con el resto de las personas, es un tema peliagudo. Nada es más arbitrario que el criterio con el que en un momento concreto alguien decide lo que es “normal” frente a lo que no lo es. Y si nos sumergimos en un contexto marcado por el peso enorme de las convenciones y la familia (principios del s. XX), el miedo a que este juicio subjetivo determine la expulsión de alguien de la sociedad se convierte en una terrible pesadilla.
La novela comienza con esta cita de Emily Dickinson:
“Mucha locura es divina cordura
para una mirada sagaz.
Mucha cordura, la más rematada locura.
En esto, como en todo,
prevalece la mayoría.
Asiente, y te considerarán cuerdo.
Disiente, y de inmediato serás peligroso
y atado con cadenas.”
Afortunadamente durante la década de los años sesenta y setenta, nace un nuevo concepto de la psiquiatría en la que se aplican otras herramientas como el psicoanálisis, psicoterapia individual y grupal, terapia ocupacional… en combinación con el descubrimiento de los psicofármacos, así se van cerrando muchos de estos centros más parecidos a recintos carcelarios (yo diría que más pavorosos) que a hospitales y se va tratando de comprender que la enfermedad mental es como otra cualquiera y no debemos ni segregar ni estigmatizar a este tipo de enfermos. Se trata de equiparar a las personas con enfermedad mental a las demás personas que requieren servicios sanitarios y sociales en un sentido de atención integral. Hombres y mujeres encerrados en condiciones infrahumanas pasaban a considerarse ciudadanos con el derecho a recibir un tratamiento adecuado, del mismo modo que si tuviesen cualquier otra enfermedad. De todos modos la protagonista de nuestra novela no adolecía de patología alguna, simplemente no se adaptaba a la sociedad que le tocó vivir; era ella misma, con sus virtudes y sus defectos, pero no voy a adelantar nada más.
Si queréis más información sobre esta novela os remito al post de nuestro compañero Enrique.
MAGGIE O’FARRELL
(1972- )

Maggie O’Farrell es una periodista y escritora nacida en el año 1972 en Irlanda Del Norte. Está casada con el también escritor William Sutcliffe. Ambos residen actualmente en Edimburgo, Escocia. La extraña desaparición de Esme Lennox (2006) es su cuarta novela, antes había escrito “After You’d Gone” (2000), “My lover’s Lover” (2002) y “The distance between us” (2004). En sus relatos nos encontramos con relaciones familares y amorosas llenas de misterio y suspense.
En nuestras bibliotecas podemos encontrar aparte de la novela que estamos comentando, “Instruciones para una hora de calor“(2013)
La próxima novela que comentaremos en nuestro club será Brooklyn Follies del genial Paul Auster.
Tiempo de vida
Cuando se es hijo único, cuando no se tiene el espejo de unos hermanos donde mirarse, la inseguridad sobre lo que somos parece mayor que si los tuviéramos, que si hubiésemos crecido al lado de alguien que ha tenido las mismas influencias, los mismos padres, y aun así es nítidamente diferente de ellos y por supuesto de nosotros.
Marcos Giralt Torrente escribe un relato intimista y muy personal. A lo largo de 200 páginas va desgranando una relación fraternal, la propia con su padre, no siempre fácil pero intensa aún en los momentos de mayor desencuentro y lejanía. Y lo hace desde la posición que arriba se describe, la de ser “hijo único“; de no tener con quien comparar o compartir actitudes, momentos familiares, consejos y modos de ver las cosas que todo padre transmite a sus hijos a lo largo de su existencia, quiera hacerlo o no, pues nada es más cierto que “todos somos ejemplo aunque no seamos ejemplares”.
En general, la vida de todos nosotros está influenciada por la educación recibida en el ámbito familiar. La que aquí describe tiene la singularidad de que ese ámbito no era el de una familia unida. Sus padres se divorciaron y cada uno busco su desarrollo personal al margen del otro, si bien no renunciaron al nexo que siempre les mantendría relacionados, el hijo que tuvieron en común.
La trama es real, si bien el autor se permite licencias propias de la ficción. En lo que concierne a la relación con su progenitor es autobiográfica. Según leemos vamos percibiendo que el sentimiento hacia su padre es ambiguo. Han tendio cuentas pendientes y ello ha dejado su poso. Hay reproches sobre las veces que él debió estar y no estuvo, las ocasiones en que sus ausencias se alargaron más de lo que se entendía como debido, la falta de apoyo económico no solo en los buenos tiempos, tampoco en aquellas ocasiones en que su madre quedaba sin recursos o eran muy escasos, -era con está con la que vivía la mayor parte del tiempo-. En este sentido podemos encontrarlo reiterativo, en decirnos una y otra vez que en lo que a su padre concernía no se sentía suficientemente estimado, si bien tampoco acentúa estos desencuentros. Narra todo con una prosa liviana que permite seguir la lectura sin cansancio. La narración es en primera persona y no utiliza nombre alguno para referirse a los personajes, y no solo a los de sus progenitores, también a cuantos otros puedan cruzarse en el desarrollo del relato.
La muerte de nuestros progenitores siempre se produce de forma temprana. Aunque hayan alcanzado una edad longeva su desaparición dejará inconclusas innumerables situaciones que por unas cuestiones u otras no se han planteado en su momento o si se hizo no han sido suficientemente aclaradas y matizadas. Eso y el saber que ya no se puede acudir al consejo o experciencia que ellos aportaban a tu vida es algo con lo que hay que aprender a vivir. De todo esto es de lo que nos habla Marcos Giralt Torreente. En su caso ademas con el handicap de que su padre no era un desconocido, era un pintor de fama.
Creo que muchos lectores encontrarán puntos comunes con las relaciones que ellos han mantenido con sus padres. Lo que dice afecta a todos, ya que salvo excepciones, con más o menos intensidad las situaciones que nos cuenta son bastantes comunes en toda convivencia filial. Poco parece callarse el autor, lo que hace más creíble la historia. Tristezas, alegrias, encuentros, decepciones; pero eso sí todo muy bien expresado lo que provoca sentimientos conmovedores y, al menos a mí, empatía.
Marcos Giralt Torrente nace en Madrid en 1968 en una familia de artistas (es hijo del pintor Juan Giralt, nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester y sobrino del también escritor Gonzalo Torrente Malvido). Se lienció en Filosofía en la Universidad Auónoma de Madrid. Su primer libro fue el volumen de relatos Entiéndame, pero la celebridad no le llego hasta 1999, cuando ganó el Premio Herralde de Novela con su novela París. En 2011 gano el Premio Nacional de Narrativa con Tiempo de Vida, la novela que estamos leyendo.
Ha sido escritor residente en la Academia Española en Roma, en la Universidad de Aberdeen, en el Künstlerhaus Schioss Wiepersdorf, en la Maison des Écrivains Etrangers et des Traducteur de Saint Nazaire y en la Santa Maddalena Foundation. Es miembro de la Orden del Finnegans. En 1995 comenzó a colaborar con el periódico El Pais, donde fue crítico literario del suplemento Babelia hasta 2010. Su obras han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano y portugués, entre otras.
Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener
es Jorge Mario Pedro Vargas Llosa. Vio la luz en el seno de una familia de clase media de ascendencia
Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación

La Ley era clara, su consideración prioritaria era el bienestar del menor. ¿Cuántas páginas y cuántas sentencias había dedicado a este concepto?. La asistencia, el bienestar eran sociales. Ningún niño es una isla. Pensó que sus responsabilidades terminaban dentro de las paredes del tribunal. Pero ¿como podían terminar allí?.
Ian Mcewan nació en
El techo policromado de la iglesia (lo único que no demolieron los reformistas) pende sobre su cabezas como el casco de un espléndido buque volcado. Es un espejo del alma de la ciudad; pintados en sus viejas vigas, Jesucristo en majestad sostiene la espada y el lirio, un barco de carga dorado rompe el oleaje, la Virgen descansa en una media luna.








