Author Archives: Enrique
LA LECCIÓN DE ANATOMÍA
Tardé mucho en aprender a atarme los cordones de los zapatos. Por eso, siempre fui una alumna atenta en clase, consciente de mis limitaciones con la matemáticas y de mi falta de habilidad con la costura.
La novela que tenemos entre manos tuvo una primera versión en 2008. Había tenido aquella una buena acogida pero la autora parece ser que no estaba del todo satisfecha con el resultado y decidió editar una segunda parte. No es una reeedición, es mucho más y parece que definitivo.
¿Y que nos cuenta que no hubiese hecho entonces?. Lo que hace es revisar lo ya escrito, ampliar la historia con dos nuevos capítulos y recolocar mejor parte de la narración.
Todo está basado en las propias vivencias de la protagonista/autora. Marta, es ella y el personaje quienes narran dichas vivencias. A traves de lo escrito sabemos como fueron las distintas etapas de su vida, infancia, adolescencia, juventud y madurez. No escatima palabras para describirnos sus recuerdos y hacernos conocer sus íntimos secretos. Como fueron las personas que más influyeron en su formación, -su madre, a la que dedica la novela, su abuela Juanita, su tia Maribel… -. Nos las describe, nos hace ver sus acuerdos y desacuerdos, lo que para ella parecían aptitudes positivas o defectuosas. Lo hace siempre desde el cariño y salpicando las narraciones con humor e ironía, lo que ayuda a que la lectura nos resulte agradable. Sobre la ironía resaltar sus primeros pasos como profesora de español para extranjeros con su alumno, en clases one to one, Mr. Jonathan Cohen, un Corredor de Bolsa británico.
Estructura su obra en tres partes, precedidas de un breve pero significativo capítulo titulado “Aprender a leer el reloj”. La primera, “Vallar el jardín”, recuerda su infancia, la de la pequeña Marta. De como pronto aprende que tiene deberes pero también derechos. Que va al colegio, que se siente maltratada por parte de una de sus profesoras, doña Carmen, al tiempo que fue quien “me ayudó a bajar del guindo y me robó la ingenuidad”. Es un tiempo en el que tomará una importantísima decisión, “ella no será madre”.
Son veranos con cine al aire libre, acompañada de su tia Maribel. Con amigas que serán para siempre y momentos para olvidar. Lo normal; pero que ella positiviza y serán la base de su futuro.
En la segunda de las partes “Los gusanos de seda” aborda su adolescencia. Octavo de EGB. Amores más o menos explícitos, motes sobre su figura o algún rasgo que la define. Una época de sueños y ambiciones que van dando paso a la realidad de lo que es la vida en sí.
Y esa vida se describe en la tercera de las partes, “Desnudo”. Detalla como fue su juventud y edad adulta hasta el presente.
La lección de anatomía puede decirse que es una singular novela de aprendizaje. “A los niños hay que pasearlos por la casa diciéndoles que son príncipes. Después ellos solos se convencen de que no y, al salir al exterior, tienen la oportunidad de ser modestos, de darse cuenta de que la vida es ir perdiendo poco a poco – se van gastando las monedas, las fuerzas y la salud – y de que ganar a cualquier precio no sirve de nada, aunque siempre es necesario conservar esas ilusiones que llegan a destiempo o no llegan”
Al final del libro nuestra escritora manifiesta “El ser humano es su máscara. Ya he mostrado mi máscara”. ¿Es real todo lo que nos cuenta o es solo su máscará?. Da igual. La narración es muy buena, se lee con agrado, no hay autocomplacencia. Es un juego de realidad y ficción. Un juego muy serio que en feliz expresión de Mario Vargas Llosa, es “la verdad de las mentiras”.
Puede sorprender que una persona de la edad de la autora decida publicar un libro basado en su biografía. No parece que su vida sea tan interesante que dé para un relato de ese tipo. No es cierto. Lo cotidiano, lo sencillo puede convertirse en una aventura existencial. Es lo que sucede en esta obra en la que muchos nos podemos ver retratados. En la narración hay momentos que nos acercan a cosas que cada uno de nosotros ha podido vivir. Es su habilidad para contarlo lo que hace que esos momentos, anodinos para la mayoría, cobren un especial sentido si los enmarcamos en el relato vital de una existencia.

Marta Sanz, nace en Madrid en 1967. Es Doctora en Literatura Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid, su tesis se trató sobre La poesía españóla durante la transición (1975-1986). La carrera literaria de Marta Sanz comenzó cuando se matriculó en un taller de escritura de la Escuela de Letras de Madrid y conoció al editor Constantino Bértolo, quien publicó sus primeras novelas en la Editorial Debate. Quedó finalista del Premio Nadal en 2006 con su novela Susana y los viejos. En su obra La lección de anatomía (RBA 2008) utilizó su propia biografía como material literario. Dentro del genero de la novela negra, en Black, blac, black (Anagrama, 2010) creó el personaje del detective homosexual Arturo Zarco, que recupero en Un buen detective no se casa jamás (Anagrama 2012). En 2013 publicó Daniela Astor y la caja negra (Anagrama,2013), donde recrea el mundo de la cultura popular y las actrices de la Transición española como Susana Estrada, María José Cantudo o Amparo Muñoz. Tras su publicación, esta novel recibió distintos premios (el premio Tigre Juan, el Premio Cálamo “Otra mirada” 2013 y el de la página de crítica literaria Estado Crítico).
Ha publicado también cuentos, poesía y ensayos; ha ejercido la crítica literaria en distintos medios, la docencia en la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid y ha dirigido la revista literaria Ni hablar. Colabora habitualmente en los periódicos El País y en Público y con la revista El Cultural de El Mundo.
¿POR QUÉ SER FELIZ CUANDO PUEDES SER NORMAL?
Así que seguí leyendo. Y seguí leyendo, dejando atrás mi propia geografía e historia, dejando atrás las historias de niña abandonada y de los ladrillos Nori, dejando atrás al Demonio y la cuna equivocada. Los grandes escritores no eran algo remoto; estaban en Accrington.
Jeanette Winterson es una niña adoptada. Sus padres adoptivos, de clase obrera y pobres, pertenecen a la iglesia pentecostal. Son integristas, especialmente su madre. Define su manera de ser el hecho de tener una pistola en el cajón de los trapos y cocinar dos tartas cada noche para no tener que cumplir con sus deberes conyugales. Su obsesión era el libro del Apocalípsis y tenía cortocircuitado a su marido, un hombre de caracter débil que se plegaba a sus costumbres en aras de la paz familiar. Los libros, salvo la Biblia, estaban prohibidos ya que “nunca se sabe que contienen hasta que es demasiado tarde“.
Esta persona se quejaba continuamente de su hija, tanto en privado como ante desconocidos. Afirmaba que era “una ofensa para el cielo, para los muertos, para la naturaleza“. Una madre que a todas horas aseguraba que se había equivocado de cuna al elegir al bebé -de hecho esperaban que les entregaran un niño-. Con estos apuntes y otros que se citan a lo largo de la historia no parece extraño que la pequeña fuese un ser raro y solitario. Vivía en una casa pobre, cuya figura maternal “no amaba la vida, no creía que nada pudiese hacerla mejor“. Castigos, represión e intentos de educarla en un fundamentalismo pentecostal fue su mundo en aquella temprana edad.
En ese ambiente se educaba Jeanette, una niña inquienta y que desde el momento en que descubrió lo que los libros contenían no quiso más que vivir sus historias y lo que le parecía mejor, contarlas, escribir ella sus propias narraciones y darlas a conocer.
Con estos principios uno puede imaginar el calvario vivido por la autora. A lo anterior se tiene que añadir que el castigo preferido de la Sra. Winterson era expulsar de casa a su hija y dejarla dormir a la intemperie. Hiciese frio o calor, daba igual. En todos los años que vivieron juntas nunca dispuso de una llave de la casa. En ocasiones tenía que pasar la noche en el porche; en otras el regreso de su padre a casa a altas horas de la noche por motivos laborales le permitía entrar y evitar el castigo.
Todos los años de niñez y adolescencia que vivieron juntas fueron para nuestra protagonista un continuo entrenamiento en el arte de la supervivencia. Por que eso fue su vida, supervivencia, hasta que alcanzó una independencia económica que vino acompañada de la fama como escritora precoz.
La situación planteada hizo crisis el día que Jeanette le confesó a su madre que era lesbiana. La reación de la Sra. Winterson fue hacer que un miembro de su iglesia la sometiese a un exorcismo en cuyo transcurso llegó a sufrir un intento de ataque sexual. Aquello rompió definitivamente la convivencia familiar y con solo 16 años abandonó aquel hogar inóspito. Empezaba una nueva vida. Empezaba con mucho esfuerzo la andadura de un camino con el que había soñado desde que descrubrió el contenido prohibido de los libros. Su propio camino como literaria, como escritora de historias. La busqueda de sus sueños.
Se demostró así misma que su capacidad de supervivencia, aquel rudo entrenamiento desde su infancia, había valido la pena. Trabajó tarde y noche, vivió en un destartalado Mini y obtuvo la ayuda de personas que creyeron en ella. Su objetivo era estudiar en Oxford y lo consiguió. Su triunfo literario llegó con su primera novela, Fruta Prohibida, escrita cuando solo tenía 23 años. Siguieron otras con igual reconocimiento por parte del público. Al fin decidió escribir sus memorias, su andadura y su interés por conocer sus origines. Por saber quien había sido su madre biológica. No fue facil. Por el camino quedaron algunos proyectos de vida en común que no llegaron a cuajar. Su orientación sexual siempre fue clara y lo sigue siendo, pero en esto no siempre le sonrió la fortuna o no supieron hacer que la unión de dos personas funcionara.
Universidad de Oxford
El libro cuenta con todo lujo de detalles lo que antes se deja apuntado. Una de las muchas frases que puede leerse en el relato es la que dice que “los niños adoptados nos autoinventamos, por que no tenemos otra salida“. Ella lo hizo en múltiples ocasiones.
Podía haberlo terminado cuando alcanzó la soñada cima de ser una reconocida escritora, pero no lo hizo. Nos cuenta también como después de la muerte de su padre, antes había muerto la Sra. Winterson, ella encontró documentos sobre su adopción. Al tiempo que esto sucedía se rompía la relación con su pareja. Fueron tiempos de aflicción y depresión, incluso con pensamientos suicidas, –suicidarse no es lo peor que puedes hacer, vivir muerto es mucho peor,– dice.
Una afortunada circunstancia, el encontrar un nombre y un teléfono, la supuso poder indagar y obtener la respuesta al interrogante que la dominó desde el principio, ¿porqué había sido abandonada por sus progenitores reales?. Supo que su madre adoptiva la había mentido, su madre biológica estaba viva. No era la persona que había creído ser, huérfana e hija única.
Lo que nos cuenta nos emociona e interesa desde las primeras líneas. Es un relato intimista en el que se intercalan frases y asertos que mejoran la comprensión del mismo. Gusta ver como todo aquel rencor se canalizó de una forma positiva. Como ese mundo mezquino y raquítico quedo anulado cuando descubrió en la biblioteca pública de Accrington los tomos de la literatura inglesa que se leyó de la A a la Z. Y finalmente el encuentro con su familia biológica que la introdujo en una nueva etapa de su existencia. Resalta la importancia de la eduación. Una educación general no solo para ser “objetos utiles”. Para ser personas útiles y creativas.
Animo a leer la historia con interés y a ser posible poniéndonos en los zapatos de la autora. Estoy seguro que gustará y servirá de acicate para conocer otras obras de esta luchadora y extraordinaria escritora.
Jeanette Winterson, nació en Mánchester el 27 de Agosto de 1959. Es una escritora inglesa cuyas obras se pueden situar dentro del ámbito posmodernista.
Lo que fue de su vida adolescente y juvenil queda descrita en la novela que da origen a este post, por lo que repetir aquí lo que en ella se cuenta parece redundante.
Comentar que ha escrito una veintena de obras en las que trata frecuentemente el tema de la homosexualidad femenina o lesbianismo. Esta considerada como una de las mejores escritoras anglosajosa de la época contemporánera.
En 20056 fue condecorada cn la Orden del Imperio Británico. Colabora de forma asidua con publicaciones periódica de su país.
Su vida sentimental ha sido intensa. Tuvo una relación de 12 años con la presentadora de la BBC Peggy Reynolds que terminó en 2002. Luego estuvo ceerca de sesis años, hasta 2007, con la directora de teatro Deborah Warner y a partir de 2009 con la escritora feminista Susie Orbac. Antes de todo esto en los años 80 mantuvo una relación sentimental con la agente literaria Pat Kavanagh -que llegó a dejar por ella a su esposo, el escritor Julian Barnes, aunque después regresó a su lado-. De esta relación surgió la inspiración para su novela Escrito en el cuerpo (1992).
EL CIELO ES AZUL, LA TIERRA BLANCA
He recorrido un largo camino, el frio penetra mi ropa gastada.
Esta tarde el cielo está despejado, ¡cómo me duele el corazón!.
Este poema de Seihaku Irako figura en la postrera hoja del libro que nos proponen leer en el Club. Es de lectura fácil, incluso puede parecer demasiado fácil; vamos, una novela romántica que nos narra el amor que surge entre una mujer de casi 40 años, Tsukiko, y su viejo maestro que ronda los 70, Harutsuna.
Pero la facilidad de la narración termina en lo antes expuesto. Muy pronto descubrimos que los personajes tienen una vida interior digna de estudio. Ella es una persona solitaria por propia elección. Ninguna relación con el sexo opuesto le parece suficiente para abandonar su estado. Gusta de frecuentar oscuros bares en los que degusta sus platos favoritos y bebe sake de forma generosa y si bien no rehuye a la gente tampoco busca compañía alguna. Su vida se resume en dos palabras, trabajo y soledad.
El “maestro” ´-así lo llamará Tsukiko en toda la narración-, es un caso similar al comentado para describir a la protagonista. También está solo y también eligió esta forma de vida desde que fue abandonado por su esposa hace ya muchos años. Tiene un hijo que vive en otra ciudad y con el que habla de vez en cuando, pero al que no visita ni desea que él lo haga. Es un hombre chapado a la antigua, con un rígido código moral, elegante en el vestir, de buenos modales y trato amable. Una de sus características es llevar siempre un maletín, donde se supone que guarda aquello que puede necesitar en su día a día. También le gustan las tabernas y la buena comida, y al igual que ella es un generoso bebedor de sake, al que añade con facilidad la cerveza.
Después de muchos años sin verse se encuentran en la taberna de Satoru. Allí se reconocen. El maestro incluso recuerda su nombre y que no era buena alumna en su especialidad, la literatura.
Aquel encuentro significa un cambio en la vida de ambos. Tsukiko siente la necesidad de hablar con él, de contrastar su vida con la suya, lo que el maestro dice o hace le influye de forma importante. Pese a que en ese tiempo le surge un pretendiente con el que incluso llega a planear un viaje, renuncia a él en una reflexión que significa un profundo cambio en su forma de ser y pensar. Una reflexión que le indica que con quiere estar es con el maestro, y quiere esto por el simple hecho de notar su presencia, de sentir sus palabras, de ver sus gestos, de aceptar sus consejos y críticas, de degustar sake en su compañía.
Por el otro lado, el maestro aunque con menos intensidad y con la lógica reserva dada la diferencia de edad, empieza a sentir también la necesidad de tenerla cerca. Se ven en la taberna de Satoru, celestina de encuentros aparentemente casuales. Empiezan así una relación sincera y llena de esperanza.
Habrá discusiones por cosas nimias, separaciones más o menos prolongadas, pero volverán a estar juntos, a disfrutar de sus compañías, a gustarse de sus gustos. Todo eso hace que surja un amor de verdad, lejos de la simple pasión sexual, pero no por ello menos profundo y verdadero.
Y como al principio dije llegados a este punto nos damos cuenta de la habilidad de la autora para llevarnos a un universo romántico que aceptamos de buen grado, alejado de tópìcos, que nos hace vivir lo que ellos viven, que nos hace identificarnos con sus emociones y deseos. Un verdadero acierto en lo que a desarrollo narrativo se refiere.
No dudo que la mentalidad japonesa tiene mucho que ver en la forma de desarrollar el relato. Pero la lectura del mismo hace que disfrutemos de una historia bien construida y narrada, y sobre todo, amable y gratificante.
Hiromi Kawakami nace en Tokio en 1958. Actualmente es una de las escritoras más populares de Japón. Estudió Ciencias naturales y fue profesora de Biología hasta que en 1994 apareció su primera novela, (Kamisama). Sus libros han recibido los más reputados premios literarios, que la han convertido en una de las escritoras japonesas más leídas.
En 2001 ganó el prestigioso Premio Tanizaki por la novela que tenemos entre manos, adpatada posteriormente al cine con gran éxito.
Tiene traducido al castellano Algo que brilla como el mar; Abandonarse a la pasión; El señor Nakano y las mujeres; Manazuru y Vidas frágiles, noches oscuras. Todas ellas editadas por Acantilado.
EL CIELO ES AZUL, LA TIERRA BLANCA
He recorrido un largo camino, el frio penetra mi ropa gastada.
Esta tarde el cielo está despejado, ¡cómo me duele el corazón!.
Este poema de Seihaku Irako figura en la postrera hoja del libro que nos proponen leer en el Club. Es de lectura fácil, incluso puede parecer demasiado fácil; vamos, una novela romántica que nos narra el amor que surge entre una mujer de casi 40 años, Tsukiko, y su viejo maestro que ronda los 70, Harutsuna.
Pero la facilidad de la narración termina en lo antes expuesto. Muy pronto descubrimos que los personajes tienen una vida interior digna de estudio. Ella es una persona solitaria por propia elección. Ninguna relación con el sexo opuesto le parece suficiente para abandonar su estado. Gusta de frecuentar oscuros bares en los que degusta sus platos favoritos y bebe sake de forma generosa y si bien no rehuye a la gente tampoco busca compañía alguna. Su vida se resume en dos palabras, trabajo y soledad.
El “maestro” ´-así lo llamará Tsukiko en toda la narración-, es un caso similar al comentado para describir a la protagonista. También está solo y también eligió esta forma de vida desde que fue abandonado por su esposa hace ya muchos años. Tiene un hijo que vive en otra ciudad y con el que habla de vez en cuando, pero al que no visita ni desea que él lo haga. Es un hombre chapado a la antigua, con un rígido código moral, elegante en el vestir, de buenos modales y trato amable. Una de sus características es llevar siempre un maletín, donde se supone que guarda aquello que puede necesitar en su día a día. También le gustan las tabernas y la buena comida, y al igual que ella es un generoso bebedor de sake, al que añade con facilidad la cerveza.
Después de muchos años sin verse se encuentran en la taberna de Satoru. Allí se reconocen. El maestro incluso recuerda su nombre y que no era buena alumna en su especialidad, la literatura.
Aquel encuentro significa un cambio en la vida de ambos. Tsukiko siente la necesidad de hablar con él, de contrastar su vida con la suya, lo que el maestro dice o hace le influye de forma importante. Pese a que en ese tiempo le surge un pretendiente con el que incluso llega a planear un viaje, renuncia a él en una reflexión que significa un profundo cambio en su forma de ser y pensar. Una reflexión que le indica que con quiere estar es con el maestro, y quiere esto por el simple hecho de notar su presencia, de sentir sus palabras, de ver sus gestos, de aceptar sus consejos y críticas, de degustar sake en su compañía.
Por el otro lado, el maestro aunque con menos intensidad y con la lógica reserva dada la diferencia de edad, empieza a sentir también la necesidad de tenerla cerca. Se ven en la taberna de Satoru, celestina de encuentros aparentemente casuales. Empiezan así una relación sincera y llena de esperanza.
Habrá discusiones por cosas nimias, separaciones más o menos prolongadas, pero volverán a estar juntos, a disfrutar de sus compañías, a gustarse de sus gustos. Todo eso hace que surja un amor de verdad, lejos de la simple pasión sexual, pero no por ello menos profundo y verdadero.
Y como al principio dije llegados a este punto nos damos cuenta de la habilidad de la autora para llevarnos a un universo romántico que aceptamos de buen grado, alejado de tópìcos, que nos hace vivir lo que ellos viven, que nos hace identificarnos con sus emociones y deseos. Un verdadero acierto en lo que a desarrollo narrativo se refiere.
No dudo que la mentalidad japonesa tiene mucho que ver en la forma de desarrollar el relato. Pero la lectura del mismo hace que disfrutemos de una historia bien construida y narrada, y sobre todo, amable y gratificante.
Hiromi Kawakami nace en Tokio en 1958. Actualmente es una de las escritoras más populares de Japón. Estudió Ciencias naturales y fue profesora de Biología hasta que en 1994 apareció su primera novela, (Kamisama). Sus libros han recibido los más reputados premios literarios, que la han convertido en una de las escritoras japonesas más leídas.
En 2001 ganó el prestigioso Premio Tanizaki por la novela que tenemos entre manos, adpatada posteriormente al cine con gran éxito.
Tiene traducido al castellano Algo que brilla como el mar; Abandonarse a la pasión; El señor Nakano y las mujeres; Manazuru y Vidas frágiles, noches oscuras. Todas ellas editadas por Acantilado.
…. la locura era una forma agradable de construirse universos propios cuando no nos gustaba el que teníamos alrededor, y era este un pensamiento acertado, porque era lo que de igual manera le ocurría a mi hermana Lucía, …. (117).
1934 – Levantamiento minero en Asturias.
Esa es una de las crueldades del teatro de la vida: todos pensamos que somos protagonistas, y cuando se hace evidente que somos simples personajes secundarios o figurantes, raramente lo reconocemos.
Robertson Davies nace en Thomasville,
¿Detras o frente a la pared?, dice ella. “Es lo mismo”, “No, no es lo mismo, ¿viste ese dibujo que te muestran y tenés que decir si ves una mujer vieja o una mujer joven?” “Sí, yo vi la joven”, dice él. “La pared de la Cascada es lo mismo” dice Romina y recorre el círculo con la rama. “Uno puede mirar lo que la circunferencia deja dentro o puede mirar lo que deja afuera, ¿entendés?. “No” “¿Cual es el adentro o el afuera?” Juani la escucha pero no dice nada. “¿Nos encerramos nosotros o encerramos a los de afuera para que no puedan entrar?.
Un
Claudia Piñeiro nació en
Aunque persona normal y corriente, sufría dolorosamente por miedo a perderse algo.
Alemania,
Yo he olido esta tierra, me la he puesto en la nariz para tratar de saber – por el olor – por qué la queremos tanto.
…. la locura era una forma agradable de construirse universos propios cuando no nos gustaba el que teníamos alrededor, y era este un pensamiento acertado, porque era lo que de igual manera le ocurría a mi hermana Lucía, …. (117).






