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Crematorio
El éxito de esta novela hay que buscarlo en el momento actual en nuestro país y en otros de la Unión Europea, los negocios fáciles basados en el ladrillo, los pelotazos urbanísticos y todo lo que se mueve alrededor de estas actividades, influencias, corrupciones, intereses varios, ambiciones, etc. etc.
Porque de eso va el relato que nos describe Rafael Chirbes. La historia de una familia a través de reflexiones de sus integrantes, tanto en el tiempo presente como en el pasado, partiendo de la muerte de uno de sus componentes Matías el hermano intelectual comprometido y político de Rubén, el constructor que desde su pueblo natal Misent, nombre ficticio, se constituye en el personaje alrededor del cual los otros giran, su hija, su yerno, un amigo de la infancia y todos los demás que conoció en su ascenso al poder y a la riqueza.
La reflexión que el autor nos plantea sobre estos personajes es inmisericorde. El principal Rubén no es ni mucho menos un iletrado. Es hijo de un terrateniente y pudo haber vivido bien de lo que sus tierras producían, pero sus inquietudes le llevaron a la universidad donde estudió la carrera de arquitectura. De joven discutía con su hermano y su amigo, futuro escritor, de política, de filosofía y del sentido del arte. En aquel entonces él también aspiraba a ser un artista en su profesión, si bien en un momento dado cree entender que la realidad de la vida va por otro camino y esto le lleva a abrazar un extremado materialismo, del que no obstante no están exentas aquellas ansias de idealismo estético. Es un hedonista sin llegar a ser un descarado snob. Al tiempo su hermano, desencantado con el mundo, se sumerge en el alcohol y la autodestrucción. Por otra parte su amigo el escritor afronta estos años desesperado y preguntándose si su obra será recordada una vez que el desaparezca.
No pueden faltar personajes femeninos, tratados también duramente: su madre insensible a todo lo que sucede; la primera mujer de Rubén y la segunda, una mujer ignorante y sin estilo; las prostitutas de los clubes de alterne, cazadoras implacables de aquellos que puedan quedar prendados de su juventud y belleza.
El autor trata a todos los personajes con la misma violencia, exponiendo su pensamientos más íntimos, sus dobleces, sus miedos a la enfermedad, a la muerte, a la soledad. Todos girando en esta vida despiadada. El título de la obra refleja esta realidad, es un crematorio que todo lo consume y aniquila. La única forma de retrasar lo inevitable y hacer soportable la existencia es asumir las cosas como vienen, aceptar que nada de lo que pasa se puede detener, la muerte de los seres queridos, la propia decadencia del cuerpo, el cambiante mundo que transforma los paisajes donde recordamos nuestros juegos infantiles por otros nuevos donde otros infantes jugarán sin preguntarse que había allí antes, sin saber nada de la destrucción de la naturaleza que esos nuevos espacios representan.
Y en este escenario emerge la personalidad de Rubén, el constructor sin escrúpulos, con sus recuerdos y vivencias, su primera esposa que acabó siendo una beata enferma; sus análisis sobre la realidad, que no le gusta pero acepta y de la que se aprovecha; su convivencia con todas las mezquindades que existen en su entorno. No le importa que sus construcciones no sean ejemplares y duraderas en el tiempo, tampoco que sus descendientes cuando ya no esté malgasten la fortuna que ahora acumula. Son cosas que da por supuesto. Detrás de toda gran fortuna amasada en tan poco tiempo tiene que haber algo de corrupción e incluso violencia como parte de un sistema de poder que acepta estas retorcidas reglas de juego y donde solo los más fríos y con temple salen triunfadores por encima de los más débiles que, son las victimas del sistema.
La novela es cruda. Es de verdad una cremación. Es un “crematorio” donde se consumen vidas, anhelos, ilusiones. Todo arde, todo lo cambia y todo se destruye para crear algo nuevo. La vida renace a través de sus cenizas y de sus propios desechos, reutilizando principios de verdad, hermosura, racionalidad, civilización, arte, que son nuevamente utilizados y consumidos en un continuado e infinito giro. Todo cambia, nada permanece.
Rafael Chirbes, autor de la novela, nació en Tabernes de Valldigna, Valencia, el 27 de Junio de 1949. Fue ganador del Premio Nacional de la Crítica en el año 2007.
Desde los ocho años estudia en colegios para huérfanos ferroviarios. A los 16 se fue a Madrid donde estudió Historia Moderna y Contemporánea. Vivió en Marruecos, donde fue profesor de español; París, Barcelona, La Coruña y Extremadura, regresando en el año 2000 a Valencia. Durante algún tiempo se dedicó a la crítica literaria y posteriormente a actividades periodísticas como las reseñas gastronómicas en la revista especializada Sobremesa y relatos de viajes. Su primera novela, Mimoun (1988) quedó finalista del Premio Herralde y su obra La larga marcha (1996), fue galardonada en Alemania con le premio SWR-Bestenliste. Con esta novela inició una trilogía sobre la sociedad española que abarca desde la posguerra hasta la transición y que se completa con La caída de Madrid (2000) y Los viejos amigos (2003). Con Crematorio (2007), un retrato de la especulación inmobiliaria, recibió el Premio Nacional de la Crítica y el V Premio Dulce Chacón.
Esta novela ha sido llevada a la pequeña pantalla a través de una miniserie de 8 capítulos. Emitida a través de Canal +, tiene a Pepe Sancho en el papel de Rubén Bertomeu. Ha cosechado excelentes críticas.
En tiempo de prodigios
La novela nos habla de principios esenciales en la vida de las personas, el amor filial, la amistad, las mutuas ayudas, la responsabilidad, el arrepentimiento. De todo ello trata la historia que nos cuenta Marta Rivera de la Cruz con más o menos acierto en lo que al relato de los hechos se refiere.
Cecilia, principal personaje femenino, es una mujer de 35 años, vive en Madrid, en un 2º piso sin ascensor en una tranquila calle del barrio de Lavapies. Es ilustradora de cuentos infantiles. Recientemente se han producido dos hechos que le han afectado profundamente. La pérdida de su madre y la ruptura con su pareja sentimental con la que llevaba tiempo conviviendo. El dolor que ha producido la primera de estas dos circunstancias no la abandona. A su madre la describe como un ser excepcional, vital y animosa, incluso cuando ya conocía su mal. Una persona a la que los demás acudían en sus malos momentos sabiendo que en ella encontrarían consuelo, consejos y discreción. El relato se hace intimista y evocador. Está bien construido e impresiona. Es bonito por lo que tiene de lucha contra la desesperación de perder algo tan querido y cercano.
De su antiguo novio poco más menciona que su nombre, Miguel, que la llama con insistencia, llamadas que ella no atiende, y que le molesta que le pregunten por él .
Elena es su mejor amiga y vive en Nueva York. Tienen una fluida relación epistolar y telefónica. Un día le pide un favor. Sus padres deben desplazarse a la citada metrópoli y en Madrid queda solo su abuelo Silvio, un hombre de 88 años. El favor consiste en que lo visite y haga compañía una o dos veces a la semana. Goza de buena salud pero a esa edad ya se sabe. Elena y su madre estarían más tranquilas si Cecilia vigilase que nada ocurre fuera de lo normal en la vida del anciano.
Cecilia no es capaz de negar favor alguno a su amiga y se compromete a realizar las visitas propuestas.
Pese a sus años Silvio tiene un aspecto excelente, con un parecido a Gregory Peck en Gringo Viejo que sorprende a nuestra protagonista la primera vez que acude a su domicilio. En la casa hay otra persona, una asistenta sudamericana llamada Lucinda, discreta, silenciosa y eficiente.
El viejo la recibe con frialdad, incluso con algo de violencia. La confunde con una visitadora social. Cuando se aclaran las cosas su actitud cambia y le pide disculpas. Desde ese momento nace entre ambos un sentimiento de afecto y confianza que los lleva a no tener secretos el uno para el otro.
La vida de Silvio no ha sido tan normal como su actual situación puede dar a entender. Él va contando aspectos de su infancia en una pequeña ciudad de provincias, Ribanova, donde conoce a Zachary West y su hijo adoptivo, Elijah, un niño negro de su misma edad, del que se hace amigo íntimo. Con ellos viaja a diversas ciudades y países. En uno de estos viajes traban amistad con un violinista judío de nacionalidad polaca y con su hijo, Amos e Ithzak Sezcmamm, circunstancia que tendrá capital importancia en su vida.
El estallido de la guerra civil española trunca la relación con los West. Terminada ésta y con Silvio trabajando en un Ministerio, se reanudan los contactos. Está a punto de comenzar la segunda guerra mundial y Zachary le pedirá un favor con relación a sus amigos polacos que Silvio no atenderá.
Terminada la guerra mundial y conocido por el mundo entero los desastres del holocausto, Silvio se siente culpable de las muerte de sus amigos judíos. Este hecho hace que comience una nueva y arriesgada vida en unión de Zachary y con un objetivo concreto, descubrir nazis ocultos donde quieran que estén.
Ese es el quid de la novela. Esa historia de clandestinidad en que Silvio se envuelve para expiar la culpa que siente por no haber ayudado a los Sezcmamm cuando fue requerido para ello.
Cecilia es la receptora de todas estas revelaciones. Silvio ha encontrado en ella a la persona a quien confiarle este secreto. Parece probado que Cecilia ha hererado de su madre la virtud de recibir confidencias y dar la seguridad de que no serán divulgadas salvo que así se quiera. También estos encuentros van consiguiendo que el dolor por la muerte de su progenitora mengüe y acepte su pérdida como algo que inevitablemente tuvo que suceder.
La novela tiene una lectura fácil, no cansa e incluso llega a enganchar. Es muy emotiva e intimista. Cada personaje principal, Cecilia y Silvio, narran en primera persona, lo que clarifica el lugar y momento en que cada acción transcurre. Es posible que algunos lectores consideren poco logrado el climax de misterio e intriga con que la autora deseó impregnar la historia, pero seguro que durante el desarrollo de la misma todos se sentirán emocionados con algunos de los pasajes y situaciones que se narran.
El final es reconfortante. Silvio se siente tranquilo sabedor que su secreto ya no lo es y puede esperar el fin de su existencia con serenidad. En cuanta a Cecilia la experiencia vivida la ha hecho más fuerte y vital. Ha cogido nuevos ánimos con los que enfrentar al día a día de su, hasta entonces, anodina vida.
Marta Rivera de la Cruz, nació en Lugo en 1970.
Comenzó su carrera lieteraria en el año 1996 con la novela El refugio, que resultó ganadora del II Premio de Novela Corta Joven y Brillante.
Dos años más tarde, en 1998, obtuvo el III Premio Ateneo Joven de Sevilla de Novela con su obra Que veinte años no es nada, en la que relata la pasión irrevocable que Luisa siente por un famoso escritor, Cósimo Herrera, veinte años mayor que ella.
En el año 2000 publica las novela Linus Daff, inventor de historias, así como el libro de viajes Viajar a Chipre. Además de la novela , cultiva el ensayo y en 2001 aparece Fiestas que hicieron historia.
Hotel Almirante es su siguiente novela, Se publica en el año 2002 y gira en torno al misterioso descubrimiento del cadáver de una bellísima joven en un lujoso hotel. Un años después, en 2003 publica Tristezas de amor, una nueva incursión en el género del ensayo. En 2004 aparece Grandes de España.
La novela que nos ocupa, En tiempos de prodigios, resultó finalista del Premio Planeta de Novela del año 2006.
En febrero de 2008 decide apoyar las movilizaciones de la asociación “Galicia Bilingüe“. Una asociación sin ánimo de lucro que se define como “apartidista e independiente, cuyo fin primordial es lograr para los ciudadanos de Galicia los mismos derechos lingüísticos que disfrutan los ciudadanos de las democracias con mas de una lengua oficial”. En algunos sectores han interpretado que el fin primordial de dicha asociación es defender la superioridad jurídica y social del español frente al gallego, basándose en un monolingüismo parcial y enfrentando a los gallegos en dos comunidades de hablantes.
En este mismo año 2008 resultó ganadora del V Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil convocado por el Grupo Anaya y Ámbito Cultural de El Corte Inglés. La obra premiada fue “La primera tarde después de Navidad”.
En 2009 publicó La importancia de las cosas, y en 2010 Sombras.
Es licenciada en Ciencias de la Información y especialista en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de escritura creativa en la Escuela de creación literaria Hotel Kafka de Madrid.
Colabora en diversos medios como El País Semanal y el programa de radio Al sur de la semana de la cadena COPE y Ámbito Cultural.
Es hija del conocido periodista lucense Francisco Rivera Cela.
Leon, el Africano
Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía.
Así se nos presenta quien va a ser el protagonista de la historia, Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, hijo de Mohamed el Alamín, o a Giovanni León de Médicis, que ambos son la misma persona.
He de confesar que me gustan las novelas con fondo histórico. Generalmente los autores de dichos libros suelen documentarse fehacientemente y nos trasladan las maneras de vivir y pensar de la gente común de la época. La Historia ya nos cuenta como vivían los señores , que querían y hacían. Es bueno bajar a la calle y enterarse como era el día a día del pueblo llano. Encuentro que escribir logrando que la trama no desentone con la realidad histórica en la que está inmersa y al tiempo sea original y creíble, es un mérito de los que a esto se dedican.
Hasan nace en Granada hacia 1488. Son tiempos revueltos. Ve la luz en el seno de una familia ilustrada, vecinos del Albaicín. Granada está en guerra con los reinos cristianos de la península y su posición no es nada halagüeña. Cuatro años después se rendiría a Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, terminando con ese acto la ocupación árabe de la península Ibérica empezada siete siglos antes. Para la familia de Hasan comienza un amargo exilio. Se instalan en Fez y desde esa ciudad iniciará nuestro protagonista su periplo vital, que le llevará de una orilla a otra del Mediterráneo.
Los sucesos que se narran en la obra sucedieron en una época de grandes cambios sociales, artísticos y también políticos, (finales del siglo XV y buena parte del XVI). El Renacimiento está en sus primeros pasos. Por otra parte acaba de descubrirse un nuevo mundo, América y en Europa empieza a despuntar un nuevo concepto de estado, representado principalmente por España, Francia, Inglaterra, y el Papa . En Oriente es Turquía quien mejor simboliza este término. El Mediterraneo es el centro de ese mundo y en sus orillas se desarrollan dos civilizaciones aparentemente opuestas, la cristiana y la islamista, que luchan por la conquista de ese espacio geográfico. Quiero resaltar un hecho importante que se da en esta sociedad árabe. Los niños saben leer, ya que tienen la obligación de aprender de memoria las Suras del Corán. Esta circunstancia no se daba en la cristiandad, donde el analfabetismo era lo normal, incluso entre los niños de familias nobles. Poco a poco y gracias al Renacimiento y la invención de la imprenta, se iría corrigiendo esta curiosa situación.
Este es el mundo en que nos introduce el autor. A la vez que se nos cuenta los avatares que conforman la vida de nuestro personaje, nos va describiendo el discurrir de los días de sus contemporáneos, desde los de condición más baja hasta los más encumbrados, que con todos ellos se relaciona Hasan o León el Africano.
Según leemos vamos descubriendo que aquellas sociedades no eran herméticas, al contrario, existía gran diversidad de ideas y modos de ver y entender las cosas que sucedían. En ese siglo el mundo estuvo en un cambio continuo, tanto en el arte como en la filosofía y la ciencia. Incluso las religiones se veían sometidas a estas presiones. Hasan no será ajeno a este clima que influirá notablemente en la formación de su personalidad y al tiempo hará comprensible su comportamiento.
Sus viajes le proporcionan conocimientos y experiencias. Visita Tombuctú, Constantinopla, Egipto. En uno de estos viajes es apresado por piratas cristianos que, reconociendo su inteligencia y sabiduría lo llevan a presencia del Papa León X el cual, a la vista de sus cualidades, en 1520 lo liberó y bautizó con su propio nombre Giovanni Leoni di Médici, si bien pronto pasa a ser conocido como León el Africano.
Viajará por la Italia renacentista dejando constancia de su saber. Ya maduro sentirá la necesidad de volver a su origen, lo que le lleva a embarcarse para Fez, la ciudad de su infancia, en donde terminará sus días, no sin antes convertirse nuevamente al Islam y recuperar el nombre familiar.
Para narrar todos estos hechos, Maalouf utiliza una prosa sencilla, fácil de leer y al tiempo descriptiva del entorno que narra. La historia está contada en primera persona y como ya comentamos se aprovecha el relato para decirnos como era aquella cultura . Hasan, un producto de esa cultura no es un hombre dogmático. No encuentra pesar alguno en recibir el bautismo cristiano que conlleva renunciar a la fe de sus progenitores, ni tampoco en volver a ella. Para él lo importante es lo que sientes en tu interior, “solo Ala sabe lo que sientes en el fondo de tu corazón y el decidirá el día del juicio final”.
Es ante todo un hombre ilustrado, con un talento y erudición envidiable. No necesita para nada la fuerza física, le bastará con la retórica y su gran sentido común para vencer en todo aquello a que se enfrente. Está fuera de su tiempo. Adelantado a él. Incluso en su vida amorosa romperá estereotipos al reconocerle su amor a ella. No hablará de ello ni se vanagloriará. Es discreto y estricto en su comportamiento en este campo.
La forma de vida de los pueblos que habitaban las orillas del Mediterráneo queda reflejada en los hechos que se narran. Son sociedades complejas, con pugnas y luchas por imponer ideologías y religiones, pero al tiempo mantienen un amplio espacio de encuentros e intercambios culturales, científicos y comerciales. Las dotes diplomáticas y los conocimientos de Hasan le servirán para moverse en ese magma sin grandes dificultades. Posee cualidades para resolver conflictos y transmitir conocimientos. Al describir como se desarrollan esas relaciones se ameniza la historia. Como quiera que su actos vitales, como antes dijimos, se producían a todos los niveles de la sociedad también nos cuenta las ambiciones, caprichos, costumbres, insurrecciones y alianzas de los príncipes y señores del momento. Era un mundo en constante ebullición, donde muchos principios y conceptos hasta entonces tenidos por inmutables, cambiaron. Donde el saber y la expresión artística alcanzaron una gran consideración y reconocimiento, tanto para aquellos que las ejercían como para aquellos otros que con su magnanimidad hacían posible estos desempeños.
El mundo que queda reflejado en la novela no era tan antagónico como pude parecer dada la dualidad Cristianismo–Islamismo. No estaba exento de alianzas aparentemente imposibles. Cuando se trataba de intereses económicos o políticos sabían alcanzar acuerdos mutuamente beneficiosos, aparcando las diferencias religiosas. Una frase define esta forma de actuar. La Fe divide y el interés, noble o villano, une.
Amin Maalouf (Beirut 25 de febrero de 1949), es un escritor libanés de lengua francesa, que reside en París. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2010.
Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto, país donde vivía su abuelo materno. Amin Maalouf estudió la primaria en su ciudad natal en un colegio francés de jesuitas (su madre era católica y francesa). Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Andreé, con la que se casaría en 1971.
Poco después empezó a trabajar como periodista para el principal diario libanés An Nahar. Fue enviado especial a zonas problemáticas como Vietnam y Etiopía. Con el estallido en 1975 de la guerra civil en Libano, Maalouf decide abandonar su patria y refugiarse en París. En 2oo6 trasladó al resto de su familia a esa capital.
En sus libros mezcla la realidad histórica con la ficción, y aspectos de dos culturas diversas como la occidental y la oriental. En 1993 recibió el Premio Goncourt por su novela La roca de Tanios. En 2004 publicó un notable libro de memorias: Orígenes.
Además de novelas ha escrito varios ensayos y libretos de ópera. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas.
El 23 de Junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa en la silla 29, que antes ocupó, hasta su muerte en 2009, Claude Lévi-Strauss.
Madame Bovary de Flaubert

Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de su época.
No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. Que una mujer buscara ante todo, su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de entonces y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas las ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, en la que está incluida la que corresponde a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su puesto social y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de a su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que a los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.
Emma Bovary era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en el doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de una rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado ya que le viene bien casarse para que su respetabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan, Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña ciudad próxima, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto, pese a que no ha encontrado en el matrimonio la exaltación de los sentidos tal como describen los relatos que ha leído.
Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz. Todo lo que ella había soñado al leer aquellos libros. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido, que con ellos sí se pueden sentir todos esos placeres. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.
Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville, allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico con ella.
En esta población tiene su castillo Rodolphe Boulanger. Es un hombre rico y galante. La hará su amante y la abandonará cuando ella le pide que se fuguen juntos. Será un duro golpe para Emma. No será la última vez que se vean. Ella acudirá a él en el momento más difícil de su vida. No la ayudará y precipitará su trágico final.
También en Yonville conocera a León Dupuis, pasante de notario. Congeniarán dadas sus afinidades culturales concretadas en su gusto por las lecturas sentimentales. En principio no llegarán a definir su amor y él marcha a estudiar a Rúan. Tres años después se volverán a encontrar y Emma tendrá un nuevo revés cuando él la abandona para casarse y formar una familia tipo con una mujer también paradigma de la época.
El relato describe a una sociedad burguesa en el peor sentido de la palabra, donde pocos aportan algo positivo. Yonville no es mejor que el anterior pueblo, son sociedades cerradas y donde Emma se encuentra prisionera, sin que sus aventuras y deseos la liberen de la opresión social. Un ejemplo del caciquismo que en el lugar impera es el poder del farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando nada conoce. Padre de tres hijos sucios y maleducados a los que quiere hacer científicos. Curiosamente después de la muerte de Emma y la desaparición de su esposo, será una autoridad en el pueblo y recibirá del Rey “la cruz de honor”.
Una vida así solo puede tener un mal desenlace. Agobiada por deudas que no puede pagar y después de que Rodolphe se niegue a ayudarla, Emma se suicida tomando arsénico que había conseguido en la botica del mencionado Homais.
La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc. crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se está creando.
Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de 1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary, y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta“.
Su padre, Achille Cléofhas, era el cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.
En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruan, donde cursó octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de Ruan sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville; este encuentro lo marcó bastante, cosa que reflejó posteriormente en su novela La educación sentimental.
Licenciado en 1839, en agosto de 1840 superó el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Aunque algo tímido era un joven vigoroso y que tenía cierta gracia, así como muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente. Conoció a Victor Hugo y viajo con él a finales de 1840 por los Pirineos y Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo en París de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejó la capital y escudándose en que se tenía que reponer de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, cerca de Ruan, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.
En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Comenzó una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duro diez años. Esta relación fue el único episodio sentimental en la vida de Flaubert, que nunca se casó.
Durante el Segundo Imperio Francés frecuentó los salones parisinos más influyentes y entre otros se relacionó con George Sand.
En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión. Este viaje duró dos años (1849-1851). Desde entonces salvo contadas visitas a París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.
Al regreso de ese viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas al principio de este trabajo, siendo declarados inocentes. Ese mismo tribunal condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.
Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los meses de abril y junio de 1858, a fin de documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862.
En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de los muchos recuerdos de su juventud e infancia, amén de su conocimiento de las costumbres de su época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias. Influyeron en ellas el que durante la guerra Franco-Prusiana de 1870, los soldados prusianos ocuparan su casa. Flaubert comenzó entonces a padecer enfermedades nerviosas.
En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos, Zola, Daudet, Turgenev Edmondo Rostand y Goncourt parecen servirle de apoyo en esos difíciles momentos en los que también sufre una falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu que antes; publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de treato, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no contó con la aceptación del público y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica en marzo de 1881, casi un año después de su muerte.
Fallece en 1880, a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en Croisset pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de Ruan un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.
El consuelo de Anna Gavalda

Anna Gavalda vuelve a una historia de personajes desubicados. Personas que, sin que nada les falte, no se encuentran dentro del círculo social en el que viven. Añoran otros momentos y también consideran que no han sabido encontrar aquel camino soñado en su juventud, esa etapa de la vida en que planificaron las circunstancias y metas que se consideraban idóneas para alcanzar la felicidad y el éxito.
Y no es que a Charles Balanda, personaje central de la novela, le hayan fallado todos esos sueños. No. Tiene una profesión que le gusta y en la que es reconocido, arquitecto, si bien el desarrollo de la misma no es de su total complacencia. Se relaciona mal que bien con su familia, especialmente bien con sus padres y con una de sus hermanas, Claire, letrada de también reconocido prestigio, pero ahí acaban sus circunstancias positivas. Su vida sentimental es pobre por no decir inexistente. Vive con Laurence, una bella y seductora mujer, pero su convivencia es difícil y el amor inicial hace tiempo que se ha extinguido. Por no haber no hay ni sexo. Es Mathilde, la hija adolescente del primer matrimonio de su pareja y por la que siente un sincero cariño, la que evita que abandone esa casa. Ella, con sus problemas y necesidad de ayuda y afecto, compensa la frialdad del ambiente hogareño, en el que, debido a los continuos viajes que su profesión le obliga a realizar, pasa muy pocos días al año.
En este estado de cosas un hecho viene a golpear su actual statu quo. Una carta de su más que amigo de la infancia y juventud, Alexis, le anuncia la muerte de su madre Anouk, la persona que más había influido en su formación juvenil. Anouk, de profesión enfermera, madre soltera, de una entrega y bondad sin límites, capaz de darse a todos antes de pensar en ella. Charles prefería su compañía y la de Alexis a la de sus propios hermanos y padres. Se criarán juntos, compartirán todo y nada parece que pueda quebrar la amistad y cariño que se tienen. Alexis es una persona con una excepcional aptitud para la música y dedicarse a ella es lo que más desea para el futuro. Todo empieza a cambiar cuando sus vidas tienen que separarse. Charles se va a la universidad a estudiar su carrera, Alexis hará lo mismo con su afición, pero mientras el primero llevará una vida normal, Alexis, cuyo triunfo como músico no tarda en llegar, será victima de las drogas y su problema arrastrará a su madre Anouk.
La noticia de la muerte de Anouk hace revivir los recuerdos adormecidos de Charles. Poco a poco se habían ido distanciando, tanto de ella como de Alexis. Para él es un momento crítico. Siente la necesidad de volver a reencontrar lo perdido, de conocer que ha pasado, de saber de su amigo. Se da cuenta de lo pobre que es su existencia y de alguna manera quiere explorar si existe otro camino y si aún es posible tomarlo.
Contacta con Alexis, casado y con hijos, chico y chica. Curado de su adicción a las drogas y viviendo una vida holgada, segura y anodina. Por ella ha tenido que pagar un precio, su renuncia a la música. El día que lo visita se da la circunstancia de que la hija quiere dormir en una granja cercana, su madre a regañadientes lo consiente pero es necesario acercarle el corrector dental. Charles se ofrece a llevárselo y así poder salir momentaneamente del ambiente que se ha encontrado en el hogar de su viejo amigo. Acompañado por el hijo de este se acerca a la granja, una autentica arca de Noe. Allí conoce a Kate y su vida de un giro total.
Kate también es una persona fuera del lugar en el que debería estar. Tiene a su cargo a los hijos de su hermana, fallecida junto a su marido en un accidente. Pero no solo a ellos, tiene mucho más a su cargo. Por esa circunstancia ha renunciado a su profesión y a su vida, entregándose por completo a la misión que se ha impuesto. Es una expiación, ya que se siente responsable de las muertes antes comentadas toda vez que ella les animó a realizar el fatídico viaje.
Charles cree llegado el momentos de dar un nuevo enfoque a su existencia, de priorizar sus acciones y encaminarlas hacía la persona de Kate, a la que según va conociendo va admirando y amando más. Ella puede dar sentido a todo lo que hace y al tiempo él puede proporcionarle el amor al que renunció desde el momento que se asumió las responsabilidades de su vida actual.
Lo que la autora nos cuenta es algo que ya hizo en “Juntos nada más” -hay una alusión a los personajes centrales de ese libro en una secuencia de la historia-. La importancia de las relaciones personales abiertas y francas. Esas capaces de tejer una urdimbre en la que el amor, el aprecio, la amistad están por encima de todo lo demás. No nos llega con la familia, ni siquiera con la que nosotros formamos si no basamos todo en un cariño sólido y a prueba de dificultades. Éstas siempre aparecerán a lo largo del tiempo y será la forma de asumirlas y enfrentarlas lo que dará consistencia a las relaciones afectivas. El ejemplo de Mathilde es esclarecedor. Prefiere la compañía de su padrastro a la de su propios padres. Charles también por encima de todo prefiere la de Kate con todo lo que significa y representa. Será otra vida pero será la que de verdad podrá considerar suya.
En ocasiones el libro es algo repetitivo, pero en general su lectura es agradable y aunque adivinamos como va a terminar la historia no por ello dejamos de leer con interés lo que la autora nos narra, quizás porque todos hemos tenido esos sueños que nunca hemos podido ver hechos realidad o no nos hemos atrevido a dar los pasos necesarios para conseguirlos.
Anna Gavalda nació en Boulogne-Billancourt, un suburbio de clase alta ubicado en las afueras de París, el 9 de Diciembre de 1970. Es periodista y escritora.
En 1992 gana el Premio France Inter con La carta de amor más hermosa. Mientras trabajaba como periodista en 1999 publica una relación de relatos cortos, Quisiera que alguien me esperase en algún lugar, que tuvo un gran éxito de crítica y ventas, alcanzó los 700.000 ejemplares en Francia y fue traducido a 19 idiomas. En el año 2000 gana con estos relatos el Grand Prix RTL-Lire.
Su novela La amaba, fue publicada en Francia en el año 2002 y la consagró a nivel internacional al ser un éxito de ventas en 21 países. Ese mismo año publicó 35 kilos de esperanza, dedicado a aquellos de sus estudiantes que eran malos en la escuela y sin embargo gente fantástica.
En 2004 publica Juntos, nada más. Ha sido otro éxito de ventas. Su argumento sirvió de base para la realización de una película del mismo título, cuyo estreno se produjo en Noviembre de 2007.
Divorciada y madre de dos hijos, reside en Melun, Seine-et-Marne a unos 50 Km al sudeste de París. Además de escribir novelas colabora en la revista Elle.
Berlín, 1945

El título de la novela sugiere que nos vamos a encontrar con una narración sobre la vida en dicha ciudad en el año de la derrota de Alemania por los aliados. Y efectivamente es así. El autor nos relata como era la vida en aquella ciudad y en aquellos momentos.
La forma de como lo hace es la que da singularidad al libro. Porque “Berlín 1945″ es una novela policíaca, de crímenes, un argumento típico de una “novela negra“. Hay un asesino, un inspector que trata de detenerlo, unas victimas, en fin lo normal en el género. Lo que ya no es normal y confiere a la obra su singularidad es la forma de narrar lo que sucede. La manera no puede ser más imaginativa y cumple todas las funciones que como lector espero que me informe: como era la vida allí, como vivían los personajes, quienes son, de donde vienen, las pesquisas para descubrir al autor de los crímenes etc..
Lo que el autor, Pierre Frei, hace es contarnos la historia a través de las vidas de las víctimas. Cada una de las personas asesinadas tenía hasta entonces una vida que se había desarrollado en la Alemania nazi. Así que nos la relata. Nos introduce en esas historias y nos detalla con mucho acierto como eran esas personas. Llegamos a conocerlas de manera íntima, es más, llegamos a empatizar con ellas por lo que cada muerte nos duele, tal es la simpatía que estos personajes femeninos provocan en nosotros. Sabemos cual va a ser su final pero mientras leemos sus historias llegamos a obviarlo.
El hilo conductor de la novela son estos asesinatos. Cada uno de ellos, cuatro en total, son una historia que daría para otra novela. Estos personajes son de condición muy diversa, una actriz, una enfermera madre de un niño con síndrome de Down, una aristócrata y una prostituta. En todas ellas hay un denominador común, sus ansias de sobrevivir a cualquier precio. Por medio de los relatos de sus vidas el autor alcanza a tocar nuestra sensibilidad, pero lo hace de una manera sincera, sin falsas situaciones. Al contrario, son historias que destacan por su realismo.
Todas las víctimas tienen una misma característica. Son rubias, altas y muy hermosas. Su muerte también es común, estranguladas al tiempo que violadas con un objeto punzante. Todas ellas están pasando un momento amargo, de insuficiencia y necesidad. Son alemanas y por tanto vencidas. Los crímenes se comenten en un barrio llamado Onkel Toms, una zona controlada por los americanos. Al ser las víctimas alemanas la policía militar que es la responsable del área, traspasa la investigación a la recientemente creada nueva policía alemana, que cuenta con escasos recursos de hombres y material. De este trabajo se ocupara el inspector Dietrich, casado, con dos hijos, mutilado de guerra – le falta una pantorrilla -. A través de él sabremos más de como para ellos era la vida en aquellos momentos, sus temores, carencias e ilusiones. Incluso por sus hijos nos enteraremos de lo que hacían los jóvenes entonces.
La narración describe someramente como se desarrollaba la relación a pie de calle entre las fuerzas de ocupación americanas y los habitantes de la zona. Así nos enteramos del interés de los yanquis por conseguir confraternizar con sus antiguos enemigos, la forma de proporcionarles empleo y medios de vida, el asentamiento de las familias en los pocos edificios que quedaron en pie en aquel Berlín destrozado por la guerra y la férrea defensa que en sus calles hicieron los últimos soldados del III Reich antes de que los rusos se adueñaran de toda la capital. La disciplina con que los alemanes aceptaron la situación creada.
Pierre Frei sabe de lo que habla. Él nació en Berlín en 1930 y se crió en los alrededores de la estación de metro Onkel Toms Hüte, barrio que escogió como escenario de la novela que nos ocupa. A los 23 años tuvo un éxito extraordinario con su primera novela Pernod wächst nicht auf Bäumen. Es autor de guiones para el cine y la televisión. Fue corresponsal en Roma, El Cairo, New York y Londres. Actualmente vive retirado en una granja en Gales
La ciudad automática

“Decía un poeta español que, en Nueva York, las estrellas le parecían anuncios luminosos. A mi, en cambio, los anuncios luminosos me parecen estrellas, y Nueva York, es en mi concepto, una ciudad romántica, no a pesar de su brutalidad y su codicia, si no por ellas precisamente.”
Antes de seguir comentando la novela conviene recordar algo de la personalidad de sus autor, Julio Camba. Es un periodista de principios de siglo XX. Por consiguiente es una persona acostumbrada a llevar al relato acontecimientos, situaciones, paisajes, costumbres, etc.. Todo aquello que conforma la vida de quien se dedica a la mencionada actividad. Y así lo hace, pero añadiendo una especial y humorística visión a todo lo que describe. Hay certezas que por crueles y malas que sean parecen menos trágicas si son tratadas con un sentido positivo y humorístico, irónico incluso. Esta forma de ver y decir y escribir lo que a su alrededor sucede y ve, es consustancial al autor del libro y constituyen su más característico rasgo literario.
Lo que nos va a contar es como aprecia aquel Nueva York en los años posteriores al crack del 1929. Al tiempo dejará plasmada su admiración y devoción por esta ciudad. La ciudad del “presente“, ni del pasado ni del futuro, del “presente” único y continuado. Declara que Nueva York, leit motiv del libro, le irrita. No obstante acecha cualquier oportunidad que pueda darse para ir allí, atraído cual mosca al panal de miel, pero una vez llegado siente una terrible indignación contra todo, lo que hace aumentar su inquina, sin disminuir su interés por volver tan pronto la ocasión lo permita.
A través de las páginas del libro describirá todo lo que la ciudad le muestra, e incluso aquello que le oculta pero él intuye. Sus hombres, razas, religiones, modos de convivir y comerciar, edificios, etc. etc.. De todo hará astillas, frases y párrafos que describen todo lo que ve, con sus singular manera de apreciarlo, relatando anécdotas que siempre terminan en un apunte de pura filosofía, en una personal opinión llena de humor e ironía.
Aconsejaría no perder de vista la época en que fue escrita la obra. Desde entonces ha llovido mucho y sin dejar de ser “presente“, la sociedad neoyorkina ha cambiado. Ya no hay “ley seca“, por ejemplo, y en Nueva York se puede hoy degustar los mejores caldos del mundo. En otros temas no se han dado tan radicales cambios. Entonces estaban pagando las consecuencia de una burbuja bursátil, similar a la que hace solo dos años asoló a las economías de esta parte del planeta, y por el mismo motivo, el ansia desenfrenada de beneficios. De aquel crack Camba nos cuenta la vitalidad de la ciudad para recuperar el pulso lo antes posible. Es probable que si ahora escribiese sobre la actual situación también nos informase de ese afán ciudadano por levantarse y volver a ser el faro del mundo.
Para terminar una de sus sublimes frases sobre su relación con la gran metrópoli: “nos atrae (Nueva York) porque uno no puede vivir al margen del tiempo, y nos rechaza por la estupidez enorme del tiempo en que le ha tocado vivir a uno”.
Julio Camba, nació en Villanueva de Arosa, Pontevedra, el 16 de Diciembre de 1882 y murió en Madrid el 28 de Febrero de 1962.
Su venida al mundo se produce en una típica familia de clase media. Su padre era practicante y maestro de escuela. A los 13 años se escapa de casa y embarca como polizón en un barco que va a Argentina. A su llegada se introduce en los círculos anarquistas de Buenos Aires y hace sus primeros pinitos literarios en panfletos y proclamas. Debido a estas actividades en 1902 es expulsado de aquel país junto a otros anarquistas extranjeros.
Ya en España empieza a colaborar con El Diario de Pontevedra, pero rápidamente se traslada a Madrid en donde escribe para publicaciones ácratas como El Porvenir del Obrero. En pocos meses creará su propio periódico en la calle de la Madera: El Rebelde. En esta aventura le acompañará Antonio Apolo. A partir de 1905 comienza a colaborar como cronista en El País, rotativo republicano. Sus escritos son de temática variada y en ellos pone de relieve su independencia. En 1907 abandona el anterior periódico y comienza su tarea de cronista parlamentario en España Nueva. Por aquellos días comienza el juicio por el atentado contra Alfonso XIII el día de su boda. Es llamado a declarar debido a que mantenía cierta relación con el autor del mismo Mateo Morral. La relación, aunque escasa, era cierta y en diversos artículos explica la poca importancia de la misma, fruto de las ideas anarquistas de ambos personajes.
Su vida como corresponsal comienza en 1908, cuando Juan Aragón lo incorpora a la plantilla de La Correspondencia de España. Por entonces ya sus textos reflejaban el escepticismo y la brillantez que lo acompañaran durante toda su carrera.
El primer destino como corresponsal es Turquía. Allí cubrirá las elecciones y el cambio de régimen. A su regreso cambia de redacción y entra en El Mundo que lo contrata para sus corresponsalías de París y Londres. En 1912 comienza a escribir bajo la rúbrica de Diario de un español en La Tribuna. Volverá a la capital inglesa y enviará sus primeras crónicas desde Alemania para este medio. Un año después, en 1913 comienza a colaborar con el diario monárquico ABC, colaboración que le duró hasta su muerte, salvo algunas interrupciones, como la que lo llevó a escribir para El Sol. En este último periódico esta 10 años (1917-1927). A su vuelta al diario de los Luca de Tena vuelve por segunda vez a Nueva York. Sus crónicas desde allí se recogen en el libro que nos ocupa “La ciudad automática”, como otras muchas.
Durante la guerra civil muestra simpatías por las causa franquista y sus crónicas se editan en ABC en Sevilla. Colabora también con el diario Arriba. En este medio comienza la reelaboración de crónicas y artículos antiguos que, o bien están ligados con hechos actuales o bien basados en la memoria del autor. Estas crónicas retrospectivas serán una constante a partir de entonces, editadas en ABC o en La Vanguardia. En 1949 fija su residencia en el Hotel Palace de Madrid hasta su muerte.
No deja de ser curiosa su evolución social y política. Del anarquista activo en su juventud bonaerense a simpatizar con un régimen dictatorial de derechas como fue el de Francisco Franco.
Tiene editados 18 libros que abarcan desde 1907 a 1958. Por orden cronológico son El destierro; Londres; Alemania, impresiones de un español; Playas, ciudades y montañas; Un año en otro mundo; La rana viajera; Aventuras de una peseta; El matrimonio de Restrepo; Sobre casi todo; Sobre casi nada; La casa de Lúculo o el arte de comer; Haciendo de República; La ciudad automática; Esto, lo otro y lo de más allá; Etc. etc.; Mis páginas mejores; Ni fuh, ni fah; Millones al horno.
Casa de Muñecas – Hedda Glaber
CASA DE MUÑECAS
Vamos a leer una obra estrenada en 1879. Es un clásico del teatro y de la literatura universal. En muchas escuelas y universidades es una lectura obligatoria. ¿El motivo?. Trata uno de los grandes temas de todas las sociedades, la familia. Su estructura, su composición y jerarquía, su fundamento como base de la sociedad. Desde el momento de su estreno se convirtió en un auténtico escándalo literario, ya que como tal se considera el Teatro.
Lo que su autor trata es la sumisión de la mujer, aquí representada por Nora, a la autoridad total de su padre y de su marido. A los deseos de ésta de salir de ese círculo, en el que se la consideraba una propiedad y no una persona.
La obra levantó ampollas. La polémica fue aún más furiosa debido a la inconfesada sospecha de que lo que en ella se cuenta y visualiza era verdad. Ibsen no trata en ningún momento del adulterio, tema constante en el teatro de bulevar desde el drama a la farsa. Lo que hace Ibsen es mostrar la verdad frente al sacrosanto edificio construido por la tradición, las convenciones y los intereses sociales. Todo el teatro de Ibsen se funda en dos principios: la verdad y la libertad “las verdaderas columnas de la sociedad“.
HEDDA GABLER
Es otro drama incluido en el tomo. Narra la historia de una mujer orgullosa, hija de un prestigioso general. Busca sin éxito la felicidad y la dicha que iluminen su vida. Por conveniencia se casa con Jorge Tesman aunque su verdadero amor es Eilert Lodvorg, a quien ella al rechazarlo hace que él busque consuelo en el alcohol. Toda la obra es una lucha de la protagonista contra su propio destino. Al no poder salir victoriosa buscará en el suicidio la solución a sus problemas vitales.
Ambas obras constituyen una ruptura en el mundo teatral de su tiempo. Pese a estar escritas hace más de un siglo sus planteamientos siguen vigentes. De hecho se consideró que los personajes de las mismas, Nora y Heddar, son junto con Ana Karenina y Madame Bobary, los que sirven de inspiración a los movimientos feministas que nacieron al final del siglo XIX y que han tenido tanta importancia en el pasado siglo XX y en este inicio del XXI.
Decía Ibsen que para comprender su teatro hay que conocer como era la sociedad noruega de aquel momento. Una sociedad que habitaba un país hermoso pero al mismo tiempo con una climatología muy dura que lo condiciona. Largos inviernos donde apenas hay horas de luz. Añorando el sol y lo que representa, días más largos y en consecuencia la posibilidad de relacionarse con otras personas de manera continuada. Porque este es otro de los problemas, las relaciones sociales. La mayor parte de la población, sobre todo en el norte, vive en granjas muy separadas unas de otras. Esto hace que se sepa muy poco de los vecinos lo que lleva a preocuparse unicamente de los propios problemas. La gente así se hace introvertida y seria. Cavilan constantemente sobre si mismos y esto les hace dudar y en ocasiones perder el ánimo. Es lógico que consideren que aquellos pilares sobre los que se asienta la sociedad no deban presentar grietas. Uno de esos pilares, sin duda el más importante, es la familia concebida como una inmutable pirámide jerárquica. Con sus obras Ibsen remueve esos cimientos y provoca el escándalo que le acompañó siempre.
Henrik Ibsen fue un dramaturgo y poeta noruego. Nació en 1828 en Skien, pequeña localidad al sur de Noruega y murió en Mayo de 1906 en Cristianía, actual Oslo. Esta considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. La vigencia de sus planteamientos tienen reflejo en el hecho de que sea uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad.
Debido a la ruina del negocio de su padre la familia tuvo que trasladarse a una granja en las afueras de Gjerpen, única propiedad que su progenitor logra salvar de la quiebra. Henrik tiene 8 años. Diariamente recorrerá 5 kilómetros para asistir a la escuela. Todo ésto influye para que se convierta en un niño introvertido y solitario.
En 1842 regresan a Skien y Henrik con 14 años ingresa en un colegio religioso. Sin embargo años después, ya en su edad madura, se declaraba ateo. En este colegio permanecerá hasta los 16 años en que por necesidades económicas se traslada a Grimstad para trabajar como auxiliar de farmacia. Durante su estancia en esta localidad apenas se relaciona, acentuando su carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza a estudiar medicina, carrera que nunca acabará. Al tiempo comienza a interesarse por la literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas.
En 1850 se traslada a Cristianía donde vuelve a retomar sus estudios. Pese a que su situación económica no es buena decide vivir de sus obras. No lo tiene fácil. Publica Catilina bajo el seudónimo de Brynjolf Bejarme que es mal acogida y no consigue que se represente. Colabora con el periódico de la Sociedad de Estudiantes Samfumdsbladet y con la revista satírica y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristiania Theater.
1852 será un año importante en su vida. Se traslada a Bergen donde ha conseguido ser nombrado ayudante de dirección en el recientemente establecido Det norske Theatre, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrena cuatro obras en dicho teatro, La noche de San Juan, una nueva versión de La tumba del guerrero (la primera versión la había escrito durante su estancia en Grimstad), La señora Inga de Ostraad y La fiesta en Solhaug. Es en esta ciudad donde conoce a la que será su mujer, Susanna Thoresen, hija de un clérigo protestante, con la que contrae matrimonio en 1858. Un año antes había realizado viajes de estudio a Dresden y Copenhague.
En 1864 abandona Noruega y se traslada a Roma donde un año después se reunirá con su familia. Ibsen consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía y comenzó un exilio de 27 años. En Roma residirá 4 años.
En 1868 se traslada a Alemania, primero a Dresden y después a Munich. Para entonces ya es un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representan en diversos países de Europa. Viaja a Egipto invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez (1869). En 1878 vuelve a Roma donde residirá durante 7 años. En todo este tiempo de exilio voluntario es cuando escribe su principal obra dramática, sus dramas realistas y simbolistas.
En 1891 regresa a Noruega. Tiene 63 años. En 1895 fija su residencia en Cristianía. Esta ciudad junto con Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas), celebran solemnemente el septuagésimo aniversario de Ibsen. Posteriormente sufre diversos ataques de apoplejía que van minando su salud hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico. Muere en 1906 a los 78 años de edad.
La extensa obra de Henrik Ibsen se puede dividir en tres etapas. La primera es romántica y recoge la tradición y el floclore noruego. Aún así en esta etapa representa lo que él consideraba defectos del carácter noruego.
La segunda sería la del llamado realismo socio-crítico. En ella se interesa por los problemas sociales de su tiempo y los convierte en tema de debate. Los estrenos de sus obras se dieron lugar a grandes polémica y escándalos. Ibsen en esta etapa cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa.
La tercera etapa se caracteriza por un teatro cargado de simbolismo. Predomina en ella un sentido metafórico.
Un defensor de toda su obra fue el Nobel Bernard Shaw. De su teatro diría que es el exponente de la obra bien hecha. Sus argumentos son creíbles y sus personajes reales, por los que al espectador le cuesta poco identificarse con ellos.
Su obra tuvo una influencia en otros autores de su tiempo como Chejov o Strindberg. El teatro del siglo XX está en deuda con el y sus obras no han perdido vigencia como lo demuestra el que sigan representándose en estos momentos.
La vida exagerada de Marín Romaña
Mi nombre es Martín Romaña y ésta es la historia de mi crisis positiva.
Así comienza el libro que tenemos entre manos. Pero, ¿quien es Martín Romaña?. Es peruano, miembro de una adinerada familia, que abandona en 1964 impulsado por lo que en las novelas del gran Ernest Hemingway se dice de los encantos y oportunidades existentes en la Ciudad de la Luz. Ni por un momento duda de que al igual que el Nobel, él también podrá vivir y disfrutar de los encantos narrados al tiempo que intentará y, sin dudarlo, logrará ser un famoso escritor que ensalce aún más si cabe, las donosuras que su imaginación sitúa en dicho orbe.
Ya en su destino descubrirá que todo es más difícil, sorprendente y no tan bonito como pintaba lo leído. Al poco tiempo se casa con la tímida Inés, persona que ha pasado del “catolicismo más militante al marxismo más puro“. Por seguirla milita en un partido de extrema izquierda, en la que su tarea revolucionaria consistirá en escribir una novel sobre los sindicatos pesqueros en el Perú, tema importante y trascendental donde los haya.
Al tiempo y a su alrededor se van dando una serie de circunstancias caóticas e incomprensibles para su punto de vista sudamericano, incluyendo lo que se vive en las revueltas de Mayo del 68. En ellas está, intentando ser un buen revolucionario como su boda con Inés parece exigirle.
Todas estas circunstancias lo llevan a una crisis de melancolía y soledad. Literalmente se hunde en su sillón Voltaire. Él es una persona que no puede concebir la vida sin un sentido humorístico y parece que este ha volado. Y así hubiera sido si el 7 de Junio de 1978 no se levanta tres veces del mentado sillón para atender al cartero, que al ser portador de tres cartas certificadas lo obligó al esfuerzo anteriormente citado de levantarse. Ese día la crisis aún siguiendo, revierte y se convierte en positiva. Con la compañía inseparable de su cuaderno azul y sin abandonar a Voltaire, va tomando nota de todos y cada uno de los acontecimientos, historias, relatos, hechos, etc. que le han sucedido desde su llegada a está “Ciudad de la Luz a la que parece que se le han fundido los plomos“.
Este proceso hace que sus recuerdos se vayan enriqueciendo y ayudan a que resurja su humor e imaginación. Lo que está escribiendo es una novela sobre el mundo de los latinoamericanos en la citada ciudad fundida.
El relato es un compendio de buen humor e ironía aún en los momentos más dramáticos. Esta obra junto con “El hombre que hablaba con Octavia de Cádiz” forman un díptico que se dio a conocer como: “Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire“.Sinceramente creo que es un libro muy apropiado para esos estados carenciales que nos hunden en la tristeza y el desaliento. Vamos, para este tiempo que nos ha tocado vivir.
Alfredo Bryce Echenique es un escritor peruano, uno de los más leídos del Perú. Con obras como Un mundo para Julius, No me esperen en abril o la que tenemos entre manos, La vida exagerada de Martín Romaña.
Nació en Lima el 19 de Febrero de 1939, en el seno de una familia de la oligarquía, ambiente en el que se educó. Mencionar como signo de su cuna que su bisabuelo, José Rufino Echenique fue presidente del Perú en 1851. Cursó sus estudios primarios y secundarios en colegios ingleses de Lima. Se licenció en Derecho y obtuvo el título de Doctor en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. En París se licenció en la Sorbona en Literatura francesa clásica (1965) y Literatura francesa contemporánea (1966). También obtuvo el Magister en Literatura de la Universidad de Vincennes, (París) en 1975.
Colaboró en la segunda etapa del semanario Oiga, del que su cuñado Francisco Igartua Rovira es diseñador y refundador. Estas colaboraciones empezaron en 1962 y finalizaron en 1995, cuando la revista tuvo que cerrar por el acoso del gobierno dictatorial de Alberto Fujimori al que dicha publicación no se plegó. A través de estas colaboraciones se puede conocer muchas facetas de la vida de Bryce, como es su oposición anti dictadura y de enfrentamiento contra todo abuso venga de donde venga. Una de sus facetas es decir las cosas como son, lo que le mereció ser llamado el Niño Terrible o Niño Goyito, tal como se llama el personaje principal de una de sus obras.
Ha residido en Francia, Italia, Grecia y Alemania. Desde 1984 vive en España si bien hacía frecuentes viajes a su país natal al que, incluso, regresó temporalmente. En 1999 lo abandonó debido al clima político existente. En 2005 publicó su segundo libro de memorias, Permiso para sentir, en el que denuncia ácidamente la transformación de Perú.
Se declara seguidor de los argentinos Julio Cortazar y Manuel Puig y de los peruanos Julio Ramón Ribeyro y Cesar Vallejo porque “introdujeron y produjeron el mundo de los sentimientos y el humor, tópicos muy escasos dentro de la literatura latinoamericana de entonces“.
Y es que la literatura de Bryce Echenique esta poblada de simpáticos personajes que se mueven como un poco perdidos en un mundo laberíntico, entre lo delirante, lo añorante y lo grotesco, pero rodeados de un fino humor y una tierna ironía. Es un maestro de la palabra, que domina y recrea. Su fino humor es reconocido tanto en América Latina como en Europa. Otra de sus características es que los personajes que configuran sus obras están basados en personas por él conocidas.
Ha trabajado como profesor en diversas Universidades, Nanterre, Sorbona, Yale, etc. y ha sido ponente en múltiples congresos de escritores a uno y otro lado del Atlántico.
Entre otros numerosos premios cuenta con el de Narrativa de España 1998. En 1995 durante el gobierno de Alberto Fujimori, renunció a la Orden del Sol, por sus convicciones democráticas.
En enero de 2009 un tribunal peruano le condenó a pagar una multa de 177.500 soles (42.000 €) por plagio. El delito fue el haber publicado 16 artículos de prensa de 15 autores diferentes como propios. Durante el proceso el autor negó la publicación de dichos artículos aduciendo que otros lo hicieron en su nombre. También que la acusación no era competente para ello y que la comunicación de la denuncia no le fue debidamente presentada en su domicilio de Barcelona. Nada de ésto le valió y fue finalmente condenado. Bryce Echenique siempre negó ser el autor de dichas publicaciones y dijo sentirse el objeto de una campaña de la prensa peruana para desprestigiarlo. No era la primera vez ni sería la última en ser acusado de dicho acto.
Después de escribir “Permiso para sentir“, Celia Valenzuela hizo una entrevista al autor. Por su interés para conocer como piensa y como dice las cosas, dejamos aquí una dirección electrónica en donde se reproduce dicha entrevista.
Divorcio en Buda
La historia se enmarca en el Budapest de entreguerras. Los tres principales personajes de la misma, Kristóf Kömives, Imre Greiner y Anna Fazekas viven inmersos en aquella sociedad. Hungría es una nación independiente después de haber pertenecido durante siglos al Imperio Austro-Húngaro y ello ha conllevado un sinfín de cambios en los comportamientos sociales. Todo lo que parecía inmutable se ha desmoronado y nuevas formas de vida y costumbres se desarrollan en lo publico y privado.
Kristóf Kömives es juez en Budapest. Es un hombre de ideas tradicionales, ideas que entiende debe defender por encima de todo dentro del respecto a la legalidad vigente y que en él, debido a su puesto, es una exigencia. Se esfuerza por que su imagen sea acorde con su profesión y confía en que algún día podrá emular profesionalmente a su padre, juez también, del que algunos dicen que marcó una época en el desempeño de su cargo.
Imre Greiner es médico. Es de origen humilde. Su vida ha sido una lucha para conquistar un lugar entre la burguesía de su ciudad. Ambos, Imre y Kristóf se conocen de su época universitaria, si bien no se puede decir que hayan sido amigos.
Anna Fazekas es una mujer de clase acomodada. En la actualidad está casada con Imre. Conoce también a Kristóf con quien coincidía en actos sociales y en la práctica del tenis, deporte que ambos practicaban.
Estos son los perfiles de los principales personajes. Hace ya muchos años que sus vidas no se cruzan, por lo que significa una sorpresa para nuestro Juez el que llegue a su mesa de trabajo un expediente de divorcio en el que figuren los otros dos actores del drama, Imre y Anna. Ambos se han casado y Anna desea la separación aduciendo “abandono del hogar familiar” por parte de Imre. Los recuerdos de su relación con la ahora Sra. Greiner hacen retornar a su mente situaciones que creía olvidadas y que de alguna forma alteran su apacible vida burguesa.
Aún así no dejara de ser un expediente más que tramitar. De hecho piensa en citar a ambos y certificar su deseo de separación. Pero un hecho impide que el curso de los acontecimientos se desarrolle con esta normalidad. Aquella noche, la de la llegada a su despacho del expediente comentado, el Sr. Greiner se presenta en su casa con la noticia de que su esposa, Anna, se ha suicidado.
Durante esa noche Kristóf hará frente al aluvión de sentimientos encontrados que inundan su espíritu al mismo tiempo que será testigo de la confesión de Imre, que le relatará la historia de su matrimonio y sus actos por encumbrarse socialmente, entre los que está dicha boda. Kristóf escuchará todo lo que ignoraba sobre ellos y sobre todo constatará el abismo que los separa. Por un lado él, un burgués, que renunció a todo lo desconocido para defender y perpetuar los valores de la sociedad en la que se crió y educó. Por el otro lado, Imre, un advenedizo que por conquistar a una mujer que por su posición le permitiría la entrada en esa sociedad, se entrego a una existencia basada en la impostura y la falsedad.
Será una conversación larga y sincera, la primera vez que ambos hablan de vivencias y sentimientos hasta ahora no compartidos con otros. Pese a lo dramático de la situación está sirve para aclarar conceptos y plantearse nuevas formas de vivir y tratarse, de remediar en lo posible los errores que hasta ese momento hubiesen cometido. El mundo vive en aquellos días momentos cruciales y es probable que los acontecimientos que están a punto de producirse no les permita rematar sus deseos de cambio, pero deben intentarlo.
Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza, cuando tuvo conocimiento de que estaba condenado a pasar el resto de su vida en un hospital dependiendo de otros para su cuidado.
Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.
En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.
Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.
A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.
No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.
Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como El ultimo encuentro, La herencia de Eszter, La mujer justa o la novela que ahora leemos, Divorcio en Buda. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).







