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Claus y Lucas “una mirada al mundo con ojos de niño malo”
Comentar lo que Agota Kristof cuenta en la trilogía que presenta bajo el título antedicho es una tarea difícil. La obra se compone de tres relatos, cada uno de ellos con entidad suficiente para ser considerados una novela individual y de hecho así habían sido publicados. El gran cuaderno, (1987); La prueba, (1988) y La tercera mentira (1991).
En El gran cuaderno se describen los hechos de una manera fiel, circunstancia que continúa en La prueba. La tercera mentira, título que implica la existencia de dos mentiras anteriores, se basa tanto en lo poco sugestiva que es la verdad, la realidad, así como la mentira y la falsedad como fundamento de la narración.
En El gran cuaderno los dos hermanos gemelos, Claus y Lucas, nos relatan una historia cruel y amoral basada en hechos reales fielmente expuestos. Lo hacen sin análisis de ningún tipo, ni desde el punto de vista moral ni desde el emocional. Esta condición se da también en la narración de las otras dos novelas, pero aún así, es esta primera la más destacable de las tres y la que más impacta en el ánimo de los lectores.
La prueba continúa lo narrado en la primera novela desde el instante en que Claus cruza la frontera y los hermanos se separan. Este hecho, la separación, hace que la impresión sea de que Claus realmente ha desaparecido. Lo que se lee a partir de aquí está centrado en Lucas, si bien no es él el narrador. Tenemos la sensación de que Claus nunca ha existido y que lo contado en El gran cuaderno no correspondiera a la verdad. Incluso nos parece que estamos hablando de otro Lucas, si bien esto no es cierto tal como un pequeño detalle que se nos revela al final pone de manifiesto.
En esta parte del proceso toman especial relevancia los personajes secundarios. Esta no es tanto la historia de Lucas sino la de quienes le rodean: Victor, Peter, Yasmine, Mathias y Clara. A través de ellos la autora nos introduce en el ambiente de indefensión y arbitrariedad deshumanizada que provoca el totalitarismo, la subyugación del individuo al poder, sea el que sea y el tiempo que sea.
El enigma de esta segunda parte es la personalidad del narrador. Casi al final de La prueba Lucas desaparece y Claus vuelve a ser el centro de la historia.
Finaliza esta parte con un informe policial en el que se solicita la repatriación de Claus T. a través del cual descubrimos que ni Lucas ni el resto de personajes que han aparecido en la novela han existido.
La tercera mentira, novela que da fin a la trilogía, desvela la identidad del narrador de La prueba. Todo lo que hemos sabido de Claus y Lucas lo sabemos mediante la lectura de los cuadernos que ellos mismos (o uno de ellos, o ninguno de ellos) ha ido escribiendo a lo largo de su vida, su infancia en la casa de su abuela, el cambio de personalidad de Lucas tras la separación; la vuelta de Claus hasta su encarcelación. El informe policial nos dice que nada de eso ha ocurrido y que los cuadernos manuscritos por los que conocemos la historia del inexistente Lucas los ha escrito Claus. Volvemos a una narración autobiográfica en primera persona, con la implicaciones narrativas que conlleva especialmente una nueva historia de Claus totalmente distinta a la narrada hasta ahora.
A partir del instante en que sale de la prisión, se convierte en un nuevo narrador, Klaus, que recibe una llamada telefónica de su hermano desaparecido, Lucas. Llegados a este punto conviene aclarar que este Lucas no tiene nada que ver con el Lucas objeto de la narración de La prueba, una invención de Claus y que este nuevo Klaus puede ser también una invención.
El lector no puede concluir nada y ese es el deseo de la autora. Debe dejarse llevar por la demoledora historia que Kristof nos narra y punto. De ahí la dificultad señalada al principio.
Lo que la trilogía Claus y Lucas demuestra es la inutilidad de todo intento de embellecer la realidad a través de la literatura. La realidad nos agobia y nos oprime y la narrativa, como parte de esa realidad, acaba mancillada por la suciedad existente en la misma. Aún así tengamos en cuenta que “por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida”. La autora parece ser que lo consiguió y después dejó de escribir.
Agota Kristof nació en la localidad húngara de Csikvánd el 30 de Octubre de 1935, murió en Neuchâtel, Suiza, el 27 de Julio de 2011. Su obra está escrita en francés.
A la edad de 21 años se marchó de Hungría cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Junto a su marido y a su hija de 4 meses de edad, escaparon a Neuchâtel. Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica, decide dar un giro a su vida. Se separa de su marido y estudia francés, idioma en el que empezará a escribir sus novelas.
Sus primeros pasos como escritora fueron en el ámbito de la poesía y el teatro. El impacto de esas obras será muy inferior al que tienen las novelas de su famosa trilogía, escrita como antes hemos dicho entre los años 1987 y 1991. Por la primera de estas novelas El gran cuaderno recibió el premio europeo a la literatura francesa. Esta novela ha sido traducida a más de 30 idiomas.
En 1995 publicó una nueva novela, Ayer. En 2004 publico un relato autobiográfico titulado La analfabeta.
Su último trabajo es una colección de historias cortas titulada C’est égal. Se editó en 2005.
Futuro imperfecto
Lo que su autora Xulia Alonso Díaz nos cuenta en esta historia escrita en gallego es su propia vida. Su autobiografía. Y lo hace sin concesiones, incluso diría que de forma violenta. Es una vida de lucha por la supervivencia, una vida que un día quedó atrapada en el mundo de la droga y el VIH. El que la quiera contar y pueda, da una idea de la tremenda guerra que ha tenido que librar con sus adicciones y consigo misma para poder poner en orden sus recuerdos y plasmarlos de forma tan brillante.
Es también una visión de aquellos años 80, recién instaurada la democracia y las libertades personales. Años de sueños y esperanzas, de exploración social, de libertades aparentemente sin fin y de peligros a los que se habían de enfrentar sin preparación alguna. Entre otros el de los paraísos que las drogas parecían prometer y en los que muchos entraron y de los que no saldrían o lo harían con importantes secuelas físicas y psíquicas.
Porque con anterioridad a estas fechas en nuestra sociedad no había habido formación alguna sobre el mal que la droga podía causar al individuo y a la colectividad. Era como si no existieran, como si negando el hecho fuésemos a quedar a salvo de su influencia pese a que nos rodeaban por todas partes y las mafias que las comercializaban estaban preparadas para introducir su consumo a poco que el nivel de vida y las estructuras sociales lo hiciesen posible.
Xulía es una joven de 17 años cuando decide ir a estudiar a Santiago. Ella misma confiesa que a la Universidad solo fue a matricularse. A partir de ese acto su vida quedará unida a cuanta movida hay en dicha capital. Atrás quedaba la vida familiar, autoritaria, represiva, sin espacio para ser ella misma. Xulía era una alumna brillante en su colegio, obediente. Tanto los consejos de su madre como los mandatos de su autoritario padre eran normas que se obligaba a cumplir a rajatabla. Todo aquello, que ya venía quebrándose desde el inicio de su adolescencia, se hizo añicos al llegar a la compostelana ciudad. Tanto que al año siguiente, con 18 años, mayor de edad, se independiza de su familia y después de una etapa un tanto hippie, consigue un trabajo administrativo en las oficinas de la incipiente Xunta de Galicia cuyo salario le proporciona lo suficiente para poder seguir el camino que aparentemente había de hacer de ella una mujer libre y dueña de su futuro.
Pero éste le tenía preparado un cruce singular. Casualmente conoce a Nico. Xulia recuerda su “mirada atlántica” y como la atrapó de por vida. Él también queda prendado de ella y juntos pasarán todos los amargores que el destino les tiene guardados. Ambos caerán en el mundo de la heroína, un mundo que la autora narra con una especial maestría – sinceramente creo que esta novela debían ser de lectura obligada en los institutos de enseñanza media – que hace que el lector se emocione y sufra con ellos los avatares que su adicción les lleva a padecer.
Y aquí vuelve la autora a plantear otro tema de capital importancia, la ayuda que en estos casos puede prestar la familia y sus verdaderos amigos. Los detalles de como ellos los acogen en su lucha por salir de aquel infierno y como unidos, familia amigos e interesados, se esfuerzan en poner todo su afán para que esto sea posible. Una guerra en que toda ayuda es poca, en la que lo principal es el propio deseo de los implicados, ella y Nico, en salir de aquel terrible abismo en el que estaban. No puede expresarse mejor todo lo que se relata, se vive leyéndolo y se desea que el sentimiento que fluye en nosotros llegue como una ayuda moral más.
Si la novela quedará en lo mencionado, la forma en que se entra en la droga y la lucha para salir de ella, ya habría conseguido su objetivo. Pero hay más. Una vez fuera, una vez en la superficie la vida sigue. Ellos dos tienen secuelas importantes y una hija a la que criar. El relato va detallando como la vida de ambos se va complicando con el agravamiento de Nico. Como este hecho cambia toda percepción. Se sabe que el final está más cerca que lejos y se aprende a vivir el presente en toda su intensidad. Así transcurren los dos años que van desde el primer síntoma grave al desenlace final, unos años que se describen con toda la angustia, amor y solidaridad que ellos se tienen y sus fieles y esforzados amigos les brindan. Me gustaría destacar el canto que hace a la profesionalidad médica de la sanidad pública, a su trato humano y personalizado. A la comprensión de sus problemas.
Nico fallecerá tal como habían vaticinado. No había salvación. Pero la vida tiene que seguir y ella deberá afrontarla desde el recuerdo a su amor por él y volcarse en su hija, fruto deseado de ese amor. Todo contado sin caer en el melodrama y en lo fácil. No nos deja indiferentes y menos a los que vivimos aquellos tiempos, conocimos los estragos del SIDA en la sociedad y fuimos testigos de la condena de los que padecían la enfermedad hasta el punto de considerarlos unos apestados. Tuvo que pasar un tiempo para que todos aceptaran que eran unos enfermos más y como tal debían ser tratados.
Xulia Alonso Díaz nació en 1961, en A Rua (Ourense). Cursó bachillerato y COU en el Colegio
Paulo VI de su villa natal y en 1979 marchó a Santiago de Compostela para estudiar Psicología. En enero de 1981 empieza a trabajar como administrativa en la Xunta de Galicia, donde desenvuelve su actividad laboral hasta septiembre de 2008, momento en que causa baja por motivos de salud. El descubrimiento del mundo de las drogas en los primeros años 80 y su superada adicción a la heroína le dejaron secuelas importantes que marcarían su futuro: el VIH.
Futuro imperfecto es su primera novela.
Delirio
El libro nos cuenta una historia ya relatada en muchas ocasiones, las dudas de un marido sobre la fidelidad de su mujer. El tormento de los celos en la mente del que los sufre.
La esposa de Shaul abandona diariamente el hogar para ir a nadar. Sale de casa con su bolsa de deportes en bandolera y aproximadamente una hora después regresa con el pelo mojado, el rostro relajado y satisfecha. Este tipo de actuar da pie a nuestro personaje para pensar que su esposa le engaña con otro hombre, sabe y ve como con ese otro ella se entrega a todo tipo de juegos amorosos que nunca se atreverá a experimentar con él.
El delirio llega a un punto que el lector se siente convencido de que el adulterio es real y seguirá a Shaul en un viaje nocturno hasta el lugar en que supone que los amantes se refugian para dar rienda suelta a su pasión.
Shaul está impedido de una pierna. No puede andar sin la ayuda de unas muletas o de otra persona en la que apoyarse. Quien le ayudará en ese viaje es su cuñada, una mujer de mediana edad con la que no ha tenido mucho trato en el pasado y que se embarca en esta aventura sin pararse a pensar lo que la exigirá.
La mujer conduce y él se sienta en el asiento trasero del coche. Así sin mirarse, casi como dos extraños, cada uno cuenta la historia de sus sentimientos con la soltura en que a veces contamos nuestras intimidades a personas con las que compartimos un vagón de tren y a las que estamos seguros no volveremos a ver.
El final de la novela poco importa, lo que nos queda es la imagen de un hombre que necesita “algo” para definirse a si mismo y definir su mundo. Solo existimos si alguien nos mira, nos ama o nos odia, y solo nos sentimos completos si actuamos contra “alguien” hasta el punto de que estamos dispuestos a construir rivales con tal de poder sobrevivir.
David Grossman nació en Jerusalén el 25 de Enero de 1954. Es un escritor y
ensayista israelí.
Estudió filosofía y teatro en la Universidad Hebrea. Trabajó como corresponsal y actor en la radio Kol Israel. Fue uno de los presentadores del programa Gato en el saco desde 1970 a 1984. Su libro Duelo fue transmitido como programa de radio en la citada Kol Israel. En 1984 Grossman obtuvo el Premio del Primer Ministro al trabajo creativo. En 2007 recibió el Premio Emet.
Es conocido también como un activista por la paz. Durante la segunda guerra del Líbano junto con los escritores Amos Oz y A. B. Yehoshúa participó en una conferencia de prensa en la que se instó al gobierno a aceptar un alto el fuego que a la vez crease una base para una solución negociada. Dos días después su hijo Uri, de 20 años, sargento en una unidad de tanques, murió alcanzado por un misil antitanque durante una operación de las FDI en el sur de Líbano. Desde entonces Grossman ha criticado con dureza al gobierno de Ehud Olmert.
En Febrero de 2007 recibió un Doctor Honoris Causa del Katholieke Universiteit Leuven de Bélgica. En 2010 le fue concedido el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán por su defensa del dialogo iraelí-palestino.
Grossman vive en Mevaseret Tzión, en las afueras de Jesusalén. Esta casado y ha tenido tres hijos, Jonathan, Ruth y el difunto Uri.
Su obra traducida al español la componen las novelas siguientes: La memoria de la piel; Tu serás mi cuchillo; Llevame contigo; El libro de la gramática interna; El chico zigzag; La sonrisa del cordero.
También los ensayos: La miel del León. El mito de Sansón; La muerte como forma de vida; Presencias Ausentes.
Se han llevado al cine:La sonrisa del cordero y Alguien con quien correr.
Libertad
La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar libro de Jonathan Frazen como una obra maestra de la moderna narrativa norteamericana. Es su primera novela post 11-S lo que sin duda influye en la historia que relata.
Para contárnosla se vale de los Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios amistades, sueños, amores, desengaños, todo. A través de su desarrollo de la trama vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.
Los principales protagonistas de la familia en cuestión son Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones con la comunidad y vecindad.
Describe a Patty como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande. Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.
Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.
El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Wralther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.
Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.
Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esa libertad nos da la facultad de equivocarse , rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad en la que vivimos que es lo que señala el límite de la propia.
El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.
En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo a su condición social. En la que nos ocupa los personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, esto los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.
El relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos. La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI; la corrupción campando a sus anchas en este magma y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad. Nadie queda al margen y malamente se sostienen.
Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama en el año 2001 con su novela
Las correcciones, ganadora del National Book Award.
Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 , pero se crió en Webster Groves un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuáqueros a unos 18 kilómetros al sudoeste de Filadelfia y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side en Manhattan, New York y escribe para la revista The New Yorkeer. Habla con fluidez el alemán.
La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo una buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.
Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental obra Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.
Tiene concedidos diversos premios siendo el más importante el otorgado por la National Book Award a Las correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Con ella fue finalista al Premio Pulitzer en el año 2002.
Cuando publicó Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).
Madame Bovary
Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de la época.
No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. El que una mujer buscara su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de aquel tiempo y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas la ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, debiendo renunciar a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su rol en la sociedad y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia ésta que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.
Emma era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en la persona del doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de un rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado. Emma es atractiva y a él le viene bien casarse para que su responsabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan y Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña y próxima ciudad, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto pese a que el matrimonio no le ha proporcionado la exaltación de los sentidos tal como describían los relatos que había leído.
Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz y despreocupada. Todo lo que ella había soñado al leer aquellas historias. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos leídos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido. Con ellos seguro que sí se pueden sentir todos los placeres soñados. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.
Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville. Allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico y distante con ella.
En este población conocerá a dos personas cuyo trato definirá su vida. Rodolphe Boulanger, rico y galante por quien se sentirá atraída y León Dupuis, pasante de notario, joven, romántico, un alma gemela con el que congeniará enseguida.
La vida en Yonville da pie al autor para describirnos la sociedad burguesa de la época. Una sociedad en la que pocos aportan algo positivo, cerrada y donde las envidias y deseos de destacar por encima de sus conciudadanos está al orden del día. Yonville no es mucho mayor que el anterior pueblo y aquí también el caciquismo impera. Lo representa el farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando poco o nada conoce. Desea que sus tres hijos, personajes sucios y maleducados sean en el futuro germen de una saga de científicos.
Por la novela pasan otros personajes que Flaubert describe de forma somera y pulcra. Todos ellos configuran esa sociedad que antes comentamos y que tendrá sobre Emma una nefasta influencia que determinara el rumbo de su vida.
La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc., crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se esta creando. Es el momento también de grandes escritoras, como Charlotte, Emily y Anne Brontë; Jane Austen, Mary Shelley; George Sand; Emilia Pardo Bazán, entre otras.
El personaje de Madame Bovary, junto con los de Ana Karenina y Nora, la protagonista de Casa de Muñecas de Ibsen, serán prototipos de esta nueva mujer que surge en la literatura de la época. Personas que tratan de cumplir sus expectativas sociales y sentimentales, y que rompen con la obediencia que anteriormente hemos comentado.
Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de
1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado unos de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta”.
Su padre, Achille Cléofhas, era cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.
En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruandonde curso octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de la misma ciudad sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville, encuentro que lo marcó hasta reflejar esta relación en su novela La educación sentimental.
Licenciado en 1839 en agosto de 1840 supero el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Era algo tímido, vigoroso y con cierta gracia, muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente.
En la capital conoció a Víctor Hugo y viajó con él a finales del mencionado año 40 por los Pirineos y por Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejo la capital y escudándose en que tenía que reponerse de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.
En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Por entonces comienza una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duró 10 años. Está relación fue el único episodio sentimental en su vida. Nunca se casó.
Durante el II Imperio frecuentó los salones parisinos más influyentes y, entre otros eminentes hombres, se relacionó con Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant, conocida en el mundo literario como George Sand.
En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión. Este viaje duró dos años, (1849-1851). Desde entonces, salvo contadas visitas a París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.
Al regreso del comentado viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas la principio de este trabajo. Curiosamente el mismo tribunal que lo declaró inocente condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.
Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los mese de abril y junio de 1858. El viaje tenía por objeto documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862. Este estudio previo del ambiente y geografía en los que se va a desarrollar el motivo de sus obras era una obsesión en él. Es un escritor muy detallista y prolijo y no quiere que la sociedad y lugares que describe no se correspondan con la realidad.
En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de los muchos recuerdos de su juventud e infancia, además de su conocimiento de las costumbres de la época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias motivadas principalmente por el hecho de que durante la guerra Franco-Prusiana los soldados enemigos ocuparan su casa. Desde entonces comenzó a padecer enfermedades nerviosas.
En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos Zola, Daudet, Turgenev, Edmondo Rostand y Goncourt le sirven de apoyo tanto en lo económico como en aquello relacionado con su falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu. Publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de teatro, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no logro la aceptación del público, y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica marzo de 1881, casi un año después de su muerte.
Fallece en 1880 a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en su casa de Croisset, pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de dicha población un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.
En el mar hay cocodrilos
A nadie tiene duda alguna de que la situación que vive Afganistán es idónea para que sirva de argumento a todo tipo de creaciones artísticas, bien de literatura, bien de cine o teatro. De hecho hay ya magníficas novelas con la trama ambientada en aquellos lugares que nos hablan de lo que allí sucede y de lo que era antes de que comenzara el convulso periodo en el que actualmente el país está inmerso. Por decir alguno de estos libros y sin querer excluir a otros recordamos Mil soles espléndidos o Cometas en el cielo, que tanto éxito tuvieron de crítica y lectores.
La novela que ahora tenemos como tarea en el Club se diferencia de otras en que lo que cuenta es un hecho real. Nos expone lo que Enaiatollah Akbari, un niño de etnia hazara, hubo de pasar desde que con diez años su madre lo llevo desde su pueblo Nava en el distrito de Gazni en Afganistán a Quetta en Pakistán. Un viaje obligado por el peligro que corría de terminar asesinado por los talibanes simplemente por ser descendiente varón de alguien que les había causado un perjuicio sin culpa alguna. Su padre había sido asaltado y muerto por bandidos en las montañas cuando conducía un camión propiedad de los miembros de esa tribu. Lo conducía obligado y respondía con su vida y la de su familia si algo no salía bien y/o se perdía lo invertido. Esa era la causa por la que su madre tomó la decisión de trasladarlo a la mencionada ciudad paquistaní y abandonarlo allí, después de hacerle prometer que nunca se drogaría, robaría o tomaría las armas contra alguien, fuese cual fuese la situación en la que se encontrase.
A partir de ese momento su vida será un continuo viaje, o huida si se quiere ver así. En ese largo y singular periplo hubo momentos de pesadilla, de peligro y momentos de calma y esperanza. Se encontrará con todo tipo de gente, desde aquella que abusará de su poca edad y situación a otras que le ayudarán o serán indiferentes, gente que pudiendo echar una mano no lo hizo por temor a su propio destino. Gracias a su tenacidad y a las ayudas recibidas pasará de un país a otro viajando hacia el deseado occidente. Pakistán, Irán, Turquía y al fin Grecia e Italia.
Será en esta última nación donde conocerá al escritor Fabio Geda. A él le contará su historia, tiene veintiún años y un relato que cautiva al novelista y lo lleva a plasmarlo en la novela que nos ocupa.
La novela es breve, 185 páginas, y está escrita con sobriedad. Es el propio interesado, Enaiat como abreviadamente le llamaba su madre, el narrador de la historia. La fuerza del relato es evidente y no necesita de grandes descripciones para que el mismo nos envuelva y emocione. En su sencillez está el mérito del libro que ni siquiera recurre a dramatismos para describir aquellos momentos álgidos que a lo largo de la narración se dan.
Nos habla del presente, de algo que está sucediendo ahí al lado como quien dice. Muchas naciones están involucradas en la situación que Enaiat describe. Él era solo un niño cuando el destino le exigió crecer y tomar decisiones de hombre, de superviviente. Durante los cinco años que dura el viaje madurará aceleradamente. A una edad en que sus congéneres occidentales, nuestros niños, aún están bajo la estricta vigilancia familiar él se ve obligado a tomar decisiones de persona adulta capaz de valerse por sí misma sin otra ayuda que su propia capacidad.
Fabio Geda es un escritor italiano nacido en Turín el 1 de Marzo de 1972.
Vive en Turín y colabora con La Stampa y otros periódicos y revistas, con la Escuela Holden y la Feria Internacional del libro de Turín.
En 2007 escribe su primera novela “Para el resto de la forma en que disparó a los indios“. Esta novela fue traducida al francés, rumano y aleman. Fue seleccionada para el Premio Strega. También para el Stresa Premio Ficción, en donde queda en segundo lugar. Ganó el premio a la mejor ópera prima Premio Literario Vía Po Turín. Gana igualmente el Premio del jueves “Marisa Rusconi” y es la mejor ópera prima para la elaboración de la emisión de radio 2007 “Fahrenheit”. Así mismo también fue elegido como lectura propuesta en las escuelas de la ciudad de Cuneo.
En octubre de 2008 publica su segunda novela “La secuencia exacta de los gestos”. Ganador del Grinzane Cavour y de los Premios Reader’s de Lucca.
En abril de 2010 publicó “En el mar hay cocodrilos”. Este libro está editado en más de 30 países y sirve de base para el guión de una película producida por Cattleya y dirigida por Francesca Archibugi.
En 2011 vio la luz un nuevo libro “Verano en el final del siglo” que narra el verano de 1999 y la reunión de un abuelo con su nieto en la que aquel le cuenta su historia, la de un judío nacido el 17 de noviembre de 1938, día en que se promulgaron en Italia las leyes raciales.
En la foto le acompaña el protagonista de la historia, Enaiatollah Akbari.
Tokio Blues de Haruki Murakami

La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella.
Este pensamiento le asalta al principal protagonista de la novela Toru Watanabe. Y es un aforismo importante. En el relato en que vamos a sumergirnos la muerte estará muy presente y será determinante para el desarrollo de la trama. La vida de los protagonistas se verá influida por su presencia y la forma en que llega, el suicidio.
Los acontecimientos están narrados en primera persona por el protagonista, el citado Watanabe. A sus treinta y siete años y cuando su avión va a aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo, la música ambiente que ponen en cabina, Norwegian Wood de Los Beatles, le hace evocar un tiempo ya pasado, los años sesenta, donde tantos acontecimientos afectaron de una forma importante en su devenir.
Por aquel entonces Toru vivía en Kobe. Tiene un amigo inseparable e intimo, su único amigo, Kizuki. A su vez también mantiene amistad con la novia de éste Naoko. Son inseparables. Kizuki y Naoko son novios desde siempre, desde los tres años, según ellos. Toru es feliz con esta doble amistad.
Todo cambia en el momento en que sin explicación alguna ni motivo aparente Kizuki se suicida. Tanto Naoko como Toru quedan desconcertados por este hecho. No es que dejen de ser amigos, que lo siguen siendo y quizás con más necesidad, es que el lazo que les mantenía unidos se ha deshecho. Dejan de verse y sus vidas toman caminos divergentes.
Un años después y casualmente vuelven a encontrarse. Están en Tokio a donde ambos se han desplazado para estudiar en la universidad. Hablan, pasean, rememoran hechos y situaciones de cuando con Kizuki formaban un inseparable trio. El día del veinte cumpleaños de Naoko y después de celebrar una pequeña e íntima fiesta se acuestan juntos y se aman. Parece que nada va a cambiar pero Naoko desaparece de repente y aunque Toru le escribe a su domicilio en Kobe no tiene inmediata respuesta.
Toru vive en una residencia de estudiantes y esto nos da ocasión de conocer como eran estos alojamientos en aquellos años. Los describe como un mundo internamente caótico y sucio si bien externamente y debido a las rígidas normas imperantes todo parece transcurrir en orden. Comparte habitación con un singular compañero del que solo nos dice su apodo, Tropa de Asalto. Le llama así por su porte marcial que él acrecienta con su forma de vestir y por su singular comportamiento origen de innumerables anécdotas cuya narración hace reír a quien las escucha, con las que Toru aprovecha para animar los momentos de charla con Naoko. También conoce en esa residencia a Nagasawa, estudia diplomacia en la Universidad de Tokio, Posee una personalidad arrolladora, es inteligente y con don de gentes; tiene a gala leer solo libros de autores clásicos. Su amistad comienza cuando descubre que Toru tiene como libro de cabecera El gran Gastby, cuyo autor Scott Fitzgerald es uno de los que él más estima “pese a que no hace treinta años de su muerte”, periodo que considera necesario para que a un autor se le clasifique como un clásico. Será quien lo introduzca en la noche de Tokio y en las conquistas fáciles. Para costear sus gastos Toru tiene dos empleos a tiempo parcial.
De forma casual y más por la curiosidad de la chica, se hace amigo de una compañera de su clase de Teatro, Midori Kobayashi. Es la antítesis de Naoko, extrovertida, llena de vida y segura de sí misma. Tanto él como ella se sienten atraídos y pese al amor por su antigua amiga este afecto crecerá durante la ausencia de Naoko. Midori es una mujer muy positiva. Su vida no es ni fue fácil, pero ella encara los problemas con optimismo y sabe sobreponerse a las dificultades que le surgen en su día a día. Lo que cuenta sobre como aprendió a cocinar es esclarecedor sobre su manera de ser.
La correspondencia con Naoko al fin se normaliza. Ella no está en Kobe, se encuentra alojada en una casa de reposo, un psiquiátrico. Toru se desplaza hasta el lugar, un edificio en un ambiente idílico entre montañas y solitario; muy acorde con lo que se pretende de los residentes, que alcancen el equilibrio perdido. Allí conoce a Reiko, compañera de habitación de Naoko. Reiko sabe de la relación entre ambos así como todo lo sucedido a Kizuki. Durante los dos días que permanece en el lugar se aloja con ambas mujeres. Son dos días en los Naoko y Toru hablan de los problemas comunes y de Kizuki, de lo que significó su trágico fin. Toru conoce que no es el único suicidio en la vida de Naoki. Sabe de las intimidades de ésta con su finado amigo y del amor que a él le profesaba. También de sus miedos a poder algún día volver a convivir en sociedad. Toru le expresa su amor por ella y su disposición a ayudarla en su vuelta a una vida normal que le gustaría compartir.
También Reiko tiene secretos que no duda en relatar. Como de haber podido llegar a ser una concertista de piano se quedo en una maestra particular de este instrumento. Cuenta el curioso y sexual episodio que destrozó su vida y que la hizo enclaustrase en aquel centro. Lleva allí siete años y ha dejado en el camino un matrimonio feliz y una hija. No sabe si alguna vez volverá a la sociedad ni a que se dedicará si lo hace.
De vuelta a Tokio, Toru provoca sin pretenderlo el distanciamiento con Midori. Ella aspira a ser alguien en su vida, pero él enfrascado en su amor por Naoko no está a la altura de lo que Midori quiere. Se encuentra confuso y pide consejo a Reiko. No quiere hacer daño a Naoko pero tampoco perder a Midori. Ella le contesta que aproveche la ocasión para ser feliz y ver como evoluciona su relación con Midori.
Poco tiempo después ese protagonista siempre presente en el relato, el suicidio, vuelve a hacer acto de presencia. Por medio de una carta se entera de que Naoko se ha quitado la vida. Este hecho lo descentra. Confuso, afligido y sin horizonte alguno vaga sin rumbo por Japón. Pierde todo contacto con Midori que se pregunta que le habrá pasado. Unos meses después Toru vuelve a los alrededores de Tokio donde Reiko se encuentra de visita. Reiko, una mujer en la madurez de su vida y Toru en su plena juventud, se alojan y acuestan juntos. Esta experiencia le abre los ojos y se da cuenta de que Midori es la persona que más le importa, la llama y le declara su amor. La respuesta de Midori es neutra, pero el hecho de que no lo rechace abre una ventana a la esperanza. Así termina la novela, con esa puerta abierta a un futuro que cada lector puede imaginar a su gusto a tenor de lo leído.
Al tiempo que nos cuenta todas estas historias nos describe como era la vida en la universidad y en Tokio de los sesenta. Fueron años convulsos, de movimientos sociales importantes que el protagonista vive como un espectador más. Incluso llega a pensar que muchos de los que promueven esta agitación lo hacen sin un compromiso firme. Considera que existe mucha hipocresía en todos aquellos actos.
Los principales personajes de la novela, con la excepción de Midori, son un canto a la soledad. Todos ellos por alguna razón viven dentro de ese concepto. No todos se sienten incómodos por este motivo, Toru la prefiere al bullicio y a las relaciones por que sí. Tanto Naoko como Reiko tienen motivos para estar solas, incluso el carácter de ambas aboga por ese estado. Toru verá superada esa tendencia a la soledad en el momento en que se da cuenta de la importancia que para su vida tiene el estar junto a Midori. Otro importante rasgo del relato es la importancia que tiene la amistad y la franqueza, conceptos que deben estar por encima de todo y como medio para superar cuantas dificultades se presenten.
La novela se lee con facilidad. La historia pese a su complejidad nos parece real y engancha. Es un mérito del autor Haruki Murakami. 
Éste nació en Kioto en 1949. Vivió la mayor parte de su juventud en Kobe. Tanto su padre como su madre enseñaban literatura japonesa.
Estudió literatura y teatro griego en la Universidad de Waseda, en donde conoció a su esposa, Yoko. Su primer trabajo fue en una tienda de discos,(como Toru). Antes de terminar sus estudios abrió en Tokio el bar de jazz “Peter Cat” (El gato Pedro), que funcionó entre 1974 y 1982.
En 1986 con el enorme éxito de su novela Norwegian Wood (Tokio blues), abandonó Japón para vivir en Europa y América, pero regresó en 1995 tras el terremoto de Kobe y el ataque de gas sarín al metro de Tokio que perpetró la secta Aum Shinrikyo (La verdad suprema). Más tarde Murakami escribiría sobre ambos sucesos.
La ficción de Murakami, que a menudo es tachada de literatura pop por las autoridades literarias japonesas, es humorística y surreal y al mismo tiempo refleja la soledad y el ansia de amor de un modo que conmueve a lectores tanto orientales como occidentales. Dibuja un mundo de oscilaciones permanentes entre lo real y lo onírico, entre el gozo y la oscuridad, que ha seducido a Occidente. Su literatura está influida por autores como Raymond Carver, F. Scott Fitzgerald y John Irving a los que considera sus maestros.
Muchas de sus novelas tienen además temas o títulos referidos a una canción en particular, Dance, Dance, Dance (de The Dells), Norwegian Wood (los Beatles) y South of the Border, West of de Sun. (La primera parte es el título de una canción de Nat King Cole). Esta afición a la música recorre toda su obra.
A finales de 2005, Murakami publicó una colección de cuentos llamada Tokyo Kitanshu, traducido libremente como “Misterios Tokiotas”. Recientemente ha editado una antología de relatos llamada Historias de Cumpleaños, que incluye historias de escritores angloparlantes amén de una suya preparada especialmente.
En España la editorial Tusquets ha publicado diferentes obras de este autor. También Anagrama ha editado alguna.
El Abuelo
Es una obra de teatro escrita en 1897 por Benito Pérez Galdós.
El viejo conde de Albrit que había emigrado a América en busca del oro que según él, debieron dejar allí sus antepasados, regresa a Jerusa a una casa propiedad de unos sirvientes, Gregoria y Venancio, antiguos asalariados suyos. Estos trabajaban y se alimentaban de las tierras de Lucrecia, nuera que D. Rodrigo, que así se llama el citado conde de Albrit.
Lucrecia es viuda del hijo del conde. Tiene dos hijas Leonor y Dorotea, (Nell y Dolly como cariñosamente su madre las llama) . Ambas viven en la casa de Gregoria y Venancio bajo la tutela de un perceptor, un viejo maestro llamado Coronado, persona de carácter débil al que sus pupilas burlan y dominan totalmente. Las niñas se encariñan pronto con su abuelo.
Nada más llegar D. Rodrigo se cita con Lucrecia. Sabe por su difunto hijo, Rafael, que una de las niñas es fruto de un amor espurio de ella con un pintor. Incluso la culpa de la muerte de su hijo debido al desengaño producido por su relación. Exige conocer cual de las dos es su verdadera nieta. La que debería heredar su condado. Ella se niega a darle dicha información y que pueda hacer distinciones entre sus hijas.
Para conocer de otra forma cual puede ser dicha nieta, traba amistad con los conocidos de la familia y con los más próximos a las niñas. Con Coronado, el maestro, al que trata de sonsacar como son y cual es el carácter de ambas. Este le confiesa que las dos son muy buenas e inteligentes. También habla con Senén que es un personaje muy ambicioso por si el sabe algo del asunto. Por último habla con las pequeñas y las estudia en sus reacciones y gustos. Así descubre que una de ellas tiene aptitud para la pintura y como quiera que el amante de Lucrecia era un pintor deduce que esa es la hija ilegítima.
Lucrecia está muy enfadada. Decide que lo mejor es que el abuelo dada su edad sea recluido en un convento para su cuidado y reposo. Carmelo, el cura es el encargado de hablar con el padre Maroto, que está en deuda con ella debido a sus generosas donaciones, y tramar un plan para que el abuelo vaya al cenobio y se queda allí para siempre. Con engaños consiguen que el conde acceda a comer en el convent0 y aprovechando que después del ágape D. Rodrigo queda traspuesto, Senén lo deja allí y supone que la aventura ha terminado. Nada más lejos de la realidad. Al despertar el conde, hombre de genio vivo, se enfrenta al padre Maroto y a cuanto monje sale a su encuentro y abandona el convento volviendo a Jerusa. En el camino encuentra a Coronado que le acompaña
Llegado al pueblo desprecia la hospitalidad de Venancio y Gregoria, al tiempo que afea a los implicados en el hecho. No solo censura duramente su conducta y les echa en cara lo que tanto su padre como él habían hecho por ellos, dejándolos avergonzados y humillados. Una de sus nietas se pode de su parte e interviene en la censura con toda dignidad.
Lucrecia se arrepiente de lo que ha hecho. Se confiesa con el padre Maroto y le da permiso para informar al conde de cual de sus hijas es su verdadera nieta. En éstas están cuando Senén también despechado al no ver cumplido sus anhelos de mejora por parte de la Condesa, decide contarle al D. Rodrigo la verdad sobre sus nietas. Él no le cree, pero el padre Maroto ratifica todo lo dicho y causa una gran tristeza y depresión al Abuelo
Durante todo este tiempo el abuelo y Coronado habían labrado una buena amistad. El maestro está amargado y aburrido de la vida y quiere suicidarse pero no encuentra valor para arrojarse por el acantilado, así que D. Rodrigo se había ofrecido a ayudarle dándole un empujón. Ante la nueva situación decide acompañarle en el acto de quitarse la vida.
Lucrecia decide llevarse a las niñas a Madrid para encargase de su educación. Una de las niñas se niega a abandonar a su abuelo y escapa para reunirse con él. Llega cuando los dos suicidas están a punto de consumar su acto, arrojarse al mar desde el acantilado. Su presencia lo evita.
Esta nueva situación hace que el abuelo reaccione y tanto él como Coronado renuncien al suicidio, amen de variar su punto de vista sobre el binomio amor-honor. Ellos se conjuran para educar a la niña y hacer que todos disfruten de la nueva situación.
En los personajes de la obra queda reflejada una buena parte de la sociedad española de la época. La vieja aristocracia venida a menos que represente el Conde de Albrit. Personas que viven aferradas a lo que fueron y consideran que tienen derecho a exigir que sus antiguos vasallos sigan cuidando de ellos pese a no poder costear esa dedicación. Aferrados también a los conceptos de dignidad y honor. Llevan hasta la última consecuencia estas ideas. Mirando hacia el pasado, despreciando un presente que no les gusta y sabiéndose sin futuro.
Nos refleja también a la nueva burguesía provinciana, orgullosa de haber prosperado pero egoísta y corta de miras. Son los nuevos amos y así quieren que les vean y respeten sus, hasta hace poco, compañeros de fatigas. Dentro de ella el campesinado rico, avaro de su opulencia y despreciativo.
El cura de pueblo, adocenado, aburguesado, lejos de conseguir los objetivos de santidad que le acompañaban en sus días de seminario. Más preocupado de su bienestar que de su misión evangélica.
El funcionario trepa, adulador y fullero, que basa su prosperidad en los favores que pueda conseguir y no en su trabajo profesional.
Los despreciados, representado aquí por el maestro. Ellos que se dedicaban a desbrozar las duras mentes de los zagales y luchaban contra los ejemplos que estos recibían del entorno. Ellos son los que al final no tienen premio alguno.
Y por último las niñas bien. Muy educadas, bien habladas y con modales, pero que no siempre estas cualidades se correspondían con un carácter noble y generoso.
Benito María de los Dolores Pérez Galdós, fue un novelista, dramaturgo
y cronista español. Se le considera el mayor representante de la novela realista del siglo XIX y uno de los más importantes escritores en lengua española.
Décimo hijo de un coronel del Ejercito, Sebastián Pérez y de una hija de un antiguo secretario de la Inquisición, Dolores Galdós, nace en Las Palmas de Gran Canaria el 10 de Mayo de 1843, falleciendo en Madrid el 4 de Enero de 192o.
Su padre, le inculcó el gusto por las narraciones históricas contándole asiduamente hechos de la Guerra de la Independencia en la que había participado. En 1852 ingresó en el Colegio de San Agustín, que aplicaba una pedagogía activa y avanzada para la época.
Obtuvo el título de bachiller en 1862 en el Instituto de La Laguna y empezó a colaborar con la prensa local con gacetillas, poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos. La llegada a su casa de una prima suya le trastorna emocionalmente y sus padres deciden que se traslade a la capital a estudiar la carrera de derecho.
Llegó a Madrid en septiembre de 1862 matriculándose en la facultad. Entre sus profesores estuvieron, entre otros, Fernando de Castro y Francisco de Paula Canalejas. Allí también conoció al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Rios, que le animó a escribir y le hizo sentir curiosidad por una filosofía, el krausismo, que marcaría fuertemente su primera línea editorial. También frecuentó teatros y trabó amistad con otros escritores paisanos suyos, creando la “Tertulia Canaria” en Madrid. Acudía con regularidad a leer en el Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. Allí, durante una conferencia conoce a Leopoldo Alas “Clarín” del que se hace amigo.
En 1865 asiste a los hechos de la Noche de San Daniel, que le impresionaron vivamente.
En ese año comienza a escribir como meritorio en los diarios La Nación y El Debate, así como en la revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente, 1866, y en calidad de periodista asiste al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil, suceso del que deja constancia en el capítulo II de Memorias de un desmemoriado.
Su vida en Madrid es cómoda. Vive primero con dos de sus hermanas y después con un sobrino, José Hurtado de Mendoza. Era un descuidado en el vestir, siempre en tonos sombríos. En los inviernos llevaba enrollada al cuello una bufanda blanca con un extremo sobre su pecho y el otro a la espalda. Le gustaba igualmente llevar en la mano un puro a medio consumir y tener a sus pies cuando se sentaba a su perro alsaciano. Se cortaba el pelo al rape y tenía espantosas migrañas.
Persona tímida, sufría al hablar en público. Era muy observador y tenía una memoria visual excelente, lo que influyo de forma importante en su faceta de escritor.
En 1867 hace su primer viaje al extranjero, como corresponsal a la Exposición Universal de París. Volvió con las obras de Balzac y de Dikens. De éste escritor tradujo Los papeles póstumos del Club de Pickwick. Todas estas actividades le dejaban poco tiempo para sus estudios de Derecho, lo que lleva a la Facultad a borrarle definitivamente de la matrícula en 1868. En ese mismo año se produce el derrocamiento de Isabel II. Galdós que está volviendo de Paris y navega hacia Canarias, desembarca en Alicante y regresa a Madrid a tiempo de presenciar la entrada del general Serrano y la de Prin.
En 1870 publica su primera novela, La Fontana de Oro. La novela con todos los defectos de una obra primeriza, bosqueja la situación ideológica de España durante el Trienio Constitucional, (1820-1823).
En 1873 comenzó a publicar los Episodios Nacionales, un intento de entender la memoria histórica reciente de los españoles y donde se refleja la vida íntima de estos durante el siglo XIX, así como su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron el destino colectivo del país. Se trata de 46 episodios en cinco series de 10 novelas cada uno, salvo la última, que quedó inconclusa. Arranca con la Batalla de Trafalgar y concluye con la Restauración borbonica en España. Este conjunto de novelas constituyen una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y ejerció un gran influjo en la trayectoria de la novela histórica española.
El punto de vista adoptado es multiforme y refleja la evolución ideológica de Galdós, desde el aliento épico de la primera serie hasta el amargo escepticismo final, pasando por el radicalismo político y la agresividad social-anarquistas de las series tercera y cuarta.
En 1876 publicó Doña Perfecta, una novela contra la intolerancia ideológica asentada en una imaginaria ciudad mesetaria, Orbajosa, semejante a la Fricóbriga de Gloria su siguiente novela (1877). Pese a la controversia que suscitó la obra Galdós fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1889.
Era un hombre poco inclinado a fanatismo ideológicos. Esto hizo posible que mantuviera amistad con personas de ideas no coincidentes, e incluso totalmente contrarias, a las suyas como José María de Pereda, Canovas del Castillo, Francisco Silvela y Marcelino Menéndez Pelayo. Viajó a Francia, Inglaterra e Italia en repetidas ocasiones. Su amistad con Pereda le aficionó a Santander, localidad en la que gustaba pasar sus veranos y donde construyó su celebre casa de San Quintin. También le gustaba Toledo, ciudad por la que sentida una especial predilección. Acompañado por Pereda visitó Portugal en 1884.
Influencias de las amistades le regalaron el acta de Diputado por Puerto Rico. Asistió a las sesiones del Congreso más como un observador de la realidad política del país que como un miembro activo de la Cámara.
En 1891 la actriz María Guerrero estrenó Realidad con el papel de Augusta. Fue una noche inolvidable para Galdós de lo que deja constancia en sus Memorias. Seguirían a esta obra las de La loca de la casa, cuyo libreto tuvo que cortar y modificar por su extensión y para lo que contó con la ayuda de José Echegaray. Luego La de San Quintin, el éxito más importante que obtuvo Galdós en el teatro hasta ese momento. Su representación duró en cartel 50 noches.
La vida sentimental de Galdós está poco estudiada, en buena parte por la discreción en que envolvió tales asuntos. Permaneció soltero si bien fue asiduo cliente de amores mercenarios. En 1891 tuvo una hija natural de una madre que se suicido posteriormente, Lorenza Cobian. También se conocen bien sus relaciones con la actriz Concha Morell y con la novelista Emilia Pardo Bazán.
Durante sus últimos años se consagró enteramente al teatro, al que entregó 22 piezas. En esa época empieza a aparecer el espiritualismo europeo en su obra, además de sentir un gran interés por la de León Tolstói. También en la última parte de su vida padeció las consecuencias de su descuido económico y su tendencia a endeudarse de forma continua.
Su afán de conocer bien España le llevo a recorrerla en tren, en compartimentos de tercera clase y a codearse con los míseros y hospedarse en posadas y hoteles de baja calidad.
Se levantaba con el Sol y escribía a lápiz hasta las 10 de la mañana, en que salía a pasear, observar y oir. No bebía pero fumaba cigarros de hoja uno tras otro. Adoraba la música. Leía mucho, especialmente los clásicos, tanto en inglés, francés o español. Rara vez iba al teatro. Se acostaba con las gallinas y cada trimestre acuñaba un volumen de 300 páginas.
Hizo sus pinitos en política. Se declaraba republicano y en 1909 fue, junto a Pablo Iglesias, de la coalición republicano-socialista. No obstante aquello no cuajó en su forma de ser y abandonó definitivamente toda actividad política y se dedicó de nuevo a la novela y al teatro.
En 1919 se realizó una escultura suya reconociendo su éxito en vida. Estaba casi ciego pero una vez que pudo palpar la obra se emocionó al sentir la similitud de ésta con la propia. Cargado de laureles y considerado el mejor novelista español de siglo, murió en Madrid en Enero de 1920. Al entierro asistieron más de 20.ooo madrileños. Sus restos reposan en el Cementerio de La Almudena (Zona antigua, cuartel 2B, manzana 3, letra A).
Además de Episodios Nacionales , la novela que nos ocupa, El Abuelo y algunas otras ya comentadas, Galdós es el creador de una grande y prolija obra. No vamos a detallar aquí el conjunto de ellas, solo a modo de ejemplo algunas de las más conocidas como Fortunata y Jacinta, Tristana, Misericordia, Tormento, La de Bingas, etc. etc.. Algunas de estas novelas han servido de inspiración para guiones cinematográficos o series televisivas.
El jardín olvidado
Esta novela de Kate Morton está entre los libros más solicitados desde su publicación en el año 2010 y en mi opinión lo que la autora cuenta no desmerece esa preferencia. Es una obra con un argumento atrayente, narrado con fluidez y exprimido al máximo para sacar todo el provecho posible a la trama que describe.
Esta trama se basa en la necesidad que una de las protagonistas tiene de conocer quien es, quienes son sus progenitores y las causas por las que fue abandonada en 1913 con solo 4 años de edad. Fue un abandono singular, a bordo de un vapor que hacía la travesía desde Londres al puerto australiano de Maryborough.
A partir de este suceso se desarrolla el relato que la autora plantea. La niña abandonada hace el viaje en compañía de otra familia, una mujer con dos hijos pequeños que va a reunirse con su marido y padre de los niños. Ella no sobrevivirá al viaje y al llegar a puerto la pequeña, de la que hasta entonces desconocemos su nombre, es nuevamente abandonada y recogida por uno de los trabajadores de la colla.
Hugh O’Conor, que era ese trabajador, está casado con una mujer delicada, Lil, no tienen hijos y adoptan a la niña. Se trasladan a Brisbane en busca de mejores perspectivas de vida y también para hacer desaparecer todo rastro sobre la forma en que Nell, así la llama, apareció en su entorno. Con ellos vivirá una vida feliz. Posteriormente el matrimonio tiene dos hijas a las que Nell, como la mayor, cuidará y mimará. Sus hermanas también la quieren. Es ella la que soluciona los problemas de casa, dada la delicada salud de Lil.
En la fiesta de su 18º cumpleaños su padre adoptivo le cuenta como ha llegado a sus vidas. Algo muy importante se rompe dentro de Nell y ya no será la misma; pero su sentido del deber hacía sus padres adoptivos y hacia sus hermanas la mantendrá con ellos durante décadas. En ese tiempo también ella formará una familia, tendrá una hija y una nieta, Cassandra.
Resuelta a buscar su origen se embarcará en una aventura que la llevará a las costas de Cornualles en Inglaterra. Para ello se ayuda de las pocas cosas que llevaba consigo cuando la encontraron. Especialmente de un libro de cuentos bellamente ilustrados escrito por Eliza Makepeace. Estas pistas la conducen hasta el pueblo de Tregenna donde se ubican las tierras de la familia Mountrachet y su antigua mansión, Blackhurst, entonces convertida en un hotel. En dichas tierras está también una extraña y pequeña cabaña al borde de un acantilado y rodeada por un misterioso jardín que le parece oculta el secreto que busca. La cabaña está en venta y la compra sin dudar ni regatear el precio.
Regresa a Brisbane decidida a liquidar el negocio de antigüedades que allí tiene y volver a Cornualles. Pero un hecho singular rompe sus deseos. Su hija, una mujer de vida difícil, le pide que se haga cargo por un tiempo de su nieta Cassandra. Nell sabe que ese “tiempo” puede ser muy largo pero también sabe que su hija es capaz de abandonar a la niña. Acede a lo que le pide y pospone su vuelta a Inglaterra. Ya no podrá hacer ese viaje. Cassandra será su ancla a Australia. Fallecerá en Brisbane y dejará en herencia la casa del acantilado en Tregenna a su amada nieta. Será ella la que retomará la búsqueda de la identidad de su abuela e indirectamente de ella misma.
Esta es la sinopsis de la novela en lo que a la vida de Nell se refiere. Pero la novela nos cuenta muchos mas. A la vez que nos relata lo explicado nos va haciendo partícipes de la vida de otra serie de personajes que intervienen en la trama. Así sabemos de Eliza Makepeace, de su madre, Georgiana, hija de los señores de Mountrachet y huida por amor de su entorno aristocrático. De Linus Mountrachet, hermano de Georgiana, hombre de débil carácter, lisiado de nacimiento y aficionado a la fotografía. De Adeline Mountrachet, mujer de baja extracción social que pese a todo casa con el señor de Blackhurst, ascendiendo a un rango para el que no está preparada, lo que suple con altivez y oportunismo. De Rose, la hija de Linus y Adeline, persona de belleza singular pero enfermiza, por quien su madre siente verdadera pasión. Rose será junto con Adeline y Eliza personajes muy importantes en todo lo que sucede.
Los saltos en el tiempo al narrar los hechos son constantes. Abarcan desde 1900 a 2005. La novela está dividida en tres partes y en cada capítulo se hace referencia al lugar y a la fecha en la que sucedieron los hechos que se describen. Esto hace que el lector siga con facilidad el hilo de la historia y a la vez tenga la sensación de estar leyendo varias tramas que si bien están unidas en lo principal, la búsqueda de los orígenes de Nell, no dejan de tener sus propios argumentos. Cada una de ellas podrían haber sido la base de una novela individualizada.
Otra sorpresa que nos depara el libro es la inclusión de unos cuentos infantiles que supuestamente escribió Eliza Markepeace. Son cuentos muy cortos pero de una imaginación sorprendente. No cabe duda que Katy Morton si lo desea puede publicar un libro de estas características segura de que tendrá éxito entre los más pequeños y no tan pequeños.
En resumen encontré el libro muy interesante y gratificante. Me sentí preso de la narración y busqué todos los ratos que pude para enfrascarme en su lectura.
Kate Morton es una escritora australiana, nacida en Berri (Australia) en
1976.
Es la mayor de tres hermanas. Su familia se mudo varias veces hasta decidirse por Tamborine Mountain, donde asistió a una pequeña escuela rural. Desde muy niña le gustó leer libros siendo sus favoritos los de Enid Blyton.
Licendiada en Trinity College London, asistió a un curso de verano sobre Shakespeare en la Real Academia de Arte Dramático en Londres. Posteriormente se graduó en Literatura inglesa por la Universidad de Queensland. Completaría su formación con una tesis sobre la tragedia en la literatura victoriana. Es una estudiosa de los elementos góticos en la narrativa contemporánea.
Podemos decir de ella que se ha forjado una excelente reputación en el terreno de la ficción y sus novelas, entre las que destacan La casa de Riverton (2007) y El jardín olvidado (2008), se han publicado en casi cuarenta países.
Libertad
La mayoría de la crítica especializada no duda en calificar a esta nueva novela de Jonathan Frazen como una obra maestra de la narrativa norteamericana. Es su primera obra post 11S que sin duda influye en la historia que relata.
Para contárnosla se vale de los Berglund, una familia de clase media ubicada en el Medio Oeste. De ellos conoceremos todo, quienes eran sus progenitores, como fue su adolescencia, estudios, amistades, sueños, amores, desengaños, todo . A través del desarrollo de la trama vamos asistiendo a un proceso en que el concepto americano de “Libertad” va descendiendo desde el nivel deseado al realmente posible.
Los principales protagonista de la familia en cuestión son Patty y Walther. La unión que forman no coincide exactamente con el prototipo americano. Sí obedecían a este símil las de sus progenitores, más acomodados e influyentes los de ella y de clase más baja y problemáticos los de Walther; pero en ambos casos dentro de los cánones de “familia” que la sociedad americana tiene establecidos. Ellos forman parte de una nueva clase compuesta por familias florecientes, urbanas, pioneras en la recuperación de barrios degradados, activas en las relaciones de la comunidad y vecindad.
Describe a Patty como la madre y esposa modélica. Buena vecina, dispuesta a ayudar en lo que se le demande. Walther es un buen complemento, abogado de profesión está volcado en el ecologismo lo que hace que utilice la bicicleta como medio de transporte. Es una persona tranquila que no busca conflictos ni los provoca. Ambos aportan su grano de arena en la consecución de un mundo mejor.
Tienen dos hijos, Joey y Jessica. El primero es el preferido de su madre. Es un niño inteligente, testarudo y con unas ideas muy particulares sobre el puesto que ocupa en la familia dada su condición de menor. Jessica es más juiciosa pero también planteará problemas de independencia.
El nuevo milenio romperá la arcadia en la que los Berglund estaban instalados. La casi perfecta unión de Patty y Walther se verá alterada por diferentes motivos, la actitud de los hijos, el protagonismo que en la relación de ambos toma la figura del mejor amigo de Walther, Richard Katz, músico afterpunk de profesión. Un vivalavida en toda regla que a la amistad comentada suma su amor frustrado por Patty.
Ésta abandonará su activismo comunitario y se transformará en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad. Walther también verá tambalearse los principios en los que hasta entonces había asentado su vida y aceptará proyectos que bajo el paraguas del ecologismo buscan un beneficio concreto. Incluso sentimentalmente se verá afectado. Joey y Jessica parecen haber encontrado su sitio vital sin tener que depender de ellos. Y todo esto pasa en una sociedad convulsionada por los sucesos del 11-S y las consecuencias que para la colectividad estadounidense y mundial tuvo.
Todos tendrán que revisar lo que hasta ese momento han hecho. Frazen lo cuenta con una efectiva combinación de humor y tragedia. Nos hace ver que actuar libremente tiene tentaciones y obligaciones. Esta libertad nos da la facultad de equivocarse, rectificar y volverse a equivocar. Nos va configurando y adaptándonos a nuestro entorno sin más cortapisas que aquellas relacionadas con la ética, la familia y nuestra propia conciencia y teniendo siempre presente donde empieza la libertad del resto de los componentes de la sociedad que es lo que señala el límite de la propia.
El mérito de Libertad es el presentarnos la vida íntima de los personajes a todos los niveles, exponiendo las razones que les llevaron a actuar de la forma que lo hicieron y dejando a nuestro criterio aprobarlas o no. La narración efectuada por la autobiógrafa (Patty) es intimista pero no obsesiva. Su lectura es agradable y no exige un gran esfuerzo, es más, sin darnos cuenta nos enganchamos al relato y lamentamos tener que dejarlo.
En el texto se hacen numerosas alusiones a Tolstoi y a su Guerra y Paz. En esa novela se espera que los personajes actúen de acuerdo con su condición social. En la que nos ocupa los personajes se sienten libres para hacer lo que consideren oportuno sin ceñirse a dicha condición, eso los enriquece al tiempo que los hace más vulnerables.
El relato describe la forma en que se desarrollan las relaciones sociales y políticas en USA. Frazen es crítico con todos. La clase política en general aparece como simples comparsas en una representación bien ensayada y ejecutada; la guerra de Irak como la mayor estupidez en lo que va de siglo XXI y la conciencia ecológica como el mayor timo de la actualidad. Nadie queda al margen y malamente se sostienen.
Jonathan Frazen es un escritor americano que saltó a la fama en el año 2001 con su novela Las correcciones, ganadora del National Book Award.
Nació en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 pero se crió en Webster Groves, un barrio de San Luis en Misuri. Estudió en Swarthmore College, famosa institución educativa fundada en 1864 por los cuaqueros a unos 18 kilometros al sudoeste de Filadelfia, y también en Alemania gracias a una beca Fulbright. Actualmente vive en el Upper East Side en Manhattan, New York y escribe para la revista New Yorker. Habla con fluidez el alemán.
La ciudad veintisiete fue su primera novela. Apareció en 1988 y tuvo buena crítica. Cuatro años más tarde publicó Movimiento fuerte sobre una familia disfuncional.
Para que le llegará la autentica fama tuvo que esperar 8 años. En 2001 vio la luz la monumental Las correcciones. Cuatro años después se editó su cuarta novela, Freedom (Libertad), calificada de obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times. En una entrevista a The Guardian manifestó “que Estados Unidos es casi un país granuja”.
Tiene concedidos diversos premios siendo el más importante el otorgado por la National Book Award a Las Correcciones, su obra más premiada y admirada hasta la fecha. Fue con ella finalista al Premio Pulitzer en el año 2002.
Cuando publico Freedom (Libertad) la revista Time el 31.08.2010 le dedicó su portada. (Hacía 10 años que dicha revista no sacaba en su portada a un escritor estadounidense).







