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La lluvia antes de caer
“Pues la mía es la lluvia antes de caer”. Pero eso, antes de caer, en realidad no es lluvia. “Pues es solo humedad, humedad en las nubes”. “¿Entiendes entonces que no existe la lluvia antes de caer?. Tiene que caer para que sea lluvia”. Thea respondió, “Ya se que no existe. Por eso es mi favorita. Porque no es necesario que algo sea de verdad para hacerte felíz, ¿no?”.
Jonathan Coe nos narra un relato fuera de lo normal. A través de la descripción de veinte fotografías que guardaba la tia Rosamond, que forman parte de la herencia que deja a sus herderos, dos tercios para lo hijos de su hermana, Gill y David y el otro para una desconocida Imogen, o casi desconocida ya que Gill recuerda haberla visto una vez, hace unos veinte años. Se tratata de una niña de siete años rubia y ciega, pero con un temperamento que encantó a todos los que en asistieron a aquel evento. Desde entonces nunca más tuvieron contacto con ella y desconocen su paradero y si todavía permanece viva.
Al ir a casa de la difunta se encuentran con otra sorpresa. Una coleción de fotografias, veinte en total, -alguna son postales turísticas- y una serie de cintas grabadas, -tantas como fotografías hay- y que explican lo que las mismas representan. Las cintas las ha grabado la propia Rosamund poco antes de su muerte o suicidio; y correlativamente van contando no solo la foto en sí, también la historia que la motivó y las circunstancias de las peronas que en ellas aparecen. Estas circunstancias configuran el relato de la vida y relaciones de todos los que en ellas figuran, En realidad el autor lo que nos narra es la historia de la familia desde los albores de la segunda guerra mundial hasta nuestros días. En el relato Imogen tiene una representación crucial, representa la zona oculta de la trama familiar, la fatalidad de la que nadie es culpable aunque todos sean hipotéticos responsables.
Contar a un ciego lo que se ve en una fotografía no es fácil, Añadir a esto lo que se puede decir de cada personaje, ambiente, adornos u otros elementos que componen la misma es a mi juicio complicado. Pese a todo el autor lo hace con bastante fluidez. No se puede decir que la lectura sea cómoda y fácil. Sobre todo porque el relato deja a la voluntad del lector circunstancias que de sintetizarse en el libro lo harían farragoso en extremo.
En todo caso lo que cuenta engancha. Como si se tratatase de episodios de una serie televisiva al finalizar uno deseamos continuar con el siguiente. Es mucho lo que nos dice, ambiciones, logros, infidelidades, amores, tendencias sexuales, Rosamond se declara prontamente homoxesual e incluso describe alguno de sus momentos amorosos de una manera magistral.
Otro rasgo a destacar es que se trata de una historia de las mujeres que configuran la familia, madres e hijas que se traspasan sus debilidades y frustraciones, a la vez que se ocultan sus querencias,
Cuenta esto y ademas nos va relatando el paso del tiempo. Empieza en el final de los años treinta y termina en nuestros días. Es un repaso a la evolución de la sociedad y las costumbres. Al esfuerzo de reponerse de una guerra como fue la última mundial y los logros y fracasos de la sociedad actual.
Al final nos encontramos que la destinataria de las cintas no sabrá que fueron grabadas para ellas.Había fallecido y de un forma muy similar a la de su propia abuela, lo que añade un ápice de simbolismo a la narración.
Jonathan Coe (19 de agosto de 1961 (57 años) Bromsgrove, Worcestershire) es un novelista y escritor inglés, que empezó
a sobresalir a finales del siglo XX, con novelas que a la vez son sátiras políticas sobre la Inglaterra de 1980 (los llamados años grises), como What a Carve Up!
Coe estudió en la King Edward’s School, de Birmingham (donde pasó su infancia y juventud), y a continuación en el Trinity College, de Cambridge. Enseñó en la University of Warwick, donde completó su formación con un MA y con un doctorado en Literatura Inglesa. Se interesó además siempre por la música, incluyendo la contemporánea.
Su escritor favorito, según dice, es Henry Fielding; y Coe recuerda que escribió en 1734 Don Quixote In England, en la que añadía: «escrito a la manera de Cervantes». A su juicio, inauguró una tradición novelística y teatral del humor inglés, cuyo origen está en Don Quijote, pero defendiendo la dignidad y el heroísmo.
Su primera novela la publicó en 1987. Más cercana al presente, La lluvia antes de caer, de 2007, tiene un tono distinto, introspectivo e íntimo, que ha sido muy alabado.
Recientemente ha declarado: “Me encuentro en una posición muy difícil, ya que tengo novelas de éxito en muchos países pero en cada país es una novela diferente. España y Alemania son los únicos en los que La lluvia antes de caer es el más exitoso. En Inglaterra o Francia prefieren mis sátiras políticas. Pero a mí me gustaría escribir otro libro melancólico e introspectivo, ya que creo que son mis mejores libros, aunque ahora mismo estoy escribiendo una sátira política muy contemporánea”. El libro que escribe trata del tipo de vida defendido por las políticas de Cameron.1
En España, la editorial Anagrama ha publicado ocho novelas suyas (las seis primeras en traducción de Javier Lacruz), y el Círculo de Lectores ha contribuido a divulgar su obra con una edición de ¡Menudo reparto!. Hoy en día es considerado un clásico contemporáneo.
También ha escrito libros sobre Humphrey Bogart (traducido) y James Stewart
¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?

Con esta novela iniciamos las actividades del Club de lectura de Castrillón correspondiente al periodo 2018/2019. Bienvenidas a las personas que se incorporan al mismo en este inicio de curso.
Así que seguí leyendo. Y seguí leyendo, dejando atrás mi propia geografía e historia, dejando atrás las historias de niña abandonada y de los ladrillos Nori, dejando atrás al Demonio y la cuna equivocada. Los grandes escritores no eran algo remoto; estaban en Accrington.
Jeanette Winterson es una niña adoptada. Sus padres adoptivos, de clase obrera y pobres, pertenecen a la iglesia pentecostal. Son integristas, especialmente su madre. Define su manera de ser el hecho de tener una pistola en el cajón de los trapos y cocinar dos tartas cada noche para no tener que cumplir con sus deberes conyugales. Su obsesión era el libro del Apocalípsis y tenía cortocircuitado a su marido, un hombre de caracter débil que se plegaba a sus costumbres en aras de la paz familiar. Los libros, salvo la Biblia, estaban prohibidos ya que “nunca se sabe que contienen hasta que es demasiado tarde“.
Esta persona se quejaba continuamente de su hija, tanto en privado como ante desconocidos. Afirmaba que era “una ofensa para el cielo, para los muertos, para la naturaleza“. Una madre que a todas horas aseguraba que se había equivocado de cuna al elegir al bebé -de hecho esperaban que les entregaran un niño-. Con estos apuntes y otros que se citan a lo largo de la historia no parece extraño que la pequeña fuese un ser raro y solitario. Vivía en una casa pobre, cuya figura maternal “no amaba la vida, no creía que nada pudiese hacerla mejor“. Castigos, represión e intentos de educarla en un fundamentalismo pentecostal fue su mundo en aquella temprana edad.
En ese ambiente se educaba Jeanette, una niña inquienta y que desde el momento en que descubrió lo que los libros contenían no quiso más que vivir sus historias y lo que le parecía mejor, contarlas, escribir ella sus propias narraciones y darlas a conocer.
Con estos principios uno puede imaginar el calvario vivido por la autora. A lo anterior se tiene que añadir que el castigo preferido de la Sra. Winterson era expulsar de casa a su hija y dejarla dormir a la intemperie. Hiciese frio o calor, daba igual. En todos los años que vivieron juntas nunca dispuso de una llave de la casa. En ocasiones tenía que pasar la noche en el porche; en otras el regreso de su padre a casa a altas horas de la noche por motivos laborales le permitía entrar y evitar el castigo.
Todos los años de niñez y adolescencia que vivieron juntas fueron para nuestra protagonista un continuo entrenamiento en el arte de la supervivencia. Por que eso fue su vida, supervivencia, hasta que alcanzó una independencia económica que vino acompañada de la fama como escritora precoz.
La situación planteada hizo crisis el día que Jeanette le confesó a su madre que era lesbiana. La reación de la Sra. Winterson fue hacer que un miembro de su iglesia la sometiese a un exorcismo en cuyo transcurso llegó a sufrir un intento de ataque sexual. Aquello rompió definitivamente la convivencia familiar y con solo 16 años abandonó aquel hogar inóspito. Empezaba una nueva vida. Empezaba con mucho esfuerzo la andadura de un camino con el que había soñado desde que descrubrió el contenido prohibido de los libros. Su propio camino como literaria, como escritora de historias. La busqueda de sus sueños.
Se demostró así misma que su capacidad de supervivencia, aquel rudo entrenamiento desde su infancia, había valido la pena. Trabajó tarde y noche, vivió en un destartalado Mini y obtuvo la ayuda de personas que creyeron en ella. Su objetivo era estudiar en Oxford y lo consiguió. Su triunfo literario llegó con su primera novela, Fruta Prohibida, escrita cuando solo tenía 23 años. Siguieron otras con igual reconocimiento por parte del público. Al fin decidió escribir sus memorias, su andadura y su interés por conocer sus origines. Por saber quien había sido su madre biológica. No fue facil. Por el camino quedaron algunos proyectos de vida en común que no llegaron a cuajar. Su orientación sexual siempre fue clara y lo sigue siendo, pero en esto no siempre le sonrió la fortuna o no supieron hacer que la unión de dos personas funcionara.
Universidad de Oxford
El libro cuenta con todo lujo de detalles lo que antes se deja apuntado. Una de las muchas frases que puede leerse en el relato es la que dice que “los niños adoptados nos autoinventamos, por que no tenemos otra salida“. Ella lo hizo en múltiples ocasiones.
Podía haberlo terminado cuando alcanzó la soñada cima de ser una reconocida escritora, pero no lo hizo. Nos cuenta también como después de la muerte de su padre, antes había muerto la Sra. Winterson, ella encontró documentos sobre su adopción. Al tiempo que esto sucedía se rompía la relación con su pareja. Fueron tiempos de aflicción y depresión, incluso con pensamientos suicidas, –suicidarse no es lo peor que puedes hacer, vivir muerto es mucho peor,– dice.
Una afortunada circunstancia, el encontrar un nombre y un teléfono, la supuso poder indagar y obtener la respuesta al interrogante que la dominó desde el principio, ¿porqué había sido abandonada por sus progenitores reales?. Supo que su madre adoptiva la había mentido, su madre biológica estaba viva. No era la persona que había creído ser, huérfana e hija única.
Lo que nos cuenta nos emociona e interesa desde las primeras líneas. Es un relato intimista en el que se intercalan frases y asertos que mejoran la comprensión del mismo. Gusta ver como todo aquel rencor se canalizó de una forma positiva. Como ese mundo mezquino y raquítico quedo anulado cuando descubrió en la biblioteca pública de Accrington los tomos de la literatura inglesa que se leyó de la A a la Z. Y finalmente el encuentro con su familia biológica que la introdujo en una nueva etapa de su existencia. Resalta la importancia de la eduación. Una educación general no solo para ser “objetos utiles”. Para ser personas útiles y creativas.
Animo a leer la historia con interés y a ser posible poniéndonos en los zapatos de la autora. Estoy seguro que gustará y servirá de acicate para conocer otras obras de esta luchadora y extraordinaria escritora.
Jeanette Winterson, nació en Mánchester el 27 de Agosto de 1959. Es una escritora inglesa cuyas obras se pueden situar dentro del ámbito posmodernista.
Lo que fue de su vida adolescente y juvenil queda descrita en la novela que da origen a este post, por lo que repetir aquí lo que en ella se cuenta parece redundante.
Comentar que ha escrito una veintena de obras en las que trata frecuentemente el tema de la homosexualidad femenina o lesbianismo. Esta considerada como una de las mejores escritoras anglosajosa de la época contemporánera.
En 20056 fue condecorada cn la Orden del Imperio Británico. Colabora de forma asidua con publicaciones periódica de su país.
Su vida sentimental ha sido intensa. Tuvo una relación de 12 años con la presentadora de la BBC Peggy Reynolds que terminó en 2002. Luego estuvo ceerca de sesis años, hasta 2007, con la directora de teatro Deborah Warner y a partir de 2009 con la escritora feminista Susie Orbac. Antes de todo esto en los años 80 mantuvo una relación sentimental con la agente literaria Pat Kavanagh -que llegó a dejar por ella a su esposo, el escritor Julian Barnes, aunque después regresó a su lado-. De esta relación surgió la inspiración para su novela Escrito en el cuerpo (1992).
Tierra de campos
Para mi el reto era emprender un camino prfesional que respondiera a mi vocación juvenil. Para mi padre, en cambio, nacido aún en época medieval, soñar era un rasgo de delirio. ¿Como podría yo juzgarlo?. ¿Como podría no entender su racanería, su prudencia, su sumisión, sus certezas, sus miedos y su fatalismo?.
Una narración que sorprende desde el principio de la misma, que nos habla de los objetivos y anhelos de dos generaciones, “Dani Mosca” y la de su progenitor.
El motivo del relato es el traslado de los restos de su padre, muerto un año antes en la capital donde residían, a su pueblo natal; una localidad pérdida en la llanura que conforma ese territorio llamado geograficamente Tierra de Campos. De allí salió su padre decidido a no seguir una vida sumisa y esclava de agricultor. Supo a base de esfuerzo lograr un relativo éxito en su profesión de “pataconero“, -de pequeño prestamista-, de aquellos que ayudaban a los que sin garantías suficientes no tenían oportunidad de conseguir del sistema bancario un reducido préstamo que sirviese para alcanzarun algún objetivo que mejorara su vida y la de su famlía. O darse un capricho. Y allí estaba el Sr. Campos, amable, atento, amigable. Él solucionaba estos asuntos sin más trámites que darse un apretón de manos y el compromiso de pagar la deuda en pequeños y accesibles plazos. Así era su vida. Una vida que un mal día se truncó y fue inhumado en una tumba en uno de los grandes e impersonales camposantos de la ciudad.
Ahora, un año después, su hijo Dani decide que los restos de su padre deben reposar en la tierra que le vió nacer y que pese a todo nunca olvidó. Decidido a llevar a cabo tal labor se embarca en un viaje con tal propósito. Es un periplo extraño. Lo es por que el transporte se realiza en un coche funebre, que lleva un ataud que contiene los mencionados restos. Es además un recorrido largo. Su único acompañante es el chofer, un ecuatoriano llamado Jairo, locuaz y ocurrente, acostumbrado al trabajo de transportar muertos lo que le hace inmune a sentimientos que sabe ajenos a su persona. Aún así encontraremos agradable su aportación a la historia y en muchas ocasiones nos olvidaremos que la misma se desarrolla a bordo de ese vehículo que por ir solitario transportando lo que lleva, se hace más singular durante todo lo que el viaje dura.
Durante el mismo Dani reflexiona sobre su vida, su relación con su padre, con los que fueron sus colegas en el grupo musical que desde el instituto formaron, “Las Moscas”. Así se hicieron llamar y no pasaron desapercibidos. De hecho él pasó de Dani Campos a Dani Moscas, sin que le importase que le llamasen de esa forma. Los otros dos componentes principales del grupo son Gus y Animal. Tan distintos que parece imposible que pudiesen compenetrarse ni siquiera tocando. Dani es el compositor, tanto en lo que a música se refiere como a la letra de las canciones. Gus aporta su histronismo y Animal la fuerza de su batería. Habrá un cuarto componente, variable en cuanto a persona que sea el que sea no tendrá más importancia que tapar la carencias musicales de Gus.

Mientras queman kilómetros el autor hace que Dani repase su vida, desde que tuvo en sus manos la primera guitarra eléctrica. Desde que supo que eso es lo que quería ser, músico. Su amistad con Gus, todo excesos; con Animal todo fuerza; sus amores y desamores, su lucha por entender el mundo en que quiere vivir y del que quiere vivir; los peligros de la época en cuanto a sexo, droga, enfermedades, etc.. La relaciones con sus novias y al final con su exposa, japonesa y con sus hijos. El fin del grupo que se produce el día que Gus se suicida, porque es él, Gus, el que marca la diferencia con los otros, Son sus excentricidades lo que les hace singulares, pese a que sus canciones hablan y bien de temas universales; amor, lucha de clases, femenismo, dolor, violencia, vida y muerte. Sin Gus en el escenario no valen las palabras, de alguna forma el con su gestualidad les daba sentido.
De todo eso va el relato y gusta leerlo. Si he de ser sincero es la novela que a mi, una persona que no ha vivido ni de lejos las peripecias de los personajes aquí descriptos me hubiese gustado escribir sobre mi propias vivencias. Ma ha agradado como lo hace el Sr. Trueba. Espero que a todos nos parezca igual.
David Trueba (Madrid, 10 de septiembre de 1969) es un escritor, periodista, director de cine, guionista y actor español.
Es el hermano menor de una familia madrileña con ocho hijos, entre ellos el ganador del Óscar Fernando Trueba. No ingresó en el colegio hasta los siete años debido al afán de su madre por retenerlo. Desde pequeño adquirió el hábito de escribir con la máquina de escribir Olivetti Lettera 35 que vendía su padre en su trabajo de venta ambulante.
De vocación periodista, tras su paso por el colegio religioso de los salesianos en el barrio de Estrecho en Madrid, ingresó en la facultad de Ciencias de la Información rama de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Mientras cursaba sus estudios trabajó en cortometrajes y escribió la película Amo tu cama rica que dirigió Emilio Martínez Lázaro. Al terminar sus estudios completó su formación en Estados Unidos, donde realizó un curso de guion en el American Film Institute, en la que le impartió clase Leonardo Bercovici, y quien le corrigió el primer borrador de su guion Los peores años de nuestra vida, donde se autorretrató como un joven enamoradizo, romántico, adverso a la idea de estabilidad laboral…
Antes de su viaje a Estados Unidos en 1992, en España ejerció diversos trabajos: letrista para Rosa León, también escribió la letra de la canción de Andrés Calamaro para su película Bienvenido a casa que fue nominada al Goya a la Mejor Canción Original en 2006; periodista para El País y El Mundo; guionista de programa televisivo en Sopa de gansos y Querido Rafael (sobre la figura de Rafael Alberti). Volvería a trabajar en televisión entre 1993 y 1994 como codirector del programa El peor programa de la semana.
Emilio Martínez Lázaro le contrató en 1991 para hacer el guion de Amo tu cama rica. Su buen entendimiento profesional se tradujo en la filmación del posterior guion de David, Los peores años de nuestra vida, a su vuelta de los Estados Unidos.
En 1996 se produjo su salto a la dirección con La buena vida, inspirada en la obra de François Truffaut, Louis Malle y J. D. Salinger. En ella, Trueba rememoró la adolescencia como una etapa vital dolorosa, solitaria, de la que sólo se podría escapar gracias al influjo del amor. Tras una larga búsqueda en los institutos madrileños seleccionó a Fernando Ramallo por su mirada melancólica. Ese mismo año ganó el Premio al Mejor Videoclip al dirigir a Albert Pla en su versión del clásico de Lou Reed Walk on the Wild Side retitulado El lao más bestia de la vida. Con el mismo cantante rodaría el espectáculo teatral Albert Pla supone Fonollosa.
Al año siguiente la Academia le recompensó con una doble candidatura a los Premios Goya al mejor director novel y al mejor guion original.
Su siguiente largometraje, Obra maestra (2000), se demoró cuatro años y en él narró las vicisitudes de un director de cine aficionado que secuestra a una actriz de éxito para convertirla en la protagonista de su propio film.
Dos años más tarde abordó su proyecto más ambicioso, Soldados de Salamina, adaptación cinematográfica de la novela homónima de Javier Cercas, una ficción sobre un periodista que investiga los hechos en el fusilamiento de Sánchez Mazas, así como una disertación sobre la relatividad de la heroicidad. El largometraje es seleccionado por la Academia para representar a España en los Óscar, pero no obtuvo la candidatura, aunque el documental Balseros, donde David Trueba fue coproductor y coguionista con Carles Bosch, sí lo consiguió. Su trabajo de guionista para otros directores ha continuado con ciertos paréntesis, aunque ha colaborado en películas de Álex de la Iglesia, Tony Gatliff o su hermano Fernando Trueba como Two Much o La niña de tus ojos, cuyo guion escribió junto a Rafael Azcona.
En 2004 aceptó el cargo de vicepresidente de la Academia de Cine Española que dejó tras tres años en la institución.
En 2005 rodó su cuarta película, Bienvenido a casa, sobre una joven pareja (formada por Alejo Sauras y Pilar López de Ayala), que empieza su vida personal —nacimiento de un hijo incluido— como profesional. La cinta se presenta al Festival de Málaga, en el que David es galardonado con el premio al mejor realizador.
En 2006 dirige junto al polifacético Luis Alegre la película conversación La silla de Fernando en la que se da a conocer un Fernando Fernán Gómez brillante e inteligente. La película obtuvo el aplauso unánime de la crítica.
En 2010 dirigió ¿Qué fue de Jorge Sanz?, miniserie de seis capítulos producida por Canal+, creada por Jorge Sanz y él mismo, y de la que también es responsable del guion. Se trata de una ficción en clave de comedia basada en parte en hechos reales, en el que el actor Jorge Sanz se interpreta a sí mismo en un momento de declive profesional, problemas económicos y desorientación personal.
Ha publicado seis novelas en la editorial Anagrama, Abierto toda la noche de 1995, Cuatro amigos de 1999, Saber perder de 2008 , Vivir es fácil con los ojos cerrados de 2013, Blitz de 2015 y Tierra de campos de 2017 y desde hace años escribe cada domingo una columna en la revista Dominical que se entrega con casi una veintena de diarios españoles, entre ellos El Periódico de Catalunya. Durante 2010 escribe una columna diaria en el periódico El País. Algunas de sus columnas periodísticas están recogidas en los libros Artículos de ocasión y Tragarse la lengua.
Recibió el Premio Nacional de la Crítica de 2008 por su novela Saber perder. Sus novelas han sido traducidas a más de quince idiomas, incluido el inglés, alemán, griego, checo, portugués, italiano, holandés y francés. En 2010 Saber perder ha sido elegida finalista del prestigioso Premio Médicis a raíz de su publicación en Francia en la editorial Flammarion.1
En 2013, escribe y dirige Vivir es fácil con los ojos cerrados, con la que consigue su mayor éxito, haciéndose con siete premios Goya, entre ellos Mejor película, Mejor director y Mejor guion original.
Filmografía
Guionista
- Amo tu cama rica (1991), junto con Martín Casariego y Emilio Martínez Lázaro.
- Los peores años de nuestra vida (1994).
- Perdita Durango (1997).
- La niña de tus ojos (1998).
- Balseros (2003).
Director y guionista
- La buena vida (1996).
- Obra maestra (2000).
- Soldados de Salamina (2002).
- Bienvenido a casa (2006).
- La silla de Fernando (2006).
- ¿Qué fue de Jorge Sanz? TV (2010).
- Madrid, 1987 (2011).
- Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013).
- Salir de casa (2016).
- Casi 40 (2018).
Actor
- Evilio, de Santiago Segura (1992).
- Amo tu cama rica, de Emilio Martínez Lázaro (1992).
- Los peores años de nuestra vida, de Emilio Martínez Lázaro (1994).
- Suspiros de España y Portugal, de José Luis García Sánchez (1995).
- Airbag, de Juanma Bajo Ulloa (1997).
- Adiós con el corazón, de José Luis García Sánchez (2000).
- Más pena que gloria, de Víctor García León (2001).
- El elefante del rey, de Víctor García León (2003).
- ¡Hay motivo!, de varios directores (2004).
Obra escrita
Novelas
- Abierto toda la noche (Anagrama, 1995).
- Cuatro amigos (Anagrama, 1999).
- Saber perder (Anagrama, 2008).
- Madrid, 1987 (2013).
- Blitz (Anagrama, 2015).
- Tierra de campos (Anagrama, 2017).
Otros
- 2003 – Diálogos de Salamina: un paseo por el cine y la literatura (con Javier Cercas; Luis Alegre, ed.; David Airob, fot.)
- 2013 – Érase una vez, antología de artículos, Debate.
- 2013 – Vivir es fácil con los ojos cerrados Cuaderno de rodaje, Malpaso Ediciones, 2014
ESPEJO ROTO
Una novela se hace con una gran cantidad de intuiciones, con cierta cantidad de imponderables, con agonías y con resurrecciones del alma, con exaltaciones, con desengaños, con reservas de memoria involuntarias … toda un alquimia.
Así comienza el prólogo que de su propia novela Espejo roto hace la autora Mercé Redoreda. Parece querer decirnos que los que nos va a contar es algo vivido, algo que presenció o que le fue contado de forma muy directa. Parece querer narrar su propia experiencia o al menos hechos que conoció de manera muy cercana.
Lo que nos relata es la historia de una familia de la alta burguesia catalana, los Valldaura, desde los primeros años del siglo XX hasta el comienzo de la Guerra civil española. Los momentos de auge y decadencia de dicha estirpe están aquí reflejados en la vida de tres mujeres, Teresa, Sofía y María. Teresa es la que da origen a la historia. Mujer de clase baja, -es una pescatina-, posee una belleza fuera de lo común, circunstancia por la que D. Nicolau Rovira, anciano y rico, la desposa y la introduce en la alta sociedad de la Ciudad Condal. A la muerte del Sr. Rovira vuelve a casarse. Esta vez su esposo es un rico diplomático, Salvador Valldaura. Con él se instala en un enorme caserón con amplios jardines, árboles y estanques sito en el barrio de San Gervasí. Esta mansión jugará un papel importante en la vida de la familia, será la casa madre y al mismo tiempo les aislará del exterior, de lo que ocurre tras sus muros.
Teresa tendrá una hija y disfrutará de una existencia acomodada, pero no será feliz. Arrastra un secreto en su vida. A la vez en la de su marido hay un amor fracasado y trágico. Al final, el tiempo, -un importante personaje en la saga-, hará su labor y vivirá su propia decadencia, lejos aún de la del conjunto familiar.
Su hija Sofía, es una mujer “adusta, seca, llena de cosas admirables, pero un poco difícil de descubrir”, se casará con Eladi, el hombre del que estuvo siempre enamorada. Tiene hijos e hijas y una existencia en apariencia tranquila, pero siempre parece rondarle la infelicidad.

La tercera de nuestra protagonistas es María, ahijada de Sofía. Es una persona contradictoria y su destino tal vez sea el más drámatico.
El relato se completa con un sinfin de personajes: las criadas, (todas mujeres), Olivia, Marina, Marieta, Felicia, Armanda. Estas dos últimas serán testigos de la exaltación y caida de la casa Valldaura. Los maridos: Salvador y Elandi, que pasan sin pena ni gloría por la historia; los hijos: Ramón y Jaume, y los amigos Eulalia y Rafael.
La novela está narrada en tercera persona por un narrador que lo hace desde el punto de vista de las tres protagonistas. Cada una da su propia versión de lo que ocurre y todas estas, como en un espejo roto, son fragmentos de la realidad que al unirse nos permiten hacernos una idea cabal de lo qué y cómo todo sucedió.
La autora detalla con un leguaje hermoso y fluido temás que no por conocidos dejan de interesar si están, como es el caso, bien desarrollados. Quizás peque de detallista, pero no parece cansar lo que nos cuenta y sí nos hace vivir el ambiente que se respiraba en aquel instante lo que, a mi juicio, mejora la narración. Incluso nos hace deleitarnos con párrafos hermosos llenos de candor y poesia, que son un contrapunto a otros en los que nos expone toda la crudeza de lo que se vive; el dolor, la pena, la muerte.
No cabe duda de que es un excelente relato sobre la caducidad del ser humano, expuesta aquí con toda su crudeza.
Mercè Rodoreda i Gurguí (Barcelona, 10 de octubre de 1908 – Gerona, 13 de abril de 1983) fue una escritora española.
Está considerada una de las escritoras de lengua catalana más influyente de su época tal como lo atestiguan las referencias de otros autores a su obra y la repercusión internacional, con traducciones a cuarenta idiomas diferentes. Su producción abarca todos los géneros literarios; Rodoreda cultivó tanto la poesía como el teatro o el cuento, aunque destaca especialmente en la novela. Póstumamente se descubrió una vertiente más, la pintura, que había quedado en segundo término por la importancia que Rodoreda daba a la propia escritura:
Escribo porque me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizás es más profundo. Quizás escribo para afirmarme. Para sentir que soy … Y acabo. He hablado de mí y de cosas esenciales en mi vida, con una cierta falta de medida. Y la desmesura siempre me ha dado mucho miedo.
Mercé Rodoreda: Prólogo de Espejo roto
La autora nació el 10 de octubre de 1908 en una pequeña casa con jardín de la calle de San Antonio, actualmente calle de Manuel Angelón, en el barrio de San Gervasio de Cassolas, Barcelona. Fue hija única del matrimonio formado por Andreu Rodoreda Sallent y Montserrat Gurguí Guàrdia, ambos eran grandes amantes de la literatura y el teatro y, de hecho, habían asistido a clases de declamación en la Escuela de Arte Dramático, que posteriormente sería el Instituto del Teatro, impartidas por Adrià Gual. Su madre también tenía un gran interés por la música.
Rodoreda solo cursó la educación primaria durante dos años, desde 1915 hasta 1917, y en dos escuelas diferentes: el Colegio de Lourdes del barrio de Sarriá y otro centro más cercano a su casa, en la calle de Padua, a la altura de la calle de Vallirana, en Barcelona. El abuelo materno, Pere Gurguí, era un admirador de Jacinto Verdaguer -de quien había sido amigo- y había colaborado como redactor en las revistas La Renaixença y L’Arc de Sant Martí. En el año 1910, Pere Gurguí hizo levantar un monumento en memoria de Jacinto Verdaguer en el jardín de su casa en el que había un grabado con las dos obras más importantes del autor, Canigó y La Atlántida ; ese espacio se convirtió en el lugar de fiestas y reuniones de la familia. La figura del abuelo marcó intensamente a Mercè y llegó a considerarlo su «maestro». Gurguí le inculcó un profundo sentimiento catalanista y un amor a la lengua catalana y a las flores, que quedaron bien reflejados a lo largo de toda la obra de Mercè Rodoreda.
Un Amor
Primero la vida. Después un amor.
De este autor ya habíamos leído Una madre. Una historia basada en una familia compuesta por la Mamá, –Aurelia-; Silvia, la hija mayor; Fernando y Enma. La lectura de aquella novela nos dejó un buen recuerdo. Ahora unos años después sigue la saga con Amalia cerca de los 0chenta años, Silvia casada con John y con su trabajo, Fernando sin pareja estable y su hermana Enma, homosexual como él, a punto de casarse con Magali. En escena aparece tia Inés, amiga de Amalia desde su juventud y de la que se suponían se había separado al divorciarse esta de su marido cosa que no había sido bien aceptada por el círculo de amistades del matrimonio.También se incorpora a la historia una asistenta rusa, Oksana, que con su experiencia y filosofía influye y da estabilidad a alguno de los problemas que Fernando, Fer en el libro, tiene en su vida.
Lo que cuenta en las 459 pag. del relato es lo que sucede en 24 horas. Las anteriores a la boda de Enma y Magali. El día de la boda es también el del cumpleaños de Aurelia. Es un coincidencia. Y como no hay dos sin tres, otro suceso se produce y altera el estado de ánimo de la familia. Tomando esa base el autor hace un repaso de los acontecimientos que el clan ha tenido en los ultimos años, ocho aproximadamente. La habilidad de contar la historia es tal que aunque los saltos en el tiempo son constantes y sin aviso, el lector no pierde nunca el sentido narrativo ni deja de estar pendiente de la celebración de la boda que es el acontecimiento que los ha reunido. El detalle del desarrollo de la ceremonia civil como el posterior y familiar festejo del hecho en una casa rural, despejará muchos de los problemas que tanto familiares como particulares tienen los principales personajes del evento.
La narración está plagada de momentos deliciosos. Nos hace reir, nos hace emocionarnos, nos hace sentirnos participes de lo que se expone, nos hace querer a esas personas, con sus complicaciones, anhelos, virtudes y defectos. Ya el anterior relato resaltaba que no era una familia tipo. De sus cuatro componentes dos son homosexuales; además tienen personalidades muy distintas, todos, mamá Aurelia incluida; pero aún así la impresión que nos causa lo que se cuenta es que forman un todo. Un todo al que se unen los que no son directamente familiares, como tia Inés, Magali y Oksana. Ese conjunto tiene un imán muy poderoso, Amalia, con su forma ser, de amar, de enfrentarse a sus dudas, debilidades y defectos, de acoger y justificar lo que los demás hacen, de perdonar. Ella es el nudo gordiano de la historia. Ella es la que la ensambla. Es un personaje que se hace querer, por que ella es UN AMOR, ese amor que todos deseamos tener, ese puerto al que volver después de ser zarandeados por la marejada de la existencia.
Hay un narrador, Fer. A través de él conocemos los distintos episodios familiares que aquí se detallan. Destacar igualmente el mérito que a mi juicio tiene la forma de narrarlo; el léxico usado es simple, normal, nada rebuscado. Lo forman palabras cotidianas que todos usamos en nuestro hablar diario. Es algo que ya en la obra anteriormente citada habíamos resaltado. Además el que los personajes están perfectamente definidos y desarrollados, que nada parece sobrar ni faltar, ayuda a encontrar la lectura muy amena y engancharse a ella. En definitiva un libro para leer con calma, empaparnos de lo que cuenta y de las muchas frases llenas de sentido común que en el texto aparecen.
Alejandro Palomas nació en Barcelona en 1967.
Estudio Filología Inglesa en la Universidad de Barcelona, completando su formación en el New College de San Francisco, donde cursó una maestría en Poesía.
Desde entonces ha trabajado como traductor de importantes autores, así como escribiendo para varios medios de comunicación, actividades que ha compaginado con su pasión por la escritura.
A lo largo de su carrera literaria ha publicado varias novelas, como El tiempo del corazón; El secreto de los Hoffman, (con el que fue finalista del Ciudad de Torrevieja 2008) o El alma del mundo (también finalista del Premio Primavera). Sus dos úlltimos libros, Una Madre y Un hijo, han recibido el aplauso de la crítica.
Con la novela que nos ocupa ha ganado el Premio Nadal del presente año 2018.
Espejo roto
Una novela se hace con una gran cantidad de intuiciones, con cierta cantidad de imponderables, con agonías y con resurrecciones del alma, con exaltaciones, con desengaños, con reservas de memoria involuntarias … toda un alquimia.
Así comienza el prólogo que de su propia novela Espejo roto hace la autora Mercé Redoreda. Parece querer decirnos que los que nos va a contar es algo vivido, algo que presenció o que le fue contado de forma muy directa. Parece querer narrar su propia experiencia o al menos hechos que conoció de manera muy cercana.
Lo que nos relata es la historia de una familia de la alta burguesia catalana, los Valldaura, desde los primeros años del siglo XX hasta el comienzo de la Guerra civil española. Los momentos de auge y decadencia de dicha estirpe están aquí reflejados en la vida de tres mujeres, Teresa, Sofía y María. Teresa es la que da origen a la historia. Mujer de clase baja, -es una pescatina-, posee una belleza fuera de lo común, circunstancia por la que D. Nicolau Rovira, anciano y rico, la desposa y la introduce en la alta sociedad de la Ciudad Condal. A la muerte del Sr. Rovira vuelve a casarse. Esta vez su esposo es un rico diplomático, Salvador Valldaura. Con él se instala en un enorme caserón con amplios jardines, árboles y estanques sito en el barrio de San Gervasí. Esta mansión jugará un papel importante en la vida de la familia, será la casa madre y al mismo tiempo les aislará del exterior, de lo que ocurre tras sus muros.
Teresa tendrá una hija y disfrutará de una existencia acomodada, pero no será feliz. Arrastra un secreto en su vida. A la vez en la de su marido hay un amor fracasado y trágico. Al final, el tiempo, -un importante personaje en la saga-, hará su labor y vivirá su propia decadencia, lejos aún de la del conjunto familiar.
Su hija Sofía, es una mujer “adusta, seca, llena de cosas admirables, pero un poco difícil de descubrir”, se casará con Eladi, el hombre del que estuvo siempre enamorada. Tiene hijos e hijas y una existencia en apariencia tranquila, pero siempre parece rondarle la infelicidad.

La tercera de nuestra protagonistas es María, ahijada de Sofía. Es una persona contradictoria y su destino tal vez sea el más drámatico.
El relato se completa con un sinfin de personajes: las criadas, (todas mujeres), Olivia, Marina, Marieta, Felicia, Armanda. Estas dos últimas serán testigos de la exaltación y caida de la casa Valldaura. Los maridos: Salvador y Elandi, que pasan sin pena ni gloría por la historia; los hijos: Ramón y Jaume, y los amigos Eulalia y Rafael.
La novela está narrada en tercera prsona por un narrador objetvo desde el punto de vista de las tres protagonistas. Cada una da su propia versión de lo que ocurre y todas estas, como en un espejo roto, son fragmentos de la realidad que al unirse nos permiten hacernos una idea cabal de lo qué y cómo todo sucedió.
La autora detalla con un leguaje hermoso y fluido temás que no por conocidos dejan de interesar si están, como es el caso, bien desarrollados. Quizás peque de detallista, pero no parece cansar lo que nos cuenta y sí nos hace vivir el ambiente que se respiraba en aquel instante lo que, a mi juicio, mejora de la narración. Incluso nos hace deleitarnos con párrafos hermosos llenos de candor y poesia, que son un contrapunto a otros en los que nos expone toda la crudeza de lo que se vive; el dolor, la pena, la muerte.
No cabe duda de que es un excelente relato sobre la caducidad del ser humano, expuesta aquí con toda su crudeza.
Mercè Rodoreda i Gurguí (Barcelona, 10 de octubre de 1908 – Gerona, 13 de abril de 1983) fue una escritora española.
Está considerada una de las escritoras de lengua catalana más influyente de su época tal como lo atestiguan las referencias de otros autores a su obra y la repercusión internacional, con traducciones a cuarenta idiomas diferentes. Su producción abarca todos los géneros literarios; Rodoreda cultivó tanto la poesía como el teatro o el cuento, aunque destaca especialmente en la novela. Póstumamente se descubrió una vertiente más, la pintura, que había quedado en segundo término por la importancia que Rodoreda daba a la propia escritura:
Escribo porque me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizás es más profundo. Quizás escribo para afirmarme. Para sentir que soy … Y acabo. He hablado de mí y de cosas esenciales en mi vida, con una cierta falta de medida. Y la desmesura siempre me ha dado mucho miedo.
Mercé Rodoreda: Prólogo de Espejo roto
L
a autora nació el 10 de octubre de 1908 en una pequeña casa con jardín de la calle de San Antonio, actualmente calle de Manuel Angelón, en el barrio de San Gervasio de Cassolas, Barcelona. Fue hija única del matrimonio formado por Andreu Rodoreda Sallent y Montserrat Gurguí Guàrdia, ambos eran grandes amantes de la literatura y el teatro y, de hecho, habían asistido a clases de declamación en la Escuela de Arte Dramático, que posteriormente sería el Instituto del Teatro, impartidas por Adrià Gual. Su madre también tenía un gran interés por la música.
Rodoreda solo cursó la educación primaria durante dos años, desde 1915 hasta 1917, y en dos escuelas diferentes: el Colegio de Lourdes del barrio de Sarriá y otro centro más cercano a su casa, en la calle de Padua, a la altura de la calle de Vallirana, en Barcelona. El abuelo materno, Pere Gurguí, era un admirador de Jacinto Verdaguer -de quien había sido amigo- y había colaborado como redactor en las revistas La Renaixença y L’Arc de Sant Martí. En el año 1910, Pere Gurguí hizo levantar un monumento en memoria de Jacinto Verdaguer en el jardín de su casa en el que había un grabado con las dos obras más importantes del autor, Canigó y La Atlántida ; ese espacio se convirtió en el lugar de fiestas y reuniones de la familia. La figura del abuelo marcó intensamente a Mercè y llegó a considerarlo su «maestro». Gurguí le inculcó un profundo sentimiento catalanista y un amor a la lengua catalana y a las flores, que quedaron bien reflejados a lo largo de toda la obra de Mercè Rodoreda.
https://es.wikipedia.org/wiki/Merc%C3%A8_Rodoreda
Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Esta es la única herencia que vas a tener.
LIMA


La autora divide el relato en tres escenarios: Domingo de Ramos, Antes del Domingo de Ramos y El Presente. Es la fórmula que elige para contarnos la historia de una familia con una doble imagen. Esta varía según la sientan los que la viven directamente o los que la observan desde fuera.
Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, 







