Author Archives: Enrique
El ancho mar de los sargazos
Para comentar lo que me ha parecido la novela intenté olvidar la relación que la misma tiene con la magistral historia a la que rinde homenaje, Jane Eyre. Jean Rhys la escribió con este fin y sin que nos demos cuenta la leemos pensando en la conexión entre ambas, lo que personalmente me ha supuesto un escollo a la hora de centrarme en el relato que nos ocupa.
La trama se desarrolla en el Caribe, en los años posteriores a la emancipación de los esclavos. Esta circunstancia es importante en el desarrollo de todo lo que nos cuenta, toda vez que la protagonista es hija de un esclavista. Una “cucaracha blanca” como le llaman sus convecinos. Es una mujer atractiva que arrastra una herencia genética muy complicada. Su padre ha fallecido dejándola con su madre, criolla de Martinica, en sus posesiones de Jamaica. Esta contrae nuevo matrimonio que termina igualmente con el fallecimiento de su nuevo marido. Antoinette, así se llama la protagonista, debe vivir en ese difícil mundo que le ha tocado en suerte. Y no lo tiene fácil. Su madre no la quiere por lo que ella vuelca todo su afecto en su criada Christophine, negra y también de Martinica. Trágicos sucesos que culminan con su casa destruida afectan a su vida de forma sensible. Será internada en un colegio hasta que llega a la edad de poder casarse. Y así ocurre. Un joven inglés la desposará, más por la fortuna que ha heredado de su padrastro que por el amor que le inspira. Comienza así una nueva vida, lejos de Jamaica, en otra isla, con otros criados y con la inseparable Christophine.
Su pasado y las dudas de su marido sobre su salud mental llevarán a Antoinette a Inglaterra y aquí su vida entronca con la novela antes citada.
No es un libro de lectura fácil. La autora ha intentado plasmar el clima de odio, ambición, frustraciones y pasiones que envolvieron a los habitantes de aquellas islas caribeñas repobladas con negros venidos de África para realizar los trabajos agrícolas y de servidumbre en un régimen de esclavitud total . Negros que culparon a los esclavistas de su destino sin querer ver que “sus hermanos africanos los vendieron allí para tal fin”. Un mundo cruel y despiadado que a nadie dejó indiferente. Era una tierra de oportunidades y allí acudieron muchos en busca de fortuna con lo que ello conlleva respecto al comportamiento humano.
Mi opinión es que la autora describe este ambiente de forma creíble, dando forma a las emociones y fantasmas que afloran a lo largo del relato, sin concesión alguna a la sensiblería. Resaltar que la historia está narrada desde el punto de vista de los dos principales protagonistas, lo que añade interés a la misma, ya que la configura desde una visión distinta de los hechos contados.
He de reconocer que siento cierta admiración por las personas capaces de escribir historias que rellenan lo que otros omitieron. La figura de la loca en Jane Eyre apenas está explicada. ¿Como era su vida antes?, ¿que circunstancias la llevaron a aquel estado?, ¿quien era en realidad la mujer del protagonista?. Son esas preguntas las que llevan a la autora a concebir un pasado para dicho personaje dando lugar al libro que tenemos entre manos. Me hizo recordar la novela que una de nuestras compañeras del Club, Susana Castillo, escribió sobre los amores del hijo de Rosalía de Castro,”El nieto de Rosalía”, partiendo de un simple comentario que Manuel Rivas hace en una de sus más famosas novelas, “Os libros arden mal”. Son sin duda alardes imaginativos dignos de todo elogio.
Jean Rhys, cuyo nombre original era Ella Gwendolen Rees Willianms, fue una novelista
caribeña de la primera mitad del siglo XX. Aunque sus primeras novelas datan de 1920 y 1930, no fue considerada una escritora de relevancia hasta la publicación de “El ancho mar de los sargazos” en 1966. Esta precuela de la novela Jane Eyre de Charlotte Brontë ganó en 1967 el prestigioso premio literario otorgado por WH Smith, el WH Smith Literary Award.
Había nacido en Roseau cuando Dominica aún era colonia británica, hija de padre galés y madre criolla con raíces escocesas. A los dieciséis años se trasladó a Inglaterra donde trabajó como corista sin demasiado éxito, llevando una vida de bohemia hasta tal punto que llegó a ingresar en la prisión de Holloway.
En 1920 se trasladó al continente, viviendo temporalmente en París, continuando con su vida bohemia y viviendo en la pobreza. Es en este tiempo cuando toma contacto con el mundo del arte modernista y la literatura. Son también los años en que se convierte en una alcohólica, problema que mantuvo toda su vida. Sus experiencias en la sociedad de entonces y sus sentimientos de sentirse desplazada influyeron y formaron parte de alguno de sus trabajos. También su difícil niñez, en la que no acabo de ser aceptada ni por la sociedad criolla ni por la europea en su isla natal.
Estas circunstancias se reflejan en los personajes femeninos de sus obras, mujeres desplazadas de sus ambientes naturales y dejadas al albur de sociedades con pobres valores familiares. Su estilo mezcla técnicas modernistas y sensibilidades de la sociedad caribeña de la que provenía.
Su obra fue publicada y promocionada entre otros por Ford Madox Ford. Diana Athill, de la editorial Andre Deutsch, ayudo a Rhys a llegar nuevamente al ancho público cuando más alejada se encontraba del favor de este. Ella fue la responsable de la publicación de El ancho mar de los sargazos, obra que adaptó la televisión de la BBC.
Durante el último periodo de su vida vivió en Londres en compañía de su amigo interprete de jazz británico, George Melly. Escribió una sarcástica canción de amor para él junto a Jhon Chilton, titulada Life with you.
Falleció en Exeter el 14 de Mayo de 1979. Sus escritos y efectos personales se encuentran en la Biblioteca Marc Farlin de la universidad de Tulsa.
Sus novelas abarcan un amplio periodo de tiempo, desde la primera en 1927 (La orilla izquierda y otras historias) hasta el mismo año de su muerte, 1979, (Una sonrisa, por favor). Incluso se publicaron obras escritas por ella después de su fallecimiento.
Una habitación propia
El libro es un ensayo sobre la condición femenina. Virginia Woolf expone sus reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y en especial en la literatura como escritora.
Todo surge de una conferencia que ella dio sobre este tema. La preparación de la misma le lleva a reflexionar sobre el papel de la mujer en el mundo que le rodea. Estamos en 1929 y poco antes las mujeres han conseguido el derecho al voto. Aún así siguen siendo seres no considerados por sus congéneres masculinos.
Lo que nos cuenta no deja de sorprendernos. No obstante no hace tanto tiempo en que esto era lo normal. Era normal que no se les diera educación superior limitándose su formación a lo básico, aún en las capas pudientes de la sociedad. No por eso dejaron de surgir mujeres que rompieron los estrictos moldes en los que las encajaban y sobresalieron en diferentes campos del saber humano, pero no era lo habitual y el esfuerzo a que se vieron obligadas duplicaba y triplicaba el del hombre para conseguir iguales fines. Ella repasa la importancia que para la mujer tiene el contar con autonomía financiera y un lugar en el que pueda ser ella misma y tener su privacidad. Su habitación, ese espacio que la permita despojarse de todo perjuicio y ser ella sin más interferencias que las que se autorice.
Escrito en los albores del siglo XX su exposición sigue vigente. Aún hoy perduran las discriminaciones pese a los logros alcanzados en cuanto a igualdad de oportunidades. Las mujeres siguen obligadas a demostrar su valía mucho más allá del parámetro exigido a sus congéneres masculinos. Los perjuicios sobre sus capacidades y esfuerzos están en muchos aspectos vigentes. El trabajo de Virginia Woolf sigue estando de actualidad y continuará así hasta que de verdad la sociedad admita que no existen diferencias entre sus miembros por razón de sexo y sí por razones de competencia, conocimientos, responsabilidad y dedicación.
Virginia Woolf nació en Londres en 1882 y falleció en Sussex en 1941. Fue una novelista,
ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica. Está considerada una de las más destacadas figuras del movimiento literario del siglo XX.
Hija de un erudito eminente, a su formación contribuyó en gran medida el ambiente familiar, frecuentado por personalidades artísticas, literarias y políticas. Ella no fue a la escuela pero recibió clases de profesores particulares y de su propio padre, Sir Leisle Stephen. Su madre fue Julia Prinsep Stephen, persona de gran belleza, musa de fotógrafos y pintores prerrafaelistas. Ambos eran viudos y aportaron al hogar hijos de sus primeros matrimonios. Leisle y Julia tuvieron cuatro hijos más, Virginia, Thoby, Vanessa y Adrián.
Virginia comenzó a padecer depresiones tras la repentina muerte de su madre en 1895, cuando tenía 13 años de edad. Tras la muerte de su padre en 1904 se agravaron estos síntomas y fue brevemente ingresada. Sus crisis nerviosas y recurrentes periodos de depresión parecen que estuvieron provocados por el acoso sexual que tanto ella como su hermana Vanessa parecieron a manos de sus medio hermanos George y Gerald Duckworth, hijos del primer matrimonio de su madre. Estas circunstancias parecen ser el motivo de sus frecuentes crisis definidas como un trastorno bipolar.
Tras la muerte de su padre, Virginia, Vanessa y Adrián se trasladan a vivir a Bloomsburyconvirtiendo su residencia en un centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que se encontraban el escritor E. M. Forster, el economista J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwing Wittgenstein y que sería conocido como el grupo o círculo de Bloomsbury.
En 1912 se casó con el economista Leonard S. Woolf y juntos fundaron con escasos medios la editorial Hogarth Press, que presentó a autores entonces desconocidos como Katherine Mansfield y T. S. Eliot, desempeñando un importante papel en la literatura inglesa de entreguerras.
Su enfermedad la llevó al suicidio en 1941. Después de escribir una maravillosa carta de despedida a su marido en la que le reafirmaba su amor por él y agradecía los maravillosos años vividos a su lado, se puso su abrigo, llenó los bolsillos de piedras y se arrojó a las aguas del rio Ouse, cerca de su casa, y se ahogó. Su cuerpo fue encontrado 18 días después, sus restos incinerados y enterrados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.
Su obra literaria de de una gran extensión. Sin querer hacer de menos ninguna de sus obras citaremos aquí su primera novela, Fin de viaje (1915), La señora Dolloway (1925), Orlando (1928) y la última Entre actos (1941).
Fue además una escritora de cuentos, biografías, ensayos y teatro. El cine se ocupo de su persona en diferentes ocasiones.
La habitación de invitados
El verdadero protagonista de la novela es el cáncer, o mejor el proceso de este en el cuerpo humano y los efectos secundarios que dicho proceso tiene en el devenir de los que lo sufren y en el de aquellos que configuran su entorno. La ciencia médica ha alcanzado un elevado porcentaje de éxitos en su lucha contra esta plaga, pero aún así muchos casos siguen estando fuera de su paraguas y el drama de quienes los padecen es singular y siempre doloroso.
Y esto es lo que nos viene a contar Helen Garner. La protagonista, también llamada Helen– se supone que el relato es en buena parte autobiográfico- acoge en su casa de Melbourne a su íntima y admirada amiga Nicola a petición de esta. La idea que Nicola tiene es estar con su amiga un máximo de tres semanas durante las cuales tiene intención de someterse a una cura de medicina alternativa en la que confía plenamente y que no duda que curará la enfermedad que padece, un cáncer muy extendido para el que la medicina oncológica no tiene remedio.
Ambas mujeres son persona adultas, con edades por encima de los sesenta años, independientes, modernas, cultas. Ambas van a vivir una experiencia inédita, la una como enfermera ocasional y la otra como enferma aferrada a un milagro y por tanto sin querer tener una conciencia clara de la gravedad que padece.
Desde este punto de vista es un canto a la amistad. Los sufrimientos de Nicola afectan a Helen de forma importante, no solo en su psiquis, también en lo físico, noches sin dormir, un ir de un sitio a otro acompañándola, etc.. Pero sobre todo siente impotencia por no ser capaz de hacer comprender a su amiga que el tratamiento elegido por ella no solo no es curativo si no que es perjudicial y dañino.
Por su parte Helen es consciente de que su fe en estos cuidados alternativos es lo que le queda. Es su esperanza de poder superar la enfermedad y volver a ser la persona vital que siempre ha sido.
Este desacuerdo está abriendo una brecha en la profunda amistad que se profesan. Lo que está sucediendo infiere en sus estilos de vida y no están seguras de querer renunciar a nada que varíe la forma en que la tienen configurada.
La autora no profundiza en la forma de ser de los personajes de la trama. Como antes comenté no son lo principal de la narración. Cuenta la evolución del mal y lo hace sin sentimentalismos pero con sentimiento. Recalca las exigencias de la amistad y nos hace recapacitar sobre a donde llegan los límites de esta. Cuales son nuestras capacidades de entrega y de ayuda y cual es la capacidad que tenemos de no pensar en nuestra propia vulnerabilidad. Al tiempo hace una despiadada crítica a todos aquellos que sin fundamento médico alguno ni experiencias que les avalen, venden cuidados y formulas curativas que hacen concebir falsas esperanzas a los que sufren esta dolencia.
La novela fue premiada con el Premio Barbara Jefferis en el año 2009
Helen Garner es una novelista australiana nacida en el año 1942. Estudio en la Universidad de Melbourne y se graduó con un Bachillerato en Artes.
Desde 1966 a1972 trabajó como profesora de secundaria en varias escuelas. Se caso con Bill Garner en 1968 divorciándose en 1971. Tienen una hija, actriz, músico y escritora, Alice Garner.
En 1972 la despidieron del Departamento de Educación de Vitoria por dar una lección de educación sexual no programada a sus alumnos de 13 años en Fiztroy Escuela Secundaria. El caso transcendió y Helen Garner ganó notoriedad en Melbourne y en el resto del país.
Contrajo matrimonio dos veces más. En la actualidad no esta casada.
Cuando decide escribir es en un momento en que tanto los escritores australianos como las escritoras escasean. Desde el primer momento la definen como una escritora estilista, realista y feminista. Su primera novela Monkey Grip data del años 1977 y relata la vida de de unos beneficiarios de ayuda social que viven en unos apartamentos estudiantiles de Melb0urne. Tuvo un éxito inmediato. Ganó el Premio Libros del Consejo Nacional en 1978 y fue llevada al cine en 1982. Según afirmó el libro estás basado en apuntes personales tomados en su época estudiantil.
Esto ha sido una constante en el resto de sus novelas. Incluso en la que ahora tratamos ya que relata una experiencia vivida. Esto hace que sean un reflejo de la realidad, que no siempre ha encontrado aceptación entre sus compatriotas.
En la mayoría de sus escritos aborda el deseo sexual y la familia, en una exploración entre el comportamiento sexual y la organización social; entre la anarquía del deseo y la fuerza de la institución, representada por la familia; la idea de la “casa” como imagen, símbolo, sitio y paz.
Esta en posesión de diversos premios literarios. Entre sus obras destacan además de la ya citada, Bach de los niños y La sala de repuesto. Ademas de novelas ha escrito cuentos infantiles y colaborado en guiones cinematográficos.
Una habitación propia
El libro es un ensayo sobre la condición femenina. Virginia Woolf expone sus reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y en especial en la literatura como escritora.
Todo surge de una conferencia que ella dio sobre este tema. La preparación de la misma le lleva a reflexionar sobre el papel de la mujer en el mundo que le rodea. Estamos en 1929 y poco antes las mujeres han conseguido el derecho al voto. Aún así siguen siendo seres no considerados por sus congéneres masculinos.
Lo que nos cuenta no deja de sorprendernos. No obstante no hace tanto tiempo en que esto era lo normal. Era normal que no se les diera educación superior limitándose su formación a lo básico, aún en las capas pudientes de la sociedad. No por eso dejaron de surgir mujeres que rompieron los estrictos moldes en los que las encajaban y sobresalieron en diferentes campos del saber humano, pero no era lo habitual y el esfuerzo a que se vieron obligadas duplicaba y triplicaba el del hombre para conseguir iguales fines. Ella repasa la importancia que para la mujer tiene el contar con autonomía financiera y un lugar en el que pueda ser ella misma y tener su privacidad. Su habitación, ese espacio que la permita despojarse de todo perjuicio y ser ella sin más interferencias que las que se autorice.
Escrito en los albores del siglo XX su exposición sigue vigente. Aún hoy perduran las discriminaciones pese a los logros alcanzados en cuanto a igualdad de oportunidades. Las mujeres siguen obligadas a demostrar su valía mucho más allá del parámetro exigido a sus congéneres masculinos. Los perjuicios sobre sus capacidades y esfuerzos están en muchos aspectos vigentes. El trabajo de Virginia Woolf sigue estando de actualidad y continuará así hasta que de verdad la sociedad admita que no existen diferencias entre sus miembros por razón de sexo y sí por razones de competencia, conocimientos, responsabilidad y dedicación.
Virginia Woolf nació en Londres en 1882 y falleció en Sussex en 1941. Fue una novelista,
ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica. Está considerada una de las más destacadas figuras del movimiento literario del siglo XX.
Hija de un erudito eminente, a su formación contribuyó en gran medida el ambiente familiar, frecuentado por personalidades artísticas, literarias y políticas. Ella no fue a la escuela pero recibió clases de profesores particulares y de su propio padre, Sir Leisle Stephen. Su madre fue Julia Prinsep Stephen, persona de gran belleza, musa de fotógrafos y pintores prerrafaelistas. Ambos eran viudos y aportaron al hogar hijos de sus primeros matrimonios. Leisle y Julia tuvieron cuatro hijos más, Virginia, Thoby, Vanessa y Adrián.
Virginia comenzó a padecer depresiones tras la repentina muerte de su madre en 1895, cuando tenía 13 años de edad. Tras la muerte de su padre en 1904 se agravaron estos síntomas y fue brevemente ingresada. Sus crisis nerviosas y recurrentes periodos de depresión parecen que estuvieron provocados por el acoso sexual que tanto ella como su hermana Vanessa parecieron a manos de sus medio hermanos George y Gerald Duckworth, hijos del primer matrimonio de su madre. Estas circunstancias parecen ser el motivo de sus frecuentes crisis definidas como un trastorno bipolar.
Tras la muerte de su padre, Virginia, Vanessa y Adrián se trasladan a vivir a Bloomsburyconvirtiendo su residencia en un centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que se encontraban el escritor E. M. Forster, el economista J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwing Wittgenstein y que sería conocido como el grupo o círculo de Bloomsbury.
En 1912 se casó con el economista Leonard S. Woolf y juntos fundaron con escasos medios la editorial Hogarth Press, que presentó a autores entonces desconocidos como Katherine Mansfield y T. S. Eliot, desempeñando un importante papel en la literatura inglesa de entreguerras.
Su enfermedad la llevó al suicidio en 1941. Después de escribir una maravillosa carta de despedida a su marido en la que le reafirmaba su amor por él y agradecía los maravillosos años vividos a su lado, se puso su abrigo, llenó los bolsillos de piedras y se arrojó a las aguas del rio Ouse, cerca de su casa, y se ahogó. Su cuerpo fue encontrado 18 días después, sus restos incinerados y enterrados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.
Su obra literaria de de una gran extensión. Sin querer hacer de menos ninguna de sus obras citaremos aquí su primera novela, Fin de viaje (1915), La señora Dolloway (1925), Orlando (1928) y la última Entre actos (1941).
Fue además una escritora de cuentos, biografías, ensayos y teatro. El cine se ocupo de su persona en diferentes ocasiones.
No digas que fue un sueño
El próximo 3 de Octubre daremos comienzo a las actividades del Club. Volveremos a reunirnos e intercambiar pareceres en torno a una lectura. Aprenderemos de los otros y al mismo tiempo ensañaremos, que eso en definitiva es lo que el juego de los pareceres deja en todos nosotros.
La novela escogida es una obra de Terenci Moix. No digas que fue un sueño. Tengo que reconocer que es la primera novela que leo de este autor y me ha causado una grata impresión. Siempre he sentido admiración por aquellos escritores capaces de recrear un contexto histórico. El que aquí se describe es el protagonizado por Cleopatra, reina de Egipto y Marco Antonio, General romano. Su relación en el siglo anterior a la era cristiana esta documentada y ha sido motivo de multitud de expresiones artísticas, pintura, literatura y cine, que han dejado testimonios palpables de la vida de ambos personajes hasta convertirlos en mitos y referencias en lo que al amor humano, ostentación, lujo y ambición de poder se refiere.
Para contarnos la historia Terenci Moix divide la narración en cuatro partes, Serpiente del Nilo, Octavia, Cesarión y El dios abandona a Antonio. El primer libro, Serpiente del Nilo empieza con la amargura de la Reina de Egipto por el abandono de su amado, su duelo por dicha ausencia, lo que considera un desprecio, y al tiempo las preocupaciones que siente por su hijo, Cesarión, nacido de la relación que ella había tenido con Julio Cesar. Cuenta como se decide el futuro de este niño, llamado a ser su sucesor y en quien están depositadas las esperanzas de un futuro imperio en oriente que pueda hacer frente al cada vez mayor poder de Roma. Esta parte de la historia a mi juicio está descrita con mucho barroquismo, detallando al máximo las situaciones y sensaciones, pero no cabe duda que ayuda a comprender aquel mundo egipcio que vivía entre sus tradiciones y el nuevo tiempo que había llegado de Grecia de la mano de Alejandro Magno cuando éste lo conquistó. La prueba de esta dicotomía eran las ciudades de Alejandría, más apegada a la cultura helenica y Tebas o todo el alto Nilo, bastión del antiguo esplendor faraónico.
El segundo libro, Octavia, nos muestra como era ésta. Segunda esposa de Marco Antonio y hermana de Octavio Augusto, encarnaba la esencia de la matrona romana, su nobleza y prestancia. La describe como una mujer bella, tanto como Cleopatra, y enamorada de su marido Marco Antonio. La narración de este libro es sencillamente magnífica. La disquisición de los pensamientos y vida de la regia dama romana en su casa de Atenas, donde Marco Antonio ejercía de Procónsul, es muy buena. Él se da a todo tipo de excesos y no por eso Octavia dejará de estar en su sitio y comportarse de acuerdo con su rango. El autor sabe hacernos llegar sus preocupaciones. Es conmovedora su opinión sobre Cleopatra a la que no considera una perdida como hacen el resto de sus compatriotas, por el contrario la considera una digna rival. No hay que olvidar que la sociedad romana había conocido toda la magnificencia de la egipcia cuando esta había vivido en Roma en tiempos de Julio Cesar. Ella estaba decidida a luchar por el amor de Marco Antonio.
Cesarión es el tercer libro. Han pasado los años y aquel niño del primer libro es ya un adolescente al que se le forma para poder cumplir las expectativas que su madre ha depositado en él. Es también en este libro en el que se narra el reencuentro de Cleopatra con Marco Antonio y los planes que ambos tienen para hacer nacer ese nuevo imperio en oriente que bajo el reinado de Cesarión sea un contrapoder a Roma. Recrea el autor como debió ser la vida en Alejandría, su voluptuosidad, lujo y excesos que en aquella corte se daban. Escenas de lo cotidiano, de la vida en palacio no solo de los monarcas, también de los personajes que les rodean.
El epílogo se relata con toda crudeza en el cuatro libro, El dios abandona a Antonio. Es la caída. Todo se viene abajo. La batalla de Accio es definitiva. Derrotado Marco Antonio vuelve a Alejandría, donde su reina lo recibe con todo el amor que le profesa. Solo resta esperar la llegada de las legiones romanas. La historia es conocida y la muerte de Cleopatra ha sido representada en el arte en numerosas ocasiones. Esta es una más y no por ello menos importante. Terenci Moix lo hace con respeto y soltura. Igualmente habla del final de Marco Antonio así como del trágico destino de Cesarión. Nadie queda a salvo del deseo de Octavio de no ver peligrar su hegemónico puesto en la sociedad romana y en la Historia.
Finalizado el relato nos quedan los buenos momentos que nos ha hecho pasar. Si la Historia nos apasiona no deja la narración de abrirnos pautas y caminos para indagar sobre lo que aquí con tanto acierto se describe. Es una forma de entender la evolución cultural de occidente y lo que todos estos hechos, por banales que nos parezcan, significaron en la formación del mundo que hoy conocemos.
Terenci Moix, seudónimo de Ramón Moix i Messeguer (Barcelona 5-1-42, 2-4-2003), fue un
escritor español en catalán y castellano.
Escritor y cinéfilo fue uno de los escritores más leídos de la literatura española después de la publicación de No digas que fue un sueño (Premio Planeta 1986) con más de un millón de ejemplares vendidos, dándoles continuación El sueño de Alejandría (1988).
De formación autodidacta, publicó bajo el seudónimo de Ray Sorel do novelas policíacas, Besaré tu cadáver (1963) y Han matado a una rubia (1964). Pero la obra que le dio a conocer fue La torre de los vicios capitales (1968). Esta novela la comenzó a escribir en inglés ya que por entonces, 1964, residía en Londres.
En su obra aparecen elementos autobiográficos y una gran devoción a la historia de Egipto. Esto explica que sus novelas más célebres hablen de amores y desamores en la época del reinado de los faraones. Era una persona crítica tanto en lo personal como de lo que le rodeaba, lo que en ocasiones le produjo algún que otro contratiempo.
Un ejemplo de lo anterior es su obra El sexe dels ángels, una sátira a la cultura catalana que originó un gran polémica en sectores afines a dicha cultura. Pese a todo, al año siguiente esta obra fue galardonada con el premio Lletra d’Or.
Nunca oculto su condición homoxesual, participando en debates sobre el tema y denunciando la homofobia existen en gran parte de la sociedad. Esto motivó que lanzara duras críticas a las declaraciones que sobre estos temas hacía en Nobel Camilo José Cela.
Plasmó su biografía en unas memorias llamadas Memorias del peso de la paja.
En 2005 se otorgaron por primera vez el Premio Internacional Terenci Moix instituido en su honor y que reconoce la visibilidad de la literatura gay en España. En ese mismo año se otorgó también por vez primera otro galardón que lleva el nombre del autor: El premio Terenci Moix de Narrativa Gay y Lésbica, que entrega la Fundación Arena.
Su hermana menor es la poetisa y novelista Ana María Moix.
Estaba en posesión de diversos premios literarios además del Planeta ya comentado.
La tía Mame
Hay muchas maneras de contar la realidad cuando queremos hacer una crítica sobre ella o sobre una parte de ella, la forma en como se comportan los que se denominan Alta Sociedad. Se puede hacer escribiendo pestes y diatribas contra ellos y su manera de ver y quemar su vida o bien se puede aplicar el humor y, sin dejar de ponerlos verdes, hacer que los que leen lo escrito pasen un rato agradable y divertido. La reflexión, si quieren hacerla, será después y seguro que tanto o más certera que si lo que nos cuentan es un drama. El cine ha hecho esto muchas veces, recuerdo de pasada Historias de Filadelfia o Desayuno con diamantes, entre otras muchas, claro. Precisamente Truman Capote cuando publicó Breakfast at Tiffany’s en 1958 repetía que Holly Golithiy era una mezcla de Lolita y Auntie Mame, esta última el personaje que da nombre a la historia que vamos a comentar.
El texto fue editado en 1955 y tuvo un éxito inmediato. Su autor Patrick Dennis tuvo necesidad de presentar la obra a 20 editores; no es que hiciese 20 copias, es que los 19 primeros la rechazaron. La novela comenzaba así sus críticas sociales, 19 editores no olieron el bombón que les pusieron encima de su mesa y olímpicamente lo despreciaron.
Lo que nos cuenta se enmarca en el final de los años veinte con todo el crack económico cebándose en la sociedad americana del momento. La protagonista es por supuesto Tía Mame pero quien nos narra la historia, a la vez que interviene en ella, es un niño huérfano cuyo padre, hermano de la tal Mame, ha muerto jugando al golf víctima de un ataque al corazón – para que luego digan que es bueno jugar al golf para protegernos de dichos ataques-. Un año antes este señor había hecho testamento dejando toda su fortuna a su hijo, nombrando albacea a la Trust Company de Nueva York y como cuidadora del pequeño a su querida hermana Tía Mame. Pese a la nefasta situación económica general su fortuna está a salvo debido a sus cuidadas inversiones lo que garantiza que se cumpla el resto del testamento que no es otro que su hijo viva en un ambiente selecto y asista a buenos y escogidos centros educativos.
Tía Mame vive en esa burbuja snob de la high society neoyorkina. El crack hará estragos en su riqueza, pero no en el extraordinario espíritu luchador y optimista que ella tiene. Patrick no tendrá problema alguno y sus gastos están garantizados por la eficiente Trust Company, pero Mame se tendrá que apañar por sí misma y lo conseguirá. Pese a esa circunstancia el ambiente que se refleja es el de esa burguesía acomodada del gran Manhattan y de los colegios caros y de gran categoría.
La obra viene dividida en 11 capítulos. A través de ellos asistimos divertidos a la vida y milagros de Tía Mame, desde la creación de disparatados negocios que se van a la ruina casi antes de empezar a su deslumbrante estreno en el teatro o el rápido pase por el mundo de las letras, sin olvidar su no menos excéntrica boda con el sureño Bean. Todo contado con humor calculado para que conservemos siempre la sonrisa y lleguemos a la hilaridad en momentos puntuales.
Tía Mame es una señora elegante, estrafalaria, rica, culta, sensual, ingenua, caprichosa y sentimental. Toda una joya. Encantadora como tía o familiar lejano pero que de ser nuestra madre posiblemente echaríamos a correr. Como antes hemos dicho la novela es una crítica severa de esa sociedad representada por los ricos norteamericanos, compañeros universitarios, arribistas, pero también a algunas actitudes que pudiesen pasar por altruistas como cuando Tía Mame hace el ridículo cada vez que protege a escritores mediocres, madres solteras, pijos descarriados y huérfanos gamberros. Igualmente salen mal parados los trepas sin estilo ni educación. En fin, la novela no solo crítica lo fatuo, lo hace y mucho a la mala educación y al mal gusto.
Seguro que alguna de las escenas narradas no se nos borrarán de la memoria. El final nos deja un buen sabor de boca. Por cierto, hay dos alusiones a España, la primera a El Quijote y la segunda a las prostitutas de Barcelona, lo que en sí ya es un dato curioso y cómico.
Mide la popularidad de la novela el que al año siguiente de su publicación fuese adaptada al teatro siendo todavía al día de hoy uno de los diez espectáculos de Broadway más vistos de la historia.También fue llevada a la gran pantalla en 1058. Interpretó al personaje Rosalind Russell y la dirigió Morton DaCosta.
Patrick Dennis, seudónimo de Edward Everett Tanner III, fue un escritor norteamericano.
Nació en Evanston, Illinois, en mayo de 1921 y murió en Manhattan, Nueva York, en noviembre de 1976. Su padre lo apodó Pat en honor al boxeador irlandés Pat Sweeney del que era un admirador. Cuando Edward tuvo edad para decidir prefirió que le llamasen Pat y no por su verdadero nombre de pila.
Durante la segunda guerra mundial sirvió como conductor de ambulancias en el norte de África y en Oriente Medio.
En Diciembre de 1948 se casó con Louise Stickney con la que tuvo dos hijos.
Hemos de hacer constar que su vida fue muy controvertida. Pese a parecer un convencional padre de familia su realidad era distinta. Era bisexual y en los últimos años de su vida fue un personaje muy conocido en el Greenwich Village’s gay.
Ademas de Tía Mame escribió una segunda entrega titulada La vuelta al mundo de la Tía Mamen y otros trabajos. En los años 70 sus historias pierden popularidad. Deja de escribir y se convierte en mayordomo, ocupación que según dice le gusta. Trabajó un tiempo para Ray Kroc, el fundador de McDonald’s. Estos trabajos los hacía bajo su verdadero nombre por lo que sus empleadores no sospechaban que aquel Tanner fuese realmente el celebre escritor Patrick Dennis.
Murió de cáncer de páncreas en Manhattan a la edad de 55 años.
Con la llegada del siglo XXI se produce un resurgimiento en el interés por sus libros. Se han vuelto a editar y algunas universidades estadounidenses, Yale y Boston, ha incluido cursos sobre su obra.
EL GATOPARDO
Esta novela es la única que su autor Guiseppe Tomasi di Lampedusa escribió en su vida. Fue publicada en 1958, un año después de su muerte, y desde el primer momento atrajo al público hasta el punto de que muchos la consideren una de las cumbres literarias del siglo XX.
La novela narra las vivencias de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salinas, y su familia entre 1860 y 1910, en Sicilia (Palermo y Palma di Montechiaro).
Desde el desembarco de Garibaldi en la isla de Sicilia, Don Fabrizio asiste con distancia y melancolía al final de una época. La aristocracia comprende que el fin de su predominio se acerca. La nueva clase emergente – burgueses, burócratas y mediocres – aprovecharán el vacío que ellos están dejando. Él se tranquiliza viendo que su sobrino Tancredi Falconeri, a pesar de luchar en las filas garibaldinas o precisamente por eso, será uno de esos nuevos dominantes.
Llegado el verano el príncipe tiene por costumbre trasladarse a su residencia estival de Donnafugata. A su llegada se encuentra con un nuevo alcalde, Don Calogero Sedára. Un burgués de origen humilde, enriquecido y que ha hecho carrera como político. Este personaje tiene una hija de suma belleza, Angélica, del que se enamorará Tancredi, abandonando su idea de contraer nupcias con Concetta hija del príncipe. Angélica suma a su atractivo físico el atractivo económico de la fortuna de su padre.
Don Fabrizio asiste impasible a todo cuanto acontecimiento se desarrolla en su alrededor. No se siente involucrado en nada, ni en lo que le atañe familiarmente, la renuncia de su sobrino a cortejar a su hija y sustituirla por la de Sedára; ni en lo que le pueda afectar políticamente como demuestra el hecho de renunciar a un puesto de Senador en el nuevo régimen. Lo hace por considerar que traicionaría los compromisos que tenía contraídos con el viejo régimen. No obstante comprende y muy bien el momento que le ha tocado vivir. La cosas están cambiando pero el fondo debe mantenerse. La sentencia de Tranquedi “ si queremos que todo siga como está es necesario que todo cambie” hizo famosa la novela y a su escritor. Condensa la realidad de la historia de Sicilia, una isla repetidamente conquistada por pueblos de diferentes culturas a las que las gentes del lugar supieron adaptarse. Don Fabrizio está mostrando cual es la intención de la aristocracia, aceptar la revolución para perpetuarse.
Desde la aparición del pensamiento antedicho en ciencias políticas se denomina “gatopardista” o “lampedusiano” al político, revolucionario o reformista, capaz de ceder o reformar parte de las estructura para conservar el todo sin que nada cambie realmente.
Los Sedára ocuparán el lugar de los Salina en la sociedad, pero, en el fondo, esto no conllevará cambio alguno, salvo que la elegancia y magnificencia de la antigua estirpe será sustituida por la vulgaridad de la nueva clase. Es una exposición muy pesimista ante cualquier tipo de progreso.
La narrativa es otro importante mérito de la obra. Y es curioso el que sea así. El autor, Lampedusa, era un hombre taciturno y reservado, con una existencia dentro de unas pautas de rutina invariables o casi. Todos concuerdan en su escepticismo, en la distancia que ponía entre el mundo y él. Su vida no parece la más indicada para escribir un relato tan hermoso como el que tenemos entre manos, pero lo hizo. Y lo más sorprendente es cuando; en sus últimos años. Lampedusa logra despertar en sus páginas todo el dramatismo y la tensión de los acontecimientos históricos que se dejan oír de fondo y que no son más que los de ese mundo sin fin al que aquella y esta sociedad están firmemente adheridas.
Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Principe de Lampedusa y Duque de Palma de
Montechiaro, nació en Palermo el 23 de Diciembre de 1896 y murió en Roma el 23 de Julio de 1957. Sus padres, Giulio Maria Tomasi de Lampedusa y Beatrice Mastrogiovanni Tasca de Cutò eran a su vez príncipes. Fue el segundo hijo de la pareja, pero al muerte de su hermana Stefania le convirtió en hijo único. Estuvo muy ligado a su madre, mujer de una fuerte personalidad y que tuvo un gran ascendiente sobre él. Con su padre tuvo una relación más distante, posiblemente por el carácter del mismo, frio y desapegado. No fue a la escuela en su niñez. Fue educado en la casa familiar por su madre, que le enseñó francés, una maestra particular y su abuela que le leía novelas de Emilio Salgari.
Desde 1911 Tomasi acudió al instituto de secundaria en Roma y posteriormente en Palermo, en los que cursó estudios de letras. En 1915 se matriculó en la facultad de derecho de la Universidad de Roma, si bien no pudo iniciar sus estudios ya que fue llamado a filas. Participó en la derrota de Caporetto y fue hecho prisionero por los austriacos. Recluido en un campo de concentración húngaro consiguió fugarse y volver a Italia a pie. Abandonó el ejercito con el grado de teniente y volvió a su casa de Sicilia. Realizó numerosos viajes en compañía de su madre, no lo abandonaba nunca, y estudió literaturas extranjeras.
En 1932 se casó en Riga con, la más tarde, celebre psicoanalista de origen letón Alexandra Wolff Stromersee (Niza 1895-Palermo 1982). Fueron a vivir con la madre de Giuseppe a Palermo. Las dos mujeres no consiguieron congeniar por lo que Licy, así es como llamaban en familia a Alexandra, regresó a sus propiedades en Letonia. Pero la victoria soviética y la confiscación de sus propiedades hizo que se refugiara en Roma. En 1934 falleció Giulio Tomasi por lo Giuseppe heredó sus títulos. En 1940 fue nuevamente llamado a filas pero quedó exento al comprobarse que administraba una extensa propiedad agrícola. Durante la guerra la familia se refugió en Campo D’orlando. Tras la muerte de su madre en 1946 los esposos se trasladan a Palermo.
Tomasi se alojaba en casa de su primo, el poeta Lucio Piccolo, con el que acudió en 1954 a San Pellegrino Terme para asistir a un premio literario. Es a la vuelta de ese viaje cuando empezó a escribir El Gatopardo, que finalizaría dos años después. La novela no encontró acogida en las editoriales en las que fue presentada, rechazos que conocidos pocos días antes de su muerte causaron amargura en Tomasi. En mayo de 1957 le diagnosticaron un tumor pulmonar. Su novela no fue publicada hasta un año después de su fallecimiento, cuando Elena Croce, hija de Benedetto Croce, la envió a Giorgio Bassani, que la hizo publicar en la Editorial Faltrinelli. El año siguiente, 1959, obtuvo el Premio Strega, el más importante de la narrativa en Italia. En 1960 llevaba más de 50 ediciones y era el primer best-seller italiano.
De Giuseppe Tomasi di Lampedusa se conservan un conjunto de relatos bajo el título general I Racconti. El principal de los cuatro es el titulado La sirena, que fue escrito en el invierno 1956/57, meses antes de morir. En él su narrativa es extraordinaria, mezclando con gran habilidad, en un cuento dentro de otro cuento, realidad, ficción, mito y cultura.
Falleció en Roma mientras dormía. Estaba recibiendo tratamiento para su dolencia. Está enterrado en una sencilla tumba de mármol rodeado de una verja de hierro, en el cementerio de los Capuchinos de Palermo, donde curiosamente había hecho reposar a su “Principe Fabrizio di Salina, de El Gatopardo. Allí se inhumó también a su esposa Alexandra, un cuarto de siglo después.
En 1963 Luchino Visconti la adaptó al cine. Interpretaron los principales papeles, Burt Lancaster, Alain Delon y Claudia Cardinale.
Carta de una desconocida
Stefan Zweig nos cuenta una historia intimista. La historia de un amor total, sublime, de absoluta entrega y generosidad. Y su maestría al escribir el relato hace que lo creamos. Que estemos convencidos de que fue así, de que existió.
Esto es lo primero que nos sorprende. Que pese a lo imposible que pueda parecernos el hecho, no dudamos en que pudo haberse producido. Es la forma de narrarlo, de hilvanarlo, de hacer que todo case lo que nos apasiona de la historia. La de una mujer enamorada de un hombre al que tiene idealizado y por el que es capaz de todo tipo de sacrificios. Él, una persona que pese a haber tenido encuentros íntimos con ella, de uno a otro de esos momentos no la reconoce. Ella, toda generosidad y entrega, está enamorada de un hombre egocéntrico que solo vive para su profesión y placer. Además de describir el amor total que siente por él, la carta nos deja entrever la lejanía con la que su amado trata a las personas con las que se relaciona. Solo un trato prolongado hace que las pueda considerar, todo lo demás son momentos que para él no tienen más valor que el placer que pudo obtener, sin necesidad de recuerdo posterior alguno.
Hay otro hecho singular. Los personajes son totalmente anónimos. Ni un solo nombre personal aparece en toda la narración. Sabemos que transcurre en Viena, pero la época es indefinida y los actores intemporales. Quizás en estos tiempos fuese difícil que el caso se diera, pero no me atrevo a asegurarlo.
El autor despliega todo un ejercicio imaginativo. Se traslada mentalmente al alma de una mujer y nos da cuenta de sus más profundos sentimientos, haciendo que vivamos la trama como unos interesados y emocionados espectadores.
La historia fue llevada al cine en 1948. Dirigida por Max Ophüls e interpretada por Joan Fontaine y Louis Jourdan.
El tomo contiene otros dos relatos cortos, Leporella y El refugiado.
Leporella nos cuenta la historia de Crescencia, una joven tirolesa al servicio de una pareja aristocrática. La unión de estas dos personas carece de amor y es tensa.
La vida diaria de Crescencia transcurre con normalidad sin darle importancia al hecho antes comentado, a ella solo le interesa su labor y ahorra para una vejez tranquila. Pero la interrupción de su patrón mediante gestos de interés hacia ella en ausencia de su esposa cambia esta situación. Después de esforzarse por complacer a su amo, la vuelta de su mujer truncará esta situación. Destruida por el dolor Crescencia terminará abruptamente su padecimiento.
El refugiado nos cuenta una historia que se inicia cuando un pescador encuentra sobre unas tablas en el lago de Ginebra el cuerpo de un naufrago. La acción se sitúa en 1918. Al llegar a tierra se difunde la noticia y se averigua que el naufrago es un desertor del frente. Un culto empresario consigue comunicarse con él en ruso. Así se enteran de su historia que va desde las estepas rusas al frente francés, donde cayó herido y deseó volver a su tierra. Creía estar en el lago Baikial cuando solo había llegado al de Ginebra. Pese al trato cordial de la gente él se siente perdido, temeroso y hasta avergonzado.
Finalmente pretende regresar a un hogar que ya difiere del que dejó y al que le será imposible llegar.
Stefan Zweig fue un escritor austriaco. Nació en Viena el 29 de noviembre de 1881 y murió en
Petrópolis, Brasil, el 22 de febrero de 1941.
Fue hijo de una familia de judíos acomodada. Su padre era un próspero y acaudalado fabricante del textil y su madre venía de una familia de banqueros italianos.
Se doctoró en filosofía en la Universidad de Viena. También realizó cursos de literatura que le permitieron codearse con la vanguardia cultura vienesa.
En 1920 se casó con Friderike María Burger von Minternitz a quien había conocido ocho años antes. Ella era una admiradora de su obra.
Azares de la vida le habían llevado a exiliarse en Zurich. Lo hizo durante la primera guerra mundial pese a que al no ser declarado apto para el frente estaba destinado en retaguardia, en la oficina de guerra. Fueron sus convicciones antibelicitas los que empujaron al joven escritor a exiliarse en Suiza. Allí conoció y trabo amistad con Hermann Hesse Thomas Man y Max Reinhardt.
Persona de fuertes ideas antinacionalistas tuvo problemas con la llegada al poder de Hitler. Cuando la influencia nacionalsocialista se hizo patente en Austria se trasladó a Londres durante un tiempo.Pese a que la religión judía no había formado parte de su educación fue declarado “no ario“.
En 1936 sus libros fueron prohibidos en la Alemania nazi.
En 1938 se divorció de su primera esposa. Un año después se volvió a casar con Charlotte Elisabeth Altmann. Al inicio de la segunda guerra mundial se trasladó a Paris y posteriormente a Inglaterra, en donde obtuvo la ciudadanía. Viajó después a América norte y sur dando un ciclo de conferencias.
En 1941 se mudo a Brasil. En Petropolis, junto a su esposa, desesperados ante el futuro de Europa y su cultura, pues creían de verdad que el nazismo se extendería a todo el planeta, un 22 de Febrero se suicidaron. Zweig había escrito:
“Creo que es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el goce más puro y la libertad personal el bien más preciado sobre la tierra”.
Su autobiografía “El mundo de ayer”, con publicación póstuma hacía 1944, es un panegírico a la cultura europea que consideraba para siempre perdida.
Tiene una extensa obra publicada entre novelas, relatos, teatro, ensayo y biografías. Pese a ser un escritor de éxito, desde su muerte ha decaído mucho el interés por la lectura de su escritos.
Existen diferentes formas de criticar la realidad cotidiana. Sobre todo cuando se quiere hacer una crítica a una parte de esa sociedad, a la
Nació en
Esta es la novela escogida para dar comienzo el nuevo curso 2012/13. Al estar la historia ubicada casi totalmente en
Estudió Historia del Arte y es Master en Periodismo. Realizó un curso de especialista en 






