Category Archives: Novela social e política

28 días

Cada cual es libre de decidir la clase de persona que quiere ser …. ¿qué clase de persona quieres ser tú?.

Esta es una de las preguntas que se plantean en esta novela que nos relata unos hechos reales acaecidos durante la segunda guerra mundial en Varsovia y más concretamete en el gueto que en dicha ciudad establecieron las autoridades nazis una vez tomada.   Un gueto que ocupaba solo el 2,4% de la superficie total de la capital poláca. Esta tenía por entonces 1.200.000 habitantes. Al gueto fueron a parar todos los judios capitalinos, además de los de otras zonas de Polonia conquistadas por los nazis. También llevaron allí a judios procedentes de Alemania y países limítrofes.

Las conidiciones de vida eran infrahumanas. A la falta de espacio se añadía la escasez de alimentos. Una higiene pésima, enfermedades de todo tipo. La vida en esas condiciones da lugar a situaciones límite, tanto en lo colectivo como en lo personal.

Y es de esto de los que nos habla la historia que David Safier nos transmite. Un relato que nada tiene que ver con los que en él son habituales y donde el humor, la sátira y la ironía tienen su nido.

El título de la novela hace referencia al levantamiento de los habitantes del gueto contra las fuerzas de ocupación alemanas. Duró 28 días, mucho más de lo que había durado la resistencia del ejercito polaco a la invasión nazi de Septiembre de 1939 que finalizó con la total rendición del país.

Los hechos narrados son reales y sintetizan lo descrito por aquellos que sobrevivieron a aquella situación. Para contarlos el autor crea unos personajes imaginarios en los que destacan los de Mira, Amos y Daniel.

                                             Imagen del gueto de Varsovia

Mira es una joven del gueto de solo 16 años que todos los días desafía la vigilancia del mismo y cruza sus muros para lograr alimentos en las calles de Varsovia con los que sustentar a su madre y hermana, su única familia. En una de estas salidas conocerá a Amos, otro joven del gueto que arriesga tambien su vida, si bien lo hace para poder lograr la libertad, tanto la suya como la de otros que como él se  aprestan a luchar. Para Mira nada será igual desde ese momento. Todas las visicitudes que pasarán juntos forman un relato de entrega, amor, heroismo y bravura que sirve para hilvanar el resto de la narración que nos da a conocer como fue la situación de aquellos que la sufrieron y en la que junto con verdaderas acciones heroícas hay otras de vileza, traición y sumisión completa al enemigo.

Y también está Daniel, el novio de Mira, honrado, abnegado, altruista. Una persona a la que se siente muy unida y de la que obtiene las fuerzas necesarias para continuar su arriesgada labor. Mira se verá atrapada por el cariño que siente por estos dos hombre y tendrá que elegir. Será una elección difícil de hacer pero a la que se verá abocada por los acontecimientos.

Lo mejor del libro es como está escrito. Una prosa concisa, amena, con unas descriciones de los diferentes ambientes y personajes realmente notable. Nos hace sentir lo que allí se pasaba, los miedos y anhelos. El amor y el odio. La traición y la abnegación. Nada nos deja indiferentes. Es una historia de supervivencia con todos los elementos que estas conllevan. Emociona y nos hace empatizar con las personas que allí estuvieron y de manera especial con la hermana de la protagonista, Hannah, una niña con una excepcional imaginación que para hacer  más llevadero aquel calvario se inventa un maravilloso cuento, el  de La historia de las setecientas setenta y siete islas.

David Safier nació en Bremen, (Alemania),en diciembre de 1966. Estudió periodismo y se formó profesionalmente en la radio y la televisión. En 1996 comienza a desarrollar su faceta como guionista de televisión. Las series que ha realizado son Mi vida y yo, Nikola y la comedia de situación titulada Berlin, Berlin.

Su actividada como guionista se ha visto galardonada con premios como el Grimme, el Premio TV de Alemania y un Emmy a la mejor comedia internacional en EEUU.

En su faceta de novelista decir que editó su primera obra, Maldito Karma, en 2007. Su siguiente novela fue Jesús me quiere, (2008), que parece será lleva al cine. En 2010 editó en Alemania Yo, mi, me … Contigo. En 2011 vió la luz Una familia feliz y en 2012 ¡Muuu!.

 

La traductora de Leila Aboulela

En los clubs de lectura de la Biblioteca Os Rosales, este curso nos hemos propuesto leer un ciclo de literatura africana. Comenzamos por la autora sudanesa Leila Aboulela, con su primera novela La traductora. Pretendemos así tener una serie de tertulias conciliadoras, en las que poder comprender mejor las relaciones entre Oriente y Occidente. Tertulias en las que hablar de las otras culturas, en las que ponerse en el lugar del “otro”, en las que pensar en la manera de convivir sin miedos ni prejuicios… Tertulias, como siempre, para reflexionar y compartir vivencias, sin dejar de pasar un buen rato. La excusa? Los libros.

La autora

Leila AboulelaLeila Aboulela nació en 1946. Hija de madre egipcia y padre sudanés, Aboulela siempre ha estado en sintonía con matices interculturales. Creció en Sudán y se graduó en Estadística por la Universidad de Jartum. Posteriormente completó sus estudios en la London School of Economics hasta que en 1990 se trasladó a Aberdeen (Escocia) donde poco a poco despliega su talento como escritora a la vez que imparte clases en la Universidad.

La autora nos ofrece una visión de la mujer musulmana en Londres desconocida hasta ahora. Desaparece el anhelo de abrazar la cultura occidental en pro de una creciente identidad religiosa que les otorga mayor libertad y bienestar interior. Una fe descrita por mujeres cultas, progresistas y libres de expresar su fe sin necesidad de incurrir en exhibiciones.

De prosa versátil, Leila ha escrito cuentos, ensayos, obras de teatro y novelas de radio en inglés que exploran los temas de la alienación, la identidad, la espiritualidad, el racismo, el sexismo y el romance.

La obra

La traductora¿Es posible que una mujer musulmana sea al mismo tiempo moderna y creyente?

Sammar, una joven sudanesa criada entre Gran Bretaña y Sudán, que trabaja como traductora de árabe en la Universidad de Aberdeen, está convencida de ello, pero, viuda y alejada de su hijo, se enfrenta a una cultura ajena, que la ha hundido en una fuerte crisis de identidad.

¿Puede comprender realmente un hombre occidental las sociedades musulmanas actuales? Rae, profesor en la misma universidad, se autoproclama cínico y ateo, habla árabe, representa al Islam en los medios y negocia con los terroristas como consejero de su Gobierno. Pero en esta prometedora relación entre Sammar y Rae surge pronto una enorme incomprensión que pone de relieve la gran distancia cultural que los separa. Cuando Sammar debe partir hacia Egipto para trabajar como intérprete entre los terroristas fundamentalistas y los intermediarios británicos, entonces deben verse las caras…

Escrita con lucidez y pasión, La traductora es una extraordinaria novela sobre la búsqueda de la propia identidad y del amor en un país hostil. Con una envidiable capacidad para reflejar los detalles de la vida cotidiana, Leila Aboulela nos presenta como una realidad vital los aspectos más ignorados de las costumbres y los valores de los musulmanes.

Otras lecturas que forman parte de este particular ciclo de literatura africana en #CaféConLibros son:

La ley del menor

La Ley era clara, su consideración prioritaria era el bienestar del menor. ¿Cuántas páginas y cuántas sentencias había dedicado a este concepto?. La asistencia, el bienestar eran sociales. Ningún niño es una isla. Pensó que sus responsabilidades terminaban dentro de las paredes del tribunal. Pero ¿como podían terminar allí?.

Fiona Mayer una Juez del Tribunal Superior, especializada en derecho de familia se hace estas reflexiones después de conocer las consecuencias de una sentencia por ella dictada. Este pensamiento es el meollo de la novela que el autor Ian Mcewan desarrolla con buen ritmo y buena prosa. De buscar algún defecto a la narración tendríamos que mencionar su meticulosa forma de describir ciertos ambientes, así como diversos detalles sobre la Administración de Justicia en Reino Unido.

Comienza el relato haciendo que el lector entre en la vida familiar de la citada Jueza, Fiona Mayer. Mujer que ronda los sesenta años, casada con Jack, un profesor universitario de su misma edad. No tienen hijos. Viven en una elegante casa en la que en ocasiones acogen a sus sobrinos. Su dilatada vida matrimonial ha entrado hace tiempo en la rutina y monotonía que el tiempo y la dedicación a sus profesiones  introduce en la relación sentimental de algunas personas. En especial en Fiona, mujer que ha logrado alcanzar un  importante grado profesional y a cuyas responsabilidades dedica la casi totalidad de su tiempo.

Jack en cambio siente como este se va acabando y no quiere renunciar a la pasión de una pasión compartida. Al no conseguir este deseo en su compañera ha decidido buscarlo fuera del matrimonio. Lo curioso es que quiere hacerlo con el consentimiento de su esposa. Dice que quiere quemar “su último cartucho“. Ella se niega y él abandona el hogar dejando a su mujer desconcertada.

Esta situación que en otra persona hubiese producido un desajuste intelectual no lo provoca en el caso de la Jueza. Al otro día tiene un juicio difícil. Deberá decidir después de oír a las partes implicadas, sobre la legalidad de aplicar una transfusión sanguínea a una persona, aún menor de edad, que por razones religiosas se niega a recibirla. Tanto el enfermo como su familia y entorno aducen motivos morales basados en sus creencias como la causa de dicha negativa. El menor de edad lo es por solo tres meses, pero los médicos dicen que no pueden esperar a que cumpla los 18 años ya que el riesgo de muerte es alto. Fiona escucha las diversas razones y antes de dictar sentencia toma la determinación de visitar al enfermo, un muchacho bien parecido, inteligente y firme en su postura. Después de esto sentencia a favor del equipo médico. Es menor y la protección del mismo está por encima de otras cuestiones. En realidad estamos en la eterna lucha entre la Ortodoxia religiosa y la Razón. Las sociedades modernas por lo general protegen al menor en estos casos. Pero esto no esconde que en esas sociedades pese a sus adelantos técnicos e intelectuales siguen existiendo focos intransigentes que basan su vida en el cumplimiento de la interpretación estricta de las normas religiosas, llegando incluso a retorcer lo que los libros sagrados dicen para imponer conceptos rígidos que coartan la vida de quien los cree. La libertad de culto tiene estos riesgos que son asumidos por el conjunto social y legislados en la mayoría de los casos bajo preceptos laicos socialmente admitidos.

A partir de aquí toman especial interés las consecuencias de dicha sentencia. Es algo que cambia la vida de Adam Henry que así se llama el menor protegido. La decisión produce una evolución profunda sobre lo que hasta ese momento pensaba que abarca tanto a sus creencias religiosas como a sus relaciones familiares y con el grupo. Ha descubierto un nuevo paradigma, la Jueza, y quiere basarse en ella para vivir su futuro. Intentará que le acepte como discípulo. Es su nueva religión. Por supuesto Fiona no acepta tal cosa, si bien su actuación en este proces deja mucho que desear.seguirá intentándolo, le escribe cartas que ella no contesta y al final le escribe un sentido poema al que Fiona no da demasiada importancia.

A mi manera de ver uno de los momentos más hermosos de la narración se produce cuando Fiona durante un acto cultural en la que con otro compañero interviene como pianista recapacita sobre lo sucedido con Adam. Es la música y el canto de su pareja la que hace que recuerde el postrero poema y recapacitar sobre la responsabilidad que asumió al redactar aquella la sentencia que obligaba a medicar a Adam. Comprende el significado del citado poema que tan a la ligera había leído. Todo este proceso está descrito bellamente, con unas secuencias que mezclan realidad y pensamientos. Me parecieron hermosas y un gran acierto literario.

Dejó para los lectores el final de la historia. El de su relación con Jack y el de su responsabilidad con Adam. Personalmente me gustó lo leído.

Ian Mcewan nació en Aldershot, Hampshire, Inglaterra, el 21 de Junio de 1948.

Estudió en la Universidad de Sussex y en la Universidad de East Anglia. La primera de sus obras que salió a la luz fue la colección de relatos Primer amor, últimos ritos en 1975. En 1997 publico Amor perdurable, considerada por muchos como una obra maestra acerca de una persona que sufre el síndrome de Cerambault. En 1998, y causando gran controversia, le fue concedido el Booker Prize por su novela Amsterdam.

En marzo y abril de 2004, unos meses después de que el gobierno británico le invitara a una cena con la primera dama de los Estados Unidos, Laura Bush, el Departamento de Seguridad Nacional de este país le impidió la entrada al mismo por no tener visado apropiado para trabajar (Mcewan estaba preparando una serie de conferencias remuneradas). Solo varios días después y tras hacerse público en la prensa británica se le permitió la entrada, ya que, según un oficial de aduanas le dijo: “Seguimos sin quererle por aquí, pero todo está atrayendo mucha publicidad desfavorable”.

Ha editados novelas, relatos y ficción infantil. Alguno de sus trabajos han sido adaptados al cine.

 

Paisaje de otoño

Por que tu sabes que somos una generación de mandados y ese es nuestro pecado y nuestro delito. Primero nos mandaron los padres, para que fuéramos buenos estudiantes y buenas personas. Después nos mandaron en la escuela, también para que fuéramos muy buenos y nos mandaron a trabajar después, porque ya todos éramos muy buenos y podían mandarnos a trabajar donde quisieran mandarnos a trabajar. Pero nadie se le ocurrió nunca preguntarnos que queríamos hacer……

Por medio de este largo párrafo Leonardo Padura nos trasmite el verdadero sentido de su novela. Una novela policíaca, ambientada en La Habana a finales de los años 90 del siglo pasado y en la que su policía predilecto, el teniente Mario Conde  protagonista principal de otras tres historias anteriores y que seguirá siéndolo en otras tres siguientes; tiene que descubrir no solo al culpable de la muerte del exiliado Miguel Forcade Mier, también el motivo de su asesinato. Y si bien este es el objeto del relato no es lo único que quiere expresar. Para él es más importante el ambiente que rodea al hecho y que tanto tiene que ver con la manera de estar y pensar de los protagonistas del mismo.

Miguel Forcades había sido alto cargo del régimen en los años 60, segundo jefe en la dirección provincial de Bienes Expropiados y subdirector nacional de Planificación y Economía. En 1978 y aprovechando una escala en Madrid cuando volvía de la Unión Soviética se había quedado en aquella ciudad, trasladándose después a Miami donde consiguió reunirse con su esposa, Miriam. Recientemente había vuelto a Cuba en compañía de su esposa. Tenía todas las autorizaciones pertinentes. El motivo de su vuelta era el de visitar a su anciano y enfermo padre, al que no veía desde hacía más de veinte años.

Mario Conde estaba en un momento crucial de su vida. Después de más de veinte años en el cuerpo y debido a una reciente reestructuración en su comandancia, debido a la cual su jefe, el Mayor Antonio Rangel, había sido relevado; Conde había entregado su baja en el cuerpo. Se consideraba ya un civil. Por eso le extrañó la llamada del nuevo comandante, un petimetre según una rápida y personal apreciación. Este le comunicó que su petición de baja había sido rechazada y que si quería que se volviese a considerar tenía que resolver la muerte de Forcades en tres días. Mario Conde acepta el reto y acompañado del sargento Manuel Palacios, su compañero de investigaciones en los últimos años, comienzan las indagaciones que esclarezcan las circunstancia que dieron origen al asesinato del citado Miguel Forcades.

Estas actuaciones llevarán a los policías a contactar con el resto de personajes de la trama. A mi modo de ver la historia esta bien hilvanada, las piezas que la componen nos van llevando a un final lógico dada la catadura de las personas que intervienen. Un avispado lector podrá intuir pasadas las tres cuartas partes de la novela quien pudo cometer el crimen, pero lo novedoso no es el hecho en sí, son las circunstancias que lo rodean y que nos mantienen interesados en la narración durante toda ella.

Paralela a esta detectivesca historia corre otra que confiere singularidad a la obra. Reconozco que es la primera novela que leo del este escritor, pero leída su biografía saco en conclusión de que esto es consustancial en toda su obra. Me refiero a las relaciones de Mario Conde con sus amigos, sus hermanos como él dice. Estas relaciones son aprovechadas para contarnos como es la vida en La Habana bajo el régimen dictatorial de los Castro. Como la escasez de productos está presente y conseguir algunos es toda una aventura. Los problemas de alcoholismo, de desilusión moral, la falta de perspectivas futuras. Padura cuenta todo sin amargura, simplemente expone hechos y deja a nuestro albedrío el juzgar las situaciones en que estos se desarrollan. Hace un profundo canto a la amistad, tanto en las relaciones personales como profesionales. Nos deja entrever la corrupción existente, ahora y desde el principio de la Revolución. Como en un momento dado se puede estar en lo más alto para pasar al olvido en un tris. Las últimas treinta páginas más o menos son reveladoras de todo lo que se vive en un ambiente tan programado y obsesivo como es el de una sociedad planificada hasta el más mínimo detalle.

Incluso para que nada quede en el tintero nos habla de la llegada de un huracán, uno de los muchos que azotan esa zona del mundo llamada Mar Caribe. Flix es su nombre y ocupa un lugar de protagonista en este relato sin que la trama se resienta de ello.

Buena prosa, personajes bien descritos y acordes con el desenlace, con algunas evocaciones históricas interesantes, como es la referencia al Galeón de Manila, hacen que el libro se lea con interés.

Leonardo Padura nació en La Habana en 1955. Sigue viviendo en dicha ciudad, en el barrio de Mantilla, el mismo en que nació. Se define como una persona conservadora, de ahí que no pueda dejar La Habana, en parte debido a que “esa ciudad permite siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

Hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Vívora, donde conoció a su esposa Lucía. Estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo; también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.

Su primera novela – Fiebre de caballos – básicamente una historia de amor, la escribió entre 1983 y 1984. Pasó los 6 años siguientes escribiendo largos reportajes sobre hechos culturales e históricos, que, como él mismo relata, le permitían tratar esos temas literariamente. Fue por entonces cuando empezó a escribir su primera novela con el detective Mario Conde como protagonista y, mientras lo hacía, se dio cuenta “que esos años que había trabajado como periodista habían sido fundamentales en su desarrollo como escritor. Primero por que me habían dado un experiencia y una vivencia que no tenía y segundo, porque estilísticamente yo había cambiado absolutamente con respecto a mi primera novela”.

Esas críticas que mete en sus novelas policíacas a la sociedad en la que vive las aprendió de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia. “Es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no solo imaginarias”.

La novelas del teniente Mario Conde, policía frecuentemente borracho, descontento y desencantado, han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor, refleja las “vicisitudes materiales y espirituales que ha tenido que vivir mi generación. A través de él ha encontrado la manera de interpretar y reflejar la realidad cubana”.

Tiene también novelas en las que no figura Conde como El hombre que amaba a los perros (2009), donde la crítica a la sociedad cubana alcanza las cotas más altas.

Ha escrito guiones cinematográficos , tanto para documentales como para películas de argumento.

Su obra literaria es extensa y está en posesión de numerosos premios, entre los que destacamos el Premio Café Gijón, 1995; Premio Hammett 1998 y 2006; Premio Raymond Chandler 2009: Premio Nacional de Literatura 2012; Orden de las Artes y las Letras (Francia) 2013; Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2014 y el reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

Paisaje de Otoño

Por que tu sabes que somos una generación de mandados y ése es nuestro pecado y nuestro delito. Primero nos mandaron los padres, para que fuéramos buenos estudiantes y buenas personas. Después nos mandaron en la escuela, también para que fuéramos muy buenos y nos mandaron a trabajar después, porque ya todos éramos muy buenos y podían mandarnos a trabajar donde quisieran mandarnos a trabajar. Pero nadie se le ocurrió nunca preguntarnos que queríamos hacer……

Por medio de este largo párrafo Leonardo Padura nos trasmite el verdadero sentido de su novela. Una novela policíaca, ambientada en La Habana a finales de los años 90 del siglo pasado y en la que su policía predilecto, el teniente Mario Conde, protagonista principal de otras tres historias anteriores y que seguirá siéndolo en otras tres siguientes; tiene que descubrir no solo al culpable de la muerte del exiliado Miguel Forcade Mier, también el motivo de su asesinato. Y si bien este es el objeto del relato no es lo único que quiere expresar. Para él es más importante el ambiente que rodea al hecho y que tanto tiene que ver con la manera de estar y pensar de los protagonistas del mismo.

Miguel Forcades había sido alto cargo del régimen en los años 60, segundo jefe en la dirección provincial de Bienes Expropiados y subdirector nacional de Planificación y Economía. En 1978 y aprovechando una escala en Madrid cuando volvía de la Unión Soviética se había quedado en aquella ciudad, trasladándose después a Miami donde consiguió reunirse con su esposa, Miriam. Recientemente había vuelto a Cuba en compañía de su esposa. Tenía todas las autorizaciones pertinentes. El motivo de su vuelta era el de visitar a su anciano y enfermo padre, al que no veía desde hacía más de veinte años.

Mario Conde estaba en un momento crucial de su vida. Después de más de veinte años en el cuerpo y debido a una reciente reestructuración en su comandancia, debido a la cual su jefe, el Mayor Antonio Rangel, había sido relevado; Conde había entregado su baja en el cuerpo. Se consideraba ya un civil. Por eso le extrañó la llamada del nuevo comandante, un petimetre según una rápida y personal apreciación. Este le comunicó que su petición de baja había sido rechazada y que si quería que se volviese a considerar tenía que resolver la muerte de Forcades en tres días. Mario Conde acepta el reto y acompañado del sargento Manuel Palacios, su compañero de investigaciones en los últimos años, comienzan las indagaciones que esclarezcan las circunstancia que dieron origen al asesinato del citado Miguel Forcades.

Estas actuaciones llevarán a los policías a contactar con el resto de personajes de la trama. A mi modo de ver la historia esta bien hilvanada, las piezas que la componen nos van llevando a un final lógico dada la catadura de las personas que intervienen. Un avispado lector podrá intuir pasadas las tres cuartas partes de la novela quien pudo cometer el crimen, pero lo novedoso no es el hecho en sí, son las circunstancias que lo rodean y que nos mantienen interesados en la narración durante toda ella.

Paralela a esta detectivesca historia corre otra que confiere singularidad a la obra. Reconozco que es la primera novela que leo del este escritor, pero leída su biografía saco en conclusión de que esto es consustancial en toda su obra. Me refiero a las relaciones de Mario Conde con sus amigos, sus hermanos como él dice. Estas relaciones son aprovechadas para contarnos como es la vida en La Habana bajo el régimen dictatorial de los Castro. Como la escasez de productos está presente y conseguir algunos es toda una aventura. Los problemas de alcoholismo, de desilusión moral, la falta de perspectivas futuras. Padura cuenta todo sin amargura, simplemente expone hechos y deja a nuestro albedrío el juzgar las situaciones en que estos se desarrollan. Hace un profundo canto a la amistad, tanto en las relaciones personales como profesionales. Nos deja entrever la corrupción existente, ahora y desde el principio de la Revolución. Como en un momento dado se puede estar en lo más alto para pasar al olvido en un tris. Las últimas treinta páginas más o menos son reveladoras de todo lo que se vive en un ambiente tan programado y obsesivo como es el de una sociedad planificada hasta el más mínimo detalle.

Incluso para que nada quede en el tintero nos habla de la llegada de un huracán, uno de los muchos que azotan esa zona del mundo llamada Mar Caribe. Flix es su nombre y ocupa un lugar de protagonista en este relato sin que la trama se resienta de ello.

Buena prosa, personajes bien descritos y acordes con el desenlace, con algunas evocaciones históricas interesantes, como es la referencia al Galeón de Manila, hacen que el libro se lea con interés.

Leonardo Padura nació en La Habana en 1955. Sigue viviendo en dicha ciudad, en el barrio de Mantilla, el mismo en que nació. Se define como una persona conservadora, de ahí que no pueda dejar La Habana, en parte debido a que “esa ciudad permite siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

Hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Vívora, donde conoció a su esposa Lucía. Estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo; también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.

Su primera novela – Fiebre de caballos – básicamente una historia de amor, la escribió entre 1983 y 1984. Pasó los 6 años siguientes escribiendo largos reportajes sobre hechos culturales e históricos, que, como él mismo relata, le permitían tratar esos temas literariamente. Fue por entonces cuando empezó a escribir su primera novela con el detective Mario Conde como protagonista y, mientras lo hacía, se dio cuenta “que esos años que había trabajado como periodista habían sido fundamentales en su desarrollo como escritor. Primero por que me habían dado un experiencia y una vivencia que no tenía y segundo, porque estilísticamente yo había cambiado absolutamente con respecto a mi primera novela”.

Esas críticas que mete en sus novelas policíacas a la sociedad en la que vive las aprendió de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia. “Es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no solo imaginarias”.

La novelas del teniente Mario Conde, policía frecuentemente borracho, descontento y desencantado, han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor, refleja las “vicisitudes materiales y espirituales que ha tenido que vivir mi generación” A través de él ha encontrado la manera de interpretar y reflejar la realidad cubana”.

Tiene también novelas en las que no figura Conde como El hombre que amaba a los perros (2009), donde la crítica a la sociedad cubana alcanza las cotas más altas.

Ha escrito guiones cinematográficos , tanto para documentales como para películas de argumento.

Su obra literaria es extensa y está en posesión de numerosos premios, entre los que destacamos el Premio Café Gijón, 1995; Premio Hammett 1998 y 2006; Premio Raymond Chandler 2009: Premio Nacional de Literatura 2012; Orden de las Artes y las Letras (Francia) 2013; Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2014 y el reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

Los desorientados

Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación

La novela es de Amin Maalouf. Libanés de nacimiento, exiliado en Francia donde desarrolló toda su actividad literaria que tiene un único fin, el de estrechar lazos entre Oriente y Occidente.

La frase resaltada figura en la contraportada del libro y a mi modo de ver refleja el contenido del mismo. La lucha por lograr un mundo libre y tolerante donde las personas que lo habiten no tengan que temer persecución alguna por ser de esta o aquella manera, por pensar así o asa, por pertenecer a una u otra raza.

Adam, un profesor árabe de Historia, ubicado en París y con la vida asentada en dicha capital, recibe la llamada de una antigua amiga, Tania, en la que le solicita que vaya a Libano ya que su marido y también viejo amigo Mourad  se esta muriendo y quiere verle. Adam, después de sopesarlo brevemente, decide ponerse en camino, sabiendo que se va a reencontrar con su pasado, que volverá a vivir las emociones que le hicieron dejar aquella su tierra y abandonar de la noche a la mañana a las amistades de toda su joven vida, decisión que le enfrentó con el que ahora le llama a su lecho de muerte. Igualmente tuvo que renunciar a su única familiar, su abuela, mujer que se alegró de la decisión que había tomado dado el peligro que entrañaba permanecer allí debido al estallido de la guerra.

                                       Imagenes de aquella guerra en 1975

En aquellos días y junto con otros compañeros de colegio y universidad habían formado un club al que llamaban “Círculo de los Bizantinos”. Sus reuniones en casa de uno o de otro se distinguian por el buen ambiente y la tolerancia. Eran de diversas creencias e incluso razas, pero nada de esto hasta entonces había supuesto un inconveniente para la convivencia y el cariño mútuo. Pero aquel 1975 todo lo cambió. El país entero se rompió, ya nadie estaba seguro; de un barrio a otro podía haber una invisible línea de separación que era a la vez la frontera entre la vida y la muerte. En este estado de cosas Adam tomo la decisión comentada y dejó su patria. No fue ni el primero ni el único.  El Círculo quedó condenado y las opiniones sobre lo que acontecía provocaron que entre ellos comenzasen los reproches. Ahora, veinticino años después, y por dar satisfacción a ese antiguo amigo, con el que desde hace mucho tiene rota su relación, vuelve a aquellos lugares.

Allí está otra vez y todo vuelve a estar presente. No puede cumplir el deseo de hablar con Mourad, cuando él llega ya ha fallecido, pero su estancia en aquel lugar despierta en él el deseo de volver a reunir a los Bizantinos, por lo menos a los que puedan estar  vivos. Y a esa labor se entrega con todo su empeño ayudado por otra de las componentes del Círculo, la bella Semíramis. De este esfuerzo va el relato que de paso nos hará reflexionar sobre la amistad, el exilio, el amor, la memoria, la identidad y la necesidad de tender puentes entre nosotros mismos como individuos y como entes culturales, algo que como he dicho ya, es una constante en la obra del autor.

La historia tiene dos narradores, el propio Adam y una tercera persona. El tipo de escritura señala cuando es uno y otro el que cuenta lo que sucede, si bien podemos decir que cuando es Adam lo que escribe son sus propios recuerdos y pensamientos íntimos mientras que el tercero relata lo que va sucediendo en tiempo real. En todo caso el libro se lee con interés y sus frases matizando conceptos que nos parecen rotundos, como es el caso de Patria, Estado, bienestar, etc. hace que la lectura nos seduzca y obligue a recapacitar sobre lo que el autor plasma en el papel.

Amin Maalouf (Beirut 25 de febrero de 1949), es un escritor libanés de lengua francesa, que reside en París. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias  de las Letras en 2010.

Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto, país donde vivía su abuelo materno. Amin Maalouf estudió la primaria en su ciudad natal en un colegio francés de jesuitas (su madre era católica y francesa). Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Andreé, con la que se casaría en 1971.

Poco después empezó a trabajar como periodista para el principal diario libanés An Nahar. Fue enviado especial a zonas problemáticas como VietnamEtiopía. Con el estallido en 1975 de la guerra civil en Libano, Maalouf decide abandonar su patria y refugiarse en París. En 2oo6 trasladó al resto de su familia a esa capital.

En sus libros mezcla la realidad histórica con la ficción, y aspectos de dos culturas diversas como la occidental y la oriental. En 1993 recibió el Premio Goncourt por su novela La roca de Tanios. En 2004 publicó un notable libro de memorias: Orígenes.

Además de novelas ha escrito varios ensayos y libretos de ópera. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas.

El 23 de Junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa en la silla 29, que antes ocupó, hasta su muerte en 2009, Claude Lévi-Strauss.

En el año 2012 editó la novela que nos ocupa.

 

28 días

Cada cual es libre de decidir la clase de persona que quiere ser …. ¿qué clase de persona quieres ser tú?.

Esta es una de las preguntas que se plantean en esta novela que nos relata unos hechos reales acaecidos durante la segunda guerra mundial en Varsovia y más concretamete en el gueto que en dicha ciudad establecieron las autoridades nazis una vez tomada.   Un gueto que ocupaba solo el 2,4% de la superficie total de la capital poláca. Esta tenía por entonces 1.200.000 habitantes. Al gueto fueron a parar todos los judios capitalinos, además de los de otras zonas de Polonia conquistadas por los nazis. También llevaron allí a judios procedentes de Alemania y países limítrofes.

Las conidiciones de vida eran infrahumanas. A la falta de espacio se añadía la escasez de alimentos. Una higiene pésima, enfermedades de todo tipo. La vida en esas condiciones da lugar a situaciones límite, tanto en lo colectivo como en lo personal.

Y es de esto de los que nos habla la historia que David Safier nos transmite. Un relato que nada tiene que ver con los que en él son habituales y donde el humor, la sátira y la ironía tienen su nido.

El título de la novela hace referencia al levantamiento de los habitantes del gueto contra las fuerzas de ocupación alemanas. Duró 28 días, mucho más de lo que había durado la resistencia del ejercito polaco a la invasión nazi de Septiembre de 1939 que finalizó con la total rendición del país.

Los hechos narrados son reales y sintetizan lo descrito por aquellos que sobrevivieron a aquella situación. Para contarlos el autor crea unos personajes imaginarios en los que destacan los de Mira, Amos y Daniel.

                                             Imagen del gueto de Varsovia

Mira es una joven del gueto de solo 16 años que todos los días desafía la vigilancia del mismo y cruza sus muros para lograr alimentos en las calles de Varsovia con los que sustentar a su madre y hermana, su única familia. En una de estas salidas conocerá a Amos, otro joven del gueto que arriesga tambien su vida, si bien lo hace para poder lograr la libertad, tanto la suya como la de otros que como él se  aprestan a luchar. Para Mira nada será igual desde ese momento. Todas las visicitudes que pasarán juntos forman un relato de entrega, amor, heroismo y bravura que sirve para hilvanar el resto de la narración que nos da a conocer como fue la situación de aquellos que la sufrieron y en la que junto con verdaderas acciones heroícas hay otras de vileza, traición y sumisión completa al enemigo.

Y también está Daniel, el novio de Mira, honrado, abnegado, altruista. Una persona a la que se siente muy unida y de la que obtiene las fuerzas necesarias para continuar su arriesgada labor. Mira se verá atrapada por el cariño que siente por estos dos hombre y tendrá que elegir. Será una elección difícil de hacer pero a la que se verá abocada por los acontecimientos.

Lo mejor del libro es como está escrito. Una prosa concisa, amena, con unas descriciones de los diferentes ambientes y personajes realmente notable. Nos hace sentir lo que allí se pasaba, los miedos y anhelos. El amor y el odio. La traición y la abnegación. Nada nos deja indiferentes. Es una historia de supervivencia con todos los elementos que estas conllevan. Emociona y nos hace empatizar con las personas que allí estuvieron y de manera especial con la hermana de la protagonista, Hannah, una niña con una excepcional imaginación que para hacer  más llevadero aquel calvario se inventa un maravilloso cuento, el  de La historia de las setecientas setenta y siete islas.

David Safier nació en Bremen, (Alemania),en diciembre de 1966. Estudió periodismo y se formó profesionalmente en la radio y la televisión. En 1996 comienza a desarrollar su faceta como guionista de televisión. Las series que ha realizado son Mi vida y yo, Nikola y la comedia de situación titulada Berlin, Berlin.

Su actividada como guionista se ha visto galardonada con premios como el Grimme, el Premio TV de Alemania y un Emmy a la mejor comedia internacional en EEUU.

En su faceta de novelista decir que editó su primera obra, Maldito Karma, en 2007. Su siguiente novela fue Jesús me quiere, (2008), que parece será lleva al cine. En 2010 editó en Alemania Yo, mi, me … Contigo. En 2011 vió la luz Una familia feliz y en 2012 ¡Muuu!.

 

La mano invisible de Isaac Rosa

En Café con libros de los lunes ya habíamos leído La mano invisible a principios de curso, pero no fue hasta este mes de abril cuando tuvimos la oportunidad de leerla en el club de los martes. Es una novela de corte social, sobre el mercado de trabajo, que no deja indiferente a nadie.

Yo, que la he leído en el mes de octubre, sigo recurriendo a ella una y otra vez al hablar sobre cualquier circunstancia del mundo laboral. Y es que deja poso, y desde entonces, me sirve de filtro para analizar el trabajo de mi familia, amigos, noticias en prensa, redes sociales…

La obra

Portada de La mano invisible de Isaac RosaMediante una historia llena de tensión y estupor, Rosa realiza un retrato del mundo laboral y de cómo la percepción del trabajo ha ido deteriorándose a medida que las condiciones de los trabajadores han empeorado en los últimos tiempos. El autor afirma que lo que ha pretendido con su obra ha sido incitar al lector a una reflexión sobre el trabajo y sus condiciones. Sus conclusiones son claras: desde pequeños nos adoctrinan respecto al trabajo y, en el momento de incorporación al mundo laboral, nos volvemos dóciles, sobre todo cuando nos aprietan. Continúa diciendo que esta situación implica que el trabajador no se cuestione jamás el funcionamiento del sistema y no vea que otros modos de trabajar son posibles.

Así que en esta novela sorprendente el mundo laboral es el protagonista absoluto, no hay lugar para el mundo personal. Sólo el trabajo alienante, desgastante. Rosa utiliza a varios representantes del colectivo de trabajadores a cada uno de los cuales les dedica un capítulo. No tienen nombre, sólo tienen su profesión como única identificación: un albañil, una operaria, un carnicero, un mozo, una teleoperadora, una limpiadora, un mecánico, una costurera, un camarero, una administrativa, un informático y un vigilante. Todos ellos representan a los millones de personas que componen la clase trabajadora.

Estos trabajadores han sido reunidos en un trabajo extraño, muy extraño. Les han contratado para que realicen su trabajo de cara a un público en una nave abandonada. No saben, y no sabemos, quienes están detrás de sus contratos, ahí está la parte de intriga de la novela que se mantendrá hasta el final. Ellos realizan el mismo trabajo que realizarían si estuvieran en fábricas o empresas pero con la diferencia que, por una vez, lo importante no es la producción sino el proceso en sí mismo y el esfuerzo humano que hay detrás de él. El producto de su trabajo no va dirigido a nadie. Se destruye lo que se hace. Sólo trabajan para que unos espectadores les contemplen. El espectáculo del trabajo, muy propio en este mundo-espectáculo en el que vivimos donde todo se ha convertido en algo susceptible de ser filmado y contemplado.

En esta novela hay una crítica social muy fuerte al sistema de trabajo capitalista en el que vivimos en el que el trabajador consagra su vida a los intereses de otros y destruye todo rastro de solidaridad con los de su especie. Y ¿quién es la mano invisible? ¿El que se lleva las máximas ganancias y que maneja desde arriba los hilos o las manos invisibles de esos millones de personas intercambiables, prescindibles, que quedan ocultas e ignoradas bajo todo lo que nos rodea: los objetos que consumimos, los edificios a los que entramos…?

Estos trabajadores de La mano invisible nos van a hablar también (el texto está plagado de estas reflexiones a modo de monólogos interiores. Junto con la descripción es casi la única estructura del libro. Hay poca acción) de lo que sienten ellos trabajando de esa manera: de su rutina laboral, de su resignación, de su humillación, de su explotación, también de su rabia, son conscientes de lo que hacen (algunos de ellos) y para qué lo hacen pero también necesitan el dinero que ganan. Pero no se rebelan, sufren dócilmente, soportan la deshumanización. Son como robots. Como si fueran una prolongación de las máquinas que manejan. Esto está muy presente en todo el libro.

El estilo es muy descriptivo, detalla todo al milímetro (el autor se ha documentado a conciencia sobre los diversos trabajos), muy repetitivo, como si quisiera reflejar con ello la monotonía de estos trabajos.

La mano invisible se está adaptando además al cine. Toda la información del proyecto se puede consultar en su web: www.lamanoinvisiblelapelicula.com.

Para cerrar este comentario sobre el libro, os dejamos la reflexión de un lector del Club virtual de lectura:

Se dice que enfadados trabajan mejor porque son capaces de trabajar más y durante más tiempo, y es cierto también que nosotros insatisfechos compramos más ya que si fuésemos felices nos dedicaríamos a disfrutar y no a tener.

El autor

Retrato de Isaac RosaIsaac Rosa nació en Sevilla en 1974. Inició sus estudios de Periodismo en Badajoz y actualmente reside en Madrid.

Es columnista habitual de eldiario.es, colabora con la Cadena Ser y la revista mensual La Marea, entre otras publicaciones. Fue columnista del diario Público y de la revista Satírica El Jueves.

Ha cultivado la novela, el cuento, el ensayo y también ha escrito obras de teatro (Adiós muchachos, 1998). Con su novela El vano ayer (2004), que fue adaptada al cine por Andrés Linares en 2008 con el título La vida en rojo, obtuvo el Premio Ojo Crítico, el Premio Rómulo Gallegos y el Premio Andalucía de la Crítica. Es coautor del ensayo Kosovo. La coartada humanitaria, publicada en el 2001. Con su obra El país del miedo obtuvo el Premio de Novela Fundación José Manuel Lara a la mejor novela publicada durante el 2008. Posteriormente publicó La mano invisible (2011) y La habitación oscura (2013). Actualmente se encuentra inmerso en la escritura de la que será su nueva novela, tal y como nos comentó en el encuentro de la UNED A Coruña, al que acudió junto a la escritora Marta Sanz, este curso.

Los días – Memorias de infancia y juventud

  Los insultos no han probado jamás    una verdad ni desvanecido un error.

Me parece una buena frase para iniciar el comentario de un libro que ha sido para mi todo un descubrimiento. Los días de Taha Husein nos dice mucho sobre la cultura islámica y sobre la forma de vida de sus seguidores, entre los que se encontraban estos campesinos egipcios de principios del siglo XX.

El protagonista ha nacido y vive en esa comunidad, sujeto a sus normas y costumbres, a su ignorancia disfrazada de conocimiento memorístico del Corán en  su totalidad. Él, pese a  ser ciego desde que a los tres años le trataron mal una enfermedad ocular, no queda exento de dicho aprendizaje. Debe asistir a la escuela regentada por un maestro dictatorial e ignorante que lo único que sabe hacer es obligar a memorizar los textos sin ninguna explicación sobre lo que aprenden y de la misma manera que diez siglos antes los alumnos de entonces hacían. No es esta escuela un caso aislado, la universidad de El Cairo, Al-Azar, donde se enseña  Corán, Hadiz, Derecho islámico, Fundamentos teológicos, Gramática…… , sigue el mismo procedimiento, memorizar, repetir como un papagayo todo lo estudiado y librarse mucho de exponer ideas que no se ajusten a la tradición. Esta forma de formarse, amén de tediosa, es totalmente inoperante y solo sirve para sacar unas monedas o algo más a los ignorantes aldeanos, cuando los maestros son llamados a los pueblos a salmodiar en las ceremonias y eventos que en ellos se dan.

Y  eso que cuando él  llega a la Universidad comentada ya ha habido una cierta reforma aperturista, emprendida por Muhammad Abduh, que ha introducido para su estudio asignaturas como Aritmética, Geografía, Historia o Literatura Clásica. Pero mover costumbres arraigadas durante siglos no se hace en un período de tiempo corto y pese a estas novedades nuestro protagonista tendrá que vérselas con dichas anticuadas formas de pensar y mandar.

Para su familia, campesina relativamente acomodada, poder mandar a sus hijos a la escuela rural y después a Al-Azar es un signo de prestigio y valía. Nuestro pequeño, pese a su ceguera, aprende rápido, sabe memorizar bien, pero se aburre. No le encuentra lógica a estudiar de esa manera. Pero superará las pruebas necesarias y viajará a El Cairo, donde su hermano mayor ya está en la comentada Universidad  y de mala gana le servirá de lazarillo.

Pese al cambio de lugar no aprecia  diferencia de sistema, sigue siendo memorístico. Tanto que sus alumnos pese a disponer y alegrarse de tener la asignatura de Literatura, se limitaban a leer los grandes poemarios clásicos y a comprar después el  comentario oficial del texto matriz, ya que era el que otorgaba sentido y autoridad al original. Absurdo pero real.

Esto no era para lo que se había esforzado tanto. Ya antes había discutido con Sayyidna su maestro y con su padre, a quien le reprochaba su ingenuidad en materia de Fe. Aquello fue un buen aprendizaje para enfrentarse solo con su dialéctica a los shaijs de alAzar  en defensa de su dignidad y su capacidad intelectual.

Fueron años duros y de extrema pobreza, pero los aprovechó para salir del infernal círculo que aquel ambiente significaba y llegar a las metas que de adulto alcanzó en la élite intelectual de su país.

A través de las páginas del libro no solo vamos conociendo como se desarrollaba la enseñanza y distribución de las teorías coránicas, también quedan recogidas la manera en que se estructuraba la familia, las distintas formas de vida, clases y castas. El poder de los que conocían las escrituras y estaban autorizados a enseñarlas. En definitiva los motivos por los que estas sociedades no han evolucionado en paralelo a los conocimientos técnicos, filosóficos e intelectuales, que configuran el mundo no musulmán con algunas excepciones.

  Taha Hussein (14 de noviembre de 1889 – 28 de octubre de 1973) fue un escritor egipcio, comúnmente llamado el «decano de las letras árabes» o «Qahir al-Zalam» (en español: el conquistador de la oscuridad). Nacido en Magaga, Menia, (Egipto), Perdió la vista durante la infancia pero a pesar de este impedimento siguió con sus estudios y acudió a la Universidad Al-Azhar de El Cairo donde estudio Religión y Literatura.  Acudió posteriormente a la Universidad Egipcia —cuando Al-Azhar se negó a entregarle el diploma— y allí se convirtió en el primer estudiante en obtener un doctorado. Más tarde continuó sus estudios en La Sorbona en París, especializándose en Historia antigua, Griego y Latín, y también consiguió un doctorado. En Francia conoció a la que sería su esposa.

A su regreso a Egipto trabajó como catedrático y publicó Fil-Shiʿir al-Gāhilī (Sobre la poesía pre-islámica), donde expresaba serias dudas sobre la autenticidad de la poesía árabe pre-islámica y algunos capítulos de Corán, lo que le acarreó críticas y rechazo, por los que más adelante perdería su puesto. Una de sus obras más conocidas llamada Mustaqbil al-thaqafa fi Misr (El futuro de la educación en Egipto) fue publicada en 1938. Taha fue posteriormente rector de la Universidad de El Cairo, miembro de la Academia de la Lengua Árabe y Ministro de educación de Egipto, desde donde logró que la educación básica se convirtiera en obligatoria y gratuita.

Su obra se enfoca a analizar la Literatura árabe, la Historia del Islam, aunque también escribió de aspectos sociales y políticos.  Entre otras cosas, también tradujo al árabe múltiples obras de la literatura europea.  En 1973, recibió el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas a las personas y organizaciones que hayan realizado aportes significativos en «la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales».

Casa de muñecas de Henrik Ibsen

El lunes 23 de febrero en el Club de la Sagrada Familia comenzaremos la lectura de la obra Casa de muñecas del dramaturgo noruego Henrik Ibsen.

El autor

Henrik Ibsen (1828-1906)  una de las grandes figuras de la literatura mundial, es el escritor más representativo y de mayor influencia en el teatro contemporáneo pero también es considerado por algunos críticos como el segundo en importancia después de Shakespeare. Ofreció al teatro algo nuevo al establecer una ética, una profundidad psicológica y una importancia social en el drama burgués europeo que el teatro no tenía desde los tiempos de Shakespeare.

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Nació en medio de una moral estrecha de miras, llena de  superstición y de miedo. A su alrededor todo era considerado pecado, todo merecía un reproche, una advertencia sobre el posible mal que podría acarrear cualquier acción que se emprendiera. Por eso sus personajes no se contentan con vivir la vida cotidiana, necesitan de un proyecto que realizar aunque éste sobrepase sus fuerzas y les haga sentirse solos, incomprendidos o derrotados, pero orgullosos por haberse aventurado a conseguirlo. Su obra llegó a escandalizar por tratarse de una sociedad dominada por los valores victorianos al cuestionar el modelo de familia y sociedad dominantes.

Sus personajes son  gente de clase media de su época, cuya rutina se ve alterada al enfrentarse a crisis profundas que tienen lugar en sus vidas.

Entre sus obras más conocidas se encuentra Casa de muñecas que nos muestra a Nora Helmer luchando por liberarse del papel de muñeca de su marido Torvaldo, tratando de ser fiel a sí misma y de encontrar su propio camino en el mundo. Al estrenarse la obra, en el Teatro Real de Copenhague en 1879, hubo mucha controversia pero pronto el personaje de Nora se convirtió en un símbolo de las mujeres que luchan por la liberación y la igualdad.

Si queréis saber más aspectos de la vida y obra de Ibsen podeis consultar el post que Enrique publicó en este blog.

Casa de Muñecasmuñeca

En los tres actos en que se divide Casa de muñecas  Nora, la protagonista, que ha vivido bajo la tutela de su padre y posteriormente de su marido, alejada de la realidad e incitada a seguir siendo una niña, una muñeca, llega a verse en una situación límite que le va a facilitar  el acceso a la realidad, comprendiendo que ha mentido con su vida.

En esta pieza teatral, Ibsen nos hace reflexionar sobre las mujeres y su papel en la historia, pero sobre todo nos induce a diferenciar el mundo de las mujeres en los distintos ámbitos sociales en los que se desenvuelven. No es lo mismo la vida de la mujer  sometida al hombre, pero perteneciendo a un estatus social acomodado, que la vida de la mujer, igualmente sometida al hombre pero sufriendo carencias económicas y trabajando sin parar.

En Casa de muñecas, Nora es una joven esposa que ha vivido creyéndose incapaz para decidir sobre cualquier cosa al margen de los trajes, fiestas, juegos… Mimada primero por su padre, después por el marido, no piensa, no sabe, no decide… Nora es tontina, muy superficial y sólo atiende a piropos y niñerías.

Actualmente,  pese a lo que hemos avanzado, pese a la fortaleza que demuestran cada día muchas mujeres frente a los hombres; nos queda todavía mucho camino por andar porque todavía existen muchas que, aparentemente “despreocupadas y felices”, viven un infierno en sus casas. Muchas se refugian en el alcohol y sufren en silencio humillación tras humillación.

Esos hombres vivieron ya en su infancia el sometimiento de la madre hacia el padre, crecieron convencidos de que la mujer un ser inferior al que muchas veces hay que domar y doblegar. También es cierto que hay dos clases de hombres: señores Helmer, educados, cariñosos y complacientes frente a otro tipo de hombre/bestia que maltrata y anula a la mujer.

El tipo de mujer que describe Ibsen, esposa de señor acomodado, gozando de una vida sin preocupaciones, ajena a cualquier problema social, sin mayor inquietud que vivir holgadamente, contribuye por desgracia a la actitud prepotente y machista de muchos hombres que ven a la mujer como “muñequita”, sin criterio alguno y a las que se puede dirigir a voluntad. La diferencia con otras épocas es que muchas de ellas lo hacen de forma consciente porque les interesa este tipo de vida. El dilema se produce cuando la mujer es consciente de ella misma, como en la historia de Nora, y se enfrenta al opresor.

Espero que disfrutéis de esta obra del gran Ibsen, feliz lectura!!