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La Oculta

Yo he olido esta tierra, me la he puesto en la nariz para tratar de saber – por el olor – por qué la queremos tanto.

La Oculta es una finca perdida en las montañas de Antioquia, al noroeste de Colombia. Es desde finales del siglo XIX la hacienda de la familia Ángel. Pilar, Eva y Antonio Ángel son los últimos descendientes de esta estirpe. Es a través de sus narraciones como iremos conociendo los pormenores y evolución de esta heredad, que es lo mismo que decir la historia de aquellos que hicieron posible el legado.

Los Ángel son de origen español. LLegaron a Colombia en busca de una vida mejor, como muchos otros en los siglos de la conquista. Se deja entrever que el motivo de abandonar España no fue unicamente el de poder amasar una fortuna allende los mares. Había una poderosa razón, el primero de los Ángel era judioconverso, –marrano-. Su apellido no era Ángel, era Angeli, pero esa i se perdió en alguno de los papeles que le identificaban, lo que no dejó de ser una ventaja, ya que ser converso no era algo que por aquel entonces diera una excesiva confianza.

Los hermanos citados han nacido en la finca. En ella han pasado su infancia y primera juventud. Entre sí tienen importantes diferencia de caracter. Pilar, la mayor, ha sido siempre una persona con ideas de futuro muy definidas, casarse con su novio de siempre, Alberto, tener hijos y criarlos en la hacienda. Es la más parecida a su madre, que era el nexo de unión de los tres hermanos cuando estos tomaron distintos rumbos en su madurez. Ella ama a aquella tierra, es su mundo y está dispuesta a sacrificar lo que sea para no perder la posesión en la que quiere acabar sus días. No ha sido una buena estudiante ni ha tenido más ambiciones que las comentadas. Vive en La Oculta y cuida de la casa. Eso pese a que uno de sus hijos fue raptado por la guerrilla. Ni un suceso tan trágico la hará cambiar de opinion sobre sus deseos de vida apegada a La Oculta.

Eva, la segunda, es la antítesis de su hermana. Persona dotada de una notable inteligencia y un cierto encanto femenino, su mente vuela lejos de allí. No es de las que piensan que el matrimonio es un fin. Quiere tener un mundo propio y la vida en su heredad le resulta opresiva. Incluso le molesta ser propietaria de una parte de la finca. Por ella se vendería, pero no tiene el consentimiento de sus hermanos, por lo que se ve obligada a sufragar los gastos comunes. Además y en los momentos difíciles que el país vivió con guerrillas y paramilitares campando a sus anchas, a ella le tocó  sufrir un trágico episodio que puso en pelígro su vida, Es uno de los relatos más interesantes de la novela por el climax con que el autor rodea lo que Eva nos cuenta sobre el suceso. Se disfruta leyendolo y deseando saber el desenlace. Uno de los aciertos de la narración, que tiene varios.

Antonio es el varón de la casa. Para él La Oculta es algo así como ese lugar en el que se han vivido momentos emocionantes y felices de la adolescencia y juventud, y al que se puede y desea volver en cuantas ocasiones se presentan.   Es homoxesual. Precisamente otro gran momento de la novela es el relato que nos hace de la primera vez que tiene relaciones con otro muchacho. La situación está descrita con toda la delicadeza y ternura que para ellos aquello representó. También cuenta las consecuencias que para él y su acompañante tuvo aquel acto. Sus intentos de regenerarse, de luchar contra su condición. Al fin la aceptación de su familia y la marcha de su entorno. Vive en Nueva York, es violinista suplente de una gran orquesta y da clases de ese instrumento. Está casado con Jon, un pintor de raza negra, al que nos dice querer. Pese al cariño por su estirpe, -es un estudioso del árbol genealógico de la familia-, siente remordimientos por saber que el apellido Ángel se perderá dada su condición sexual. No ve posible una adopción ni otra forma de conseguir una descendencia que permita continuar con el citado apellido.

El autor describe el relato de una forma original. Va intercalando ordenadamente lo que de su vida en la propiedad o fuera de ella, así como de las relaciones entre los protagonistas, ellos mismos nos cuentan. De esa manera vamos formando un calidoscopio de intimidades, deseos, relaciones con terceros y situaciones sociales que nos envuelven y atraen desde la primera página. Vemos como el tiempo condiciona lo que unos y otros quieren con respecto a La Oculta. La distinta vida que los tres hermanos llevan, así como la evolución social que los rodea, condicionará definitivamente el destino de la finca. Es un final lógico y que sentiremos doloroso, ya que no hay duda que llegados a ese punto nosotros como lectores nos consideraremos involucrados en el desenlace de la narración.

La lectura es amena, pese a que el autor es descriptivo y lógicamente utiliza nombres de plantas o animales propios de aquellas tierras, También giros y expresiones  del castellano que por allí se habla. En este sentido lo escrito es enriquecedor.

Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.

Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.

Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.

Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.

Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el  logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez,   le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.

Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.

Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.

 

 

 

 

Nada se opone a la noche

Mi madre llevaba varios días muerta.

Ese hecho, el encuentro de su madre Lucile muerta, es el motivo que lleva a la autora Delphine de Vigan  a indagar en su pasado  y por extensión en el pasado de la familia Poirier. Es el deseo de conocer como fue la vida de sus abuelos, George y Liane y la de sus numerosos hijos Lisbeth, Barthélémy, Lucile, Antonin, Jean-Marc, Milo, Justine, Violette y Tom. Narrada en primera persona, es una novela intimista y dura, que fácilmente llega al corazón. Y es que los sentimientos están ahí y aunque contenidos, no dejan de impresionar y emocionar; tanto por su crudeza como por el amor filial que destilan por encima de cualquier otra consideración.

A lo largo de la narración nos va también hablando de su propia niñez y de la de su hermana Manon. Nos esboza como fue la infancia y pubertad de ambas, sus miedos, alegrías, indecisiones y extrañezas sobre los sucesos que a su alrededor se producían, el divorcio de sus padres, Lucile y Gabriel y la relación que ellas tuvieron con él después de aquel hecho.

Divide la historia en tres partes. En la primera nos narra la infancia y juventud de Lucile y sus hermanos, los sucesos que alegraron aquellos momentos y los que los entristecieron, en especial la muerte de Antonin. Como eran sus padres, aparentemente una pareja feliz y emprendedora, acogedora y entregada a sus hijos. Por destacar algo diremos que Lucile era una exitosa modelo de ropa infantil. De la lectura de esta parte podemos sacar las primeras impresiones de como será su futuro.

En la segunda parte nos detalla su vida juvenil, un tanto bohemia. También como  fue la infancia de Delphine; sus recuerdos, la relación con su hermana Manon y sobre todo la sensación que la autora tiene de que su madre se ha apartado de ella al cumplir más o menos diez años. Relata igualmente los primeros síntomas  de la enfermedad de    Lucile.

La tercera nos describe la madurez de Delphine, el nacimiento de sus hijos y la lucha de su madre contra la enfermedad que la consume.

A lo largo de toda la narración nos va detallando las dificultades que encuentra para desarrollar la historia. Los esfuerzos para que las personas que conocieron y vivieron los hechos hablen de los mismos y le entreguen aquello que pueda servir para describirlos, fotos, diarios, grabaciones. La lucha contra los miedos a rememorar lo pasado, a enfrentarse con sus actitudes de entonces, a preguntarse el grado de responsabilidad que tuvieron en lo acaecido. Es una terapia de todos, de la familia entera. Es el sillón del psicoanálisis al que les convoca la llamada de Delphine y al que acuden, pese a saber que volver sobre aquellos días no va a ser siempre  agradable y puede abrir heridas que se creían muy cicatrizadas.

En el relato la autora pone distancia entre ella y los diferentes personajes que aparecen. Son familia, pero al describirlos  evita todo juicio de valor que sobre ellos pueda tener. Los detalla por lo que cuentan, por las aportaciones que hacen al común. Y, sinceramente, creo que acierta. Esa postura hace más creíble la historia que nos brinda.

Este  esfuerzo colectivo de evocación tiene un efecto colateral que la autora comenta. Nos dice que alguno de sus familiares le confesó que el  ejercicio de memoria llevado a cabo ha tenido el sorprendente efecto de conseguir que volvieran a hablar. La vida los había distanciado, emocional y físicamente. Lo hecho ha logrado que vuelvan a comunicarse y estar más unidos. Se han reencontrado

Animo a leer el libro con calma y con la mente muy abierta. Sin juicios de valor. El lector puede implicarse en lo que sucedió y juzgar,  pero siempre le faltará conocer  todos los matices. Lo que se narra de memoria por muchas pruebas físicas en que se base, viene filtrado por el paso del tiempo que, por mucho que nos esforcemos y sin ser conscientes de ello, distorsionan nuestra actual visión de lo sucedido.

Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) . Novelista francesa. Actualmente vive en París.

Creció en una familia “difícil” lo que hizo que se refugiara en la lectura. Tras varios pequeños empleos, ocupó en Alfortville un puesto de ejecutivo en un instituto de encuestas. Más tarde retomó sus estudios; una licenciatura y un máster en recursos humanos y comunicación interna. En la actualidad, madre de dos hijos, vive de su pluma desde 2007.

Su primera novela, Jours sans faim, en la que contaba su lucha contra la anorexia, apareció en 2001 bajo el seudónimo de Lou Delvig. Siguió escribiendo bajo su verdadero nombre y su novela No y yo (2007), se convirtió en un best seller que recibió el Premio de los libreros y fue llevado a la pantalla por Zabou Breitman en 2010.

Las horas subterráneas (2009), con un gran éxito de crítica y muchos lectores figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. Nada se opone a la noche (2011) ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la heroína Madame Figaro y el Gran Premio de los lectores de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el raaking de las novelas más vendidas. Además ha sido o está siendo publicada por varías editoriales extranjeras.

Distintas formas de mirar el agua, Julio Llamazares

Tras acabar la apasionante novela “A memoria da Choiva”  y tener el lujo de poder comentarla con su autor Pedro Feijoo, nos trasladamos a otra región de nuestra península para sumergirnos en la excelente novela de Julio Llamazares, Distintas formas de mirar el agua.

La novela

“Eran las llaves de su memoria, de su corazón, de su pasado, no las de las  casas”

Distintas formas de mirar el agua

¿Se puede regresar a un lugar del que, en realidad, nunca nos hemos marchado?

Ésta es la pregunta a la que intenta dar respuesta Julio Llamazares en su última novela, Distintas formas de mirar el agua .Un apasionante relato originalmente construido acerca del pasado, la memoria, el olvido o la familia. Y todo con un punto de partida: el exilio de los habitantes de una comarca leonesa por la construcción de un pantano que sepultó varios pueblos.

Muchos años después, una de esas familias exiliadas se reúne en torno a ese pantano para esparcir las cenizas del abuelo y patriarca. Y en ese acto íntimo se cruzan las distintas visiones y recuerdos que cada uno de los personajes tiene sobre ese lugar, sepultado ahora por las aguas. “La novela habla de quien quiere volver a un lugar al que ya no puede regresar, primero porque ese lugar ya no existe y, segundo, porque mentalmente nunca se fue de allí”, asegura el autor.

La familia de Julio Llamazares fue una de las que tuvo que dejar la zona para nunca volver. Sin embargo, en 1983, el pantano fue desecado y el autor tuvo la oportunidad de regresar, ya con 28 años, a la ruinas del pueblo, convertido en un lodazal. El panorama “fantasmal y surrealista” que allí se encontró le marcó de manera definitiva, aunque la novela haya tardado en ver la luz más de 30 años.

“La novela se formó en mi conciencia desde el mismo momento que supe que había nacido en un pueblo que estaba sepultado por un pantano. Pero las novelas son como tumores emocionales que se van formando, tienen un crecimiento orgánico en la conciencia y un día estallan y sacan afuera todo ese contenido emocional que es lo que sirve de sustrato a una novela”, dice Llamazares.

El libro habla de cómo nos moldean los lugares por los que pasamos y hasta qué punto determinan nuestra vida, nuestra forma de ser. Los lugares, los paisajes, la climatología, la forma de vida influyen decisivamente en nuestro carácter.

En este sentido, se puede decir que la última novela del escritor es un homenaje a la tierra. Estamos ante un escenario de mucha fuerza, un pantano que ha sumergido varios pueblos,un pantano que sepultó toda su memoria y todo el paisaje. Por tanto, el paisaje tiene aquí mucha más fuerza porque ha migrado, es un nuevo paisaje que no tiene nada que ver con el anterior.

Dividida en 16 monólogos, enunciados por 16 personajes de tres generaciones de una familia que plantean 16 distintas formas de mirar el agua.  Son 16 puntos de vista, 16 flujos de conciencia, incluido el de un personaje que pasa por allí, ajeno a la ceremonia, un personaje para mí muy importante porque sería la mirada de la sociedad. Y la suma de todas esas miradas sería seguramente mi mirada hacia esta historia, dice LLamazares

La familia protagonista de Distintas formas de mirar el agua sufre en sus propias carnes la dureza del exilio que es, según el autor, “la propia historia de la Humanidad: la de abandonar el sitio natal y acabar queriendo volver a él”. Llamazares recuerda que los emigrantes “están toda la vida pensando en regresar y, cuando vuelven, se sienten extraños porque ni son los mismos, ni el lugar que dejaron atrás es el mismo, ni los demás son los mismos”.

 

Julio Llamazares

Julio Llamazares

Julio Llamazares escritor y periodista español, nació en el desaparecido pueblo leonés de Vegamián el 28 de marzo de 1955, donde su padre Nemesio Alonso trabajaba como maestro nacional poco antes de que la localidad quedase inundada por el embalse del Porma.
Su familia procede del pueblo leonés de Mata de la Bérbula (también llamada La Matica), ubicado en la cuenca del río Curueño y cuya descripción está recogida en su libro de viajes El río del olvido.

Tras la destrucción del pueblo de Vegamián se muda con su familia al pueblo de Olleros de Sabero, en la cuenca carbonífera de Sabero. La infancia en ambos pueblos marca, en adelante, parte de su obra.

“Yo siempre he dicho que los damnificados por los pantanos son los judíos españoles del siglo XX, y, de hecho, muchos de los habitantes de esos pueblos guardaron las llaves de sus casas aunque sabían que las iban a destruir, como hicieron los judíos cuando fueron expulsados de España”

Licenciado en Derecho, abandonó el ejercicio de la profesión para dedicarse al periodismo escrito, radiofónico y televisivo en Madrid, donde reside actualmente.

Sus obras

La literatura de viajes El río del olvido (1990), Trás-os-montes (1998) y Cuaderno del Duero (1999). Las rosas de piedra (2008). Ensayo: El entierro de Genarín (1981) y Los viajeros de Madrid,(1998) Narrativa Luna de lobos (1985), La lluvia amarilla (1988), Escenas de cine mudo (1994), En mitad de ninguna parte (1995), Tres historias verdaderas (1998), El cielo de Madrid (2005), Tanta pasión para nada (2011) Las lágrimas de San Lorenzo (2013), Distintas formas de mirar el agua (2015).

Libros de Julio Llamazares en las Bibliotecas Municipales:

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La próxima semana leeremos en #Caféconlibros una novela ambientada en Corea y cuyo eje principal es el mundo de las familias Por favor, cuida de mamá de la autora Kyung-sook Shin, sobre la que ya escribió en este blog, mi compañera Luisa Lis.

Tiempo de vida

Cuando se es hijo único, cuando no se tiene el espejo de unos hermanos donde mirarse, la inseguridad sobre lo que somos parece mayor que si los tuviéramos, que si hubiésemos crecido al lado de alguien que ha tenido las mismas influencias, los mismos padres, y aun así es nítidamente diferente de ellos y por supuesto de nosotros.

Marcos Giralt Torrente escribe un relato intimista y muy personal. A lo largo de 200 páginas va desgranando una relación fraternal, la propia con su padre, no siempre fácil pero intensa aún en los momentos de mayor desencuentro y lejanía. Y lo hace desde la posición que arriba se describe, la de ser “hijo único“; de no tener con quien comparar o compartir actitudes, momentos familiares, consejos y modos de ver las cosas que todo padre transmite a sus hijos a lo largo de su existencia, quiera hacerlo o no, pues nada es más cierto que “todos somos ejemplo aunque no seamos ejemplares”.

En general, la vida de todos nosotros está influenciada por la educación recibida en el ámbito familiar. La que aquí describe tiene la singularidad de que ese ámbito no era el de una familia unida. Sus padres se divorciaron y cada uno busco su desarrollo personal al margen del otro, si bien no renunciaron al nexo que siempre les mantendría relacionados, el hijo que tuvieron en común.

La trama es real, si bien el autor se permite licencias propias de la ficción. En lo que concierne a la relación con su progenitor es autobiográfica. Según leemos vamos percibiendo que el sentimiento hacia su padre es ambiguo. Han tendio cuentas pendientes y ello ha dejado su poso. Hay reproches sobre las veces que él debió estar y no estuvo, las ocasiones en que sus ausencias se alargaron más de lo que se entendía como debido, la falta de apoyo económico no solo en los buenos tiempos, tampoco en aquellas ocasiones en que su madre quedaba sin recursos o eran muy escasos, -era con está con la que vivía la mayor parte del tiempo-. En este sentido podemos encontrarlo reiterativo, en decirnos una y otra vez que en lo que a su padre concernía no se sentía suficientemente estimado, si bien tampoco acentúa estos desencuentros.  Narra todo con una prosa liviana que permite seguir la lectura sin cansancio. La narración es en primera persona y no utiliza nombre alguno para referirse a los personajes, y no solo a los de sus progenitores, también a cuantos otros puedan cruzarse en el desarrollo del relato.

La muerte de nuestros progenitores siempre se produce de forma temprana. Aunque hayan alcanzado una edad longeva su desaparición dejará inconclusas innumerables situaciones que por unas cuestiones u otras no se han planteado en su momento o si se hizo no han sido suficientemente aclaradas y matizadas. Eso y el saber que ya no se puede acudir al consejo o experciencia que ellos aportaban a tu vida es algo con lo que hay que aprender a vivir. De todo esto es de lo que nos habla Marcos Giralt Torreente. En su caso ademas con el handicap de que su padre no era un desconocido, era un pintor de fama.

Creo que muchos lectores encontrarán puntos comunes con las relaciones que ellos han mantenido con sus padres. Lo que dice afecta a todos, ya que salvo excepciones, con más o menos intensidad las situaciones que nos cuenta son bastantes comunes en toda convivencia filial. Poco parece callarse el autor, lo que hace más creíble la historia. Tristezas, alegrias, encuentros, decepciones; pero eso sí  todo muy bien expresado lo que provoca sentimientos conmovedores y, al menos a mí, empatía.

Marcos Giralt Torrente nace en Madrid en 1968 en una familia de artistas (es hijo del pintor Juan Giralt, nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester y sobrino del también escritor Gonzalo Torrente Malvido). Se lienció en Filosofía en la Universidad Auónoma de Madrid. Su primer libro fue el volumen de relatos Entiéndame, pero la celebridad no le llego hasta 1999, cuando ganó el Premio Herralde de Novela con su novela París. En 2011 gano el Premio Nacional de Narrativa con Tiempo de Vida, la novela que estamos leyendo.

Ha sido escritor residente en la Academia Española en Roma, en la Universidad de Aberdeen, en el Künstlerhaus Schioss Wiepersdorf, en la Maison des Écrivains Etrangers et des Traducteur de Saint Nazaire y en la Santa Maddalena Foundation. Es miembro de la Orden del Finnegans. En 1995 comenzó a colaborar con el periódico El Pais, donde fue crítico literario del suplemento Babelia hasta 2010. Su obras han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano y portugués, entre otras.

“El día antes de la felicidad” Erri de Luca

En el Club de lectura de la Biblioteca Sagrada Familia repetimos con este genial autor que es Erri de Luca: admirable autodidacta ya que su formación no ha sido la convencional sino que su escuela ha sido la calle, la vida, el experimentar por su cuenta hasta encontrar en la escritura el camino, la vocación de su vida.

En esta ocasión estamos comentando El día antes de la felicidad, donde en pocas páginas crea una historia llena de calidad y complejidad, ahondando una vez más en el alma humana. Con trazos firmes y claros, dibuja unos personajes que notamos cercanos, pero no sólo los personajes, también crea una atmósfera que nos envuelve de forma que parece que estuviésemos en el patio de vecinos del edificio napolitano donde se desarrolla la mayor parte de la historia, paseando por el puerto o mirando hacia el imponente Vesubio. Es una historia de aprendizaje y maduración, contada desde el punto de vista de un niño, con esa mezcla de inocencia y sabiduría que los niños suelen tener en las novelas.El día antes de la felicidad

El protagonista es un huérfano, muy ágil y despierto del que no conocemos ni su nombre y al que Don Gaetano acoge como si fuera un padre. Nunca se ha sentido parte de nada, de una familia, comunidad e incluso de una ciudad; nunca ha sabido quienes fueron sus padres ni porqué lo abandonaron. Siempre se ha sentido un trozo suelto y desarraigado. Por eso tuvo que luchar para ser admitido como uno más entre los muchachos con los que juega al fútbol. Vive en un habitación pagada por su madre adoptiva que nunca ve y que le permite estudiar y vivir la vida con gran libertad. Tiene por única compañía los libros que le presta Raimondo, otro personaje singular que tiene una vieja librería de segunda mano; y las partidas a la escoba que siempre pierde contra Don Gaetano pero que disfruta con las historias que éste le va contando. Don Gaetano es el portero de un edificio de viviendas típico del Nápoles de los años 50, la típica persona que vale para todo, lo mismo ejerce de albañil que de carpintero, electricista o desactivador de bombas! Hasta resolvía litigios entre inquilinos o “consolaba a una viuda necesitada de abrazos”. Bajo su mirada pasan a diario gran cantidad de personas, cada cual con su bagaje de vivencias a cuestas y la experiencia en el trato con la gente es lo que ha hecho que Don Gaetano haya desarrollado un gran don: “saber leer el pensamiento de los demás“, me lo imagino como esas personas que con sólo mirarte saben lo que te pasa. Será este hombre quien vele por el protagonista en su transición de la niñez a la madurez, le transmitirá el legado de sus recuerdos como una preciosa herencia. Por su parte Raimundo le enseñará que la mayor libertad del hombre la proporcionan los libros y la educación. Así, entre Don Gaetano con sus historias de la guerra y sus partidas a la escoba, los partidos de fútbol con otros chicos del barrio,  los libros que le presta Don Raimondo y su amor hacia Anna, de la que se enamora de niño, transitará la vida de este muchacho desde los 8 a los 18 años.

En un momento de la historia Don Gaetano dice: “Un hombre es una cuenca de recepción de historias, cuanto más al fondo está, más recibe

Para Erri de Luca “este fondo se refiere a la última fila de la clase, al último estrato de la escala social… Ahí es donde se acumulan las historias. Hoy ese fondo está en los campos de concentración de inmigrantes, y en su aventura”.

Esto lo podéis encontrar en esta interesante entrevista a Erri de Luca.

En cuanto a la felicidad…

¿Qué es? Para nuestro autor “La libertad hay que ganarla, luchar por ella” “La felicidad no; es algo sobre lo que no se puede fundar nada, una ciudad, un gran amor… es algo que llega de forma imprevista y dura poco. La felicidad no es un proyecto, es un regalo” 

Vosotros ¿qué pensáis? la felicidad ¿hay que trabajarla de alguna forma? ¿llega simplemente, de forma imprevista?

El autor

erri de luca

Erri de Luca es uno de los escritores más prestigiosos de la narrativa actual.  Nacido en Nápoles en 1950, participó en el Mayo del 68 y fue militante de izquierdas, enrolado en el grupo revolucionario Lotta Continua. Trabajó como obrero de la construcción, operario en una fábrica de Fiat y camionero, y condujo vehículos de ayuda humanitaria durante la guerra de los Balcanes. Construyó con sus propias manos la casa en la campiña romana donde hoy vive, y practica, con tanta regularidad como entusiasmo, el alpinismo. Aprendió de manera autodidacta diversas lenguas, como el hebreo o el yiddish, y es lector perpetuo y apasionado de la Biblia –aunque ha dicho que no es creyente-, algunos de cuyos libros ha traducido al italiano.

Su escritura, siempre tan contenida y rigurosa tiene, sin embargo, una gran carga emocional. Sus textos orbitan en torno a cuatro elementos autobiográficos: su infancia en el Nápoles de los años 50, su militancia en Lotta Continua (donde fue jefe de seguridad), la dureza del trabajo manual que ejerció durante años y por último el alpinismo y las escalada.

Entre otros galardones, ha recibido el Premio France Culture y el Femina Étranger, en Francia, y el Premio Petrarca en Alemania. Ha escrito más de cincuenta obras literarias. Otra interesante entrevista que se le hizo hace tres años en El Cultural.

De este autor podéis encontrar en nuestras Bibliotecas municipales:

Espero que disfrutéis con los libros de Erri de Luca como lo hemos hecho nosotros!!

La casa de la miniaturas

El techo policromado de la iglesia (lo único que no demolieron los reformistas) pende sobre su cabezas como el casco de un espléndido buque volcado. Es un espejo del alma de la ciudad; pintados en sus viejas vigas, Jesucristo en majestad sostiene la espada y el lirio, un barco de carga dorado rompe el oleaje, la Virgen descansa en una media luna.

Un día cualquiera de otoño de 1686 la joven de 18 años Nella Oortman llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Amsterdam, en la llamada “Curva de oro”. Lo hace por que se ha casado por poderes con el dueño de aquella mansión, Johannes Brandt, un exitoso y maduro hombre de negocios.

Su boda con el Sr. Brandt ha sido por interés. Ella proviene de una familia de origen noble venida a menos y a él, hombre de gran fortuna y valía, le viene bien emparentar con un apellido de abolengo. Apenas se conocen y Nella, (Patronella), aún siendo consciente de ello, espera que el trato acabe por acercarlos y hacer surgir un atisbo de amor. Su juventud e inexperiencia son evidentes y los primeros pasos en aquella casa pondrán a prueba su carácter.

El recibimiento no puede ser más singular. Su marido no está. Es su hermana Marin quien la recibe. Su manera de comportarse no es afectuosa, al contrario, parece dejar claro que no está dispuesta a perder el lugar que hasta ahora ha venido ocupando en la casa y en la vida y actividades de su hermano.

Con ella hay otras dos personas. Cornelia, una criada de la que no acaba de fiarse dado que es muy fiel a su cuñada y Otto un sirviente negro, una rareza en el Amsterdan de aquel siglo, que Johannes compró en uno de sus múltiples viajes de negocios.

El Sr. Brant da muestras de no estar impaciente por tener la compañía de su esposa. La quiere únicamente para aquellos actos sociales en los que su presencia sea ineludible. Las esperanzas de Nella se desvanecen en lo que a conseguir de él una cariñosa atención. Además de vestidos y telas para su confección, su marido le  regala algo muy de moda entre la gente pudiente de la época, una réplica de su propia casa en miniatura. Sus habitaciones están vacías y ella debe pasar el tiempo en conseguir miniaturas de muebles y enseres que las ocupen y la ayuden a adaptarse a su nuevo hogar. Parece un regalo inofensivo pero la consecución de las piezas necesarias para amueblar estos espacios y que un misterioso miniaturista le va enviando, revelerán muchos secretos que hasta ese momento se mantenían ocultos. Secretos que ponen en peligro la estabilidad del negocio de su esposo y de su nueva familia.

Con estos mimbres la autora va tejiendo una historia que combina una trama de intriga y un problema de negocios en que está involucrado el Sr. Brant. Desarrolla la narración a la vez que traza un retrato social de aquella Holanda del siglo XVII. Nos habla de la opulencia de sus gentes, de sus organizaciones gremiales, de como era el día a día de aquella sociedad nacida de su capacidad para los negocios en los más lejanos lugares del mundo, de su potente compañía marítima, la VOC (Compañía neerlandesa de las Indias Orientales), cuyas actuaciones afectaba a todos los habitantes de la pequeña nación.

La autora Jessie Burton  entrelaza con destreza los citados mimbres. Su prosa es fácil y a la vez descriptiva, -en ocasiones nos puede parecer que en demasía,- pero el resultado final es muy interesante y también sorprendente.  Los personajes que conforman este entarimado son todos imaginarios si bien es cierto que existio una Nella Oortman dueña de la “casa de muñecas” que da origen al título. Esto es lo único real de esta historia. La base de la misma son las mujeres protagonistas. Pese a que la sociedad de entonces las tiene un tanto marginadas ellas saben dejar su impronta, tomar las riendas cuando toca y ayudarse en aquellas tareas que les son relegadas.

Leamos el libro y saquemos nuestras propias conclusiones sobre lo que en el mismo sucede, un reflejo de un tiempo y una sociedad que labraron una riqueza y prosperidad increíble dada la dimensión del país y el número de sus habitantes. Con todos sus defectos y contradicciones no hay duda que su forma de organizarse a todos los efectos fue la base de su éxito.

Jessie Burton nació en 1982. Estudió en la Universidad de Oxford y en la Central School of Speech and Drama.

En 2014 publica la novela de referencia. Inspirada en Petronella Oortman y su casa de muñecas, hoy en el Rijksmuseum. Su éxito fue clamoroso.

Está trabajando en una segunda novela que se llamará La pertenencia, ambientada en dos marcos distintos, la Guerra Civil española y 30 años después en Londres.

En la actualidad vive en esa ciudad.

Los peces no cierran los ojos

El próximo lunes 14 de diciembre, en el Club de lectura de la Biblioteca Sagrada Familia, comentaremos la obra Los peces no cierran los ojos de Erri de Luca, autor de culto y de enorme prestigio. Lo bueno de compartir una lectura es que nos enriquece muchísimo ya que no todos la percibimos del mismo modo. Llama la atención el título de este libro:  Los peces no cierran los ojos, ya que, sin párpados, están atentos a todo como la mirada de los niños.

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Se trata de una novela breve pero intensa y profunda (tiene mucho de que hablar y comentar) Un hombre de sesenta años recuerda el verano en que cumplió diez, un verano que pasó con su madre en una isla cerca de Nápoles, Ischia; mientras que el padre se encuentra en EEUU buscando un futuro mejor para la familia tras la reciente guerra contra el fascismo. La presencia del mar será fundamental en toda la novela. Narrada en primera persona se trata de un relato con tintes autobiográficos. Me parece importante resaltar a este narrador adulto pues se hace presente en recuerdos de otros momentos importantes de su vida posteriores a la narración principal.  Apenas hay trama,  de prosa pausada, intensa, precisa, profunda y, sobre todo, sensible. Es un libro para reflexionar y leer despacio asimilándolo y meditándolo. Hay quien considera a Erri de Luca como un poeta que escribe novelas pues Las cosas más sencillas las convierte en poesía: el trabajo de los pescadores, la sensación de los baños en el mar, el bullicio de la ciudad….

El protagonista es un niño solitario y muy especial que no empatiza con otros niños de su edad; muy unido a su madre, disfruta con la pesca y con los pescadores a los que admira por su sabiduría, esfuerzo y destreza. Es un niño incríblemente maduro para su edad, que no sólo observa sino que analiza todo lo que le rodea.  Lector voraz de los libros de la biblioteca de su padre, libros que le ayudan a comprender a los adultos:

” A través de los libros de mi padre aprendí a conocer a los adultos por dentro. No eran los gigantes que pretendían creerse. Eran niños deformados por un cuerpo voluminoso… vulnerables, criminales, patéticos, previsibles.”

Aficionado a los crucigramas y jeroglíficos aprenderá la precisión de las palabras. Acerca del Quijote dirá:

Me provocaba lágrimas de rabia este escritor que abollaba a golpes a su criatura… Y, por el contrario, era él quien tenía razón, Quijote, según mis diez años: nada era lo que parecía. La evidencia era un error, por todas partes había un doble fondo y una sombra”

En la playa conocerá a la niña sin nombre , tan diferente como él, gran conocedora del mundo de los animales y que quiere ser escritora. Con ella vivirá una historia singular que le llevará a sentir y a comprender por primera vez lo que significa la palabra Amor. También aprenderá con ella el significado de la palabra Justicia que él no comparte pues cree que un delito o daño no puede ser reparado con el castigo, “la inutilidad del odio y la sangre,” ya que con éste no se van a curar sus heridas. Su mente crece pero su cuerpo no y eso le hace sentire incómodo. Pero no adelantemos más, eso sí, os animo a leerla.

El contexto en el que se desarrolla la trama son los años de la segunda postguerra italiana, una época en la que ser italiano no es tarea fácil: “éramos un país de apestados tras la guerra perdida por el bando obsceno.”

El autor

erri de luca

De Luca es uno de los escritores más prestigiosos de la narrativa actual.  Nacido en Nápoles en 1950, participó en el Mayo del 68 y fue militante de izquierdas, enrolado en el grupo revolucionario Lotta Continua. Trabajó como obrero de la construcción, operario en una fábrica de Fiat y camionero, y condujo vehículos de ayuda humanitaria durante la guerra de los Balcanes. Construyó con sus propias manos la casa en la campiña romana donde hoy vive, y practica, con tanta regularidad como entusiasmo, el alpinismo. Aprendió de manera autodidacta diversas lenguas, como el hebreo o el yiddish, y es lector perpetuo y apasionado de la Biblia –aunque ha dicho que no es creyente-, algunos de cuyos libros ha traducido al italiano.

Entre otros galardones, ha recibido el Premio France Culture y el Femina Étranger, en Francia, y el Premio Petrarca en Alemania. Ha escrito más de cincuenta obras literarias. Os recomiendo una interesante entrevista que se le hizo hace tres años a través de este enlace  http://www.elcultural.com/noticias/letras/Erri-de-Luca/2933

De este autor podéis encontrar en nuestras Bibliotecas municipales:

 

Espero que disfrutéis de esta lectura!

La ley del menor

La Ley era clara, su consideración prioritaria era el bienestar del menor. ¿Cuántas páginas y cuántas sentencias había dedicado a este concepto?. La asistencia, el bienestar eran sociales. Ningún niño es una isla. Pensó que sus responsabilidades terminaban dentro de las paredes del tribunal. Pero ¿como podían terminar allí?.

Fiona Mayer una Juez del Tribunal Superior, especializada en derecho de familia se hace estas reflexiones después de conocer las consecuencias de una sentencia por ella dictada. Este pensamiento es el meollo de la novela que el autor Ian Mcewan desarrolla con buen ritmo y buena prosa. De buscar algún defecto a la narración tendríamos que mencionar su meticulosa forma de describir ciertos ambientes, así como diversos detalles sobre la Administración de Justicia en Reino Unido.

Comienza el relato haciendo que el lector entre en la vida familiar de la citada Jueza, Fiona Mayer. Mujer que ronda los sesenta años, casada con Jack, un profesor universitario de su misma edad. No tienen hijos. Viven en una elegante casa en la que en ocasiones acogen a sus sobrinos. Su dilatada vida matrimonial ha entrado hace tiempo en la rutina y monotonía que el tiempo y la dedicación a sus profesiones  introduce en la relación sentimental de algunas personas. En especial en Fiona, mujer que ha logrado alcanzar un  importante grado profesional y a cuyas responsabilidades dedica la casi totalidad de su tiempo.

Jack en cambio siente como este se va acabando y no quiere renunciar a la pasión de una pasión compartida. Al no conseguir este deseo en su compañera ha decidido buscarlo fuera del matrimonio. Lo curioso es que quiere hacerlo con el consentimiento de su esposa. Dice que quiere quemar “su último cartucho“. Ella se niega y él abandona el hogar dejando a su mujer desconcertada.

Esta situación que en otra persona hubiese producido un desajuste intelectual no lo provoca en el caso de la Jueza. Al otro día tiene un juicio difícil. Deberá decidir después de oír a las partes implicadas, sobre la legalidad de aplicar una transfusión sanguínea a una persona, aún menor de edad, que por razones religiosas se niega a recibirla. Tanto el enfermo como su familia y entorno aducen motivos morales basados en sus creencias como la causa de dicha negativa. El menor de edad lo es por solo tres meses, pero los médicos dicen que no pueden esperar a que cumpla los 18 años ya que el riesgo de muerte es alto. Fiona escucha las diversas razones y antes de dictar sentencia toma la determinación de visitar al enfermo, un muchacho bien parecido, inteligente y firme en su postura. Después de esto sentencia a favor del equipo médico. Es menor y la protección del mismo está por encima de otras cuestiones. En realidad estamos en la eterna lucha entre la Ortodoxia religiosa y la Razón. Las sociedades modernas por lo general protegen al menor en estos casos. Pero esto no esconde que en esas sociedades pese a sus adelantos técnicos e intelectuales siguen existiendo focos intransigentes que basan su vida en el cumplimiento de la interpretación estricta de las normas religiosas, llegando incluso a retorcer lo que los libros sagrados dicen para imponer conceptos rígidos que coartan la vida de quien los cree. La libertad de culto tiene estos riesgos que son asumidos por el conjunto social y legislados en la mayoría de los casos bajo preceptos laicos socialmente admitidos.

A partir de aquí toman especial interés las consecuencias de dicha sentencia. Es algo que cambia la vida de Adam Henry que así se llama el menor protegido. La decisión produce una evolución profunda sobre lo que hasta ese momento pensaba que abarca tanto a sus creencias religiosas como a sus relaciones familiares y con el grupo. Ha descubierto un nuevo paradigma, la Jueza, y quiere basarse en ella para vivir su futuro. Intentará que le acepte como discípulo. Es su nueva religión. Por supuesto Fiona no acepta tal cosa, si bien su actuación en este proces deja mucho que desear.seguirá intentándolo, le escribe cartas que ella no contesta y al final le escribe un sentido poema al que Fiona no da demasiada importancia.

A mi manera de ver uno de los momentos más hermosos de la narración se produce cuando Fiona durante un acto cultural en la que con otro compañero interviene como pianista recapacita sobre lo sucedido con Adam. Es la música y el canto de su pareja la que hace que recuerde el postrero poema y recapacitar sobre la responsabilidad que asumió al redactar aquella la sentencia que obligaba a medicar a Adam. Comprende el significado del citado poema que tan a la ligera había leído. Todo este proceso está descrito bellamente, con unas secuencias que mezclan realidad y pensamientos. Me parecieron hermosas y un gran acierto literario.

Dejó para los lectores el final de la historia. El de su relación con Jack y el de su responsabilidad con Adam. Personalmente me gustó lo leído.

Ian Mcewan nació en Aldershot, Hampshire, Inglaterra, el 21 de Junio de 1948.

Estudió en la Universidad de Sussex y en la Universidad de East Anglia. La primera de sus obras que salió a la luz fue la colección de relatos Primer amor, últimos ritos en 1975. En 1997 publico Amor perdurable, considerada por muchos como una obra maestra acerca de una persona que sufre el síndrome de Cerambault. En 1998, y causando gran controversia, le fue concedido el Booker Prize por su novela Amsterdam.

En marzo y abril de 2004, unos meses después de que el gobierno británico le invitara a una cena con la primera dama de los Estados Unidos, Laura Bush, el Departamento de Seguridad Nacional de este país le impidió la entrada al mismo por no tener visado apropiado para trabajar (Mcewan estaba preparando una serie de conferencias remuneradas). Solo varios días después y tras hacerse público en la prensa británica se le permitió la entrada, ya que, según un oficial de aduanas le dijo: “Seguimos sin quererle por aquí, pero todo está atrayendo mucha publicidad desfavorable”.

Ha editados novelas, relatos y ficción infantil. Alguno de sus trabajos han sido adaptados al cine.

 

Olive Kitteridge

Pero una mujer no podría imaginarse que, después de criar a un hijo y ayudarlo a construir una hermosa casa cerca de la suya y poner en marcha su consulta de pedicura, él se casaría, se iría a vivir al otro extremo del país y ya no querría regresar a casa, aunque la bestia de su mujer le hubiera abandonado. Ninguna mujer, ninguna mujer, podría imaginarse eso. Que le roben a su hijo.

Esto es lo que piensa la protagonista principal, Olive Kitteridge, profesora de matemáticas en un pueblo de Maine. Un pueblo en el que ha vivido prácticamente toda su existencia y en el que sigue hoy viviendo, ya jubilada, en compañía de su esposo Henry Kitteridge, también jubilado de su antiguo puesto de farmacéutico de la localidad de Crosby. Tienen un único hijo Christopfer y viven en una bonita casa desde la que se puede ver la bahía y las aguas que bañan el pueblo.

Ella, Olive, es el lazo de unión de las trece historias que componen esta novela, ganadora del Pulitzer del año 2009 y que nos describen la vida en la pequeña localidad antes citada. Nos cuenta los avatares de las personas que moran en dicho lugar, sus secretos, sus miedos, ambiciones y fracasos. Son trece historia que relatan un mosaico de situaciones que tiene en común, como ya comenté, en que en ellas la protagonista tiene participación. Ella, que ha convivido con las gentes del lugar desde hace muchos años, que ha sido profesora de muchos de los que ahora protagonizan los relatos a que nos referimos, no es indiferente a nada de lo que sucede y tiene su propio posicionamiento en cada caso.

Estos relatos hacen de historia viva de la comunidad. No cuentan solo el presente, también el pasado y evolución de sus actores. Incluido claro está, el del matrimonio Kitteridge. La evolución del mismo, la forma de ser antes y después tanto de Olive como de Henry. Describe el carácter de ambos, tan distinto. Ella es altiva y un tanto despectiva, una mujer segura de si misma, tanto que en un momento dado su marido le dice que “no recuerda que ella se haya disculpado alguna vez“. Él, Henry es un hombre amable, conciliador y dispuesto a ayudar en todo lo que se le solicite. Desde su puesto de farmacéutico conoce muchos de los problemas personales de sus semejantes, pero eso no hará variar su manera de ser y de tratar a la gente.

Mención aparte merece Christofer. Es un niño obeso, abúlico, poco dado al ejercicio físico. El carácter de su madre le intimida y domina. Olive no lo ve, no percibe el temor que embarga a su retoño. Será palpable desde el momento que este pude independizarse. Es pedicuro y se casa con una mujer de gran belleza, médica gastroenterólaga. Desde el primer momento Olive y su nuera no se llevan bien. Para Olive ella le ha robado a su hijo. No entiende como una mujer de aquella belleza y posición social ha podido enamorarse de su Christofer. Todo se complica aún más cuando este le anuncia que se muda con su mujer a California, al otro lado de aquel inmenso país. Es un duro momento para el matrimonio, especialmente para ella.

No es el objeto de este comentario desgranar las historias que componen la narración. Sí lo es fijar la personalidad de la figura principal del relato, Olive. Su evolución queda patente, de aquella mujer fría, segura de si misma y un tanto déspota a la que al final aparece como una persona necesitada de afecto. Sola por la evolución natural de la vida en lo que a su marido se refiere y por el desafecto de su hijo, su mayor ilusión, el anhelo más buscado para sus años de senectud. La costumbres sociales han evolucionado y no siempre ha sido consciente de ello. Aún así no se rendirá y aprovechará el encuentro con alguien que como ella no quiera pasar sus último años en soledad, rodeado de recuerdos más o menos felices. La soledad nunca y menos en esos momentos ha sido un buen estado.

Todo el libro interesa. Las trece historias nacen y mueren en unas pocas páginas. Es fácil sumergirse en ellas y lamentar su brevedad. Estoy seguro que, de querer, cada una de ellas daría para un relato más intenso, con descripciones más precisas de los distintos intervinientes en el mismo. Elizabeth Strout, cuyos primeros pasos en su vida los dio en poblaciones como la que aquí describe ha preferido este formato y personalmente lo encuentro muy acertado en la forma y en el fondo.

La novela ha sido base para que la cadena HBO haya producido una miniserie televisiva que ha cosechado seis Premios Emmy en 2015. Este mes de noviembre ha sido emitida en nuestro país.

Elizabeth Strout, nació en Portland (Maine) el 6 de Enero de 1956. En 2009 ganó el Premio Pulitzer de Ficción con la novela que nos ocupa.

Después de egresar del Bates College pasó un año año en Oxford, Inglaterra, seguido de un año de estudios en leyes. Se graduó con honores en 1982, recibiendo tanto un grado en leyes como un certificado en Gerontología de la Universidad de Siracusa. En ese mismo año publicó su primer cuento en la revista literaria Newletters.

Continuó escribiendo cuentos que fueron publicados en diversas revistas literarias, así como en Redbook y Seventeen.

Trabajó durante seis o site años para completar su libro Amy e Isabelle, el cual fue preseleccionado en el año 2000 para el Premio Orange y nominado para el Premio Faulkner de ficción. Este historia fue adaptada como película televisiva.

Fue profesora del NEH, (Fondo Nacional de las Humanidades) en la Universidad de Colgate durante el otoño de 2007. Allí enseñoó escritura creativa para niveles iniciales y avanzados.

Su última novela, The Burgess Boys, se ha publicado en Marzó de 2013.

 

 

 

 

El café de la juventud perdida

Me caería redonda y la gente seguiría su camino sin hacerme caso.

Modiano, autor de este corto e intenso relato, nos describe algo tan cotidiano como el común de las relaciones personales. Esas relaciones basadas en encuentros más o menos densos y duraderos en ciertos lugares comunes que la terminología actual llama “puntos de encuentro”. Un centro social, una plaza, una reunión con cualquier pretexto, un café.

Le Condé es nuestro café, al que podemos considerar un personaje más de la narración. Es el París de los años 60, está ubicado en el barrio de Montmartre. En él de forma cotidiana se encuentran una serie de personas que hablan entre sí, se conocen de verse en ese lugar, saben algo unos de los otros, todo lo que cada uno quiere exponer sobre si mismo. Rara vez las relaciones van más allá que las propias del tiempo que pasan juntos en el local y tampoco los interlocutores formulan pregunta alguna que sirva para conocer mejor con quien se está tratando. Hay por supuesto excepciones, pero sin que sirvan para profundizar mucho en el conocimiento mutuo. Sabemos lo que nos dicen y el presente que viven. Lo demás pertenece a cada cual y lo guardan para sí a ultranza.

La historia tiene cuatro narradores y gira en torno a una de las personas que son asiduas a dicho café, Jacqueline Delanque, a quien en dicho establecimiento y por uno de los asiduos es bautizada como Louki. Ella es el eje del relato y también una de los cuatro que lo narran.

Su persona será la que aúne lo que el autor quiere contarnos que no es otra cosa, a mi modo de ver, que la liviandad de las relaciones sociales en la mayoría de los casos. Como forjamos ideas de relación e incluso amistad entre nosotros sin otra base que el presente que vivimos juntos durante determinados momentos de nuestros días.

Jacqueline Delanke-Louki ha llegado allí casualmente, en un momento difícil de su vida, en el que trata de definir seguir o no la mentira de un matrimonio que sabe no la lleva a ningún lugar. Creerá encontrar nuevos objetivos a los que aferrar su hasta ahora anodina existencia. Durante un tiempo el café será su boya salvadora, de hecho le servirá para tener nuevas experiencias e incluso un conato de amor con otro de los clientes de dicho local, Roland, persona que también oculta una vida pasada. Roland no es ni nombre ni apellido, pero queda bien, incluso suena muy francés.Vivirán una especie de romance. Habitarán en una de las “zonas neutras”  que para el autor existen en todas las grandes ciudades, barrios donde el continuo trasiego de personas hace que no existan lazos comunes ni raíces con ese territorio. Son zonas de paso, sin  anclajes y donde nadie sabe ni quiere saber de nadie. Pienso que este término y su aplicación a dichos lugares es una de las mejores aportaciones del autor. Es una definición muy lograda para indicar ese tipo de barrios.

Por lo que Louki nos dice de ella misma, sabremos que es  hija única; su madre era una limpiadora del Moulin Rouge, Desconoce quien fue su padre y tiene una formación primaria que le impidió ser admitida en el Liceo de su barrio. Su madre y ella son de pocas palabras y la relación entre ambas es ligera, por no decir que nula. Viven juntas, pero eso es todo. Aún así su madre le ayuda en las ocasiones en que la policía la detiene por “vagabundeo juvenil”. No le hace reproches ni ella dejará sus paseos nocturnos por estos incidentes.

Sospecha quien puede ser su padre. La persona que paga el alquiler y a la que seguirá viendo después de la muerte de su madre. Nos habla de su relación con Jeannette Gaul, y con otros. Al final tiene algo más que una simple relación con Roland.

El mérito de Modiano es lograr narrar la cotidianidad y hacerlo de manera tan extraordinaria.  Describir los personajes hasta ese punto que nos hace pensar que algo de ellos sabemos, pero que profundizando vemos que no, que son misterios y lo van a seguir siendo. Hace que los lugares nos sean familiares, aún sin que hallamos estado allí. En una palabra logra que nos interesemos por la historia pese a que sabemos que no habrá nada superlativo en ella. Como el resto de personajes del libro también nosotros, lectores, nos sentiremos atraídos por Louki y no descansaremos hasta conocer el final de lo que, tan hábilmente bien, nos cuenta.

Patrick Modiano nació en Boulogne-Billancourt, el 30 de Julio de 1945. Es un novelistas francés ganador  del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1972), del Premio Goncourt (1978) y del Premio Novel de Literatura (2014). Varias de sus novelas han sido llevadas al cine y ha participado en la escritura del guión de algunas películas, entre ellas Lacombe Lucien, de Louis Malle.

Su padre, Albert Modiano (1912-1977) era descendiente de una familia de judíos italianos que se habían instalado en Salónica, desde donde emigraron a París. Su madre era la actriz belga Louisa Colpeyn. Ambos se conocieron durante la ocupación alemana de Francia, tuvieron que ocultarse y se casaron en noviembre de 1944. Patrick fue su primer hijo.

Su infancia estuvo marcada por las ausencias de su padre, empresario que hacía frecuentes viajes al extranjero, y de su madre, con frecuencia en gira. Esto hizo que se uniera más a su único hermano, Rudy, nacido en 1947 y fallecido prematuramente en 1957. Su muerte supuso el final de la infancia del futuro escritor.

Después de cursar estudios primarios ingresa en el Liceo Enrique IV de París. Durante su permanencia en este centro recibió clases particulares de geometría del escritor Raymond Queneau, que era amigo de su madre. Termino su bachillerato en Annecy, pero no inició estudios superiores.

Su encuentro con Queneau fue crucial para su posterior carrera literaria. Publico su primera novela, El lugar de la estrella, en 1968. Desde ese momento se dedicó únicamente a la escritura.

En septiembre de 1970 se casó con Dominique Zerhfuss. El matrimonio ha tenido dos hijas, Zina (1970) cuyo registro oficial describe en Libro de familia, y Marie (1978).

Una constante en su obra es la ambientación de lo que narra en la época de la ocupación alemana de Francia durante la Segunda guerra mundial. Aunque él no vivió esa época considera que es un período “confuso y vergonzoso” de la historia de Francia y para el constituye su “prehistoria” personal.

A esta ocupación dedica las tres primeras novelas, Place de l´Étoile (1968), La ronda de noche (1969) y Los bulevares periféricos (1972). En ellas se describen situaciones muy diversas pero todas relacionadas con la mencionada ocupación. En la primera mezcla personajes ficticios con otros que realmente existieron, como son los casos de Louis-Ferdinand Céline, Pierre Drieu La Rochelle e incluso Marcel Proust. En la última de ellas introduce algo muy presente en su obra, la búsqueda del padre.

En 1975 publica Villa Triste que supone una ruptura con su anterior línea narrativa. Esta novela fue llevada al cine por Patrice Leconte con el título de El perfume de Yvonne.

Su obra literaria es extensa y abarca múltiples facetas, desde historias con un alto contenido autobiográfico e incluso peripecias familiares de antes de su nacimiento, hasta una dedicatoria especial a su padre, Calle de las tiendas oscuras, que le valió el Premio Goncourt del año de su publicación (1978).

La relación con su padre queda también de manifiesto en  Un pedigree (2004), un relato autobiográfico desvela sus orígenes familiares y su propia ambigüedad frente a su padre, personaje dudoso, novelesco y con muchas sombras ingratas. “Llevaba diez años sin tener noticias suyas y supe de repente que se había muerto“. Desde entonces rehabilita la figura paterna. Tras un silencio temporarl en 2007 apareció En el café de la juventud perdida, que tuvo un gran éxito.

Es de destacar la importancia que en su formación literaria ha tenido Raymond Queneau. Sus relaciones fueron más intensas que las de profesor y alumno. Fue el lector de sus primeras obras e incluso actuó como testigo en la ceremonia de su boda.